MAESTRÍA EN
Ambientes, Sistemas y Gestión en Educación Multimodal Organizaciones virtuales
SISTEMAS Y ORGANIZACIONES EDUCATIVAS VIRTUALES Organizaciones virtuales
¿Qué son y para qué sirven las organizaciones virtuales? Cuando pensamos en qué son las organizaciones virtuales y cuál puede ser su aportación en la educación debemos acercarnos primeramente a entender algunos conceptos que faciliten el entender a qué se refiere este término. Ello porque se trata de un concepto que no proviene específicamente de la jerga educativa o formativa. Podríamos comenzar señalando que el término alude a “una red temporal de organizaciones independientes vinculadas por tecnologías de la información para compartir riesgos, costes y acceso a otros mercados. Las organizaciones se unen de forma rápida para explotar una oportunidad específica, y a continuación se dispersarán” (Byrne, 1993, en Guzmán y Fernández, p. 32). Esta red se considera temporal debido a que, como parte de su dinamismo interno, sus elementos tienden a cambiar con el tiempo, ya que están compuestos por “empresas independientes –proveedores, clientes, incluso rivales unidas por la tecnología de la información para compartir aptitudes, costes y acceso a los mercados de las otras” (Fernández citado por Guzmán y Fernández, 2004, p. 32).
¿Cuáles son los elementos que componen una organización virtual? Se trata de agentes claramente identificados en sus funciones sustantivas dentro de la estructura de la organización. La alusión a lo virtual brinda a estos elementos la ocurrencia de la comunicación sociodigital. Podría decirse entonces que hablamos de una disposición caracterizada por “una colección temporal o permanente de individuos dispersos geográficamente, grupos o unidades organizativas que no pertenecen a la misma organización, u organizaciones que dependen de enlaces electrónicos para completar el proceso de producción” (Travica citado por Guzmán y Fernández, 2004). Las organizaciones virtuales trabajan en la satisfacción de sus “clientes” ofreciendo sus diferentes capitales competitivos en el campo al que pertenezcan. Tienden a ser gestionadas a modo tal que puedan satisfacer necesidades concretas que sus “clientes” no pueden resolver debido a que no cuentan con la infraestructura de medios y de talentos con los que cuentan las organizaciones virtuales.
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IRC. (2020). Escala de satisfacción. [Ilustración]
En lenguaje técnico las organizaciones virtuales son combinaciones de varios elementos que no necesariamente comparten la misma ubicación geográfica pero que son capaces de compartir y conjuntar sus recursos para el logro de objetivos comunes. El estatus de cada elemento es el mismo y el apellido “virtual” viene del necesario uso de la infraestructura electrónica para e mantenimiento y coordinación de sus actividades. (Jägers, Jansen y Steenbakkers citados por Guzmán y Fernández, 2004, p. 33). Los medios digitales se convierten en una herramienta sustancial para este tipo de asociaciones, que son esencialmente dinámicas, pues sus elementos, las fuerzas que los movilizan y los intereses a los que sirven cambian y se subagrupan de acuerdo con necesidades concretas. Las propias organizaciones virtuales deben tener como característica la adaptabilidad y flexibilidad, de ahí que posean la cualidad de ser reconfigurables.
¿Cómo se integran a otros escenarios? La flexibilidad en su operación hace que las organizaciones virtuales se adapten a necesidades varias dado que agrupan agentes “en torno a un conjunto de competencias esenciales” a fin de impulsar el trabajo cooperativo por medio de uso de TIC, de tal manera que logren “la realización de procesos de negocio orientados a la creación de valor para todos y cada uno de sus integrantes” (Martínez y De Pablos, 2001, p. 10). Lo anterior hace que de esta miríada de recursos humanos y tecnológicos con los que cuenta a la par de su capacidad para movilizarlos en torno a tareas especificas, dependa el posicionamiento de cada organización virtual en el mercado de opciones. La construcción de organizaciones virtuales permite acercar conocimientos especializados a aquellas personas interesadas en estos desde la utilización
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de las herramientas tecnológicas. Cada vez es más frecuente que se desarrolle una organización de trabajo en red, es decir, desde donde equipos y a veces toda una organización actúan como nodos independientes que permiten la formación de vínculos múltiples que se apoyan unos a otros, compartiendo valores comunes.
IRC. (2020). Adaptabilidad. [Ilustración]
Es absolutamente necesario que los usuarios o “clientes” de una organización virtual establezcan relaciones dentro de un entorno donde la información se comparta de modo libre, pero con cierto grado de limitación en el acceso (por condiciones de orden institucional, por ejemplo). En otras palabras, es necesario pensar en una red cerrada. Este es un modelo que se sigue desde muchas organizaciones enfocadas en la formación no presencial, lo cual permite estructurar una comunidad virtual, no necesariamente de aprendizaje, pero sí con sentido identitario y de pertenencia. Cuando las organizaciones virtuales establecen convenios de colaboración con instituciones educativas, los acuerdos deben ser bastante claros en los niveles de responsabilidad que asume cada parte. Estas colaboraciones generalmente ocurren cuando las instituciones educativas se acercan a las organizaciones
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virtuales para solicitar apoyo en proyectos que requieren de la infraestructura de recursos con la que cuenta una organización virtual determinada. Se considera que el tipo de colaboración que las organizaciones virtuales pueden ofrecer en los espacios académicos no debe limitarse a la transmisión de “conocimientos, contenidos, información”, por el contrario, debe guiar a los usuarios “para que, en función de sus intereses personales y profesionales, sobre una base mínima de nivel exigido, y con la ayuda de los instrumentos que se pongan a su alcance”, sea el mismo usuario quien organice su aprendizaje, el ritmo con el que lo conduce y el itinerario por seguir (Cabrera y Martí, 2000, p. 247). Si una institución educativa solicita apoyo de una organización virtual, los servicios que esta última puede ofrecer a la primera deben considerar que durante el proceso de colaboración probablemente se sigan generando una serie de necesidades propias del escenario en particular. Esto va más allá del mero entorno virtual y la mayoría de las veces, el éxito de estas intervenciones está sentado sobre un modelo pedagógico debidamente diseñado y condiciones institucionales provistas para dar salida a las situaciones que se vayan presentando.
REGISTRO DE FUENTES Cabrera, N. y Martí, J.J. (2000). Gestionar la educación en las organizaciones virtuales. En Duart, M.J.M & Sangrá, A. (coords.). Aprender en la virtualidad (pp. 241-253). Barcelona: Gedisa. Guzmán, S. A. y Fernández, M.M. (2004). Organizaciones virtuales de la integración a la desintegración integrada”, en Ingeniería Industrial. Vol 3. Disponible en: [https://www.researchgate.net/publication/267328999_ Organizaciones_virtuales_de_la_integracion_a_la_desintegracion_integrada]. Martínez, M. y De Pablos, C. (2001). El diseño de procesos virtuales: un modelo de diagnóstico aplicado al sector asegurador español, en Revista Alta Dirección, año 2001, Nº 219 (septiembre-octubre).
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