Will Henry Stevens (1881 - 1949) “Un pintor iría muy lejos para encontrar un campo más rico, pero para pintarlo hay que amarlo. Por mi parte, debo sentirme arraigado a un lugar, una especie de pertenencia al mismo, o no podré tomarme en serio su expresión.” – Will Henry Stevens Will Henry Stevens nació en 1881 en Vevay, Indiana, y desde muy pequeño se inspiró en este entorno campestre. Su padre era boticario en el pueblo y le enseñó los fundamentos de la química, que más tarde utilizaría para crear sus propios materiales artísticos. Durante su infancia a orillas del río Ohio, la madre de Stevens fomentó su sensibilidad artística con clases particulares, y su abuela le introdujo en la literatura trascendentalista del Renacimiento americano. A los 20 años se matriculó en la Academia de Arte de Cincinnati, donde estudió en los talleres de Frank Duveneck y Lewis Henry Meakin. Tras ganar un concurso de diseño de la Cerámica Rookwood, se trasladó a Nueva York y fue contratado para diseñar mosaicos de azulejos para las estaciones de metro de las calles Fulton y Wall Street. De 1906 a 1908, Stevens se formó n la Academia de Estudiantes de Arte de Nueva York, donde conoció a Jonas Lie y Van Dearing Perrine, cuyas obras influyeron profundamente en su paleta y composición iniciales. La Galería New Gallery presentó su primera exposición individual, Pinturas al pastel de Will Henry Stevens, en 1907. Su obra iba acompañada del siguiente pasaje del ensayo Naturaleza, de Ralph Waldo Emerson: "En los bosques, está la perpetua juventud. En estas plantaciones de Dios reinan el decoro y la santidad, se viste una fiesta perenne, y el huésped no ve cómo cansarse de ellas en mil años. En los bosques, volvemos a la razón y a la fe". Las reseñas a la razón y a la fe". Las reseñas Pinturas al pastel destacaron su