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Edición 994

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Al celebrar 70 años de vida diocesana, los convoco a que cada uno fortalezca su compromiso misionero, que comienza en el ambiente familiar y luego pasa a otros escenarios de la vida diaria.

Dirección: Cl. 9 # 8-87

En este año 2026 la Diócesis de Cúcuta celebra con júbilo los 70 años de su fundación y 40 años del seminario Mayor San José, sembrando fe, esperanza y caridad en esta zona de frontera.

¡Colecciona “El Camino de la Fe” y gana grandes premios en los 70 años del Periódico La Verdad! y

CPor: Mons. José Libardo Garcés Monsalve, Obispo de la

omenzamos este año de misión pastoral dando gracias a Dios por 70 años de historia diocesana, haciendo memoria de los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, seminaristas, agentes de pastoral y eles, que han hecho historia de salvación caminando desde Cristo en el anuncio del Evangelio, comprometidos por llevar la Palabra de Dios por todos los con nes de la Diócesis, cumpliendo con el mandato misionero que el Señor nos ha dejado: “vayan y hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a poner por obra todo lo que les he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el nal de los tiempos” (Mt 28, 19 - 20).

La certeza que nos da Jesús de estar con nosotros todos los días hasta el nal de los tiempos, ha acompañado a la Iglesia durante más de dos milenios, y a nuestra Diócesis de Cúcuta durante 70 años de trabajo evangelizador, transmitiendo la fe, fortaleciendo la esperanza y viviendo la caridad en esta región de frontera. Afrontando los desafíos de cada momento histórico, con el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo en el corazón de cada uno de los creyentes que a lo largo de estos años han sido protagonistas de esta historia de salvación, que este año celebramos agradecidos con Dios.

En este hoy de la historia somos conscientes que la fuerza inspiradora para seguir en salida misionera, como discípulos misioneros del Señor predicando el Evangelio la recibimos del mismo Jesucristo, con quien queremos

Una Historia de Fe, Esperanza y Caridad

tener un encuentro personal, para salir a anunciar lo que hemos visto y oído. También, lo experimentamos en nuestra vida transformada por la gracia de Dios, conscientes que el Evangelio es la propuesta del Señor, que está con nosotros cada día de nuestra vida en el esfuerzo de traer al redil a las ovejas que se encuentran perdidas.

Para cumplir con este mandato misionero tenemos que renovarnos interiormente, porque el programa ya está en la persona de Jesucristo. Así nos lo enseñó San Juan Pablo II: “no se trata, pues, de inventar un nuevo programa. El programa ya existe. Es el de siempre, recogido por el Evangelio y la tradición viva. Se centra, en de nitiva, en Cristo mismo, al que hay que conocer, amar e imitar, para vivir en Él la vida trinitaria y transformar con Él la historia hasta su perfeccionamiento en la Jerusalén celeste” (Novo Millennio Ineunte 29)

como tarea cotidiana. Se trata de llevar el Evangelio a las personas que cada uno trata, tanto a los más cercanos como a los desconocidos. Es la predicación informal que se puede realizar en medio de una conversación y también es la que realiza un misionero cuando visita un hogar. Ser discípulo es tener la disposición permanente de llevar a otros el amor de Jesús y eso se produce espontáneamente en cualquier lugar: en la calle, en la plaza, en el trabajo, en un camino, siendo Evangelio vivo para los hermanos” (Evangelii Gaudium 127).

“Sin la oración el trabajo que se realiza se convierte en acción social y activismo desgastante. Con el poder de la oración nuestro quehacer pastoral es anuncio de Jesucristo”.

Esta tarea la tenemos que realizar centrando nuestra vida en Jesucristo, con rmados en la fe, fortalecidos en la esperanza y caminando con Él en las personas más pobres, necesitadas y alejadas, en el ejercicio de la caridad vivida cada día, acompañando al prójimo, agachándose a sanar las heridas del que está caído en el camino mostrándole el rostro de Jesucristo que lo sana. “Hoy que la Iglesia quiere vivir una profunda renovación misionera, hay una forma de predicación que nos compete a todos

Al celebrar 70 años de vida diocesana, los convoco a que cada uno fortalezca su compromiso misionero, que comienza en el ambiente familiar y luego pasa a otros escenarios de la vida diaria, pero también nos comprometemos con el estado permanente de misión que seguimos viviendo en los sectores de cada una de las parroquias, visitando constantemente a los iniciados en la fe, con el n de darles a todos el contenido fundamental de la evangelización, conscientes que “en la evangelización se trata de recordar siempre el anuncio fundamental: el amor personal de Dios que se hizo hombre, se entregó por nosotros y está vivo ofreciendo su salvación y su amistad. Es el anuncio que se comparte con una actitud humilde y testimonial de quien siempre sabe aprender” (EG 127).

El anuncio fundamental de la evangelización tenemos que profundizarlo cada

día en la oración contemplativa, de rodillas frente al Santísimo Sacramento, mirando y contemplando el Crucicado. Sin la oración el trabajo que se realiza se convierte en acción social y activismo desgastante. Con el poder de la oración nuestro quehacer pastoral es anuncio de Jesucristo, que nos convierte en “evangelizadores con Espíritu, esto quiere decir evangelizadores que oran y trabajan. Desde el punto de vista de la evangelización, no sirven las propuestas místicas sin un fuerte compromiso social y misionero, ni los discursos y praxis sociales y pastorales sin una espiritualidad que transforme el corazón. Sin momentos detenidos de adoración, de encuentro orante con la Palabra, de diálogo sincero con el Señor, las tareas fácilmente se vacían de sentido, nos debilitamos por el cansancio, las di cultades y el fervor se apaga” (EG 262).

Como bautizados seguimos comprometidos en la Diócesis de Cúcuta con la iniciación cristiana de muchos bautizados para fortalecerlos en la fe, la esperanza, la caridad y hacerlos discípulos del Señor y misioneros en la Iglesia, para gloria de Dios y salvación nuestra y de nuestros hermanos; cumpliendo con el mandato misionero: “vayan y hagan discípulos, testimoniando la fe”. Que la Santísima Virgen María y el Glorioso Patriarca San José, alcancen del Señor todas las gracias y bendiciones necesarias, para vivir la misión evangelizadora en nuestra Iglesia Particular en salida misionera, caminando con Cristo en el anuncio del Evangelio.

En unión de oraciones, reciban mi bendición.

José Libardo Garcés Monsalve,
de la Diócesis de Cúcuta

El clero diocesano renueva su fe para servir al pueblo de Dios

Con el propósito de renovar el corazón, fortalecer la vocación sacerdotal y rea rmar el compromiso de servir con delidad al pueblo de Dios, los sacerdotes y diáconos transitorios de esta Iglesia Particular, acompañados por Monseñor José Libardo Garcés Monsalve, participaron del retiro espiritual anual, en la casa de encuentros Nazaret, en Pamplona; organizados en dos grupos. Los retiros fueron dirigidos por el padre Hugo Orlando Martínez Aldana, vicerrector académico de la Fundación Universitaria Unimonserrate y miembro de la Ponti cia Comisión Bíblica.

Propósito y dinámica de los retiros

En entrevista con el periódico La Verdad, el padre Hugo explicó el propósito central de estos encuentros: “todos estamos en un proceso de crecimiento espiritual. Los sacerdotes realizamos estos ejercicios para crecer como cristianos y discípulos de Jesús, y luego en nuestro ministerio sacerdotal. Es una renovación, un reencuentro con nuestra vocación, retomando la Palabra de Dios para a anzar nuestra fe y trazar

propósitos basados en lo que Él quiere para nosotros”.

La temática, desde la perspectiva bíblica del padre Hugo, abordaron la formación de la Sagrada Escritura, su interpretación, la aplicación pastoral y espiritual. Se meditaron temas como el amor in nito de Dios que es duro con el pecado, pero misericordioso con el pecador; la donación total de Jesús en la Eucaristía y el Reino de Dios; una sociedad basada en el amor, el servicio y la donación mutua, que genera paz, armonía y dignidad para todos.

Participación activa y frutos esperados

El padre Hugo, destacó la participación de los sacerdotes: “son muy activos e inquietos intelectual y espiritualmente. Es una alegría interactuar sobre temas de fe que nos unen, aplicando la Palabra a nuestra vida sacerdotal y a las comunidades”.

Además, invitó a los eles a acompañar a sus pastores con oración, colaboración y presencia en las parroquias: “sigan entregados, orando por ellos. He

visto un amor profundo de los eles hacia los sacerdotes y una entrega incondicional de parte de ellos. Hay un compromiso mutuo: los sacerdotes ofrecen sus vidas para que eliminemos el pecado de nuestras vidas y comunidades, y todos nos acerquemos más a Dios en la Eucaristía, como encuentro

vivo con el Señor y los hermanos”. Acompañemos con nuestra oración a nuestros sacerdotes y diáconos transitorios renovados, para que los frutos de estos retiros abunden en sus ministerios y en toda la Diócesis de Cúcuta.

El pasado 2 de enero el clero diocesano despidió al Pbro. Darío Crisanto Rodríguez Robayo, sacerdote de la Diócesis de Cúcuta, quien partió a la casa del Padre; la Eucaristía fue presidida por Mons. Óscar Urbina Ortega, Arzobispo emérito de Villavicencio. El padre Darío, es recordado por acompañar diferentes comunidades parroquiales y por su entrega generosa a lo largo de su ministerio sacerdotal.
El pasado sábado 24 de enero, en la Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá; se realizó la Eucaristía presidida por monseñor José Libardo Garcés Monsalve, obispo de la Diócesis de Cúcuta y en compañía del clero diocesano, se dió apertura a las visitas pastorales para el presente año. La vicaría San José entregó el Cruci cado a la vicaría San Rafael, recordando que el Cruci cado preside cada acción pastoral, catequética y litúrgica en nuestra Iglesia Particular.
¡Colecciona “El Camino de la Fe” y gana grandes premios en los 70 años de la Diócesis de Cúcuta y el periódico La Verdad!

Con motivo de la celebración de los 70 años de la Diócesis de Cúcuta y el periódico La Verdad, los invitamos a participar en la dinámica “el camino de la fe”, un recorrido de los acontecimientos, lugares o personajes que han marcado el caminar de nuestra Iglesia Particular y se han publicado en el periódico de la Buena Nueva.

Serán 17 recortes coleccionables en cada edición con un dato relevante durante estas siete décadas del periódico (desde la edición n° 994 hasta la 1010), para nalmente llegar al corazón de la Diócesis. Una vez completado los 17 recortes, los lectores participantes que completaron “el camino de la fe”, deberán traerlo a las instalaciones del centro de comunicaciones del 21 al 26 de septiembre, para participar por tres grandes premios. El sorteo será realizado el día sábado 3 de octubre y los ganadores serán publicados el 18 de octubre en la edición 1012 del periódico La Verdad.

¿SABÍAS QUE?

La primera edición del periódico de la Buena Nueva se publicó el 20 de octubre de 1956. Con la misión principal de la evangelización, formando, informando y educando a los eles bautizados en la región de frontera; bajo la dirección de Mons. Luis Pérez Hernández, primer obispo de Cúcuta.

Feliz CUMPLEAÑOS

DEL 15 DE ENERO AL 15 DE FEBRERO

18. Oscar Julián Ibarra García

19. José María Castro Almanza

21. Diác. permanente Raúl Ignacio Benítez Acevedo

22. Gabriel Peña Arciniegas

23. Diác. permanente Ramón Helí Heredia Escalante

29. Salomón Jaimes Ureña

27. Roberto Alfonso Garzón Guillén

31. Manuel Jahir Jiménez Rivera

28. Wilson Eduardo Montes Peñaloza

4. Carlos Fernando Duarte Ribero

29. Fabián Staper Carvajal

12. Diác. permanente Artidoro Balaguera Guerrero

ANIVERSARIOS

DEL 1 AL 15 DE FEBRERO

5. Luis Francisco Vera Monsalve

5. Ariel René Urbina Gélvez

5. Jorge Alexander Perutty Gómez

5. Félix Ramón Celis

Nuestra Señora de la Candelaria

Fundación: 2 de febrero de 1954

Fiesta: 2 de febrero

Párroco: Nelson Andrés García García

Ubicación: barrio Sevilla

La Presentación del Señor

Fundación: 5 de enero de 2011

Fiesta: día de la Candelaria

Párroco: Víctor Alfonso Noriega Portillo

Ubicación: barrio El Cerrito

Gómez

Encuentro de las Comunidades Eclesiales

Misioneras - Febrero

DISCÍPULOS, SIENDO LUZ

Objetivo

Al iniciar este nuevo año pastoral, los eles de la Diócesis de Cúcuta, queremos seguir encontrándonos en las comunidades eclesiales misioneras, recordando la misión de anunciar a Jesucristo como una tarea primordial de todo bautizado; comprometernos a seguir siendo luz del mundo (Lc 2, 22-40), a través de la oración, la formación y la participación mensual en las comunidades eclesiales misioneras.

Logística

● Invitar con anticipación a los vecinos para que participen del encuentro en el lugar determinado.

● Disponer el altar para la Biblia y un cirio.

● Hacer en una cartelera con el lema del año: VAYAN Y HAGAN DISCÍPULOS, y el lema del mes “SIENDO LUZ DEL MUNDO”.

● Hacer una cartelera con el texto bíblico, Lc 2, 22-40.

● Prever velas para el encuentro.

● Tener la carta a los cristianos del mes.

● Si es posible, hacer un compartir para los asistentes.

Desarrollo del encuentro

ORACIÓN INICIAL

Invocación Trinitaria: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Invocación al Espíritu Santo: ven Espíritu Santo llena los corazones de tus eles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu Espíritu y se hará una nueva creación y se renovará la faz de la tierra. ¡Oh, Dios, que has instruido los corazones de tus eles con la luz del Espíritu Santo!, concédenos que sintamos rectamente con el mismo Espíritu, y gocemos siempre de su consuelo. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Canto: en el hogar tú necesitas a Jesús.

RECORDANDO LA CARTA A LOS CRISTIANOS

El animador-moderador preguntará si les llego a su hogar la carta a los cristianos y preguntará a los asistentes que recuerda del mensaje de nuestro obispo José Libardo Garcés Monsalve. Si los asistentes no recuerdan el mensaje de la carta a los cristianos, el animador-moderador hará un breve resumen de ese mensaje.

PROFUNDIZACIÓN DEL LEMA DEL MES

Repitamos con alegría el lema de este nuevo año de gracia que Dios nos regala: VAYAN Y HAGAN

DEL MUNDO.

● ¿A qué nos invita el lema del año y el lema del mes?

● ¿Como vivir el lema del año en mi familia, vecinos y comunidad?

● ¿Qué debo dejar para seguir siendo luz del mundo, en mi familia y vecinos?

El encuentro de hermanos en la fe, en este nuevo año que Dios nos regala y en el que fortalecemos la espiritualidad de comunión; descubrimos la importancia de anunciar a Jesucristo y hacer discípulos, SIENDO LUZ DEL MUNDO, en nuestra familia, con nuestros vecinos y en la comunidad. Al terminar este encuentro, hemos de salir, con la fuerza del Espíritu Santo, para ser sus testigos, para hacer discípulos, con la certeza de que, aunque se presenten di cultades, Él siempre está con nosotros.

Canto: tu palabra es luz que ilumina nuestro sendero.

ILUMINACIÓN BÍBLICA

(Lc 2, 22 - 40)

Cuando se cumplieron los días de la puri cación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacri cio un par de tórtolas o dos pichones , conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación

de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.» Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción. ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!a n de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.» Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él. Palabra del Señor.

1. ¿Qué dice el texto? Proclamamos el texto. Releer el texto personalmente.

● ¿De qué evangelista es el texto?

● ¿Qué personajes intervienen en el texto?

San José de Cúcuta, enero 25 de 2026

● ¿Qué frase me llama la atención?

● Hemos escuchado este texto antes?

2. ¿Qué me dice el texto? ¿Qué me enseña? ¿Qué me pide Jesús hoy?

● ¿Eres luz en tu familia y comunidad?

● ¿Qué tiene en común el lema del mes con el texto bíblico?

● ¿A que nos invita Dios, a través del lema?

● ¿Cómo debemos ser discípulos de Jesucristo en nuestras familias, como vecinos del grupo eclesial y comunidad parroquial?

3. ¿Qué me hace decir el texto? Hacer una oración de petición, acción de gracias o de perdón de acuerdo con el texto.

INTERIORIZACIÓN

Leamos y meditemos el mensaje del Papa Francisco, domingo 2 de febrero de 2020.

Hoy celebramos la Fiesta de la Presentación del Señor: cuando la Virgen María y San José presentaron a Jesús recién nacido en el templo. En esta fecha también celebramos el día de la Vida Consagrada, que nos recuerda el gran tesoro dentro de la Iglesia que suponen aquellos que siguen de cerca al Señor al profesar los consejos evangélicos.

El Evangelio (Cf. Lucas 2, 22-40) cuenta que, cuarenta días después de su nacimiento, los padres de Jesús llevaron al Niño a Jerusalén para consagrarlo a Dios, como prescribe la ley judía. Y, mientras describe un rito previsto por la tradición, este episodio llama nuestra atención sobre el comportamiento de algunos personajes. Están re῿ejados en el momento en que experimentan el encuentro con el Señor en el lugar donde se hace presente y cercano al hombre. Estos son María y José, Simeón y Ana, que son modelos de acogida y entrega de sus vidas a Dios. Estos cuatro no eran iguales, eran todos diferentes, pero todos buscaban a Dios y se dejaban guiar

por el Señor.

El evangelista Lucas describe a los cuatro en una doble actitud: actitud de movimiento y actitud de admiración.

La primera actitud es el movimiento. María y José se ponen en camino hacia Jerusalén; por su parte, Simeón, movido por el Espíritu, va al templo, mientras que Ana sirve a Dios día y noche sin descanso. De esta manera, los cuatro protagonistas del pasaje evangélico nos muestran que la vida cristiana requiere dinamismo y requiere la voluntad de caminar, dejándose guiar por el Espíritu Santo. El inmovilismo no se corresponde con el testimonio cristiano y la misión de la Iglesia. El mundo necesita cristianos que se dejen conmover, que no se cansen de andar por las calles de la vida, para llevar a todos la palabra consoladora de Jesús. Todo bautizado ha recibido la vocación de proclamar, de anunciar algo, de anunciar a Jesús, la vocación a la misión evangelizadora: ¡anunciar a Jesús! Las parroquias y las diversas comunidades eclesiales están llamadas a fomentar el compromiso de los jóvenes, las fami-

admirar nos hace indiferentes y amplía la distancia entre el viaje de la fe y la vida cotidiana. ¡Hermanos y hermanas, siempre en movimiento y dejándonos abiertos a la admiración!

Que la Virgen María nos ayude a contemplar cada día en Jesús el don de Dios para nosotros, y a dejarnos implicar por Él en el movimiento del don, con alegre admiración, para que toda nuestra vida se convierta en una alabanza a Dios al servicio de nuestros hermanos.

COMPROMISO

● ¿Qué compromiso a nivel personal, familiar, comunitario y/o eclesial voy a hacer?

lias y los ancianos, para que todos tengan una experiencia cristiana, viviendo la vida y la misión de la Iglesia como protagonistas.

La segunda actitud con la que San Lucas presenta a los cuatro personajes de la historia es la admiración. María y José «estaban admirados de lo que se decía de él [de Jesús]» (v. 33). La admiración es también una reacción explícita del viejo Simeón, que en el Niño Jesús ve con sus ojos la salvación obrada por Dios en nombre de su pueblo: esa salvación que había estado esperando durante años. Y lo mismo ocurre con Ana, que también «alababa a Dios» (v. 38) y hablaba de Jesús a la gente. Es una santa habladora, hablaba bien, hablaba de cosas buenas, no de cosas malas. Decía, anunciaba: una santa que iba de una mujer a otra mostrándoles a Jesús. Estasguras de creyentes están envueltas en la admiración, porque se dejaron capturar e involucrar por los eventos que estaban sucediendo ante sus ojos. La capacidad de maravillarse ante las cosas que nos rodean favorece la experiencia religiosa y hace fructífero el encuentro con el Señor. Por el contrario, la incapacidad de

● Se invitan a los participantes para que escriban en un papel cuál es su reto para este año, con relación a lo vivido en el encuentro. Se les pide que cada uno encienda la vela y mani este ese reto, en silencio y se motive a empezar a vivirlo. Al nalizar nos abrazamos y hacemos el compromiso de seguir asistiendo todos los meses e incluso invitar a otra persona de su familia

● Cada uno de los asistentes invitará algún miembro de su familia asistir el próximo mes.

● Compartir con otra persona ya sea de su familia, vecinos, lo vivido en este encuentro.

● Asistir a misa todos los domingos, participar de las horas santas.

ORACIÓN FINAL

Padre Nuestro…. Ave María. Nos despedimos, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

luz no se impone, sino que se ofrece, no deslumbra sino que orienta, no se guarda sino que se comparte.

En el templo de Jerusalén, Simeón reconoce en el Niño Jesús “la luz para alumbrar a las naciones”. No se trata de una luz reservada a unos pocos, sino de un don para todos los pueblos. Esta escena

evangélica nos sitúa en el corazón de nuestra vocación pastoral: ser una Iglesia que, habiendo encontrado a Cristo, lo muestra con humildad y esperanza, especialmente en los espacios donde la fe parece apagarse o debilitarse.

La luz que nace del encuentro

En el marco de nuestro Proceso Evangelizador de la Iglesia Particular (PEIP), este lema se conecta directamente con el primer paso fundamental: el encuentro personal y comunitario con Jesús, sabiendo que todo nace de este encuentro y depende de este encuentro. Nadie puede ser luz si antes no ha sido iluminado. Simeón y Ana son testigos de una fe perseverante, alimentada por la oración, la espera y la delidad cotidiana. Son descritos como aquellos que aguardan con esperanza la liberación de Israel, son ejemplo para aquellos que aguardan el cumplimiento de las promesas y son dóciles a la voz de Dios para saberlas descubrir. Ellos nos recuerdan que la misión brota siempre de una espiritualidad sólida y encarnada.

Ser luz del mundo no es una estrategia pastoral, sino una consecuencia natural de una vida transformada por Cristo. Por eso, el PEIP insiste en procesos que ayuden a nuestros agentes pastorales y comunidades a volver una y otra vez a la Palabra de Dios, a la liturgia vivida con sentido, y a la caridad concreta como expresión visible del Evangelio.

“Vayan y hagan discípulos”: una luz que nos pone en camino

El lema del Año Pastoral —“Vayan y hagan discípulos”— nos recuerda que la luz no puede quedarse encerrada. La misión es esencialmente dinámica, itinerante, abierta. Como nos recordaba el Papa Francisco, Evangelii Gaudium, “la Iglesia en salida es la comunidad de discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan” (EG 24).

Desde esta perspectiva, fortalecer las comunidades eclesiales misioneras no es una opción secundaria, sino una urgencia pastoral. Estas comunidades permiten que la luz del Evangelio llegue a los barrios, a las familias, a los lugares de trabajo y estudio. Son espacios donde la fe se comparte, se discierne y se traduce en compromiso misionero y solidario.

Comunidades que re῿ejan la luz de Cristo

Una comunidad eclesial misionera es verdaderamente luz cuando vive la comunión, la corresponsabilidad y la misión. No se trata solo de hacer actividades, sino de formar discípulos que evangelizan desde la cercanía, que escuchan, acompañan y anuncian con alegría.

En palabras del Papa Francisco, “la evangelización implica también un

camino de diálogo” (EG 238). Nuestras comunidades están llamadas a ser lugares de acogida, de sanación y de esperanza, especialmente para quienes se sienten lejos o heridos. Así, la luz de Cristo se hace visible no solo en las palabras, sino en los gestos y en el estilo de vida eclesial.

Custodiar la luz y ofrecerla al mundo

Como María y José, también nosotros estamos llamados a presentar a Cristo al mundo, conscientes de que la luz que portamos no es nuestra, sino un don recibido. En este mes de febrero, renovemos nuestro compromiso de ser una Iglesia que ilumina desde la sencillez, que camina unida y que forma discípulos misioneros, eles al Evangelio y atentos a los signos de los tiempos.

Esta luz se alimenta constantemente de nuestros procesos personales y comunitarios de conversión, febrero es el mes en el que comenzamos el largo camino de la cuaresma saliendo de nosotros mismos para alimentar el deseo de las cosas de Dios y renovar nuestra mente y corazón suscitando verdaderas actitudes de transformación del corazón.

Que el Señor nos conceda, como a Simeón, ojos capaces de reconocer su presencia y un corazón dispuesto a anunciarla con alegría. Solo así podremos ser, en verdad, luz del mundo.

Por: Pbro. Javier Alexis Agudelo Avendaño, párroco de Jesucristo Buen Pastor.

Mateo 6, 31-33: “Así que no se preocupen, diciendo: ‘¿Qué comeremos?’ o ‘¿qué beberemos?’ o ‘¿con qué nos vestiremos?’ [...] Pero busquen primero su reino y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas”.

Hemos iniciado un nuevo año y seguramente antes de darnos el feliz año augurando buenos deseos, hicimos la práctica milenaria de los agüeros con el cual queremos asegurar un futuro. La palabra agüero proviene del latín augurium, que signi ca “presagio”, “señal” o “pronóstico”. Designa cualquier hecho, señal o fenómeno interpretado como anuncio de algo bueno o malo. Muchas culturas antiguas como las mesopotámicas, la egipcia, la griega y la romana creían que los dioses hablaban por medio de los signos naturales. Muchos sacerdotes actuaban como intérpretes y le anunciaban al rey y al pueblo éxitos militares, políticos, bonanzas y una supuesta paz. En Grecia se desarrollaron instituciones especiales para interpretar agüeros, Oráculos (Delfos, Dodona), aves augurales, visiones y sueños. Era común consultar a los dioses para tomar decisiones políticas, militares o personales. En Roma aparece con fuerza la palabra augur, de donde viene “agüero”. Los augures, sacerdotes especializados,

interpretaban el vuelo de las aves, el trueno, señales del cielo, comportamientos inusuales de animales. Se podía decir que la vida pública romana elecciones, (guerras, construcción de edi cios) dependía muchas veces del “augurio favorable”. Hoy pareciera que muchas cosas dependieran de un augurio o una práctica para poder lograr un propósito.

En el Antiguo Testamento las culturas vecinas practicaban señales y presagios, y el pueblo de Israel estuvo expuesto a ello. Sin embargo, la Biblia prohíbe la adivinación y la superstición (Dt 18, 10-12), porque Israel debía con ar en la Palabra de Dios, no en señales ambiguas.

Ya en el Nuevo Testamento en tiem-

LO CONFÍA EL CRISTIANO DEJA SU AL AZAR, NO

pos de Jesús existían creencias populares en presagios, pero el Evangelio enseña a con ar en la Providencia y a no vivir dominados por el miedo o la superstición. La con anza en Dios es un pilar fundamental de la fe cristiana, la Biblia y las enseñanzas de la Iglesia invitan constantemente a los creyentes a depositar su esperanza, seguridad y futuro en Dios, en lugar de depender de las propias fuerzas o de las circunstancias del mundo.

“El cristiano vive en un mundo real, con dificultades, límites y heridas, pero no se deja definir por ellos. Su vida está sostenida por dos columnas esenciales: la fe y la esperanza”.

en Dios en medio de la adversidad, “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar”.

Jeremías 17, 7-8: proclama la bendición de la con anza en Dios,“bendito el varón que confía en Dios, y cuya con anza es Dios. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces”.

La Escritura está llena de mandatos, ejemplos y promesas que fundamentan esta llamada a la con anza:

Proverbios 3, 5-6: uno de los versículos clave “confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”.

Filipenses 4, 6-7: el apóstol Pablo enseña a no afanarse, “por nada esten afanosos, sino sean conocidas por sus peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”.

Salmo 46, 1-3: expresa la seguridad

Análisis antropológico de los agüeros

El ser humano no vive sólo de hechos, sino también de signi cados. Cuando la realidad es incierta (clima, cosechas, salud, futuro, negocios, viajes, entre otros) las culturas desarrollan sistemas simbólicos para, interpretar lo que no se controla. Es un tema central en la losofía, la espiritualidad y la psicología a lo largo de la historia. Aceptar la realidad de que muchos aspectos de la vida escapan a nuestro dominio, es crucial para el bienestar emocional y mental. Interpretar lo que no se controla implica un cambio de perspectiva: intentar dominar la realidad y adaptarse a ella encontrando paz dentro

Algo de historia
Agüeros en el mundo bíblico

CRISTIANO

DESTINO

SINO QUE

DIOS

de sus parámetros. También busca reducir la ansiedad, dar sentido al sufrimiento, prever lo inesperado. Los agüeros surgen como mecanismos culturales de lectura del mundo.

Antropológicamente, los agüeros funcionan como una forma de control virtual frente a realidades que no se pueden manejar directamente. Unos ejemplos de esta forma de control pueden ser, prever buena o mala suerte, anticipar cambios, protegerse ante peligros. Aunque no tengan e cacia real, cumplen una función psicológica, reducen la incertidumbre, generan sensación de orden, mantienen la cohesión del grupo (todos comparten el mismo signicado).

quietan pero que no podemos cambiar) y el círculo de in῿uencia (cosas sobre las que podemos actuar). Interpretar lo incontrolable como una señal para enfocarse exclusivamente en el círculo de in῿uencia.

Como conclusión antropológica se puede decir que los agüeros son: expresiones simbólicas universales de la condición humana, mecanismos de orientación en un mundo incierto, construcciones culturales con valor identitario, pero también pueden ser limitantes cuando sustituyen la responsabilidad personal y la con anza en Dios.

El destino del hombre está en las manos de Dios

Decir que el destino del hombre está en las manos de Dios no signi ca que somos marionetas, ni que nuestra libertad no cuenta. Por el contrario, signi ca algo mucho más grande y más hermoso, que la última palabra sobre nuestra vida no la tiene el azar, ni la suerte, ni el fracaso, ni el miedo, sino Dios mismo.

“Aceptar la realidad de que muchos aspectos de la vida escapan a nuestro dominio, es crucial para el bienestar emocional y mental”.

La psicología moderna valida estas ideas, enfocándose en la adaptabilidad y la resiliencia.

• Aceptación radical (Terapia Dialéctica Conductual): Es la capacidad de aceptar la realidad sin juzgarla ni intentar cambiarla inmediatamente. No signi ca aprobación, sino reconocer que “esto es lo que es” en este momento.

• Enfoque en la solución de problemas: la psicología anima a diferenciar entre el círculo de preocupación (cosas que nos in-

toman decisiones o enfrentan adversidades, Dios puede coordinar los caminos de las personas y utilizar las circunstancias para cumplir sus nes.

• Esperanza y seguridad: para el creyente, esta creencia ofrece un inmenso consuelo y seguridad. Signica que el futuro no es el resultado del azar o del fatalismo ciego, sino que está en manos de un Dios benevolente que cuida de los suyos.

• Reconocimiento de la limitación humana: contrasta con la idea de que el hombre es el único dueño de su destino, reconociendo que hay fuerzas y eventos fuera del control humano que, en última instancia, son permitidos o dirigidos por Dios.

El cristiano vive en un mundo real, con di cultades, límites y heridas, pero no se deja de nir por ellos. Su vida está sostenida por dos columnas esenciales, la fe y la esperanza.

sostenidos y acompañados. La ansiedad fragmenta el corazón; lo divide, lo agota, lo hace vivir anticipando catástrofes que aún no existen. La fe lial integra, uni ca, paci ca: le permite al creyente vivir cada día como una gracia que se recibe, no como una amenaza que se teme.

La esperanza le permite caminar hacia adelante. No es un simple optimismo ni una ilusión ingenua; es la certeza de que Dios cumple sus promesas. La esperanza sostiene en el cansancio, ilumina los momentos oscuros y recuerda que la última palabra no la tiene el mal, ni el pecado, ni la muerte, sino el Amor de Dios que salva y transforma.

La a rmación “el destino del hombre está en las manos de Dios” es una creencia central en la teología cristiana y judía, que expresa la convicción en la soberanía divina y la providencia de Dios sobre la vida humana y el universo. Signi ca que, fundamentalmente, el propósito nal y la seguridad de la existencia humana residen en el plan amoroso y todopoderoso de Dios.

Esta frase encapsula varias ideas teológicas importantes:

• Soberanía de Dios: reconoce a Dios como el Creador y sustentador de todas las cosas, que tiene control último sobre los eventos del mundo y las vidas individuales.

• Providencia Divina: implica que Dios guía y cuida de sus criaturas. Incluso cuando los seres humanos

La fe le permite ver más allá de lo visible, no se reduce a creer que Dios existe, sino a con ar en Él, en su palabra, en sus promesas. La fe abre los ojos del corazón para reconocer que Dios actúa, incluso cuando no lo vemos de inmediato.

Por eso el cristiano no se hunde en la duda permanente ni en el miedo paralizante, sabe quién es su Dios y en quién ha puesto su con anza.

Por eso la fe cristiana no nace del miedo, ni de la obligación, ni de la preocupación obsesiva por el mañana, nace de la relación lial que Jesús nos revela: somos hijos amados,

Ser un hombre de fe y de esperanza no es vivir con los problemas resueltos, sino vivir sabiendo que Dios está presente en medio de ellos y que conduce la historia hacia un bien mayor. Por eso el cristiano puede levantarse después de caer, puede mirar el futuro sin miedo, puede amar sin reservas.

El abandono con ado no es pasividad ni irresponsabilidad. Es poner a Dios en el centro, trabajar con responsabilidad, y descansar en la cer- teza de que Él conoce nuestras necesidades más profundas antes incluso de que las expresemos. Por eso Jesús repite en el Sermón del Monte: “no tengan miedo. El Padre sabe lo que necesitan” (Mt 6, 8).

Señor danos fe para creer hoy, esperanza para caminar mañana y ambas para vivir siempre sostenidos por ti.

La paz esté con todos ustedes: hacia una paz “desarmada y desarmante”

Mensaje del Papa León XIV

El mensaje del Santo Padre con ocasión de la Jornada Mundial de la Paz 2026, re῿exiona con las palabras de Jesús Resucitado: “la paz esté con todos ustedes”, exhortando a los compromisos del desarme del corazón, de la mente y de la vida. Además de los esfuerzos internacionales necesarios para alcanzar la paz en el mundo.

El mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del Papa León XIV, que se celebró el 1 de enero del 2026, comienza, recordando su saludo de inicio de ponti cado que no es otro que el de Jesús Resucitado: “la paz esté con todos ustedes: hacia una paz desarmada y desarmante”.

Esta es la paz de Cristo Resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante. Proviene de Dios, Dios que nos ama a todos incondicionalmente.

La paz de Cristo Resucitado

El Pontí ce quiere recordar que “Cristo, nuestra paz”, aquel “que venció a la muerte y derribó el muro que separaba a los seres humanos (Cf. Ef 2, 14) es el Buen Pastor”.

Citando a San Agustín, recuerda su llamado a las comunidades a la paz: «Tened la paz, hermanos. Si queréis atraer a los demás hacia ella, sed los primeros en poseerla y retenerla. Arda en vosotros lo que poseéis para encender a los demás» (Sermón 357, 3).

SERVICIO TRÁMITE

DE PARTIDAS

Escanea el QR y conoce el mensaje completo.

Así exhorta el Papa a toda la humanidad a abrazar la paz: “ya sea que tengamos el don de la fe, o que nos parezca que no lo tenemos, queridos hermanos y hermanas, ¡abrámonos a la paz! Acojámosla y reconozcámosla, en vez de considerarla lejana e imposible. Antes de ser una meta, la paz es una presencia y un camino”.

Una paz desarmada

El Papa León XIV en su mensaje hace también referencia a la paz desarmada del Señor: “Envaina tu espada» (Cf. Jn 18, 11; Mt 26, 52).

“No es casual dice el Santo Padre que los repetidos llamamientos a incrementar el gasto militar y las decisiones que esto conlleva sean presentados por muchos gobernantes con la justi cación del peligro respecto a los otros. En efecto, la fuerza disuasiva del poder y, en particular, de la disuasión nuclear, encarnan la irracionalidad de una relación entre pueblos

El centro de Comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta (CCDC) ofrece el servicio de trámite de partidas en Colombia para

basada no en el derecho, la justicia y la con anza, sino en el miedo y en el dominio de la fuerza”.

Y denuncia el aumentó en gasto militares que ocurrió en el 2024 en el mundo: “aumentaron un 9,4% respecto al año anterior, con rmando la tendencia ininterrumpida desde hace diez años y alcanzando la cifra de 2.718 billones de dólares, es decir, el 2,5% del Producto Interno Bruto mundial”.

El Papa además recuerda que hace 60 años, el Concilio Vaticano II se concluía con la conciencia de un diálogo urgente entre la Iglesia y el mundo contemporáneo: “al reiterar el llamamiento de los Padres conciliares y estimando la vía del diálogo como la más e caz a todos los niveles, constatamos cómo el ulterior avance tecnológico y la aplicación en ámbito militar de las inteligencias arti ciales hayan radicalizado la tragedia de los con῿ictos armados”.

TRABAJAMOS POR LA EXCELENCIA

DISEÑAMOS TRANQUILIDAD Y BIENESTAR

Una paz desarmante

En la tercera parte del mensaje el Pontí ce hace referencia la bondad de Dios que se hace niño, en la Encarnación manifestada.

Y hace un llamado a que “un servicio fundamental que las religiones deben prestar a la humanidad que sufre, es vigilar el creciente intento de transformar incluso los pensamientos y las palabras en armas. Las grandes tradiciones espirituales, así como el recto uso de la razón, nos llevan a ir más allá de los lazos de sangre o étnicos, más allá de las fraternidades que sólo reconocen al que es semejante y rechazan al que es diferente”.

Concluye anhelando que como fruto del Jubileo de la Esperanza que se ha nalizado, todos se puedan redescubrir como “peregrinos comenzando en sí mismos ese desarme del corazón, de la mente y de la vida al que Dios no tardará en responder cumpliendo sus promesas”.

Así mismo, esta jornada nos invita como colombianos a seguir orantes por nuestro país, por el departamento y por el Catatumbo un territorio que ha sido golpeado por la violencia y que anhela la paz.

Tomado de: https://www.vaticannews.va/es/ papa/news/2026-01/la-paz-desarmada-presencia-camino-y-resistencia-esperanza.html https://www.humandevelopment.va/ es/news/2025/messaggio-del-papa-giornata-mondiale-della-pace-2026.html

FPor: Pbro. Víctor Julián Flórez Ortiz, vicario parroquial de Sagrado Corazón de Jesús.

eliz inicio de año para todos!!! Con gran alegría y durante algunas ediciones, les acompañaré y les estaré compartiendo artículos informativos acerca de nuestra historia de Iglesia en la ciudad de Cúcuta y las instituciones que la conforman. En este año 2026 la Diócesis de Cúcuta celebra con júbilo los 70 años de su fundación y 40 años del seminario Mayor San José, sembrando fe, esperanza y caridad en esta zona de frontera y formando sacerdotes diocesanos según el corazón de Jesucristo el Buen Pastor. El 2 de mayo de 1956, el Papa Pío XII a través de la bula ponti cia Ecclesiarum Omnium, desmembraba de la Diócesis de Nueva Pamplona a la ciudad de Cúcuta junto con algunos municipios y, creaba una nueva Diócesis en la capital del departamento Norte de Santander que tomaba el nombre de Diócesis de Cúcuta.

En esta edición les comparto la fotografía de la bula, documento resguardado y cuidado en la curia diocesana, que pocos conocen, desconocido para otros, por ese motivoque bueno que nos demos el tiempo y tengamos la oportunidad de ver este documento y de leer algunos de sus parágrafos. En las siguientes ediciones iniciaremos a analizar nuestra historia recorriendo brevemente nuestro camino de fe durante estos 70 años.

Pío XII, Ecclesiarum Omnium, 2 de mayo de 1956

Pío obispo, siervo de Dios para perpetua memoria:

Anhelando atender al bien de todas las iglesias que, por voluntad de Dios Omnipotente, como espléndidas ῿ores se nos han con ado, no hemos dejado de hacer lo que se debe hacer para un mejor gobierno y mayor bien de los eles.

Cuando nuestro venerable hermano Paulo Bértoli, Arzobispo titular

DIÓCESIS DE CÚCUTA DE HISTORIA

de Nicomedia y Nuncio Apostólico de la República de Colombia, el obispo de Nueva Pamplona, nos suplicó que dividiendo esta Diócesis se formara una nueva, para mayor bien espiritual de los habitantes del departamento del Norte de Santander, con la mayor alegría de nuestra alma, concedimos lo que se nos pedía.

Por lo tanto, supliendo el consentimiento de cuantos tengan algún derecho o crean tenerlo sobre la división o los asuntos de esta división y considerando todo con la mayor atención, en virtud de nuestra suprema y apostólica autoridad, establecemos y mandamos lo siguiente: separamos del territorio de la Diócesis de Nueva Pamplona la ciudad de Cúcuta, con todo su territorio y con las parroquias siguientes: Villa del Rosario, San Cayetano, Santiago, Gramalote, Lourdes, Sardinata y Carmen de Nazareth; fundamos la Diócesis que se llamará Cucutense, por el nombre de su ciudad capital, Cúcuta, señalando los mismos límites que determinan a la misma ciudad y demás parroquias ya señaladas. En la ciudad de Cúcuta, como es obvio, quedará la sede y el domicilio del obispo y allí estará la Cátedra de la autoridad Episcopal, justamente en el templo dedicado a San José, esposo de la Santísima Virgen María, templo que por

el presente documento elevamos a la dignidad de Catedral, con todos los honores, insignias, privilegios y derechos que competen a toda catedral. Esos derechos los declaramos concedidos también, junto con las cargas y obligaciones que en todo el mundo competen a un obispo.

Constituimos a la Diócesis de Cúcuta sufragánea de la Diócesis de Pamplona, a la que por otras letras en este mismo día constituimos metropolitana, y sometemos al obispo de Cúcuta a la autoridad del metropolitano de Pamplona.

(…) Para constituir lo que es llamado Mesa o Administración Episcopal, deben allegarse fondos dados por las parroquias, por los generosos aportes de los eles diocesanos, por las donaciones del Gobierno Civil y por mil quinientos pesos moneda colombiana, que dará al obispo la Parroquia de San José de Cúcuta, dotada del título de Catedral. Como hay que atender con extremo cuidado a los niños a quienes el amor a Cristo y al bien de las almas impulse el sacerdocio, queremos que el obispo de Cúcuta funde lo más pronto posible un Seminario Menor, según las normas establecidas por el Derecho Canónico y por el Prefecto de la Congregación de Estudios Universitarios y Seminarios.

Cuando ya los estudiantes llegan a completar sus estudios de Seminario Menor y sean aptos para estudiar losofía y teología, serán enviados, unos al Seminario Mayor de Nueva Pamplona y otros, los mejores en todo sentido, al Ponti cio Colegio Pío Latino Americano, para que cursen estudios superiores. Concedemos, igualmente, al obispo de Cúcuta, que mientras no haya edicio para dicho Seminario Menor, envíe los alumnos que tengan las condiciones de piedad requeridas, al Seminario Menor de Pamplona, para que allí sean formados e instruidos en las disciplinas literarias. (…) Así mismo, ordenamos que al mismo momento en que se lleve a efecto la erección de esta Diócesis, queden perteneciendo a la respectiva Diócesis cuyos límites hemos establecido, los clérigos que en ella tengan lo que se llama o cio o bene cio, y además, los que en ella tuvieren legítimo domicilio. (…)

Dado en Roma, el día veintinueve de mayo del Año del Señor 1956, XVIII de nuestro Ponti cado. Celso, Cardenal Constantini, Canciller S.R.E. Adeodato Juan, Cardenal Piazza, Secretario de la Sagrada Congregación Consistorial. Expedido el 10 de agosto, en el año XVIII del ponti cado de Pío XII”.

Retiro kerigmático: encuentro con Cristo Puerta, Camino y Pastor

El año pasado terminamos en la última edición hablando del trabajo de la posmisión que se debe realizar para continuar trabajando y cultivando las semillas de la misión. El proceso evangelizador propone que al nal de las catequesis kerigmáticas se realice un retiro; en esta oportunidad hablaremos de él.

Al nal de las catequesis kerigmáticas, con el ánimo de hacer más vivencial el encuentro con Cristo. El retiro kerigmático se diseña de tal manera que interpele y motive a los participantes, para que ayude ecazmente a suscitar o a reforzar una respuesta, sincera y transformadora, de cada uno, a la Palabra de Dios.

Las Iglesias Particulares preparan este retiro de tal manera que permita y suscite, con la ayuda de la gracia, la experiencia de nuestro Señor Jesucristo como la puerta (Jn 10, 9) por la cual tenemos acceso al Padre y al misterio íntegro de la fe y del amor; el camino (Jn 10, 11.6) por el que vamos a recorrer la senda que nos llevará a la madurez en la fe y nos conducirá a la verdad y a la vida; y el pastor (Jn 10, 11.14) bajo cuyo cayado y cuyos cuidados queremos vivir nuestra vida entera.

El retiro kerigmático es, esencialmente, anuncio. Por eso, se centra de manera clara y concreta en la Palabra de Dios, en la misericordia del Padre y en la persona de nuestro Señor Jesucristo. En la predicación se tendrá cuidado de referir esas gracias a los sacramentos del Bautismo, la Con rmación y la Eucaristía.

De acuerdo al Nuevo Testamento, hay dos dimensiones que son como los pilares sobre los cuales reposa todo el anuncio: el amor in nito e incondicional del Padre y el misterio de la entrega sacri cial de Cristo. Estos dos elementos coinciden con lo que podríamos llamar el ke-

rigma de Cristo, quien dedicó toda la vida a anunciar al Padre mientras predicaba la llegada del Reino de Dios. La Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo son el verdadero anuncio.

Los que asisten al retiro kerigmático deben hacer la experiencia de Jesús Resucitado en sus vidas.

Para preparar y programar las actividades y los horarios del Encuentro con Cristo Puerta, Camino y Pastor, ténganse en cuenta que se trata de un acontecimiento único en la vida de los asistentes. Por este motivo, es importante que se empleen todos los medios disponibles para generar un impacto positivo sobre los participantes. La participación y la actividad deben tocar todas las dimensiones de la persona, es decir, sus pensamientos y sus sentimientos; así como también sus relaciones con Dios, con los hermanos, consigo mismo y hasta con el mundo. Quienes tienen el encargo de prever y organizar todos los detalles tienen que buscar un equilibrio entre los distintos elementos y emplear lo

emotivo con delicada discreción, no sea que ocupe un espacio que no le corresponde... recuérdense e inclúyanse las siguientes dimensiones:

Llamado de Dios: la fe viene de la predicación de la Palabra de Cristo; en consecuencia, el ministerio de predicar los ejercicios espirituales habrá de integrar los siguientes elementos:

a) Un estilo profético que no olvida que quienes hablan en nombre de Dios y por mandato suyo, lo hacen porque son testigos de lo que está anunciado y se sienten enviados (Rm 10, 15).

b) La exhortación fraternal explícita, dirigida a quienes reciben el mensaje, para invitarlos a experimentar en ese mismo momento el amor que se predica, y a recibir en el corazón, con profunda convicción, el misterio que se está anunciando.

c) La invitación a los oyentes para que den una respuesta personal al Señor, hablándole sinceramente y de corazón. La manera más senci-

lla y experimentada para hacerlo es quizá la más simple: imaginando a Cristo nuestro Señor delante, como un amigo habla a otro.

d) La insistencia nal sobre la necesidad de poner esta experiencia en palabras que expresen lo que cada uno ha captado y cree. Se trata de la profesión de boca prevista en Romanos (10, 9-10), que expresa lo que se cree en el corazón por medio de palabras llenas de sinceridad y convicción, sencillas y comunicables a los que nos rodean

Respuesta personal: la fe viene del oído. El retiro kerigmático se caracteriza porque ofrece algunos espacios de silencio o de desierto a los participantes para que escuchen con profundidad la Palabra del Señor, lo encuentren y conversen con Él en la fe. Como según Romanos (10, 17), la fe nace del mensaje que se escucha y la escucha viene a través de la Palabra de Cristo.

Trabajo en grupos: discernimiento y confesión de fe. Para mejor asimilación de los contenidos de la predicación, se programan algunos encuentros de grupo, acompañados por un servidor que los oriente en la re῿exión y los estimule en el logro de las metas del retiro.

Respuesta comunitaria: nuestra fe se celebra, luego de haber vivido los anuncios fundamentales sobre el amor de Dios y la salvación en Cristo se hace una celebración de la reconciliación. Para la conclusión del retiro conviene preparar una gran celebración de la fe, integrada con la Eucaristía o fuera de ella. Su objetivo es exaltar y proclamar la fe que se despierta, o que se recupera, expresándola como una decidida opción por Cristo Puerta, Camino y Pastor.

Una experiencia de gracia

El caminar de nuestra Iglesia Diocesana de Cúcuta en estos 70 años y del Seminario Mayor ‘corazón de la diócesis’ en estos 40 años está muy bien descrito por el Apóstol Pablo en la primera carta a los Corintios; re riéndose el Apóstol a la misión del evangelio y a los protagonistas de la misión, a rma que en esta experiencia de la gracia unos están llamados a sembrar, a plantar, entre ellos se considera protagonista el mismo Apóstol, sus colaboradores están llamados a regar, a cuidar, para que se dé el resultado nal en el que hay un solo y gran protagonista, es Dios quien da el crecimiento y hace posible los frutos.

En esta celebración de los 70 años de nuestra Iglesia Diocesana, cómo no pensar en nuestros orígenes, en nuestra Iglesia Arquidiocesana de Nueva Pamplona, como buena madre ha acompañado el nacimiento de la Diócesis de Cúcuta, sus primeros pasos, nos dio los primeros pastores que con dedicación, fueron forjando las primeras estructuras de esta Iglesia Particular. Como centro de nuestra provincia eclesiástica continuó acompañando la formación de los sacerdotes desde el Seminario Mayor Arquidiocesano y continua acompañando a las Iglesias Particulares de la provincia en un plan de pastoral conjunto buscando responder a estos tiempos nuevos desde la experiencia del PEIP (Proceso Evangelizador de la Iglesia Particular).

Fechas importantes

La Diócesis de Cúcuta fue erigida como Iglesia particular el 29 de mayo de 1956. Estamos iniciando la celebración de los 70 años de camino como Iglesia Particular, hoy bajo el pastoreo de Mons. José Libardo Garces Monsalve, 10° pastor de esta porción del pueblo de Dios.

La Diócesis de Cúcuta y el Seminario Mayor una experiencia de gracia

No dejemos de recordar en el altar de la Eucaristía a todos quienes han ido delante de nosotros: obispos, sacerdotes, consagrados y laicos, que conforme a esta experiencia de gracia han respondido con su vocación al momento que les ha correspondido vivir entre nosotros.

La historia vocacional de la Diócesis acompaña de cerca toda la historia de esta Iglesia Particular, con las jornadas de oración por las vocaciones, la búsqueda de los recursos para la construcción del seminario menor y luego para la fundación del Seminario Mayor. Todo el pueblo de Dios y sus pastores han tenido un afecto especial por la obra del Seminario y por las vocaciones.

Durante este primer periodo de la diócesis los señores obispos enviaban a los candidatos al ministerio sacerdotal para sus estudios eclesiásticos de manera preferente al seminario mayor de la Arquidiócesis de Nueva Pamplona. Con la llegada de Mons. Alberto Giraldo Jaramillo 4º obispo de la Diócesis, quien pertenecía a la compañía de los padres de San Sulpicio, consultado el clero de la Diócesis, los respectivos consejos y en la constante comunicación con los padres de la Compañía de San Sulpicio de la Provincia de

Canadá y los organismos correspondientes en la Santa Sede, se decide la fundación del Seminario Mayor. El decreto de erección tiene fecha del 25 de diciembre de 1985; el 9 de febrero de 1986 es el ingreso de los 46 alumnos fundadores. Seminaristas de las Diócesis de: Tibú, Arauca y Cúcuta. La Eucaristía solemne de la apertura del Seminario se realizó el 19 de marzo en la Iglesia Catedral, en la Solemnidad de San José, patrono de la Ciudad, de la Diócesis de Cúcuta y del Seminario Mayor y Menor.

Es el Señor quien ha dado el crecimiento

Este año que el Señor nos regala -2026- es la oportunidad para elevar nuestra acción de gracias, por la obra de Dios en medio de su pueblo:

● 70 años de nuestra Iglesia Diocesana.

● 40 años del Seminario Mayor Diocesano, corazón de la Diócesis; como lo podemos ver en su escudo: ‘continúa dando mucho fruto’.

El 90 por ciento del presbiterio de la Diócesis ha sido formado en este Seminario. Fundado por Mons. Al-

berto Giraldo Jaramillo, ha contado con la presencia, la ayuda y la consagración de los rectores Sulpicianos y de los equipos de Sulpicianos y sacerdotes de la Diócesis de Cúcuta, colaboradores generosos en estos mismos equipos. Laicos, consagrados y sacerdotes diocesanos han integrado los equipos de profesores de esta comunidad educativa.

Hoy elevamos nuestra acción de gracias a Dios nuestro Padre por el sacerdocio de su Hijo Jesucristo al cual todos nosotros estamos unidos, los eles por el sacerdocio común, los presbíteros por el sacerdocio ordenado. Ministerio al que caminan de cerca los seminaristas en este tiempo de discernimiento y de consagración.

Feliz aniversario para la Diócesis de Cúcuta, nuestra Iglesia Particular; feliz aniversario para nuestro Seminario Mayor Diocesano San José de Cúcuta. María Santísima, la Madre del Sumo y Eterno Sacerdote continúe acompañando nuestro camino y nuestra historia de fe.

Con el Auxilio de la Virgen. Auspice Maria.

Por: Pbro. José María Castro Almanza, p.s.s. Rector del Seminario Mayor.

Pequeño en edad, grande en amor: la infancia de Jesús

Por: Sem. Johan Samir Sepúlveda Delgado, II de discipulado.

Jesús, el Hijo de Dios, nació en Belén en un pesebre humilde. Aunque era pequeño en edad, su corazón estaba lleno de un amor inmenso. Desde sus primeros días, su vida fue un regalo para el mundo.

María y José lo cuidaban con ternura. Los pastores y los Reyes Magos lo adoraron. Todos sabían que ese Niño traía la paz y la salvación.

Después de su nacimiento, Jesús creció en Nazaret. Allí vivió como cualquier niño: aprendió a hablar, a caminar, a jugar y a ayudar en casa. Pero también aprendía de la Palabra de Dios y obedecía siempre a sus padres.

La Biblia dice: “El niño crecía y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con Él.” (Lucas 2, 40)

Cuando tenía doce años, Jesús fue con María y José a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Allí se quedó en el templo, hablando con los maestros y sorprendiéndolos con su sabiduría.

María le preguntó:

—Hijo, ¿por qué nos hiciste esto?

Jesús respondió:

—“¿No sabían que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?”

(Lucas 2, 49)

Aunque era joven, Jesús ya mostraba que su misión era cumplir la voluntad de Dios.

Responde: ¿Cómo puedes parecerte a Jesús en tu infancia: obedeciendo, ayudando, aprendiendo y amando?

Compromiso: hoy me comprometo a vivir como Jesús en su infancia: obediente, alegre y lleno de amor. Quiero crecer en sabiduría y gracia, siendo un regalo para los demás.

MOMENTO CREATIVO:

¿Dónde estaba Jesús?

Encuentra estos objetos escondidos en la imagen de abajo: tazón, herradura, hoja, paleta, luna, aguja e hilo, aceituna, rodaja de naranja, anillo, lápiz y cuchara.

Vayan y hagan discípulos, viviendo el misterio litúrgico

III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (A)

“Síganme y los haré pescadores de hombres”. (Mt 4, 12-23)

El Tiempo Ordinario, un tiempo que la Iglesia nos regala para profundizar en la vida pública de Jesús y dejarnos formar por su palabra y gestos cotidianos. El pasaje de Mateo nos presenta el inicio de la misión pública de Jesús. Tras el arresto de Juan el Bautista, Jesús se retira a Galilea y comienza a anunciar con claridad: “Conviértanse, porque el Reino de los cielos está cerca”. No es solo un mensaje, es un llamado urgente al cambio de vida, a orientar el corazón hacia Dios. Este anuncio se concreta inmediatamente en una acción esencial, Jesús llama. No busca a sabios ni a poderosos, sino a pescadores. Ellos, al escuchar la voz del Maestro, “dejándolo todo, lo siguieron”. La respuesta es inmediata, signo de un corazón disponible.

San Agustín en uno de sus sermones, al re῿exionar sobre el evangelista san Mateo, subraya la fuerza de la gracia que actúa en la llamada de Jesús. Para él, no es tanto que los discípulos abandonen signos sencillos como lo son las redes y barcas, sino que son alcanzados interiormente por una voz que transforma el deseo. Cristo no quita nada, sino que ofrece algo mayor: de pescadores de peces pasan a ser pescadores de hombres. El Señor sigue pasando hoy por nuestras orillas y sigue llamando. El seguimiento no es solo un acto personal, sino una misión compartida: el anunciar, sanar, acompañar, llevar luz a quienes viven en la oscuridad, son lo que nos recuerda el lema de nuestro mes de enero: “vayan y hagan discípulos, testimoniando la fe”. Es así,

que debemos reconocer como los primeros discípulos, que estamos llamados no solo a creer, sino a dar testimonio con nuestra vida de que el Reino de Dios está cerca, presente y actuando hoy. Que este Tiempo Ordinario renueve en nosotros el deseo de seguir a Cristo y de ser auténticos discípulos misioneros.

IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (A)

“Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo”. (Mt 5, 1-12)

La vida del cristiano solo se entiende dentro de la Historia de la Salvación.

El Señor nos recuerda que la fe no se vive al margen de la historia, sino en ella: en nuestras familias, en el trabajo, en nuestro caminar.

El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús subiendo al monte para enseñar. Desde allí proclama las Bienaventuranzas, palabras que atraviesan el tiempo y llegan hasta nuestra propia vida. Jesús llama “felices” a quienes el mundo suele considerar “frágiles o perdedores”, porque han puesto su con anza en Dios. Nos propone un camino exigente y lleno de sentido, que nos invita a preguntarnos sinceramente desde dónde estamos buscando hoy la felicidad: ¿desde las seguridades que ofrece el mundo o desde el estilo de vida que Jesús nos presenta como verdadero camino de plenitud?

San Agustín, al re῿exionar sobre este pasaje en sus Sermones, nos recuerda que las Bienaventuranzas describen el itinerario interior del creyente que ha decidido dejarse transformar por Dios. Para él, la verdadera felicidad no se encuentra en lo exterior, sino en un cora-

zón humilde, misericordioso y abierto al Señor. Cuando el cristiano vive así, su vida se convierte en testimonio, en una luz silenciosa que ilumina a otros en su propio caminar.

Las Bienaventuranzas no son solo palabras para escuchar, sino una forma concreta de vivir la fe, de hacer presente el Reino de Dios en la historia y de ayudar a otros a descubrir el rostro misericordioso de Cristo. Por eso, debe continuar resonando en nosotros las Palabras de Jesús, ese llamado que guía nuestra vida cristiana y nuestra misión:

“Vayan y hagan discípulos, siendo luz del mundo”. Solo cuando dejamos que las Bienaventuranzas se encarnen en nuestra vida, podemos crecer en la fe y convertirnos en verdaderos discípulos.

Horizontales

Verticales 3.

Hijo de Dios y centro del Evangelio, quien anuncia el Reino y llama a sus discípulos.

Plenitud verdadera que no depende de lo material, sino de la confianza en Dios.

Fuerza interior que Dios concede y que transforma el corazón, según enseña San Agustin.

Región donde Jesús inicia su misión pública después del arresto de Juan el Bautista.

Presencia viva y cercana de Dios que transforma la historia y el corazón humano.

Período del año litúrgico en el que la Iglesia profundiza en la vida y enseñanzas de Jesús en su vida pública.

Vivir la fe con coherencia para que otros descubran el rostro de Cristo.

Respuesta libre y total a la llamada de Jesús, dejándolo todo por Él.

Tarea compartida de anunciar, sanar, acompañar y llevar la luz de Cristo a otros.

Personas llamadas por Jesús para seguirlo, aprender de Él y continuar su misión.

Llamado de Jesús a cambiar de vida y orientar el corazón hacia Dios.

MOMENTO

SIGNIFICATIVO

02 de febrero “la Presentación del Señor”

La Presentación del Señor, que celebramos cada 2 de febrero, nos remonta a los primeros siglos de la Iglesia, cuando las comunidades cristianas recordaban con alegría el momento en que María y José llevaron al Niño Jesús al templo para ofrecerlo a Dios. Allí, Simeón y Ana reconocen en ese niño sencillo la luz que Dios regala a su pueblo. Jesús se presenta como don del Padre para todos, especialmente para quienes esperan consuelo y esperanza. Por eso, esta esta nos invita hoy, como Iglesia que camina en la Diócesis de Cúcuta, a renovar nuestra con anza en el Señor y a dejarnos iluminar por Cristo.

Crucigrama

SANTO TOMÁS DE AQUINO

28 DE ENERO DE 2026

“La fe se refiere a cosas que no se ven y la esperanza, a cosas que no están al alcance de la mano”.

Juan Bosco San

31 de enero de 2026

"Haz el bien sin esperar agradecimiento de nadie, sino de Dios únicamente".

Candelaria

Nuestra Señora de la

de febrero de 2026

de Cuaresma

Reclámalo en la próxima edición del periódico La Verdad

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