Viernes, 20 de marzo de 20226
Edna Alvarez
El nido suelta
Izan y las despedidas que no son estadísticas
Izan Grande se va. Por horarios incompatbles, es lo que menciona el propio club al pie de imagen publicado en sus redes sociales.
Y no, no es solo una baja. Es una historia que se cierra.
Un jugador que quizá no siempre fue titular indiscutible, pero sí constante.
De esos que sostienen.
De esos que están.
De esos que no hacen ruido… pero hacen falta.
Se va por la vida.
Por tiempos.
Por decisiones fuera del campo, y eso también es parte del fútbol.
PIO pierde una pieza. Pero gana claridad:
El equipo sigue moviéndose.
Sigue cambiando.
Sigue creciendo.
Gracias por todo, una ves del nido siempre de pio.
Golpe en el Cupra Arena
Cuando el partido se rompe… y no logras sostenerlo
Lo del 12-5 ante el Rayo de Barcelona no fue una simple derrota.
Fue una caída.
Una de esas noches donde el partido se te escapa… y nunca vuelve.
El Rayo no solo fue mejor: fue más claro, más directo, más contundente.
Jordi Gómez apareció como esos jugadores que entienden el caos… y lo convierten en ventaja. Cuatro goles. Cuatro golpes.
PIO, en cambio, vivió a destiempo. Intentó reaccionar con Luis García y Adrián Espinar pero no alcanzó.
Porque cuando el rival convierte cada llegada… no compites.
Samy Rivers no dio vueltas.
No habló de suerte. No habló de decisiones.
Habló de algo más incómodo: “Noestuvimospresentes.”
Y eso cambia todo.
Porque no es un error táctico. Es una ausencia.
PIO se rompió en comunicación, en ritmo, en conexión.
Las jugadas no fluían. Las líneas no se encontraban.
Y cuando eso pasa… el equipo deja de ser equipo.
Pero también deja algo claro:
Si el problema es estar… la solución también lo es.
Marcador final y festejo del Rayo de Barcelona vs PIO fc
Edna Alvarez
Post del aviso oficial de esta baja del equipo varonil.
Edna Alvarez
El que llega no pide permiso
Sergio Mulero y el punto exacto donde el nido decide cambiar
Hay fichajes que suman. Y hay fichajes que incomodan.
Sergio Mulero llega a PIO FC en ese segundo tipo.
No aterriza en un equipo estable.
Llega en un momento donde el proyecto está en tensión, donde las versiones no coinciden y donde el margen de error ya no se siente igual.
Y eso cambia todo.
¿De dónde viene Mulero?
Mulero no llega como una incógnita total dentro del ecosistema de la Kings League
Es un jugador que ya conoce el ritmo de este formato: rápido, impredecible, emocional.
Su perfil se ha construido desde el juego ofensivo:
• conducción corta
• capacidad de encarar
• lectura en espacios reducidos
No es un jugador estático.
Es de los que rompen líneas.
De los que reciben… y no regresan el balón igual.
En sus etapas previas dentro del circuito, se le ha visto como un perfil versátil, capaz de jugar entre líneas o caer a banda, entendiendo cuándo acelerar y cuándo pausar.
Y en una liga donde todo pasa en segundos… eso vale oro.
Por qué llega ahora?
La salida de Izan Grande deja algo más que un hueco en plantilla.
Deja un espacio en dinámica.
Izan no era solo minutos.
Era equilibrio. Era presencia silenciosa.
Y cuando ese tipo de jugador se va, el equipo no solo pierde una pieza… pierde una forma de sostenerse.
Ahí es donde aparece Mulero.
No como reemplazo directo. Sino como ajuste de sistema.
PIO no busca repetir lo que tenía. Busca evolucionarlo.
PIO ya demostró algo este split:
Puede hacer mucho daño. Pero no siempre sabe sostenerlo.
Y ahí es donde un perfil como el de Mulero puede marcar diferencia.
Porque su juego no depende únicamente del gol.
Depende de lo que genera:
• arrastra marcas
• abre líneas de pase
• acelera transiciones
Es ese tipo de jugador que no siempre termina la jugada… pero la vuelve peligrosa.
Y en un equipo que ya tiene nombres como Luis García o Adrián Espinar, eso puede potenciar todo.
El verdadero reto
No es adaptarse, es impactar.
Porque llega a un vestuario que ya tiene jerarquías, que ya tiene roles definidos, que ya tiene historia. Y entrar ahí… no se pide; se gana.
Mulero tendrá que competir desde el primer momento.
Leer rápido.
Entender el ritmo del equipo.
Y sobre todo…elevarlo.
Fotografia tomada de Ig. Pio fc. Nuevo ingreso al equipo, Serguio Mulero.
Notipio
Este fichaje no se mide en goles.
Se mide en lo que provoque.
En si el equipo vuelve a fluir.
En si las jugadas vuelven a conectar.
En si PIO deja de ser intermitente… y empieza a ser constante.
Porque a veces no necesitas una estrella más.
Necesitas una pieza que haga que todo lo demás funcione.
Y en ese punto exacto… los que llegan no piden permiso. Lo toman.
Edna Alvarez Lectura
Ambiente, intensidad y apoyo total en el Cupra, en una noche donde el resultado no reflejó la energía del nido.
El nido nunca deja de alentar
El marcador no acompañó, pero la grada nunca soltó: el nido sigue firme, incluso cuando el juego se desordena.
Este domingo, Estuvimos viendo el calentamiento antes del partido y la verdad es que pintaba súper bien, con buenas sensaciones y mucha energía. Sin embargo, en el partido las cosas no salieron como esperábamos. Faltó comunicación en varios momentos, el juego no terminó de fluir y el resultado fue duro.
Aun así, hay que decirlo: No siempre se está al cien por cien, y a veces simplemente las cosas no encajan. Pero también es momento de parar, mirar hacia dentro y ajustar: recuperar la energía, hablar más en el campo, entenderse mejor y, sobre todo, volver a sentirse como un equipo, y conectar como lo hicieron contra La Capital.
Desde la grada se siguió animando como siempre, en las buenas y en las malas, porque el apoyo no depende del marcador. Confiamos en que este tropiezo sirva para aprender y que el próximo domingo se vea otra cara del equipo. PPP siempre!
La Frase del Día
Se ha tocado fondo más de una vez.
Las balas rozan, los cañones retumban… y cuando parece que todo empieza a encajar, el resultado vuelve a caer.
Pero este frente es solo de los hombres.
Y en el otro lado del nido, las que ya volaron alto dejaron la vara donde duele mirar.
La afición no duda, no suelta, no negocia el amor.
Sostiene incluso cuando falta, incluso cuando no alcanza.
Porque este equipo no se quiere solo en la victoria.
Se quiere en la grieta, en el ruido, en el intento… pero también se le exige.
Se le exige estar.
Se le exige responder.
Se le exige alcanzar lo que el propio escudo ya demostró que es posible.
Y aunque hoy la “V” parezca de vuelta… en este lado de la historia no es suficiente.
Porque el nido ya conoce otra versión: una donde la “V” no significa regresar… sino ganar.
V de victoria.
V de respuesta.
Imagen ilustrativa de la redacción.
Edna Alvarez