Chile ha dado pasos importantes en su agenda medioambiental en los últimos años con la aprobación de la Ley Marco de Cambio Climático, la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y la ratificación del Acuerdo de Escazú. Sin embargo, el país ha avanzado poco en la desvinculación de las presiones medioambientales del crecimiento económico. Las emisiones de gases de efecto invernadero han seguido aumentando y el país no está en vías de alcanzar su objetivo jurídicamente vinculante de cero emisiones netas para 2050. Chile está bien posicionado para alcanzar sus objetivos de biodiversidad, mientras que la contaminación atmosférica sigue siendo un grave problema de salud pública y la gestión de residuos depende en gran medida de los vertederos. Chile se enfrenta a una grave y profunda crisis del agua que requiere una acción concertada para mejorar la asignación y la calidad del agua, y para fortalecer la gobernanza del agua. El informe ofrece 36 recomendaciones.