Brasil Se prevé que el crecimiento del PIB alcance el 5% en 2021, pero que a continuación se ralentize hacia el 1,4% en 2022 y el 2,1% en 2023. La campaña de vacunación se ha acelerado y la actividad económica, sustentada por el consumo y la inversión del sector privado, se ha reanudado con el levantamiento de las restricciones. Las exportaciones han beneficiado de la recuperación mundial y la debilidad del tipo de cambio. Sin embargo, cuellos de botella en la cadena de suministro, un menor poder adquisitivo, tipos de interés más altos y las políticas inciertas han frenado el ritmo de la recuperación. El mercado laboral se está recuperando con cierto retraso y el desempleo se mantiene por encima de los niveles anteriores a la pandemia. La inflación ha aumentado considerablemente en los últimos meses, y esto ha llevado al Banco Central a subir los tipos de interés del 2% al 7,75%. Se prevé que el endurecimiento de la política monetaria continúe en 2022, con el fin de frenar la evolución de la inflación y de mantener ancladas las expectativas de inflación. Las reformas fiscales también pueden desempeñar un papel importante en la contención de las presiones inflacionistas. Fortalecer las normas fiscales aumentaría la confianza del mercado en el compromiso del gobierno de velar por unas finanzas sostenibles. Un gasto público más eficiente abriría un espacio fiscal para adoptar políticas de fomento del crecimiento y un programa de protección social más inclusivo. El ritmo de la recuperación se ralentiza La campaña de vacunación se ha acelerado notablemente y más del 60% de la población estaba totalmente inmunizada a mediados de noviembre de 2021. A este ritmo, toda la población adulta debería estar inmunizada a finales de año. La tasa de ocupación en las unidades de cuidados intensivos ha caído a su nivel más bajo desde enero de 2021. Con la retirada de las restricciones a la movilidad, la economía empezó a recuperarse, impulsada por el consumo acumulado y la inversión. Los servicios, en particular, registraron un crecimiento medio mensual del 1,26% entre abril y agosto. Sin embargo, restricciones en los suministros están dificultando la recuperación de la producción industrial, que sigue un 3% por debajo de los niveles prepandémicos. La aceleración de la inflación resulta perjudicial para la recuperación del comercio mayorista y minorista y de los servicios. El menor poder adquisitivo y los tipos de interés más elevados han interrumpido la mejora de la confianza de los consumidores y de las empresas, frenando el ritmo de recuperación de la demanda interna.
Brasil 1 El PIB se recupera pero el desempleo se mantiene por encima del nivel anterior a la crisis Variación interanual (%) 15
La recuperación está perdiendo impulso
% de la fuerza laboral 16
Producción industrial Ventas del comercio minorista
Tasa de desempleo →
10
Servicios
15
← PIB
5
14
0
13
Índice enero de 2016 = 100 120
110
100
90 -5
12
-10
11
-15
2018
2019
2020
2021
2022
2023
10
80
0
2016
2017
Fuente: OCDE, base de datos de Perspectivas Económicas 110; IBGE; y cálculos de la OCDE.
2018
2019
2020
2021
70
Brasil: Demanda, producción y precios 2018
2019
Precios corrientes, en BRL miles de millones
Brasil PIB a precios de mercado Consumo privado Consumo del gobierno Formación bruta de capital fijo Demanda interna final Acumulación de existencias¹ Demanda interna total Exportaciones de bienes y servicios Importaciones de bienes y servicios Exportaciones netas¹
2020
2021
2022
2023
Variación porcentual, volumen (precios de 2000)
6 999,8 4 520,9 1 393,3 1 056,2 6 970,4 4,7 6 975,1 1 022,2 997,5 24,8
1,4 2,2 -0,4 3,4 1,9 -0,1 1,7 -2,3 1,1 -0,5
-4,4 -5,5 -4,7 -0,7 -4,6 -0,9 -5,5 -2,3 -10,4 1,2
5,0 3,0 -0,1 16,5 4,5 1,1 5,7 12,2 16,9 -0,6
1,4 1,0 0,9 -0,1 0,8 -0,3 0,4 5,8 1,1 1,0
2,1 1,7 0,4 2,7 1,6 0,0 1,7 3,4 1,6 0,5
_ _ _ _ _
4,3 3,7 3,7 -5,8 -3,5
5,2 3,2 3,0 -13,6 -1,7
11,6 7,8 9,1 -7,8 -0,5
5,4 5,1 5,5 -7,0 -0,8
3,6 3,5 3,8 -6,5 -0,7
Partidas de informe Deflactor del PIB Índice de precios al consumidor Deflactor del consumo privado Balance financiero del gobierno general (% del PIB) Saldo por cuenta corriente (% del PIB) 1. Contribución a las variaciones del PIB real, cantidad en la primera columna. Fuente: OCDE, base de datos de Perspectivas Económicas 110.
Son varios los factores que están contribuyendo a la subida de la inflación. Los precios internacionales de las materias primas y los costos de logística y transporte han aumentado. La demanda mundial se está recuperando, respaldada por las medidas de estímulo fiscal adoptadas por los principales socios comerciales, mientras que los cuellos de botella de la cadena de valor mundial están frenando los ajustes de la oferta y aumentando las presiones inflacionistas en los bienes manufacturados. La crisis hídrica está deteriorando los niveles del agua y contribuyendo a aumentar los precios de la electricidad, puesto que dos tercios del suministro eléctrico dependen de la energía hidráulica, así como la inflación de los alimentos. El consumo acumulado, favorecido por las generosas transferencias de ingresos públicos a los hogares con rentas más bajas realizadas durante la crisis, está alimentando la inflación de los servicios. La incertidumbre y el aumento del riesgo fiscal también están ejerciendo presión sobre el tipo de cambio, elevando la inflación importada.
Brasil 2 La inflación ha aumentado por encima de la meta, induciendo tipos de interés más elevados Variación interanual (%) 12
% 18
← Inflación (IPCA) ← Inflación subyacente¹
10
% del PIB 0
15
Tasa de interés (SELIC) → ← Meta
8
El saldo primario ha mejorado, pero los costos del servicio de la deuda están aumentando
-4
12 -8
6
9
4
6
2
3
-12
Resultado fiscal financiero Resultado fiscal primario
0
2016
2017
2018
2019
2020
2021
0
-16
Saldo de interés
0
2016
2017
2018
2019
2020
2021
-20
1. La inflación subyacente excluye la energía y los productos alimenticios. La zona sombreada representa la banda de tolerancia de la meta de inflación. Fuente: OCDE, base de datos de Perspectivas Económicas 110; Banco Central de Brasil; y cálculos de la OCDE.
Los riesgos fiscales han aumentado y el endurecimiento de la política monetaria se ha acelerado En marzo de 2021, el Congreso aprobó una nueva ronda de ayudas de emergencia relacionadas con el COVID-19, no sujetas a la regla del techo de gastos, equivalentes al 1,4% del PIB, y constituidas por transferencias de efectivo a los hogares pobres, medidas de apoyo al empleo, incentivos al crédito y gasto sanitario. El plan de conservación del empleo se finalizó en agosto y el programa de ayuda de emergencia a los ingresos se retiró en octubre de 2021. La consolidación fiscal ha comenzado a finales de 2021 y se supone que continuará durante el período de proyección. Los ingresos fiscales primarios han comenzado a aumentar de nuevo conforme se recupera la economía, favorecidos también por una mayor inflación. El gobierno ha propuesto un nuevo programa de asistencia social más amplio que está pendiente aprobación en el Congreso. Para financiar el nuevo programa, el gobierno sugirió una reforma fiscal que, entre otros cambios, introduce un impuesto sobre los dividendos. Sin embargo, se prevé que la reforma fiscal reduzca, al menos temporalmente, los ingresos fiscales en 2022. Además, los mandatos de pago judiciales derivados de la deuda de las entidades gubernamentales con particulares y empresas no financieras, para pagar daños y perjuicios, diferencias contractuales o compensar expropiaciones, ascienden ahora a más del 1% del PIB. El gobierno tiene previsto reembolsar sólo una parte de esa deuda en 2022 y aplazar los pagos restantes, sembrando incertidumbre sobre su capacidad para respetar el límite de gasto en los próximos años. El Banco Central ha acelerado el ritmo de endurecimiento de la política monetaria para contener la creciente inflación. El tipo de interés de referencia, que se encontraba en el 2% en marzo de 2021, alcanzó el 7,75% en octubre. Se prevé que el Banco Central seguirá aumentando el tipo de interés en el futuro próximo. El endurecimiento de la política monetaria y el aumento de los riesgos fiscales están presionando al alza los tipos de interés y elevando los costos del servicio de la deuda.
El crecimiento recobrará impulso a medida que la inflación baje y los mercados de trabajo se recuperen El ritmo de la recuperación retomará fuerza en 2022 en la medida que sigan mejorando los parámetros del mercado de trabajo. El aumento del empleo y el descenso de la inflación, en un entorno de tipos de interés más altos, favorecerán la renta disponible de los hogares y el crecimiento del consumo privado. También se prevé que la inversión privada se recupere hacia finales de 2022, según vayan desapareciendo los cuellos de botella de la cadena de suministro mundial y la confianza empresarial mejore. A pesar del endurecimiento de las condiciones financieras, el endeudamiento de las sociedades no financieras está en mínimos históricos, lo que sugiere que hay margen para la expansión del crédito y una mayor inversión. Las exportaciones seguirán beneficiándose de la recuperación mundial. Las previsiones presentan importantes riesgos a la baja. La crisis hídrica podría durar más tiempo y hacer necesario el racionamiento de la electricidad, lo cual provocaría inflación persistente y perspectivas de crecimiento más bajas. Una prolongada incertidumbre política y el aumento del riesgo fiscal podrían minar la credibilidad de las normas fiscales, desanclar las expectativas de inflación y frenar el crecimiento de la inversión. Un crecimiento más débil de lo previsto en China podría perjudicar a las exportaciones. En cuanto a los riesgos positivos, si la crisis hídrica termina pronto, los problemas de la cadena de suministro mundial desaparecen antes de lo previsto y los elevados precios de las materias primas se mantienen durante más tiempo, la recuperación podría acelerarse a un ritmo superior al proyectado.
La reforma de las finanzas públicas apoyaría la recuperación y aumentaría la resiliencia Para financiar políticas que permitan elevar el crecimiento potencial, preservando al mismo tiempo una posición fiscal sostenible, el gobierno debe mejorar la eficiencia del gasto público. Las partidas de gasto obligatorias y las normas de indexación limitan la capacidad del gobierno para responder a las perturbaciones. El fortalecimiento del marco fiscal a medio plazo, sin olvidar las finanzas de las administraciones públicas subnacionales, impulsaría la confianza del mercado y la inversión privada, al tiempo que mantendría bajos los costos del servicio de la deuda. Las reformas fiscales deberían ir acompañadas de reformas de los mercados de trabajo y de productos. Los programas de protección social deberían rediseñarse para aumentar los incentivos al empleo formal y hacer que el crecimiento sea más inclusivo. Una regulación más favorable a la competencia impulsaría la productividad, la competitividad de las exportaciones y el nivel de vida. La adopción de políticas que promuevan actividades sostenibles desde el punto de vista del medio ambiente aumentaría la capacidad de respuesta ante crisis relacionadas con el clima. Las políticas gubernamentales, y en concreto la ordenación territorial, deberían integrar de forma más sistemática consideraciones de índole medioambiental. Las subvenciones para actividades contaminantes, como la producción de combustibles fósiles y pesticidas, deberían reducirse progresivamente. Debería reforzarse la capacidad de los organismos encargados de vigilar y hacer observar la legislación medioambiental.