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Argentina, Perspectivas Económicas de la OCDE, diciembre 2020

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Argentina Tras una fuerte caída durante el año en curso, está previsto que el PIB crezca un 3,7% en 2021. La acentuación de los desequilibrios macroeconómicos y las prolongadas medidas de confinamiento lastran la demanda interna y limitan el ritmo de recuperación, pese a una acertada reestructuración de la deuda pública con acreedores privados. El empleo ha registrado un fuerte descenso. El financiamiento monetario del elevado déficit fiscal aumenta la presión sobre la inflación y la brecha entre la tasa de cambio oficial y la paralela. El levantamiento gradual de las medidas de confinamiento permitirá un leve repunte del consumo privado, pero la inversión se mantendrá débil hasta que se resuelvan los desequilibrios. Se han adoptado medidas fuertes y oportunas para contener la pandemia y facilitar ayudas a hogares y empresas, pero estas actuaciones han venido a incrementar el déficit fiscal, ya de por sí elevado. Para reducir los desequilibrios macroeconómicos, se necesitarán políticas fiscales prudentes y cambios en las políticas monetaria y cambiaria. Mejorar la eficiencia del gasto público y de la recaudación, mediante una revisión de los regímenes especiales, las exenciones fiscales y las escapatorias del sistema tributario, ofrece amplias posibilidades de mejorar la posición fiscal. Es fundamental aumentar las transferencias monetarias condicionadas para reducir la pobreza y mantener los ingresos, inclusive los de los trabajadores del mercado informal. Las medidas de confinamiento han sido relejadas en el Gran Buenos Aires Pese al largo confinamiento impuesto desde el 20 de marzo, los contagios y fallecimientos diarios siguen elevados, en particular en barrios urbanos de bajos ingresos. En la mayoría de las provincias situadas fuera de la capital, a finales de abril se sustituyó el confinamiento por medidas de distanciamiento físico, hasta que el aumento del número de casos en los núcleos urbanos provinciales en el mes de agosto provocó un nuevo endurecimiento de las medidas. A finales de octubre, los contagios diarios bajaron en el área del Gran Buenos Aires y las medidas de confinamiento fueron relajadas. Las medidas de contención impuestas a nivel nacional han sido reemplazadas por restricciones específicas para cada región, mientras que las reaperturas de las escuelas se considerarán caso-por-caso.

Las estrictas y prolongadas medidas de confinamiento han dejado secuelas El largo confinamiento ha afectado el turismo, el ocio, la salud, los servicios sociales y personales, todos ellos sectores intensivos en mano de obra. El empleo ha caído bruscamente, en particular entre los trabajadores del mercado informal y con menor cualificación. Eso pesa sobre los ingresos de los hogares y sobre el consumo privado, a pesar de algunas mejoras recientes, inclusive con respecto a bienes durables. La reapertura limitada de la economía a partir de finales de abril posibilitó una recuperación del sector manufacturero y la construcción. El, se han visto especialmente afectados por el largo confinamiento. El pasado mes de septiembre, Argentina reestructuró acertadamente su deuda pública bajo legislación extranjera y local, e inició conversaciones con los acreedores multilaterales, aunque la confianza de los inversores y el acceso a los mercados de capitales siguen limitados debido a los importantes desequilibrios macroeconómicos. La inflación comenzó a subir en agosto, pese a la escasa demanda interna, y el diferencial entre la tasa de cambio oficial y la paralela sobrepasó el 100% a

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12  mediados de octubre. Las reservas de divisas netas del banco central han experimentado un rápido descenso. Las fuertes restricciones cambiarias han lastrado las importaciones, mientras que la sólida demanda de materias primas de China ha impulsado las exportaciones.

Argentina La oferta monetaria está aumentando rápidamente y las reservas de divisas están cayendo ARS mil millones 4000

← Oferta monetaria (M1)

Las presiones cambiarias se han intensificado Escala invertida ARS por USD 10

USD mil millones 40

Reservas internacionales netas¹ →

30

3500

35

3000

30

2500

25

2000

20

Tipo de cambio oficial

1500

15

Tipo de cambio paralelo

1000

10

500

5

0

0

-500

-5

2016

2017

2018

2019

2020

50 70 90 110 130 150 170 190 0

2018

2019

2020

210

1. Las reservas internacionales netas se calculan como activos de reserva oficiales mantenidos por el banco central deducidos los pasivos pendientes a corto plazo relacionados con las reservas. Fuente: Refinitiv; Ámbito.com; y OCDE, base de datos de Perspectivas Económicas 108.

Argentina: demanda, producción y precios 2017

Argentina

2018

Precios corrientes, en ARS miles de millones

2019

2020

2021

2022

Variación porcentual, volumen (precios de 2004)

PIB a precios de mercado Consumo privado Consumo del gobierno Formación bruta de capital fijo Demanda interna final Acumulación de existencias¹ Demanda interna total Exportaciones de bienes y servicios Importaciones de bienes y servicios Exportaciones netas¹

10 660,2 7 114,6 1 886,5 1 616,3 10 617,4 325,2 10 942,6 1 206,8 1 489,2 - 282,4

-2,6 -2,2 -1,7 -6,0 -2,7 -0,9 -3,7 0,5 -4,5 0,7

-2,1 -6,6 -1,0 -16,0 -7,1 -2,0 -8,7 9,0 -19,0 4,5

-12,9 -15,7 -3,2 -29,8 -15,7 -0,6 -15,8 -11,2 -23,5 1,6

3,7 2,4 6,2 -2,0 2,6 0,4 2,7 4,3 -0,2 0,8

4,6 6,1 -0,9 4,5 4,6 0,0 4,5 6,8 6,9 0,3

Partidas de informe Deflactor del PIB Saldo por cuenta corriente (% del PIB)

_ _

40,0 -4,8

50,6 -0,7

38,9 2,3

38,5 2,6

40,0 2,4

1. Contribución a las variaciones del PIB real, cantidad en la primera columna. Fuente: OCDE, base de datos de Perspectivas Económicas 108.

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Las políticas han protegido hasta el momento a hogares y empresas La política fiscal ha brindado ayudas a hogares pobres y vulnerables mediante bonificaciones puntuales, pagos en especie y un refuerzo de las prestaciones por desempleo (1,5% del PIB). Las subvenciones salariales y la reducción de los impuestos sobre las remuneraciones han ayudado a algunas empresas y han compensado parcialmente los costos que comporta la prohibición general de despedir trabajadores durante 240 días. La respuesta a la crisis ha agravado el elevado déficit fiscal, que se ha financiado a través de transferencias del banco central. La oferta monetaria ha aumentado considerablemente. Anuncios recientes sugieren mayores esfuerzos de obtener financiamiento en el mercado doméstico y una menor dependencia del financiamiento monetario de aquí en adelante. Se redujeron los encajes obligatorios y las pautas mínimas de previsionamiento, y se limitaron las inversiones por parte de la banca en valores del banco central, al tiempo que se reforzaron los incentivos al crédito.

Los crecientes desequilibrios macroeconómicos ponen límites a la recuperación No es probable que la inversión y la confianza de los consumidores se recuperen hasta que se resuelvan las incertidumbres macroeconómicas y remita la pandemia. La reciente relajación de las medidas de contención permitirá una recuperación en algunos sectores de servicios, pero el distanciamiento físico y rebrotes locales esporádicos empañarán las perspectivas de una recuperación rápida. El cierre de empresas y la destrucción de empleo aumentarán cuando venza el plazo de aplicación de los subsidios salariales para trabajadores del sector formal y las estrictas prohibiciones legales en vigor en materia de despidos. Esta circunstancia empeorará el ya elevado nivel de desempleo y la débil demanda interna. Las presiones inflacionarias se intensificarán a medida que se relajen los estrictos controles de precios y que la demanda doméstica se recupere. Según las proyecciones, el PIB caerá ligeramente por debajo de un 13% en 2020, antes de comenzar a recuperarse lentamente un 3,7% y un 4,6% en 2021 y 2022 respectivamente. Los riesgos para estas perspectivas son, entre otros, un repunte de la inflación, puesto que la demanda de dinero podría no absorber los recientes incrementos de la oferta o podrían surgir futuras necesidades de financiamiento público. Por otra parte, las bajas reservas internacionales comportan riesgos de una devaluación desordenada que incrementarían las presiones inflacionarias. Un aumento de los contagios podría provocar un nuevo confinamiento. Del lado positivo, una recuperación más rápida del vecino Brasil, un aumento de la demanda de materias primas y una tasa de cambio más competitiva podrían favorecer las exportaciones.

Resulta esencial para la recuperación reducir los desequilibrios y promover cambios estructurales El levantamiento gradual de las medidas de confinamiento debería ir acompañado de una estrategia nacional de rastreo, pruebas y aislamiento, para evitar retrocesos en la lucha contra el COVID-19. Una estrategia fiscal creíble a mediano plazo, centrada en mejorar la eficiencia del gasto público, al tiempo que se reducen las exenciones tributarias regresivas y los regímenes especiales, podría sentar las bases para reducir los desequilibrios macroeconómicos. Una recuperación más sólida e inclusiva exigirá un refuerzo de las medidas de política encaminadas a promover la creación de empleo formal y reducir la dualidad del mercado de trabajo. Se podría fortalecer el sistema de protección social, expandiendo programas existentes de transferencias monetarias, al tiempo que se reduce simultáneamente el costo de creación de puestos de trabajo formales. Este conjunto de medidas respaldaría además el ajuste estructural necesario tras la crisis. Aumentar la confianza en las instituciones públicas, entre ellas un banco central y un poder judicial independiente, ayudaría también a reconstruir la tan necesaria confianza.

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