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UNIDAD 5 del Curso de Desarrollo del Adolescente en MADEMS del SUAYED

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Desarrollo del Adolescente Autor: Mtro. Justino Vidal Vargas Unidad: 5


Desarrollo del adolescente Unidad 5 El universo social de los adolescentes Mtro. Justino Vidal Vargas 1 Introducción En la presente unidad nos acercaremos a la interrelación social establecida entre jóvenes y tiempo cronológico, cultural o económico. En ésta se generan experiencias que influyen en procesos psicológicos que promueven desarrollos, los cuales no se observan de manera evidente, pero a largo plazo se hacen visibles. Con esto queremos evidenciar que podemos analizar el proceso desarrollado en la cotidianidad, a través de fuentes y herramientas que permitan acercarnos sistemáticamente para obtener elementos genuinos. De manera general, tomaremos tres universos en los que el adolescente crece: 1. La familia 2. La experiencia con sus pares 3. La institución educativa Todas inmersas en relaciones sociales y entretejiendo procesos psicológicos dinámicos.

2. Cambios en las experiencias adolescentes en el mundo social El ser humano vive en un mundo cambiante y dinámico. La influencia recíproca y pluirideteminada de aspectos sociales, económicos, culturales, ideológicos, éticos, educativos, políticos, tecnológicos y psicológicos; crea expectativas, moldea, ajusta y sanciona la manera en que el individuo evoluciona. En los jóvenes, estos factores son primordiales pues influyen en la construcción de funciones y guían su porvenir; debido a que “los adolescentes son seres sociales que forman parte de una sociedad más amplia (por lo que) necesitamos comprender su orden social y algunas de las formas que influyen sobre ellos”. De misma forma que otras etapas, como la niñez, la adultez o la vejez, los lineamientos que las teorías científicas sugieren, son únicamente guías que se ajustan y entran en un juego de construcción no sólo desde el individuo, sino también desde la interacción social, que modifica incluso la visión que se tiene de estas fases. Los jóvenes que están creciendo en este nuevo siglo, se desarrollan bajo seis influencias importantes según el autor mencionado. A continuación las enumeramos: 1 La revolución de las computadoras. Los cambios tecnológicos nos han acercado al uso de las computadoras como una herramienta que, en su vertiginosa etapa de expansión, se perfila como instrumento fundamental para la formación del individuo y la sociedad. Dentro


de esta revolución se contempla la importancia de la red (internet), la red mundial (www), la información inapropiada y los efectos que ésta conlleva –como el acceso a la pornografía infantil y juvenil-. 2 La revolución materialista El crecimiento de los jóvenes en una sociedad materialista, ha ocasionado fenómenos como la incorporación de los adolescentes al mercado de trabajo (en nuestro contexto, formal e informal). Existen diversos factores que se entrelazan y que abarcan desde una participación por necesidad, hasta la explotación ilegal de mujeres jóvenes en el empleo. Los jóvenes son una población susceptible al consumo y su cooperación para la subsistencia familiar construye una relación a nivel familiar, de autoconcepto y autoestima que es digna de estudiarse. 3 La revolución educativa Ésta implica la necesidad de acceder a un mayor nivel educativo, prolongando la dependencia de los adolescentes. 4 La revolución de la familia Los cambios que están ocurriendo en la estructura familiar influyen en el desarrollo de los adolescentes y en la valoración que hacen sobre ésta. Si de manera tradicional el matrimonio suponía otorgar seguridad económica, bienes y servicios, estatus social y crianza de hijos (lo que se denomina función instrumental); actualmente tal idea se transforma, puesto que la gente se casa para satisfacer sus propias necesidades emocionales (función expresiva) 5 La revolución sexual Se caracteriza por cambios significativos en la conducta sexual. Algunos de sus rasgos positivos son: Conocimiento fundamentado acerca del funcionamiento y la actividad sexual, propuestas para el tratamiento de disfunciones sexuales, tolerancia hacia el uso de anticonceptivos, habilidades para enfrentar conductas sexuales no deseadas, comprensión de funciones vinculadas a la perspectiva de género y apertura para la creación de discursos flexibles sobre sexualidad. Como aspectos negativos encontramos una mayor permisividad de la conducta sexual prematrimonial, el embarazo fuera del matrimonio, enfermedades de transmisión sexual (el SIDA, entre ellas) y confusión alrededor de la sexualidad. 6 La revolución de la violencia Los complejos órdenes socioeconómicos están generando un incremento en la violencia. Los jóvenes son partícipes de estos actos por diversas causas, desde necesidades personales y la escasa oferta a nivel educativo y laboral, hasta principios ideológicos donde se comprometen en nombre de una convicción personal, patriótica o social. La violencia es un factor variable, haciendo difícil ofrecer estadísticas sobre este fenómeno en los adolescentes, por lo que se te invita a trascender la reflexión en un foro que permita valorar y desarrollar indicadores de este grave problema.

3. Los adolescentes en familia Comentábamos anteriormente que se ha transitado del modelo de familia con función instrumental, al modelo familiar con función expresiva.


El argumento que justifica esta evolución reside en que la mayoría de la población está concentrada en centros urbanos, donde cada vez es más difícil establecer relaciones de amistad y apoyo emocional. Este tipo de sociedades impersonales obligan a buscar la intimidad, la pertenencia a otro, incluyendo la seguridad emocional del seno familiar. Rice (1966) afirma que “en una sociedad altamente impersonal, donde el aislamiento emocional es frecuente, desarrollar relaciones estrechas con otros es vital para la identidad y la seguridad de uno mismo” Además, estamos cambiando de un modelo paternalista a uno democrático, donde la participación familiar pretende ser equitativa. Esto es paulatino y se relaciona con factores que ya hemos mencionado -de manera particular- en el caso de los adolescentes. Los cambios están influidos por el desarrollo evolutivo y las relaciones entre los padres; además de las influencias externas (sociales, culturales, económicas) e internas (la manera en que los adolescentes (re) construyen su identidad y valores, así como su forma de establecer relaciones). Con relación a los factores afectivos, actualmente se contemplan la autonomía y el apego dentro de un proceso continuo, permitiendo un crecimiento que visualice de manera diferente la autoridad y el conflicto. La independencia de los adolescentes regularmente es considerada como rebeldía y sin embargo, en muchos casos esta afirmación de libertad no presenta una relación afectiva con los padres. Se comenta que las familias psicológicamente sanas crean condiciones para la independencia del adolescente, al tratarlo de forma adulta y tomar en cuenta su opinión en la toma de decisiones. En las familias psicológicamente enfermas, la relación se estanca en un control paternal basado en relaciones de poder y autoritarismo. Para establecer un ajuste en la dinámica familiar, se sugiere considerar el apego y su importancia en el vínculo que une al adolescente con sus padres. Santrock (2003) apunta que los autores encargados de realizar una investigación significativa del apego seguro e inseguro en la infancia -Bowlby, 1898 y Ainsworth, 1979-, señalan su importancia en el desarrollo de las habilidades sociales. Autores como Allen, Hauser y Borman – Spurell, 1966; Becker et. Al. 2000; Eastbrooks y Biessecker, 2002 y Koback, 1999, han realizado investigaciones que vinculan el apego seguro a la relación entre padres e hijos adolescentes. Para ellos, el apego seguro ejercido por los padres ha logrado facilitar el ajuste y el bienestar del adolescente. Lo anterior se refleja en características como la autoestima, el ajuste emocional y la salud física. Las investigaciones que evalúan el apego seguro e inseguro durante la adolescencia, utilizan la Entrevista de Apego para adultos (George, Main y Kaplan), que examina los recuerdos individuales de las relaciones de apego significativas. La independencia de los adolescentes regularmente es considerada como rebeldía La percepción que los compañeros tienen de los adolescentes, en la mayoría de los casos es un factor importante para su desarrollo.


La relación que desempeñan los demás es categorizada como el trato por iguales, “aquellos niños o adolescentes que tienen la misma edad o el mismo nivel madurativo” Los vínculos pueden ser negativos (sentimientos de soledad y hostilidad) o positivos (principios de equidad y justicia, integración armónica a actividades, amistades íntimas y escogidas que constituyan los cimientos para relaciones de pareja en etapas posteriores). Piaget (1932) y Sullivan (1953) enfatizaron la idea de que los niños y los adolescentes tienden a relacionarse de manera recíproca y simétrica.

4. Amistad en la adolescencia La necesidad de tener buenos amigos es una de las características fundamentales de la adolescencia. En esta etapa, cambios como la maduración sexual se acompañan de modificaciones en los sentimientos y necesidades, que son fuente para la búsqueda de independencia de los padres; por lo que el joven se acerca a sus semejantes con el fin de apoyarse en ellos -antes este soporte era proporcionado por la familia-. Cuando los adolescentes forman relaciones con otros, normalmente lo hacen con personas con quienes comparten intereses comunes . Las relaciones con aspectos negativos, se basan en sentimientos de soledad experimentados por los jóvenes, que los orillan a comportamientos como el aburrimiento y el hastío, e incluso al desarrollo de adicciones o la posible génesis de estados afectivos de minusvalía. Los vínculos entre géneros se inclinan hacia patrones de valor tales como el cortejo, las relaciones amorosas y las implicaciones que éstas tienen. Cambios en el mundo afectivo La experiencia amorosa se considera una necesidad positiva. Cuando el enamoramiento es recíproco, la vivencia se asocia con el sentimiento de un ser completo y en éxtasis. Algunos adolescentes tienen un enamoramiento intenso por personas que no conocen y crean fantasías románticas de encuentro con éstas. A menor contacto con el ser amado, se intensifica el sentimiento y se crean más fantasías. El enamoramiento generalmente se da hacia personas mayores e incluso pueden ser del mismo sexo. La forma radical de una relación de fantasía se denomina erotomanía y se refiere a la creencia ilusoria de ser amado por otra persona. En su aspecto más riesgoso -cuando plantea el fracaso- se asocia con vacío y ansiedad. En una relación más normal, el hecho de salir juntos se da por diferentes razones, las cuales son descritas por Mc Cabe (1984) y Roscoe, Diana y Brooks (1987). Pueden ser las siguientes: ● por pasarla bien, ● para obtener compañía sin responsabilidad del matrimonio, ● para ganar estatus, por socialización,


● para llevar a cabo experimentación sexual y obtener satisfacción, ● para seleccionar una pareja y ● para encontrar la intimidad.

5. Relación con el orden institucional Los adolescentes forman un amplio sector de las poblaciones y su incorporación a los procesos sociales es diversa y compleja; las relaciones que establecen son un producto no estructurado que surge con una paradoja en cada generación; la inclusión de lo que otros adolescentes realizaron, pero cualitativamente diferente y con signos que sintetizan factores sociales, culturales y psicológicos. Philip (2000) señala que “la cultura adolescente no es homogénea; la imagen popular de la cultura adolescente se refiere a los jóvenes urbanos de la clase media... una descripción más adecuada estaría de acuerdo en que hay numerosas versiones de cultura adolescente expresadas en diferentes segmentos de jóvenes, quienes comparten algunos elementos en común con la cultura de jóvenes de clase media; pero participan selectivamente en las actividades de la sociedad adolescente organizada” (página 238). La cita anterior nos ubica en la diversidad de subculturas adolescentes que cotidianamente surgen y se mantienen -en apariencia- al margen del “mundo adulto”. Resaltamos esta apariencia ya que de manera directa o indirecta es mantenida por el resto de la sociedad, fomentando actitudes en pro y contra que la hacen perdurar o desaparecer. Los adolescentes han sido quienes más críticas han realizado a la relación que establecen con la institución educativa. De una manera general, tomaremos algunos de los resultados obtenidos por Solórzano (1984); donde los alumnos plantearon lo siguiente: ● ● ● ●

Pensaban que no se esperaba lo suficiente de ellos en los institutos que valoraron como notables. Pensaban que deberían existir exámenes más difíciles para motivar a los alumnos a aprender. Que no todos los cursos eran estimulantes ni tan interesantes como deberían ser. Que debería hacerse mayor hincapié en la importancia de la educación con el propósito de alcanzar la excelencia. Estos resultados muestran que sería posible replicar este tipo de estudios enriqueciéndolos y contextualizándolos, ya que permitirían observar cómo los jóvenes se relacionan con la institución, su valoración y la expectativa que tienen.

6 . Conclusión A lo largo de la presente unidad nos hemos aproximado al universo de los adolescentes y a la compleja interacción que se construye en los sistemas y subsistemas donde crecen. Esta complejidad queda dibujada por el surgimiento de las llamadas “culturas juveniles”, cuyas identidades se presentan en la cohesión social y plantean diferentes formas de percepción; tanto de los que están fuera de ellas como de quienes las crean.


Desde las actividades cotidianas, que representan la individualidad, hasta las mรกs sociales y convencionales como la sociedad y la instituciรณn educativa, se matiza y transforma el crecimiento de los adolescentes y de las personas que convivimos con ellos y a quienes nos interesa aportar calidad de vida a su crecimiento, sin caer en paternalismos.


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