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IMPERIALISMO, SIONISMO Y LA GUERRA DE NUNCA ACABAR

Con los ataques aéreos y bombardeos indiscriminados sobre Irán, y el masivo ataque en que fueron asesinados su jefe supremo, el Ayatolla Alí Khamenei y su familia, Estados Unidos e Israel han lanzado su más reciente aventura bélica, una guerra conjunta no provocada ni declarada oficialmente, pero igualmente devastadora, que se ha extendido como un fuego por toda la región del Medio Oriente, especialmente en los estados árabes cercanos al Golfo Pérsico: Bahrain, Kuwait, Iraq, Oman, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (UAE, por sus siglas en inglés). En este momento, la situación en la región es altamente volátil y peligrosa, con la posibilidad inminente de que el conflicto se siga extendiendo. El cierre del Estrecho de Hormuz, principal vía de comercio marítimo en la región, y los ataques con misiles teledirigidos hacia Tel Aviv en Israel y contra bases militares de Estados Unidos en las naciones del Golfo, son dos de las principales acciones de represalia empleadas por Irán en este conflicto que, en apenas 6 días, ya ha costado cerca de un millar de vidas, entre ellas las de 150 niñas estudiantes de escuela elemental en Irán.

Por su parte, Israel y Estados Unidos, continúan el bombardeo inmisericorde sobre la capital, Teherán, esperando un doblez de rodillas que les permita una salida airosa. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reiterado su intención de continuar la guerra contra Irán, aunque no ha podido precisar exactamente el motivo ni cuál es el objetivo final de la campaña. Es una guerra abierta, con fecha de comienzo pero sin fecha de expiración, sin objetivos claros ni expresos, pero sí con un potencial destructivo enorme, y lo que es peor, la más insensible muestra del desprecio y la arrogancia con la que el imperio estadounidense y su socio sionista tratan vidas humanas, cuando no se trata de las de ellos ni las de los suyos.

Por otro lado, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, sí parece tener sus objetivos muy claros. Decapitar el gobierno de Irán, su principal y más poderoso enemigo en la región, y desestabilizar a sus

rivales más próximos y prósperos, los estados árabes del Golfo -que juntos representan una fuerza formidable y capaz de frenar al insaciable apetito de poder y dominio de los sionistas sobre la región del Medio Oriente - son motivaciones suficientes para las acciones de un estado forajido como Israel. De paso, Netanyahu quiere fortalecer su disminuido capital político de cara a una nueva elección en la que, si triunfa, podría librarse del juicio por cargos de corrupción que lo ha perseguido durante mucho tiempo. La propaganda sionista aparenta haber anestesiado también la conciencia colectiva del pueblo de Israel que, en un sondeo de opinión sobre el conflicto se encontró que cerca del 70% de los encuestados apoyan los bombardeos contra Irán.

Pero si el gobierno genocida de Israel y Benjamin Netanyahu aparentan ser los principales beneficiarios de la continuación de las hostilidades en el Medio Oriente y, si como dicen los principales expertos en geopolítica de dicha región, Estados Unidos no dice tener un objetivo claro ni una salida coherente de su rol en esta guerra, ¿qué persiguen, entonces, el gobierno de Estados Unidos y Donald Trump con esta aventura bélica, cuya repercusión final es una incógnita aún?

Trump y su aparato de guerra apuestan a que la magnitud, alcance y destrucción de los bombardeos aéreos dobleguen a las fuerzas iraníes hasta obligarlas a rendirse sin necesidad de una invasión de fuerzas terrestres. Con eso convencieron al Senado de Estados Unidos, el cual, a pesar de que un 59 por ciento de la opinión pública estadounidense se opone a los bombardeos de su gobierno contra Irán, determinó, en votación de 53 a 47 que en este momento no ejercerá su poder constitucional de ser el que autorice o no esta guerra no provocada e inconsulta. Esta vez, el Senado dio la espalda a su prerrogativa, confiando en la “victoria” rápida que lleve a la instalación de un gobierno “amistoso” a Estados Unidos en Irán. Esa apuesta no parece muy segura, a la luz de la experiencia histórica de las intervenciones y guerras de Estados Unidos en el Medio Oriente.

Desde 1948, cuando los gobiernos de Gran Bretaña y Estados Unidos conspiraron y acordaron garantizar por la fuerza la existencia del

estado de Israel en tierras de Palestina, se desató el conflicto que hoy, 77 años más tarde, desemboca en esta guerra con Irán que amenaza expandirse a toda la región.

La victoria de Israel en 1948 representó la “nakba” o catástrofe de la población palestina, con el desplazamiento de más de 700 mil personas que perdieron sus vidas, sus hogares y sus tierras y se convirtieron en refugiados. De ahí en adelante no ha habido tregua. La histórica opresión de la población de Palestina ha devenido en el más brutal y despiadado genocidio de su gente, en pleno siglo 21, por un Israel ladrón y forajido, respaldado por el mollero político y el poderío militar del imperio estadounidense. El establecimiento de la “cabeza de playa” sionista en el mismo corazón del Medio Oriente, y el respaldo incondicional que Estados Unidos le ha dado desde entonces, ha sido el caldo de cultivo de todos los conflictos y guerras en la región, a partir de la segunda mitad del siglo veinte.

Las guerras del Golfo, Iraq y Afganistán, y las intervenciones militares en Siria, Libia, El Líbano y otras áreas, así como el surgimiento de los llamados grupos terroristas, las campañas de descrédito contra el Islam y el ambiente de suspicacia y exclusión hacia el Medio Oriente han sido el resultado de las políticas imperiales y del desenfreno e impunidad con que ha operado Israel durante más de siete décadas.

En Irán pasó lo mismo. El golpe de estado del 1953 de Estados Unidos y Gran Bretaña contra el gobierno democrático y progresista de Mohammed Mossadegh, y la imposición del Sha Reza Pahlavi y su maquinaria de terror contra el pueblo iraní, abrieron el camino a la Revolución Islámica de los Ayatollas Khomeini y Khamenei, y a los nefastos acontecimientos que han desembocado en la guerra actual.

Aprender de la historia es la obligación de los pueblos que quieran sacudirse de sus lastres y caminar hacia adelante. El imperialismo y el sionismo son dos lastres que la humanidad tiene que superar para que cesen las guerras de nunca acabar, y se abra una oportunidad al logro de una paz duradera y sostenible, a través del diálogo y el entendimiento.

5 de marzo de 1871

ESTA SEMANA EN LA HISTORIA

Nace Rosa Luxemburgo Militante, líder e ideóloga marxista. Entre sus libros más conocidos están “Reforma o revolución” (1900) y “La revolución rusa” (1918), en el cual critica constructivamente a la misma y sostiene que la manera soviética de hacer la revolución no puede ser universalizada para todas las latitudes.

8 de marzo

Día Internacional de la mujer trabajadora

El 8 de marzo de 1908, murieron calcinadas 146 mujeres trabajadoras de la fábrica textil Cotton de Nueva York en un incendio provocado por las bombas incendiarias que les lanzaron ante la negativa de abandonar el encierro en el que protestaban por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían.

En 1910, durante un Congreso Internacional de Mujeres Socialistas, la alemana Clara Zetkin propuso que se estableciera el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, en homenaje a aquellas que llevaron adelante las primeras acciones de mujeres trabajadoras organizadas contra la explotación capitalista.

En febrero 1917, cuando se conmemoraba este día en Rusia -calendario ruso- las obreras textiles tomaron las calles reclamando “Pan, paz y libertad”, marcando así el inicio de la revolución socialista soviética.

8 de marzo de 1895

Nace Clara Lair

Mercedes Negrón Muñoz, mejor conocida por su seudónimo Clara Lair. Nació en 1895 en Barranquitas, en una familia de escritores, poetas y políticos. Entre 1916 y 1917, publicó una serie de ensayos sobre los derechos de la mujer. Su primer poemario, “Arras de cristal”, lo publicó en 1937 bajo el seudónimo de Clara Lair. Posteriormente, publicó “Trópico amargo” y “Más allá del poniente” (1950), poemarios que fueron premiados por el Instituto de Literatura Puertorriqueña.

8 de marzo de 2018

Mujeres de Palestina protestan

El “Día Internacional de la Mujer es una oportunidad sin precedentes para las feministas a posicionarse contra la islamofobia y el apartheid israelí, además de apoyar la libre determinación del pueblo palestino.” (desinformemonos.org/8-marzo)

8 de marzo de 2022

Mujeres de Haití se movilizan

“La violencia contra las mujeres y las niñas en Haití se presenta de muchas formas: doméstica, sexual, física, psicológica, económica y verbal. Esta violencia se ejerce sobre casi todas las mujeres (mujeres rurales, de grandes ciudades, mujeres que saben leer, escribir y con discapacidades), pero hay grupos vulnerables que son más víctimas.” (redclade.org/noticias/haiti-las-mujeres-se-movilizan)

9 de marzo de 1915

Nace Francisco Matos Paoli

Nace en Lares. En la escuela superior conoció a don Pedro Albizu Campos y fue inspirado a unirse a la lucha por la independencia. En 1950 Matos fue arrestado al comienzo de los levantamientos Nacionalistas. Entonces estaba sirviendo como Secretario del Partido Nacionalista. Su casa fue registrada con la expectativa de encontrar en ella armas o explovivos. Sólo encontraron en ella una bandera puertorriqueña.

9 de marzo de 1894

Nace don Pedro Flores

Se graduó de maestro especial de inglés en la Universidad de Puerto Rico, ejerciendo dicha profesión en las escuelas de Yabucoa y Humacao. Tra-

bajó como mayordomo en la central azucarera “Esperanza” en Vieques, sirvió posteriormente como soldado y empleado del correo federal.

10 de marzo de 1972

Más terrorismo de derecha

Explota bomba en Farmacia People’s Drug, ubicada en la Ave. De Diego en Santurce, propiedad de los esposos Néstor Nazario y Providencia Trabal, quienes habían estado recibiendo amenazas de personas que se identificaban como miembros de “La Banda” y “Acción Pogresista”. El mismo día detonaron una bomba en la Farmacia Tito, de Bayamón, de Erasto Zayas Colón, que la calificó de una tarjeta de felicitación por participar en la lucha por nuestra independencia.

11 de marzo de 1971

Motín en la UPR contra ROTC

Para controlar una protesta estudiantil contra el ROTC (Reserve Officers Training Camp, del ejército de EE.UU.) en el Recinto de Río Piedras de la UPR, la fuerza de choque de la policía irrumpe en el campus, pero fue recibida a tiros y molotovs por fuerzas organizadas. ver: minhpuertorico. org/index.php/noticias/55-noticias/4738-carmelo-ruiz-marrero

11 de marzo de 1980

Macheteros atacan a soldados yankis

A las 7:45 a.m. los Macheteros efectuaron la operación militar denominada “Pitirre”. Dos hombres y una mujer en un vehículo en el puente del Expreso las Américas, sobre la Avenida Domenech, dispararon una ráfaga de ametralladora que causó siete impactos en el lado derecho del carro donde viajaban los oficiales del ejército, los tres resultaron ilesos. El comunicado de los Macheteros señaló que “ningún militar yanqui debe sentirse seguro pisando nuestro suelo”.

Fuentes principales: www.hoyenlahistoria.com, facebook.com/dariow.ortizseda; historia.nationalgeographic.com; canalhistoria.es/hoy-en-la-historia; Calendario 2022 Latinoamérica y El Caribe del CSC de Puerto Rico y otros calendarios consultados por José M. Escoda.

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MOSHAYRA VICENTE HACE

LLAMADO A LA RAMA JUDICIAL: “QUE SE AUTOEVALÚEN”

Nota editorial: Esta es la última entrega de una serie de cuatro artículos a partir de la entrevista que hiciera CLARIDAD a Moshayra Vicente Cruz, viuda de Robert Viqueira Ríos. Apoya el periódico de la Nación Puertorriqueña suscribiéndote a CLARIDAD.

Los cánones de ética que rigen a la judicatura en Puerto Rico establecen, en su preámbulo, la necesidad de que los jueces actúen de forma independiente e imparcial, garantizando la igualdad de toda persona. Moshayra Vicente Cruz, la viuda de Robert Viqueira (asesinado en su hogar, el verano del año pasado), piensa que ese garante se incumplió en su caso, así como en otros casos que ha tenido el juez Ángel Llavona Folguera ante si.

De hecho, ya otras familias le han validado que no es la primera ni la última a quien le ha pasado: algunas le han contado sobre sus propias experiencias dolorosas y decepcionantes con el juez Llavona Folguera. Pese a ello, Vicente Cruz aclara: “Mi interés no es perso-

Para que “no se pierda la fe en nuestro sistema”, la viuda de Robert Viqueira añade que no se le deben asignar más casos al juez Ángel Llavona Folguera hasta revisar su conducta en sala.

nal. Yo lo que quisiera es que esto no le vuelva a ocurrir a una familia en Puerto Rico”.

En entrevista con CLARIDAD, la mujer de 43 años no sólo denunció las injusticias que entiende se cometieron contra su familia, sino que pidió que las autoridades en la rama judicial evalúen al juez. “No le deben dar más casos hasta que se revise su ejecución”, añadió. Vicente Cruz reconoce que la tragedia que tocó a su familia no es común. Su vecino Eduardo Meléndez Velázquez usó un símbolo nacional —el sonido del coquí— como alegado instrumento de tortura; utilizó un rifle; y tenía cámaras apuntando a la residencia de la familia cuya contraseña era envidiaViqueira2016. Sin embargo, al contestar qué quisiera que el país aprenda de todo este proceso penal, menciona: “Que esto le puede pasar a cualquiera”. No habla del asesinato en si, sino del abandono de las instituciones y del uso de su dolor para generar audiencia y desinformación por parte de ‘creadores de contenido’.

CLARIDAD pidió réplica tanto del juez como de la jefatura de la rama judicial por medio de la Oficina de Prensa de la Oficina de Administración de Tribunales, la cual se limitó a responder: “Conforme a nuestro ordenamiento jurídico, las determinaciones judiciales están sujetas únicamente a los mecanismos de revisión previstos en las leyes, reglamentos y la jurisprudencia interpretativa aplicable”.

Por su parte, el abogado de defensa Adán Rivera decidió no entrar en más comentarios sobre este caso y expresó que quería respetar el duelo de Vicente Cruz.

A continuación la última parte de la entrevista que CLARIDAD hizo a la viuda y madre de tres hijos.

Laura Quintero: Los cánones de ética judicial de Puerto Rico establecen que los jueces “velan por la igualdad de toda persona ante los Tribunales y evidencian, mediante su comportamiento, la importancia de una Judicatura independiente e imparcial para la protección de los derechos humanos”. ¿Crees que el juez Llavona cumplió con esta promesa de imparcialidad e independencia?

Moshayra Vicente: No. Definitiva-

mente, no. Desde el primer momento, observamos que hacía comentarios que no eran propios. Inclusive, durante mi testimonio, cuestionó la definición que yo ofrecí del ruido ensordecedor —que fue la palabra que usé— y prácticamente se burló de mi testimonio. De eso no tengo duda. Insinuó en varios momentos que se alteró y manipuló evidencia, a pesar de que la defensa no desfiló prueba para probar esas alegaciones. Aquí se mancilló la reputación de la familia Viqueira, específicamente del hermano de mi esposo, Miguel Viqueira, para presentar una visión distorsionada de lo que pasó el 15 de julio y los días subsiguientes… El abogado de defensa lo acusó de alterar la evidencia, pero nunca presentó prueba sobre eso. Mancilló reputaciones de forma irresponsable.

En cuanto a esas alegaciones, ¿los casquillos de las balas que disparó Viqueira se recuperaron?

Los casquillos se recuperaron ocho días más tarde. Siempre estuvieron allí. Siempre… Yo estoy tranquila porque yo sé lo que ocurrió...

Durante el juicio hubo unas alegaciones sobre modificaciones a los videos de seguridad. ¿Qué tiene que decir sobre eso?

Aquí se habló de que las cámaras de seguridad de mi residencia; la núm. 37, había un video que pudo haber captado el momento del asesinato cuando el asesino disparó… La verdad es que ese video no existe. No se grabó ese momento, del que la defensa insistió en que se había borrado en preguntas a la agente investigadora… Las cámaras estaban configuradas para grabar en modo de movimiento, no de manera continua. Por razones que no puedo precisar, esa cámara que apuntaba di-

rectamente al ángulo de la acera, no captó el momento. Todo el que tiene cámaras en su residencia sabe que si están configuradas para grabar en movimiento, se tienen que dar las condiciones, y el sistema decide cuál de las cámaras activar de acuerdo a las condiciones en el entorno. La única que activó en ese momento fue la que apuntaba a la entrada del portón peatonal donde Robert fue asesinado.

Me quedé en el juicio esperando que la fiscal me preguntara sobre eso, pero ella no lo hizo porque no lo encontró pertinente. Yo no tengo control de las determinaciones que los investigadores o la fiscal hayan entendido pertinente o no en cuanto a la escena. Se acusó —a mi cuñado específicamente— de alterar evidencia. A lo mejor, ellas [las fiscales] entendieron que no era pertinente aclarar porque [esas alegaciones] no alteraban los hechos. Aparte, de que él es el tío de mis hijos; él fue porque mis hijos lo llamaron; mi esposo había muerto; claro que iba a estar allí con nosotros. Fue autorizado a entrar a la casa; no estuvo en el lugar de los hechos. Si tuvieras una audiencia con la pre-

sidenta del Tribunal Supremo o con una conferencia judicial, que vaya a revisar los cánones éticos de la judicatura, ¿qué le pedirías?

Que evalúen, en este caso específicamente, al juez Llavona. Hay que revisar los cánones de ética judiciales porque no pueden olvidar que las víctimas que llegan a testificar llegan hasta allí [al tribunal] esperanzados en que se les va a hacer justicia y no para que sean revictimizados y acusados de victimarios como fue en mi caso. Ademas, me gustaría expresar que el juez Ángel Llavona no está capacitado para permanecer en la judicatura de este país. Estoy recibiendo mensajes de familias que alegan que también han sido objeto de injusticia por parte del juez Llavona. Eso es bien preocupante. No le deben dar más casos hasta que se revise su ejecución.

Cuando dices que has estado auscultando todos los recursos, ¿también una querella ética?

Eso incluye todos los recursos disponibles, pero mi interés no es personal. Yo lo que quisiera es que esto no le vuelva a ocurrir a una familia en Puerto Rico. Ya sabemos que al juez Llavona

no le tiembla el pulso a la hora de tirar a un asesino a la calle.

Hablando ahora del Departamento de Justicia, ¿cómo evalúas el trabajo de las fiscales?

Entiendo que el Departamento de Justicia, a través de las fiscales, hizo todo lo que estuvo a su alcance para lograr la justicia. No tengo la menor duda de eso porque ellos siempre creyeron en mi, que fui la única testigo presencial, y siempre estuvieron alentándome a mantenerme firme con mi testimonio porque la evidencia ellos entendían que era contundente para probar asesinato en primer grado. Considero que la total responsabilidad recae en el juez Llavona.

¿Crees que hubo misoginia en este proceso penal y judicial?

Sí, fue evidente que el juez era misógino y el abogado de defensa también. Se notó y todos tuvimos la oportunidad de presenciarlo: [estaba] totalmente en contra de las fiscales. El juez no disimulaba.

¿Qué reflexión haces sobre nuestro gobierno y el sistema judicial? ¿Tú crees, como dicen algunos, que el sistema judicial colapsó o, más bien, operó tal cual fue diseñado?

Desde mi humilde opinión —porque no soy conocedora de estos procesos, pero como ciudadana de esta amada patria— los ciudadanos tenemos a los tribunales de este país para atender las dificultades que tengamos. Lo menos que esperamos es que nos escuchen y resuelvan. Me gustaría que, a raíz de lo que ha sucedido, se revisen esos postulados; se autoevalúen como entidades y agencias encargadas de darnos auxilio, para que nos sintamos escuchados; nos sintamos validados y no se pierda la fe en nuestro sistema.

La autora es periodista independiente, que colabora con CLARIDAD. También, es editora del medio periodístico 9millones.com, nombrado así por los 9 millones de boricuas en el mundo.

EXTIENDEN EL TÉRMINO DE LA LEY 22

La Legislatura aprobó extender hasta el año 2055 el marco de la Ley 22 (ahora Ley 60), pese a que de acuerdo con el más reciente Informe de Gastos Tributarios del mismo Departamento de Hacienda (DH) publicado en junio de 2025, se estima que las pérdidas de ingresos del gobierno por concepto de esta ley superaran los $18 mil millones entre el 2024 y 2030. Esta cifra cuadruplica el estimado anterior de $4,400 millones proyectado para el periodo de 2020–2026.

La denuncia de la aprobación del PC 505, el cual ya debe estar pendiente de la firma por la gobernadora, Jenniffer González, fue hecha por la Coalición Puerto Rico no se vende. El proyecto que estuvo pendiente en el Comité de Conferencia desde junio de 2025 impone una carga contributiva de 0 % a 4 % para los futuros beneficiarios de la citada ley. En el expediente legislativo solo se encontró un informe “positivo” de dos páginas, fechado el 25 de abril de 2025.

La portavoz de la coalición, Ane Hernández, a preguntas de CLARIDAD denunció que la medida se aprobó sin vista pública, por lo que no hay ningún informe que justifique o sugiera cuántos, si hay, potenciales beneficiarios esperan por la extensión del decreto, que pueda indicar cuál fue la línea de pensamiento o cuántas personas estarían interesados.

“Esta medida confirma que estamos ante una administración que prioriza a millonarios foráneos con privilegios contributivos por encima del desarrollo del capital local. No se trata de crecimiento económico, sino de un modelo que subsidia a unos pocos mientras el resto del país enfrenta aumentos en la vivienda, recortes en los servicios de salud, alzas en la tarifa eléctrica y la pérdida de recursos públicos. Con $18 mil millones proyectados en pérdidas, la única política fiscal responsable es eliminar estos incentivos, no extenderlos hasta 2055”, expresó la portavoz de la Coalición.

Según estima la Oficina de Presupuesto de la Asamblea Legislativa (OPAL), en el año fiscal 2027, el PC 505 allegará $27.8 millo-

nes y $60.6 millones al Fondo General. Dicha proyección contrasta de manera marcada con los datos del propio Departamento de Hacienda, cuyo Informe de Gastos Tributarios estima que para ese mismo año por concepto de la ley 22 se dejaría de recaudar $2,634.5 millones. La coalición argumentó que la narrativa de crecimiento económico no se sostiene con los datos oficiales. “Incluso en el escenario más optimista, la cifra proyectada por la OPAL no representa una fracción significativa de los ingresos no devengados. ¿Cómo se puede presentar como beneficiosa una medida cuyo costo proyectado es sustancialmente mayor que los supuestos ingresos que generaría?”, cuestionó Hernández.

Parte del trabajo de la Coalición es conocer sobre los impactos que ha tenido el citado decreto, pero el Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC) apenas contesta sus peticiones de información y, cuando lo hace, provee información son incompleta, además de que las alegadas auditorías que hace no son públicas, denunció. Lo que sí aseguró que está público es el Informe de Gastos Tributarios de Hacienda de cuánto estas personas están dejando de pagar por estos beneficios.

Otra agencia en la cual la Coalición hizo gestión para conocer sobre los verdaderos impactos del decreto es Rentas Internas de EE. UU. (IRS, en inglés), pero hubo que demandar para que les enviaran

un informe del que aun están examinando los datos. “Cuando te dan la información es casi inaccesible para las organizaciones que trabajamos con una capacidad personal limitada. No ha habido una actualización formal pública sobre la auditoría que hizo el GAO (de EE. UU.), que también hizo una declaración pública exhortando a que la información se haga pública y exponiendo que no cree que la ley tenga un impacto favorable para Puerto Rico”.

Según el informe de la Coalición de abril del 2025, los inversionistas residentes en Puerto Rico donaron en el 2022 un promedio anual de $14,034 por individuos a organizaciones sin fines de lucro. Hernández, recordó que una primera investigación de

la Coalición reveló cómo los beneficiarios de la ley 22 crean sus propias organizaciones sin fines de lucro mediante sus esposas o familiares y, básicamente, lo que hacen es donarse entre ellos mismos e incluso algunas se dedican a abogar a favor de la ley. “No es que estén creando organizaciones para aportar y poder cumplir con el decreto”, manifestó Hernández.

La portavoz de la Coalición Puerto Rico no se vende denunció, además, que la especulación en la compra de propiedades por beneficiarios de estos incentivos ha contribuido al encarecimiento del mercado y al desplazamiento de residentes locales. La legislación aprobada no incluye mecanismos para atender la especulación inmobiliaria ni medidas que protejan a las comunidades del desplazamiento.

Por su parte, Cristian Martínez, director ejecutivo de Construyamos Otro Acuerdo, que es parte de la Coalición, señaló: “Dieciocho mil millones de dólares representan inversión potencial en infraestructura energética, salud, educación y pensiones. Cuando un incentivo no genera retornos medibles en empleo y producción local, se convierte en una transferencia regresiva de riqueza. Los datos oficiales demuestran que el balance fiscal es negativo”.

Para concluir, Hernández afirmó: “Desde la coalición de Puerto Rico no se vende entendemos que debe haber una auditoría de todos estos aspectos. En cuanto a los incentivos, estos deben ser centrados en las personas que vivimos aquí. Creemos que, definitivamente, tener medidas para que pernituertos que estén fuera emigren hacia aquí es necesario, pero creemos que más urgente es asegurar la vida de los que estamos aquí”.

GRACIAS A LOS QUE RESISTIERON, AHORA CELEBRAMOS

La vida te da sorpresas, canta Rubén Blades. ¡Quién podía predecir que tres cuartos de siglo después de que en muchos lugares de nuestra América se decía que los puertorriqueños habíamos perdido nuestro idioma o, peor aún, que nos lo habían deformado, de esta isla caribeña nace el movimiento que reafirma el español y el ser latinoamericano! Y esa reafirmación se hace, precisamente, en el corazón de Estados Unidos, utilizando sus medios, en el momento en que allí se quiere imponer a la fuerza el inglés como único idioma. De este país, que una vez se consideró víctima de “transculturación” (“Masticas una jerigonza medio española medio slang”, escribió en 1953 el poeta cubano Nicolás Guillén), surge una figura artística -Benito Martínez, alias Bad Bunny- que, proclamando su identidad latina y caribeña, se convierte en portavoz de todo el continente.

Para dramatizar la particularidad de ese hecho, es necesario repasar la larga historia que nos trajo hasta aquí.

Los esfuerzos por “americanizar” a Puerto Rico comenzaron tan pronto se oficializó nuestra condición de “posesión” estadounidense, tras el Tratado de París de agosto de 1898. El mismo esfuerzo se daba de forma simultánea en otra posesión de Estados Unidos a miles de millas de distancia: el archipiélago de Hawái, también recién adquirida. El objetivo era arrinconar, minar, “lavar” la identidad particular del pueblo conquistado sustituyéndola por la del nuevo posesor. En ambos archipiélagos el proceso continuó de forma inalterada durante las primeras décadas del nuevo siglo XX.

Para poder trasmitir e ir moldeando una nueva identidad, el más importante paso inicial tenía que ser con el idioma. La lengua única de la nueva potencia colonial, el inglés, era desconocido para la casi totalidad de sus nuevos súbditos y si tal realidad no cambiaba el proceso de “americanización” se tornaría imposible. En el caso de Puerto Rico el idioma de sus habitantes era el castellano, lengua extraña a los invasores. Y si era necesario convertir el inglés el idioma principal de los puertorriqueños o, al menos, que se hablara con fluidez, la trasformación

tenía que empezar en el sistema educativo.

Un informe de 1899 del general George Davis, tercer gobernador militar impuesto por Estados Unidos (mayo 1899 a mayo 1900), lo decía con mucha claridad: “Si se americanizan las escuelas y se inspira el espíritu americano en los profesores y los alumnos… las simpatías, puntos de vista y actitudes se harán esencialmente americanas. La gran masa de puertorriqueños es todavía pasiva y maleable.”

Ese fue el gran proyecto de Estados Unidos en Puerto Rico a partir de agosto de 1898, del que existe amplísima documentación. Se trajeron maestros, se incorporó en las escuelas la simbología del nuevo colonizador (bandera frente a cada escuela, juramento, celebración de fechas históricas) mientras simultáneamente se suprimía todo lo que recordara la realidad previa a la invasión. Para hacer avanzar el proceso se creó una Escuela Normal para formación de maestros originalmente instalada en el oriental municipio de Fajardo.

Si bien ese proceso de “americanización” está ampliamente documentado, no lo está tanto la simultánea resistencia de los puertorriqueños que permitió derrotar la estrategia del colonizador. El mismo informe del general Davis antes citado reconocía que la estrategia que se delineaba en 1899 no sería de fácil implementación: “Existe una gran oposición a las escuelas americanas”, decía. Esa oposición fue callada, pero generalizada y sin duda efectiva. Tal vez algún día, cuando todo se investigue a fondo, se pueda reconocer la deuda que nuestro país tiene con los cientos de maestros y maestras que, contraviniendo lo ordenado, enseñaban en español, enfatizando en nuestra cultura, y a los miles de alumnos que gustosamente alimentaban su puertorriqueñidad. Y también a los que, ya de forma abierta y pública, tomaron las calles para reclamar un cambio formal de una política que en la tercera década del siglo lucía totalmente fracasada.

A pesar del evidente fracaso de su estrategia las autoridades estadounidenses insistieron en ella hasta bien entrada la década de 1940, aunque tuvieron que ir haciendo concesiones importantes frente a los reclamos del pueblo. La más importante de estas llegó más de treinta años después de la imposición inicial cuando el puertorriqueño José Padín

Rodríguez, nombrado Comisionado de Instrucción en 1930 por el presidente Hoover, dispuso que la enseñanza en la escuela primaria, hasta octavo grado, sería en castellano. El inglés, no obstante, se mantuvo como lengua vehicular para la educación secundaria y superior.

En 1943 la Legislatura puertorriqueña, respondiendo a los reclamos populares, aprobó la legislación para restituir el español como lengua vehicular en todo el sistema de escuelas públicas. Lo aprobado, sin embargo, nunca se convirtió en ley oficial porque el proyecto fue finalmente vetado por el presidente estadounidense Harry Truman. La oficialidad del vernáculo en el sistema escolar debió esperar a 1949 cuando el nuevo secretario de Instrucción Pública, nombrado por el recién electo gobernador Luis Muñoz Marín, emitió una “circular” disponiendo que el uso del español como lengua vehicular. En la práctica, esa era la realidad desde mucho antes como resultado de la resistencia pasiva y activa de los puertorriqueños a la imposición del inglés como legua vehicular de la enseñanza pública.

En realidad, aun cuando tanto en las escuelas como en la administración pública el inglés fue el idioma oficial durante medio siglo, Puerto Rico nunca dejó de hablar y sentir en español. Todas las expresiones culturales de las puertorriqueños -música, literatura, etc.- siguieron siendo en castellano y, a pesar de la insistencia en el inglés, sólo una porción muy pequeña de la población lo habló con alguna fluidez. Esta cita del escritor Pedro Salinas, quien arribó a Puerto Rico en 1943 tras siete años en Estados Unidos, nos dice mucho: “Sí, he vuelto a respirar español, en las calles de San Juan, en los pueblos de la isla. Y he sentido una gratitud, no sé a quién, al pasado, al presente, a todos y a ninguno en particular, gratitud a quienes me dieron mi idioma y al nacer yo, a los que siguen hablándole a mi lado”.

Esa misma gratitud sentimos todos hacia quienes durante más de medio siglo resistieron aquella ofensiva del nuevo colonizador para cambiarnos el idioma y la identidad. Gracias a ellos, en pleno siglo XXI producimos hijos que van por el mundo proclamando lo que somos y, simultáneamente, defendiendo a todos los latinoamericanos.

SINDICATO DE LA UPR EXIGE

ACCIÓN PARA SITUACIÓN CON PRESIDENTA

Enfatizando el “crítico ambiente” que permea en la Universidad de Puerto Rico (UPR), el Sindicato de Trabajadores del sistema universitario advirtió, el 25 de febrero, que la Junta de Gobierno (JG) institucional debe responder al “deficiente desempeño” de la Dra. Zayira Jordán Conde.

Con las firmas de más de 500 empleados, el Sindicato publicó, desde la Administración Central en el Jardín Botánico, un informe con criterios formulados por la propia matrícula del gremio, simbolizando cómo los trabajadores también están sometidos a evaluaciones pautadas por la administración. Para David Muñoz, presidente del grupo, el reclamo del Sindicato se une a otras denuncias hechas públicas.

“Estamos en total acuerdo con todo quien manifieste que la doctora Zayira Jordán Conde no cumple con la expectativa de la mayoría de los trabajadores ni de la inmensa mayoría de la comunidad universitaria… La exigencia está respaldada por la presentación de una carta al CPA Ricardo Dalmau, presidente de la Junta de Gobierno, en la que más de 500 empleados miembros del Sindicato piden que el tema sea atendido con prioridad en la próxima reunión del cuerpo rector”, expresó Muñoz. De esa reunión, pautada para el 26 de febrero, no trascendieron expresiones mayores por parte de los integrantes de la JG. Sin embargo, el Sindicato adelantó su postura en contra de la permanencia de Jordán Conde como cabeza de la UPR. Entre otras razones, Muñoz indicó que la funcionaria:

No conoce el sistema universitario.

No tiene la capacidad administrativa para desarrollar los programas de infraestructura de la institución.

Está subordinada al “capricho político” y no a las necesidades de estudiantes, docentes y no docentes.

Opera con un carácter “prepotente, antiobrero y arrogante” que conduce a la UPR a “un camino de destrucción”.

No ha actuado en defensa de un nuevo Plan de Clasificación y Retribución de los

trabajadores.

“Es necesario mencionar que, a lo largo de que la Dra. Jordán ha asumido la presidencia de esta universidad, hemos tenido unos conflictos laborales que nunca se habían visto anteriormente. En Cayey, todavía el asunto no se ha atendido, igual que en Humacao. Hoy también nos acompaña doña Mercedes, una trabajadora nuestra que, luego de 47 años trabajando para nosotros, la universidad ha dicho que la va a cesantear”, explicó el presidente de la unión.

El caso particular del recinto de Cayey trata sobre una reducción de pagos para varios empleados bajo el pretexto de que no trabajaban o estaban manifestándose en esos días. En ese sentido, Muñoz argumentó que los trabajadores del sistema UPR están expuestos a este tipo de despido arbitrario e impredecible. Y aunque el Sindicato se ha caracterizado por “amar el diálogo”, contó, la tensión con la presidenta ha llegado a un punto raya en “no conducir a ninguna parte”.

Con relación al reciente nombramiento de Vanessa Santo Domingo –excomisionada electoral del Partido Nuevo Progresista (PNP)–, el presidente del Sindicato indicó que la administración no debe pensar en nuevas designaciones sino en “sentarse” con la comunidad y entablar un diálogo.

“La presidenta tiene que estar en la disposición de actuar y trabajar mano a mano con toda la comunidad universitaria, lo que realmente no ha hecho. Simplemente ha actuado con la autoridad que tiene”, añadió.

Muñoz recordó la última visita que hiciera, el pasado 24 de febrero, el Comité de Infraestructura de la JG al Recinto de Río Piedras. El recorrido, de acuerdo con el líder sindical, evidenció que el deterioro físico del primer centro docente del país corresponde a una reducción presupuestaria sin precedentes. El presidente del Sindicato coincidió con las 11 firmas del Comité que reprochaban las expresiones de Jordán Conde, quien responsabilizó a las rectorías por las condiciones de sus recintos.

Muñoz también reveló que varios integrantes del Sindicato decidieron asistir al recorrido porque entendían que Ricardo Dalmau confirmó su asistencia. Empero, el presidente de la JG no estuvo durante la evaluación.

“La presidenta ha dicho que se va a autoevaluar, pero nosotros le hemos hecho el favor de evaluarla, de manera que ella no tenga que hacerlo… Nunca había ocurrido una situación como esta en que una persona no cumple. Y cuando alguien no cumple y no tiene las herramientas para hacer la función que le fue delegada, que no fue delegada por nosotros, hay que organizarse”, dijo el presidente.

De no haber una respuesta por parte de la Junta de Gobierno, Muñoz no descarta recurrir a las convocatorias de piquetes y manifestaciones para hacer valer su reclamo. Hasta el momento, no se ha dado una conversación multisectorial, aunque el líder entiende que estas denuncias se dan “en paralelo” y encuentran causa común.

“El día del recorrido, había gente del Consejo General de Estudiantes. Tenemos una muy buena relación con ellos, con la APPU y la Hermandad. Los reclamos básicamente, naturalmente, son los mismos. Porque lo que es injusto es injusto para todos”, respondió Muñoz a CLARIDAD al concluir la conferencia.

TRÍPTICO: RAFAEL TUFIÑO SEGÚN PABLO TUFIÑO

PALABRA DE MUJER

MARCELO BARROS ESPECIAL PARA EN ROJO

Cada año, el 8 de marzo, la humanidad celebra el Día Internacional de la Mujer y constata que, en la sociedad, la condición femenina aún no ha cambiado radicalmente. En América Latina y el Caribe, todos los días se producen actos de violencia contra mujeres. En este momento, con decenas de guerras en diversos continentes, mujeres y niños son las principales víctimas.

Lamentablemente, las religiones, que deberían ser instrumentos de humanización y justicia, casi todas siguen siendo injustas con las mujeres. Desarrollan una visión patriarcal de Dios y de la fe. Hacen una lectura fundamentalista de textos sagrados, escritos en antiguas culturas patriarcales. Por eso, muchas religiones sostienen que el hombre debe ser el jefe de familia y discriminan a la mujer en el acceso a ministerios eclesiales. En el judaísmo, solo en corrientes más abiertas, mujeres pueden ser rabinas y pocas lo consiguen. En la Biblia, los primeros textos proféticos procedían de mujeres y estaban redactados en forma de poemas y canciones atribuidas a Miriam(Ex. 15, 20-21); Débora (Jz 5) y Ana, madre de Samuel (1 Sm 2). También en el Nuevo Testamento, según el evangelio, las primeras manifestaciones proféticas tuvieron lugar en el encuentro entre María, madre de Jesús, e Isabel, madre de Juan Bautista (Lc 1, 39-47). Entonces, la profecía bíblica nació femenina.

En el Islam, los imanes son hombres. En el hinduismo no hay mujeres reconocidas como lamas (gurús). En el Cristianismo, las Iglesias Orientales y la Católica no aceptan el sacerdocio femenino. Las iglesias evangélicas lo aceptan, pero en un modelo de ministerio que sigue basándose en el masculino y dentro de una Iglesia aún patriarcal.

A pesar de la marginación injusta que las mujeres sufren por parte de la mayoría de las religiones, en las diversas tradiciones espirituales, ellas constituyen la mayoría de las comunidades y asumen responsabilidades en ellas.

Las religiones de origen africano son casi las únicas en las que las mujeres siempre han tenido un papel importante. Varios templos del

Candomblé y Santería están coordinados por Yalorixás, o Madres de Santo, reconocidas como sacerdotisas y guardianas de culturas afrodescendientes.

Entre todos los grandes cambios sociales que caracterizaron el siglo XX, el feminismo fue la mayor revolución pacífica de nuestra historia reciente. Nació fuera de las religiones, transformó la democracia y los derechos humanos individuales y colectivos. Incluyó a las mujeres como protagonistas de la historia y de la liberación de la humanidad y de la Madre Tierra. Surgió en la sociedad civil, pero acabó contagiando el camino de las comunidades de las principales tradiciones espirituales. Desde 1970, el Ecofeminismo es una corriente del feminismo que vincula la explotación de la naturaleza con las opresiones que sufren las mujeres. Son opresiones, todas ellas, resultantes de la cultura patriarcal y capitalista. La dominación masculina y patriarcal sobre la naturaleza y sobre el cuerpo femenino tiene la misma lógica. Por eso, el ecofeminismo propone la justicia socioambiental, que valora el cuidado de las personas, la sostenibilidad ecosocial y ya no la maximización de las ganancias . En las últimas décadas, en diversas religiones y, especialmente, en las iglesias, se han desarrollado teologías feministas que reescriben la historia de las religiones desde la perspectiva de género y dan voz y protagonismo a las mujeres. La teología ecofeminista vincula la lucha por la liberación de la mujer a la opresión que la tierra y la naturaleza sufren .

En la década de 1960, en varios países de América Latina surgió la Teología de la Liberación, a partir de las experiencias de participación de cristianos y cristianas en movimientos de liberación social y política. Esta corriente teológica nació en iglesias de cultura patriarcal y en un mundo en el que incluso grupos considerados de izquierda eran machistas. Por eso, lamentablemente, los teólogos que han iniciado la Teología de la Liberación plantearon la cuestión de las clases y opresiones sociales, pero solo tomaron conciencia de la iniquidad que es el patriarcado y todas sus consecuencias, a partir del momento en que abrieron el estudio de la teología a las mujeres y estas pasaron a liderar

organismos teológicos. Por eso, en nuestro continente, con toda razón, algunas de las primeras teólogas feministas acusaron a la Teología de la Liberación de ser una construcción aún patriarcal y de no prestar suficiente atención a las cuestiones de género.

Las teólogas feministas latinoamericanas han convertido a sus hermanos de la Teología de la Liberación y han revelado que la causa de la igualdad de género y la defensa de la mujer es tarea de mujeres y hombres que, juntos, aprenden la vida y la teología. Los enfoques pueden ser diversos, pero la causa es la misma. Actualmente, las teologías de la liberación se expresan en varias corrientes, como ecoteología, las teologías negras, indígenas, feministas y otras. Si un teólogo (hombre) no asume las causas de la teología feminista como propias, ese teólogo puede investigar sobre teología de la liberación, pero no es un teólogo de la liberación.

Una anécdota judía cuenta que, al principio, Dios había creado a la mujer. Como ella se sentía sola, le pidió a Dios un compañero y este dudó y respondió: - Sabes que, por naturaleza, el hombre (macho) es arrogante. Siempre tiene la sensación de ser el primero. Quiere ser el más importante de todos. No se conformará con ser el segundo.

La mujer insistió:

- Entonces, que sea un secreto entre nosotros. Y para que yo pueda vivir tranquila, es mejor que él piense que fue el primero en ser creado.

Dios aceptó:

- Está bien. Guardemos entonces ese secreto y dejemos que el hombre piense que fue el primero a ser creado.

La mujer quiso asegurarse:

- Entonces, Dios, ¿prometes mantener este secreto? ¿Me das tu palabra de que lo guardará solo para nosotros?

Dios respondió:

- Lo prometo. ¡Palabra de mujer!

El autor es monje brasileño,teólogo feminista delaliberaciónyasesordemovimientospopularesycomunidades eclesiales de base.

TRÍPTICO: RAFAEL TUFIÑO SEGÚN PABLO TUFIÑO

Parte I: El apartamento

Al extremo de la mesa, Pablo toma una taza de café, y la luz entra desde el balcón a sus espaldas. Por un instante, el espacio se llena de oscuridad con el contraste, y la mirada recae afuera, al fondo, sobre la cúpula de la Basílica del Viejo San Juan; el andamiaje de la restauración, el color del paso del tiempo y la mampostería. Hay una similitud entre ellos, el conservar, el edificar sobre lo que quisimos. Los templos se mantienen.

Los ojos vuelven a ajustarse y caen, con la luz, sobre la taza de café. Pablo tiene el cabello oscuro, una sonrisa amplia y frecuente, y la piel cobriza como su padre, Rafael Tufiño, el pintor del pueblo, el Tefo. “Papi tenía una obsesión con el dibujo,” nos dice “Él llegaba, sacaba los Prismacolors, se sentaba y dibujaba. O sea, se lo disfrutaba, pero era disciplinado. Hizo mucho lo que él tenía en su entorno: su niño, el cuarto, los juguetes, la mujer, los desnudos, el gato. “

Ese gato negro, sutil y silencioso, era el Fefo; una extraña coincidencia en la casi que compartían el mismo apodo, pero el Fefo venía de Nueva York; era el gato de Rose, con quien contrajo nupcias en la década de los sesenta.

El apartamento de Pablo es un espacio vivido. Hay una cerámica en la mesa, un arbolito con pequeñas figuras tejidas colgando de sus ramas secas, una talla de los tres reyes magos en una balda de la pared. Al lado de ellos, en la pared posterior al balcón, recibe la luz de un medio día nublado “El Bautismo” (1983). Captura un momento en el tiempo. San Cristobal “que era un gigante” nos dice Pablo, se posiciona en la esquina derecha superior de la xilografía, donde estaría el fortín si miraras desde el balcón del segundo piso de la 415 Norzagaray. Pablo me muestra una foto; su papá con un gorro tejido en patrones de lana, sentado, mirando al mar con los pies trepados en la barandal del balcón. “Ese fue el apartamento favorito de papi. Llegaba hasta el

otro lado, hasta la calle Sol. Ahí vivió con el Fefo y todo eso.”

En la parte inferior del grabado hay una pictografía (es decir, el intercambiar las palabras por imágenes para dar un mensaje) que plasma seguido: -Un gato (Fefo) -una rosa (Rose) -un perfil (Tufiño) -un patrón de adoquines (calle) -un sol (Sol) -un mapa de Puerto Rico; era la dirección de su hogar. “El hizo eso en muchas de sus piezas. Él les llamaba anagramas.” comenta

Pablo. Al lado de este, la fecha 26 de mayo del 1964, la cita de las mañanitas “El día en que tu naciste nacieron todas las flores.” Y el nombre -Salvatore, fruto de su relación con Rose, que era italiano-americana. “Papi se quejaba de que nunca lo dejaron escoger el nombre de sus hijos. Bueno, que yo me iba a llamar Juan Sebastián y después el hermano mío protestó, y me pusieron Pablo.” dice riendo. Con el tiempo, su matrimonio terminó, y Rose mantuvo a su acompañante de tantos años, su gato. El Fefo nace y muere en Nueva York. En la pared contigua está “La Botella” (2005),

la serigrafia elaborada a base del óleo de 1963 que hoy se encuentra en la colección del Museo de Arte de Ponce. “Esa barra, en los sesenta, era como su oficina.” dice Pablo “Ahí venían los músicos de todas partes, estaba de moda el jazz. Esta es como la cuna del Jazz en Puerto Rico, donde venía toda esa gente a improvisar. Mira, esta pianista que está aquí,” Pablo apunta al plano del fondo, en la esquina, envuelta en luz tenue azul, “se llama Gladys Johnson. Cuando él entraba, ella siempre le tocaba Easy to love, una canción de Cole Porter, que también la canta Ella Fitzgerald.”

Las notas de las teclas se envuelven en la veladura del humo:

“I’m sure you hate to hear that I adore you, dear But grant me just the same I’m not entirely to blame For you’d be So easy to love”

Y el mundo deja de parecer gris por un instante.

Sobre la loza criolla en la sala, Los muebles de pajilla se usan a diario, varios tiestos con pequeñas plantas y, a su lado, sobre una pequeña pila de libros hay tres obras de su madre Ada Lydia Soto Valentín (conocida en la plástica como Sotoada) en las que las imágenes de santos se elaboran en técnica de collage sobre tablas. Su perro pasa por el arco de la sala y se acuesta en el medio del recibidor.

Allí, frente a la puerta de la entrada, se encuentra “El Caldero” (1965). La atmósfera se envuelve en azul. Hay una cualidad tonal serena y melancólica, como si cargaras en la mente las ultimas notas de la canción que escuchabas antes de irte de un lugar. “Es un bodegón, y los bodegones de papi siempre son autorretratos. Siempre tienen el quinqué, el santo, y esto aquí:” nos señala el papel que se encuentra entre las piezas, “que es como un menú del restaurante El Caldero, - eso es un invento suyo. No hay ningún restaurante El Caldero, era su casa. Era el relajo de que vengan a comer al restaurante El Caldero.” El patrón geométrico en la

policromía metálica del santo, el corte abanicado y amplio tras el rostro, apuntan a la mano de santero Zoilo Cajigas. Y parece que Tufiño le colgó en su bracito una escuadra triangular de dibujo. Podemos verlo como un exvoto, una ofrenda votiva como la que solía colgarse en los santos de palo como pago de una promesa o el resguardo de un talento, o quizás, como un lugar donde no perderlo.

Mientras miramos la obra, Pablo nos dice “La historia de este cuadro es bien bonita. Papi le había regalado esto a López del Campo (el insigne escultor puertorriqueño) y López lo tuvo en su casa por décadas. Jorge (hijo de López del Campo con el que comparto el nombre) y yo empezamos a tener muchas cosas en común. Él era un poquito mayor que yo; pero imagínate, alguien que tiene los mismos intereses que uno: los dos estábamos preocupados por las obras de nuestros padres, por el arte. Y él me decía -yo tengo una obra de tu papá que quiero que veas-. Entonces, Jorge falleció, y su mamá me dijo -yo quiero que tengan la pintura de nuevo-. Y volvió a nosotros. Es del sesenta y cinco. Oye, ¿Cómo estás de tiempo? ¿Bajamos?”

Parte II: Las calles

puertorriqueña. “Papi fue uno de los primeros en darse cuenta de que la gente se estaba llevando los carteles para su casa porque les llamaban las imágenes. Entonces, empezó a hacer las letras más chiquitas y a pegarlas a los bordes, porque a la gente no le gustaban las letras. Y el hacía un montón de bocetos para los carteles. ¿para los de Ignacio? chacho… Algunos le decían que no tenía que esforzarse tanto en ellos, que eso no era para un museo, que eso era para la gente. Y él les decía que precisamente porque era para el pueblo es que tenía que hacer lo mejor que pudiera.” dice Pablo.

“Mira, las estructuras, por lo general, están bien cuidadas.” Dice Pablo Tufiño mientras vamos subiendo por la calle Cristo del Viejo San Juan, esquivado los turistas que van bajando. “Se ve muy bonito. Papi decía que parecía una serigrafía, porque estaba todo limpiecito. Pero el impacto a la comunidad, los locales, ha sido grande. Aquí han sacado mucha gente con los Airbnb. La comunidad se ve cada vez más reducida, y a veces los lugares de encuentro son mínimos.”

Tomamos la esquina hacia la calle San Sebastián, y vemos a través de la entrada de Nono’s la gran lámpara al fondo de la obra: aquí era La Botella. El espacio nos confronta reducido, la mesa de la barra se ha movido hacia el frente, los manteles rojos han desaparecido. Al arco le han removido la cal para revelar los adoquines. Tufiño debe de haberla pintado desde la esquina, donde no impedía el flujo de las personas, y hay pocos locales allí, y la música sale por las bocinas.

Hay cierto misterio que envuelve la calle San Sebastián, un lugar donde el tiempo revuelve, como una espiral, sobre sí mismo. Paramos,a una chica le hacen una sesión de fotos en medio de la calle y la acera para las redes sociales. Logramos pasar y el espacio se despeja. Llegamos frente al callejón del Mercado, que conecta al Museo San Juan por su parte trasera. “¿Tú sabes dónde era la DivEdCo?”, me pregunta. “¿Dónde?”, Pablo apunta hacia el fondo, “El Museo San Juan era la DivEdCo.”

La División de Educación de la Comunidad (DivEdCo), fundada en 1949, fue una de las instituciones encargadas de instruir al pueblo, que era, en su mayoría, iliterato. Por ello, comenzaron a utilizar la fuerza de la imagen, carteles y folletos en los que se comunicaba no solo con letras, sino con imágenes. “Allí hacían los carteles, los libros para la comunidad y las películas. En el centro (del edificio) era el soundstage. Había un área en la que estaban los artistas sentados, bajo techo. Había otra área de los escritores: René Marquéz, Valcarcel, y había otra donde se filmaban las películas. Era la parte del centro, pero con un techo. Lo que no tomaban afuera lo hacían allí. El mural de La Plena papi lo pintó ahí, completito, dos años estuvo en eso.” Rafael Tufiño lideró el taller de gráfica del 1951 al 1963, creando un sinnúmero de carteles que hoy conforman la base de tradición gráfica

Alrededor de 1974, el artista Carlos Osorio, quien estaba en Nueva York liderando su taller, exhorta a una joven estilista, Ana Soto, a “ir a la División de Educación para que conociera a estos artistas. Entonces, ella viene a Puerto Rico y conoce a papi en la División. Él ya ni trabajaba allí, pero por cosas de la vida estaba jangueando allí. Y allí empezó todo, gracias a Carlos Osorio. Ella monta un Beauty Parlor en la calle San José, y ahí es que él venía a enamorarla. Entonces, el cogía y dejaba cosas olvidadas a propósito. Dejaba la libreta, llena de dibujos, para buscarlos después.”

Pablo me enseña una foto, que va tomando el leve tinte sepia de las fotografías impresas y guardadas, de ese año. En el que esta Ana, su mamá y, Tufiño, que usa un pañuelo rojo en el cuello, la barba larga y desarreglada. Él había hecho un dibujo en su libreta: un mapa, pequeño, de las calles del Viejo San Juan, coloreando dos bloques, donde vivía cada uno de ellos. “En verdad,” dice Pablo “se equivocó por un bloquecito, pero se entiende.”

Pasamos frente al 152 de la calle San Sebastián. Hay un carrito de golf estacionado al lado de la acera y un hombre, tumbado sobre ambos asientos, toma una cerveza. “El Tefo vivió mucho tiempo ahí.” Nos dice. Le pregunto su nombre “Pabón, de la Perla.” “¿Tú lo conociste?” le pregunto. “Claro, si yo le limpiaba los zapatos. A veces era duro y no quería.” “¿Y a Manuel Hernández Acevedo?” “Claro, uno (cuando salían de la División) cortaba para acá (subiendo la calle, y otro para allá (bajando). Hernández vivía después de la escuela, la abuela vendía limbers.” “Eso era en la 272,” dice Pablo “En ese

edificio vivía Tony Maldonado y Manuel Hernández. Y la primera serigrafía de las fiestas de la calle San Sebastián, que lo hizo Tony, es la calle desde allí.”

Miramos por los cristales de la 152, y las escaleras, con cortes angulados y lozas como un tablero de ajedrez, son las de “San Sebastián 152” (1972). Súbitamente, la calle se vacía, y solo ocasionalmente te tropiezas con un adoquín. Atrechamos por el callejón la Tanca hacia la Norzagaray. El pasillo está lleno, diferentes canciones emanan de cada establecimiento, las mesas están llenas, la gente se arrincona en pequeños grupos.

“Mira a Luis Alonso ahí.” Lo saludamos de pasada, tenía los ojos largos, un bastón y una cerveza. Cruzamos la calle del Boulevard y los autos casi no nos dan paso.

Nos paramos al otro lado de la 306 Norzagaray. El edificio se erige como un cubo amarillo frente al mar. “Donde ellos tuvieron su segundo apartamento fue ahí. Este edificio se ve bien ahora, pero antes se estaba cayendo en cantos. A papi le encantaba esto aquí. Ahí hizo “La iglesia San José bombardeada” (1979), “Pablito” (1983) lo hizo aquí, las de la Perla él las hizo aquí también. Luego ya él empieza a usar fotografías y a cuadricular los espacios, pero ya en los noventa. O sea, lo que hacía treinta años antes espontáneamente después tuvo que refugiarse en la técnica. La luz le molestaba, andaba con sombrero, tenía unos fondos de botella brutales.”

Parte III: Ana

Subimos al sexto piso por el ascensor. Ana Soto había bajado a recibirnos en la entrada del edificio mientras comía un yogurt. “Oye, ma’,” le dice Pablo “¿Qué fue lo que te dijo Carlos Osorio allá cuando tu estabas en Nueva York?” “Yo

no me acuerdo” dice Ana. “Lo de que vinieras a la DivEdCo.” “Ah, sí, que fuera a la División, eso de la DivEdCo yo no lo entiendo, a conocer a los artistas de allí y a Tufiño. Así nos conocimos.” Abre la puerta del ascensor. Sotoada es de baja estatura, su pelo blanco, corto, con tonos de gris, y sus ojos son grandes y atentos. Luego de separarse del Tefo, se fue del Viejo San Juan y no volvió, hasta el 2021.

“Tenía que tenerla cerca,” nos dice Pablo “a ella se le han olvidado un poco las cosas, pero como todo aquí esta como hace treinta años, se acuerda de todo.”

“Nos tenemos que ir rápido, ma’.” Le dice Pablo mientras entramos en el apartamento. “Te puedes sentar aquí,” me dice Ana, “aquí los ves todos.” El espacio es pequeño, con el vigor de un taller de producción en plena marcha: las tijeras, los retazos de tela, los pinceles, marcadores, el adhesivo, los lápices de color. Sobre la pared, cuatro lienzos se mueven dentro del surrealismo, lo naif, la espontaneidad del recuerdo y la imaginación. Ella trabaja puramente desde la inspiración y la memoria, y sus mujeres y niños se vuelven ingrávidos dentro de gradientes azules. “Estas son las tablitas que he estado trabajando estos días.” Las tablitas, negras en su base, las utiliza para componer imágenes de santos en técnica de collage con tela, pintura y lápices de colores. “A mí me crio una costurera, mi tía. Entonces, yo estaba debajo de la máquina de coser cortando tiritas mientras ella cosía. Y Después tuve el Beauty Parlor.” La destreza en el corte le permite crear imágenes, substrayéndolas a capas de color para luego componerlas, conectarlas, como si amarrara en ello la esencia de las cosas.

Pablo toma una fotografía que estaba sobre la mesa de trabajo. Es una foto de él vestido de payaso. “Esa la pintó Tufiño. Yo le tire a Pablito esa foto con un traje que le regalaron. Ven por acá.” “Ma’, yo vengo orita. Jorge se tiene que ir pronto.” Le dice Pablo. Pasamos a su cuarto, donde hay algunos santos tallados sobre el estante. Sobre su cama, hay un lienzo de gran formato, una mujer acostada en la cama vista desde arriba, con una paloma blanca que se posa a su

lado. Los colores rozados, rojos, azules se mueven despreocupados de líneas correctas, de medidas o proporciones. Quizás es ella misma, en otro tiempo, en otro lugar.

Bajamos por el ascensor y salimos a la calle. Es el de la calle Sol, y hay un terreno tapado completamente por planchas de zinc, “Ahí tengo una hija,” dice Pablo, “una gatita. Ella está ahí desde María, y todos los días vengo a darle una bolsita de comida.” Aquí no hay personas. Caminamos lento por la calle, como si la trazáramos con nuestros pasos.

“Después que papi y mami se separaron, estuve en San Sebastián de los dieciséis a los dieciocho, y después en la universidad vine a ser roommate de papi. Y fue bien chévere porque, muchacho, él y yo nos complementábamos. Nos llevábamos super bien. Papi era escorpio, yo soy tauro, y nos llevábamos super. Además, yo lo cogí bien maduro. Fue buen papá. Bueno, yo me sentaba a estudiar y él se iba a janguear. Yo le decía: no te excedas. Imagínate, eran como las diez de la noche y él se iba a dar una vuelta.”

“Imagínate, aquí, en el Viejo San Juan, si tu eres pintor, y tu taller es -en tu casa; tu estas todo el día encerrado. Va a llegar el momento en que quieres ver gente y hablar y compartir. Tu

puedes hacer eso en un café, o en una barra. Pero en las barras él producía; él se llevaba la libretita, hacía dibujos de la barra, me escribía postales, en los sesenta hacía bocetos de carteles.” Bajamos por la calle Cruz y llegamos al 107. Al “Templo de Chaulin” como lo llamaba el Tefo. El apartamento donde pasó la mayor parte de su vida. “El apartamento era de un cuarto piso. Y papi, de 85 años, subía. Y en diciembre del 2007 yo lo vi que se cogió un descanso en el segundo piso. Y yo dije: oye, eso está medio raro, pero está entrando en edad. Venían las fiestas, mami estaba por acá por cosas de la vida. Yo le tenía que echar unas gotas en los ojos, y le pedí a mami que por favor fuera a cuidarlo, cosa que nunca hacia porque él era bien independiente, pero accedió. Ella se quedó con él desde el nueve de enero, y no volvió a salir más de la casa. Tuve que buscar un lugar en un primer piso porque ya no podía subir. Le alquile el primer piso a Arana, que tenía un edificio aquí, y monte un hospital allí: enfermera, camilla, todo.”

“Allí llegó medio mundo a visitar a papi. Uno de los que apareció fue Domingo García, y yo decía, yo no sé si dejarlo entrar. Papi le había dejado de hablar a Domingo, pero papi lo quería mucho, y Domingo lo quería mucho a papi,”

Domingo García, incluso, un día fue a visitar a Tufiño a su apartamento en medio de la ruptura de uno de sus matrimonios. La que había sido su esposa le había pedido llevarse algunos de sus cuadros, y este había accedido. Por casualidad, Domingo se topó con ella según salía del edificio. Bajo su brazo estaba “Goyita” (1953). Y Domingo le dijo “Ese cuadro no puede salir de Puerto Rico.” Un breve instante que cambió la historia de la plástica puertorriqueña.

“pero en un momento se pelearon. Y también, para ser justos, Domingo tenía una personalidad fuerte, pero papi era hipersensible, y veía cosas donde no había nada. Yo decía: lo dejo entrar o no lo dejo entrar. Lo deje entrar y fue una cosa bien bonita. Estaban bien felices.”

“Dejé mi vida en Nueva York, metí mi apartamento en un closet y llegué acá. Pero perdí dos semanas.” Rafael Tufino falleció el 13 de marzo del 2008. En ese instante, llegamos al final de la calle San José. Hoy es La Factoría. En la pared del salón aún se lee “Hijos de Borinquén”; el nombre de la que al final de su vida fue su barra favorita. Cuando él llegaba, se sentaba siempre en la segunda silla de la barra. Antes tenía su nombre escrito; pero hoy, hoy está vacía.

Para mami y tía Toti,con amor

A Bariloche llegaron en guagua. Muchas horas de carretera y caminos de tierra, una rueda pinchada y el atasco en una zona fangosa. Maribel se sentía como en un cuento. Todo le parecía bello: el hotel de madera, las montañas de ese tamaño, los glaciares, los abrigos que por fin se podía poner, la gente con sus idiomas que no entendía... Nada que ver con la ciudad “sucia y ruidosa” que hace unas horas habían dejado atrás.

Eduardo decidió volver a Argentina cuando otros se estaban yendo.

“¿Y si aprovechamos en Navidad?”, le propuso a Maribel. “Había pensado que hiciéramos Buenos Aires-Bariloche-Concepción. Así matamos dos pájaros de un tiro.” Entonces planificaron su luna de miel para que coincidiera con el verano del sur y las vacaciones de la universidad. La idea era aprovechar el viaje para visitar la familia de Eduardo, que no veía hacía ocho años.

Maribel aceptó el plan. Lo importante era tener su luna de miel aunque fuera casi dos años después, “total, algún día tenía que conocer a los suegros.”

En Buenos Aires se quedaron con la hermana de Eduardo. El viaje había sido muy largo, casi un día viajando entre escala y escala desde que salieron de San Juan. Y para colmo a Maribel le había bajado la regla. Lo único que quería era darse una ducha caliente y recostarse un rato.

“¡Eduardo!”, gritó Maribel en voz baja. “Che, ¿tenés papel de inodoro?”, le preguntó Eduardo a su hermana luego de atender el llamado de Maribel. Ella le confirmó lo que ya sabía y le explicó cómo llegar al supermercado que estaba a “unas cuadras nomás”.

Maribel estaba horrorizada. En el baño del departamento, en un edificio muy parisino del Barrio Norte, lo que había era papel de periódico para limpiarse. Un par de hojas de la sección de deportes. Solo le faltó levantar las losetas por si de la nada aparecía el papel. Derrotada, no le quedó otra que llamar a Eduardo, a quien ella -le recuerda siempre que puede- salvó de relegar la higiene hasta el límite de lo insospechado.

“Usá el bidet”, le recomendó Eduardo desde el otro lado de la puerta.

Maribel y Eduardo tuvieron una discusión discreta. Después de la ducha, Maribel se quedó dormi-

EL BIDET

da y Eduardo se fue a buscar el papel. De camino al supermercado, la ciudad lo fue devolviendo a los días en los que su vida respondía a un plan perfectamente trazado: el seminario, Roma, la ordenación… Hasta que se hizo adulto a palos y todo se fue a la mierda. “Y que no se me olvide el papel”, se dijo, cuando ya llevaba una bolsa llena de frutas y halvah para que Maribel lo probara.

La llave del portal que le había dado su hermana se le perdió en alguno de sus bolsillos. Soltó la bolsa para buscarla y se fijó en el carro estacionado en la acera de al frente. Lo había visto al llegar. Adentro había dos hombres que fumaban atentos.

Eduardo subió al departamento y se lo contó a su hermana. Hablaron un poco, se indignaron y siguieron conversando sobre otros temas, el profesorado, mamá, la neurosis, los bebés que no llegan…hasta que el sueño lo venció y se fue a acostar al lado de Maribel.

Por la mañana salieron al Registro Civil. Eduardo tenía que renovar su cédula de identidad. Frente a la entrada, dos militares empuñaban cada uno un fusil. De dónde vienen, para qué vienen, enséñeme su pasaporte, y el suyo también, venimos de luna de miel, vivimos en Puerto Rico, mi señora es puertorriqueña, oficial… Y los dejaron pasar.

“A mí no me traigas más”, le susurró Maribel a Eduardo. Lo más cerca que había estado ella de un susto así fue cuando la persiguió un hombre volviendo de la escuela por el cañaveral.

Eduardo retrataba todo con su Pentax y Maribel era su modelo. “Ahí…Quiero que salga el nombre del cerro”. A veces también hacían el amor y comían lo típico de Río Negro. El 1977 los encontró rodeados de parejas desconocidas que eran la estampa viva de la felicidad. La música animaba a Maribel, que indistintamente bailaba con Abba y se desmelenaba con Sandro. Eduardo no; él prefería la música clásica y, además, no sabía bailar. “¡No seas aburrido!”, le reclamó Maribel cuando después de las doce prefirió quedarse sentado.

A los cinco días, Maribel añoraba “unos guanimos con bacalao”.

“Tú nunca estás conforme, ¿eh?”, le dijo Eduardo antes de meterse a la boca un pedazo de entraña.

Al día siguiente volvieron a Buenos Aires, y de allí se fueron en guagua a Concepción.

Maribel no paraba de hablar. Le preocupaba caerle bien a sus suegros y a sus cuñados. Ella no tenía

el pedigrí europeo de su familia, ni sabía alemán o tocar el piano. “¿Allí es más tranquilo? ¿Es más limpio que Buenos Aires…?” Eduardo miraba por la ventana y pretendía escucharla. Cuántos años habían pasado desde la última vez que cruzó el Paraná. A esa hora solo deseaba llegar a su casa.

Los acomodaron en el cuarto matrimonial. Allí dormirían bajo la mirada de la abuela María cuyo retrato, sobre el espaldar de la cama, parecía amonestarlos. Maribel, que posaba sentada en la cama, se reía como una niña traviesa señalando a la vieja. La misma vieja que se hizo cargo de Eduardo cuando tocó repartir hijos porque no daba el pan y le pedía que le arreglara las cuentas gastadas de sus rosarios.

Las comidas las presidía el viejo y a él se le servía primero. La madre no se sentaba hasta que todos tuviesen su plato. Eduardo lo escuchaba atento, como si quisiera congelar el momento, o retroceder en el tiempo y poder decidir quedarse en su casa con su madre y con él.

En aquel barullo de voces y recuerdos ajenos, la madre entendió de inmediato los silencios de Maribel. “Vení. Ayudame con el postre.” Por lo menos con su suegra compartía el lenguaje de la cocina y los cuidados a un marido que, al igual que su suegro, demandaba más atención que un niño. A Maribel no le sorprendió que durmieran en cuartos distintos. Después de once hijos, ¿a quién tenían que convencer? Aunque puede que los ronquidos tuviesen algo que ver. Si no, que le pregunten a Maribel, que muchas noches se desveló azorada porque el viejo roncaba como un motor ahogado.

La tarde que volvieron a Buenos Aires para volar a San Juan, su hermana los esperaba. Salieron a dar un paseo para comer un helado cuando vieron bajarse a dos hombres de un carro y llevarse a la fuerza a un muchacho y a una muchacha. Maribel no entendió nada, “si iban tan tranquilos de la mano.” Eduardo y su hermana se indignaron. El carro desapareció y los gritos con él.

Mami y papi se ven felices en las fotos de Bariloche. En las de Concepción, mis tíos fuman y hablan, se ríen y comen. El abuelo siempre sale mostrando algo: un árbol, un edificio, un cuadro. Y la abuela, callada, con la mirada serena, no como mami, que cuando sale con ellos, parece perdida, como cuando uno no sabe qué decir o hacer. Ese mismo año papi instaló en la casa su primer bidet.

SALIR (O CASI)

VANESSA VILCHES NORAT

“El acto más pequeño en las circunstancias más limitadas lleva la simiente de la misma ilimitación, ya que un acto, y a veces una palabra, bastan para cambiar cualquier constelación.”

Hannah Arendt

Hoy fue el día de salida. Desocupo mi oficina.

Retirarme. El vocablo implica salirse del campo de juego. Quitarse. Renunciar. Irse. Abandonar. Moverse por voluntad propia. Nadie me ha pedido que me vaya, es cierto. He decidido hacerlo, aunque aún soy joven. Joven es un decir, pero el promedio de edad de retiro de los profesores está entre los 65 a los 68 años. Renunciar a mi plaza me ha provocado miedo, mucho, muchísimo. Me ha llegado el momento. Hablo desde el absoluto privilegio de poder tener miedo a retirarme. Sé que muchos no pueden ni soñar dejar de trabajar. Legiones de gente no tendrán retiro. Incluso, ¿quién me asegura que tendré retiro en un par de años, aunque me acoja a él? Se sabe que el estado del Sistema de Retiro de la Universidad de Puerto Rico está en peligro porque en las últimas dos décadas apenas han contratado docentes con plaza, quienes pagarían mi/nuestro retiro, y por la constante amenaza de la Junta de Control Fiscal a los fondos del Sistema de Retiro. Si bien reconozco mi lugar de privilegio, también señalo que reconocer ese privilegio no debería ser de ninguna manera claudicar al derecho de toda ciudadana a poder vivir una última etapa de su vida de otra forma. Ese derecho, como el de tener comida, techo y asistencia médica cuando se pasa de los 60 debería estar asegurado para todos en este país. Rectifico, el bienestar debería ser para todos a cualquier edad. La culpa siempre toca a mi puerta. Sentirla por el buenvivir común es una pasión. Si se piensa bien, la culpa está muy lejos de ser postura política. No deberíamos sentirla por obtener un derecho laboral, derecho que hemos pagado con nuestro trabajo, además. Hacernos sentir

culpables por los derechos recibidos es una trampa del capitalismo. De las peores. Un tapabocas. Un amarrarte las manos. Un hacerte sentir privilegiada por recibir lo que debería corresponder a todos. Exigirlo es la postura política. Siempre. Me consuela mi estudiante Luis: “Vilches, tiene el deber de aprovechar y disfrutar el derecho que nosotros no tendremos”.

Pensaba que desalojar mi oficina en el 345 de Domingo Marrero Navarro sería terrible, pero no lo fue. Bueno, casi. Vacié mi escritorio, mi credencia, el modesto librero de la oficina. Boté exámenes viejos, fotocopias ya inservibles para mí, papeles que no sé por qué aún guardaba. Recogí todos los imanes/mementos que con cariño la gente me fue regalando durante mis 35 años. Introduje en las cajas de mudanza los mensajes de agradecimiento de los estudiantes: pócima para curar la nostalgia; la colección de animalitos que adornaba mi escritorio; los útiles escolares que ya no volveré a usar; las fotos de mi familia que me animaron tantas veces. Recogí los carteles de las paredes: el mapa del subway de NYC, el afiche con la cita de Hitchcock, “There is no terror in the Bang, only in the anticipation of it”-moto de mi escritura-, el cartel con “Mi Viejo San Juan” de Pietri y el anuncio de mis libros. Lo guardé todo con rapidez, casi con prisa. Son formas de contener la tristeza y sus lágrimas. No se despachan 35 años tan fácilmente.

Contradictoriamente, retirarse da júbilo y tristeza. Nombro los miedos para alejarlos. Pensamiento mágico, pensarán. El primero es el más fuerte, una especie de miedo troncal del cual brotan los otros como ramas de un árbol centenario: la caducidad autoimpuesta. El aterrador miedo a volverme vieja de repente. Ser anciana no en la acepción de la decrepitud corporal-con sus inevitables canas, dolores, arrugas, achaques y la cercanía a la muerte-sino en el sentido social, la idea de que se llega a una edad en la que una se vuelve aún más invisible. Temo mi borradura como sujeto social. Si desaparezco del escenario universitario, ¿quién me va a procurar? Si me retiro del salón de clase, ¿tendré

público con quien rumiar mis lecturas, mis ideas, mis escritos, mis ilusiones, esperanzas y proyectos? ¿Será una invisibilidad autoimpuesta? ¿Será una caída dentro del orden social? Eso nos dicta un mundo donde nuestro valor está estrechamente atado a cierto tipo de productividad que relacionamos con la fortaleza de la propia carrera y la iniciativa individual (Jenny Odell). Me niego a limitar el concepto de productividad al trabajo-salario. Otra trampa del capital. La creatividad no paga, por ejemplo, es una hermosa forma de productividad.

¿Y qué si esa invisibilidad esconde en su centro transparente una gran libertad?

El miedo del que hablo es a ser dispensable, a perder un lugar que ha costado ocupar. Este terror se fundamenta en que he construido gran parte de mi identidad en la Universidad de Puerto Rico. La torre Franklin Delano Roosevelt ha ocupado el lugar de mi columna vertebral. Desde que tengo 13 años he estado ligada a ella. Llegué a la Secundaria de la Universidad a los trece años y desde entonces no he salido de la UPR, con excepción de los cinco años de escuela graduada. Me reintegré orgullosamente como profesora a tiempo parcial en el 1990, dando algún curso en Literatura Comparada y el Departamento de Español, mientras enseñaba como profesora a tiempo parcial en algunas de las universidades privadas del país. Fueron años de ocho cursos semestrales. De explotación ilusionada en una posible plaza futura. Finalmente, en 1992, me incorporé a la plantilla docente del Departamento de Español de la Facultad de Estudios Generales y ya no salí del recinto. Me ufano de mi vida universitaria, del amor a un espacio, a los estudiantes y a un proyecto que considero el más importante del país, aún hoy, a pesar de su legión de detractores. Me ufano de honrar a mi abuela materna que firmaba con una X, pero, aun así, logró que dos de sus hijos varones fueran a la universidad; y a mi madre y a mi padre quienes, a pesar de su inteligencia, nunca llegaron a ella, pero nos criaron con el deseo de estudiar para “no depender de ningún hombre”.

Al renunciar a mi plaza do cente, ¿dejo de ser?

Me auxilia la pa labra jubilarse: reconozco y celebro la oportuni dad y la res ponsabilidad de poder ser otra yo, de prestar aten ción a cosas diferentes, “de imaginar una vida, una identi dad y una fuente de sentido que se sitúe más allá del mundo del traba jo y del beneficio económico” (J. Odell, Cómo no hacer nada; resistir la economía de atención).

Escogí gran parte de los li bros y los deposité en el librero comunal del edificio. Los coloqué con cuidado como cuerpos que se amaron. Me motivó la esperanza de que algún estudiante atento los reco giera. Entre ellos había varias copias de El psicoanálisis una experiencia por venir. Agra decí haber participado en ese proyecto con mi querida Wanda Ramos Baquero. También dejé, con algo de reticencia, Escribir la ciudad. Que ría honrar la estupenda invitación de Maribel Ortiz Márquez, hermana y colega, así como el trabajo de tantos años fruto de ese convite: conferencias, intercambios culturales nacio nales e internacionales, libro, curso. ¿Perderé las relaciones afectivas e intelec tuales que se vinculan al espacio universita rio? ¿Se desatará el lazo que me une a tanta gente querida? ¿Dejar el espacio y dejarlos de ver cotidianamente significará que se disolve rán esos vínculos? Pero de qué hablo, si desde hace años he dejado de ver cotidianamente a mis colegas amigues. ¿Cuáles son los espa cios de reunión? Bien decía Walter Quinteros, cuando planteaba que al cerrarse el Centro de la Facultad, la Universidad daba su primera gran estocada al cuerpo docente. Eso ocurrió

hace décadas atrás. Y es cierto; cada vez me encuentro menos con mis colegas. Cada vez más, el café se toma en soledad.

Lo reconozco, es difícil entender que el tiempo, así como cualquier momento crítico, con-

tiene la incertidumbre del futuro, pero por qué no, la incertidumbre también puede estar poblada de esperanza. Puedo elegir el tono de mi presente: escoger entre la nostalgia y la gratitud. Reafirmo mi voluntad de agencia amparada en la gratitud por lo vivido.

Apagué la luz y cerré la puerta. Fui la mujer de mi cuento “En el vano”. Como ella, sentí la soledad del Recinto. Como ella, me pregunté: “¿A dónde han ido todos?”. Una pena que la testadura reinita del cuento no me acompañara hoy. Me dirigí al carro. Guardé las cajas en el baúl. Noté que en el estacionamiento había una especie de huerto. ¿Qué estudiantes esperanzadas en el futuro lo habrán sembrado? Sin pensarlo demasiado, arranqué unas lechugas, algunas hojas de albahaca y de recao.

Casi yéndome, volví al huerto improvisado, quise llevarme algo que creciera. Arranqué de raíz una matita de recao. Algo nacerá. Estoy segura.

“PERIODISMO CULTURAL ES LO QUE ESTA BIEN ESCRITO”

ENTREVISTA A RAFAEL ACEVEDO

Ante la otorgación a Rafael Acevedo del Premio Bolívar Pagán de Periodismo, que otorga el Instituto de Literatura Puertorriqueña, surgió el interés de entrevistar al autor sobre el periodismo y su obra.

Llegué al punto de encuentro temprano, para repasar mis notas para la entrevista. Cuando llegó Rafael Acevedo, mientras se acercaba y se reclinaba en el asiento, casi de manera espontánea, empezó la entrevista sin que el entrevistador hiciera una pregunta. Dijo: “El periodismo inició el primero de diciembre del 1900 con la publicación de Iskra, de Vladimir Lenin”. Ese pie forzado dio para iniciar la conversación.

¿Cómo llegas al periodismo?

Yo relajo con lo de Iskra de Lenin del primero de diciembre del 1900 porque a mí me parece que esa narrativa, esa leyenda que yo hago en mi cabeza de Lenin haciendo una revista con una función revolucionaria me marcó, y marca lo que hago, salvando las distinciones enormes entre ambos contextos y las figuras.

Mi interés por el periodismo surge precisamente de la lucha por la independencia. Ver, en televisión, lo relacionado con la muerte de Antonia Martínez, los motines en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras en el 1971, en el 1973, ver todo esto me causó el interés de estar allí, en la noticia. Yo me preguntaba, ¿por qué está pasando esto? Era cierta intuición de periodista, estar presente y preguntar por qué. Cuando yo me criaba, la idea de luchar por la independencia era más arriesgada que ahora. Como no tengo buena vista, no veo bien de noche, pensé que mi lucha tendría que ser a través de la escritura. Siempre quise ser periodista, y, de hecho, entré a la

Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras con la intención de estudiar periodismo en lo que antes se llamaba Comunicación Pública. Era el espacio en que pensé que podía yo luchar contra el sistema. Mi idea de hacer periodismo siempre estuvo vinculada con la lucha por la independencia. Si eso funciona o no, no viene al caso ahora. No me gustó el ambiente en Comunicación Pública, porque estaba más enfocada en lo espectacular del periodismo, en la televisión, en el periodismo de farándula. Eso no me interesó. Las clases de literatura, sin embargo, me entusiasmaron, y por ese camino me fui. A mí siempre me había interesado la literatura, gracias a que el viejo mío tenía una biblioteca pequeña pero con una selección muy curada (cosa que no sabía en el momento). Leí literatura rusa, por ejemplo –Dostoievski, Solzhenytzin– en esa colección.

Entré al Departamento de Estudios Hispánicos y desde entonces estudié literatura. Nunca se me volvió a ocurrir tomar cursos en Comunicación Pública. De hecho, nunca tomé cursos en periodismo. El periodismo lo he aprendido leyendo periódicos y hablando con periodistas. Si es que algo he aprendido del periodismo.

El periodismo siempre lo vinculé con la lucha por la independencia. Y, por supuesto, yo no sabía quién era Lenin, pero con el tiempo resulta evidente que un movimiento de liberación, un movimiento socialista, necesita una comunicación, un periódico. Y en Puerto Rico, el que existió en ese momento y existe hoy es Claridad.

¿Hubo una pausa en tu interés hacia el periodismo, cuando cambiaste de carrera?

Empecé publicando poemarios en los 1980, cuando era estudiante. Después hicimos una revista de poesía,  Filo de juego Terminé de estudiar en el 1988, completé la tesis dos años después. Me ofrecieron irme a

Santa Bárbara, California, pero no me interesaba, quería regresar a Puerto Rico. Quince años luego de entrar a la universidad originalmente pensando estudiar periodismo, se presentó la oportunida de trabajar en Claridad, gracias a Graciela Rodríguez. Desde entonces, soy colaborador de En Rojo. Yo no conocía a Graciela, ni sé por qué se interesó en invitarme a colaborar. Empecé escribiendo regularmente, luego hicimos una sección en En Rojo dedicada a la poesía de jóvenes. Creo que en el 1997 entré a dirigir el En Rojo, en momentos compartido con Héctor Iván Monclova. Luego de un periodo fuera de la dirección, hace como seis o siete años volví como editor. Pero siempre colaboré con la escritura.

Hubo un espacio de dos años en los que también colaboré con El Nuevo Día, en la sección “Buscapié”. La diferencia fundamental entre escribir para En Rojo y escribir para el Buscapié es que el Buscapié son 350 palabras. El espacio del periódico corporativo siempre está medido por los anuncios. Hay un compromiso con el mercado. Por eso el espacio de la escritura es tan estricto. Al momento de iniciar se hace difícil. Sin embargo, en la práctica, uno se sienta a escribir y cuando entiende que ha terminado, se tienen casi exactamente 350 palabras. Era un ejercicio maravilloso de síntesis. Pero la otra diferencia en esa experiencia era la censura, que usualmente se escondía detrás de sugerencias de cambios de temas o de párrafos. Ha sido el único lugar en el que me han pedido que cambie temas o enfoques. Interesantemente, en el periódico CLARIDAD el periódico “ideológico”, nunca he tenido problemas de esa naturaleza.

Algunos amigos me cuestionaban por qué publicaba en El Nuevo Día. Yo pienso que, igual, si te ofrecen un espacio en el New York Times, hay que usarlo. De hecho, la razón por

la que empecé a colaborar con El Nuevo Día es porque me invitaron a colaborar, y me invitó un amigo, Félix Jiménez. Ni antes ni después había buscado publicar en el periódico. Y nunca dejé de escribir en el periódico Claridad durante mi participación en el Buscapié. No recuerdo exactamente cuál fue mi última columna en El Nuevo Día, pero eventualmente me dijeron que ya no tenía que volver a publicar en la sección.

Como escritor, ¿dónde ubicas tu trabajo periodístico dentro de tu obra literaria?

Yo colaboro con En Rojo desde la década del 1990. Colaboré por alrededor de dos años con el periódico de la burguesía puertorriqueña. Eso significa escribir periodismo todas las semanas, o, en su defecto, asumir otras tareas del periodismo todas las semanas. En ese sentido, en términos de cantidad, es prácticamente lo mismo lo que le he dedicado al periodismo que al trabajo literario.

críptico, más cercano a la academia, con reflexiones filosóficas o muy relacionadas con la teoría literaria, sobre todo cuando escribía reseñas. Ahí se veía la imprompta de la academia, pero no era la intención. Me salía natural por el oficio. No era algo consciente.

Cuando te iniciaste como colaborador de En Rojo, ¿cuáles eran tus referentes de escritura en el periodismo? ¿Tenías presente la tradición de escritura del periódico, como la columna rotativa Relevo?

El ejercicio de escritura en el periodismo es muy similar al de la escritura literaria. Veo al periodismo muy cercano a la literatura. El proceso de escritura, dependiendo del género, tiene diferentes intensidades. Por género, de manera distinta, va cobrando forma un pensamiento. Yo pienso que, cuando se hace periodismo, se piensa en cierta estructura y cierta musicalidad que son muy similares a las que uno piensa cuando va a escribir una novela o un poema. Obviamente, el interés del género periodismo requiere claridad, requiere ser directo, pero eso también me puede suceder al escribir una novela. En el periodismo, tengo una idea de que se debe ser claro, preciso y directo, de que las opiniones deben ser, dentro de todo, justas y razonables, mientras que en la literatura no pienso nunca en un público. Escribo para mí. Como dije, para mí el periodismo siempre estuvo vinculado a una lucha política. Escribo “poemitas” desde muy niño. Llevo toda mi

vida escribiendo. Nunca pensé en la literatura como algo relacionado específicamente con luchas sociales. Creo en la total autonomía de la literatura. Por supuesto, como sabes, las codificaciones de la realidad se explayan en lo que escribimos. Una carta a la novia puede tener algo de esa realidad. Pero no se hace con esa intención, como sí ocurre para el periodismo.

En el periodismo también se pudiera hablar del tema de la objetividad, pero la objetividad no tiene nada que ver con desvincularse con ninguna postura ideológica o política.

¿Tú trabajo ensayístico es casi todo periodístico?

Yo tengo un libro sobre ciencia ficción en Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el 2026. Tengo un libro de ensayos sobre literatura puertorriqueña en el siglo XIX. Tengo cuatro o cinco libros de ensayos. Pero nunca he publicado esos libros. Y rara vez publico en revistas académicas. Las razones no las sé.

Esa es una escritura totalmente distinta a la periodística, es una escritura académica, siguiendo las reglas del MLA del 1992, que fueron las que aprendí. Pero mi escritura periodística es de otra naturaleza

Ahora que leo textos periodísticos que escribí hace 20 o 30 años, veo que era muy

Yo sabía que había un peso literario en el En Rojo, como tal, que desde sus inicios había contado con la participación de los escritores puertorriqueños más conocidos. Quizás también eran los más conocidos por estar vinculados con la lucha por la independencia. En todo caso, aquí hay una coincidencia entre los más conocidos y los mejores escritores, coincidencia que no siempre se da. Pero nunca lo pensé como algo que había que continuar porque, a fin de cuentas, los escritores nuevos tenían ya su espacio en En Rojo.

Si empiezo a mencionar los escritores que hoy día son reconocidos y que comenzaron a publicar en En Rojo, deberían ser como 10 o 15, quizás más. Sobre todo poetas, mujeres, que comenzaron a publicar en En Rojo. Y también, escritores que no necesariamente están vinculados con lucha de ninguna índole. Pedro Cabiya, Juan Carlos Quiñones… Escritores académicos también. Yo creo que En Rojo, desde su fundación, era un espacio importante para escritores jóvenes. Muchos tuvieron sus primeras publicaciones aquí. Con respecto a mis referencias literarias, hay varios que no necesariamente veo como modelos de escritura, pero sí que me gustaba leer. Lenin sería uno, además que era ejemplo con respecto a la importancia de trabajar

Fotos: Christian Rosado Medina

en el periódico y escribir en él.

Hay escritores de periodismo deportivo que a mí me resultaban fascinantes. Rafael Pont Flores, por ejemplo.

También, los periodistas que escribían en El Vocero. Tomás de Jesús Mangual era uno. Escribía narraciones que eran cuentos en los que no sobraba ni una palabra. Después supe que Tomás de Jesús Mangual no escribía sus artículos, que los escribía Francisco Velázquez, para mí el mejor escritor de literatura policiaca que hay en el Caribe.

Me gustaba mucho leer a Nemesio Canales. Los textos de Gabriel García Márquez. Alfonso Reyes. No como modelos para escribir, nuevamente, sino como referencia de grandes escritores de artículos periodísticos.

Yo no escribo tan claro. Soy más lezamiano. Otro escritor importante para mí es Joserramón Ché Meléndes. Ahora pensándolo bien, puedo decir que Joserramón Meléndes es un modelo de escritura de ensayo periodístico. Ché tiene la capacidad de escribir un artículo que no es necesariamente lineal pero con fragmentos lúcidos: el poder escribir de manera fragmentaria y tener el efecto deseado.

Cuando recibiste el Premio Bolívar Pagán, se celebró en CLARIDAD, pero no solo porque eres colaborador regular del periódico, sino porque también, como se ha dicho, has sido y eres el editor de En Rojo. ¿Dónde cae tu labor como editor en este proceso?

Todos los periodistas tienen que ser editores de su propia obra. Pero trabajar en un periódico presupone toda una división del trabajo: editores, correctores, redactores, etc. Los periódicos independientes muchas veces no tienen la fortaleza económica de los periódicos corporativos, así que quienes laboran en estos espacios tendrán que ser editores, correctores, redactores, etc. No es que yo deseara ser editor, es que es una de las funciones que he asumido como parte de mi trabajo en Claridad.

A mí, en lo personal, no me gusta “editar”, en el sentido de modificar lo que alguien escribió, o por lo menos nada que incida en el contenido. No me gusta hacerlo ni tan siquiera en los exámenes que recibo de mis estudiantes.

Lo más que yo he apreciado del trabajo como editor es hacer entrevistas. Haber entrevistado a Elena Poniatowska, Sergio Ramírez, que es fan del beisbol, Silvio Rodríguez… En ese otro sentido, el de las entrevistas, es bien grato conversar con personas que uno admira.

No sé, a mí me parece el mejor empleo que uno pudiera tener, el de periodista.

¿Sabes qué es curioso? Uno de los primeros libros que yo leí fue  Historia de los partidos políticospuertorriqueños (1898-1956) de Bolívar Pagán, porque formaba parte de la colección de mi viejo. Una cantera de información. Después fue que supe que era un periodista vinculado con el Partido Socialista. Fue una gran lectura para mi formación.

Pero fíjate que quien me entrega el premio es el Instituto de Literatura Puertorriqueña, no el Overseas Press Club ni la Asociación de Periodistas de Puerto Rico. Es un instituto de literatura cuyo fin es premiar el periodismo desde una perspectiva más hacia la literatura que otra cosa. Me parece que está más relacionado con el periodismo cultural.

¿Cómo definirías periodismo cultural?

La cultura es transformación de la naturaleza. En términos generales, pues, el término cultura es vasto. Pero desde esta visión, “periodismo cultural” es quizás demasiado amplio.

Nosotros asociamos el periodismo cultural al arte, al teatro, pero yo creo que el periodismo cultural es lo que se escribe en un medio y que tiene belleza. Puedes estar escribiendo de economía, pero puede haber belleza en eso. Tú lo sabes, hay pasajes de El capital que son inmamables, pero hay otros que son literatura. Yo creo que se puede hacer periodismo cultural desde el periodismo deportivo. Para mí, unos de los mejores textos periodísticos que yo he leído son los de Rafael Pont Flores, y son simplemente reseñas de beisbol, reseñas deportivas, de una belleza literaria. José Martí hacía periodismo cultural. No coincido con él en su perspectiva del beisbol, pero todo lo demás que escribió, eso es literatura, eso es periodismo cultural. El Manifiesto de Montecristi es de

una belleza intensa, pero también es una estrategia de combate. “El puente de Brooklyn”, ¿es periodismo cultural? Por supuesto. No sé si se llamaba así entonces.

Yo creo que “periodismo cultural” es lo que está bien escrito. Eso no existe en el periodismo corporativo. Son textos breves, concisos, sin reflexión.

De hecho, Claridad es el único periódico con un espacio para la cultura.  El Nuevo Día a veces, pero es una página, dos páginas. Son reseñas, que se solicita que sean de libros de editoriales “importantes” – lo sé por gente que trabaja ahí. No van a encontrar reseñas de libros de Luscinia, de Gnomo, de Pulpo, de esas editoriales que piensan que son “pequeñitas”.

Hoy, el periodismo en Puerto Rico, quizás en el mundo, prescinde de lo cultural ¿Hay algo que quieras decir de la tradición del periodismo cultural en Puerto Rico?

Qué importante han sido las revistas en Puerto Rico. La revista La Azucena de Alejandro Tapia y Rivera… Esa revista tenía artículos de filosofía, de ciencia, de literatura, tenía novelas por entrega. Es incalculable el valor cultural de esa revista. Puerto Rico Ilustrado es una revista magnífica. Igual, literatura, ciencia, creación… Nada más hay que leerse el libro Historia del periodismo de Antonio S. Pedreira para enterarse de esa riqueza. Tapia, para mí, es el fundador del periodismo cultural en Puerto Rico. No sé si lo que estoy diciendo es correcto, habría que ver. Pero me parece que es quien le da pertinencia y volumen al periodismo cultural. ¿A veces te piensas como parte de esta tradición?

Never. Never. No.

Yo pienso que la aportación individual ya no tiene mucho sentido. Digo que Tapia es el fundador del periodismo cultural, pero esas figuras no existen en el mundo contemporáneo. Las cosas se han colectivizado, por no decir democratizado. Si acaso, formo parte de esta tradición porque dirijo un suplemento cultural. Pero el suplemento cultural no existiría sin el periódico, y el periódico no hubiese existido sin la organización política. Una organización política, además, con la idea de que se necesitaba un periódico y un suplemento cultural porque la lucha cultural era parte de la lucha por la independencia. ¿Qué aportación individual uno puede hacer en esto? Sí, los individuos están ahí, pero son trabajos colectivos. ¿Si nadie colabora con el En Rojo, cuál es la importancia de un individuo que trabaja ahí?

DECENAS DE COMUNICADORES CAMBIAN LA NARRATIVA MIGRANTE

Venían de todas partes con una misma causa: desafiar la forma en que se cuentan y circulan historias relacionadas con las poblaciones migrantes. Venía gente de la diáspora mexicana radicada en California, de lugares íntimamente vinculados con poblaciones mixtecas, de Honduras, Oaxaca, Idaho, Ecuador y hasta Arecibo. Durante cuatro días, durmieron en Adjuntas para conocer mejor cómo contar sus experiencias y las de sus comunidades.

RoxanaBendezúyMariMariNarváez–deRaícesMigrantesydeKilómetroCero, respectivamente–reunieronadecenasde profesionales,activistasycomunicadores detodoelcontinenteparadarlenuevaformaalasnarrativasquedominanlostemas relacionadosconpoblacionesmigrantes. Contalleresdivididospordisciplinasyexcursiones,elgrupoestuvoexpuestoauna variedad de debates relevantes.

“Estaguíaparaperiodistasrespondeal contextodelaactualycrecientecriminalizacióndepersonasmigrantesenEstados UnidosyPuertoRico.Laspersonasinmigrantesquelleganaestepaís,particularmenteaquellasqueseracializancomonegrasomarrones,hansidocriminalizadasy sehanconvertidoenelfocodedetención, deportaciónyexpulsión…Cómohablamossobremigraciónyfronterasrepercute directamenteencómorespondemosala violenciadeEstado”,leía,comoejemplo, unfolletodeKilómetroCerosobrelapropaganda policíaca (copaganda).

Lacopagandasuponepropagandadirigidaajustificarlaviolenciaporpartedela Policía.Moldealanocióndelcrimenylas preocupacionesde“seguridad”,normalmentereflejadaenlacoberturasaturadade homicidios,balacerasotemasquearmen unanarrativa.MariNarváezdiodeejemplo dos portadas de Primera Hora que, dentrodeunplazodetresdías,exaltaron la “labor policíaca”.

Distintascenas,descansosymeriendas intercalabanlasdiscusiones,quetambién trataronasuntosdelperiodismocomunitariocomounaformadeempoderaralas

personasparaquecuentensushistorias. Paraeso–conlaayudaderecursoscomo LuisTrelles,FiruzehShokookValleyMarianaSurillo–,lacapacitaciónfomentóla creacióndepitches(presentacióncortay breve)dehistorias.Cadaunasedesarrollaríabajounadisciplinaalolargodeltaller.

La elaboración de cada historia consideraba preguntas fundamentales como «¿para qué quiero contar esta historia?, ¿quién es mi audiencia?, ¿desde dónde pretendo insertarme?», así como las raíces estructurales y sistémicas que daban paso a la migración como fenómeno social. De modo que cada historia se elaboraba dentro de su propio marco, como el proyecto radial de Jorge Ríos, quien prepara actualmente un programa para poblaciones mixtecas en Oxnard.

“La meta es no ver a los inmigrantes como un problema sino como agentes de resistencia”, explicaba Bendezú durante la discusión del pitch.

Las sesiones por disciplina consistían en tres talleres: uno de escritura, uno de audio y otro de vídeo. Por dos de los cuatro días, el grupo se dividía según sus intereses. En el taller de Shokooh Valle, donde participó el autor de esta nota, los participantes leyeron cuatro textos que variaban de reportajes duros a crónicas elaboradas. Mientras leían, un pavorreal gorjeaba para desdicha del silencio, casi queriendo interrumpir con su plumaje azul cielo y sus ojos muy regios.

Las discusiones subsiguientes abarcaban la lógica detrás del lenguaje, la construcción de narrativas con el empleo de las palabras, el alcance que puede tener un texto de acuerdo con su manejo de estos factores y otros temas vinculados con la escritura como medio. Shokooh Valle, quien trabajó por 15 años en Primera Hora, también destacó la influencia y las limitaciones que muchos enfrentan desde sus medios, donde resulta más difícil contar estas contra narrativas.

En cada taller especializado, las personas debían profundizar en las historias que habían presentado en sus pitches. Asimismo, la capacitación integró sesiones para

hablar de la preparación de entrevistas y la ética y seguridad para con las fuentes. Estos debates presentaban la diversidad de fuentes disponibles para crear las historias y la importancia de reconocer aquellas en posiciones vulnerables.

El grupo visitó, el sábado, a Casa Pueblo en una suerte de tren del Municipio de Adjuntas que ofrece viajes alrededor del pueblo. El clima, favorable, repartía una luz que alumbraba desde las copas de los árboles hasta el fondo de los ríos, y todos hablaban de alguna forma sobre su relación con el campo.

Cada día propiciaba las redes de apoyo con dos comidas y una cena que permitía a los participantes compartir contactos y desinhibirse un poco. Las evaluaciones finales reflexionaron sobre cómo materializar las historias dentro de plazos tentativos de 30, 60 y 90 días. Algunos proyectos consideraban integrar elementos multimediáticos e incluir códigos QR para ampliar las historias, que venían de todas partes y salían para difundir un mentís común.

“Las personas inmigrantes que llegan

a este país, particularmente aquellas que se racializan como negras o marrones, han sido criminalizadas y se han convertido en el foco de detención, deportación y expulsión… Cómo hablamos sobre migración y fronteras repercute directamente en cómo respondemos a la violencia de Estado”

JUNTA COMUNITARIA DEFIENDE RÍO PIEDRAS

Por la Redacción de CLARIDAD

La Junta Comunitaria de Río Piedras dio a conocer que, luego de una reunión con representantes de la empresa Laguna Capital LLC sobre el desarrollo de 12 edificios en el Paseo de Diego, confían en que los acuerdos conversados se traduzcan en un desarrollo participativo, alineado con las necesidades y el bienestar de las y los residentes de Río Piedras.

La declaración surge luego de semanas de revelarse la compra de los 12 edificios por el artista Bad Bunny y de comentarios en las redes de que un recién edificio remodelado en el Paseo de Diego es suyo.

En comunicado de prensa, la Junta Comunitaria declaró que llevan años impulsando procesos de planificación y participación en el casco urbano. A esos efectos, el encuentro se llevó a cabo el pasado 3 de febrero, por petición de la comunidad, con el propósito de conocer los posibles planes de rehabilitación de dichas estructuras.

De acuerdo con lo divulgado, las organizaciones que integran la Junta Comunitaria compartieron información sobre la Ley 75 de 1995, según enmendada, que creó la Zona de Planificación Especial de Río Piedras y que establece un modelo de planificación participativa vinculante, donde la comunidad es un actor protagónico en los procesos de desarrollo.

“Aquí vivimos personas que llevamos años soñando, planificando y organizando iniciativas para un Río Piedras más vivo y sustentable. Este tipo de proyectos puede representar una buena oportunidad si se construye pensando desde nuestra gente”, expresó Luis Díaz, presidente del Cuerpo Consultivo para el Desarrollo de Río Piedras.

Las organizaciones afirmaron que cualquier iniciativa deberá ajustarse estrictamente a este marco legal y evitar dinámicas que puedan propiciar desplazamiento o exclusión. Señalaron, además, que la inversión privada es bienvenida cuando se integra a la visión colectiva del desarrollo

local y respeta las estructuras comunitarias existentes.

“El proyecto de vivienda asequible que impulsa el Fideicomiso para el Desarrollo de Río Piedras en el antiguo Colegio La Milagrosa busca precisamente que el desarrollo del casco urbano incluya a quienes ya forman parte de esta comunidad y contribuya a su permanencia”, señaló Melissa López, su presidenta.

Los grupos representados fueron la Junta Comunitaria del Casco Urbano de Río Piedras, el Fideicomiso para el Desarrollo de Río Piedras, el Cuerpo Consultivo para el Desarrollo de Río Piedras y el Centro de Acción Urbana, Comunitaria y Empresarial de Río Piedras (CAUCE).“Para nosotras es fundamental que cualquier proceso de rehabilitación o desarrollo en el casco urbano se construya en diálogo con la comunidad y en armonía con las necesidades de quienes viven y sostienen a Río Piedras”, expresó Mónica Ponce Caballero, directora de CAUCE.

Según se informó, durante el encuentro se alcanzaron acuerdos iniciales como compartir el inventario de los edificios, intercambiar información sobre los proce-

sos de rehabilitación y retomar reuniones trimestrales de seguimiento. En palabras del licenciado Pedro R. Ortiz, representante de Laguna Capital, “lo que la comunidad demande, eso es lo que debe estar allí”, una expresión que las organizaciones entienden debe traducirse en compromisos concretos y sostenidos en el tiempo.

“Río Piedras ha enfrentado por años un abandono estructural que necesita rehabilitación y actividad económica, pero el desarrollo no puede significar el desplazamiento de quienes han construido comunidad aquí por décadas. Apostamos a un modelo donde la inversión permita que las personas riopedrenses puedan permanecer, convivir y beneficiarse del desarrollo de su propio pueblo”, expresó Channiel Peñaloza Parrilla, presidente de la Junta Comunitaria del Casco Urbano de Río Piedras.

Las organizaciones reafirmaron que el desarrollo del Paseo de Diego debe promover la permanencia de residentes y comerciantes, integrar vivienda asequible y construirse en diálogo con quienes han sostenido a Río Piedras por décadas.

FÁBRICA DE MONSTRUOS:

CUANDO LA TINTA PREPARA LA PÓLVORA

SABEMOS QUE CUANDO LOS GRANDES MEDIOS EMPIEZAN A COREAR LA MISMA CANCIÓN, ALGUIEN ESTÁ AFILANDO LOS CUCHILLOS

El mundo despertó el fin de semana con la noticia de la Operación Furia Épica. El nombre, tan grandilocuente como vacío, no podía ocultar la crudeza de los hechos: bombas sobre Teherán, centenares de muertos y muchas edificaciones civiles destruidas. Pero, ¿cómo se llega a este punto?

Lo ocurrido, que no fue en absoluto un arrebato de ira, contó de manera invariable, en sus esencias, con una operación mucho más silenciosa y, a su manera, tan efectiva como cualquier bombardeo: la operación mediática.

En Estados Unidos, la maquinaria de propaganda no descansa. No necesita hacerlo. Durante meses, grandes medios occidentales han actuado como avanzada del Pentágono. Han desplegado lo que algunos analistas denominan una «distorsión perceptual»: presentar cada movimiento defensivo de Irán como una amenaza ofensiva, obviar contextos históricos, y saturar el espectro informativo con la cantinela de que el programa nuclear persa es un peligro existencial para el mundo.

En el discurso de esos medios, para los agresores se utilizan verbos como «bombardeó» o «atacó», asociados a acciones tácticas, precisas y, por tanto, susceptibles de justificación estratégica. Se mencionan los «objetivos militares» para reforzar la idea de una guerra limpia, racional. Mientras que, para la respuesta de los agredidos, se emplean expresiones como «lanzó una oleada» y «lluvia de misiles», que evocan violencia descontrolada, barbarie y una amenaza existencial.

Se omite sistemáticamente que esos misiles también impactan en instalaciones militares o de inteligencia, lo que influye en que el lector infiera que el ataque iraní fue ciego y dirigido contra civiles. Esta asimetría se convierte en una inversión moral: el agresor (quien bombardea primero) es presentado como un actor racional y defensivo, mientras que quien

responde es mostrado como una fiera irracional.

Los medios occidentales han perfeccionado la técnica de deshumanizar al enemigo mediante etiquetas que lo vacían de complejidad. A los aliados regionales de Irán se les llama sistemáticamente «proxies» (títeres), negándoles su condición de movimientos con raíces sociales y agendas políticas propias. Al Cuerpo de Guardianes de la Revolución se le presenta como una «estructura de poder parásita». El propósito es presentar a Irán no como un Estado-nación con intereses legítimos, sino como una «cabeza de hidra» que debe ser cortada para que la región vuelva a la normalidad. Y ahí radica la trampa. El periodismo serio explica; la propaganda, en cambio, etiqueta. Al repetir hasta el cansancio que Irán es un «régimen terrorista» o una «teocracia malvada», se deshumaniza a una nación de 85 millones de personas. Se borra de un plumazo su poesía, su cine, su historia milenaria y, sobre todo, se justifica de antemano cualquier crimen cometido contra ellos.

La maquinaria no opera solo en los medios, sino también en los centros de investigación y revistas académicas como Foreign Affairs. Allí se producen análisis que, bajo la apariencia de objetividad, preparan el terreno para la intervención. Se presentan las protestas internas en Irán como evidencia de «colapso inminente», sin mencionar el papel de las potencias externas financiando y organizando la agitación. Se describe al Gobierno iraní como «carente de legitimidad», mientras se ignora que ha sobrevivido a décadas de sanciones, guerra e injerencia, lo que demuestra precisamente una notable resiliencia institucional.

La historia, tozuda ella, suele repetirse, primero como farsa y luego como tragedia. Quienes vivimos la década del 2000 recordamos cómo los mismos métodos –falsos informes, «armas de destrucción masiva» inexistentes y una prensa cómplice– allanaron el camino para la invasión de Irak. Aquella guerra dejó un millón de muertos y

un país destruido. Nadie pagó por los titulares mentirosos. Nadie pidió perdón. Y aquí estamos, con el libreto reciclado, listos para el próximo estreno.

No hay peor ciego que el que no quiere ver, por eso, cuando se ordenaron los bombardeos, ya estaba sembrada la cosecha. Días antes el imperio hablaba de misiles iraníes capaces de alcanzar Estados Unidos, una afirmación desmentida incluso por analistas occidentales, pero útil para lo que realmente importaba: preparar a la opinión pública, en particular a su base más fiel, para lo que estaba destinado a suceder.

La estrategia es perversa, pero simple: se crea un monstruo en la ficción para luego vender la solución por la vía de los hechos. Se magnifican los errores de Irán, se callan las provocaciones de Israel y se establece una jerarquía del dolor donde las víctimas del «otro» son solo números, mientras las «nuestras» merecen biografías y condolencias oficiales.

Todo este dispositivo narrativo tiene un nombre: guerra sicológica. El objetivo es claro: Desmoralizar a la población iraní, haciéndole creer que su aislamiento es total y que su destino es el colapso. Desinformar a la opinión pública occidental, para que acepte como necesarias medidas que de otro modo serían repudiadas. Preparar el terreno para la acción militar, construyendo un consenso en torno a la idea de que «no hay otra opción» que atacar.

En Cuba sabemos de eso. La diferencia es que nosotros aprendimos a leer entre líneas, a buscar la verdad a contracorriente de los grandes monopolios. Sabemos que cuando los grandes medios empiezan a corear la misma canción, alguien está afilando los cuchillos.

Hoy es Irán la diana elegida. Mañana, ¿qué país será el elegido para ser deshumanizado en las portadas de los grandes diarios? La tinta que prepara la pólvora no distingue pueblos, solo obedece.

Reproducido de www.granma.cu

ATLETAS BORICUAS DE ATLETISMO LUCIENDO MUY BIEN

El jueves 26 de febrero del presente año atletas Boricuas participaron en la competencia “Sudamericano Bajo Te-

Celebren y aporten más al Atletismo que históricamente es el deporte con mayor número de clasificados en las últimas cuatro (4) olimpiadas en eventos individuales. Al presente, 31 atletas ya han cumplido con la marca mínima para los

cho” celebrado en Cochabamba Bolivia. Gran actuación de los nuestros logrando tres Marcas Nacionales. Entre ellos: Eloy Benítez en 60m 6.48 Marca Nacional (preliminar); Gladymar Torress, 2 lugar con 7.18 en los 60 m, Marca Nacional y marca mundial bajo techo; Adanelys Rodríguez 3 lugar con 7.29, mejorando su Marca Personal; Paola Vázquez en 60mv con 8.13, mejorando su Marca Personal 2 lugar y Allysbeth Félix 6.60m Marca Nacional 2do lugar

Extraordinario desempeño de los nuestros camino a los juegos Centroamericanos en julio del 2026 en República Dominicana. Hay que destacar el trabajo extraordinario técnico, médico y administrativo del personal de apoyo de cada uno de estos atletas y hacemos un llamado al gobierno central ya que el atletismo necesita fondos para un mejor desarrollo y alto rendimiento. Los resultados están, el compromiso no falla tampoco y la disciplina de nuestros atletas es cada día mayor.

llas, lanzamientos y eventos de campo en general. Las mejores pistas están en instituciones privadas. Muchas pistas, pero solo para eventos de carreras y no podemos expandir a todo el archipiélago nuestro programa de eventos”. Se construyen

Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026.

Más para el deporte, más para nuestros atletas, ¡¡¡más para el desarrollo!!!, señaló el liderato de la Federación de atletismo de Puerto Rico a través de sus directivos.

Entrevistamos al Profesor Luis Diepa, Presidente de la Federación de Atletismo y nos señaló lo siguiente:

“Tenemos un gran grupo de atletas juveniles y adultos con capacidad atlética y el compromiso de representar al país dignamente, pero se necesita el apoyo económico gubernamental y privado para ayudarlos a desarrollarse adecuadamente”.

“Los recortes al presupuesto en el gobierno central y al COPUR nos han afectado y tenemos que buscar fondos privados de personas y compañías que se comprometan con nuestros programas”.

¿Qué problemas principales enfrenta la Federación y los programas de atletismo en Puerto Rico?

“Las pistas de nuestro país no tiene las facilidades adecuadas para eventos como martillo, salto con pértiga, salto alto, va-

pistas, pero no se le da mantenimiento, ni tienen las facilidades necesarias para eventos de campo. Ejemplo Jerome Vega, Campeón Centroamericano Martillo y participante de los juegos Olímpicos en Paris que no tiene donde entrenar adecuadamente. La pista de la UPR no tiene las condiciones y la del el Albergue Olímpico tampoco. Estamos buscando con la agencias privadas a qué nos faciliten y ayuden como auspiciadoras para mejorar nuestros programas de competencia y apoyo a atletas.”

¿Qué está haciendo la Federación para mejorar sus programas y ayudar al desarrollo de atletas elites?

“Aparte de las competencias a todos los niveles, infantil, juvenil y adultos, respaldo a nuestros técnicos, acuerdos colaborativos con el DRD, Comité Olímpico y otros, estamos en búsqueda de apoyo para los eventos de atletismo. Apoyo financiero de instituciones corporativas y privadas para ayudar a nuestros atletas a seguir mejorando.” (Para videos y entrevistas visitar: Prensa Pitirre - YouTube)

DE MESSI, EVENTOS GRANDES Y RECONOCIMIENTO A UNO DE LOS NUESTROS

El pasado jueves 26 de febrero se realizó en Puerto Rico el partido de exhibición entre los equipos de fútbol del Independiente Valle de Ecuador y el Inter Millan de Miami equipo al que pertenece la leyenda, Leo Messi.

La presencia de Messi fue el principal factor para que, por dos días, el Juan Ramón Loubriel se abarrotara y desde tempranas horas hubiera miles de fanáticos esperando para ver a la estrella argentina.

El partido cumplió con las expectativas y, pese a que sólo jugó la segunda mitad, el espectáculo que montó el argentino (sobre todo en los minutos 65 al 70) coronó con el gol que decidió el juego. Nos hizo recordar a todos porqué estábamos presenciando a uno de los grandes de todos los tiempos.

Falló la organización y la seguridad

dial tras haber sido sorprendido dos veces por Jamaica en noviembre del año pasado. Puerto Rico tuvo la oportunidad de vencer a Canadá en el tiempo regular pero no pudieron ejecutar en la última jugada y even-

gándose dos pases olímpicos para Los Ángeles 2028, todo es posible.

Por primera vez en mucho tiempo CLARIDAD contará con 4 periodistas: los reporteros Javier Gorbea y Jorge Mercado, y los fotoperiodistas Alina Luciano y Christian Rosado. Entre todos cubriremos todas las incidencias del torneo más importante del béisbol.

Pese a que el evento fue un éxito taquillero, se demostró que el fútbol puertorriqueño no tiene un problema de fútbol sino uno de organización a todos los niveles.

Añadir más butacas parecía bien en teoría, pero no había la seguridad suficiente y el plan que había (el que fuera) debe ser revisado en su totalidad luego de que al final del partido hubo un incidente donde un joven tropezó con la estrella argentina en lo que pudo haber acabado en una tragedia. Todos vamos al estadio a disfrutar y ese tipo de comportamiento no se puede permitir.

Puerto Rico vivo en las ventanas

Al mismo tiempo que se estaba llevando a cabo el juego de Messi, en el Coliseo Roberto Clemente el equipo nacional de baloncesto trataba de mantener con vida sus oportunidades de cualificar al Mun-

tualmente perdieron en el tiempo extra.

Eso empinó la cuesta al punto de que si PR perdía el domingo frente a Bahamas prácticamente estaba fuera de un mundial de baloncesto por primera vez desde 1982. Puerto Rico, demostrando cría, salió con urgencia el domingo y al final aguantaron el empuje de los bahameños para llevarse la victoria 71 a 66 y mantenerse con vida. Así las cosas, el juego del mes de julio entre PR y Bahamas (allá) decidirá quién adelanta de ronda.

CLARIDAD listo para el Clásico Mundial

Este próximo viernes comenzará en Puerto Rico (en el estadio Hiram Bithorn) la primera ronda del Grupo A del Clásico sin un claro favorito entre Canadá, Colombia, Panamá, Cuba y los nuestros. Nuestro grupo es uno accesible, pero, ju-

También pendiente al cualificatorio FIBA femenino

El mismo día que se lleva a cabo el último juego de primera ronda del Clásico Mundial en el Hiram Bithorn, comienza en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot el torneo cualificatorio FIBA femenino para determinar los 16 equipos que irán al Mundial en Alemania. Actualmente están clasificados Bélgica, Nigeria, Australia, EEUU y el anfitrión. Los torneos para determinar los próximos once equipos se llevarán a cabo de manera simultánea habiendo 3 plazas en cada una de las sedes (China, Turquía y la nuestra) y dos en el torneo en Francia.

Nuevamente CLARIDAD estará presente para la cobert)ura más completa. Por último, este sábado 7 de marzo se llevará a cabo el Clásico de Pruebas Múltiples de atletismo en el Centro de Atletismo de Cupey Track el evento lleva el nombre de dos de las principales figuras de atletismo del país la heptalista Alisbeth Félix y el decalista Ayden Owens. La prueba será dedicada a la Dra. Ana Cintrón, Luzgarda Rondón y el compañero Jorge Mercado quien en los últimos años se ha convertido en un pilar en la continuidad de las páginas deportivas de CLARIDAD. A los tres nuestras felicitaciones. ¡Qué vengan los grandes eventos!

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