Tengamos más confianza en nuestro Redentor. No se alejen de las aguas del Líbano para buscar refrigerio en cisternas rotas, que no pueden contener agua. Tengan fe en Dios. La confianza en Jesús hace que la victoria no sólo sea posible, sino segura. Aunque multitudes están presionando de la manera equivocada, aunque la perspectiva sea siempre tan desalentadora, sin embargo, podemos tener plena seguridad en nuestro Líder; porque «Yo soy Dios», declara, «y no hay nadie más». Él es infinito en poder y capaz de salvar a todos los que vienen a él. No hay otro en quien podamos confiar con seguridad.
—Ellen G. White, The Review and Herald, 9 de junio, 1910