«No hay nada más necesario que el de que cada individuo se dé cuenta de su responsabilidad ante Dios, así como de sus altos privilegios, y camine, no en la murmuración y la tristeza, sino en el gozo del Señor. Debemos servir a nuestro Padre celestial en novedad de vida y gozo todos los días, sabiendo que tenemos acceso al trono de la gracia y que nuestros nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero. Debemos ser firmes, inamovibles, siempre abundantes en la obra del Señor. Entonces nos daremos cuenta por experiencia de que el gozo del Señor es nuestra fortaleza»
—Ellen G. White, «The Lack of Spirituality in Our Churches», Manuscript 4949, 9 de abril de 1898.