Sistemas de Educación Media Superior Autor: Dr. Ismael Ledesma Mateos Unidad: 2
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OPTATIVA SOCIO-EDUCATIVA: SISTEMAS DE EDUCACIÓN MEDIA SUPERIOR.
UNIDAD DOS. II La dimensión curricular en la Educación Media Superior
UMAS 1. Antecedentes históricos de la Educación Media Superior en México. 2. La dimensión curricular en la Educación Media Superior. 3. Bachillerato propedéutico. 4. Bachillerato bivalente. 5. Bachillerato Terminal. 6. Bachillerato no escolarizado.
UMA 1 Antecedentes históricos de la Educación Media Superior en México. Durante el periodo azteca, la educación cumplía a la perfección los fines que imponía la transmisión de la cultura, de las necesidades de la vida individual y colectiva que comprendía diversas actividades y del régimen social. La educación tenía unas características similares a la educación espartana y sus principales preocupaciones eran del orden religioso, ético o militar. El tipo de enseñanza era específicamente de casta y su único objetivo era perpetuar el tipo de organización social que se había instituido. Existían escuelas para los nobles, el “Calmecac” y también colegios para las clases medias de la sociedad o “Tepochcalli”, ya que las clases más bajas en la escala social no recibían ninguna clase de instrucción escolarizada. A partir de la llegada de los colonizadores españoles a México podemos distinguir en la educación mexicana cuatro periodos: el colonial o religioso, y en la época independiente el periodo libre hasta la Constitución de 1824; el periodo laico que abarca desde dicha Constitución hasta la Revolución de 1910 y de la Revolución hasta nuestros días que podemos considerar como período democrático o de socialización. En el tiempo que media de la Independencia (1810) a la Revolución (1910), se suceden en la enseñanza dos periodos: el primero, en el cual la educación mexicana se sacude del yugo colonial y en el segundo de la tutela de la Iglesia que no adquirirá unas características bien definidas sino hasta llegar la revolución de 1910.
Desde su llegada a la Nueva España en 1572, los jesuitas iniciaron la labor de evangelización hacia zonas distantes de la capital que aún no habían sido atendidas por otras órdenes; y se abocaron a iniciar la fundación de colegios, como piedra angular la propagación de fe. A fines del siglo XVI surgió el Colegio de San Ildefonso, con la finalidad de hospedar a los estudiantes del Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo. Ese primer inmueble fue inaugurado en 1588, durante el gobierno del virrey Álvaro Manrique de Zúñiga. La importancia histórica del Antiguo Colegio de San Ildefonso radica no sólo en los aspectos arquitectónicos y artísticos del edificio, sino que va a la par con la vida estudiantil del país. El edificio que se conserva hasta nuestros días; data de la primera mitad del siglo XVIII. Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, el edificio tuvo diversos usos: Cuartel del Regimiento de Flandes, sede temporal de la Escuela de Jurisprudencia y de algunas cátedras del Colegio de Medicina; así mismo, fue cuartel de las fuerzas invasoras norteamericanas y francesas. De real y más Antiguo Colegio de San Ildefonso pasó a denominarse Imperial bajo los gobiernos de Iturbide y Maximiliano, y Nacional, durante la Primera República. En el siglo XIX, en el año de 1867, el Colegio recuperó su vocación educativa en virtud del decreto del presidente Benito Juárez que estableció la Escuela Nacional Preparatoria, cuyo primer director fue Gabino Barreda. El inmueble fue transformado gradualmente para dar cabida al positivismo pedagógico, con el lema Amor, Orden y Progreso. El edificio de San Ildefonso albergó durante casi seis décadas a la Escuela Nacional Preparatoria, hasta que en 1978 fue desocupado. La gran transformación del ciclo medio de la educación se había dado originalmente en Europa a mediados del siglo XVIII, fruto de las ideas de la ilustración y había de concretizarse en las transformaciones que hizo la Revolución Francesa. Fue precisamente Condorcet quien la bautizó con el nombre de enseñanza “secundaria” que estaba concebida como una continuación del ciclo primario y que sin embargo fue suplantado al cabo de poco tiempo por el que creara Napoleón y al que denominó “liceo” y que había de ejercer una poderosa influencia en toda la enseñanza europea y americana. En este contexto, la educación media o bachillerato tuvo su origen en México hacia el año de 1824 con la aprobación de la Constitución, en la que se intentó una separación total de la Iglesia y el Estado, con mayor preponderancia de este último, es decir, se marcaba hacia la secularización de la sociedad y que en su conjunto se conoce como la época de la Reforma. La separación de la Iglesia y el Estado dio origen a un sentimiento nacionalista que, al resurgir la Universidad como una institución federativa e independiente, la convierten en el centro de la conciencia nacional y en la representación del espíritu de dicha conciencia. Esta reforma creó la Escuela Nacional Preparatoria a cuya imagen y semejanza se desarrollaron varios de los institutos estatales normalmente identificados como científicos o literarios, que en la coyuntura de la institucionalización de la Revolución se dividió en media básica a responsabilidad y dominio del Estado, y la media superior, que asumió la universidad. La Escuela Nacional Preparatoria sustituyó al desaparecido colegio de los jesuitas estableciéndose como el lazo de unión entre las escuelas de educación básica y las distintas facultades de la Universidad. Ya en el México independiente se crea en 1833 la Dirección General de Instrucción Pública para el Distrito y Territorios de la Federación, a partir de la cual el Estado establece su responsabilidad en la administración
del servicio educativo. Las acciones de reforma emprendidas entonces por José María Luis Mora y Valentín Gómez Farías regularon la educación preparatoria y el ingreso a la educación superior. En el régimen del presidente Juárez la educación media superior se reglamenta a través de la Ley Orgánica de Instrucción Pública para el Distrito y Territorios y se crea en 1867 la Escuela Nacional Preparatoria (ENP), proyecto impulsado por Gabino Barreda, considerada como el más sólido cimiento de la enseñanza superior. Los planes de estudio se organizaron con el propósito de atender las asignaturas de cultura general que preparaban a los futuros profesionales para su ingreso en las escuelas de enseñanza superior. Es conveniente advertir que el plan de estudios se apoyaba en una enseñanza científica en la que la ciencia y sus aplicaciones permitieran reformar a la sociedad. Dos años después el Gobierno de Juárez, expidió otra Ley de Instrucción Pública que, como la anterior era aplicable en el Distrito y Territorios Federales. En ella se revisó la organización de la ENP y se introdujeron nuevas asignaturas: Latín, Griego, Física, Química, así como una asignatura sobre Métodos de Enseñanza para quienes decidieran dedicarse a la docencia. En 1880 con Ezequiel Montes a cargo de la Secretaría de Justicia e Instrucción Pública, se expide un decreto que suprimía la lógica positivista en la ENP. Montes se declaraba enemigo del positivismo pues consideraba que anulaba la libertad del hombre. En 1881 se promulga la Ley Reglamentaria de la Instrucción Obligatoria en el Distrito Federal y Territorios de Tepic y Baja California, en la cual se autorizaba al Ejecutivo poder realizar en todas las instituciones y grados las reformas que considerara convenientes. Cinco años después, esta Ley hizo que se reorganizara la instrucción preparatoria de modo que sirviera de base para todas las carreras profesionales, para el caso específico de las materias técnicas, éstas se cursaban en escuelas específicas. En 1890 Joaquín Baranda, Secretario de Justicia e Instrucción Pública, convoca al Segundo Congreso Nacional de Instrucción Pública en el cual se discute la "Instrucción Preparatoria". Entre las conclusiones más importantes se encuentra que la enseñanza preparatoria debía ser uniforme para todas las carreras y en toda la República. En 1896 se promulga la Ley de Enseñanza Preparatoria en el Distrito Federal, y se decreta la expedición del Plan de Estudios de la ENP, haciéndolo uniforme para todas las profesiones, lo que realmente cambió en el Plan de Estudios fue la adopción del sistema semestral (8 semestres en total). Por otro lado esta Ley acabó con las divisiones de 3 secciones, uniformando un bachillerato general, modelo que continuó hasta los primeros lustros del Siglo XX, al mismo tiempo, se destacó el establecimiento del Ministerio de Instrucción Pública, obra impulsada por Justo Sierra. En 1901, se decretó la expedición del Plan de Estudios de la ENP, volviendo a la organización anual de los cursos. En 1907 hubo otro cambio de la ENP, el que consistió en uniformar la enseñanza, hacerla gratuita y laica; y en impulsar la educación física, intelectual y moral, con estudios de 5 años. En 1910 se inaugura la Universidad de México, formando parte de ésta la ENP.
Durante el período postrevolucionario los planes de estudio se mantuvieron aunque con variaciones de secuencia y en ocasiones de contenido, basadas esencialmente en las ideas positivistas de Gabino Barreda. La ENP deja de formar parte de la Universidad en 1914, haciendo relevante los aspectos estéticos y poniendo mayor énfasis en la educación práctica. Dos años después la ENP dejó de ser gratuita, se redujo el plan de estudios a 4 años y se estableció una triple finalidad para los estudios preparatorios: 1. Para el ingreso a estudios profesionales de la universidad 2. Capacitarse para adquirir conocimientos de una profesión especial 3. Adquirir conocimientos necesarios para diversas actividades. En 1918 se impulsó la creación del Consejo Superior de Educación Pública, encargado de autorizar los planes de estudio. En 1920 el Consejo se encargó de introducir seriaciones en las asignaturas, eliminando el concepto de cursos anuales, el plan de estudios aparece dividido en: 1. 2. 3. 4. 5. 6.
Ciencias Matemáticas, Físicas, Químicas y Biológicas Ciencias Sociales y sus correlativas Ciencias Filosóficas y su explicación a la vida práctica De Lenguaje y Letras De Artes Plásticas y Artes Industriales De Arte Musical.
En 1920, siendo presidente Adolfo de la Huerta, la ENP pasó a depender del Departamento Universitario de la UNAM. En 1921 se crea la Secretaría de Educación Pública (SEP), con la idea de establecer un Sistema Educativo Nacional, proyecto impulsado por José Vasconcelos. Ante la necesidad de consolidar el sistema, en 1922 se lleva a cabo la realización del Primer Congreso de Escuelas Preparatorias de la República, a partir de esta etapa, las escuelas preparatorias crecieron en número y se diversificaron. En 1932, durante la administración del Presidente Pascual Ortíz Rubio, siendo Secretario de Educación Narciso Bassols, se introdujeron diversas reformas a la enseñanza media: la educación técnica agrupaba las disciplinas científicas o artísticas, mientras que la enseñanza de carácter universitario, consistía fundamentalmente en impartir el conocimiento de humanidades. Sin embargo, con el acelerado desarrollo de la industria durante la administración del Presidente Lázaro Cárdenas, hubo la necesidad de formar cuadros técnicos y consolidar la idea de la enseñanza tecnológica. En 1937 se crea el Instituto Politécnico Nacional (IPN), que demanda como estudios antecedentes la creación de las escuelas vocacionales. Los planes de estudio eran acordes a las necesidades de la sociedad cambiante, tomándose los modelos educativos tecnológicos de otros países. En los años posteriores, surgieron diversas instituciones educativas de este tipo.
En 1948 se crea el Instituto Tecnológico de Durango , con lo cual se amplia hacia los estados la concepción de formación tecnológica. En ese mismo año se funda la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Enseñanza Superior (ANUIES), que promovería acciones trascendentales para el bachillerato. Por otro lado, en 1956 la ENP realiza modificaciones a los planes de estudio, acordes a las exigencias sociales de la época, cambios que consistieron en la aprobación del bachillerato único. Sus finalidades fueron planteadas en el Congreso de Universidades de América Latina, celebrado en Bogotá, Colombia en 1963: • • • • •
Desarrollo integral de las facultades del alumno para hacer de él un hombre cultivado Formación de una disciplina intelectual que lo dote de un espíritu científico Formación de una cultura general que le dé una escala de valores Formación de una conciencia cívica que le defina sus deberes con su familia, frente a su país y frente a la humanidad Preparación especial para abordar una determinada carrera profesional. Los Centros de Bachillerato Tecnológico, Agropecuario, Industrial y del Mar tienen su origen en 1969.
En los años setenta, en el marco de la diversificación de la educación media superior se suscitaron los siguientes acontecimientos, que sentaron las bases para la creación del Sistema Nacional de Educación Media Superior, y que precisaron las finalidades, áreas y orientaciones del bachillerato. En 1971 durante la Asamblea General Ordinaria de la ANUIES, efectuada en Villahermosa Tabasco, se buscó la definición de los objetivos de la enseñanza media superior, para lo cual se estableció que el bachillerato debería ser: formativo, con funciones propedéutica y terminal, además que su duración debía ser de tres años, quedando establecido que “El nivel superior de la enseñanza media, con duración de tres años, deberá ser formativo, en el sentido genérico de la palabra; más que informativo o enciclopédico se concebirá en su doble función de ciclo terminal y antecedente propedéutico para estudios de licenciatura. Incorporará los conocimientos fundamentales tanto de las ciencias como de las humanidades, y en forma paralela, capacitará específicamente para la incorporación al trabajo productivo”. En 1972, en Tepic Nayarit se realiza la XIV Asamblea General Ordinaria de la ANUIES y se toman varios acuerdos sobre el bachillerato, estableciendo un sistema de créditos y una estructura académica definida por tres áreas: actividades escolares, con dos núcleos formativos, uno básico o propedéutico, y otro selectivo; actividades para el trabajo y actividades paraescolares.. Además, para el establecimiento de un sistema de créditos. El mismo año se crea el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), cuyo plan de estudios pretendía romper con la concepción enciclopedista de la educación, sustituyendo el enfoque de cúmulo de información, por el de "aprender a aprender". En 1973 se emite el decreto de creación del Colegio de Bachilleres, cuyas principales funciones se centran en ofrecer una formación general a los egresados de secundaria, con una estructura académica organizada en tres áreas de formación: propedéutica, de capacitación y paraescolar. A las dos primeras áreas se les asignó un carácter obligatorio, conformando
el plan de estudios; mientras que el área paraescolar se considera como optativa, sin valor en créditos. En 1975, en Querétaro, y un año después, en Guanajuato, se realizaron Reuniones Nacionales de Directores de Educación Media Superior, con la intención de formalizar una propuesta del tronco común, tendiente a establecer un núcleo básico de identidad para el bachillerato. En el mismo año se crea el Consejo del Sistema Nacional de Educación Tecnológica (COSNET) y se establece un tronco común para la educación media superior tecnológica, su implantación se inicia en septiembre de 1981 en los centros de bachillerato coordinados por dicho Consejo. En respuesta a la búsqueda de fórmulas eficientes para el desarrollo industrial del país, el COSNET reorienta la educación tecnológica en todos sus niveles, fortaleciendo las carreras terminales. Como resultado de lo anterior en 1979 se crea el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP), con la intención de vincular las necesidades de los educandos a los requerimientos de desarrollo del país, en un contexto regional y nacional. En 1982 se efectúa el Congreso Nacional del Bachillerato, en Cocoyoc Morelos, con el objeto de precisar las finalidades, objetivos y aspectos comunes del bachillerato. En relación a los elementos definitorios del bachillerato, el Acuerdo número 71 señala su finalidad esencial y la duración e integración del "tronco común" del plan de estudios. En complemento a la norma anterior, el Acuerdo número 77 establece que "corresponde a la SEP expedir los programas maestros de la materia y cursos que integran la estructura curricular del tronco común del bachillerato (...) a efecto de procurar la unificación académica ..." UMA 2 La dimensión curricular en la Educación Media Superior. La eficacia del sistema de educación media superior en nuestro país es siempre motivo de preocupación para las entidades gubernamentales, instituciones educativas y educadores. Un factor preponderante en los sistemas educativos es la construcción de mejores programas de estudio. Pero estos no pueden verse como un ente aislado del contexto de la administración escolar, las políticas de proyecto de nación, las problemáticas particulares de los educandos y de los educadores. Es así que, si un proyecto educativo nacional puede tener impacto y ser motor de un cambio social, deberá ser construido con la participación de los actores principales del proceso de enseñanza-aprendizaje. En la medida en que los docentes construyan, creen y recreen los programas de estudio y se apropien de ellos, el sistema educativo será fortalecido y su eficacia se hará patente. La necesidad de que más mexicanos accedan a la Educación Media Superior se ha convertido en un lugar común en el contexto de las transformaciones del país. La Educación Media Superior ofrece a los egresados de la educación básica la posibilidad de continuar sus estudios y enriquecer su proceso de formación. En la actualidad, de cada 100 jóvenes que concluyen la secundaria, 93 ingresan al bachillerato para adquirir conocimientos, destrezas y actitudes que les permitan construir con éxito su futuro, ya sea incorporándose
al mundo laboral o siguiendo su preparación académica. En virtud del rango de edad de la población que atiende, la Educación Media Superior refuerza la personalidad de los jóvenes constituyéndose en un espacio para la adopción de valores y actitudes para la vida en sociedad. La Educación Media Superior desempeña un papel relevante en el desarrollo de las naciones, promoviendo la participación creativa en la economía y el trabajo, así como los ámbitos familiares y comunitarios. Aunque nuestro ha registrado avances notables con relación al crecimiento de la matrícula, todavía está lejos de alcanzar la fortaleza necesaria para desplegar todas sus potencialidades; al respecto es importante señalar dos aspectos por superar para contar con una educación que responda a las exigencias del desarrollo nacional. El primero es la falta de una identidad propia, diferenciada de los demás tipos educativos, pues en términos generales, las modalidades de este tipo educativo se han subordinado a la educación superior en detrimento del desarrollo de su potencial. El segundo se relaciona con la discrepancia entre su alto grado de absorción de egresados de secundaria y el bajo índice de alumnos que terminan este nivel de estudios, que sin embargo implica a la vez un crecimiento del número de egresados notablemente superior al de décadas pasadas. Ello implica que el mercado de trabajo y de escuelas que ofrecen educación superior se halla frente a un gran incremento de la demanda pero la oferta al menos en la educación pública se ha mantenido constante en los últimos 30 años, con lo que surge entonces la pregunta ¿cómo hará la demanda para enfrentarse de manera productiva a esta oferta expandida? De una buena respuesta a esta cuestión depende, en buena parte, no sólo el desarrollo económico sino el bienestar económico y social de las generaciones jóvenes, cada vez serán más instruidas, por tanto, con mayores expectativas laborales, económicas y sociales. El Sistema Educativo Nacional destaca la necesidad de mejorar la calidad de la educación, tanto en sus productos como en sus procesos, por tanto, sus acciones deberán encaminarse a reducir los problemas enfrentados por los estudiantes; esto es, ayudar a abatir la deserción, la reprobación y el rezago educativo. La Educación Media Superior puede contribuir a la construcción de una sociedad justa, educada y próspera, debido a su presencia en más de la mitad de los municipios mexicanos y al impacto que puede tener en el fortalecimiento de la competitividad individual y colectiva; ya que es un recurso para combatir la desigualdad social y la pobreza -como lo han señalado diversos organismos internacionales-, por lo que debe ampliar su cobertura con equidad, poniendo atención a los grupos más desfavorecidos y a los jóvenes indígenas, para que accedan a este tipo educativo, permanezcan en los programas y terminen sus estudios. En el ciclo iniciado en agosto de 2005, este tipo educativo registró una matrícula escolar de 3.7 millones de alumnos, cifra que representa un incremento de 160 mil estudiantes respecto al periodo anterior, lo que equivale a 4.6 por ciento, y un crecimiento de 21.9 por ciento en los últimos cuatro ciclos escolares. Se integra por el bachillerato, que cubre al 89.8 por ciento de alumnos y el nivel de profesional técnico que atiende el 10.2 por ciento restante. De esta matrícula, 3.2 millones cursan el bachillerato, 152 mil alumnos más que el ciclo anterior y representa el nivel educativo con mayor crecimiento en los últimos cuatro años.
El 44.5 por ciento de los alumnos se atiende en el servicio de bachillerato general, 4.4 en telebachillerato, 18.6 en la modalidad de Colegio de Bachilleres y el 32.5 por ciento en el bachillerato tecnológico. b) De cada 100 jóvenes que ingresan a la Educación Media Superior, sólo 61 concluyen el bachillerato en el tiempo establecido. c) Por cada 100 egresados de la secundaria, 86 ingresan al bachillerato, 11 a profesional técnico y el complemento porcentual no continúa este tipo de educación. a)
El perfil de egreso de un alumno de bachillerato supone que como producto de su formación sea capaz de: • •
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Aplicar en su vida cotidiana los conocimientos de las diferentes disciplinas y ciencias en la resolución de problemas, con base en principios, leyes y conceptos básicos. Comprender y asumir una actitud propositiva ante los problemas que lo afectan como individuo y como ser social, con atención a los problemas más significativos de su entorno; el cuidado del impacto de la acción humana en el medio ambiente y la salvaguarda de los derechos del hombre. Desarrollar los procesos lógicos que le permitan explicar los diversos fenómenos naturales y sociales de su entorno. Analizar los fenómenos sociales, en sus diversas dimensiones, entendiendo el devenir humano como un proceso en el que inciden múltiples factores. Acceder eficientemente al lenguaje, tanto oral como escrito, desde sus niveles elementales hasta los más complejos, así como interpretar correctamente los mensajes recibidos y lograr su adecuada estructuración con base en principios de ordenamiento, causalidad y generalidad. Interpretar, de manera reflexiva y crítica, el quehacer científico, su importancia actual y futura; y tomar conciencia del impacto social, económico y ambiental del desarrollo tecnológico. Valorar nuevas formas de comunicación y transmisión de la información que se desarrollan a partir de la tecnología de la informática. Adquirir conocimientos sobre principios específicos de las diversas disciplinas que le faciliten su decisión personal para elegir adecuadamente estudios superiores. Adquirir los elementos que le permitan valorar tanto el trabajo productivo como los servicios que redundan en beneficio de la sociedad. Relacionar aspectos teóricos, proporcionados por las diversas ciencias, para explicar la realidad circundante.
El crecimiento de la población es un factor fundamental para considerar los efectos en el deterioro de la calidad educativa. En México, la población creció de poco más de 25 millones de habitantes en 1950 a más de 107 en el 2006. Actualmente, se encuentra en una etapa avanzada de su proceso de transición demográfica, con una tasa de natalidad decreciente, que pasó de un máximo de 3.5% anual en 1970, a un ritmo del 1.5% para el 2003. Esta tasa -relativamente baja y decreciente- se ha dado de forma paralela con el incremento de la esperanza de vida al nacer, que pasó de 64 a 72 años para los hombres, y de 70 a 77 años para las mujeres. Dicho fenómeno ha generado una modificación de la pirámide de edades, que ahora cuenta con poco más de 16 millones de jóvenes (hombres y mujeres
entre los 15 y 18 años) que demandan una buena educación. De tal suerte, la EMS es valorada porque su matrícula ha crecido sensiblemente en los últimos años y se estima que podría seguir creciendo hasta el año 2025. Otro aspecto educativo ligado al índice de población es la distribución territorial, que en México resulta muy desigual, con zonas metropolitanas -como la de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey- con muy alta densidad poblacional, que concentran a uno de cada cuatro mexicanos. Este crecimiento tiene un impacto significativo en términos de presiones socioeconómicas por ampliar la oferta educativa. Sin embargo, el aprovechamiento efectivo de este bono demográfico tiene que ver con la necesidad de fortalecer la inversión en capital humano que garantice la formación académica de las nuevas generaciones y finque las bases de un futuro crecimiento sostenido. Otra característica de la EMS es que pese a los esfuerzos por homogeneizar y racionalizar los contenidos y métodos educativos, aún existe una gran diversidad curricular; por ejemplo, la estructura académica de los bachilleratos bivalentes no favorece el tránsito interinstitucional de los alumnos y muestran poca flexibilidad para adaptarse a las necesidades del sistema productivo. En consecuencia, la vinculación de este nivel educativo con el aparato productivo no alcanza los niveles deseables. El Plan Nacional de Desarrollo 2000-2006, señala que: “la explosión del conocimiento y el acelerado paso hacia una sociedad y una economía basadas y estructuradas en torno a él, obligan a repensar los propósitos del sistema educativo y a reconsiderar la organización social con miras al aprendizaje y al aprovechamiento del conocimiento por toda la sociedad”. En este sentido, es muy posible que para el 2025 la matrícula de alumnos inscritos en la EMS supere los 4.5 millones. Por tanto, es urgente mejorar la calidad educativa, lo cual se ha convertido en una perspectiva deseable y compartida por todos los actores involucrados en este nivel educativo. En tal virtud, el actual gobierno ha fijado metas específicas para los próximos años, una de las cuelas es mejorar la EMS; como reflejo de esta política tenemos el documento “Bases para el programa 2001-2006 del sector educativo”, que destaca la importancia de la profesionalización de la función docente para formar educandos capaces de crear, innovar y aplicar nuevos conocimientos que se traduzcan en beneficio de los alumnos. Este aumento en la profesionalidad docente supone un aumento en la calidad de los servicios educativos que ofrece la EMS, que sólo se considerará exitosa cuando sus egresados lleguen a ser ciudadanos con una apropiación madura de contenidos, que les permitan comprender su entorno social, comunicarse adecuadamente y tomar bajo su responsabilidad la realidad individual, orientándola según los valores legítimamente aceptados para los fines que cada quien se propone. En su proyecto escolar, la EMS debe incluir nuevas concepciones epistemológicas que retomen lo mejor de cada modalidad de bachillerato, integrando las opciones de la cultura en todos los campos y construyendo una síntesis que corresponda a las necesidades educativas de la juventud, independientemente de su origen social o su patrimonio económico. En las naciones en desarrollo, como México, las metas objetivas para el mejoramiento de la educación son de vital importancia para el desarrollo socioeconómico; de ahí la relevancia de analizar la educación desde un punto de vista demográfico. Sin embargo, el análisis sistemático de las perspectivas educativas no ha sido común en nuestro país, por lo que
las referencias al tema se limitan a las estimaciones elaboradas por la SEP y el INEGI. Ambas dependencias señalan una notable tendencia de crecimiento de la población que demanda acceso a la EMS; lo que influye en la organización de este nivel educativo y propone una mejora en los servicios educativos, implicando un aumento de recursos financieros y una mayor profesionalidad docente. En este sentido, es pertinente indicar que en los años setentas se advertía un ritmo de crecimiento poblacional de 3.4%; a este ritmo, la población se duplicaba cada veinticinco años. Luego de treinta años de políticas de población, México está llegando a la etapa final de su transición demográfica, con disminución en los niveles de fecundidad o mortalidad y un cambio en los patrones de migración interna y externa que ya tiene efectos en la estructura educativa ya que para finales de 2005, se estimó que la población rebasa los 107 millones de habitantes, pero con una tendencia al crecimiento en el sector que demanda estudios de bachillerato y educación superior. Las consideraciones demográficas entran en juego en la planeación educativa, pues la EMS demanda mayores recursos, ya que a finales de 2005 alcanza un estimado de 33 mil 500 alumnos, de los cuales las tres cuartas partes se ubican en escuelas públicas. A pesar de lo que podría suponerse, la condición socioeconómica precaria no es el único factor que determina el acceso y la permanencia de los estudiantes en el nivel medio superior. A diferencia de la situación en el acceso, en la EMS la permanencia puede ser influenciada por factores adicionales a las características socioeconómicas, tales como la afinidad del estudiante con la escuela, su logro académico, sus oportunidades económicas (tanto para el pago de colegiatura, como para su sostenimiento personal), el capital cultural previo (existe una asociación entre el nivel educativo de los padres y la probabilidad de ser admitido en la EMS e incluso de continuar en ella, ya que a mayor nivel educativo de los padres, mayor probabilidad de haber recibido una mejor educación) y el ambiente familiar de estudio; los cuales inciden en el rendimiento académico. También entran en juego aspectos distractores (actividades de ocio, recreación, etc.) que pueden ser decisivos para que un alumno entre a clase o permanezca en la escuela. Asimismo, se presentan menores niveles de permanencia a medida que aumenta el número de personas que componen el hogar del estudiante. En México existen más de cien mil profesores inmersos en la EMS, de los cuales cerca del 70% trabaja en instituciones públicas; la mayoría desarrolla sus actividades en bachilleratos generales y técnicos. En segundo lugar, se encuentran los profesores de escuelas profesionales medias. La formación de educandos debe concebirse en concordancia con su capacidad para reconstruir su enseñanza y los programas de estudio, construyendo nuevos conocimientos al respecto. En el marco de la EMS, el docente no debe ser considerado únicamente como dador de información, sino también como mediador, es decir, alguien que ayudar a los estudiantes a construir conocimiento. Esta profesionalización de la enseñanza requiere profesores altamente capacitados que cuenten con las capacidades para seguir aprendiendo y que estén formados en valores cívicos y morales. Por lo tanto, el profesor de EMS debe jugar diversos papeles hacia cada uno de sus alumnos y hacia el grupo en su conjunto. Por ejemplo, habrá de fungir como asesor, como facilitador de la comunicación y como informador, para lo cual se requiere que tenga
conocimientos pedagógicos acerca de la forma en que se desarrollan los alumnos de esta edad, para fomentar en sus estudiantes el gusto por el aprendizaje. Asimismo, ya que la actividad docente no se reduce a impartir la clase, otra condición para alcanzar la profesionalización, será brindar las condiciones laborales adecuadas para que los profesores se dediquen a su labor de tiempo completo, atendiendo aspectos como: planeación didáctica, preparación de materiales educativos y retroalimentación diaria a sus alumnos. Es necesario el surgimiento de espacios para reflexionar sobre la docencia a nivel bachillerato, para compartir la experiencia entre colegas y mantener una actitud de actualización constante en aspectos disciplinarios y didácticos. Sabemos que la educación es la base del crecimiento personal, es factor determinante en el acceso a las oportunidades de mejoramiento de la calidad de vida. No hay desarrollo humano sin educación, por ello, ésta juega un papel central en el desarrollo futuro y la movilidad social. A pesar de que la educación es valorada como eje central del bienestar social, los esfuerzos públicos y privados se quedan cortos, por lo que persisten las desigualdades educativas, sobre todo entre el medio rural y el urbano y en especial, dentro de la población indígena; de esta manera, el rezago educativo en el país es considerable, pues muchos estudiantes abandonan la escuela antes de concluir la EMS, lo que limita sus oportunidades de desarrollo. Debido a que subsisten paradigmas que no han valorado la adquisición y el desarrollo de capacidades para aprender durante toda la vida, la EMS está desvinculada del sector productivo y empresarial, lo que sumado a la poca atención que se da al aprendizaje científico, a la promoción de la investigación científica y al fomento de la innovación, da como resultado un abismo entre la formación del alumno y su realidad social. Se puede decir que no hay lineamientos sobre los propósitos y contenidos de la educación básica y preescolar, que brinden congruencia y orienten los enfoques hacia el aprendizaje y la práctica en beneficio nacional. Los planes de estudio de la EMS no incluyen el empleo de las nuevas tecnologías de información como herramientas de aprendizaje continuo; además, la rigidez de muchos programas de educación superior dificulta el tránsito entre el ámbito del estudio y el del trabajo, lo que restringe las oportunidades de formación. La desvinculación entre el mundo del estudio y el socioeconómico se manifiesta también en el entorno de la ciencia nacional; el desarrollo científico y tecnológico es un motor de cambio social y progreso económico en el mundo contemporáneo, sin embargo, el sistema nacional de investigación no se ha articulado con las necesidades sociales y productivas del país, existiendo enormes diferencias regionales en cuanto a la operación y aplicación de conocimientos. La EMS debe convertirse en un elemento que alivie la pobreza, disminuya las diferencias sociales y aumente el bienestar general. En tal virtud, la EMS en México, se enfrenta a retos de carácter demográfico y cultural, debido al crecimiento significativo de su matrícula, así como a los requerimientos para orientar a los jóvenes hacia el trabajo productivo y a una formación que les permita integrarse a las exigencias de la educación superior. Los esfuerzos por mejorar la EMS suponen la revisión y actualización de contenidos programáticos, la propuesta de formas de enseñanza más dinámicas, el énfasis en enfoques que propicien la investigación, la profundización y la reflexión como formas de
trabajo académico cotidianas, que no se limiten al incremento de los contenidos curriculares sin que incidan en la formación de los alumnos. Sobre La EMS se han planteado diversos requerimientos, que van desde la cobertura para la población demandante de este servicio y la definición de un perfil adecuado a cada una de sus diferentes modalidades, hasta el desarrollo de prácticas que garanticen los resultados estipulados, independientemente de la modalidad formativa adoptada. Sin embargo y a pesar de lo anterior, la Educación Media Superior es valorada porque se ha convertido en requisito para el tránsito a otros estudios o para el ingreso a un mercado laboral en crisis. Sin embargo, este nivel de estudios no está exento de la problemática que distingue al Sistema Educativo Mexicano, donde la mayoría de las escuelas son vistas como guarderías o medios de socialización juvenil. Surgen entonces varias preguntas: ¿Por qué o para qué existe la Educación Media Superior?, ¿Cuál es su situación actual y qué problemas enfrenta? ¿Cuáles son sus planteamientos básicos y perspectivas fundamentales? La Educación Media Superior es impartida en instituciones públicas y privadas y comprende tres tipos de educación: propedéutico o bachillerato general, propedéuticoterminal o bachillerato especializado o tecnológico y terminal o profesional medio; los dos primeros se imparten en las modalidades escolarizada y abierta, y su objetivo es preparar al alumno para acceder a la educación superior y/o insertarse en el mercado laboral con una preparación técnica, porque sin duda, cualquier programa de Educación Media Superior debe practicarse desde la experiencia cultural, el conocimiento y la situación bio-psicosocial de los posibles beneficiarios. En función de ello, sus contenidos han de presentarse en tanto logros temporales, superables, ratificables, transferibles y adaptables a nuevas situaciones. En este sentido, se torna complejo definir las necesidades de la juventud contemporánea, porque implica desarrollar un marco de referencia conceptual, donde la función de la EMS sea abordada como un sistema capaz de definir categorías, insumos y propósitos a los que aspira el alumno. El Sistema Educativo Mexicano está constituido por instituciones educativas del Estado y organismos descentralizados e instituciones autónomas y particulares, cada una de las cuales se rige por planes, programas, métodos y materiales educativos que constituyen su estructura curricular, misma que responde a diferentes enfoques y necesidades educativas, a características regionales y/o a aspiraciones de cada rango de población. Este Sistema Educativo Mexicano comprende tres niveles: Educación Básica (EB), Educación Media Superior (Educación Media Superior) y Educación Superior (ES). Incluye las opciones de formación para el trabajo y tres tipos de educación específica, a saber: educación inicial, educación especial y educación para adultos. La EB es obligatoria en todos sus escenarios (preescolares, primarios y secundarios), después de ésta los egresados pueden ingresar a la Educación Media Superior, misma que por sus características, funge como propedéutica para quienes prosiguen sus estudios superiores o como requisito de ingreso a los sectores productivos. A diferencia de otros países -donde el bachillerato se estructura de acuerdo a objetivos específicos-, cada
modalidad de la Educación Media Superior mexicana, se configura de manera distinta; los horarios, calendarios y funcionalidad son muy variables. Por el tipo de financiamiento y control administrativo, la Educación Media Superior se puede clasificar en: federal, estatal, autónoma y particular. Según los programas que ofrece, puede agruparse en tres categorías: bachillerato general, educación profesional técnica y bachillerato tecnológico bivalente. La variedad de opciones de la Educación Media Superior ha sido cuestionada por la insuficiente definición de sus prioridades académicas y de su papel en el Sistema Educativo Mexicano. Quizá por esta razón no se han establecido los estándares nacionales o contenidos mínimos de carácter conceptual, procedimental y actitudinal que deben incluir los planes de estudio de un modelo educativo que pretende brindar cultura general y preparar a los alumnos para integrarse al mercado laboral y/o acceder a la Escuela Superior. Considerando que ésta es una buena manera de iniciar la reflexión acerca de los grandes retos que implica la Educación Media Superior, comenzamos el curso con un breve análisis del tema y su importancia en el debate educativo internacional. Aunque legalmente hablando, la Educación Media Superior no es obligatoria, el sistema tiene su fundamente en el artículo 37 de la Ley General de Educación, la cual señala que: “el tipo medio superior comprende el nivel bachillerato, los demás niveles equivalentes a éste, así como la educación profesional que no requiere bachillerato o sus equivalentes”. Este artículo avala a la Educación Media Superior en todas sus modalidades, que son: el bachillerato propedéutico –también conocido como bachillerato general-, cuya función es otorgar conocimientos y habilidades a quienes se preparan para continuar estudios superiores, y la educación tecnológica (ET) en sus dos modalidades, la bivalente o propedéutica a estudios superiores junto con técnico medio, que ofrece estudios propedéuticos para ingresar a la licenciatura, y la de tipo terminal o profesional media, que especializa al alumno en actividades laborales precisas avaladas con un título técnico, para incorporarse al mercado de trabajo. Por el tipo de financiamiento y control administrativo, la Educación Media Superior se puede clasificar en: federal, estatal, autónoma y particular. Las instituciones que ofrecen el nivel medio superior son de diversa índole: • •
El bachillerato general se imparte en universidades públicas y privadas, en el Colegio de Bachilleres, en escuelas y preparatorias de los estados y colegios particulares. La educación profesional técnica del nivel medio superior la ofrecen, principalmente, la Dirección General de Educación Tecnológica Industrial (DGETI), de la que dependen el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP) y los Centros de Estudios Tecnológicos Industriales (CETIS). Estas dos instituciones tienen un papel importante en la formación de técnicos profesionales para la industria y los servicios. Actualmente se implanta un sistema de capacitación basado en normas de competencia laboral que fija un consejo
representado por los sectores público y privado. La idea es dotar al alumno de competencias que puedan evaluarse y certificarse a partir de parámetros establecidos. Principales escuelas que ofrecen Educación Media Superior en México Propedéuticos • Bachilleratos de Universidades. • Colegios de Bachilleres. • Bachilleratos Estatales. • Preparatorias Federales por Cooperación. • Bachilleratos Federalizados. • Bachilleratos Privados con Normatividad Propia. • Centros de Estudios de Bachillerato. • Bachilleratos de Arte. • Bachilleratos Militares
Bivalentes • Centros de Estudios Científicos y Tecnológicos. • Centros de Bachillerato Tecnológico, Industrial y Servicios. • Centros de Bachillerato Tecnológico Agropecuario. • Escuelas de Bachillerato Técnico. • Centro de Estudios Tecnológicos del Mar. • Bachilleratos de Institutos Tecnológicos. • Centros de Bachillerato Tecnológico Forestal. • Bachilleratos Técnicos de Arte.
Terminales • Escuelas de Estudios Técnicos. • Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica. • Centros de Estudios Tecnológicos Industriales y de Servicios. • Centros de Enseñanza Técnica Industrial. • Centros de Estudios de Arte.
El bachillerato tecnológico bivalente se ofrece principalmente por el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la DGETI y la DGTA. Todos los planes de estudio de la Educación Media Superior se imparten de manera escolarizada, aunque también hay oferta de educación a distancia y educación abierta. La enseñanza escolarizada atiende por lo común a la población menor de 18 años que cuente con certificado de secundaria, en tanto que las opciones no escolarizadas están enfocadas a cubrir las necesidades de la población que sobrepasa la mayoría de edad, que tiene algún rezago educativo, que es económicamente activa y/o que no está en condiciones de continuar estudios en el sistema escolarizado. En la mayoría de los planes de estudio, la Educación Media Superior dura tres años, aunque en algunos casos se desarrolla en dos y a diferencia de otros países, en México incluye a instituciones educativas que forman parte de los sistemas universitarios y tecnológicos, cualidad que le a brinda una connotación sumamente especial, ya sea en los mecanismos de ingreso a la educación superior, en los procesos de superación y evaluación sumativa del profesorado o en los de aprobación de cambios curriculares.
Esto explica que existan escuelas particulares de Educación Media Superior que no requieren la validez oficial de estudios que otorga el Estado, puesto que las universidades públicas que cuentan con autonomía jurídica, les hacen extensivo el valor oficial de sus estudios de acuerdo con las normas y condiciones de incorporación de estudios. Todos los planes de estudio de la Educación Media Superior se imparten de manera escolarizada, aunque también hay oferta de educación a distancia y educación abierta. La enseñanza escolarizada atiende por lo común a la población menor de 18 años que cuente con certificado de secundaria, en tanto que las opciones no escolarizadas están enfocadas a cubrir las necesidades de la población que sobrepasa la mayoría de edad, que tiene algún rezago educativo, que es económicamente activa y/o que no está en condiciones de continuar estudios en el sistema escolarizado. En la mayoría de los planes de estudio, la Educación Media Superior dura tres años, aunque en algunos casos se desarrolla en dos y a diferencia de otros países, en México incluye a instituciones educativas que forman parte de los sistemas universitarios y tecnológicos, cualidad que le brinda una connotación sumamente especial, ya sea en los mecanismos de ingreso a la educación superior, en los procesos de superación y evaluación sumativa del profesorado o en los de aprobación de cambios curriculares. Esto explica que existan escuelas particulares de Educación Media Superior que no requieren la validez oficial de estudios que otorga el Estado, puesto que las universidades públicas que cuentan con autonomía jurídica, les hacen extensivo el valor oficial de sus estudios de acuerdo con las normas y condiciones de incorporación de estudios. Debemos mencionar que la Educación Media Superior es el sector educativo que experimenta mayor crecimiento en cuanto a número de alumnos. Este fenómeno es reflejo de la modificación de la pirámide de edades en nuestro país, a partir de las políticas de control de la natalidad implementada desde los años setentas, así como del aumento de la expectativa de vida. Sin embargo, aunque la demanda del servicio educativo va en aumento, sólo se tiene una cobertura educativa apenas superior al 50% y su eficiencia terminal tiene un déficit que supera el 40%, lo que hace predecir que un importante reto será no sólo incrementar el número de escuelas con estudios de bachillerato, sino mejorar la calidad educativa de este nivel, de forma que se garantice la eficiencia terminal. Según datos de la Dirección General de Planeación, Programación y Presupuesto (DGPPP) de la Secretaría de Educación Pública (SEP), durante el ciclo escolar 2003-2004, la matrícula total del sistema educativo nacional escolarizado se conformó por un total de 31.4 millones de alumnos, lo que equivale al 30.1% de la población total. De éstos, 3.4 millones —lo que equivale al 11% de la matrícula total— fueron estudiantes del nivel medio superior o bachillerato. Sin embargo, aunque históricamente esta cifra representa un total alto, también es cierto que por el momento, la cobertura educativa de la Educación Media Superior sólo alcanza al 53.5% de la población entre 16 y 18 años, y su eficiencia terminal apenas rebasa el 58.9%. A diferencia de los niveles de estudios que conforman la Educación Básica, la Educación Media Superior en México es muy variable; por ejemplo, aunque la duración promedio de los estudios a este nivel es de tres años, también es cierto que existen sistemas con estudios de bachillerato de solo dos y algunos diseñados para cubrirse hasta en cuatro años (Catrejón, 1985).
En el caso mexicano, la Educación Media Superior nació con una intención propedéutica que la ha limitado, pues debiera orientar a los jóvenes en la decisión de su proyecto de vida y sin embargo, su estructura curricular, así como los perfiles académicos de la mayoría de sus profesores, distan mucho de ser lo que la sociedad reclama. Nuestros modelos educativos sustentan la necesidad de una formación bivalente, general y técnica, con orientación propedéutica y capacitación técnica. De esta manera, es explicable que la instrumentación de la EMS suponga diferentes objetivos de formación del bachiller. Sin embargo, los intentos por categorizar los objetivos curriculares de la EMS coinciden en señalar que la misión formativa del bachillerato es moldear ciudadanos cultos, libres, racionales, responsables y justos, con una potencialidad humana enriquecida y una firme conciencia nacional y universal. A partir de este supuesto, la formación de los alumnos debe proveer lo necesario para que amplíen su horizonte de conocimiento y el desarrollo de sus habilidades, sin reducirse a la actividad educativa de las aulas y del puro aprendizaje de las asignaturas. La EMS debe conferir valores éticos, sentido de la historia, conocimiento amplio y crítico del mundo en que viven los jóvenes, incluidas sus manifestaciones científicas, técnicas, artísticas y humanísticas, al proporcionarles elementos intelectuales necesarios para desenvolverse en el ámbito laboral o proseguir su formación superior, con alta calidad, eficiencia y versatilidad. La EMS debe dotar al alumno de elementos que propicien su enriquecimiento intelectual y le permitan aplicar esos conocimientos al entendimiento y resolución de problemas cotidianos, en un proceso de acrecentamiento y transformación de la información, donde el acento se ponga en el desarrollo de habilidades que permitan una actualización permanente y la adopción de formas de trabajo intelectual o material racionales y eficaces, según las propias necesidades. En particular, la formación del alumno de bachillerato ha de ser integral, mediante la síntesis de la ciencia y la técnica con las humanidades y las artes, así como del enfoque teórico con el experimental; para alcanzar una visión global de la cultura. En cualquiera de sus modalidades, la EMS deben formar jóvenes culturalmente adultos que sepan trabajar en equipo y tomar decisiones informadas. Es decir, que sean conocedores, responsables de sus opciones cognitivas, de sus decisiones y de las razones que las justifican. Por definición, se entiende al bachillerato como el ciclo educativo propedéutico para cursar estudios superiores, posterior a la educación secundaria. En México, la EMS puede agruparse, con fines descriptivos, en: núcleo propedéutico (universitaria o general), núcleo bivalente (tecnológica) y núcleo terminal (profesional), que se cursa en dos o tres años y permite al estudiante ingresar a la educación superior, ofreciendo certificados de profesionales técnicos en actividades industriales, de servicios y del mar. En este sentido, es pertinente indicar que pese a la conveniencia de equilibrar las proporciones de alumnos en las diferentes modalidades, los servicios tecnológicos no han incrementado su participación en la matrícula total.
La EMS es una etapa sobre la cual se han planteado diversos requerimientos, que van desde la cobertura para la población demandante y la definición de un perfil educativo adecuado a cada modalidad, hasta el desarrollo de prácticas educativas que garanticen los resultados estipulados, independientemente de la modalidad adoptada. La Educación Media Superior supone la existencia de un currículo que defina líneas de la formación, al que cada autoridad le de su propio enfoque. La práctica curricular -y en ella, la práctica docente- está mediada por el proceso histórico presente en el quehacer de las instituciones de educación media; sus contradicciones en el hacer y el decir se hacen evidentes; impera la tendencia de corte técnico, que ha tenido un gran arraigo en los procesos curriculares y en las prácticas cotidianas. Los diferentes planes de estudio de la EMS recuperan aspectos de corte crítico, como la visión histórica de los alumnos, la visión crítica y dialéctica de la educación o la relación teoría-práctica en el trabajo docente. Estos elementos han sido difíciles de llevar a la práctica, porque cada uno requiere un estudio cuidadoso para contextualizarse. Con estos elementos, cada bachillerato debe recuperar su principal reflexión (lo educativo y lo pedagógico), así como realizar un trabajo académico sistemático y consistente. Por otro lado, los bachilleratos deben actualizar a los profesores y mejorar la calidad de la educación que imparten. Otra característica de la Educación Media Superior es que pese a los esfuerzos por homogeneizar los contenidos y métodos educativos, aún existe una gran diversidad curricular. Las estructuras académicas de los bachilleratos bivalentes, no favorecen el tránsito interinstitucional de los alumnos y muestran poca flexibilidad para adaptarse a las necesidades del sistema productivo. En consecuencia, la vinculación de este nivel educativo con el aparato productivo de bienes y servicios no alcanza los niveles deseables. Asimismo, la producción editorial no satisface las necesidades de material bibliográfico y los acervos bibliotecarios son reducidos y poco actualizados. El concepto de educación de las sociedades modernas engloba la transmisión de conocimientos y la formación de hábitos, habilidades y valores; en este sentido, la EMS es un espacio en que se forman, entrecruzan y ejercen múltiples saberes, poderes e identidades. Hablar del proceso de enseñanza-aprendizaje (de los valores en general y de los valores morales en particular) en el contexto de la educación media superior, debiera ser una actividad con el mismo tratamiento que los demás contenidos, en lo que se refiere a sus perspectivas teóricas, su conceptualización y consecuencias prácticas. Sin embargo, lo anterior se encuentra todavía tan alejado del quehacer cotidiano en nuestras aulas, que no es exagerado afirmar que su posibilidad no pasa de ser una expresión de buenos deseos. Desde la perspectiva de la historia nacional, la discusión sobre la problemática de la enseñanza de la moral no es nueva; basta recordar que fue terreno de acalorados debates e intensas luchas entre religiosos-católicos y liberales-radicales-positivistas y que ha seguido siendo tema de controversia entre distintas fracciones de éstos. Pese a ello, su tratamiento no ha merecido la misma atención que los contenidos, habilidades o hábitos. Las razones de esto -sobretodo entre maestros de bachillerato- son muchas; entre ellas podemos mencionar la falta de conocimiento sistemático sobre los valores y la confusión
teórica y conceptual entre conceptos de valor final, instrumental, moral y ética y lo que debe considerarse como religión. Además, la referencia a los valores como sinónimo de moral y como tal, parte del ámbito privado y religioso de los individuos y no de los demás ámbitos en que interactúan las personas. También hay desconocimiento ante el hecho de que todo proceso de socialización está mediado por la transmisión-interiorización de determinados valores instrumentales, como son: la motivación hacia lo que se está conociendo; el respeto a la lógica interna de la construcción y exposición del conocimiento; el acatamiento de sus reglas; la internalización de las mismas a través de su repetición hasta convertirlas en un hábito. En otras palabras: la reproducción de las reglas generales que el manejo de determinado saber exige. Reformas en curso. La Secretaría de Educación Pública (SEP) reestructuró los bachilleratos pedagógicos convirtiéndolos en centros de estudios de bachillerato. El nuevo plan de estudios abarca opciones pedagógicas, propedéuticas y de capacitación para el trabajo en comercialización de productos, administración de la pequeña empresa, informática, contabilidad, mecánica dental, fruticultura, conservación de alimentos y salud pública. El Colegio de Bachilleres, por su parte, implantó siete programas en el área de formación básica, actualizó los programas de las asignaturas del tercero y cuarto semestres y está revisando los programas de las asignaturas del segundo semestre de formación básica, además de 10 asignaturas de formación básica y, en el quinto semestre, de formación para el trabajo. Para fortalecer el bachillerato tecnológico se creó el Sistema Institucional de Desarrollo Curricular Participativo, en el que contribuyen los sectores productivo y social. Mediante este sistema se llevan a cabo la evaluación, actualización y reestructuración de planes y programas del tronco común del bachillerato tecnológico. El sistema ha comenzado a operar a través de una prueba piloto en diversos estados de la República en la que participaron 4,500 alumnos y 600 maestros. Se evaluaron diversas áreas (metodología, ciencias naturales, ciencias sociales y lenguaje y comunicación). Como parte del Sistema Institucional de Desarrollo Curricular se reestructuraron 119 planes de estudio y 4,800 planes del tronco común; se realizaron reuniones de academias y se creó el sistema de créditos académicos. Además se impulsó el bachillerato científico, que en la actualidad es ofrecido en 14 estados del país, mediante convenios suscritos con la SEP. En la educación profesional media, de acuerdo con los lineamientos del Programa Nacional para la Modernización Educativa, la SEP elaboró y distribuyó el Manual para la Instrumentación, Liquidación, Cancelación y Cambio de Modelo de Carreras y/o Especialidades, en el que se dan las directrices para hacer bivalente la educación profesional media y facilitar el tránsito de los alumnos al bachillerato tecnológico o de éste al general. Al mismo tiempo, la SEP ha realizado una revisión de los programas educativos. El CONALEP actualizó 917 programas. La SEP creó seis carrera y el CONALEP cinco. Estos cambios obedecen a la necesidad de adecuar la currícula de la educación profesional media
a las necesidades de formación y desarrollo nacionales y de aumentar las posibilidades de empleo de quienes cursan estos estudios. UMA 3 El bachillerato general. Antecedentes y características del ciclo. La educación media superior de núcleo propedéutico está centrada en la preparación general de los alumnos para que continúen estudios superiores y da un peso menor a la formación para el trabajo. Su objetivo general es ampliar y consolidar los conocimientos adquiridos en secundaria y preparar al estudiante para que elija y curse estudios superiores. Sus planes de estudio mantienen equilibrio entre los aprendizajes de ciencias y los de humanidades. Las instalaciones son mayoritariamente aulas, con una adecuada proporción de laboratorios y talleres para apoyar el estudio de las materias científicas que lo requieren. El bachillerato propedéutico se conoce también como bachillerato general y en la mayoría de los casos, sigue un plan de estudios de tres años; es similar al High School de nuestros vecinos del norte o al Liceo en Ciencias y Humanidades de países europeos y sudamericanos y se caracteriza por su capacidad de adecuarse a las aspiraciones personales de los estudiantes que quieren proseguir su formación en escuelas del nivel superior. Las escuelas medias superiores de carácter universitario -que también ofrecen especialidades para el trabajo- no otorgan títulos, pero en el documento de certificación consta la especialidad que el alumno cursó. El bachillerato general se imparte en universidades públicas y privadas, en el Colegio de Bachilleres, en escuelas y preparatorias de los estados y en colegios particulares. La Secretaría de Educación Pública ha reestructurado los bachilleratos universitarios y en gran parte de los casos, además de ser propedéuticos también ofrecen especialidades para el trabajo, y aunque no otorgan títulos de formación técnica, los egresados pueden cursar de manera optativa materias de capacitación para el trabajo, administración de la pequeña empresa, informática, contabilidad, mecánica, ecología y áreas relativas a la salud pública como análisis clínicos y técnicas básicas de enfermería o salud dental; todas enfocadas a garantizar un mejor desenvolvimiento del egresado en su área de formación universitaria, pero sin descartar la posibilidad de acceder al mercado laboral, pues se da constancia de la especialidad que el alumno cursó y se entregan diplomas que lo acreditan. Bachilleratos de Universidades. Forman parte orgánica de las universidades y están sujetos a su normatividad. Las universidades autónomas tienen la facultad de autogobernarse, mientras que las estatales dependen de las autoridades educativas de la entidad federativa a la que pertenecen. En México, las condiciones de estos bachilleratos son muy diversas, pues cada uno tiene normatividad, recursos, capacidad y trayectoria propias. Hay gran variedad de planteamientos curriculares, que dan lugar a distintos programas de estudio. Los
bachilleratos privados, si están incorporados a alguna universidad, son también de tipo universitario. Los bachilleratos universitarios son de diferentes tamaños: en algunas universidades representan una proporción muy grande de la matrícula total y en otras sólo integran una pequeña parte del alumnado; su diversidad curricular se expresa incluso en el seno de la institución universitaria, como la Universidad Nacional Autónoma de México, que cuenta con la Escuela Nacional Preparatoria y con el Colegio de Ciencias y Humanidades. Hay bachilleratos especializados y bachilleratos con tronco común y áreas finales de especialización; algunos tienen currículos estrictamente propedéuticos y otros poseen asignaturas para el trabajo; algunos organizan sus ciclos lectivos por semestres y otros por años; además de que algunas escuelas tienen una gran carga horaria y otras están enfocadas a las tareas extraescolares y de autoaprendizaje. Los bachilleratos de las universidades autónomas predominan sobre los estatales. Debe tomarse en cuenta que existen 27 universidades autónomas que brindan educación de nivel medio superior y sólo tres universidades estatales.
Colegios de Bachilleres. Son el segundo bachillerato propedéutico más numeroso y el tercero en el conjunto de instituciones de este nivel educativo, donde el sector público tiene mayor número de planteles que el privado. Existen dos tipos: el Colegio de Bachilleres de México y los Colegios de Bachilleres Estatales. El Colegio de Bachilleres de México cuenta con 20 planteles en la zona metropolitana de la Ciudad de México y 12 centros en los estados con los que mantienen convenios de asesoría y supervisión académica, técnica y administrativa; además de incorporar planteles privados. Los Colegios de Bachilleres Estatales son organismos descentralizados de los gobiernos de 24 estados del país, suman 348 planteles y son coordinados por la Unidad de Educación Media Superior de la Secretaría de Educación Pública. Los Colegios de Bachilleres proporcionan una educación formativa e integral, desarrollando la capacidad intelectual del alumno mediante la obtención y aplicación de conocimientos; dan la misma importancia a la enseñanza que al aprendizaje; crean conciencia crítica que les permite a los jóvenes adoptar una actitud responsable ante la sociedad, capacitándolos para el trabajo en una especialidad determinada. De esta manera, se espera que el egresado cuente con elementos para acceder a aprendizajes más complejos, tanto en la educación superior como en la vida diaria. Los Colegios de Bachilleres tienen órganos de gobierno centrales por entidad federativa y en cada uno de sus planteles; su estructura académica está integrada por áreas de formación propedéutica, de capacitación para el trabajo y para el mejor desempeño escolar, cuentan también con una división por áreas de servicios y el plan de estudios está dividido en dos grandes grupos: el propedéutico y el de capacitación para el trabajo; el primero ocupa alrededor del 80% del tiempo del plan e incluye el tronco común establecido por la Secretaría de Educación Pública, cuyo propósito es dotar al estudiante de una formación básica. El área de formación laboral está constituida por aprendizajes orientados a la
preparación en actividades de los sectores industrial y de servicios. Las actividades no forman parte del plan de estudios, son de carácter voluntario y se desarrollan en campos artísticos, deportivos y de participación social. El Colegio de Bachilleres implantó siete programas en el área de formación básica, actualizó los programas de las asignaturas del tercero y cuarto semestres y está revisando los programas de las asignaturas del segundo semestre de formación básica, además de 10 asignaturas de formación básica y, en el quinto semestre, de formación para el trabajo. Bachilleratos estatales. Han sido una respuesta de los gobiernos estatales a la demanda educativa que, por razones diversas, no es atendida en los planteles federales o universitarios. En este grupo heterogéneo, cada entidad federativa establece la normatividad, por lo que hay gran diversidad curricular, ya que en la mitad de los estados en donde existen, estos bachilleratos son de carácter privado. El sector público cuenta con 312 planteles y reúne cerca del 50% de la matrícula; mientras el privado, con 472 escuelas, absorbe al otro 50% de los alumnos. Preparatorias Federales por cooperación. Dependen de la Unidad de EMS de la Secretaría de Educación Pública y fueron creadas a finales de la década de los ochenta; están instaladas en poblaciones pequeñas, zonas rurales y suburbanas a solicitud de los interesados y en pequeña proporción existen en poblaciones medianas y grandes. Las preparatorias por cooperación tienen dos características particulares: su sostenimiento se realiza mediante la participación de diversas entidades y organismos federales, estatales, municipales, organizaciones sociales e individuos que se interesan en el desarrollo educativo de su comunidad; la ubicación de los planteles se determina a partir de las necesidades de cada comunidad y de la demanda del servicio. Los interesados se organizan y responsabilizan por la educación. Las preparatorias federales por cooperación imparten estudios del bachillerato general con reconocimiento de validez oficial y dependen -por reglamento- de una asociación civil encargada de su organización y administración internas; la SEP las reconoce y otorga una clave de registro que las autoriza a prestar el servicio. El plan de estudios tiene una duración de tres años y los cursos se organizan semestralmente; los primeros cuatro semestres corresponden al tronco común y los dos últimos a materias optativas organizadas en tres series; los estudiantes deben elegir tres cursos en por lo menos dos de dichas series. En forma paralela al plan de estudios y según las posibilidades de cada escuela, a partir del tercer semestre se ofrecen cursos de capacitación para el trabajo. En el ciclo escolar 1989-1990, se registraron 148 preparatorias federales por cooperación, ubicadas en la mayoría de los estados de la Federación, con una matrícula de cerca de 80 mil alumnos.
Bachilleratos Federalizados. Difieren de las Preparatorias Federales por Cooperación por su sostenimiento, que es totalmente privado, a excepción de un plantel ubicado en Baja California (Preparatoria Federal Lázaro Cárdenas) que cuenta con recursos del gobierno federal. Estos bachilleratos también se conocen como escuelas preparatorias incorporadas, dependen de la normatividad establecida por la Unidad de Educación Media Superior de la Secretaría de Educación Pública y ponen en práctica el mismo plan de estudios que las preparatorias federales por cooperación. En el 2000 se registró la existencia de 131 escuelas en 23 entidades federativas, incluido un novedoso plan desarrollado en las Preparatorias del Gobierno del Distrito Federal. Bachilleratos privados con normatividad propia. Se trata de un pequeño grupo de escuelas o institutos privados que, con base en una autorización especial del Poder Ejecutivo Federal o Estatal -específicamente expedida para cada institución- están facultados para administrarse como mejor convenga a sus intereses y elaborar libremente sus planes de estudio, programas y métodos de enseñanza. Los estudios tienen validez oficial en toda la República, pero existen problemas de validez cuando un estudiante decide cambiar a otro sistema de EMS. La mayoría de cuenta con planes de estudio de tres años, aunque también los hay de dos. El caso más conocido de este tipo de bachillerato es el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Centros de estudios de Bachillerato. Iniciaron su operación en 1990, al ser reestructurado el plan de estudios de los Centros de Bachillerato Pedagógico Federales. Estos Centros siguen el plan de estudios del bachillerato general, que propone la Unidad de Educación Media Superior de la Secretaría de Educación Pública, con una duración de seis meses. Para el año 2000 había 98 centros, con una población escolar cercana a los 15 mil alumnos de los cuales, el 85% está inscrito en planteles públicos. Anteriormente conocidos como Bachilleratos Pedagógicos, fueron creados en 1984 con la idea de atender un área propedéutica psicopedagógica, como antecedente para la licenciatura en Educación Normal –que forma docentes de primaria y secundaria-. Actualmente sólo operan en 19 estados de la República y hay 2 en el Distrito Federal. Se rigen bajo estricta normatividad estatal pero trabajan con base en un presupuesto federal. La mayoría de los alumnos matriculados corresponden a bachilleratos pedagógicos públicos. En cuanto a su estructura curricular, son muy semejantes a los Colegios de Bachilleres, pero a diferencia de éstos, incluyen capacitación específica de iniciación a la práctica docente. Los estudios se cursan en tres años, con materias semestrales y textos y materiales autodidácticos. En los planteles del Distrito Federal, los alumnos tienen pase directo a la Escuela Normal Superior. Algunas de estas escuelas funcionan como Bachilleratos Pedagógicos Bilingües –para dar servicio a la población indígena- que operan en la
modalidad semiescolarizada, donde los estudiantes reciben asesorías sabatinas opcionales. Se ofrece preparación para el trabajo docente, reforzada con seis meses de enseñanza intensiva impartida durante los periodos vacacionales.
Bachilleratos de Arte. Son atendidos por el Instituto Nacional de Bellas Artes, organismo descentralizado de la Secretaría de Educación Pública. Son de carácter federal y no existen escuelas semejantes en el sector privado. Este bachillerato está diseñado para cubrir las necesidades propedéuticas de las escuelas profesionales de arte y para formar instructores de arte mediante dos semestres de complementación. Son ideales para aquellos alumnos que han demostrado tener aptitudes para el teatro, la música, la pintura, el canto o la danza y que aspiran a convertirse en artistas profesionales. Los Bachilleratos de Arte utilizan el tronco común de la Secretaría de Educación Pública y cuentan con áreas de especialización que permiten a los estudiantes elegir la profesión artística que seguirán en el nivel superior. Estos bachilleratos son muy estrictos en cuanto a los requisitos de ingreso, permanencia y egreso; por ejemplo, los alumnos deben acreditar pruebas de aptitud artística en su área de interés y no ser mayores de 16 años. Actualmente existen 10 Bachilleratos de Arte en 8 entidades federativas -incluido el Distrito Federal-, los cuales no matriculan más de 100 jóvenes en cada nuevo ingreso. Bachilleratos Militares. Las Escuelas Militares que proporcionan estudios de nivel medio superior son de la de Transmisiones, la Militar de Materiales de Guerra y el Colegio Militar; con excepción de éste último, dichos estudios sirven de base para la formación de oficiales y para continuar con los estudios profesionales, en la Universidad del Ejército o en cualquier otra institución. Los estudios incluyen fuertes actividades y entrenamientos físicos y se efectúan con la permanencia de los alumnos en los planteles, ya que operan como internados que satisfacen las necesidades básicas (alimento, vestido, bibliotecas, papelería, etc.) durante los periodos de clase. UMA 3 Bachillerato bivalente. Modalidad propedéutica Terminal. La EMS de núcleo bivalente o bachillerato propedéutico-terminal agrupa a las instituciones que se orientan hacia una formación para el dominio de contenidos científicos y tecnológicos. Sus planes de estudio tienen una proporción mayoritaria de materias tecnológicas, seguidas de materias científicas y dejando a nivel general a las del área humanística. A nivel internacional, equivale a lo que en otros países se conoce como
educación vocacional o Liceo Técnico. Las escuelas de este sistema cuentan con talleres y laboratorios para la enseñanza y el entrenamiento en actividades de orden tecnológico, en función de las distintas especialidades industriales, agropecuarias, pesqueras o forestales. Además de la preparación general –para continuar con los estudios superiores, su objetivo es certificar a los alumnos como técnicos calificados o profesionales medios con mayores posibilidades de integrarse al mundo laboral. Por esta característica, para que los egresados obtengan la acreditación de sus estudios, deben cumplir con lo establecido en su programa de estudios, presentar una tesis o trabajo equivalente, prestar servicio social y someterse a un examen. Para fortalecer el bachillerato tecnológico, en el presente sexenio se creó el Sistema Institucional de Desarrollo Curricular Participativo, en el que contribuyen los sectores productivo y social; mediante éste se llevan a cabo la evaluación, actualización y reestructuración de programas del tronco común del bachillerato tecnológico. El sistema ha comenzado a operar a través de una prueba piloto -en la que participaron 4500 alumnos y 600 maestros- en diversos estados de la República; en ella se evaluaron diversas áreas (metodología, ciencias naturales, ciencias sociales y lenguaje y comunicación) y se reestructuraron los planes de estudio de la mayoría de estas escuelas. Centros de Estudios Científicos y Tecnológicos CECyT. Los CECyT son la oferta de EMS del Instituto Politécnico Nacional (IPN), un órgano descentrado de la Secretaría de Educación Pública que depende de la Subsecretaría de Educación e Investigación Tecnológicas, cuyo marco legal está definido en su Ley Orgánica. Son mejor conocidos con su nombre original: Escuelas Vocacionales. Además de los CECyT del IPN, existen otros de carácter privado. Estos centros operan únicamente en el Distrito Federal, donde existen 25 planteles, 15 públicos y 10 privados, incorporados al IPN. En los CECyT se matriculan casi tantos alumnos como en las Preparatorias y CCH de la UNAM. Los objetivos de estas instituciones son impulsar un proceso formativo que permita a los estudiantes la comprensión de la sociedad y de su tiempo histórico, así como el acceso a la educación superior y la posibilidad de incorporarse al trabajo productivo en áreas de corte científico y tecnológico, por lo que son reconocidos como la mejor opción para quienes aspiran a convertirse en ingenieros, incluso por encima de las escuelas particulares de mayor prestigio en el país, ya que a diferencia de éstas, cuentan con una moderna infraestructura y prestadores de servicios actualizados, que proporcionan una formación profesional técnica de calidad y en constante actualización tecnológica. Su misión es coadyuvar a la satisfacción de la demanda de técnicos profesionales en el sistema productivo y participar así en el aumento de la producción. Los CECyT han adoptado el tronco común de bachillerato establecido por la Secretaría de Educación Pública y, de forma paralela, imparten cursos en distintas áreas, aunque en los dos últimos semestres se cursan asignaturas específicas para cada especialidad técnica, donde se organizan proyectos de implementación tecnológica y desarrollo de prototipos.
Centros de Bachillerato Tecnológico, Industrial y de Servicios (CBTIS) Los CBTIS suman 237 planteles distribuidos en todos los estados de la República y la duración total de esta modalidad de bachillerato es de seis semestres. El 96% de los estudiantes está inscrito en planteles públicos y aproximadamente el 70% de su matrícula abarca las instituciones agrupadas en la clasificación de núcleo bivalente, que dependen de la Dirección General de Educación Tecnológica Industrial de la Secretaría de Educación Pública. Los objetivos de los CBTIS son preparar a sus alumnos para la educación superior y capacitarlos en el desempeño de funciones a nivel de mandos medios en el trabajo técnico, dentro de áreas industriales, comerciales y de servicios. Los CBTIS adoptan el tronco común de la Secretaría de Educación Pública e incluyen áreas propedéuticas en físico-matemáticas, químicobiológicas y sociales-administrativas. De manera integrada al plan de estudios, ofrecen 46 carreras de nivel técnico medio.
Centros de Bachillerato Tecnológico Agropecuario (CBTA) Los CBTA dependen normativamente de la Dirección General de Educación Tecnológica Agropecuaria de la Secretaría de Educación Pública; existen cerca de 190 centros distribuidos en casi todo el país —de los cuales sólo uno es privado— pero están situados predominantemente fuera de las zonas urbanas, para atender a hijos de campesinos minifundistas o asalariados rurales que en su mayoría proceden de secundarias tecnológicas agropecuarias y telesecundarias. Estos centros impulsan que sus alumnos conozcan los recursos que fundamentan la producción agrícola; los usos del agua, los implementos agrícolas y los instrumentos topográficos. El plan de estudios se divide en dos circuitos: el propedéutico y el de formación tecnológica. El primero está compuesto por el tronco común de la Secretaría de Educación Pública y las áreas físico-matemáticas y químico-biológicas. La formación tecnológica está constituida por las asignaturas de apoyos, procesos, instrucción técnica y desarrollo productivo, que se imparten desde el primer semestre. Un caso especialmente reconocido es la escuela que pertenece a la Universidad Autónoma Chapingo (en el Estado de México), la cual se caracteriza por un programa muy completo en cuanto a contenidos relacionados con la producción agrícola. Asimismo, sus instalaciones, laboratorios y talleres son los más adecuados del país para desarrollar estudios de este tipo, y a diferencia de los CBTA, también funcionan como internados. Escuelas de Bachillerato Técnico. Bajo este rubro se agrupan aquellas formas de EMS bivalente con opciones terminales de naturaleza técnica, impartida por diferentes organismos. No es un grupo homogéneo ni un subsistema. Los estudios culminan con el otorgamiento de un título de nivel medio profesional que también ampara los estudios de bachillerato. En este grupo se han incluido escuelas con cuatro formas distintas de normatividad: autonomía universitaria, estatal, militar y propia. El conjunto está integrado por 84 escuelas que en 1989-1990 matricularon
a 12,757 alumnos, de los cuales: 1,051 en planteles de normatividad autónoma universitaria; 6,857 en escuelas de normatividad estatal, 3,669 en escuelas de normatividad militar y 1,180 en centros con normatividad propia. Los planes de estudio también son diversos, tanto en lo propedéutico como en la formación terminal. Centros de Estudios Tecnológicos del Mar (CETMAR) Existen 21 planteles en 13 estados de la República, con una población al 2003 de casi 11 mil estudiantes. Todos los CETMAR dependen de la Unidad de Ciencia y Tecnología del Mar de la Secretaría de Educación Pública y del mismo modo que otras opciones bivalentes, los CETMAR ofrecen bachillerato y capacitación de técnico medio en el área de ciencia y tecnología del mar. El objetivo de estos centros es formar recursos humanos para el manejo, conservación y aprovechamiento de los recursos naturales acuícolas. Los CETMAR ofrecen carreras en las áreas de producción y captura, operación de flota pesquera, industrialización y administración de productos y conservación del ambiente; las cuales tienen una duración de tres años, organizadas por semestres. Tienen el tronco común de la Secretaría de Educación Pública y las especialidades tecnológicas. Aproximadamente el 50% del tiempo de estudios es de enseñanza teórica y el 50% de enseñanza práctica. Las prácticas profesionales están incluidas en todas las carreras. Casi todos los planteles se localizan en estados en cuyos litorales se desarrollan importantes actividades marítimas. Bachilleratos de Institutos Tecnológicos. Los Bachilleratos del Institutos Tecnológicos dependen de La Dirección General de Institutos Tecnológicos de la Secretaría de Educación Pública y se inscriben dentro del sistema de Institutos Tecnológicos. Hay 11 planteles en 10 estados del país. Los bachilleratos de los Institutos Tecnológicos atienden a: Sectores de población suburbana con influencia en zonas rurales, y sus objetivos y planes de estudio tienen características muy semejantes a los de otras instituciones de núcleo bivalente como los CBTIS y CBTA, pero a diferencia de éstos, sus opciones terminales están vinculadas con la oferta profesional de cada Instituto Tecnológico. Centros de Bachillerato Tecnológico Forestal (CBTF). Los CBTF dependen de la Dirección General de Educación Tecnológica Agropecuaria de la Secretaría de Educación Pública, a excepción de un plantel que obedece a la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos. Son siete centros públicos y sólo existen en zonas suburbanas o rurales de cinco estados del país. Su plan de estudios tiene una duración de seis meses y se estructura bajo el modelo curricular de los CBTA. Como su nombre lo indica, la parte terminal de los estudios corresponde al área forestal. Los estudiantes sólo pueden continuar estudios de nivel superior en las áreas de físico-matemáticas y ciencias químico-biológicas.
Bachilleratos técnicos de arte. Se imparten en las Escuelas Profesionales de Arte del Instituto Nacional de Bellas Artes. Existe en cuatro escuelas de danza del Distrito Federal y su objetivo es formar profesionales y educadores de la danza; trabajan con una estructura atípica que permite al alumno desarrollarse simultáneamente en el campo de la danza y en su formación general desde el quinto grado de primaria, y posteriormente, en secundaria, bachillerato y superior de danza. En cada una de las carreras de danza, los estudios tienen una duración de ocho años -tres de bachillerato bivalente y cinco de nivel superior profesional-. Es el subsistema con menor número de alumnos matriculados –aproximadamente 200 alumnos en todos los niveles de EMS- de los cuales, cerca del 70% son mujeres. UMA 5 Bachillerato Terminal. El Bachillerato Terminal o profesional medio incluye escuelas con estudios orientados a la preparación en una especialidad técnica, para la realización de tareas específicas en el ámbito de la producción o los servicios. Se caracterizan por ofrecer formación técnica, pero a diferencia de los bachilleratos propedéuticos bivalentes, no fueron diseñados para preparar a los alumnos en la continuación de los estudios superiores. La duración de estos estudios es de dos a cuatro años y atiende a alumnos que han obtenido el certificado de secundaria pero que desean prepararse como profesionales técnicos para integrarse a actividades productivas remuneradas lo más pronto posible. Los hay con perfiles de formación en las áreas industrial, de servicios y del mar. La mayoría de las escuelas exigen la prestación de un servicio social de seis meses (en el área de salud puede ser de un año). Al término de sus estudios, los alumnos deben presentar una tesis o trabajo equivalente y aprobar un examen, lo que les da derecho a obtener un título de nivel medio profesional que incluye la expedición de una cédula que los acredita como técnicos expertos en su área. Es pertinente mencionar que la EMS de núcleo terminal tiende a desaparecer, pues de acuerdo con los lineamientos del Manual para la Instrumentación, Liquidación, Cancelación y Cambio de Modelo de Carreras y/o Especialidades incluido en el Programa Nacional para la Modernización Educativa de la Secretaría de Educación Pública (suscrito a inicios de la presente administración), se dan las directrices para hacer bivalente la educación profesional media y facilitar el tránsito de los alumnos egresados de este bachillerato al propedéutico-terminal o al general.
Escuelas de Estudios Técnicos. Bajo esta denominación se agrupa un conjunto muy heterogéneo de instituciones estrictamente terminales, no propedéuticas, de naturaleza técnica y que no corresponden a los planteles descritos en los siguientes párrafos. Abarcan un amplísimo repertorio de especialidades, con prácticamente la totalidad de carreras técnicas del ciclo medio superior y gran variedad de planes de estudio. Se trata de escuelas, institutos, academias y organismos educativos de diversa índole que tienen nombres diferentes y distintas fuentes de normatividad y financiamiento. Pueden obedecer a normatividad federal, estatal, autónoma o propia. Ofrecen carreras como turismo, decoración, auxiliar de contabilidad, secretaria, trabajo social, computación, enfermería e idiomas. Agrupan a la mayoría de los estudiantes de la educación profesional media. Por citar cifras, en el 2003 la SEP contabilizaba cerca de 1300 escuelas de este tipo, con una matrícula cercana a los 200 mil alumnos, de los cuales el 75% estudiaba en planteles privados. Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP). Creado a finales de la administración de López Portillo, estos planteles funcionan como las escuelas de formación técnica terminal más importantes del sector público. El CONALEP es un organismo público descentralizado, con personalidad jurídica, patrimonio propio y financiamiento federal. Sus objetivos generales son ofrecer una educación profesional técnica con un enfoque de desarrollo humano integral apoyándonos en la vinculación con los sectores público, social y privado. Su modelo educativo, basado en la metodología de la competencia laboral, se orienta a satisfacer los requerimientos de las empresas, de la superación profesional de sus estudiantes y de la comunidad en la que se ubique cada plantel contribuyendo con esto al desarrollo nacional mediante la preparación de personal técnico especializado con calidad de profesional técnico a nivel postsecundaria. Para satisfacer estas aspiraciones, el CONALEP proporciona, además de la formación técnica especializada y aplicable, formación científica, humanística y social. La preparación teórica que ofrece el CONALEP, debe permitirle a sus egresados colocarse en mandos medios de los sectores secundario y terciario, o bien autoemplearse; sin embargo, a partir de 1997 los problemas de empleo en México han obligado a las autoridades a actualizar sus 917 programas, creando sólo seis áreas: industrial, administrativa, agropecuaria, de la salud, turística y pesquera. Estos cambios también pretendieron adecuar el currículo de la educación profesional media a las necesidades de formación y desarrollo nacionales, así como aumentar las posibilidades de empleo. A raíz del interés de sus egresados por proseguir sus estudios superiores o debido a los índices de deserción, el modelo académico fue modificado a partir del año 2003, considerado entradas en todos los semestres y salidas laterales al término del 2° semestre como Técnico Auxiliar, a la conclusión del 4° semestre como Técnico Básico y salidas intermedias. Así, los planes de estudio quedaron estructurados en dos grandes áreas: conocimientos comunes a todas las carreras y conocimientos específicos del campo ocupacional. Adicionalmente, pueden establecerse rutas alternativas de formación, cuando la conjunción de algunos módulos permita al egresado completar un bachillerato bivalente con reconocimiento de validez oficial.
Centros de Estudios Tecnológicos, Industriales y de Servicios (CETIS) Son un sistema regulado normativamente por la Secretaría de Educación Pública que cuenta con 257 planteles y atiende a cerca de 75 mil alumnos, la mayoría de ellos en planteles públicos federales. Sus objetivos generales son muy semejantes a los de otras opciones técnicas terminales: formar recursos humanos para satisfacer la demanda del sector productivo industrial y de servicios, en el nivel de mandos medios, además de fomentar la investigación y docencia en esas áreas. Los planes de estudio tienen una duración de tres años —con excepción de los planteles que tienen convenios internacionales y que operan en cuatro años— y están organizados en cursos semestrales en un conjunto de 87 carreras, relacionadas con el sector industrial extractivo y de la transformación. En la estructura curricular se distinguen tres áreas de especialización tecnológica: médico-biológica, ingeniería y económico-administrativa. Asimismo, existen dos porciones curriculares: una de formación general básica y otra de tecnología. Conviene señalar que algunos CETIS también son bivalentes.
Centros de Enseñanza Técnica Industrial (CETI)
El CETI es un organismo público descentrado de la Secretaría de Educación Pública y cuenta sólo con tres planteles de sostenimiento federal. Una característica especial de estos centros es que el valor de su propedéutico está circunscrito exclusivamente al área de físico-matemáticas. Los estudios duran cuatro años y se organizan por semestres, en los que la mayoría de las materias son técnicas. Para ser acreditados como tecnólogos profesionales. El CETI exige que los alumnos hayan cumplido con el plan de estudios respectivo, con un servicio social de seis meses a dos años —que llevan como una asignatura más—, una tesis o trabajo documental y la aprobación del examen profesional. Centros de Estudios de Arte. Bajo este rubro se agrupan distintas formas de EMS terminal de carácter artístico. Sólo existen tres planteles, ubicados en la capital del país, que dependen del Instituto Nacional de Bellas Artes y atienden a cerca de 500 alumnos. Sus fuentes de financiamiento son distintas: por parte del gobierno del Distrito Federal; particulares con intereses en el negocio del entretenimiento y una porción del presupuesto federal a través del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Las carreras que ahí se estudian se ubican en las áreas de diseño, artes gráficas y artesanías.
UMA 6 Bachillerato No escolarizado. En la EMS existen varios subsistemas que cuentan con la opción de enseñanza no escolarizada, misma que también es regulada por la Secretaría de Educación Pública. Este tipo de bachillerato constituye una posibilidad de capacitación para alumnos que no completaron en tiempo su bachillerato y que necesitan comprobar estudios de nivel medio superior para aspirar a promociones laborales o para calificar a escuelas para egresados de carreras técnicas o de la normal -que egresaron antes de la implantación del programa de licenciatura de 1984-. En México se pueden realizar estudios de bachillerato general, bachillerato tecnológico industrial y de profesional medio; en todos los casos, estas modalidades apelan al mismo principio que rige la educación básica para adultos: la intención y el compromiso para aprender de forma autodidacta, ya que los aspirantes deben presentar exámenes cuando se consideren preparados para la acreditación de una asignatura. Para atender la creciente demanda educativa de esta modalidad, existen 85 oficinas en las entidades federativas y 15 en el Distrito Federal. Hay también 390 centros de asesoría social y un incontable número de escuelas particulares adscritas a estos sistemas por todo el país. Con el fin de que los adultos que cursan la educación básica puedan estudiar el bachillerato, la presente administración creó en el Distrito Federal, 13 centros de educación extraescolar, los cuales sólo habían impartido educación básica para adultos en años anteriores y que pertenecen al Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA). Actualmente la Dirección General de Educación Tecnológica de la Secretaría de Educación Pública ofrece el bachillerato tecnológico abierto, y recientemente se creó el bachillerato a distancia -regulado por el Colegio de Bachilleres-, que atiende alumnos de diferentes zonas del país, y que está enfocado a la población mexicana que radica en los Estados Unidos. Por otro lado, la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS) desarrolla programas de capacitación no formal en coordinación con la Secretaría de Educación Pública; además de operar el programa de Capacitación Intensiva y Modernización (CIMO), a través de la Dirección General de Empleo. Los promotores del CIMO ofrecen a las industrias cursos para capacitar al personal y servicios para la modernización productiva y administrativa de la empresa. Modalidad no escolarizada. En años recientes el bachillerato no escolarizado ha crecido, gracias a la promoción de la Secretaría de Educación Pública, los gobiernos estatales y municipales y diversos organismos gubernamentales que han suscrito convenios para la capacitación. Entre otros organismos públicos que participan en estos programas, destacan el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), el Instituto Mexicano del Seguro social (IMSS), la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH), la Secretaría de Economía (SE), el Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
También se han suscrito convenios con la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (CANACINTRA), la Confederación Patronal Mexicana (COPARMEX), la Cámara Nacional de Comercio (CANACO), la Asociación de Hoteles y Moteles, con Distribuidores de Automóviles y con decenas de talleres automotrices, transportistas, radiodifusoras, embotelladoras e instituciones del sector educativo, como el CONALEP, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), los Institutos Tecnológicos y las universidades estatales, además del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Nacional Autónoma de México, quien promueve un sistema de capacitación para el bachillerato en sus escuelas en los Estados Unidos.
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