ESTRATEGIAS DE FERTILIZACIÓN EN EL OLIVAR COMPATIBLES CON EL MEDIO AMBIENTE PROYECTO CAO97-014 C. Navarro García y O. Arquero Quílez C.I.F.A. Alameda del Obispo, Córdoba RESUMEN La aplicación de nutrientes por vía foliar constituye una alternativa a la incorporación al suelo que puede ser muy eficaz y poco contamínate. En este trabajo se han estudiado algunos factores que influyen en la absorción de nutrientes por vía foliar y la respuesta del estado nutritivo y la producción a distintas estrategias de fertilización por vía foliar. El momento más adecuado para la aplicación es la primavera. Las aplicaciones en pleno verano, cuando la planta está sometida a un fuerte estrés hídrico no son eficaces. Las aplicaciones en las horas centrales del día son las menos eficaces debido a la rápida evaporación del agua de la solución aplicada. Se debe usar siempre un mojante para disminuir la tensión superficial de la solución. Se ha observado que la adición de urea al 1% facilita la absorción de la solución. La supresión del abonado potásico en los años en que la concentración en hoja es superior a 0.8 % no ha disminuido ni la concentración en hoja ni la cosecha. Las aportaciones foliares anuales de K en cantidades de 40 kg/ha no han aumentado la producción aunque han mantenido la concentración de K en hoja cerca del nivel adecuado frente a un testigo sin aportación que ha rozado la deficiencia en los años de sequía. En general, es posible disminuir las aportaciones de N al olivar sin disminuir la cosecha y reduciendo la contaminación. En cambio, es necesario aumentar las cantidades de K aportado en determinadas condiciones (falta de K en el suelo, lluvias escasas o grandes cosechas).
Palabras clave: Olivar, fertilización, medio ambiente.
INTRODUCCIÓN La superficie de olivar en España supera los dos millones de hectáreas, siendo hoy en día uno de los cultivos más rentables para el agricultor. Esta alta rentabilidad, unida al bajo porcentaje de gasto que supone el abonado (se estima entre el 5% y el 10% de los costes anuales del cultivo), ha motivado un fuerte incremento de la cantidad de fertilizantes aplicados. Por otra parte la forma y el momento de aplicación de los abonos no siempre es la más adecuada. Esta situación ha sido puesta de manifiesto por estudios efectuados por Fernández-Escobar y colaboradores en la comarca de Loja (Granada) (1994) y por Navarro y Arquero en la comarca de Antequera (Málaga) (1997), en los que se muestra que las producciones obtenidas no están correlacionadas con la cantidad de elementos fertilizantes aplicados, lo que evidencia la falta de criterios con que frecuentemente se realiza el abonado en el olivar. El establecimiento de una estrategia de fertilización, en cantidad y en época y forma de aplicación, es difícil pues influyen características del cultivo y medioambientales. Las necesidades nutritivas son diferentes para las distintas especies cultivadas, produciéndose también variaciones estacionales a lo largo del ciclo de cultivo. Las condiciones medioambientales (clima y suelo) y las técnicas de cultivo aplicadas (riego, sistema de mantenimiento del suelo, etc.) también condicionan el estado nutritivo de las plantas ya que afectan a la concentración de elementos en el suelo y a su disponibilidad de ser tomados por las plantas, así como al desarrollo vegetativo del cultivo. Para especies perennes la complejidad aumenta al introducirse factores como edad de la plantación, órganos de reserva, alternancia de las cosechas, etc. Debido a esta gran cantidad de factores que influyen en el estado nutritivo de la planta, la fertilización ha de ser una práctica variable según las características y condiciones de cada caso. Sin embargo, la práctica habitual en el olivar es hacer una fertilización preestablecida, a calendario fijo, en la que las costumbres y recomendaciones sin base técnica son frecuentes. Los estudios sobre fertilización en olivar son escasos y en su mayoría efectuados antes de haberse puesto a punto la metodología de análisis foliar y toma de muestras de hojas así como la elaboración de la tabla de niveles críticos de nutrientes en hojas de olivo tomadas en el mes de Julio (Chapman, 1966 y Beutel, 1983). Cabe destacar los trabajos desarrollados por Ferreira y colaboradores (1984), en los que solo se observó una respuesta al abonado nitrogenado y en ocasiones al potásico. Actualmente una fertilización racional se ha de basar en dos principios básicos de la nutrición vegetal: la existencia de elementos esenciales para la planta y el equilibrio entre ellos. El análisis foliar está considerado hoy en día como el mejor instrumento para la determinación del abonado en frutales, pues integra a todos los factores que influyen en el estado nutritivo de la planta, sin menos cabo de la valiosa información que pueden proporcionar el análisis del suelo, la evolución de las cosechas y el estado