Argentina Se prevé que la economía crezca un 2,5% en 2022 y un 2,3% en 2023, en el marco de una fuerte recuperación en 2021, un descenso de infecciones por COVID y la aceleración de las tasas de vacunación. El consumo privado y la inversión han sido vigorosos, mientras que los altos precios de las materias primas han impulsado las exportaciones, de tal modo que la balanza por cuenta corriente ha pasado a registrar superávit. La inflación ha repuntado y seguirá en cotas altas, en parte por la monetización de buena parte del déficit fiscal. Las reservas de divisas han disminuido. El desempleo ha descendido y el empleo formal ha aumentado, pero el alto nivel de empleo informal sigue siendo preocupante, mientras que la pobreza afecta a más del 40% de la población. Dada la consolidación de la recuperación y los importantes riesgos de que se produzca una corrección de los desequilibrios macroeconómicos de una forma no ordenada, realizar un ajuste fiscal de amplio calado sigue siendo una prioridad esencial, sin dejar de proteger a los hogares más vulnerables. Trazar una senda a medio plazo hacia la sostenibilidad fiscal contribuiría a reforzar la confianza. La eficiencia del gasto público podría mejorarse, incluso reduciendo el empleo público y las subvenciones, preservando en todo momento un gasto social debidamente orientado. La política monetaria debería retirar su apoyo y actuar de forma más decidida para reducir la inflación, que afecta de forma desproporcionada a los hogares de renta baja. La recuperación ha cobrado impulso Las infecciones por COVID-19 han disminuido considerablemente desde el pico alcanzado en abril y mayo de 2021, y la mayoría de las restricciones a la movilidad, incluso para viajes internacionales, se han levantado. Los avances en la vacunación han superado a los de otros países comparables de la región, y más del 60% de la población está totalmente vacunada. Tras una contracción del PIB en el segundo trimestre de 2021, la confianza de los consumidores ha repuntado con fuerza, y se aprecian señales positivas similares en otros indicadores económicos coyunturales, como la utilización de la capacidad industrial, las ventas al por menor y el indicador de actividad económica EMAE, que ya ha superado los niveles pre-pandemia. El desempleo ha disminuido ligeramente hasta el 9,6%, una tasa similar a la de 2019, pero la participación laboral y el empleo siguen por debajo de los niveles prepandémicos. Las exportaciones se han beneficiado enormemente de la mejora de los términos de intercambio. En un contexto de elevadas transferencias del Banco Central al Tesoro, entre otros factores, la inflación ha vuelto a subir recientemente hasta el 52,1% interanual, tras varios meses de desaceleración.
Argentina 90
El ritmo de vacunación se ha acelerado
La actividad y la confianza han mejorado
% de la población completamente vacunada
Índice 2004 = 100, con a.e. Índice ← Índice estimador de actividad económica - EMAE 150 55
Argentina
Índice de confianza del consumidor →
Brasil
75
Chile
140
50
130
45
120
40
110
35
Colombia
60
Costa Rica México
45 30 15 0 mar 21
may 21
jul 21
sep 21
nov 21
Fuente: Universidad Johns Hopkins; UDT; CEIC; e INDEC.
0
100
2019
2020
2021
30
Argentina: Demanda, producción y precios 2018
Argentina
2019
Precios corrientes, en ARS miles de millones
2020
2021
2022
2023
Variación porcentual, volumen (precios de 2004)
PIB a precios de mercado Consumo privado Consumo del gobierno Formación bruta de capital fijo Demanda interna final Acumulación de existencias¹ Demanda interna total Exportaciones de bienes y servicios Importaciones de bienes y servicios Exportaciones netas¹
14 744,8 10 243,2 2 330,4 2 248,7 14 822,4 200,9 15 023,4 2 128,7 2 407,2 - 278,6
-2,0 -7,3 -1,2 -15,9 -7,7 -0,7 -8,7 9,1 -19,0 4,4
-9,9 -13,8 -3,3 -12,9 -12,2 1,8 -10,1 -17,3 -17,9 -0,5
8,0 7,4 4,1 30,9 10,1 0,3 10,2 8,0 18,3 -1,2
2,5 2,3 -0,7 1,3 1,7 -0,5 0,8 13,7 5,0 1,7
2,3 2,1 -0,4 2,0 1,7 0,0 1,3 8,2 3,9 0,7
Partidas de informe Deflactor del PIB Saldo por cuenta corriente (% del PIB)
_ _
50,9 -0,6
39,9 0,7
56,8 0,8
41,0 0,9
38,7 1,3
1. Contribución a las variaciones del PIB real, cantidad en la primera columna. Fuente: OCDE, base de datos de Perspectivas Económicas 110.
El endurecimiento de las políticas económicas reducirá los desequilibrios macroeconómicos La política fiscal se ha vuelto más expansiva desde mediados de 2021, cuando se anunció un aumento de las ayudas sociales, incluyendo bonos para jubilados, pensionistas y titulares de asignaciones familiares, pero también programas de préstamos subvencionados para la compra de bienes de consumo duraderos, mayores salarios y prestaciones en el sector público mediante un aumento del salario mínimo y un aumento de la inversión pública. La elevación del mínimo no imponible del impuesto sobre los ingresos de las personas físicas implica que este impuesto ahora afecta únicamente al 10% de los trabajadores asalariados. Dado que la recuperación es cada vez más firme, el ajuste del desequilibrio fiscal debería acelerarse más allá de la corrección de 0,7 puntos porcentuales prevista para 2022. Esto también reduciría la necesidad de financiamiento monetario, que sigue siendo una fuente importante de financiación del déficit fiscal. La desaceleración del aumento de los precios administrados, como los de combustibles, transporte y servicios públicos, y los controles de precios, no han contribuido mucho a contener las presiones inflacionarias de forma sostenible. En cambio, el tipo de cambio oficial administrado está ayudando a anclar las expectativas de inflación, pero a costa de importantes pérdidas de reservas de divisas y de una creciente brecha entre los tipos de cambio oficial y paralelo, que ya ha alcanzado el 90%. Se prevé que la política monetaria se vuelva menos expansiva, puesto que su endurecimiento será inevitable para llevar la inflación a una senda descendente y reducir otros desequilibrios macroeconómicos, lo que constituye una condición previa para relajar los estrictos controles de capital y las restricciones a la importación.
El crecimiento seguirá siendo sólido, pero hay riesgos significativos A corto plazo, el respaldo de las políticas económicas estimula el consumo, al elevar los ingresos disponibles de los hogares. La demanda externa también apoyará la recuperación. A medida que el apoyo de las políticas fiscal y monetaria se vaya retirando gradualmente en 2022, se prevé una moderación del crecimiento hasta el 2,5% en 2022 y el 2,3% en 2023. Los riesgos de que el ajuste se produzca de forma desordenada siguen siendo significativos, en vista de la elevada inflación y los importantes desequilibrios
macroeconómicos. Unos niveles bajos y en descenso de reservas netas de divisas no podrán brindar mucho apoyo en caso de nuevas presiones sobre el peso Argentino, que es posible que ocurran a medida que se endurezcan las condiciones financieras en las economías avanzadas. Los pasivos a corto plazo del Banco Central en moneda nacional equivalen casi al 10% del PIB, implican riesgos adicionales y probablemente limiten el ritmo de las subidas de los tipos de interés oficiales. Restablecer el acceso a financiación de instituciones multilaterales o de los mercados internacionales de capitales podría mitigar algunos de estos riesgos. Menores precipitaciones en el contexto del fenómeno meteorológico "La Niña" podrían reducir las exportaciones agrícolas. En el lado positivo, la subida de los precios de las materias primas supondría un cierto alivio para la cuenta corriente y las finanzas públicas.
Reforzar la confianza y proteger a los más vulnerables serán los principales retos Los desequilibrios macroeconómicos siguen lastrando la demanda interna y la confianza, y para resolverlos habrá que aplicar políticas fiscales prudentes y predecibles, reducir el financiamiento monetario al tiempo que se refuerza la credibilidad y la independencia del Banco Central y, en última instancia, eliminar los controles de divisas. La reducción del déficit fiscal puede lograrse con mejoras en la eficiencia del gasto público, por ejemplo en materia de empleo público y subvenciones, y la ampliación de las bases imponibles, inclusive en el impuesto sobre los ingresos de las personas físicas, llamado impuesto a las ganancias en Argentina. Por el contrario, algunos gastos sociales específicos, en particular las transferencias en efectivo a los hogares pobres y vulnerables, deberían salvaguardarse o incluso ampliarse, dado que la pobreza supera los niveles prepandémicos. La creación de empleo formal podría acelerarse si se reducen los elevados costos laborales no salariales y las rigideces en el mercado de trabajo. Reducir las barreras regulatorias y las barreras comerciales para fortalecer el emprendedurismo y la competencia, tanto entre empresas domésticas como del exterior, es la clave para aumentar la productividad y la innovación.