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Hoy quiero contarles una historia que transformó la vida de miles de personas en el tan conocido pulgarcito de é i para entenderla bien, tenemos que ir al comenzó con una mujer extraordinaria:



a fue una mujer que vivió con un ofundo amor al prójimo. Tenía un razón solidario y una fe firme en que da persona, sin importar su condición, erecía una oportunidad. Su vida fue un emplo constante de generosidad y trega.
us hijos crecieron viendo ese amor en ción: en su manera de ayudar, de cuchar, de compartir lo que tenía con uienes más lo necesitaban. Ese espíritu truista los marcó para siempre. uando ella falleció, su ejemplo quedó abado en la memoria de todos ellos. fue precisamente ese legado el que spiró la creación de algo más grande. us hijos: Roberto, Ricardo, Florence, ngelita, Lilian, † Eduardo y Cristina, uisieron honrarla de una manera pecial: manteniendo viva su esencia y su mpromiso con los demás.
Así fue como, en diciembre de 2004, los hijos de Doña Gloria se reunieron con un propósito claro: continuar su obra de amor y servicio. Y de esa decisión nació algo que cambiaría el rumbo de miles de historias: la Fundación Gloria Kriete, una organización sin fines de lucro que desde su origen buscó perpetuar el espíritu solidario de Doña Gloria y trascender su ejemplo a las nuevas generaciones.














Por muchos años, Doña Gloria dedicó su vida a apoyar diversas organizaciones y causas de manera individual, guiada siempre por su gran corazón y su compromiso con los demás. Tras su partida, sus hijos decidieron honrar su legado creando la Fundación Gloria Kriete, con el propósito de continuar esa obra de amor y servicio. En sus primeros años, la Fundación centró su labor en un enfoque más limitado, priorizando las áreas donde el impacto podía sentirse de inmediato: salud, educación y desarrollo comunitario. Con el tiempo, ese espíritu solidario creció, ampliándose hasta abarcar nuevas formas de transformar vidas.

En 2005, nació uno de los primeros proyectos emblemáticos: la Ludoteca Hospitalaria Gloria de Kriete, ubicada en el Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom, el único hospital pediátrico público de tercer nivel en el país. Este espacio se diseñó para acompañar emocionalmente a los niños hospitalizados mediante el juego, la creatividad y la alegría con psicólogos y voluntarios.

El proyecto fue desarrollado por Fundación La Niñez Primero (FUNIPRI), organización pionera en la atención emocional infantil hospitalaria. Cuando presentó su propuesta, la Fundación Gloria Kriete decidió apoyarla financieramente, dando origen a una alianza que ha perdurado por casi dos décadas.




La Ludoteca NAVES Hospitalaria Gloria de Kriete, inaugurada el 24 de octubre de 2005, introdujo un modelo innovador en Centroamérica: la atención terapéutica a través del juego. Allí, un equipo multidisciplinario trabaja junto al personal médico para mejorar el estado emocional de los niños mientras reciben tratamientos y acompañar a las familias en momentos difíciles.
Además de atender a miles de niños cada año, la Ludoteca forma y capacita a personal médico, enfermeras y voluntarios, ampliando el impacto más allá del hospital. Con los años, se ha convertido en un referente regional en el uso



FUNIPRI ha evolucionado tanto que, en la actualidad, junto a la Fundación Gloria Kriete, ha publicado el libro “El Juego que Sana”, que reúne la experiencia y conocimientos de los expertos detrás del proyecto. Este libro consolida la metodología lúdico-terapéutica desarrollada en la Ludoteca y se ha convertido en un valioso manual de aprendizaje para profesionales que buscan aplicar esta técnica de apoyo en distintos contextos.
La Ludoteca convirtió el dolor en color, y el miedo en esperanza. El juego se transformó en una herramienta terapéutica que ayudaba a los pequeños a sanar no solo el cuerpo, sino también el corazón. Con ello, en el país, FUNIPRI cuenta con más ludotecas con las que se busca apoyar a la sociedad, consolidándose a nivel Centroamericano como un modelo como pionero referente de atención lúdica y emocional infantil.


Al día de hoy, Ludotecas es un programa emblemático que continúa creciendo, llevando espacios de juego, acompañamiento y sanación a más comunidades, y recordando que jugar también puede ser una forma de





Al principio, Ayudando a Quienes Ayudan no era un programa, sino un premio. Una forma de reconocer públicamente a quienes ya estaban haciendo el bien.
La Fundación quiso visibilizar y fortalecer a esas personas y organizaciones que, con pocos recursos, hacían mucho por los demás.
El premio se convirtió en una celebración de la bondad y de la alegría de ayudar a otros. Con el paso de los años, creció hasta convertirse en algo anual: un reconocimiento al trabajo desinteresado que sostenía comunidades enteras.










Ensusinicios,elenfoqueestuvo dirigidoexclusivamentea organizacionesno gubernamentales(ONG).
Sinembargo,alrecorrer comunidadesyescucharhistorias, laFundacióndescubrióquehabía máspersonasygruposque necesitabanapoyoparacrecer.
Poreso,coneltiempo,se incorporarondosnuevas categorías:Desarrollo Comunitario,parafortalecer proyectosimpulsadospor comunidadeslocales,y


Emprendimiento Social, para acompañar a emprendedores que transforman su entorno con creatividad e impacto.
Pero la Fundación entendió que el verdadero impacto no podía limitarse a premiar una vez.
Era necesario acompañar, formar yfinanciar proyectos sostenibles. Así, el premio evolucionó y se transformó en un Programa permanente de impacto social.



La Fundación también se dio cuenta de quenosolosetratabadeayudar,sinode formar y acompañar. Así nacieron los Talleres Comunitarios, espacios de aprendizaje diseñados para preparar a líderes comunitarios y grupos que desean aplicar al otorgamiento de fondos, y la Incubadora FGK, donde los participantes de la categoría de Emprendimiento Social reciben herramientas de gestión, innovación y sostenibilidad para fortalecer sus proyectosantesdelanzarlos.
Estas nuevas etapas convirtieron a Ayudando a Quienes Ayudan en un proceso integral: un camino que inicia con una idea y culmina con un proyectosólidoyautosostenible.




Durante la pandemia, el Programa demostró su esencia solidaria. En lugar de detenerse, redirigió sus recursos para entregar miles de canastas alimenticias afamiliasafectadasporlacrisissanitaria, mostrando que la empatía siempre encuentracaminosparallegar.





A lo largo de los años, se han fortalecido numerosos proyectos, creando una red de colaboración que se extiende por todo el país. Ayudando a Quienes Ayudan representa la convicción de la Fundación: cuando se ayuda a quien ayuda, la solidaridad se multiplica.
Hoy en día, Ayudando a Quienes Ayudan se ha consolidado como uno de los Programas más emblemáticos de la Fundación Gloria Kriete. Su impacto trasciende los premios y proyectos: ha tejido una red viva de solidaridad que une a líderes, comunidades y emprendedores comprometidos con construir un país más justo y compasivo. Cada edición reafirma que la verdadera transformación nace cuando el bien se comparte, y que ayudar a quien ayuda es sembrar esperanza que nunca deja de crecer.








Con el paso del tiempo, la Fundación comprendió que para cambiar el futuro, había que invertir en quienes lo construirían: los jóvenes. En 2007, nació el Programa Oportunidades, con el propósito de brindar educación integral a jóvenes de recursos limitados, ofreciendo formación en inglés, valores, tecnología, empleabilidad y orientación vocacional. Oportunidades fue mucho más que un Programa académico: se convirtió en una comunidad. Un espacio donde los jóvenes encontraron apoyo, acompañamiento y fe en su propio potencial.




Allí aprendieron no solo a estudiar, sino a creer en s superar barreras y a soñar con un futuro mejor. C se realizaron diferentes alianzas que hicieron que e creciera en el país; diversas universidades, e organizaciones se unieron al esfuerzo, compartiend compromiso con la juventud salvadoreña.

Estas alianzas se convirtieron en puentes que conectan a los jóvenes con nuevas oportunidades de crecimiento: universidades que los acompañan en su formación profesional, empresas que abren sus puertas con pasantías y empleos, y mentores que los guían en su crecimiento personal y laboral.






ElProgramaha evolucionado alolargodeltiempo, seincorporó elbeneficiode alimentación paralos jóvenesdela sede,seincorporaron nuevas modalidadesdeformación,ampliando su cobertura endistintas regionesdel país y adaptándose alos retosdel mundo actual.La intermediaciónlaboral se consolidó como partede este modelointegraldeformación,puesto que se vio que ya no solo setratabadebrindarles una beca universitaria alosjóvenes,sino que,conla visióndeDoñaGloria,sebuscaba acompañarlos hasta conseguir su primer empleoformal, asegurando que cadahistoriade aprendizaje se transforme en unahistoriadeéxito.
Hoy,Oportunidades es un modelointegralde formación,acompañamiento yempleabilidad que siguetransformando vidas entodo el país, demostrando que cuando se confía en eltalento y la capacidaddelajuventud,elfuturo sellenade esperanza.







Mientras Oportunidades fortalecía el camino educativo, la Fundación expandía su alcance a otras áreas que también reflejaban la esencia de Doña Gloria: el servicio a las comunidades y la promoción de la salud.
La Fundación entendía que para mejorar la calidad de vida de las personas era necesario atender las necesidades más básicas, especialmente en las zonas rurales del país.
Así nació el Programa de Salud Rural Integral (PROSARIN), una iniciativa que llevó atención médica preventiva a miles de familias en Sonsonate, Ahuachapán y La Unión.








El Programa se enfocó en la salud materno-infantil, enfermedades crónicas y educación sanitaria, combinando la atención médica con la formación en hábitos saludables. A través de charlas, visitas y talleres, las familias aprendieron sobre nutrición, higiene y prevención, fortaleciendo la salud desde el hogar.
Al mismo tiempo, la Fundación impulsó Aprendamos Juntos, un Programa de educación inicial y estimulación temprana para niños y niñas de comunidades rurales.
El proyecto involucró a padres y cuidadores, enseñándoles cómo estimular el desarrollo de sus hijos desde los primeros años mediante el juego, la lectura y la convivencia afectiva.
Ambos Programas demostraron que la transformación social comienza desde la raíz: cuidando la salud, educando en valores y acompañando a las familias desde sus primeros pasos hacia un futuro mejor.














Educar no es solo transmitir conocimiento, también es formar carácter y valores. Por eso, la Fundación fortaleció alianzas con organizaciones que compartían esa visión.

Una de ellas fue Fundación FORJA, dedicada a formar el carácter de niños, jóvenes y adultos, fomentando virtudes como la responsabilidad, la honestidad, el respeto y la empatía. Desde 2011, con el apoyo de la Fundación Gloria Kriete, FORJA ha transformado miles de vidas en escuelas y comunidades, especialmente en el Colegio Nuestra Señora de las Gracias (ONUVA) y en zonas como Coatepeque.
Dentro de esta alianza, destaca el Programa de Formación del Carácter, que ayuda a las personas a descubrir su propio valor y a construir una personalidad sólida basada en principios. A través de talleres dinámicos, impulsa la autoestima, la responsabilidad y el sentido de pertenencia, desarrollando habilidades para la vida como la comunicación efectiva, la toma de decisiones y la resolución de conflictos.







Por su parte, en ONUVA, otro Programa refleja ese mismo compromiso con la formación integral de la juventud: Talitha Kumi.


Talitha Kumi, administrado por ONUVA desde 2012, se centra en la educación integral de jóvenes con alto rendimiento académico y deseos de superación.
Su objetivo es complementar la formación académica fortaleciendo tanto las habilidades técnicas como las habilidades blandas, mejorando sus oportunidades de ingreso a la educación superior y al mundo laboral.





El Programa ofrece formación en computación, inglés, matemáticas, valores, orientación vocacional y emprendimiento, brindando herramientas para el liderazgo y la adaptación a nuevos retos.
FORJA y ONUVA, cada una desde su esencia, comparten el mismo propósito: educar desde el corazón.





El tiempo pasa y las generaciones cambian. La Fundación entendió que para seguir ayudando, también había que innovar.
Así nació KODIGO. Al inicio, era solo un sueño: ¿y si los jóvenes salvadoreños pudieran ingresar al mundo de la tecnología con más herramientas? ¿Y si la programación, el desarrollo web y las innovaciones digitales fueran accesibles para quienes nunca habían imaginado estudiar algo así?
Kodigo comenzó como un emprendimiento social que formaba a jóvenes en programación, desarrollo web y habilidades tecnológicas esenciales. En los bootcamps muchos jóvenes descubrieron, quizá por primera vez, que podían crear, resolver y construir con sus propias manos en el mundo digital.
No solo se trataba de aprender a programar, sino de abrir puertas. Kodigo empezó a conectar a sus estudiantes con empleos formales, demostrando que el conocimiento técnico puede convertirse en una herramienta poderosa para romper ciclos de pobreza y transformar destinos.
Se volvió, así, un puente hacia oportunidades que antes parecían lejanas. Un recordatorio de que e talento salvadoreño puede competi o cuand decuada













Y luego llegó TuChance – La Zona Digital de la FGK, una plataforma creada para conectar a jóvenes y adultos con oportunidades educativas, laborales y de emprendimiento.
A través de TuChance, miles de salvadoreños pueden acceder a cursos gratuitos, becas, programas de formación y ofertas laborales desde cualquier lugar del país.
Más que una página web, TuChance es un puente entre las personas y sus posibilidades. Es la versión moderna del espíritu de la Fundación: acercar la esperanza y las oportunidades a quienes las necesitan.




Y así llegamos al presente... la Fundación Gloria Kriete celebra ya 20 años de historia.
Dos décadas de trabajo constante, de compromiso, de fe en las personas y de amor al prójimo. Veinte años de transformar realidades, de construir alianzas y de mantener vivo el legado de Doña Gloria.
Durante este tiempo, ha beneficiado a millones de salvadoreños e invertido en programas de educación, salud, empleabilidad y desarrollo comunitario.



yor logro so madre que p , q nuevo, ca que se levantó.

El espíritu de Doña Gloria sigue vivo. En la sonrisa de los niños de la Ludoteca, en los jóvenes de Oportunidades, en los líderes comunitarios que ayudan a otros y en los emprendedores sociales que sueñan con cambiar su entorno.
Su legado no es solo la historia de una familia, sino la historia de un país que aprendió a creer en la solidaridad.
Veinte años después, la Fundación Gloria Kriete sigue demostrando que servir es la forma más bella de transformar vidas.
Porque cuando el amor se convierte en acción, la esperanza se multiplica.
Y así, con el corazón agradecido y la mirada hacia adelante, esta historia sigue viva, creciendo con cada sueño cumplido...



























