EDICIÓN
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DOMINGO 23 DE AGOSTO DE 2026 | SAN JOSÉ DE CÚCUTA, NORTE DE SANTANDER, COLOMBIA | FUNDADO EN 1956
VEA TAMBIÉN Pág. 2 Editorial Hacemos historia de salvación desde la parroquia
Una vez que se llega a la existencia con los cuidados de una familia, por el bautismo, se comienza a pertenecer a la comunidad de creyentes que es la Iglesia.
Pág. 11 Un siglo de
amor en Cúcuta: el hogar de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados
La misión de las hermanitas no se limita a lo material. “Nuestra fundadora nos inculcó el cuidado espiritual y material de cada anciano”, afirma Sor Narcisa. Periódico La Verdad Emisora Vox Dei @DiocesisdeCucutaCTV
DiocesisCucuta
Dirección: Cl. 9 # 8-87 Barrio El Llano 321 473 9175 321 473 8952
Págs. 7 y 10
un camino de esperanza y misión para la Iglesia de hoy
Miles d e p e r s o n a s h a n en co n t ra d o co n s u e l o
escuchando una sola voz...
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Editorial
San José de Cúcuta, agosto 23 de 2026
Por: Mons. José Libardo Garcés Monsalve, Obispo de la Diócesis de Cúcuta.
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n este mes celebramos con gozo la fiesta diocesana, al conmemorar 70 años de siembra del Evangelio por muchos bautizados que se han entregado al servicio de Dios y de la Iglesia en este territorio, para hacer presente a Jesucristo en cada familia, sector y comunidad parroquial. Nos dejamos iluminar por el lema del Proceso Evangelizador para este año: “vayan y hagan discípulos, siendo casa y escuela de comunión”; mandato que se hace realidad en cada una de las parroquias donde podemos vivir en pequeñas comunidades, como signo de la presencia de Dios en nuestras vidas y sectores. La vida en comunidad es esencial para el ser humano, nadie puede vivir solo. Desde antes del nacimiento se necesita de una comunidad familiar, que es la que sostiene a la persona en el desarrollo de todas sus potencialidades. En esa comunidad inicial que es la familia se va desarrollando sanamente la propia personalidad, allí se aprende a vivir en armonía; también a resolver los conflictos y problemas desde la luz que nos da el Espíritu Santo, por las vías del diálogo, del perdón, la reconciliación, para vivir en paz y en gracia de Dios. Una vez que se llega a la existencia con los cuidados de una familia, por el bautismo, se comienza a pertenecer a la comunidad de creyentes que es la Iglesia, siendo miembros activos de ese Cuerpo, del cual Jesucristo es la Cabeza. Todos nosotros, somos bautizados en el único Espíritu para formar un solo cuerpo PRESIDENTE Mons. José Libardo Garcés Monsalve, Obispo de la Diócesis de Cúcuta DIRECTOR Pbro. Samuel Alexis Arias Meza
Hacemos historia de salvación desde la parroquia que es la Iglesia, con Cristo que es la Cabeza y sobre todos se derrama el único Espíritu, que da la capacidad al creyente para vivir en comunión con los demás (Cf. 1 Cor 12, 12 - 13).
respecto: “siguiendo el ejemplo de la primera comunidad cristiana (Cf. Hch 2, 46-47), la comunidad parroquial se reúne para partir el pan de la Palabra y de la Eucaristía y perseverar en la catequesis, en la vida sacramental y la práctica de la caridad. En la celebración Eucarística, ella renueva su vida en Cristo”. (DA 175). Hemos recibido este ejemplo de los primeros cristianos y al vivirlo en comunión en cada parroquia, lo transmitimos a muchos que están alejados de Jesús o lo rechazan abiertamente.
Los discípulos de Jesús, una vez que recibieron el Espíritu Santo, comenzaron a reunirse para orar en un mismo espíritu, participando de la fracción del pan y animándose juntos para vivir la caridad. Ellos no constituyeron comunidades cerradas o aisladas, sino que eran comunidades de fe, que “con perseverancia acudían En medio de las dificuldiariamente al templo, “Por el bautismo, tades y conflictos por los partían el pan en las que pasamos los seres se comienza a casas y compartían los humanos, caminando pertenecer a la alimentos con alegría con los demás, la gracia comunidad de y sencillez de corazón; recibida en los sacraalababan a Dios y se creyentes que es la mentos, principalmente ganaban el aprecio de la Eucaristía, fortalece Iglesia”. todo el pueblo. Por su la vida comunitaria, aviparte, el Señor cada va el deseo de la unidad día agregaba al gruen la Iglesia, que es el po de los creyentes aquellos que don del Espíritu Santo que obra en aceptaban la salvación” (Hch 2, nosotros, cuando nos disponemos 46 - 47). De tal manera, los prime- a vivir en gracia de Dios, unidos a ros creyentes vivían en la presencia otros hermanos en la parroquia. “La del Señor y compartían con los de- Eucaristía, en la cual se fortalece más; con su testimonio de vida, mu- la comunidad de los discípulos, es chos recibieron la llamada para que para la parroquia una escuela de iniciaran su proceso de conversión vida cristiana. En ella, juntamenal Señor. te con la adoración eucarística y con la práctica del sacramento de Como cristianos tenemos concien- la reconciliación para acercarse cia de pertenecer a la Iglesia uni- dignamente a comulgar, se prepaversal desde el mismo momento ran sus miembros en orden a dar del bautismo. Esta pertenencia a la frutos permanentes de caridad, Iglesia ha de vivirse en la fe, la es- reconciliación y justicia para la peranza y la caridad dentro de las vida del mundo” (DA 175). comunidades parroquiales. Así lo expresó Aparecida cuando dijo al Un creyente transforma su vida en
EQUIPO DE REDACCIÓN C. S. Zamara Yenire Reyes Fonseca Pbro. Edinson Joaquín Aparicio G. Diác. Luis Francisco Salazar Cucaita Sem. Jaider Alfonso Parada Parra
Cristo al comulgar cada domingo en gracia de Dios. Frente a la realidad dolorosa y destructiva del pecado, tenemos el recurso del sacramento de la confesión, que nos reconstruye interiormente. También, nos capacita para vivir la comunión en la familia y en la parroquia, para alimentar esa comunión con la Eucaristía y de esa manera podemos participar en la vida de la Iglesia, cumpliendo con el mandato misionero del Señor, de ir en salida misionera a anunciar el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo por todas partes. El camino para crecer y salvarse es vivir plenamente la vida de comunidad en la familia y en la parroquia, abriendo el corazón a la gracia de Dios, que quiere que todos nos salvemos. Hagamos de nuestras familias y ambientes parroquiales lugares de fraternidad y caridad que nos lleven a la salvación; que mediante el perdón y la reconciliación se venzan odios, rencores, resentimientos y venganzas, que generan violencia y lleguemos a la verdadera paz, como esfuerzo permanente de ser creyentes que cumplimos con el mandato de la Iglesia: “vayan y hagan discípulos, siendo casa y escuela de comunión”. Que la Santísima Virgen María y el Glorioso Patriarca San José, custodien la comunión que vivimos en nuestras familias y parroquias, para ser signos de la gracia y la presencia del Señor para otros.
DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN Harold Antonio Castellanos Mojica FOTOGRAFÍA CCDC / Internet
En unión de oraciones, reciban mi bendición.
IMPRESIÓN Casa Editorial El Tiempo
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Vida Pastoral
San José de Cúcuta, agosto 23 de 2026
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Nuestra Iglesia Particular celebró la Fiesta Diocesana el sábado 8 de agosto, en el marco de sus 70 años de vida eclesial. Durante la celebración se vivió también la ordenación del diácono permanente William Jesús Bothia Mancilla.
La Fundación Banco de Alimentos de la Diócesis de Cúcuta gestionó la documentación, el acopio y el envío de 1.533 toneladas de ayudas
humanitarias destinadas a las comunidades afectadas por el terremoto en Venezuela. Las donaciones fueron recaudadas mediante los 23 bancos de alimentos activados en Colombia y entregadas a Cáritas Venezuela y al Banco Alimentar de Venezuela, como expresión concreta de solidaridad y fraternidad de la Iglesia con quienes más lo necesitan.
¿SABÍAS QUE? Del 3 al 6 de agosto, en La Ceja, Antioquia, se realizó el Encuentro Nacional de Comunicación de la Iglesia en Colombia, bajo el lema “Comunicación Social Estratégica y Opinión Pública”. El espacio reunió a delegados de comunicaciones y comunicadores de la pastoral social de las distintas jurisdicciones eclesiásticas del país.
Como parte del proyecto “Formación de Misioneros para la Acción Pastoral – Cáritas Parroquial en la Diócesis de Cúcuta” se realizó, el sábado 1 de agosto, el encuentro de formación y seguimiento con líderes parroquiales, buscando fortalecer la pastoral social y consolidar los comités de Cáritas como espacios de organización, servicio y evangelización.
El periódico La Verdad en su edición 985, registró el II Congreso Nacional de Evangelización del PEIP (Proceso Evangelizador de la Iglesia Particular), donde la Diócesis de Cúcuta fue la sede y recibió alrededor de 2740 asistentes entre obispos, sacerdotes, religiosos, seminaristas y laicos que compartieron experiencias, fortaleciendo la misión evangelizadora, renovando su vocación al servicio de la Iglesia y la comunidad.
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Por: Pbro. Fredy Ramírez Peñaranda, párroco de San Juan Evangelista, vicario de pastoral adjunto.
l lema “vayan y hagan discípulos” nos recuerda el mandato misionero de Jesús: “vayan, pues, y hagan discípulos a todos los pueblos” (Mt 28, 19). Estas palabras no son solamente una invitación a transmitir conocimientos sobre la fe, sino un llamado a salir al encuentro de los demás, anunciar el Evangelio y construir comunidades donde se viva el amor, el perdón, la fraternidad y la paz. En el contexto de la Semana por la Paz, este mandato adquiere una fuerza especial, porque ser discípulos de Jesús significa también comprometernos con la construcción de una sociedad reconciliada y capaz de superar la violencia. La paz es uno de los grandes deseos del corazón humano y, al mismo tiempo, una tarea que todos estamos llamados a asumir. La Sagrada Escritura nos muestra que Dios quiere que sus hijos vivan como hermanos. Desde el Antiguo Testamento encontramos la invitación: “busquen la paz y corran tras ella” (Sal 34, 15). La paz no significa simplemente ausencia de conflictos. Es mucho más profunda: implica justicia, reconciliación, respeto, dignidad, solidaridad y una relación
Vida Pastoral
renovada con Dios, con los demás y y cuando buscamos soluciones a los nacionales o internacionales; coconflictos sin recurrir a la violencia. mienza en casa. Una familia que con la creación. dialoga, que sabe pedir perdón, que Jesús se presenta en el Evangelio Jesús nos deja una tarea muy con- evita los insultos y que aprende a como el Príncipe de la Paz y anun- creta: “Bienaventurados los que tra- resolver sus diferencias con amor cia a sus discípulos: “la paz les bajan por la paz, porque ellos serán está sembrando semillas de paz. dejo, mi paz les doy” (Jn 14, 27). llamados hijos de Dios” (Mt 5, 9). Cada palabra amable, cada gesto de Esta paz que Cristo ofrece no es una No dice solamente “bienaventu- servicio y cada reconciliación son paz superficial. Es la paz que nace rados los que desean la paz”, sino pequeños signos del Reino de Dios. de un corazón reconciliado y que se los que trabajan por ella. Ser constructor de paz exige com- La paz también exige perdón y reconvierte en compromiso “Que cada promiso. Significa tomar conciliación. Jesús nos enseña a con el hermano. Por eso, cuando Jesús resucita- discípulo sea un decisiones concretas para romper los círculos de odio y vendo se encuentra con sus sembrador de transformar aquello que ganza. Esto no significa ignorar las discípulos y sus primeras paz y que cada genera división. El dis- injusticias ni olvidar a las víctimas; cípulo de Jesús no puede significa buscar caminos que perpalabras son: “la paz esté comunidad sea ser indiferente frente al mitan sanar las heridas y construir con ustedes” (Lc 24, 36). una escuela de sufrimiento ni perma- un futuro diferente. San Pablo nos El Resucitado transforma fraternidad”. necer en silencio ante la recuerda: “en cuanto dependa de usel miedo de sus discíputedes, vivan en paz con todos” (Rm violencia y la injusticia. los en esperanza y los 12, 18). Es una invitación a asumir convierte en testigos. La En este sentido, la catequesis tiene nuestra responsabilidad personal. paz es un don de la Pascua. una misión fundamental. Cada enLa Semana por la Paz es, entonces, cuentro catequético puede conver- Finalmente, el mandato “vayan y una oportunidad para renovar nues- tirse en una escuela de paz. Cuan- hagan discípulos” nos pone en motro compromiso cristiano. No puede do enseñamos a los niños, jóvenes vimiento. No podemos quedarnos ser solamente una semana de acti- y adultos a escuchar la Palabra de encerrados en nuestras comunidavidades, celebraciones o mensajes. Dios, a orar, a perdonar, a compar- des. Somos enviados a las perifeDebe ayudarnos a preguntarnos qué tir, a respetar y a servir, estamos rias, allí donde hay dolor, soledad, estamos haciendo concretamente formando verdaderos discípulos violencia, indiferencia y desespepara construir la paz en nuestros ho- misioneros y, al mismo tiempo, ranza. El discípulo misionero lleva gares, barrios, parroquias, colegios, constructores de paz. La parroquia consigo la paz de Cristo y la conlugares de trabajo y comunidades. debe ser una casa donde las per- vierte en servicio. La paz se construye en lo cotidia- sonas aprendan que nadie es eneQue cada discípulo sea un sembrano: cuando aprendemos a dialogar migo, sino hermano. dor de paz y que cada comunidad en lugar de agredir, cuando perdonamos, cuando rechazamos la dis- También las familias tienen una mi- sea una escuela de fraternidad. criminación, cuando defendemos la sión esencial. La paz no comienza dignidad de quien piensa diferente solamente en grandes escenarios
Comunidades Eclesiales Misioneras
San José de Cúcuta, agosto 23 de 2026
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Catequesis de las Comunidades Eclesiales Misioneras - Septiembre ● ¿Qué regalo nos deja Jesús? ● ¿Qué diferencia hay entre la paz de Jesús y la paz que ofrece el mundo?
Objetivo
2. Meditatio:
Motivar a los bautizados de la Diócesis de Cúcuta a ser discípulos misioneros y constructores de paz, siguiendo a Jesucristo, para que, desde sus familias, comunidades, lugares de trabajo, sean instrumentos de reconciliación, diálogo, perdón y fraternidad.
● ¿Qué situaciones me están robando la paz? ● ¿Hay alguien a quien necesito perdonar? ● ¿Estoy contribuyendo a la paz o estoy generando conflictos? 3. Oratio: Cada participante puede hacer una oración espontánea y los demás se unen respondiendo: “Señor Jesús, dame tu paz y hazme instrumento de tu paz”.
Logística ● Biblia. ● Catecismo de la Iglesia Católica. ● Una vela o cirio. ● Crucifijo. ● Un cartel con el lema: “vayan y hagan discípulos trabajando por la paz”. ● Hojas y lapiceros. ● Ambientación y cantos sobre la paz y la fraternidad.
Desarrollo del encuentro ORACIÓN INICIAL Invocación trinitaria: en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Señor Jesús, hoy nos reunimos como comunidades eclesiales misioneras para escuchar tu Palabra y renovar nuestra vocación bautismal. Tú nos envías a ir y hacer discípulos. Enséñanos a llevar tu paz
conozcan su amor. Hoy el Señor nos 4. Contemplatio: invita a realizar esta misión trabajando por la paz. En silencio, contemplar a Jesús, Príncipe de la Paz. La paz no es solamente la ausencia de guerra o de conflictos. La verda- Repetir interiormente: “Señor Jedera paz nace de un corazón reconci- sús, dame tu paz y hazme construcliado con Dios, consigo mismo y con tor de paz”. los demás. 5. Actio: Ser discípulos misioneros significa llevar a Cristo con nuestras palabras, Cada participante escribe un compero también con nuestras actitudes. promiso concreto para trabajar por Cada bautizado está llamado a con- la paz durante la semana. vertirse en un constructor de paz. Reflexión desde el Catecismo de la Canto: hazme un instrumento de tu Escucha de la Palabra Iglesia Católica paz. Juan 14, 27 El Catecismo de la Iglesia Católica “La paz les dejo, mi paz les doy. Yo enseña que: “la paz terrena es imano se la doy como la da el mundo. gen y fruto de la paz de Cristo”(CEC No se turbe su corazón ni tenga mie- 2305). do.” Palabra del Señor. También, nos recuerda que la paz no LEMA DEL MES se construye solamente con palabras, sino mediante la justicia, el respeto “Vayan y hagan discípulos trapor la dignidad humana, la fraternibajando por la dad y la reconciliación. paz”. allí donde haya división, tú perdón donde exista resentimiento, tu amor donde haya odio y tu esperanza donde reine el miedo. Haz de nuestras familias, barrios y comunidades verdaderas escuelas de comunión y fraternidad. Espíritu Santo, ven sobre nosotros. Abre nuestro corazón para acoger la Palabra de Dios y danos la valentía para ser constructores de paz. Que María, Reina de la Paz, nos acompañe en nuestra misión de anunciar a Jesucristo. Amén.
Reflexión con el lema
Lectio Divina
Como bautizados, debemos pregunUn discípulo mi- 1. Lectio: tarnos: ¿Cómo puedo ser discípulo sionero es alguien que ha encontrado ● ¿Qué palabras de Jesús me llaman de Jesús trabajando por la paz? más la atención? a Cristo y desea que otros también
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Comunidades Eclesiales Misioneras
Algunas actitudes fundamentales:
5. Ser agentes de unidad en la Igle- ● Voy a evitar hablar mal de los desia. Nuestras comunidades deben ser más. 1. Construir la paz desde el cora- espacios donde se viva la fraternidad ● Voy a escuchar antes de juzgar. zón. No podemos dar paz si vivimos y la comunión. ● Voy a promover la unidad en mi llenos de odio, resentimiento o decomunidad. seos de venganza. Canto: la paz esté con nosotros. ● Voy a orar diariamente por la paz. 2. Aprender a perdonar. El perdón rompe la cadena del odio y abre caminos de reconciliación.
Compromiso comunitario
3. Promover el diálogo. No todos pensamos igual, pero podemos El animador invita a todos a ponerse aprender a escucharnos y respetar- de pie y repetir: nos. COMPROMISO 4. Defender la dignidad de toda persona. Trabajar por la paz signifi- ● Voy a reconciliarme con una perca reconocer que cada ser humano es sona. hijo de Dios.
so bautismal de anunciar tu Evangelio y de trabajar por un mundo más justo, fraterno y reconciliado. Danos un corazón humilde para pedir perdón, generoso para perdonar, valiente para defender la verdad y dispuesto para construir la paz.
Padre Nuestro, Ave María y gloria.
Oración final Señor Jesús, te damos gracias por este encuentro y por llamarnos a ser tus discípulos misioneros. Hoy renovamos nuestro compromi-
Que al salir de este encuentro llevemos tu presencia a nuestras familias, a nuestras comunidades y a cada persona que encontremos. Amén. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Felicidades en su fiesta patronal
Feliz CUMPLEAÑOS
Santa Rosa de Lima
Fundación: 23 de agosto de 1983 Fiesta: 23 de agosto Párroco: Pedro Julio Correa Molina Ubicación: barrio El Salado
DEL 1 AL 15 DE SEPTIEMBRE
San Bartolomé
Fundación: 12 de diciembre de 2013 Fiesta: 24 de agosto Párroco: Víctor Manuel Rojas Blanco Ubicación: barrio Bellavista
Santa Mónica 1. Diácono permanenete Rodrigo Melo Garavito
2. Antonio Caballero Peñaloza
3. Jesús Alberto Esteban Robles
Fundación: 1 de diciembre de 1998 Fiesta: 27 de agosto Párroco: Wilmar Alexander Díaz Rodríguez Ubicación: barrio Prados del Este
San Agustín
Fundación: 26 de agosto de 2001 Fiesta: 28 de agosto Párroco: Ariel René Urbina Gélvez Ubicación: barrio Atalaya, primera etapa
Santa Teresa de Calcuta 4.Clement Jaimes Sepúlveda
7. Juan Sebastián Rivera Fellner
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Del 6 al 13 de septiembre
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El lema “La paz nos llama, nos mueve, nos une” expresa tres acciones espirituales y comunitarias: ♦ La paz nos llama: Dios convoca a cada persona a ser responsable de la vida, la justicia y la reconciliación. ♦ La paz nos mueve: la paz exige salir de la indiferencia, acercarnos a quienes sufren y transformar las condiciones que producen violencia.
“La paz nos llama, nos mueve, nos une”
♦ La paz nos une: nadie construye la paz en soledad; necesitamos caminar juntos, reconociendo la diversidad y buscando el bien común.
Del 6 al 13 de septiembre
ENCUENTRO PARROQUIAL Tema #1: La paz nos mueve: escuchar en medio de la polarización Propósito: reconocer que la polarización destruye vínculos cuando convierte al otro en enemigo y promover formas de comunicación basadas en la verdad, la misericordia y el respeto. Iluminación bíblica Santiago 1, 19 “Todo hombre sea pronto para escuchar, lento para hablar y lento para la ira”. Palabra de Dios. Mateo 18, 15 “Si tu hermano te ofende, ve y corrígelo, tú y él a solas”. Palabra del Señor. Reflexión La diversidad de opiniones no constituye por sí misma una amenaza. Una sociedad democrática necesita debate, crítica y participación. El problema aparece cuando las diferencias se convierten en odio, insulto, mentira, estigmatización o justificación de la violencia.
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a Semana por la Paz es una actividad que convoca diversas instituciones, organizaciones, personas y comunidades con el objetivo de expresar desde sus diferentes puntos de vista, acciones que favorezcan la construcción y consolidación de la paz en nuestro país. Desde 1987 se celebra esta semana con ocasión del Día de los Derechos Humanos en Colombia, el 9 de septiembre, fecha en la que también conmemoramos a San Pedro Claver.
La escucha es una forma de responsabilidad social. Cuando solo escuchamos a quienes piensan como nosotros, terminamos encerrados en comunidades de sospecha. La incapacidad de escuchar facilita la manipulación, la propagación de rumores y la deshumanización de quienes pertenecen a otro grupo. La comunicación cristiana debe sostener la verdad con amor. Es necesario denunciar la violencia, la corrupción y la injusticia, pero sin convertir la denuncia del mal en desprecio hacia las personas.
La experiencia colombiana muestra que los procesos de paz no pueden construirse únicamente desde acuerdos entre élites o instituciones. Es inCon este momento significativo en nuestro Proceso Evangelizador se quie- dispensable escuchar a las comunidades, especialmente a quienes han sido re promover una cultura de paz, perdón y reconciliación para fortalecer la invisibilizados, para que participen en la construcción de la memoria y del conciencia de la defensa de la vida desde la concepción hasta su termino futuro común. natural, el respeto de la dignidad humana, la promoción de valores humanos y cristianos que nos permitan vivir como hermanos en medio de Dinámica: “escuchar para comprender”. nuestras diferencias, construir comunidades reconciliadas con su pasado y esperanzadas en fortalecer ambientes fraternales para una convivencia Organizar grupos de tres personas: pacífica. ♦ Una persona habla durante tres minutos sobre una preocupación del territorio.
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♦ La segunda escucha sin interrumpir y luego repite lo que comprendió. ♦ La tercera observa si hubo respeto, atención y claridad. ♦ Después se cambian los roles.
birá en ella una palabra, una oración o un compromiso relacionado con la paz y luego la coloca en el arco.
Acción comunitaria: pacto de comunicación responsable.
Frente a nosotros contemplamos un arco incompleto. Su forma nos recuerda el camino que aún tenemos por recorrer como sociedad. En él iremos entrelazando cintas que expresarán una memoria, una esperanza, una oración o un compromiso.
MONICIÓN INICIAL No se permite responder con frases como “eso no es verdad”, “usted está equivocado” o “el problema son los otros”. El objetivo no es convencer, Venimos de historias diferentes, con opiniones diversas y experiencias que sino comprender. muchas veces han estado marcadas por el dolor, la incertidumbre o la esperanza. Esta noche nos convoca una responsabilidad común: proteger la Preguntas para la reflexión dignidad de cada persona y trabajar por condiciones de justicia, diálogo y fraternidad. ● ¿Qué palabras o expresiones aumentan la división en nuestra comunidad? Nos reúne también nuestra fe en Dios, Padre de todos, y en Jesucristo, que ● ¿Cuándo una crítica política se convierte en agresión? nos llama a ser constructores de paz. Creemos que la fe nos permite mante● ¿Cómo distinguir entre defender la verdad y atacar a una persona? ner viva la esperanza aun cuando todavía no vemos plenamente cumplidos ● ¿Qué rumores afectan actualmente la convivencia? nuestros anhelos. La fe es “la garantía de lo que se espera y la certeza de ● ¿Qué personas o grupos no están siendo escuchados? lo que no se ve”.
La comunidad puede adoptar este pacto: ► Verificar antes de compartir. ► No difundir imágenes o testimonios sin autorización. ► No utilizar lenguaje racista, xenófobo o clasista. ► No atribuir delitos sin pruebas. ► No justificar la violencia contra quienes piensan distinto. ► Dar espacio a las voces de las víctimas. ► Promover mensajes que informen, unan y protejan la dignidad.
Este arco también representa nuestra fe compartida: Dios nos llama a pasar de la división al encuentro, del temor a la confianza y de la indiferencia a la solidaridad. Como creyentes, reconocemos que somos hijos de un mismo Padre y que, desde esta conciencia, podemos vivir como hermanos y construir una paz verdadera.
También llevamos una vela entre nuestras manos. Esta luz representa la esperanza que permanece encendida aún en medio de las circunstancias más difíciles. La encendemos por las víctimas de la violencia y sus familias, por Durante una semana evitaré compartir contenidos que no pueda verificar quienes viven con miedo, por quienes trabajan por la seguridad de nuestras y sostendré una conversación respetuosa con alguien que piense diferente. comunidades, por quienes han tenido que abandonar sus hogares y por todas las personas que cada día aportan a la construcción de una sociedad más justa y fraterna. Compromiso
ACTIVIDAD POR DECANATOS
VELATÓN Signos
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 9 En aquel tiempo, dijo Jesús: Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Palabra del Señor.
ENCENDIDO DE LAS VELAS ♦ Un arco incompleto, signo de la paz que todavía está en construcción y del Preparación: el Cirio Pascual o una vela central se encuentra encendida camino abierto al encuentro. frente al arco. Los participantes permanecen en sus lugares con sus velas ♦ Cirio Pascual, Cristo signo de la es- apagadas. peranza que permanece en medio de las El animador invita a contemplar el cirio. dificultades. ♦ Cintas de diferentes colores, signo Animador: ahora encenderemos nuestras velas como signo de esperanza. de las memorias, oraciones, esperanzas La luz que recibimos nos recuerda que cada persona puede aportar algo a la construcción de la paz. Una llama pasa de una vela a otra y permanece y compromisos de la comunidad. encendida; así también la esperanza crece cuando la compartimos. ♦ Tarjetas pequeñas para todos los participantes. Pueden organizarse en una mesa a la entrada del lugar o ser entregadas durante la bienve- Comenzaremos encendiendo nuestras velas desde una única luz. Después formaremos juntos un camino hacia el arco que hemos construido. nida. Sacerdote o animador enciende la primera vela desde el Cirio. A partir de ella se comparte la luz con toda la comunidad. Mientras se encienden Se invita a cada participante a llevar una cinta. También pueden disponerse las velas, el animador proclama: una luz por las víctimas de todas las cintas en el lugar para quienes no hayan llevado una. Cada persona escri- violencias. ♦ Una Biblia, signo de la Palabra de Dios que ilumina nuestro camino.
Del 6 al 13 de septiembre
R: que la luz de la paz permanezca entre nosotros. ♦ Una luz por las familias que sufren desplazamiento, pobreza o migración forzada. R. ♦ Una luz por quienes han sido afectados por el terremoto y por otras emergencias. R. ♦ Una luz por quienes sirven y acompañan a las comunidades. R. ♦ Una luz por quienes trabajan por el diálogo, la justicia y la reconciliación. R.
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Se recomienda avisar con anticipación a la asamblea sobre llevar una vela u ofrecérselas en el templo. APERTURA Y EXPOSICIÓN Señor Jesús, venimos a tu presencia en esta Semana por la Paz, para adorarte y para pedir por ella. Tú que eres el Príncipe de la Paz, Tú que eres nuestra paz, te necesitamos con urgencia. En el mundo vemos guerra, división, injusticia; en nuestras comunidades vemos desconfianza y rencor; y si miramos con honestidad nuestros corazones, también en nosotros hay soberbia, ira, miedo que no nos dejan escuchar al otro.
Tú que te entregas sin defensa y sin venganza, Tú que eres manso y humilde de corazón, llámanos a la conversión. Míranos. Déjanos sentir tu mirada. Que reconozcamos lo que en nosotros rompe la paz, y lo entregueCuando todas las velas estén encendidas, se deja un breve momento de mos a tu misericordia. Muévenos, no queremos salir de aquí igual a como silencio. entramos. Cambia nuestro corazón; que este corazón cambie nuestras manos, nuestras palabras, nuestras decisiones. Únenos, que descubramos en El animador continúa: ahora que nuestras luces están encendidas, nos Tí que somos hermanos, aunque seamos diferentes. Enséñanos a respetar a disponemos a caminar juntos hacia el arco. quien no piensa como nosotros. Que la paz que ofrendamos ante tí se irradie desde aquí a nuestros hogares, calles, trabajos y a nuestro país. Jesús nos dice: “Yo soy la puerta. El que entre por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará pastos” (Jn 10, 9). Jesús es la puerta que conduce a Invocación al Espíritu Santo la vida, a la esperanza y a la comunión. Él es el camino que nos reúne como hermanos y nos enseña a reconocer la dignidad de cada persona. S: Señor Jesús, tú dijiste que el Padre busca adoradores que lo adoren en espíritu y en verdad. Y aquí estamos, no como quien cumple, sino como Al atravesar este arco, recordamos que Cristo es nuestra puerta hacia la quien se deja mirar. Envíanos tu Espíritu, porque sin Él no sabemos ni sireconciliación. Entramos por Él para dejar atrás la indiferencia, el odio y quiera cómo orar. la violencia; y salimos fortalecidos para llevar su paz a nuestras familias, parroquias, barrios y comunidades. Espíritu Santo, eres el alma de mi alma, te adoro humildemente. Jesús nos dice: “Les dejo la paz; les doy mi paz. No se la doy como la Ilumíname, fortifícame, guíame, consuélame. da el mundo. No se angustien ni tengan miedo”. La paz de Cristo es una Y en cuanto corresponde al plan eterno Padre Dios revélame tus depaz que nace del amor, se sostiene en la justicia y se expresa en el perdón, seos. la solidaridad y el compromiso con quienes sufren. Este arco permanece Dame a conocer lo que el Amor eterno desea en mí. abierto porque el camino de la paz aún continúa. Al cruzarlo, cada persona Dame a conocer lo que debo realizar. realiza un gesto de fe y de esperanza: con Cristo pasamos del miedo a la Dame a conocer lo que debo sufrir. confianza, de la división al encuentro y de la violencia a la vida. Dame a conocer lo que con silenciosa modestia y en oración, debo aceptar, cargar y soportar. Se atraviesa el arco con el canto “hazme un instrumento de tu paz”. Sí, Espíritu Santo, dame a conocer tu voluntad y la voluntad del Padre. ACTIVIDAD PARROQUIAL Pues toda mi vida no quiero ser otra cosa que un continuado perpetuo Sí a los deseos y al querer del eterno Padre Dios. Amén. (P. José KenHora Santa tenich) ♦ Una luz por nuestra Diócesis de Cúcuta y por toda la frontera. R.
Se recomienda un canto de invocación al Espíritu Santo. PETICIONES L: movidos por el Espíritu y reconciliados con el Señor, presentemos ahora nuestras súplicas por la paz. A cada invocación respondemos: “danos tu paz, Señor”. Por la gracia de escucharnos de verdad, para que en nuestras familias, comunidades y pueblos aprendamos a oír antes de responder. Roguemos al Señor. Por la capacidad de respetar la diferencia, para que la diversidad de opiniones, culturas y credos no nos separe, sino que nos enriquezca. Roguemos al Señor.
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Del 6 al 13 de septiembre
Por quienes gobiernan y tienen poder de decisión, para que sirvan a la compromiso concreto con la paz? ¿En dónde, en mi vida de cada día, voy justicia y al bien común, y no a sus propios intereses. Roguemos al Señor. a ser artesano de paz? Por las víctimas de la violencia y del conflicto, por los desplazados y los Se recomienda un canto de acción de gracias o de envío mientras todos migrantes: para que encuentren acogida, verdad y reparación. Roguemos colocan su velita. al Señor. Por quienes construyen paz en silencio, líderes sociales, comunidades, educadores, agentes de pastoral, para que no se cansen ni les falte nunca tu protección. Roguemos al Señor. Por nuestra Iglesia, para que sea de verdad casa de reconciliación, y no repita en su interior las divisiones del mundo. Roguemos al Señor. Por cada uno de nosotros, para que salgamos de esta hora resueltos a ser instrumentos de tu paz, empezando por nuestros hogares. Roguemos al Señor. Se recomienda un canto de paz.
ORACIÓN POR LA PAZ Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz . Donde hay odio, que lleve yo el Amor. Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón. Donde haya discordia, que lleve yo la Unión. Donde haya duda, que lleve yo la Fe. Donde haya error, que lleve yo la Verdad. Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría. Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz. Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar; ser comprendido, sino comprender; ser amado, como amar. Porque es: dando, que se recibe; perdonando, que se es perdonado; muriendo, que se resucita a la Vida Eterna. Amén.
ACCIÓN DE GRACIAS Y COMPROMISO Gracias, Señor, por las pequeñas acciones que sostienen la paz, por la palabra dicha con verdad, por la mano extendida al que es diferente, por la escucha cuando cuesta escuchar, por la paciencia en el conflicto, por cada gesto de reconciliación que parece insignificante, pero cambia el mundo. Gracias por enseñarnos que la paz no es obra de gigantes, sino de gente pequeña que hace cosas pequeñas con un amor incansable. Nos comprometemos a no pasar de largo, a escuchar de verdad, a respetar la diferencia, a ser artesanos de tu paz desde lo cotidiano. Ahora, ante la luz del Cirio Pascual, les invitamos a que cada uno, traiga su vela. La encenderán y la colocarán ante el Señor. Cada luz es signo de un compromiso: el tuyo con la paz. Cada quien se pregunta: ¿Cuál es mi
ORACIÓN FINAL
Dios de la vida, Padre de todos los pueblos, mira con misericordia nuestra frontera. Sana las heridas causadas por la violencia, la pobreza, la exclusión y la indiferencia. Acompaña a quienes han perdido sus seres queridos, sus hogares, sus tierras o sus esperanzas. Danos un corazón capaz de escuchar, una palabra que no humille, unas manos dispuestas a servir y una voluntad firme para defender la justicia. Haz que nuestras comunidades sean casas abiertas para quien llega, refugio para quien sufre, escuela de diálogo y semilla de reconciliación. Enséñanos a no acostumbrarnos a la violencia ni a permanecer indiferentes ante el dolor. Que la paz nos llame, nos mueva y nos una. Amén.
ACTIVIDAD DIOCESANA Distinción San Pedro Claver En el marco de la Semana por la Paz, la Fundación Cáritas Diócesis de Cúcuta y el Banco Diocesano de Alimentos Monseñor Óscar Urbina Ortega harán entrega este año de la Distinción San Pedro Claver, reconocimiento que honra a las personas e instituciones que defienden los derechos humanos, construyen paz y sirven con caridad a los migrantes y a los más vulnerables de nuestra frontera. Inspirada en San Pedro Claver, “esclavo de los esclavos”, que llegaba al puerto cargado de alimentos para dignificar a los discriminados, esta distinción celebra a quienes hoy siguen poniendo el pan en la mesa y la esperanza en el corazón de nuestro pueblo. Toda la comunidad queda cordialmente invitada a acompañar la ceremonia de entrega: Lugar: Fundación Pía Autónoma Asilo Andresen. Fecha: sábado 12 de septiembre de 2026. Hora: 9:00 a.m.
Especial
San José de Cúcuta, agosto 23 de 2026
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Un siglo de amor en Cúcuta:
“C
el hogar de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados
uidar los cuerpos para salvar las almas”. Esta máxima, legada por santa Teresa de Jesús Journet, resuena con especial fuerza en el Hogar Rudesindo Soto de Cúcuta. Allí, desde hace noventa años, las Hermanitas de los Ancianos Desamparados han hecho de esta ciudad un refugio de esperanza para quienes la vida ha dejado en el abandono. Al cumplir nueve décadas de presencia en la capital de Norte de Santander, hemos querido conocer de primera mano el testimonio de fe y entrega de estas mujeres, encarnado en la figura de Sor Narcisa, una religiosa cuya mirada serena y palabra humilde revelan una vida consagrada al servicio de los más vulnerables.
La llegada providencial y un donativo que cambió la historia La historia de esta obra en Cúcuta comienza un 10 de noviembre de 1935. “Llegamos porque la diócesis nos pidió, por los muchos ancianitos que estaban en las calles”, relata Sor Narcisa con la memoria aún viva de aquella época. Pero fue la mano providencial de un hombre, el señor Rudesindo Soto, el que selló el destino de esta misión al donar el terreno para lo que hoy es un hogar que lleva su nombre. Desde aquel entonces, la congregación fundada por el venerable Saturnino López Novoa y santa Teresa Jornet ha tejido una red de acogida que ha traspasado fronteras. Con presencia en más de veinte países, su carisma sigue intacto: ser familia para quienes no tienen a nadie. En estas nueve décadas, el asilo ha recibido a más de siete mil seiscientos adultos mayores, convirtiéndose en un testamento vivo de la caridad cristiana.
La espiritualidad del cuidado: ver a Cristo en lo humano Cuando se le pregunta a Sor Narcisa qué significa cuidar a un adulto mayor desde la espiritualidad de santa Teresa, no duda ni un instante. “Primeramente es ver a Cristo en lo humano, saber valorar a la persona en Cristo Jesús”, responde con convicción. Esta es la esencia de su fundadora, quien dejó el ejemplo de servir a los ancianos como una prolongación del amor de Dios. La misión de las hermanitas no se limita a lo material. “Nuestra fundadora nos inculcó el cuidado espiritual y material de cada anciano”, afirma Sor Narcisa. En la rutina diaria del hogar, la Eucaristía es el centro. La oración, el Rosario y las charlas formativas son el alimento del alma que complementa el cuidado del cuerpo. “A los que están un poquito mal de la cabecita, tratamos de que asistan al Rosario, que estén pendientes de lo que tienen que rezar, lo que tienen que pedir”. a la familia de sangre”. En estas La fe se convierte así en un bálsamo palabras se esconde una verdad unipara el dolor y el olvido. versal, por mucho amor que se entregue, ningún cariño reemplaza el de la sangre. “Es muy duro, La cruz de la ausencia y la vínculo los viejitos siempre extrañan a sus esperanza en la familia familias”, confiesa con la mirada empañada. Pero no todo es consuelo; el servicio a los ancianos desamparados Por eso, su mensaje es un llamatambién tiene su cruz. Con una ho- do a la responsabilidad familiar: nestidad que conmueve, Sor Narci- “Primeramente, que cuiden mucho sa comparte el dolor más profundo a cada ancianito, sea su papá, su de su comunidad: la ausencia de las mamá, sus tíos. Las familias son familias. “Los testimonios son a ve- las responsables del cuidado de su ces muy dolorosos por los viejitos; ancianito… pues es fácil, le digo, las familias vienen, los dejan y nun- traerlos, dejarlos y nunca preocuca más se aparecen”. parse de ellos”. Su voz se eleva como la del profeta en el desierto, La hermana no oculta la realidad. recordando que el cuidado de los “Nosotros quisiéramos ser como mayores no es una opción, sino un las familias de ellos, pero la familia deber sagrado que nace del amor es muy diferente a nosotros. Somos y el respeto a quienes nos dieron una familia, pero es muy diferente la vida.
Estas hermanitas, al igual que su fundadora santa Teresa Jornet quien les enseñó a confiar en la Divina Providencia y a servir a los pobres incluso sin recursos, nos recuerdan que la vida consagrada es un testimonio de que “obras son amores y no buenas razones”. Noventa años de servicio en Cúcuta son la prueba irrefutable de que su entrega sigue siendo necesaria. Como bien lo expresó el Papa Pablo VI al canonizar a santa Teresa Jornet, su misión es “reiterar ante el mundo la dimensión sagrada de la vida”. Que la familia cucuteña, y toda la sociedad, escuche este clamor y se convierta en un hogar permanente para sus propios mayores, para que el trabajo de las hermanitas sea, ante todo, un complemento del amor familiar y no un paleativo del olvido.
12 San José de Cúcuta, agosto 23 de 2026
Especial
Fundamentación de la Diócesis de Cúcuta: Monseñor Luis Pérez Hernández (1894–1959); primer obispo
• Hijas de la Caridad del Cardenal Sancha: atención a obras benéficas y hospitalarias.
Por: Pbro. Víctor Julián Flórez Ortiz, vicario parroquial de Sagrado Corazón de Jesús.
Monseñor Pérez Hernández comprendió oportunamente el valor estratégico de la comunicación masiva para la evangelización. Fundó el semanario diocesano La Verdad y la revista espiritual Vocaciones. En el ámbito tecnológico y masivo, patrocinó las “horas católicas” transmitidas a través de las emisoras radiales locales. Ya en 1937, en su etapa previa, había inaugurado La Hora de la Acción Católica en La Voz de Colombia.
E
n el escenario histórico de la erección canónica de la Diócesis de Cúcuta en el año 1956, la figura de Monseñor Luis Pérez Hernández (Cúcuta, 25 de agosto de 1894; Bogotá, 28 de junio de 1959) emerge como la del gestor fundamental y primer pastor de la jurisdicción diocesana. Caracterizado por sus biógrafos como “un Quijote de Dios”, monseñor conjugó una disciplinada de formación teológica y jurídica en Europa con una inmaculada sensibilidad social enraizada hacia su tierra natal. Luis Pérez Hernández nació en Cúcuta el 25 de agosto de 1894, en el seno de un hogar de profunda tradición regional y católica. Según los registros de la Catedral San José, lo habrían bautizado el 09 de octubre de 1894. Fue hijo del prominente ciudadano Julio Pérez Ferrero de quien heredó un carácter franco, abierto y firme y de doña Ana Hernández Bautista, de quien asimiló una marcada vena artística y romántica. Formó parte de una numerosa e influyente familia constituida por 13 hermanos, varios de los cuales ocuparon cargos de alta relevancia en el comercio, la política, las fuerzas armadas y las letras (como Carlos Pérez Escalante, Gobernador de Norte de Santander, y José María Pérez Hernández, militar y académico). Sus primeras letras transcurrieron en la escuela de doña Librada Bautista, continuadas bajo la tutela de las educadoras Lucía y Carmen Cote. Posteriormente, ingresó al Seminario de Pamplona, donde la Congregación de Jesús y María (Padres Eudistas) cimentó su espiritualidad sacerdotal. Tras realizar dos años de estudios filosóficos y humanísticos en Pamplona, fue enviado a profundizar sus estudios a Europa, viviendo experiencias académicas en Francia, Bélgica e Italia,
Celebración de San José, misal de 1955, conservado en la catedral San José de Cúcuta.
hasta obtener los títulos de Doctor en Teología y Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. El 10 de marzo de 1918, Monseñor recibió el orden del presbiterado de manos de Monseñor Rafael Afanador y Cadena en la Catedral de Pamplona. A partir de ese momento, inició su ejercicio docente y administrativo que abarcó cátedras de filosofía, teología, lengua griega y matemáticas en el Seminario de Pamplona. Su desempeño directivo lo llevó a asumir la rectoría del Seminario de Jericó (Antioquia) y a representar al clero colombiano como delegado en el Congreso Mundial de Seminarios realizado en Bélgica. Su liderazgo intelectual y cívico trascendió las fronteras eclesiásticas. Monseñor Pérez Hernández fue un distinguido miembro de la Academia de Historia de Cartagena, miembro de honor de la Academia de Historia de Norte de Santander y de Santander.
ciudad. Su lema de vida y apostolado quedó inmortalizado en la icónica frase: “¡Qué bello es nacer en Cúcuta, trabajar por Cúcuta y morir en Cúcuta!”. Con el fin de atender las necesidades de asistencia social, educación y vida contemplativa de la naciente diócesis, Monseñor Pérez Hernández promovió la radicación e instalación de diversas congregaciones religiosas femeninas:
En enero de 1959, presintiendo el fin de su existencia terrestre, dictó su célebre testamento espiritual titulado “El testamento de un santo”. En este documento, impregnado de desapego material y evangélico, asentó no poseer dinero ni bienes inmuebles, donando sus escasos libros, máquina de escribir, violines y piano a las instituciones eclesiásticas e instructivas de la región. Dejó consignada la expresa prohibición de manifestaciones pomposas en sus honras fúnebres: “Deseo que no se haga ninguna de esas manifestaciones externas que suelen hacerse a la muerte de los Prelados y que no estén de acuerdo con la cristiana manera de dar sepultura a un siervo de Dios. Ni discursos ni reuniones...”.
• Hermanas Misioneras de Jesús y María: destinadas al trabajo de asistencia social y la gestión de hogares Agotado por el extenuante ritmo de trabajo pastoral, el 21 de mayo de 1959 infantiles. viajó a Bogotá por recomendación mé• Madres Bethlemitas: enfocadas en dica. Tras celebrar su última misa el la educación y formación de la juven- día del Corpus Christi en Usaquén, fue ingresado a la Clínica de las Hermanas tud. Terciarias. El 28 de junio de 1959, a las • Las Clarisas: promotoras de la vida 4:05 a.m., habiendo recibido los sacracontemplativa y de oración continua en mentos de manos del sacerdote salesiano Eladio Agudelo, falleció pronunla jurisdicción. ciando las palabras: “¿Qué oración me • Hijas de San Pablo: encargadas del falta para morir? [...] Mi última benapostolado del libro y la difusión de la dición es para Cúcuta”. prensa católica.
Al ser erigida la Diócesis de Cúcuta, Monseñor Luis Pérez Hernández fue designado como su primer obispo titular. Su llegada supuso una dinamización sin precedentes de las estructuras • Hermanas del Rosario Perpetuo: pastorales, sociales y mediáticas de la apoyo a la devoción y culto eucarístico.
Especial
San José de Cúcuta, agosto 23 de 2026
40 años Seminario Mayor
La etapa de Configuración: formar el corazón de un pastor
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dialogar, pedir perdón y aceptar una corrección. Estas experiencias, que pueden parecer sencillas y cotidianas, ayudan a crecer en la fraternidad y preparan para el ministerio pastoral. Quien un día estará llamado a acompañar a una comunidad necesita aprender primero a convivir, a servir y a construir comunión con quienes el Señor ha puesto a su lado. La etapa de Configuración es, por tanto, una escuela de la entrega. El seminarista comienza a comprender que el sacerdocio no es un medio para buscar privilegios, reconocimiento o poder, sino una llamada a entregar la propia vida al servicio de Dios y de los demás, a ejemplo de Cristo.
C
Por: Pbro. Wilman Arley Paredes Alba, formador interno del Seminario Mayor Diocesano San José.
uando un joven vocacionado entra al Seminario Mayor, no lo hace para empezar una carrera de estudios que terminará con la ordenación sacerdotal. Comienza un camino de seguimiento de Jesucristo que, con el paso de los años, busca transformar toda su persona. La Iglesia entiende la formación sacerdotal como un único camino de discipulado que comienza con el bautismo y continúa durante toda la vida. El seminario es, por tanto, un momento privilegiado de ese camino, quien ha recibido el llamado al sacerdocio es acompañado en su proceso de discernimiento y se prepara para el servicio al pueblo de Dios. La etapa de Configuración ocupa un lugar especialmente significativo en este camino, ya que se inicia después de las etapas propedéutica y discipular, es decir, en el quinto año de formación. En este momento, el candidato está llamado a profundizar de manera particular en lo que significa ser sacerdote, no solo desde el conocimiento intelectual, sino también desde una transformación que involucra toda su vida. Por ello, esta etapa busca fortalecer la identificación con Jesús, especialmente
lidad dentro de la Iglesia, sino como Por eso, la Ratio habla de una foruna existencia entregada al servicio mación “fuertemente compromeLa palabra “Configuración” puede de los demás. tida”. Se espera que durante esta parecer difícil para quien no está etapa el candidato crezca en las familiarizado con el lenguaje de la La Ratio Fundamentalis Institutio- virtudes humanas y cristianas, en Iglesia. En realidad, expresa una nis Sacerdotalis, documento de la la capacidad de vivir los consejos idea muy sencilla y profunda: llegar Iglesia que orienta la formación de evangélicos de pobreza, castidad a tener los sentimientos, actitudes los futuros sacerdotes, presenta cua- y obediencia y, especialmente en y modo de vivir de Jesucristo. tro dimensiones que deben desarro- una caridad pastoral que dé unidad llarse de manera integrada: humana, a toda su existencia. También debe El futuro sacerdote se prepara para espiritual, intelectual y pastoral. La aprender a releer su propia historia celebrar los sacramentos, anunciar dimensión humana constituye la a la luz de Dios, reconociendo cómo la Palabra de Dios y acompañar a base; la espiritual ayuda a configu- el Señor ha ido actuando en ella y una comunidad. Pero estas tareas rar la vida con Cristo; la intelectual qué aspectos todavía necesitan ser serán verdaderamente fecundas si, proporciona las herramientas nece- purificados y fortalecidos. con su propia vida, puede hacer su- sarias para comprender y transmitir yas las palabras de san Pablo: “Ya la fe; y la pastoral prepara para un En nuestro proceso formativo, no vivo yo, sino que Cristo vive en servicio responsable y fecundo a la esta etapa comprende cinco años mí” (Gal 2, 20). y, después del primer año, incluye Iglesia. la experiencia del año de pastoral. Por eso, la configuración con Cristo Esto significa que en el seminario Durante este tiempo se prepara al no consiste en imitar externamente se aprende tanto en el aula como en candidato para algo que va mucho algunas acciones de Jesús. Se trata la capilla, tanto en el estudio como más allá del día de su ordenación: de dejar que Él transforme el cora- en la convivencia, tanto en la ora- una vida entera de servicio. zón. El candidato aprende a mirar ción como en el contacto con las como Cristo mira, a escuchar como comunidades. Una conversación En definitiva, formar un sacerdote Cristo escucha, a acercarse a quien con un hermano, una jornada de tra- es formar el corazón de un pastor. sufre, a perdonar, a servir y a entre- bajo, una experiencia pastoral, una Y ese corazón tiene un único mogar la propia vida por los demás. dificultad comunitaria, una hora de delo: Jesucristo, que “no vino para estudio o un momento de oración ser servido, sino para servir y dar La imagen que ilumina esta etapa es pueden convertirse en verdaderas su vida” (Cf. Mc 10, 45). Hacia Él la de Cristo, Buen Pastor. Jesús co- experiencias formativas. mira toda la formación sacerdotal; a noce a sus ovejas, camina con ellas, Él busca configurarse el seminarisbusca a la que se ha perdido y está La vida comunitaria tiene también ta; y hacia el servicio del pueblo de dispuesto a entregar su vida por su un lugar fundamental en este proce- Dios se orienta finalmente toda su rebaño. De esta manera, el sacer- so. El seminario es una escuela don- entrega. docio no se entiende simplemente de se aprende a vivir con otros, a recomo una función o una responsabi- conocer las diferencias, a escuchar, con Él como Siervo y Pastor.
14 San José de Cúcuta, agosto 23 de 2026
Infantil
¡Dios nos llama a ser santos! Por: Sem. Duván Alfonso Cisneros Díaz, II de discipulado.
Dios nos ha creado por amor y quiere que seamos felices viviendo siempre cerca de Él. Por eso, todos tenemos un llamado muy especial: ¡estamos llamados a ser santos! Pero ¿qué significa ser santo? No significa ser perfecto ni hacer cosas extraordinarias. Ser santo es amar a Dios, amar a los demás y tratar de vivir como Jesús. Como católicos, sabemos que no caminamos solos. Jesús está siempre con nosotros y nos acompaña en nuestra familia, en la Iglesia y en la comunidad. En el bautismo recibimos una vida nueva en Cristo y comenzamos este camino de santidad. Por eso, cada día podemos preguntarnos: ¿qué puedo hacer hoy para parecerme un poco más a Jesús? Él nos llama a volver siempre a su corazón y espera con amor nuestra respuesta.
Las historias de Pepito El niño del PEIP
RESPONDE: • ¿Qué significa para ti ser santo? • ¿Qué puedes hacer hoy para vivir como Jesús? COMPROMISO: realizar una buena acción con amor y alegría, recordando que Dios me llama a ser santo. MOMENTO CREATIVO: ¡camino hacia la santidad! Dibuja un camino que llegue hasta Jesús. En cada paso escribe una acción que te ayude a ser santo: orar, perdonar, compartir, ayudar, obedecer, amar y agradecer. Al final del camino, dibuja un corazón junto a Jesús como signo de que quieres caminar siempre con Él.
Liturgia
San José de Cúcuta, agosto 23 de 2026
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Vayan y hagan discípulos,
viviendo el misterio litúrgico Por: Diác. Luis Francisco Salazar Cucaita, diácono de la parroquia San Francisco de Asís.
persona (la persona de Jesús), cuyo misterio será siempre más grande que nuestras esperanzas humanas. La fe nunca es una conquista definitiva, tranquilizadora, sino una búsqueda continua y comprometida, pero al Las lecturas de estas semanas nos mismo tiempo gozosa, porque da seninvitan a reflexionar principalmen- tido a nuestras esperanza. te sobre el lugar que Jesús ocupa en nuestra vida. Jesús formula la pregunDOMINGO XXII DEL ta esencial para sus discípulos y, en TIEMPO ORDINARIO consecuencia, también para nosotros: “Si alguno quiere venir en “Pero ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. pos de mí, que se niegue a sí
DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO “¿Y ustedes, quién dicen que soy yo?” (Mt 16, 13-20).
La respuesta de Pedro: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo” suscita la aprobación de Jesús, porque en su respuesta Pedro quiere subrayar que Jesús no es uno de los profetas del pasado, sino que es el presente de Dios ¡de un Dios vivo! A la pregunta “¿Quién es Jesús?” quizá tampoco a nosotros nos faltan respuestas: Jesús es la sabiduría de Dios, la salvación del mundo, el profeta de un mundo nuevo, el hombre solidario, y muchas más respuestas que nacen quizás de un encuentro con Cristo. Sin embargo, estas respuestas no bastan. No bastan las fórmulas de fe; se necesita la profesión del amor. Jesús alabó a Pedro no porque habían encontrado las palabras justas para definir su identidad, sino porque, en las palabras del apóstol, sintió vibrar el amor, la confianza total, la emoción de una persona que se fiaba plenamente de él, reconociendo en él la inspiración profunda de su propia vida.
los primeros puestos, sino hacerse grandeza no consiste en poseer mudisponible para que otros encuentren cho, sino en entregarse mucho. Quien a Dios. vive para sí mismo termina empobreciéndose; quien se entrega por amor Al final, Jesús nos recuerda: “¿De qué encuentra la alegría que el mundo no le sirve al hombre ganar el mundo en- puede dar. tero si pierde su vida?”. La verdadera
SOPA DE LETRAS Encuentra cada una de estas palabras que resumen y ayudan a profundizar los temas centrales de la meditación de estos domingos.
mismo” (Mt 16, 21-27 ).
No basta reconocer quién es Jesús; es necesario comprender qué significa seguirlo. La fe auténtica no termina en una profesión de labios, sino que se convierte en un camino de discipulado y de servicio. Por eso, Jesús comienza a revelar a sus discípulos el destino que le espera en Jerusalén: será rechazado, sufrirá, morirá y resucitará al tercer día. Pedro, que apenas había sido proclamado bienaventurado por su confesión de fe, no logra aceptar este anuncio. Esperaba un Mesías victorioso según los criterios humanos, no un Siervo sufriente que entregará su vida por amor. Jesús nos enseña que el seguimiento cristiano no consiste en admirarlo desde lejos, sino en caminar detrás de Él. “Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz y me siga”. La cruz no es la búsqueda del sufrimiento ni la resignación pasiva ante las dificultades. Es la expresión concreta del amor que se dona.
Podemos decir que creemos cuando nos dejamos transformar por nuestro encuentro con Él, cuando el ejemplo de sus gestos, la fuerza de sus palabras nos hacen capaces de ir más allá de nuestras comodidades y proyectos El mundo exalta al que domina, acuegoístas. La fe es una realidad gratifi- mula y triunfa; Cristo exalta al que cante porque es el encuentro con una sirve. El discípulo no busca ocupar
• CRISTO • SALVACIÓN • REDENCIÓN • CRUZ • RESURRECCIÓN • GRACIA • PECADO
• MISERICORDIA • SACRIFICIO • PASCUA • EVANGELIO • DISCÍPULO • ESPERANZA • VIDA ETERNA
Agustín San
No todos los encuentros se anuncian de inmediato.
28 de agosto de 2026
"NOS HICISTE, SEÑOR, PARA TÍ Y NUESTRO CORAZÓN ESTÁ INQUIETO, HASTA QUE DESCANSE EN TÍ".
Octubre
Por una Colombia justa y fraterna
Con
hasta el último rincón Acompañar, servir y orar para sostener juntos la esperanza
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