Skip to main content

UNIDAD 1 del Curso de Sistemas de Educación Media Superior en MADEMS del SUAYED

Page 1

Sistemas de Educación Media Superior Autor: Dr. Ismael Ledesma Mateos Unidad: 1


BIENVENIDOS AL CURSO: OPTATIVA SOCIO-EDUCATIVA: SISTEMAS DE EDUCACIÓN MEDIA SUPERIOR. UNIDAD UNO I.- EL CONTEXTO INTERNACIONAL. UMAS 1. La Educación Media y las nuevas políticas de desarrollo. 2. La perspectiva de los organismos internacionales: Banco Mundial, UNESCO, OCDE

OBJETIVO GENERAL: Analizar los antecedentes las dimensiones, los objetivos, las modalidades y los alcances en los distintos proyectos y planes educativos que sustentan los curricula del nivel de Educación Media Superior en México.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS: UNIDAD 1. • Comprender las dimensiones económicas, políticas y sociales del ciclo del nivel medio y sus relaciones con el contexto internacional. • Desarrollar habilidades y actitudes que les permitan construir niveles de identidad con las características de la educación media superior. • Familiarizarse con las características que definen a la Educación Media en relación con el conocimiento de las nuevas políticas de desarrollo a nivel mundial.

I El contexto internacional.

UMA1. La Educación Media y las nuevas políticas de desarrollo. La Ley General de Educación, señala en su Capítulo I, Artículo 2º que la educación es el “medio fundamental para adquirir, transmitir y acrecentar la cultura; es proceso permanente que contribuye al desarrollo del individuo y a la transformación de la sociedad, y es factor determinante para la adquisición de conocimientos y para formar al hombre de manera que tenga sentido de solidaridad social.” El proceso educativo involucra las esferas de lo individual y lo social, constituyendo el vínculo para que entre éstas se establezca una relación dialéctica, en la que el individuo asimila un producto social: la cultura, a la vez que refleja en su interacción con la sociedad, su interpretación, construcción y apropiación de ésta. En ese sentido, la educación puede concebirse como proceso a través del cual el individuo accede al “saber universal”, incorporando así los conocimientos, las habilidades, y los valores acumulados históricamente. Este saber universal no se adquiere por simple acumulación de información, sino que requiere de la intencionalidad en el “aprender a


aprender”, el cual se concreta en los pilares que constituyen las bases de la educación para la vida:1 Aprender a conocer, implica el combinar una cultura general suficientemente amplia, que permita profundizar los conocimientos en un determinado número de materias, lo cual supondrá aprender a aprovechar las posibilidades que ofrece la educación, para desarrollar las capacidades fundamentales de la inteligencia: analizar y sintetizar, razonar con lógica, relacionar, ordenar, plantear y resolver problemas, comunicar con claridad, etc. Aprender a hacer, permite la adquisición no sólo de una calificación profesional, sino más que eso, una competencia que capacite al individuo para hacer frente a innumerables situaciones y a trabajar en equipo, pero también aprender a hacer en el marco de distintas experiencias sociales o de trabajo que se ofrecen a los adolescentes. Aprender a convivir, posibilita la comprensión de los demás, por medio de la realización de proyectos comunes (servicio comunitario) y prepara para tratar los conflictos, respetando los valores de pluralismo y comprensión mutua. Aprender a ser, propicia que aflore la propia personalidad y se esté en condiciones de obrar con creciente capacidad de libertad, de razonamiento y de responsabilidad personal. Además, se considera importante incorporar, como un elemento más de base, el aprender a innovar, es decir, el desarrollar la capacidad creativa en el individuo, para encontrar respuestas y soluciones eficaces a las demandas de la vida cotidiana, al poner en práctica sus habilidades de pensamiento, imaginación y actitudes de servicio. En contexto actual de la educación -donde se pugna por alcanzar patrones de excelencia establecidos a nivel internacional- se considera importante contar con estudios sobre Educación Media Superior, que darán acceso a información relevante tanto a nivel institucional, como en el comportamiento académico de los estudiantes. Dicha información ayudará a formular acciones para responder a la problemática que enfrenta la Educación Media Superior en el Sistema Educativo Mexicano. Las dinámicas socioeconómicas son necesarias para analizar el desarrollo de la Educación Media Superior, identificando las oportunidades de nuestro país para fomentar políticas de calidad educativa, entendiendo como educación de calidad aquella que fomenta aprendizajes relevantes en los tiempos previstos. No obstante, a pesar de los esfuerzos esto no ha sido posible debido a la masificación de la educación, ya que en los últimos años se ha registrado una tendencia al crecimiento de la matrícula de estudiantes que ingresan a la Educación Media Superior, en tanto que la oferta educativa -al menos en el ámbito de la educación pública- se ha mantenido casi igual que por 30 años. Este fenómeno hace necesario replantear las metas educativas de México para cubrir necesidades de espacio y beneficiar el desarrollo de la Educación Media Superior. Por tanto, es importante identificar información (a nivel institucional y en el comportamiento de estudiantes y profesores) que sirva para dar respuesta a la problemática que se enfrenta. En contexto actual de la educación -donde se pugna por alcanzar patrones de excelencia establecidos a nivel internacional- se considera importante contar con estudios sobre Educación Media Superior, que darán acceso a información relevante tanto a nivel institucional, como en el comportamiento académico de los estudiantes. Dicha información


ayudará a formular acciones para responder a la problemática que enfrenta la Educación Media Superior en el Sistema Educativo Mexicano. Las dinámicas socioeconómicas son necesarias para analizar el desarrollo de la Educación Media Superior, identificando las oportunidades de nuestro país para fomentar políticas de calidad educativa, entendiendo como educación de calidad aquella que fomenta aprendizajes relevantes en los tiempos previstos. No obstante, a pesar de los esfuerzos esto no ha sido posible debido a la masificación de la educación, ya que en los últimos años se ha registrado una tendencia al crecimiento de la matrícula de estudiantes que ingresan a la Educación Media Superior, en tanto que la oferta educativa -al menos en el ámbito de la educación pública- se ha mantenido casi igual que por 30 años. Este fenómeno hace necesario replantear las metas educativas de México para cubrir necesidades de espacio y beneficiar el desarrollo de la Educación Media Superior. Por tanto, es importante identificar información (a nivel institucional y en el comportamiento de estudiantes y profesores) que sirva para dar respuesta a la problemática que se enfrenta. Estudios realizados en América Latina han demostrado que esta región ha experimentado cambios significativos en las demandas educativas de su población, los cuales exigen una transformación en los estándares de calidad y las prácticas que promuevan la equidad educativa. De esta manera, en los debates realizados durante la Conferencia sobre Educación en La Habana (2002), la UNESCO han centrado el problema de la calidad en la distribución desigual de los resultados escolares entre alumnos de distinta pertenencia social. Desde los años sesenta, el problema de la desigualdad socioeducativa y cultural ha dado lugar a numerosos trabajos -como los de Bourdieu y Passeron o de Basil Bernstein- que conservan plena actualidad y han sido objeto de confirmación reiterada en los marcos disciplinarios que abordan el hecho educativo. Se trata de aspectos inseparables de la realidad educativa, porque las diferencias socioeconómicas y socioculturales son los principales factores que inciden en la desigualdad al interior de la Educación Media Superior. Así, la interrogante sobre la equidad se desplaza hacia la distribución de los aprendizajes curriculares, donde se asocia el contexto socioeconómico del alumno con su rendimiento escolar. Esta correlación implica aproximarse a la importancia de los factores escolares y extraescolares del aprendizaje; es decir, cuando se trata de comparaciones internacionales, el eje central ha sido la polémica sobre la tesis, según la cual en los países desarrollados la escuela tiene poco o ningún efecto en la distribución de los aprendizajes, por lo que las diferencias socioeconómicas no implican un fracaso en la educación, mientras que en los del Tercer Mundo, su importancia relativa es mucho mayor. El ingreso a la Educación Media Superior es muy selectivo, lo que supondría una disminución del fracaso escolar; sin embargo, en las escuelas subsisten expectativas negativas respecto a las posibilidades de aprendizaje de los alumnos socialmente


desfavorecidos, las cuales se manifiestan en prejuicios, estereotipos y formas semejantes de apreciación social que son réplica de lo que sucede con la sociedad en su conjunto. A esta forma de discriminación se suma la distancia cultural, es decir, el grado de concordancia o lejanía entre las características de los alumnos y las propias de los procesos escolares, que muchas veces originan de la deserción. Como consecuencia de lo anterior, para favorecer el desarrollo del alumnado y con ello brindarle mejores expectativas, deben tomarse en cuenta las diferencias de orden cultural y socioeconómico, así como lo que éstas implican. Estudios realizados por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) en países de América Latina, han demostrado que esta región ha experimentado cambios significativos en las demandas educativas de su población, los cuales exigen transformar los estándares de calidad y promover la equidad educativa. Durante la Conferencia sobre educación celebrada en 2002 en La Habana, Cuba, el análisis del fenómeno educativo se centró en la distribución desigual de los resultados escolares obtenidos por el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes de la OCDE (PISA, por sus siglas en inglés), que son un ejemplo de las deficiencias de los sistemas educativos y de la preocupación de muchos países por fortalecerlos, buscando aprendizajes de mayor calidad que favorezcan el desarrollo de competencias y habilidades fundamentales para enfrentar los retos de la vida adulta en sociedades con economías globalizadas. La reflexión acerca de las nuevas políticas en torno al futuro de la Educación Media debe responder a una masificación de la matrícula y tener una perspectiva democrática. En principio la escuela seguirá recibiendo contingentes de alumnos con un capital cultural diverso (habilidades lingüísticas y comunicacionales, desarrollo cognitivo, aptitudes, predisposiciones, esquemas de pensamiento y de acción) que se reflejará en un desempeño escolar también desigual, pero con el paso del tiempo esa distribución original sufrirá el efecto democrático de la educación, donde la acción de la escuela se reflejará en egresados que cumplan con las expectativas que requiere la educación superior y los ámbitos laborales.


UMA 2. La perspectiva de los organismos internacionales: Banco Mundial, UNESCO, OCDE. Del 16 al 17 de diciembre del 2002 se desarrolló en La Habana, Cuba, el Seminario Internacional “La dimensión política de la evaluación de la calidad educativa en Latinoamérica”, el cual reunió a líderes políticos y ministros de educación de la región, comunicadores sociales y especialistas en evaluación, quienes expusieron sus puntos de vista en un diálogo abierto. Los temas incluidos fueron: contexto global, cambios demográficos, desarrollo económico, empleo y educación, gastos en educación, realidades actuales y deseables para una reforma educativa, descentralización y autonomía local, diversidad y multiculturalismo, cultura, valores, educación y mercado laboral, así como el rol de los docentes. Este apartado ofrece escenarios futuros que las políticas educativas tendrán que enfrentar. De acuerdo con las conclusiones del foro, se considera que en los próximos 15 años la educación en América Latina y el Caribe sufrirá los impactos negativos del estancamiento de la economía, la inestabilidad política y la pobre capacidad de los gobiernos para desarrollar políticas sociales sostenibles. En este sentido, la gran interrogante es cuán preparados están los países de la región para responder a la demanda demográfica de este sector de la población e integrar a los egresados en los procesos económicos. De acuerdo con la OCDE, los problemas de la Educación Media Superior en América Latina, se centran en definir los patrones de financiamiento, calidad, eficiencia externa e interna, equidad, gestión, ciencia y tecnología e internacionalización. Hasta ahora, los resultados de diversas investigaciones demuestran que, si bien insuficientes, los esfuerzos para modernizar la Educación Media Superior en América Latina están alineados con las mejores prácticas a nivel internacional. Sin embargo, para ser competitivos, México deberá comprometerse al desarrollo del capital humano en todos los niveles y a mejorar los sistemas de innovación educativa. La OCDE concede importancia a este tipo de educación, que se une a la educación universitaria en los análisis de la situación educativa y se erige como base fundamental del sistema educativo nacional, que no ha concedido a la Educación Media Superior la valoración que requiere. Todavía no hay un reconocimiento suficiente del orden de causalidad entre las variables sociales, económicas y políticas en materia educativa, ya que muchos piensan que el aumento del nivel de vida lleva a un incremento de la educación y que los países pobres tienen que modernizarse para disfrutar de un mejor nivel educativo; pero la realidad no es exactamente así, pues un requisito importante para que los países pobres dejen de serlo, es el incremento de su nivel educativo. La UNESCO ha repensado la educación en términos de durabilidad, especialmente en su función de encargada del “Programa internacional sobre la educación, la sensibilización del público y la formación para la viabilidad’, lanzado en 1996 por la Comisión para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Este programa enuncia las prioridades aprobadas por los Estados y apela a las organizaciones no gubernamentales, al mundo de los negocios y de la industria, a la comunidad académica, al sistema de las Naciones Unidas y a las


instituciones financieras internacionales, para poner en práctica el nuevo concepto de educación y por consiguiente, reformar las políticas educativas nacionales. En esta empresa, la UNESCO ha movilizado la acción internacional. El objetivo de la Educación Media Superior es promover la internacionalización de la educación, como un paso fundamental para insertarse al mundo del conocimiento y para mejorar la competitividad económica y tecnológica de cada país. Esto servirá para afirmar la visión nacional de la Educación Media Superior, lo cual permitirá implementar políticas adecuadas a cada contexto, sin desligarse de las exigencias internacionales. Por lo que respecta al gasto educativo por alumno, hay que señalar que la situación de México está por debajo de la media de la OCDE. Nuestro país gasta sólo un tercio del valor que destinan a educación los países más desarrollados y menos que otros países de la región, pero a costa de un esfuerzo personal muy grande por parte de quienes realizan su trabajo eficientemente a pesar de los escasos recursos. Esta situación supone un detrimento de la calidad de la enseñanza, que repercute en el elevado número de alumnos por profesor, lo que provoca masificación y en menor cantidad de recursos disponibles. Sería deseable que el gasto medio en educación por alumno de México se acercara a la media de la OCDE, que se aumentara -al menos al triple del valor actual- el gasto en infraestructura y se fomentara la lectura de libros que aportan valores culturales y científicos. La experiencia de los analistas del desarrollo económico permite deducir una posición unánime respecto a la relación entre nivel educativo y el capital económico por habitante, así como un reconocimiento de la importancia del incremento de capital por habitante, para aumentar la producción per cápita. La evidencia de los estudios económicos, manifiesta una importante relación causal entre el capital humano y el capital físico. Así, ocurre que un incremento en el nivel educativo aumenta el capital por habitante, lo cual producirá un incremento del PIB real por habitante, propiciando un gasto educativo elevado, que impulsará nuevos incrementos del capital por habitante. Esta relación dinámica entre ambas variables y su efecto positivo sobre el desarrollo económico es de gran interés para el diseño de políticas efectivas para el ámbito educativo. Además de las diferencias en cantidad, existen discrepancias en la calidad de la educación, ya que los países con niveles educativos altos tienen una mejor organización y realizan un gasto mayor en educación respecto a su PIB, siendo este último mayor que la media. En México se ha producido una expansión educativa consistente en que, durante la segunda mitad del siglo XX, cada generación ha sido más “educada” que la precedente. De cualquier forma, también es sabido que México, como otros países de América Latina, tiene una de las distribuciones del ingreso más desiguales del mundo, al grado de que se considera válida todavía la expresión de Humboldt, en 1803: “México es el país de la desigualdad”. La relación entre desigualdad social y educativa se puede analizar desde varios puntos de vista, sin embargo para nadie es un secreto que los avances educativos de México en las últimas décadas no pueden considerarse como excepcionales.


Si bien es cierto que ha mejorado en forma regular la manera en que se distribuye la escolaridad de los mexicanos, también es cierto que esto es sólo el reflejo del incremento de la cobertura del sistema educativo mexicano, y de la consecuente reducción de la población sin instrucción que se suma al aumento de la escolaridad promedio, que en el contexto nacional llega a un techo poco arriba de los 18 años de estudios. Sin embargo, los datos censales permiten sostener que ese aumento, ha sido resultado de un esfuerzo general que no tuvo en cuenta las desigualdades ancestrales, ni se caracterizó por un esfuerzo compensatorio que buscara reducirlas en forma sistemática. Es por esto, que pese al aumento sostenido del promedio de escolaridad en el país y todas sus entidades, aún subsiste una gran diferencia relativa entre varios estados de la república que se mantienen con pocos cambios desde 1970, en otras palabras, supone que en México hay escuelas tan buenas como las mejores de los Estados Unidos, pero también otras tan malas como las peores de Centroamérica, lo que en términos temporales equivale a decir que la distancia entre las entidades del país más avanzadas en materia de calidad educativa y las más atrasadas, es de unos treinta años. Tomando en cuenta no sólo la media aritmética de la escolaridad, sino el sentido que adquiere la estructura social y escolar, se puede decir que para que los niveles educativos de México mejoren, sea en la media de escolaridad o en los niveles de aprendizaje, es necesario que lo hagan Chiapas, Oaxaca y, en general, las zonas más pobres del país. Además, los avances en la escolaridad de México, y la forma en que han ocurrido, muestran un proceso en que la oferta sigue a la presión de la demanda y no es el resultado de políticas compensatorias sistemáticamente puestas en marcha desde principios de los noventa y cuyos resultados todavía no se reflejan en la población de más de 25 años.


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
UNIDAD 1 del Curso de Sistemas de Educación Media Superior en MADEMS del SUAYED by PDLM - Issuu