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Edición 1009

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EDICIÓN

1009

$1.500

DOMINGO 6 DE SEPTIEMBRE DE 2026 | SAN JOSÉ DE CÚCUTA, NORTE DE SANTANDER, COLOMBIA | FUNDADO EN 1956

VEA TAMBIÉN Pág. 2 Editorial “El Dios de la paz estará con ustedes” (Filp 4, 9)

Al cumplir con el mandato misionero que nos ha dejado el Señor: “vayan y hagan discípulos, trabajando por la paz”, construyamos ambientes nuevos, transformados por Cristo.

Pág. 11 La Sagrada

Escritura: tierra prometida para aprender a conocer y amar a Cristo (parte I)

Hoy es urgente redescubrir que una auténtica espiritualidad fundada en la Sagrada Escritura. Periódico La Verdad Emisora Vox Dei @DiocesisdeCucutaCTV

DiocesisCucuta

Dirección: Cl. 9 # 8-87 Barrio El Llano 321 473 9175 321 473 8952

Págs. 8 y 9

El PEIP, hoy y mañana: una historia de fe, una misión que continúa

¿Puede una sola co n fe re n ci a cambiar la manera de ver la vida? OCTUBRE 2026

¡Colecciona “El Camino de la Fe” y gana grandes premios en los 70 años del Periódico La Verdad!

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Editorial

San José de Cúcuta, septiembre 6 de 2026

Por: Mons. José Libardo Garcés Monsalve, Obispo de la Diócesis de Cúcuta.

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l desarrollo del Proceso Evangelizador de nuestra Diócesis de Cúcuta para este mes de septiembre, en el marco de los 70 años de vida diocesana, tiene como lema: “vayan y hagan discípulos, trabajando por la paz”, con el momento significativo de la jornada de oración por la paz, que tiene como objetivo seguir fortaleciendo el trabajo pastoral en el perdón y la reconciliación que nos conducen a tener la paz como don de Dios y no solamente una paz como la quiere el mundo: “la paz les dejo, mi paz les doy. Una paz que el mundo no les puede dar” (Jn 14, 27). La paz que viene de Dios le ha costado a nuestro Señor Jesucristo la entrega de la propia vida en la cruz, hasta derramar la última gota de su sangre. Es una paz que tiene el costo del perdón entregado por Jesucristo en la cruz para toda la humanidad, es un regalo de Dios. Nuestra patria, nuestra región y ciudad atraviesan situaciones de violencia que producen división y muerte, ahogando las esperanzas de muchas personas. Frente a esta realidad dolorosa, cuando aceptamos a Jesucristo en la vida personal y familiar, brota del interior el deseo de trabajar y construir la paz. Confiemos en el Señor que es nuestra paz y nos devuelve la esperanza: “que nada los angustie; al contrario, en cualquier situación presenten sus deseos a Dios orando, suplicando y dando gracias. Y la paz de Dios que supera cualquier razonamiento, protegerá sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús” (Filp 4, 6 - 7). PRESIDENTE Mons. José Libardo Garcés Monsalve, Obispo de la Diócesis de Cúcuta DIRECTOR Pbro. Samuel Alexis Arias Meza

“El Dios de la paz estará con ustedes” (Filp 4, 9) Trabajar por la paz es la certeza tesanos de la paz, en cada enque en nuestra vida interior reina cuentro con nuestro prójimo: la virtud, la limpieza de corazón y “dichosos los que construyen que estamos dispuestos al perdón la paz, porque Dios los llamará de las ofensas, cuando alguien nos sus hijos” (Mt 5, 9). maltrata y persigue. No hay que dejarse envenenar el corazón con Somos llamados por el Señor bienodios, resentimientos, rencores, po- aventurados al realizar en cada larizaciones y venganzas, que ma- instante un trabajo incansable en tan el alma acaban con la unidad y la construcción de la paz; esto sigcomunión. Aún en el seno de las fa- nifica tener paz en el corazón, para milias, mantengámonos transmitirla a nuestro firmes en la gracia de “Pongámonos en entorno, sobre todo a Dios: “hermanos, ten- salida misionera quienes están en divigan en cuenta todo lo a ser sembradores sión y conflicto o están que hay de verdadero, alejados de Dios. Un de noble, de justo, de de paz. Paremos bautizado que tiene las limpio, de amable, de la violencia que se cosas ordenadas en su elogiable, de virtuoso genera en nuestro vida, que está limpio y de recomendable. en su corazón, es capaz corazón”. Practiquen asimismo de dejar entrar a su vida lo que han aprendido las virtudes de la fe, la y recibido, lo que han oído y visto esperanza y la caridad, que lo poen mí. Y el Dios de la paz estará nen en perfecta comunión con Dios, con ustedes” (Filp 4, 8 - 9). con limpieza de corazón, cosechando en su vida interior el perdón y la Cuando nos encontrábamos perdi- reconciliación que siembran paz en dos por el pecado y en el abismo de ambientes de odio. La limpieza de la muerte, Dios Padre ha enviado a corazón permite el acercamiento al Jesucristo, que ha puesto su morada otro como el buen samaritano que entre nosotros para devolvernos la limpia las heridas de odio, resentipaz perdida por el mal cometido y miento, rencor y venganza que hay conducirnos al lugar de la verdadera en el corazón del prójimo, para llepaz. Esta misión la ha cumplido Je- varlo hasta Dios a que cuide de Él y sús desde la cruz, cuando nos otor- sane sus heridas. gó el perdón misericordioso: “Padre, perdónalos, porque no saben Este mes de septiembre dedicado a lo que hacen” (Lc 23, 34), deján- orar más intensamente por la paz, donos en total limpieza de corazón, estamos invitados a sembrar en dispuestos desde el interior a ver a nuestro corazón la esperanza de haDios en cada hermano, para un día cerla realidad en nuestra vida percontemplarlo cara a cara: “dicho- sonal y familiar, para transmitirla sos los limpios de corazón porque a nuestro entorno. Pongámonos en ellos verán a Dios” (Mt 5, 8). Esto, salida misionera a ser sembradores será posible siendo en esta tierra ar- de paz. Paremos la violencia que

EQUIPO DE REDACCIÓN C. S. Zamara Yenire Reyes Fonseca Pbro. Edinson Joaquín Aparicio G. Diác. Luis Francisco Salazar Cucaita Sem. Jaider Alfonso Parada Parra

se genera en nuestro corazón. No devolvamos mal por mal, ante un mal devolvamos un bien, amemos a nuestros enemigos. Tal como nos lo ha enseñado Jesús: “han oído que se dijo: ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. Pero yo les digo: amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen. Así serán dignos hijos de su Padre del cielo, que hace salir el sol sobre buenos y malos, y manda la lluvia sobre justos e injustos” (Mt 5, 43-45). Al cumplir con el mandato misionero que nos ha dejado el Señor: “vayan y hagan discípulos, trabajando por la paz”, construyamos ambientes nuevos, transformados por Cristo, con la certeza que el Dios de la paz estará siempre con nosotros (Cf. Filp 4, 9), nunca nos abandona, siempre nos cuida y nos protege. Imploramos la protección y amparo de la Santísima Virgen María, Reina de la paz y del Glorioso Patriarca San José, para que nos alcancen del Señor el don de paz para cada uno de nosotros, nuestra familia y nuestro entorno. “La paz esté con ustedes” (Jn 20, 19). En unión de oraciones, reciban mi bendición.

DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN Harold Antonio Castellanos Mojica FOTOGRAFÍA CCDC / Internet

IMPRESIÓN Casa Editorial El Tiempo

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Vida Pastoral

San José de Cúcuta, septiembre 6 de 2026

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La caridad de la Iglesia llega a las comunidades afectadas con 89 toneladas de ayuda

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comedores, instituciones y familias vulnerables de nuestra región. Por eso, nuestro trabajo no termina tras una emergencia. El Banco de Alimentos es la obra de caridad de la Diócesis de Cúcuta, que funciona los 365 días del año y pone un plato de comida en la mesa de los más necesitados”.

a solidaridad de los cucuteños y de las comunidades de fe se ha convertido en una respuesta concreta de esperanza para cientos de familias afectadas por el terremoto en diferentes regiones del país. Gracias a la generosidad de parroquias, empresas, instituciones, grupos apostólicos y ciudadanos que se han unido a esta causa, el Banco de Alimentos de la Diócesis de Cúcuta ha logrado recolectar 89 toneladas de ayudas humanitarias. Este importante esfuerzo solidario ha permitido llevar alimentos y productos de primera necesidad a comunidades que enfrentan las consecuencias de la emergencia. Hasta el momento, las ayudas recolectadas han sido enviadas a diferentes territorios del país: 6 toneladas a Pereira, 17 toneladas a Buenaventura, 23 toneladas a Manizales, 29 toneladas a Cartago y 14 toneladas a la pastoral social de Palmira.

A esta labor se ha sumado también un importante número de voluntarios, especialmente integrantes de las Cáritas parroquiales, comunidades eclesiales juveniles, agentes de pastoral y ciudadanos que han dispuesto su tiempo y esfuerzo para recibir, clasificar, organizar y preparar las ayudas humanitarias antes de su envío.

El lunes 31 de agosto en el municipio de Gramalote, se realizó el encuentro deportivo del “Triplemente Glorioso Clero Diocesano” vs. Alcaldía de Gramalote, como preparación para la Copa de la fe, torneo deportivo que se desarrollará del 7 al 11 de septiembre en Medellin.

El presbítero Carlos Eduardo Escalante Escalante, director del Banco de Alimentos de la Diócesis de Cúcuta, destacó que esta obra de caridad mantiene su misión de manera permanente, más allá de las emergencias. “El Banco de Alimentos no solo atiende las emergencias, sino que día a día estamos atendiendo ancianatos,

El sacerdote también agradeció a todas las personas e instituciones que han depositado su confianza en esta labor y reiteró el compromiso de continuar trabajando por las comunidades que viven situaciones de vulnerabilidad. Para la Diócesis de Cúcuta, las 89 toneladas de ayudas humanitarias representan mucho más que una cifra. Son el resultado de un trabajo conjunto en el que la solidaridad ha unido a diferentes sectores de la sociedad y ha permitido hacer visible la cercanía de la Iglesia con quienes más sufren.

En el auditorio de la parroquia San Pío X, el pasado sábado 29 de agosto, se reunieron los coordinadores de las Cáritas parroquiales de la Diócesis de Cúcuta, en una jornada de formación que dio herramientas para la atención y el acompañamiento psicológico como parte del proyecto “Formación de Misioneros para la Acción Pastoral - Cáritas parroquial de la Diócesis de Cúcuta”.


4 San José de Cúcuta, septiembre 6 de 2026

Vida Pastoral

Encuentro regional impulsó nuevos caminos para acompañar la vocación matrimonial

La Diócesis de Cúcuta estuvo presente del 17 al 21 de agosto, en la Casa de Retiros Villa María en Fusagasugá, donde se realizó el Encuentro Interdiocesano de Animación Pastoral (EIDAP), bajo el lema “En comunión, participación y misión” y con el llamado “Con Jesús en el corazón, caminemos en comunión”.

¿SABÍAS QUE? San José de Cúcuta, enero 25 de 2026 Por: Pbro. José María Castro Almanza, p.s.s. Rector del Seminario Mayor.

Una experiencia de gracia

D

el 13 al 15 de agosto de 2026, nuestra Iglesia Particular fue sede del Encuentro Regional Nororiental de Delegados para la Pastoral Familiar, que reunió a representantes y agentes pastorales de distintas jurisdicciones eclesiásticas para fortalecer el acompañamiento a los novios y a las familias.

El encuentro contó con la presencia de Monseñor José Libardo Garcés Monsalve, Obispo de Cúcuta, quien presidió la Eucaristía de la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, y de Monseñor Félix Ramírez Barajas, integrante del Departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia.

Bajo el lema “Vayan y hagan discípulos, formando familias discípulas misioneras” (Mt 28, 19), el encuentro profundizó en la segunda etapa de los Itinerarios Catecumenales para la Vida Matrimonial, con especial atención a la preparación inmediata al sacramento del matrimonio y a las dimensiones litúrgica, canónica, humana y afectiva.

El espacio concluyó con la evaluación, formulación de compromisos y proyección de acciones regionales para seguir consolidando una Pastoral Familiar cercana, integral y misionera, que acompañe a los novios en el discernimiento de su vocación y fortalezca a las familias como protagonistas de la evangelización.

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La Diócesis de Cúcuta y el Seminario Mayor una experiencia de gracia

l caminar de nuestra Iglesia Diocesana de Cúcuta en estos 70 años y del Seminario Mayor ‘corazón de la diócesis’ en estos 40 años está muy bien descrito por el Apóstol Pablo en la primera Apóstol a la misión del evangelio y a los protagonistas de la misión, gracia unos están llamados a sembrar, a plantar, entre ellos se considera protagonista el mismo Apóstol, sus colaboradores están llamados a regar, a cuidar, para que se dé el rey gran protagonista, es Dios quien da el crecimiento y hace posible los No dejemos de recordar en el altar de la Eucaristía a todos quienes han ido delante de nosotros: obispos, saEn esta celebración de los 70 años cerdotes, consagrados y laicos, que de nuestra Iglesia Diocesana, cómo conforme a esta experiencia de grano pensar en nuestros orígenes, en cia han respondido con su vocación nuestra Iglesia Arquidiocesana de al momento que les ha correspondiNueva Pamplona, como buena ma- do vivir entre nosotros. dre ha acompañado el nacimiento de la Diócesis de Cúcuta, sus primeros La historia vocacional de la Diócepasos, nos dio los primeros pastores sis acompaña de cerca toda la hisque con dedicación, fueron forjan- toria de esta Iglesia Particular, con do las primeras estructuras de esta las jornadas de oración por las vocaIglesia Particular. Como centro de ciones, la búsqueda de los recursos nuestra provincia eclesiástica conti- para la construcción del seminario nuó acompañando la formación de menor y luego para la fundación del los sacerdotes desde el Seminario Seminario Mayor. Todo el pueblo Mayor Arquidiocesano y continua de Dios y sus pastores han tenido un acompañando a las Iglesias Parti- afecto especial por la obra del Semiculares de la provincia en un plan nario y por las vocaciones. de pastoral conjunto buscando responder a estos tiempos nuevos des- Durante este primer periodo de la de la experiencia del PEIP (Proceso diócesis los señores obispos enviaEvangelizador de la Iglesia Particu- ban a los candidatos al ministerio sacerdotal para sus estudios eclesiásticos de manera preferente al seFechas importantes minario mayor de la Arquidiócesis de Nueva Pamplona. Con la llegada La Diócesis de Cúcuta fue erigi- de Mons. Alberto Giraldo Jaramillo da como Iglesia particular el 29 de 4º obispo de la Diócesis, quien permayo de 1956. Estamos iniciando tenecía a la compañía de los padres la celebración de los 70 años de ca- de San Sulpicio, consultado el clero mino como Iglesia Particular, hoy de la Diócesis, los respectivos conbajo el pastoreo de Mons. José Li- sejos y en la constante comunicabardo Garces Monsalve, 10° pastor ción con los padres de la Compañía de esta porción del pueblo de Dios. de San Sulpicio de la Provincia de

Canadá y los organismos correspondientes en la Santa Sede, se decide la fundación del Seminario Mayor. El decreto de erección tiene fecha del 25 de diciembre de 1985; el 9 de febrero de 1986 es el ingreso de los 46 alumnos fundadores. Seminaristas de las Diócesis de: Tibú, Arauca y Cúcuta. La Eucaristía solemne de la apertura del Seminario se realizó el 19 de marzo en la Iglesia Catedral, en la Solemnidad de San José, patrono de la Ciudad, de la Diócesis de Cúcuta y del Seminario Mayor y Menor.

berto Giraldo Jaramillo, ha contado con la presencia, la ayuda y la consagración de los rectores Sulpicianos y de los equipos de Sulpicianos y sacerdotes de la Diócesis de Cúcuta, colaboradores generosos en estos mismos equipos. Laicos, consagrados y sacerdotes diocesanos han integrado los equipos de profesores de esta comunidad educativa. Hoy elevamos nuestra acción de gracias a Dios nuestro Padre por el sacerdocio de su Hijo Jesucristo al cual todos nosotros estamos unidos,

Es el Señor quien ha dado el los presbíteros por el sacerdocio ordenado. Ministerio al que caminan crecimiento de cerca los seminaristas en este Este año que el Señor nos regala tiempo de discernimiento y de con-2026- es la oportunidad para ele- sagración. var nuestra acción de gracias, por la obra de Dios en medio de su pueblo: Feliz aniversario para la Diócesis de Cúcuta, nuestra Iglesia Particular; ● 70 años de nuestra Iglesia Dio- feliz aniversario para nuestro Seminario Mayor Diocesano San José de cesana. Cúcuta. María Santísima, la Madre ● 40 años del Seminario Mayor del Sumo y Eterno Sacerdote contiDiocesano, corazón de la Dió- núe acompañando nuestro camino y cesis; como lo podemos ver en nuestra historia de fe. su escudo: ‘continúa dando muCon el Auxilio de la Virgen. cho fruto’. Auspice Maria. El 90 por ciento del presbiterio de la Diócesis ha sido formado en este Seminario. Fundado por Mons. Al-

El periódico La Verdad registro durante varias ediciones, la celebración de los 70 años de nuestra Iglesia diocesana y también los 40 años de formación sacerdotal del Seminario Mayor Diocesano San José, corazón de nuestra diócesis, destacando en cada artículo su historia, evolución y aporte a la obra evangelizadora en esta zona de frontera.


Asamblea Bíblica

San José de Cúcuta, septiembre 6 de 2026

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La Palabra de Dios ilumina nuestro caminar

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estilo de la predicación de Jesús, prestando especial atención a sus parábolas, que se presentan como puerta de acceso a las diferentes realidades que nos permiten vivir el reino anunciado”.

a Diócesis de Cúcuta se congrega para profundizar en las Sagradas Escrituras, respondiendo al llamado del señor Obispo José Libardo Garcés Monsalve, de ser una Iglesia sinodal, que escucha, discierne y camina unida desde la Palabra de Dios, que es el eje central del Proceso Evangelizador.

Encuentro 9. Jesús y las estructuras religiosas. Los destinatarios son: el EPAP, consejo parroquial, comunidades eclesiales misioneras, moderadores, secretarios, demás agentes pastorales. “Jesús revela que el verdadero culto y relación con Dios, se basa en una transformación interior que se expresa a través de la misericordia, la justicia y la fe”.

La lectura de la Biblia no es solo intelectual, sino un encuentro vivo con Jesucristo que debe transformar nuestras realidades, promoviendo la paz, la reconciliación y la fraternidad en nuestras comunidades. La comisión bíblica diocesana impulsa el nuevo Proceso Evangelizador a través de las Escrituras. Es por eso, que en el cumplimiento de la misión pastoral encomendada a nuestra comisión, se han realizado las cartillas de formación bíblica basadas en los Evangelios, 2024 Evangelio según San Marcos; 2025 Evangelio según San Lucas; y para el 2026 Evangelio según San Mateo. Busca fomentar con este material, que las parroquias de nuestra diócesis promuevan y vivan la experiencia de acercarse a la Palabra de Dios. A través de las Asambleas Bíblicas que se propone celebrar el cuarto martes de cada mes, la Animación Bíblica de la Pastoral, en las comunidades parroquiales, en las comunidades eclesiales misioneras, en las familias, con el fin de formar discípulos misioneros capaces de anunciar el Evangelio con su propia vida. La Animación Bíblica ha proyectado unas actividades durante el mes bíblico, las cuales se ofrecen a la comunidad diocesana: Encuentros por decanatos en las diferentes vicarías, dirigidos por los sacerdotes de la comisión bíblica diocesana. La XII Bibliatón que se realizará el 11 de septiembre en el atrio de la Catedral San José, como otras actividades a través de

Encuentro 10. Jesús nos propone vivir en comunidad. Hora santa propicia para que todos, comunidad, agentes de pastoral, jóvenes y niños que se preparan para los sacramentos, se reúnan en oración frente al Santísimo Sacramento del Altar. “Jesús nos enseña que la comunidad es un lugar de encuentro, de corrección fraterna y de perdón sin límites”.

los medios de comunicación diocesanos. En el marco del desarrollo de nuestro Proceso Evangelizador, la diócesis celebra con gozo la Semana Bíblica del 20 al 27 de septiembre. Este acontecimiento se consolida como un espacio privilegiado para que nuestras comunidades parroquiales, comunidades eclesiales misioneras, movimientos, colegios y familias redescubran en las Sagradas Escrituras la brújula que guía nuestro caminar diario. Proponemos seguir adelante con el estudio del Evangelio según San Mateo, el cual venimos escudriñando este año con la ayuda de nuestra cartilla. La propuesta consiste en realizar los encuentros según la estructura de la

cartilla o adaptar los mismos temas a otra dinámica, la cual se facilita en un material elaborado para tal fin y se puede consultar en la página de la Diócesis. Los encuentros propuestos son los siguientes: Encuentro 7. Elección y misión de los apóstoles. Dirigido a misioneros y animadores de la evangelización. “Jesús elige a los doce apóstoles de entre los discípulos, para enviarlos a anunciar el Reino. Hoy nos llama a servir de acuerdo a nuestros carismas”. Encuentro 8. Jesús anuncia el reino de los cielos. Destinado a quienes quieren ser catequistas y a quienes ya son catequistas. “Continuar progresando en el conocimiento del

Encuentro 11. Jesús instituyó el sacramento del matrimonio. Invitación especial a la pastoral familiar, a las parejas, a los novios. “Reconocer que Jesús dignificó el matrimonio y lo instituyó como sacramento, de modo que lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre”. Encuentro 12. Dios presente entre nosotros nos invita a estar en vela. Los destinatarios son la comunidad y todos los que han participado en la Semana Bíblica. Vivamos y celebremos juntos la Semana Bíblica 2026 con espíritu de fraternidad; y que, como compromiso personal y comunitario, continuemos acercándonos a la Palabra de Dios, para que juntos construyamos un mundo mejor, donde reine la justicia, la paz y el amor cristiano.


Vida Pastoral

6 San José de Cúcuta, septiembre 6 de 2026 Felicidades en su fiesta patronal

Ave María

Fundación: 2 de febrero de 1974 Fiesta: 8 de septiembre Párroco: William Ramón Santamaria Flórez Ubicación: barrio El Páramo

Feliz CUMPLEAÑOS DEL 15 AL 30 DE SEPTIEMBRE

Natividad de Nuestra Señora Fundación: 28 de enero de 1987 Fiesta: 8 de septiembre Párroco: Salomón Jaimes Ureña Ubicación: barrio Ospina Pérez

16. Jorge Andrés Suárez Flórez

18. Rafael Darío Aparicio Rubio

21. José Gustavo Acero Medina

22. Wilmer Alberto Maldonado Arias

25. Luis Alberto Rodriguez Marciales

27. Yhon Pablo Canedo Archila

Nuestra Señora de Belén

Fundación: 2 de febrero de 1974 Fiesta: 8 de septiembre Párroco: Omar Leonardo Arias Quijano Ubicación: barrio Belén

Nuestra Señora de la Paz

Fundación: 25 de diciembre de 1988 Fiesta: segundo domingo de septiembre Párroco: Zady Bermúdez Villamizar Ubicación: urbanización Montebello II

Nuestra Señora de las Misericordias

Fundación: 8 de mayo de 2005 Fiesta: 11 de septiembre Párroco: Rafael Humberto Cárdenas Leal Ubicación: barrio Villa Antigua, V. del R.

28. Ernesto Melo Gélvez

29. Pedro Andrés Daza Correa

Cristo Camino San Pedro Claver

Fundación: 8 de diciembre de 1992 Fiesta: 9 de septiembre Párroco: Rhonald Sttyd Suárez Carrillo Ubicación: barrio Vallesther

Nuestra Señora de las Angustias

Jesús de Nazareth

Fundación: 11 de abril de 2001 Fiesta: 14 de septiembre Párroco: Carlos Alberto Romero Méndez Ubicación: barrio Carlos Pizarro León

Señor de los Milagros

Fundación: 8 de diciembre de 1992 Fiesta: 14 de septiembre Párroco: Freddy Martín Celis Celis Ubicación: barrio Comuneros

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Nuestra Señora de los Dolores

Fundación: 10 de diciembre de 2013 Fiesta: 15 de septiembre Párroco: Daniel Argenis Carreño Fuentes Ubicación: barrio Camilo Daza

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Fundación: 26 de mayo de 1976 Fiesta: 15 de septiembre Párroco: Félix Ramón Célis Gómez Ubicación: barrio Santander

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Fundación: 15 de marzo de 2001 Fiesta: 14 de septiembre Párroco: José Francisco Omaña Pereira Ubicación: barrio Nuevo Horizonte

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Especial

San José de Cúcuta, septiembre 6 de 2026

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Semana de la Cultura del Cuidado y Buen Trato “El Buen Trato nos une, el cuidado nos hace comunidad”

que recibe informes o denuncias y desarrolla acciones de prevención en los ambientes eclesiales.

Por: Pbro. Alvaro Iván Gómez Suárez,párroco de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

S

Este compromiso se encuentra en sintonía con el trabajo de la Iglesia colombiana para promover Iglesias particulares seguras y protectoras, con procesos de prevención, formación, atención a las víctimas y buenas prácticas para la cultura del cuidado.

emana de la Cultura del Cuidado y Buen Trato: una invitación para toda la comunidad diocesana.

Cuidarnos también es una forma de evangelizar La Iglesia está llamada a ser una casa donde cada persona pueda sentirse acogida, escuchada, respetada y protegida. Desde esta convicción, la Semana de la Cultura del Cuidado y Buen Trato es una oportunidad para que toda la comunidad diocesana haga visible, con palabras y acciones concretas, el compromiso de construir ambientes seguros y protectores. pastoral, servidores parroquiales, movimientos eclesiales, institucioEn la Diócesis de Cúcuta, esta mi- nes educativas y a cada persona que sión cuenta con el acompañamiento hace parte de la Iglesia. de la Oficina del Cuidado y Buen Trato, organismo encargado de pro- Por eso, esta semana puede convermover acciones de prevención y tirse en una estrategia de comunicafortalecer la cultura del buen trato ción y evangelización que llegue a en los ambientes eclesiales. toda la comunidad diocesana, utilizando los espacios que ya hacen Antes de continuar debemos pre- parte de la vida cotidiana de la Igleguntarnos ¿Qué es el cuidado? Es sia: las parroquias, las celebracioante todo un compromiso activo, nes eucarísticas, los grupos pastoético y relacional que busca prote- rales, las redes sociales, los medios ger la dignidad, promover el bienes- de comunicación diocesanos y los tar integral y fomentar la autonomía encuentros comunitarios. de las personas, basándose en el resEl cuidado comienza peto mutuo y la empatía.

Una semana para llegar a todos Hablar y comprometerse con la promoción de la cultura del cuidado no debe ser una tarea exclusiva de sacerdotes, religiosos o responsables de la pastoral. Es una responsabilidad que involucra a niños, adolescentes, jóvenes, familias, adultos mayores, catequistas, agentes de

en lo cotidiano

La cultura del cuidado no se limita a prevenir situaciones de abuso. También significa aprender a mirar al otro con respeto, escuchar sin juzgar, proteger a quien se encuentra en situación de vulnerabilidad, reconocer los límites personales y promover relaciones fundamentadas en la dignidad humana y el Evangelio.

Que el mensaje llegue a cada rincón La Semana de la Cultura del Cuidado y Buen Trato es una campaña diocesana que tiene como objetivo expresar un mismo mensaje en múltiples voces. Cada parroquia, pastoral o comunidad pueden aportar desde su realidad, haciendo que el Un saludo amable, una escucha tema esté presente no solo durante atenta, una palabra que anima, el una semana, sino como un comprorespeto por los espacios personales miso permanente. y la capacidad de pedir ayuda cuando algo no está bien son pequeños Porque una Iglesia que cuida es una gestos que ayudan a construir co- Iglesia que anuncia el amor de Crismunidades más sanas. to con hechos. Por eso, la Semana del Cuidado y Buen Trato puede ser mucho más que una serie de actividades. Puede convertirse en una pregunta dirigida a cada miembro de la diócesis: ¿Qué estoy haciendo yo para que mi parroquia, mi familia, mi grupo pastoral y mi comunidad sean lugares seguros, acogedores y protectores?

Una Iglesia que escucha y protege La cultura del cuidado exige también fortalecer los caminos para escuchar y atender oportunamente las situaciones que puedan afectar la dignidad y los derechos de las personas. La Diócesis de Cúcuta dispone de una Oficina del Buen Trato

El desafío es que cada integrante de la comunidad diocesana pueda decir: en mi Iglesia me siento respetado, escuchado, valorado y protegido; y yo también estoy llamado a cuidar de los demás. Que esta semana sea, entonces, una oportunidad para renovar nuestro compromiso con una Iglesia cercana, transparente, afectiva y protectora, donde el buen trato no sea solamente un lema, sino una manera concreta de vivir el Evangelio. Cuidar es amar, escuchar es acoger, proteger es servir. Y construir una cultura del buen trato es responsabilidad de todos.


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Especial

San José de Cúcuta, septiembre 6 de 2026

El PEIP, ho

Por: Pbro. Freddy Antonio Ochoa Villamizar, párroco de Santa Clara de Asís.

A

una historia de que continúa

l celebrar setenta años, la Diócesis de Cúcuta agradece la entrega de su pueblo y sus pastores y renueva su compromiso con esta tierra fronteriza. El Proceso Evangelizador de la Iglesia Particular-PEIP recoge esa herencia y ayuda a proyectarla: encontrarse con Jesucristo, caminar en comunión y compartir con todos la alegría del Evangelio.

1. Setenta años de fidelidad y camino Celebrar setenta años de vida diocesana es agradecer la fidelidad del Señor y la respuesta de un pueblo que, junto con sus pastores, ha perseverado en la evangelización. Obispos, sacerdotes, diáconos y personas consagradas han acompañado este camino, sostenido también por la fe transmitida en los hogares y el compromiso abnegado de innumerables laicos. Catequistas, animadores de comunidades, servidores de la liturgia y de la caridad, misioneros e integrantes de equipos pastorales y movimientos apostólicos han ofrecido tiempo, capacidades y recursos, compaginando sus responsabilidades familiares y laborales con el servicio eclesial. Muchos, sin reconocimiento público, han enseñado a orar, visitado enfermos, acompañado familias, atendido a los pobres y sostenido sus comunidades. Su entrega es

parte esencial de la historia diocesana.

atraviesan hogares, culturas, actividades económicas y experiencias de fe. El Esta fidelidad ha requerido renovar mé- intercambio, la capacidad emprendedotodos y formas de presencia ante los de- ra y la solidaridad ofrecen posibilidades safíos de cada época. En esa trayectoria para el encuentro y el desarrollo humase inscribe el PEIP: recibe la experiencia no. La frontera es también una oportupastoral acumulada y favorece un cami- nidad para aprender a reconocerse como nar compartido, centrado en Jesucristo hermanos. y abierto a la realidad. No comienza de cero ni se atribuye toda la historia an- Pero esa vitalidad convive con heridas. terior; ayuda a darle continuidad. Así, El desarraigo, la precariedad económila gratitud por lo vivido se convierte en ca, la violencia y las rupturas familiares compromiso presente con el mandato ponen a prueba la esperanza. Detrás de del Señor: “vayan y hagan discípulos” cada dificultad hay personas: una fami(Mt 28, 19). lia que necesita recomenzar, un joven que busca oportunidades, un trabajador que procura sostener su hogar o alguien 2. Una frontera que que llega sin una red de apoyo. Evandesafía y abre caminos gelizar exige reconocer esos rostros y acercarse a sus vidas. La Iglesia de Cúcuta realiza su misión en una frontera intensamente viva. Los Por eso, la vocación fronteriza de la dióvínculos entre Colombia y Venezuela cesis reclama una Iglesia que escuche, acoja y acompañe; que anuncie a Jesucristo y haga visible su misericordia. El PEIP ayuda a unir estas responsabilidades: la oración y la celebración alimentan el servicio, mientras el encuentro con las personas interpela la vida de las comunidades. La renovación interior de la Iglesia cobra así una expresión misionera y social.

3. Una Iglesia diversa, un mismo camino

esa comunión desde el encuentro con Jesucristo. Parroquias, comunidades, movimientos, ministerios e instituciones encuentran en Él un mismo centro y una misión compartida. La unidad no consiste en uniformar las iniciativas, sino en darles una orientación común y favorecer su complementariedad. Esta diversidad tiene una expresión territorial concreta en las 4 vicarías territoriales, los 14 decanatos y las 110 parroquias. Las vicarías y los decanatos permiten acercar la animación pastoral y compartir experiencias entre comunidades con necesidades distintas. Una vereda, un barrio popular y un conjunto residencial requieren formas propias de acompañamiento. El horizonte diocesano común ayuda a atender esa diversidad sin fragmentar la misión. La organización pastoral se articula, a su vez, en los cuatro centros propuestos por el PEIP: evangelización y fe; estados de vida de los cristianos; comunión y participación misionera; relaciones de la Iglesia y evangelización de lo social. Su sentido es integrar el anuncio y la formación cristiana, el acompañamiento de las personas, la vida comunitaria y la presencia de la Iglesia en la sociedad. Esta articulación permite comprender que la catequesis, la liturgia, la formación de agentes, el acompañamiento vocacional y el servicio social se necesitan mutuamente. También invita a las entidades diocesanas dedicadas a la formación, la comunicación y la caridad a reconocerse dentro de una misma tarea evangelizadora, cada una desde su servicio particular.

Responder a estos desafíos requiere El PEIP no encuentra su finalidad en el una Iglesia que reconozca y compar- funcionamiento de las estructuras. Estas ta sus dones. El PEIP ayuda a cultivar tienen sentido cuando ayudan a las


Especial

San José de Cúcuta, septiembre 6 de 2026

oy y mañana:

e fe, una misión

comunidades a crecer en la fe y a servir mejor. Allí se reconoce la comunión misionera: una Iglesia que se deja reunir por Cristo para acercarse a todos, especialmente a quienes más necesitan compañía y esperanza.

En comunión con el obispo, los sacerdotes y diáconos animan esta misión desde su ministerio propio. La predicación, el servicio sacramental, la cercanía a las comunidades y el acompañamiento de los agentes favorecen la formación de y nuevos servidores. Su crea4. La misión tiene rostro y discípulos tividad es necesaria para atender tanto corazón las distancias rurales como las diversas formas de vida urbana y las situaciones Este camino cobra vida en personas propias de la frontera. concretas. Los Equipos Parroquiales de Animación Pastoral-EPAP, los catequis- Formar y cuidar a quienes evangelizan tas, los animadores de grupos eclesiales, es, por ello, una responsabilidad diocelos servidores de la liturgia y de la ca- sana. La oración, la escucha y el trabajo ridad y los movimientos apostólicos en equipo fortalecen su entrega. El PEIP ayudan a llevar el Evangelio a los hoga- ayuda a que estos esfuerzos tengan conres y las comunidades. Su compromiso tinuidad y se conviertan en una misión vincula la vida de cada parroquia con el asumida por toda la comunidad. caminar diocesano. El ardor misionero se reconoce en gestos cercanos: convocar a los vecinos, preparar un encuentro con la Palabra, acompañar a una familia o visitar a quien está enfermo o solo. En los barrios de Cúcuta, Los Patios y Villa del Rosario, como en las comunidades rurales, estos servicios sostienen vínculos y despiertan en otros fieles el deseo de participar. La alegría y la coherencia de los evangelizadores hacen creíble la invitación a seguir a Jesucristo.

5. Donde la fe se comparte, nacen llamadas

En la Diócesis de Cúcuta, la fe transmitida en los hogares, la vida parroquial y el testimonio de quienes sirven ofrecen un terreno favorable para las vocaciones. La cercanía de un sacerdote, la entrega de una persona consagrada o el compromiso de un matrimonio pueden despertar una pregunta decisiva: ¿a qué me llama el Señor?

La vicaría rural aporta una riqueza particular de fe y vocaciones sacerdotales. Sus familias y comunidades campesinas han contribuido generosamente a la vida diocesana. Agradecer este don compromete a acompañar a sus jóvenes y a fortalecer, tanto en el campo como en la ciudad, la oración y el discernimiento vocacional.

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sús, más allá de la preparación inmediata para recibir los sacramentos. Los adultos mayores, muchos de ellos cada vez más solos, esperan cercanía, escucha, visitas y posibilidades reales de participar. Evangelizarlos y acompañarlos significa reconocer su dignidad, agradecer su memoria de fe y hacerlos parte activa de la comunidad. Los jóvenes deben encontrar su lugar desde ahora. Confiarles responsabilidades en la animación comunitaria, las visitas misioneras, la comunicación y el servicio a los más necesitados, con formación y acompañamiento, permite que aporten su creatividad y aprendan junto a quienes tienen experiencia. El relevo se prepara compartiendo la misión.

Esta responsabilidad corresponde a toda la Iglesia diocesana. Las familias, los párrocos, los catequistas y los animadores juveniles están llamados a reconocer inquietudes, proponer caminos y acompañar respuestas libres. El sacerdocio, el diaconado, la vida consagrada, el matrimonio y el compromiso laical necesitan comunidades que ayuden a descubrir la A mediano plazo, el desafío es consovida como vocación y servicio. lidar las comunidades eclesiales misioEl PEIP favorece este horizonte al unir neras como el lugar ordinario donde la encuentro con Cristo, formación, comu- fe se comparte, se celebra y se lleva a la nidad y misión. Las vocaciones no se vida. En ellas, niños, jóvenes, adultos, producen automáticamente: se acogen familias y personas mayores pueden ser y acompañan. Una Diócesis que evan- conocidos por su nombre, acompañargeliza con alegría ayuda a que nuevas se y recorrer un verdadero proceso de generaciones escuchen al Señor y en- iniciación cristiana. Así madura la fe, cuentren su manera de entregar la vida. toma forma la conversión y se forman cristianos adultos en todas las edades y estados de vida, capaces de dar razón de 6. Entregar el fuego a su esperanza y asumir su misión en la quienes vienen Iglesia y en el mundo. A largo plazo, será necesario asegurar la continuidad de estas comunidades más allá de los cambios de responsables. La formación de nuevos servidores, el acompañamiento de las vocaciones y la colaboración entre parroquias urbanas y rurales ayudarán a responder a las transformaciones de esta tierra fronteriza. El PEIP ofrece una orientación común para hacerlo con fidelidad al Evangelio A corto plazo, necesitamos acercar el y apertura a nuevas realidades. PEIP a los fieles: explicarlo con sencillez, fortalecer la formación de los EPAP Conocer y asumir el Proceso Evangey los agentes de pastoral, acompañar los lizador de la Iglesia Particular es una grupos eclesiales y vincular a nuevas manera concreta de amar a nuestra Diópersonas. Cada parroquia debe ofrecer cesis. Participar en la formación, inteoportunidades concretas para escuchar grarse a una comunidad u ofrecer un la Palabra, celebrar la fe, crecer en co- servicio son pasos al alcance de cada munidad, participar en la misión y vivir bautizado. La mejor gratitud por estos setenta años será entregar a quienes viela caridad. nen una Iglesia cercana, fraterna y miEsta tarea debe incluir de manera espe- sionera, que siga escuchando y haciencial a los niños y a los adultos mayores. do suyo el mandato del Señor: “vayan y Los niños necesitan familias, catequis- hagan discípulos”. tas y comunidades que los introduzcan progresivamente en la amistad con JeA sus setenta años, la Diócesis de Cúcuta está llamada a entregar a las nuevas generaciones una fe viva: el encuentro con Jesucristo, el amor a la Iglesia y la alegría de servir. Esta herencia se transmite en los hogares, las parroquias y las comunidades eclesiales misioneras, mediante personas que enseñan a creer con su palabra y su testimonio.


10 San José de Cúcuta, septiembre 6 de 2026

Especial

La Iglesia moviliza recursos y comunidades para atender la emergencia del terremoto en Colombia

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l Papa León XIV dispuso una primera ayuda de 100.000 euros para las diócesis afectadas, mientras Cáritas Colombia articula la respuesta humanitaria en distintos territorios.

La red de Bancos de Alimentos, por ejemplo, ha articulado la entrega de donaciones hacia ciudades y territorios como Cali, Pereira, Manizales, Armenia, Quibdó, Istmina, Cartago y Palmira. Cáritas Colombiana, por su parte, ha activado su Servicio Nacional de Emergencias para coordinar la atención de comunidades rurales y de difícil acceso, con necesidades relacionadas con alimentación, agua, alojamiento temporal, salud y recuperación de medios de vida.

La respuesta de la Iglesia católica ante el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto ha comenzado a tomar forma a través de una red de solidaridad que articula a la Santa Sede, la Conferencia Episcopal de Colombia, Cáritas Colombiana, las diócesis, parroquias, bancos de alimentos, sacerdotes, religiosos, religiosas y comunidades de fieles. Durante la audiencia general del 12 de agosto, el Papa León XIV volvió a expresar su cercanía con las víctimas y anunció una primera ayuda económica de 100.000 euros para las diócesis afectadas, canalizada a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombia. La decisión fue gestionada por el Dicasterio para el Servicio de la Caridad, conocido también como Limosnería Apostólica, cuyo prefecto, el arzobispo Luis Marín de San Martín, mantuvo comunicación con la Nunciatura Apostólica y la Conferencia Episcopal de Colombia para conocer las necesidades de las comunidades.

Esto permite comprender la dimensión de una respuesta que va más allá de una cifra puntual: la Iglesia acompaña con recursos económicos, ayudas materiales, infraestructura, voluntariado y presencia pastoral. se como una asignación de la caridad del Papa gestionada por la Limosnería Apostólica, sin atribuirle un origen contable que no ha sido confirmado oficialmente.

El Óbolo de San Pedro constituye, en términos generales, uno de los mecanismos mediante los cuales los fieles, diócesis, instituciones y particulares realizan aportes al Santo Padre para sostener su misión y sus iniciativas de caridad. Sus recursos proceden, entre ¿De dónde proviene otras fuentes, de colectas realizadas en las Iglesias locales, donaciones particueste dinero? lares, fundaciones e instituciones reliLa asignación hace parte de la acción giosas. caritativa que el Santo Padre realiza a través del Dicasterio para el Servicio de La acción no se limita a una única la Caridad. De acuerdo con la informa- diócesis. La Iglesia ha desplegado su ción oficial de la Santa Sede, este or- capacidad de respuesta en diferentes ganismo tiene entre sus competencias regiones del país, entre ellas Cali, recibir, buscar y solicitar donaciones Pereira, Manizales, Cartago, Buga, voluntarias destinadas a las obras de Palmira, Buenaventura, Quibdó y otras caridad que el Papa realiza en favor de jurisdicciones afectadas. los más necesitados. En Pereira, por ejemplo, el obispo monLa Santa Sede no ha informado públi- señor Nelson Jair Cardona Ramírez incamente que los 100.000 euros destina- formó de graves afectaciones en numedos a Colombia correspondan específi- rosas parroquias, la curia diocesana, el camente a una partida del Óbolo de San seminario mayor y el banco de alimenPedro. Por ello, la cifra debe presentar- tos. En Manizales, la Catedral Basílica

Una Iglesia que acompaña sufrió daños importantes y la Iglesia activó su red de ayuda a través del Banco La respuesta ante la emergencia tamde Alimentos. bién se expresa en la presencia de saEn Cali y otras jurisdicciones del Valle cerdotes, religiosos, religiosas y agendel Cauca también se registraron daños tes pastorales junto a las comunidades. en templos y edificaciones eclesiales. En varias zonas donde los templos queLa información consolidada por la Igle- daron afectados, la celebración de la fe sia ha permitido identificar afectacio- y el acompañamiento pastoral se trasnes en parroquias y comunidades de ladaron a parques, centros de atención, distintas diócesis, mientras continúan espacios comunitarios y lugares donde se concentran las familias damnificalas evaluaciones técnicas. das. Ayudas que no siempre tienen una cifra pública

Además de la asignación de la Santa Sede, la Iglesia en Colombia ha movilizado donaciones de alimentos, agua, elementos de primera necesidad, transporte, voluntariado y recursos económicos provenientes de parroquias, diócesis, bancos de alimentos, empresas, comunidades religiosas y particulares. Parte importante de esta ayuda se distribuye directamente en los territorios y no cuenta todavía con una cifra económica pública consolidada. Por esta razón, no sería adecuado reducir la respuesta de la Iglesia a los 100.000 euros enviados por el Papa.

En medio de una emergencia que ha dejado miles de familias afectadas, la Iglesia busca hacer visible una convicción fundamental de su misión, acompañar a quien sufre, servir a las comunidades y convertir la solidaridad en acciones concretas. Fuentes: Santa Sede – Dicasterio para el Servicio de la Caridad (Limosnería Apostólica); Vatican News; Conferencia Episcopal de Colombia; Secretariado Nacional de Pastoral Social–Cáritas Colombiana; Servicio Nacional de Emergencias de Cáritas; información suministrada por las jurisdicciones eclesiásticas y Bancos de Alimentos que participan en la atención de las comunidades afectadas por el terremoto.


Especial

San José de Cúcuta, septiembre 6 de 2026

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La Sagrada Escritura:

tierra prometida para aprender a conocer y amar a Cristo (parte I) Por: Pbro. Rafael Darío Aparicio Rubio, formador interno del Seminario Mayor Diocesano San José.

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asta abrir el “bosque de la Biblia” para encontrar allí a través del oleaje de las letras, el “deseo de Dios” y “el deseo del hombre” que habitan y deshabitan aquel diálogo combativo y apasionado que continúa resonando a través de las generaciones y los tiempos. La modalidad narrativa y poética de estos textos sagrados hace que sintamos por momentos una contemporaneidad inaudita con aquellas historias y al mismo tiempo una lejanía abismal en el modo de percibir el mundo y en los criterios para afrontar la realidad. Sin embargo, se debe constatar con algo de desconcierto que, al interno del pueblo cristiano, en la vida cotidiana, no siempre la lectura de la Sagrada Escritura aparece como fuente de riqueza espiritual. La Palabra de la Escritura no puede ser considerada como una propuesta a buen mercado, ella exige la fatiga del camino interpretativo y no las respuestas hechas para “creyentes” que pueden querer tener su vida resuelta con trucos de magia. No es el libro de “recetas de cocina” que da las indicaciones precisas para un resultado exitoso. Ella, la Escritura es mucho más exigente porque nos pide utilizar todo nuestro cuerpo, toda nuestra historia, para aprender a ir a los otros pasando por el encuentro con Dios (Cf. Gn 32 – 33). Ahora, se podría formular la siguiente pregunta: ¿puedo entrar en ese bosque sin perderme? ¿puedo beber de una fuente, sin entender el agua que se me ofrece? En primer lugar, la Sagrada Escritura como Palabra de Dios se ha convertido en la “experiencia normativa” para el pueblo creyente, allí el pueblo de Dios puede encontrar las palabras

para expresar su mundo interior. En segundo lugar, la comprensión de las Escrituras es siempre un “regalo – gracia alegre de Dios” para su pueblo, ellas nos conducen a Cristo - la Palabra hecha carne -, y nos permiten entrar en la comprensión de su misterio: como dirá el evangelista San Lucas: “entonces, les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras (…)” (Cf. Lc 24, 45). Se logra ver aquí la dinámica de un camino espiritual auténtico que presupone el dinamismo de un corazón que se deja afectar y alterar por Dios para leer de modo nuevo los acontecimientos de la vida. Podemos mirar unas pinceladas del magisterio eclesial reciente para colocar de relieve la necesidad siempre presente de una renovación de la lectura bíblica en el pueblo de Dios, pues, “es bueno que nunca falte en la vida de nuestro pueblo esta relación decisiva con la Palabra viva que el Señor nunca se cansa de dirigir a su Esposa, para que pueda crecer en el amor y en el testimonio de fe” (Papa Francisco, Aperuit Illis, n 2). Y aquí podríamos agregar una segunda imagen al acercamiento creyente que hacemos a la Pala-

bra de la Escritura no solo la de una fuente en la que podemos “colmar la sed que habita nuestro interior” sino la de una “cantera” donde estamos llamados a permanecer para día a día a través de la lectura orante emprender esa fatiga dichosa de encontrar deleite en la Palabra del Señor (Cf. Sal 1). Hoy es urgente redescubrir que una auténtica espiritualidad fundada en la Sagrada Escritura, nunca podrá consistir en el aprendizaje de frases de memoria que llegan a usarse como rocas afiladas para lapidar y destruir la vida de los otros. El auténtico acercamiento a la Palabra es siempre una experiencia de “conversión” porque presupone el dejar formar y forjar un corazón bíblico, aprender un lenguaje nuevo, diríamos usando una tercera imagen que nos acercamos como niños balbucientes a la Escritura para aprender de ella y con ella, las palabras con las cuales hablaremos a nuestro Dios y a nuestros hermanos. Es por ello que: “la Biblia no puede ser sólo patrimonio de algunos, y mucho menos una colección de libros para unos pocos privilegiados.

Pertenece, en primer lugar, al pueblo convocado para escucharla y reconocerse en esa Palabra. A menudo se dan tendencias que intentan monopolizar el texto sagrado relegándolo a ciertos círculos o grupos escogidos. No puede ser así. La Biblia es el libro del pueblo de Dios, que al escucharlo pasa de la dispersión y la división a la unidad. La Palabra de Dios une a los creyentes y los convierte en un solo pueblo” (Papa Francisco, Aperuit Illis, n 4). El querer eclesial es por tanto claro: “Lo que la Iglesia desea ardientemente es que la Palabra de Dios pueda alcanzar a todos sus miembros y nutrir su camino de fe. Pero la Palabra de Dios también empuja a la Iglesia más allá de sí misma, la abre continuamente a la misión hacia todos. De hecho, vivimos rodeados de multitud de palabras; sin embargo, ¡cuántas de ellas son palabras vacías! A veces escuchamos también palabras sabias pero que no tocan nuestro destino último. En cambio, la Palabra de Dios sacia nuestra sed de sentido y de verdad sobre nuestra vida. Es la única Palabra siempre nueva…” (Papa León XIV, Audiencia General 11 – 02 – 2026).


12 San José de Cúcuta, septiembre 6 de 2026

Especial

Monseñor Pablo Correa León

Trayectoria del segundo obispo de Cúcuta (1959–1970) Por: Pbro. Víctor Julián Flórez Ortiz, vicario parroquial de Sagrado Corazón de Jesús.

M

onseñor se destacó por su labor en la institucionalización de la infraestructura diocesana, su proyección internacional en la asamblea conciliar y su estricto desapego material manifestado en su testamento espiritual y patrimonial: “mi propósito ha sido siempre trabajar por la causa del evangelio. Por ello me hice sacerdote y para ello he sido hecho Obispo”. Tras el intempestivo fallecimiento del primer obispo de Cúcuta, monseñor Luis Pérez Hernández, el 22 de junio de 1959, la Sede Apostólica actuó con celeridad para garantizar la continuidad pastoral de la joven diócesis erigida pocos años antes. El 22 de julio de 1959, monseñor Luigi Dadaglio, Nuncio Apostólico en Colombia, comunicó formalmente al sacerdote Daniel Jordán la designación efectuada por la Santa Sede: monseñor Pablo Correa León, quien para el momento se desempeñaba como obispo Auxiliar de Bogotá, fue nombrado segundo obispo de la Diócesis de Cúcuta.

Formación académica y vínculos canónicos Monseñor Pablo Correa León nació en Bogotá el 5 de junio de 1918, en el hogar conformado por Teodosio Correa y María León. Desde temprana edad sintió vocación hacia la vida consagrada, ingresando al Seminario Menor de Bogotá, donde obtuvo el título de bachiller. Posteriormente formalizó sus estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor de la Arquidiócesis de Bogotá. Destacado por su solidez académica, fue enviado a Roma para adelantar estudios superiores en la Pontificia Universidad Gregoriana, donde obtuvo la Licenciatura en Teología y el Doctorado en Derecho Canónico. Fue ordenado sacerdote en la ciudad eterna el 26 de octubre de 1941 por monseñor Luigi Traglia, obispo de Cesarea de Palestina. A su regreso a Colombia, el padre Correa León asumió cargos de alta responsabilidad en la curia y la formación sacerdotal: promotor de justicia y defensor del vínculo en el Tribunal Eclesiástico de Bogotá, vicerrector y profesor del Seminario Mayor, y director del periódico eclesiástico “El Catolicismo” bajo la orientación de monseñor Mario Revollo Bravo.

• Promoción de vocaciones y clero diocesano: en 1964 realizó la incardinación formal para la diócesis de sacerdotes clave como MarMonseñor Pablo Correa León tuvo tín Parada, Macario Caballero, una participación activa y destacada Miguel Ardanaz, Matías Bermejo en las sesiones del Concilio Ecuy Ángel Cayo Atienza. ménico Vaticano II (1962–1965) en la ciudad de Roma. Su rigurosa formación en Derecho Canónico y Un logro imponente de su adminissu capacidad oratoria le valieron un tración fue la adquisición de la casa notorio reconocimiento en la pren- episcopal en el barrio La Riviera y sa internacional y en las comisiones la edificación del actual Seminario de trabajo. Fue reseñado como una Mayor de Cúcuta. El 19 de marzo de las figuras prominentes de la de- de 1961 colocó la primera piedra de legación colombiana por la solidez esta edificación, basada en los plateológica y la claridad de sus po- nos del arquitecto Julián Caicedo nencias e intervenciones durante los Arboleda. debates conciliares. La dimensión conciliar y la renovación pastoral (Vaticano II)

A su regreso a Cúcuta, tradujo el espíritu del Concilio en reformas estructurales inmediatas: • Creación del consejo presbiteral (1966): instancia fundamental de colegialidad y ayuda del obispo para el gobierno diocesano. • Reestructuración del apostolado de los laicos y la acción católica: promoción activa del laicado en el desarrollo eclesial y social del departamento, como se evidenció en la Asamblea Nacional de la Acción Católica en Barranquilla (1960).

Cronología episcopal de monseñor Pablo Correa León

Su Santidad Pío XII lo nombra Obispo Titular de Gisipa y Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Bogotá.

Recibe la consagración episcopal en la ciudad de Bogotá.

Designado por Toma posesión Despedida del el Papa Juan canónica oficial clero eclesial XXIII como del cargo en e inicio del Obispo de la la Catedral de proceso de Diócesis de San José de renuncia por Cúcuta. Cúcuta. motivos de salud.

La Santa Fallece en Sede acepta Bogotá. Sus formalmente restos son su renuncia trasladados a y lo nombra Cúcuta para Presidente reposar en la del Tribunal Catedral de San Eclesiástico José. Nacional.

Bibliografía Colmenares Ossa JOSÉ EUSTORGIO, Historia de la Diócesis de Cúcuta, Cúcuta, La Opinión, 2006. DIÓCESIS DE CÚCUTA, Archivo Diocesano de la Curia, decretos. Mendoza CARLOS JOSÉ, Historia de la Diócesis de Cúcuta, Santafé de Bogotá, ARFO, 1993. Orduz, CARLOS EDUARDO, Sacerdotes que dejaron huella en Cúcuta. Crónicas de Cúcuta. Análisis prosopográfico sobre la vida del prelado, su registro de bautismo (Iglesia San José, 1894) y su labor pastoral social en favor de los obreros, 2017. Urbina Ortega OSCAR., Obispo, 50 Años recorriendo senderos de esperanza, Cúcuta, Arte impreso, 2005.


Especial

San José de Cúcuta, septiembre 6 de 2026

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40 años del Seminario Mayor Año de Formación Pastoral Misionera

Por: Pbro. Yhon Pablo Canedo Archila, formador interno del Seminario Mayor Diocesano San José.

¿Qué es el año de pastoral?

E

s un espacio que se vive fuera de las instalaciones del Seminario Mayor en una comunidad eclesial, parroquial, comisión o entidad diocesana, para confrontar la vocación en la práctica pastoral misionera. Existe un doble análisis: por una parte, una mirada retrospectiva acerca de lo que ha aprendido en la etapa propedéutica, discipular y el primer año de configuración; pero también, reflexionar sobre lo que necesita mejorar en los siguientes años cuando regrese al Seminario Mayor San José, casa y escuela de Jesús. ¿Cómo ha sido la experiencia de los seminaristas del año de pastoral 2026? 1. Centro de Comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta y parroquia San Antonio de Padua – Cúcuta, (Sem. Jaider Alfonso Parada Parra).

“Este tiempo de gracia ha moldeado profundamente mi corazón vocacional, enseñándome a encontrar a Cristo tanto en el silencio de la oración como en el ritmo acelerado de las comunicaciones. La teoría del seminario se ha hecho vida al tocar la realidad concreta de nuestra gen-

te. En el Centro de Comunicaciones descubrí que la evangelización digital y radial exige salir de nuestras zonas de confort. Producir videos, editar audios o redactar noticias me enseñó a traducir la riqueza de nuestra fe a un lenguaje cotidiano y esperanzador, confirmando que un micrófono o una cámara pueden ser redes eficaces para pescar corazones que quizás nunca pisarían un templo. El acompañamiento a los enfermos en la parroquia San Antonio de Padua ha sido mi mayor cátedra de teología pastoral. Al estar frente al lecho de quien sufre, aprendí que muchas veces no se necesitan grandes discursos, sino el ministerio de la escucha, el silencio y la compañía. En su fragilidad y paciencia he tocado verdaderamente el rostro sufriente de Cristo, haciéndome más humano. Caminar con las comunidades eclesiales misioneras y formar a los monaguillos me devolvió a lo esencial. Ver el asombro y respeto de los niños al acercarse al altar renueva mi propia reverencia por lo sagrado”. 2. Parroquia San Rafael Gramalote, (Sem. Holmer Javier Rios Rojas).

“Esta experiencia me ha ayudado a comprender que la pastoral no consiste únicamente en realizar actividades, sino en aprender a caminar con la comunidad, escuchar, acompañar, anunciar el Evangelio y servir con disponibilidad. Cada encuentro

con las personas y cada servicio pastoral se convierte también en una oportunidad de crecimiento humano, espiritual y vocacional. Por tanto, considero que el año de pastoral es una etapa fundamental del itinerario formativo, porque permite pasar de los conocimientos adquiridos en el seminario a una experiencia concreta de servicio. Es también un tiempo para descubrir que el futuro ministerio sacerdotal exige cercanía con las personas, capacidad de escucha, espíritu de servicio, responsabilidad, trabajo en equipo y, sobre todo, una profunda configuración con Cristo, Buen Pastor, que conoce, ama y acompaña a su pueblo”.

Eucaristía diariamente, buscar los espacios para orar), en lo comunitario (el encontrarme con el sacerdote encargado de acompañarme este año, de buscar espacios de diálogos) y en lo pastoral (el hecho de aportar conocimientos y formación a los fieles)”.

3. Fundación Banco Diocesano de Alimentos y parroquia San Miguel Arcangel Cúcuta, (Sem. Christian Arley Santiago Orellanos).

• Dimensión humana: busca el desarrollo de una personalidad madura, equilibrada y con una sólida capacidad de relación.

La Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis (2016) describe un proceso formativo que es único, integral, comunitario y misionero. Este itinerario se articula en cuatro dimensiones esenciales que, en nuestro contexto, adquieren características particulares durante el año de servicio pastoral o de misión.

• Dimensión comunitaria: la vocación se descubre y se vive en el seno del pueblo de Dios, y la formación tiene un carácter eminentemente comunitario. • Dimensión intelectual: busca una sólida formación teológica y filosófica que le permita al seminarista pensar, comprender la fe y anunciar el Evangelio de manera coherente.

• Dimensión espiritual: se centra en la configuración con Cristo, el Buen Pastor, a través de la oración y “Durante este lapso de tiempo en mi los sacramentos. formación, he a prendido a valorar y querer las obras que hace la Igle- El año de servicio pastoral no es un sia de forma universal y a su vez, añadido, sino el lugar privilegiado las que hace nuestra Iglesia particu- donde las cuatro dimensiones se inlar de Cúcuta. He ido reconociendo tegran. El seminarista es llevado a durante este año que la caridad es vivir su formación humana y espiel acto más grande y sublime que ritual en medio del pueblo de Dios, podemos hacer como humanos que y a poner su preparación intelectual somos. Ha sido un espacio muy en- al servicio de la misión, todo ello riquecedor en las dimensiones que bajo el impulso de una Iglesia que muy bien conozco: en lo humano (el camina en perspectiva sinodal y micompartir con los laicos, su cerca- sionera. nía, el reflejo de un Dios con nosotros), en lo espiritual (compartir la


14 San José de Cúcuta, septiembre 6 de 2026

Infantil

La Palabra de Dios: una luz para nuestra vida Por: Sem. Duván Alfonso Cisneros Díaz, II de discipulado.

La Palabra es un regalo que Dios nos ha dado para enseñarnos cuánto nos ama y mostrarnos el camino para vivir como buenos hijos suyos. En la Biblia encontramos las historias de grandes amigos de Dios, las enseñanzas de Jesús y muchas palabras que nos ayudan cuando estamos alegres, tristes o tenemos alguna dificultad. Jesús nos enseña que escuchar la Palabra de Dios no significa solamente leerla, sino también ponerla en práctica. Cuando compartimos, perdonamos, ayudamos a quien lo necesita, obedecemos a nuestros padres y tratamos con amor a los demás, estamos haciendo vida la Palabra de Dios. Jesús dijo: “Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen” (Lc 11, 28). Cuando abrimos nuestro corazón a la Palabra, ella puede transformar nuestra manera de pensar, de hablar y de actuar.

Las historias de Pepito El niño del PEIP

RESPONDE: ¿Por qué es importante escuchar la Palabra de Dios? • ¿Cómo puedes poner en práctica la Palabra en tu casa y en el colegio? • ¿Qué enseñanza de Jesús recuerdas y quieres vivir cada día? COMPROMISO: leer un pequeño fragmento de la Biblia con mi familia y escoger una enseñanza de Jesús para ponerla en práctica durante el día. MOMENTO CREATIVO: con ayuda de tus familiares, busca en la sopa de letras algunos de los libros del Antiguo Testamento y resáltalo con un color distinto.

GENESIS 1 REYES ÉXODO CANTARES JONÁS LEVITICO DEUTERONOMIO LAMENTACIONES JOSUÉ JUECES DANIEL JOB ZACARÍAS SALMOS 1 SAMUEL


Liturgia

San José de Cúcuta, septiembre 6 de 2026

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Vayan y hagan discípulos,

viviendo el misterio litúrgico Por: Diác. Luis Francisco Salazar Cucaita, diácono de la parroquia San Francisco de Asís.

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO “Si te hace caso, has salvado a tu hermano” (Mt 18, 15-20). El Evangelio de este domingo, nos habla de la corrección fraterna: “si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo a solas”. Jesús nos enseña algo muy importante: cuando un hermano se equivoca, la primera reacción no debe ser hablar de él, juzgarlo o exponerlo públicamente. Hay que ir a su encuentro. Esto es especialmente importante en nuestro tiempo. Hoy es muy fácil hacer público el error de una persona: en las redes sociales, en los grupos de mensajes, en conversaciones familiares o incluso dentro de la misma comunidad. Muchas veces conocemos solamente una parte de la historia y, sin escuchar, condenamos. Jesús propone otro camino: “ve y repréndelo a solas”. Primero hay que escuchar. Tal vez la persona no comprendía la gravedad de lo que estaba haciendo; tal vez existen circunstancias que desconocemos. Todos podemos equivocarnos, y por eso la corrección cristiana debe comenzar con humildad.

mano? (Gn 4, 9). Dios nos hace responsables unos de otros.

DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” (Mt 18, 21-35).

mo y perdona las ofensas” (Si 28, 7). Recordar la alianza significa recordar que nosotros mismos vivimos de la misericordia de Dios. San Pablo afirma: “todos pecaron y están privados

Crucigrama

Hoy Pedro continúa con esa misma preocupación y pregunta: “Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano cuando me ofende? ¿Hasta siete veces?” (Mt 18, 21). Pedro cree que está siendo muy generoso. Pero Jesús responde: “no te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”. Jesús no está pidiendo que llevemos una cuenta del perdón. Está diciendo que el perdón cristiano no puede tener un límite establecido.

¿Por qué? Porque antes de preguntarnos cuánto debemos perdonar nosotros, debemos recordar cuánto nos ha perdonado Dios. La parábola que Jesús presenta es muy clara; un hombre tiene una deuda enorme que no puede pagar. Suplica misericordia y el señor, movido a compasión, le perdona toda la deuda. Sin embargo, cuando sale y encuentra a un compañero que le debe Además, Jesús nos dice cuál debe ser mucho menos, se niega a perdonarlo. el objetivo: “si te escucha, has ganado a tu hermano”. No se trata de ganar una Ha recibido misericordia, pero no discusión; se trata de ganar al hermano. ha aprendido a ser misericordioso. La corrección cristiana no busca humi- Esta puede ser también nuestra llar, sino recuperar. No busca destruir contradicción. Pedimos continuamente la persona, sino ayudarla a volver al a Dios que perdone nuestras faltas, que camino. tenga paciencia con nosotros y que nos dé nuevas oportunidades. Pero, Esta enseñanza está profundamen- al mismo tiempo, podemos conservar te unida a toda la revelación bíblica. durante años el recuerdo de una ofensa Después del pecado, Dios no abando- que alguien nos hizo. na al hombre. Lo busca y le pregunta: “¿Dónde estás?” (Gn 3, 9). Y después Por eso, la primera lectura nos dice: pregunta a Caín: “¿Dónde está tu her- “acuérdate de la Alianza del Altísi-

de la gloria de Dios” (Rm 3, 23). Nadie puede presentarse delante de Dios diciendo que nunca ha necesitado ser perdonado.

Verticales

Horizontales

1. Sacramento mediante el cual Dios ofrece el perdón de los pecados y restaura la comunión con Él y con la Iglesia. 2. Sacramento por el que comenzamos la vida cristiana y somos incorporados a Cristo y a su Iglesia. 4. Don gratuito de Dios que transforma y sostiene al ser humano para vivir según el Evangelio. 5. Restablecimiento de la amistad con Dios y con los hermanos después del pecado o la ofensa. 6. Actitud cristiana de renunciar a la venganza y ofrecer misericordia a quien nos ha ofendido. 8. Relación de comunión entre Dios y su pueblo, fundamento para recordar que vivimos de su fidelidad y misericordia. 13. Signo del seguimiento de Jesús: implica renunciar al egoísmo y caminar con Él en el amor y la entrega.

3. Acción que rompe la relación con Dios y puede afectar también la comunión con los demás. 7. Virtud con la que debe realizarse la corrección cristiana, evitando la humillación y la agresividad. 9. Sacramento en el que Cristo se hace presente y alimenta a la Iglesia con su Cuerpo y su Sangre. 10. Conjunto de creyentes llamado a vivir la fe, cuidar la comunión y ayudar al hermano que se equivoca. 11. Llamado fraterno que busca ayudar al hermano a reconocer su error y recuperar el camino. 12. Unión de los creyentes con Cristo y entre sí; el pecado la hiere y el perdón ayuda a restaurarla. 14. Amor de Dios que se compadece del pecador y le ofrece una nueva oportunidad.

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XII Bibliatón

11 DE SEPTIEMBRE DE 2026

CATEDRAL SAN JOSÉ 8:00 A.M. 4:00 P.M. Les invitamos a participar donando una Biblia (nueva o usada en buen estado) o con un aporte económico.

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Edición 1009 by La Verdad Periódico de la Buena Nueva - Issuu