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REVISTA
EDICIÓN 01
20 26
CUANDO 100 MUJERES AVANZAN JUNTAS Gracias a la formación, el ahorro y la colaboración con las comunidades religiosas locales, las mujeres están cambiando lo que sus familias pueden lograr.
CUANDO LAS CALLES YA NO PODÍAN RETENERLO Una iglesia encierra una historia silenciosa pero poderosa que transforma la forma en que se percibe la fragilidad humana.
Refugio, calor y presencia de cuidados en Alaska EE.UU • TRINIDAD & TOBAGO • GUATEMALA • MALAUI • ÁFRICA ORIENTAL • FILIPINAS
UN FUTURO QUE PERDURA
R E V I S T A
EDICIÓN 01 • 2026 La revista MNC tiene como objetivo contar historias de la iglesia que vive la compasión de Cristo. Nuestra esperanza es que todos escuchemos el llamado a la compasión como estilo de vida.
Siguiendo el ejemplo de Jesús, Ministerios Nazarenos de Compasión se asocia con congregaciones locales de todo el mundo para vestir, albergar, alimentar, sanar, educar y vivir en solidaridad con quienes sufren bajo opresión, injusticia, violencia, pobreza, hambre y enfermedades. MNC existe en y a través de la Iglesia del Nazareno para proclamar el evangelio a todas las personas en palabra y obra. MINISTERIOS NAZARENOS DE COMPASIÓN 17001 Prairie Star Pkwy, Lenexa, KS 66220 (800) 310-6362, info@ncm.org
DISEÑO DE REVISTA: Prelude FOTO DE PORTADA: Chrissy Mizar
A través de la Fundación Nazarena, un fondo de donación para el apadrinamiento infantil ayuda a garantizar la atención, la educación y las oportunidades constantes para los niños de todo el mundo.
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A menos que se indique lo contrario, todas las citas de la Biblia son de la Nueva Versión Internacional (NVI), copyright 2001. Usada con permiso. Todos los derechos reservados.
Tabla de
CONTENIDO 08
CUANDO 100 MUJERES AVANZAN JUNTAS
Hace dos años, dos miembros de una comunidad rural de África Oriental comenzaron a reunir a mujeres de la aldea para conversar y aprender. ARTÍCULO DE PORTADA
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REFUGIO, CALOR Y PRESENCIA DE CUIDADOS EN ALASKA
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CUANDO LAS CALLES YA NO PODÍAN RETENERLO
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VEN Y MIRA
En octubre de 2025, el tifón Halong azotó la costa sur de Alaska, provocando inundaciones catastróficas en las comunidades indígenas costeras.
Una estudiante de trabajo social de una iglesia en Taytay, Rizal, tiene una historia sencilla pero poderosa que transforma la forma en que se percibe la fragilidad humana.
Lo que todo nazareno debe saber sobre nuestra iglesia en Oriente Medio.
DEPARTAMENT0S 05 Puntos de conexión
32 Profundice
33 Voces
34 Instantánea REVISTA MNC / NCM.ORG
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Nota de apertura
CUANDO LA ESPERANZA APARECE EN LUGARES COMUNES
“
Ahora bien, la fe es tener confianza en lo que esperamos, es tener certeza de lo que no vemos. Gracias a ella recibieron un testimonio favorable nuestros ancestros. - Hebreos 11:1-2 NVI
”
“
Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.
”
- Hebreos 12:2 NVI
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No es frecuente que vislumbremos la esperanza y la restauración de Dios desplegándose justo ante nosotros. Cuando esto sucede —cuando la esperanza de la resurrección se abre paso ante nuestros ojos— es algo que vale la pena atesorar. En esos momentos, se nos invita a abrir los ojos un poco más, a ampliar nuestra mirada más allá de lo que tenemos inmediatamente delante. Se nos llama a mirar hacia arriba, a poner nuestra confianza en el Señor incluso cuando el peso de los pasos diarios se siente pesado. Y en ese mismo aliento, se nos invita a soñar en grande, a dejar que nuestra imaginación se extienda más allá de lo que podemos ver, confiando en que Dios está obrando de maneras que todavía se están revelando. Ampliar nuestra visión no es solo esperanza en una promesa futura o fe en cosas que no vemos. También ocurre de manera concreta en los lugares ordinarios de nuestra vida. Como cristianos, y a través de la vida de la iglesia, estamos llamados a ser un pueblo transformado por la salvación y la restauración inauguradas en la vida, muerte y resurrección de Jesús, quien caminó sobre esta tierra. Al leer las páginas que siguen, te invito a adentrarte en testimonios de la fidelidad de Dios y de una esperanza celestial que desciende a lo cotidiano. Cuando el mundo a nuestro alrededor esté turbado, temeroso o encerrado en sí mismo, te animo a volver a estas historias, porque hablan de poner la esperanza y la confianza en Jesús. Confiamos en los planes de Dios, que están más allá de nuestra imaginación, y damos gracias por cómo se están desplegando justo ahora en todo el mundo. Nos alegramos porque Dios está obrando. • Mujeres que antes se sentían invisibles ahora contribuyen
económicamente, guían a otras y participan en las actividades de su comunidad.
• Niños, adolescentes y jóvenes están aprendiendo que "liderar como Jesús es amar, servir y sacrificarse por los demás". • Vemos cómo nuestro Dios de amor no deja olvidado a ningún niño ni a ningún vecino vulnerable. • Confiamos en que Dios está obrando incluso ahora. Cuando vemos que "ninguna parte de la vida se desperdicia en Cristo. Incluso en los lugares más oscuros, la gracia de Dios está obrando". • Cuando ocurre un desastre, somos testigos de la iglesia presente y sirviendo con el amor de Cristo. La iglesia "no solo brinda ayuda en el momento, sino esperanza para el mañana". Jesús tuvo esa visión del Padre y, fortalecido por el Espíritu Santo, vivió una vida piadosa. Ese camino no lo llevó a sentarse en tronos de poder ni de principados, sino al sufrimiento y a la vergüenza. Sin embargo, lo condujo a la muerte, a la resurrección y a la vida eterna junto al Padre, una esperanza que va más allá de toda esperanza. Seamos un pueblo que vive cada momento de la vida de forma concreta, pero distinta, porque tenemos una esperanza que va más allá de nosotros mismos. Que caminemos por las calles, hablemos con la gente, vivamos la esperanza en cada comunidad y construyamos allí un hogar con el amor de Cristo.
Nell Becker Sweeden, Director of NCM
Puntos de conexión
HAMBRE, ESPERANZA Y AYUDA: DESARROLLO INTEGRAL DE LA NIÑEZ EN MALAUI En un Centro Nazareno de Desarrollo Infantil de Malaui, más de 360 niños y adolescentes encuentran esperanza en Cristo y un cuidado constante y enriquecedor. Gran parte de los esfuerzos del centro se centran en mejorar la salud de los niños que acuden a él, proporcionándoles comidas nutritivas. Sarah*, de nueve años, vio cómo su salud mejoraba drásticamente tras incorporarse al Centro, una vez que comenzó a recibir la alimentación que necesitaba para crecer sana y fuerte. “Cuando llegaba al colegio por la mañana me dolía la cabeza porque tenía mucha hambre, y el sol me cansaba mucho”, explicó. “Me limitaba a mirar la pizarra, y veía borrosos los números en matemáticas. Era como si mi cuerpo estuviera luchando contra mi cerebro”. La mala alimentación hace mucho más que frenar el crecimiento, o hacer a un niño vulnerable a las enfermedades. También afecta su capacidad para desenvolverse y aprender, y añade estrés a la vida familiar. En el Centro de Desarrollo Infantil, las comidas regulares hacen que niños como Sarah no tengan que luchar tanto contra el cansancio, y que sus padres pueden estar tranquilos sabiendo que sus hijos están bien cuidados y a salvo. “Al no tener que lidiar con el hambre, los niños pueden mantenerse concentrados en clase, lo que se
traduce en un auténtico impulso intelectual”, explicó uno de los líderes del centro. “Este apoyo ha reducido los conflictos familiares, ayudando a los padres a sentirse lo suficientemente seguros como para salir a buscar trabajo... Es un bonito ejemplo de cómo alimentar a un niño también nutre a toda la familia”. Sarah es la prueba viviente de ese beneficio. La papilla de avena que toma cada día le ha proporcionado un impulso muy necesario. “Ahora, cuando llega la hora del recreo, sé que voy a recargar energías”, dijo. “Puedo estar quieta y seguir las clases de mi profesora hasta el final del día. ¡Me siento más fuerte, y ahora ya sé cómo hacer divisiones largas!”. Tamara* se inscribió en el Centro el año pasado. Era notablemente más pequeña que sus compañeros, sufría de letargo y faltaba a menudo al colegio por enfermedad. Tamara vivía en casa con su abuela y casi siempre les costaba mucho tener suficiente para comer. Gracias a los alimentos enriquecidos y a las comidas equilibradas del Centro, Tamara recuperó la salud. “Antes de venir al Centro, tenía el corazón entristecido”, comentó su abuela. “Temía por Tamara. Pero ahora se ríe y corre. Su profesora me ha dicho que está atenta y que ya no se duerme en clase. Esta comida y el cariño de la iglesia son una bendición que le ha devuelto a mi nieta su infancia”.
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Puntos de conexión La comunidad en la que se encuentra el Centro se ha visto afectada por crisis climáticas extremas que han provocado hambre y desnutrición. Ya sea por olas de calor extremo, ciclones o sequías severas, la continua inestabilidad climática ha devastado la producción agrícola local. Al mismo tiempo, la inestabilidad económica y el aumento excesivo de los precios de los alimentos hacen que la recuperación sea casi imposible para las familias en dificultades. “El apoyo que brinda el centro es más que un simple complemento”, explicó el líder. “Es un salvavidas imprescindible y una fuente fiable de estabilidad en medio de tiempos verdaderamente caóticos y críticos”. La señora Malekano, madre de una alumna, contó que la ansiedad y la preocupación estaban siempre presentes en casa. “Mi esposo y yo estábamos siempre cansados, siempre preocupados. Cuando no tienes comida, no tienes paz”, explicó. “El Centro lo cambió todo, y no solo por la comida. Saber que nuestra hija está a salvo, bien alimentada y cuidada nos devolvió la tranquilidad”. Esta nueva tranquilidad permitió a mi marido salir cada mañana con el corazón en paz, en busca de trabajo. Yo empecé a ayudar a una vecina a confeccionar vestidos. Ahora podemos centrarnos en nuestro trabajo sin el gran temor de que nuestra hija pase hambre. El Centro nos devolvió nuestra dignidad”. Además de aliviar la inseguridad alimentaria, el Centro ofrece una variedad de actividades integrales para apoyar a los alumnos y a sus familias.
DURANTE EL MES DE ENERO: 9 Un taller sobre seguridad ayudó a los niños a identificar los riesgos a los que se enfrentan en su trayecto diario al colegio. 9 Un grupo de apoyo entre compañeros ayudó a ocho niños recién matriculados a adaptarse al ritmo y a las actividades del Centro. 9 Como preparación para la Semana Santa, los alumnos estudiaron el sufrimiento y la Pasión de Jesús en sus clases de Biblia. 9 Los alumnos mayores ayudaron a los
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más pequeños a mejorar sus habilidades de lectura y a hacer sus tareas. 9 Las clases sobre saneamiento e higiene contribuyeron a reducir las enfermedades entre los alumnos. 9 Las clases de música y deporte completaron la educación de los alumnos. 9 Las familias asistieron a clases de jardinería para mejorar la seguridad alimentaria en el hogar. En enero, un niño de nueve años llamado David*, empezó a acudir al Centro. El personal observó que era reservado y se mantenía al margen, sintiéndose fuera de lugar. Su familia acababa de mudarse a la zona y, debido a dificultades económicas, David no tenía uniforme ni útiles escolares. “Todo cambió con nuestra entrega de material escolar en enero”, comentó uno de los líderes del Centro. “A David le regalaron un uniforme nuevo. Sin embargo, su transformación no se limitó a la ropa”. Los profesores se dieron cuenta de que David necesitaba ayuda con la lectura para ponerse al día en sus estudios. Emparejarlo con una alumna mayor llamada Grace* le abrió las puertas tanto al apoyo académico como a una nueva amistad. “Grace se sentó con él a la sombra y, con mucha paciencia, le fue enseñando a escribir las letras”, explicó el líder. En tan solo unas semanas, David ya participaba con el resto de alumnos, animaba a sus compañeros en los deportes e incluso leía el marcador en voz alta. Su familia no podía dejar de darse cuenta del cambio que estaba logrando gracias al Centro. “Pensaba que mi hijo se quedaría atrás porque nos habíamos mudado, pero el Centro nos recibió con los brazos abiertos”, comentó la madre de David. «Verlo con su uniforme, leyendo con un alumno mayor, me da una tranquilidad que no había tenido en mucho tiempo”. La madre de David se ha unido recientemente a la Iglesia del Nazareno que patrocina el Centro, lo que ha abierto a su familia una nueva fuente de apoyo, ánimo y paz. A pesar de los retos y las necesidades que siempre están presentes, el personal del Centro ve cómo la esperanza sigue creciendo a través de este ministerio, niño a niño. “El Centro está creciendo”, dijo el líder. “¡Vienen más niños y damos gracias a Dios por lo que está haciendo a través de este ministerio! Estamos siendo las manos y los pies de Jesús en nuestra comunidad, y las vidas de los niños se están transformando”. *Se han cambiado los nombres de los niños por motivos de protección.
Puntos de conexión
Los Centros Nazarenos de Desarrollo Infantil, como este de Malaui, están repartidos por todo el mundo; son dirigidos por iglesias locales y están concebidos para reducir las desigualdades que sufren los niños que viven en la pobreza. Al proporcionar atención espiritual, intelectual, física, emocional y social, estos Centros se convierten en lugares de esperanza y sanidad.
¡USTED TAMBIÉN PUEDE FORMAR PARTE! Como padrino o madrina, tendrá una relación individual con un niño o una niña de un Centro Nazareno de Desarrollo Infantil. Su apoyo económico, las cartas que intercambien y sus oraciones garantizarán que el niño o la niña que patrocine siga teniendo acceso a su Centro.
Registrese para patrocinar a un niño: ncm.org/sponsor
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CUANDO
100 MUJERES
AVANZAN JUNTAS Gracias a la formación, el ahorro y la colaboración con las comunidades religiosas locales, las mujeres están cambiando lo que sus familias pueden lograr.
Por Dana Franchetti | Fotografías de Hope Brock y Lauren Snodgrass
Hace dos años, dos personas de una comunidad religiosa local de una zona rural de África Oriental comenzaron a reunir discretamente a las mujeres de su pueblo para hablar, escuchar y aprender. Dedicaron tiempo para construir relaciones, hacer preguntas y comprender los retos a los que se enfrentaban sus vecinas cada día. A medida que crecía la confianza, también lo hacía una visión. Junto con las propias mujeres, comenzaron a dar forma a un programa destinado a fortalecer las familias, crear nuevas oportunidades y brindar esperanza a una comunidad que llevaba mucho tiempo luchando contra la pobreza y los conflictos.
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l contexto no era fácil. El pueblo era conocido por las tensiones entre familias y comunidades, que a menudo daban lugar a desconfianza y división. Además, se trata de una comunidad en la que no se podía practicar el cristianismo abiertamente. Cuando la idea de este proyecto se presentó por primera vez, incluso las autoridades locales dudaban de que una iniciativa así pudiera tener éxito. Muchas de las mujeres nunca habían asistido a la escuela. Casi todas eran madres a cargo de familias numerosas. Los ingresos eran impredecibles y, a menudo, resultaba
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imposible ahorrar dinero. Cuando surgían emergencias, las familias no solían tener más remedio que pedir dinero prestado o prescindir de necesidades básicas. Sin embargo, semana tras semana, las mujeres siguieron reuniéndose. Hoy, que el Proyecto de Empoderamiento de Mujeres y Niñas ha llegado a su fin, la historia de todas ellas es muy diferente. Gracias a una colaboración entre la comunidad religiosa local y los Ministerios Nazarenos de Compasión, cien mujeres y niñas participaron en un entrenamiento que combinaba alfabetización, formación profesional, educación financiera y redes
de apoyo muy sólidas entre compañeras. Lo que comenzó como una pequeña iniciativa se ha convertido en una base de resiliencia, dignidad y esperanza para las participantes, sus familias y su comunidad en general. Con el tiempo, estas reuniones hicieron algo más que desarrollar habilidades. También fomentaron la paz y la reconciliación entre mujeres que, en su momento, habían vivido en medio de profundas tensiones.
APRENDIENDO A LEER Y ESCRIBIR Para muchas mujeres del programa, la educación fue el primer paso hacia el cambio. El 86% de las participantes nunca había asistido a la escuela. El analfabetismo limitaba su capacidad para participar en la vida cotidiana, gestionar sus finanzas y apoyar el aprendizaje de sus hijos, por no hablar de perseguir su sueño de poner en marcha un nuevo negocio. Gracias a las clases de alfabetización para adultos organizadas por miembros de la comunidad religiosa local e impartidas por una joven de la zona, las mujeres comenzaron a aprender a leer y escribir por primera vez. “Antes no sabía leer ni escribir, pero ahora sí”, explicó una participante llamada Zahra*. “Me abre la mente. Ahora puedo escribir mi nombre”. La capacidad de leer y escribir abrió rápidamente nuevas posibilidades. Las mujeres podían llevar un control de las ventas de sus negocios, utilizar la banca móvil y ayudar a sus hijos con las tareas escolares. “Adquirí conocimientos de gestión empresarial y ahora tengo mis propios ingresos”, dijo Hani, otra participante. “Ahora sé leer y escribir. Utilizo
mi propio teléfono, a diferencia de antes”. Hani también notó el impacto en su hogar. “A mis hijos les anima ver que su madre va a la escuela e intenta leer y escribir”. El aprendizaje no solo sirvió para adquirir conocimientos, sino que también reforzó la confianza y la dignidad, recordando a las mujeres que es posible encontrar nuevas oportunidades en cualquier etapa de la vida.
DESARROLLO DE HABILIDADES PARA EL SUSTENTO Además de la alfabetización, el proyecto ofreció formación profesional que se ajustaba a
La fuerza crece en comunidad a medida que las mujeres lideran, aprenden y construyen juntas un futuro más esperanzador.
las necesidades y oportunidades de la comunidad local. Las participantes pudieron elegir entre dos temáticas principales: apicultura y estética. La mayoría de las mujeres formadas en apicultura están aprendiendo a cuidar las
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colmenas, recolectar miel y comercializar su producto. Otras han adquirido conocimientos de estética que les permiten obtener ingresos a nivel local ofreciendo servicios de tatuajes de henna. Para muchas participantes, era la primera vez que tenían un negocio propio. “Antes no tenía ningún negocio”, recordaba Zahra. “Ahora tengo algo que hacer. Tengo un objetivo cada día, y eso mejora mi vida”. A través de las cooperativas, las mujeres aprendieron no solo habilidades técnicas, sino también a trabajar en equipo, llegar a los clientes y hacer crecer sus negocios. “Ahora estamos recolectando la miel y la vendemos”, dijo Ayan. “Eso nos proporciona un apoyo económico”. Ayan ha notado el impacto de ese apoyo de formas muy importantes. Los ingresos procedentes de estos negocios han ayudado a las familias a cubrir sus necesidades diarias y a planificar el futuro. “Soy madre de siete hijos”, explicó. “Ahora soy mejor madre porque puedo mantener a mis hijos con mis propios ingresos”. Al finalizar el proyecto, todas las participantes de los grupos específicos declararon obtener ingresos gracias a las habilidades que habían aprendido, y casi ocho de cada diez participantes habían creado un negocio.
DE LA CRISIS A LA ESTABILIDAD Uno de los cambios más significativos ha sido la forma en que las mujeres gestionan el dinero. Antes del proyecto, muchas familias ahorraban dinero en casa, si es que podían ahorrar algo. Para enfrentar los gastos inesperados, pedían dinero prestado, dejaban de pagar las cuentas corrientes o prescindían de necesidades básicas. “Si no podía comprar comida para mis hijos, tenía que pedir prestado o, a veces, saltarme esa comida”, explica Ayan. A través de la formación en educación financiera, las participantes aprendieron a elaborar presupuestos, llevar un control de los gastos y adoptar prácticas seguras de ahorro. Muchas abrieron cuentas bancarias por primera vez.
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“Antes solíamos ahorrar dinero en casa. Ahora ahorramos en el banco”, explicó Hani. Los ahorros han aportado una nueva estabilidad en tiempos de crisis. “Mi bebé se enfermó”, contó. “Vendí una cabra que había comprado con mis ahorros y cubrí los gastos”. Al finalizar el programa, la mayoría de las mujeres afirmaron disponer de ahorros u otros recursos que les permitirían hacer frente a gastos imprevistos. Las familias que antes tenían dificultades para hacer frente a las emergencias ahora cuentan con opciones, lo que les da mayor tranquilidad.
FORTALEZA A TRAVÉS DE LA COMUNIDAD Aunque el proyecto mejoró los medios de vida, uno de sus resultados más significativos ha sido la comunidad que se ha creado entre las participantes.
“
Ahora la comunidad nos ve de otra manera. Ven que podemos marcar la diferencia.
”
Las mujeres se organizaron en grupos que se reunían periódicamente para recibir formación, animarse mutuamente y compartir conocimientos. Con el tiempo, estos grupos se convirtieron en redes de confianza para el cuidado y el apoyo mutuo. “Al estar juntas como mujeres, nos animamos unas a otras”, reflexionó Zahra. “Si tienes un problema en casa, tienes un lugar al que acudir”. Las participantes describieron el grupo como un lugar donde pueden hablar con sinceridad sobre sus vidas y animarse unas a otras. “A veces lloramos juntas, otras veces nos reímos juntas. Eso nos ayuda”. La comunidad también actúa como una red de seguridad práctica cuando surgen dificultades. “El grupo me ayudó, y así es como pude manejar la situación”, comentó una mujer. Este sentido de pertenencia ha reforzado el bienestar emocional y ha ayudado a las mujeres a afrontar las dificultades con mayor resiliencia.
RESPETO Y LIDERAZGO A medida que las mujeres adquirían habilidades y confianza, comenzaron a asumir nuevos roles de liderazgo dentro de sus comunidades. Las que antes tenían pocas oportunidades de participar en la vida pública empezaron a organizar cooperativas, a orientar a otras y a colaborar con las oficinas de la
administración local relacionadas con los medios de vida, los asuntos de la mujer y el desarrollo comunitario. A través de las colaboraciones fomentadas por el proyecto, estas oficinas contribuyeron respaldando la formación, fortaleciendo las estructuras cooperativas y conectando a las mujeres con oportunidades más amplias para generar ingresos y desarrollar sus habilidades. “Ahora la comunidad nos ve de otra manera”, explicó Hani. “Ven que podemos marcar la diferencia”. Las mujeres que antes se sentían invisibles ahora contribuyen económicamente, orientan a otras personas y participan en actividades comunitarias. “Me respetan más que antes”, dijo Ayan. “Saben que ahora estoy al servicio de la comunidad. Además, hemos enseñado a otras mujeres ajenas al grupo”. A través de iniciativas de sensibilización sobre la alfabetización, los participantes contribuyeron a impulsar la educación de adultos en la comunidad en general. “Hay unas 400 familias en la comunidad y nos dedicamos a la sensibilización sobre la alfabetización”, explicó uno de los líderes del proyecto. “Gracias a nosotros, el gobierno autorizó la puesta en marcha de programas de alfabetización de adultos en las escuelas”. El efecto dominó de este proyecto es un recordatorio alentador de cómo el cambio en un grupo pequeño puede influir en toda una comunidad.
comunidad de fe”. En un lugar donde los seguidores de Cristo tienen que practicar su fe en secreto, el proyecto creó un espacio tanto para el servicio práctico como para el aliento espiritual. A través de las relaciones, la compasión y la presencia fiel, los miembros de la comunidad de fe pudieron acompañar a sus vecinos de maneras que trajeron una transformación tanto práctica como espiritual. Una de las mujeres que es parte de la comunidad de fe, una joven llamada Samira, describió el impacto de esta manera: “El proyecto trajo un doble beneficio: llegué a conocer al Señor y adquirí una habilidad. Cuando llegaron los líderes del proyecto, todo cambió. Nos ayudaron a algunos de nosotros a conocer a Dios en secreto”. Al reflexionar sobre su vida antes de que comenzara el proyecto, agregó: “Me doy cuenta de que no teníamos esperanza. Pero en un año mi vida ha cambiado por completo. Acepté al Señor y tengo trabajo. Soy una persona diferente”. Historias como esta nos recuerdan que el impacto del ministerio de compasión a menudo va más allá de los medios de vida. A través de estas alianzas, el proyecto fortaleció la confianza en toda la comunidad y creó un espacio para una colaboración duradera.
EL ROL DE LA COMUNIDAD DE FE
Con la conclusión del proyecto, las mujeres que participaron no regresan al lugar de donde comenzaron.
Desde el principio, los miembros de la comunidad de fe local desempeñaron un papel esencial en la vida del proyecto. Oraron por las mujeres, trabajaron junto a ellas, ayudaron a construir y mantener las colmenas y apoyaron las actividades de formación. Su participación contribuyó a generar confianza en la comunidad y creó un espacio para que el proyecto creciera. Para muchos miembros de la comunidad de fe, el proyecto también fortaleció sus relaciones entre ellos. Algunos comentaron que, antes del proyecto, creían que solo había unos pocos creyentes dispersos por la zona. A medida que trabajaban juntos, descubrieron a otras personas que compartían su fe. “Antes era demasiado difícil hasta orar o reflexionar juntas”, reflexionó una persona de la comunidad de fe. “Ahora oramos y crecemos juntas”. Otras describieron cómo el proyecto reforzó su sentido de unidad y propósito. “Este proyecto fue como una cadena”, comentó otra creyente. “Aumentó nuestra capacidad como
MIRANDO HACIA EL FUTURO
“
En un año, mi vida ha cambiado por completo. He aceptado al Señor y tengo trabajo. Soy una persona diferente.
”
Ahora cuentan con habilidades, hábitos de ahorro y negocios que siguen creciendo. Tienen redes de apoyo y una voz más fuerte dentro de sus familias y comunidades. Quizá lo más importante es que muchas describen un nuevo sentido de esperanza. “Siento que mi futuro es más prometedor ahora que antes. Ya no es incierto”, compartió Ayan. “Es mejor que antes. A veces enfrentamos algunos desafíos, pero sigo siendo optimista”. Puede que el proyecto haya concluido, pero el trabajo de estas mujeres apenas está comenzando. Gracias a la colaboración de la comunidad de fe local, a los Ministerios Nazarenos de Compasión y a la determinación de las propias mujeres, un futuro más sólido está echando raíces en esta comunidad. *Se han cambiado los nombres para proteger a las participantes.
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DE LOS GRUPOS DE AHORRO
A COMUNIDADES MÁS FUERTES: crear estabilidad a través del ahorro,
Relato y fotos proporcionados por la Región Mesoamérica
el trabajo y el apoyo mutuo en Guatemala
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En la región quechí de Guatemala, muchas comunidades se encuentran alejadas de los servicios básicos. El acceso a la asistencia sanitaria puede suponer desplazamientos largos y, a menudo, inaccesibles. Las oportunidades económicas son limitadas. Las familias suelen depender de la agricultura a pequeña escala o del trabajo informal para cubrir sus necesidades diarias.
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stas realidades marcan la vida cotidiana. También determinan la forma en que la iglesia responde a ellas. En los siete distritos de la región, las iglesias locales colaboran con sus comunidades a través del “Evangelismo de Salud Comunitaria” (CHE, por su sigla en inglés). Juntas abordan las necesidades sanitarias, económicas y espirituales de forma práctica, actuando a nivel local y con base en las relaciones personales. Esta labor comienza escuchando y continúa proveyendo entrenamiento. Los pastores, los líderes y los miembros de la comunidad participan en una formación continua centrada en la salud, el espíritu emprendedor y el desarrollo comunitario.
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No se trata de actividades aisladas, sino que forman parte de un proceso que fortalece a las personas con el paso del tiempo y las anima a poner en práctica lo que aprenden. En muchas comunidades, los pastores desempeñan ahora no solo el papel de líderes espirituales, sino también el de educadores, facilitadores y promotores de la salud. Esto resulta especialmente importante en lugares donde la distancia dificulta el acceso a la atención médica. Gracias a estas iniciativas, las familias están aprendiendo a prevenir enfermedades, a cuidarse unas a otras y a tomar decisiones informadas sobre su salud. Al mismo tiempo, las iglesias están mejorando su capacidad para responder a las realidades que las rodean.
FOMENTANDO LA ESTABILIDAD A TRAVÉS DEL AHORRO Y EL TRABAJO Una de las manifestaciones más visibles de esta labor se encuentra en los grupos de ahorro y crédito. A principios del año pasado, había doce grupos activos en toda la región, con más de 600 mujeres participantes. A mediados de año, la participación había aumentado hasta alcanzar a 660 mujeres en varias comunidades, incluidos nuevos grupos en Setuj y Nueva Esperanza, en Cobán. Estos grupos ofrecen a las mujeres un espacio para ahorrar de forma regular, acceder a pequeños préstamos e invertir en sus familias. Muchas están poniendo en marcha o ampliando pequeños negocios. Otras utilizan sus ahorros para apoyar la agricultura o cubrir las necesidades del hogar. Con el tiempo, el impacto va en aumento. En un año, estos grupos ahorraron y devolvieron préstamos por un total de casi 450,000 dólares (USD). Detrás de esa cifra hay cientos de decisiones individuales de planificar el futuro, invertir y apoyarse mutuamente. Los resultados son prácticos e inmediatos. Las familias consiguen acceso a alimentos, apoyan la educación de sus hijos y contribuyen a los gastos del hogar de nuevas formas. Para Gloria, que es parte de uno de los grupos de ahorro, este cambio es muy personal. “Este año me he unido al grupo de ahorro y crédito porque veo cómo nos apoya y me ayuda a seguir adelante con mi pequeño negocio”, explica. “Actualmente vendo aguacates, chiles, cilantro y granos”. Esta oportunidad se ha convertido en una importante fuente de estabilidad para su familia. “Gracias a Dios, con esto puedo proporcionar a mis hijos lo que necesitan y ayudar a mi esposo con los gastos de la casa”.
CAPACITAR A LOS LÍDERES, FORTALECER LAS COMUNIDADES La formación es fundamental para todo lo que está sucediendo. Los líderes se capacitan para enseñar a otros, multiplicando así el impacto en los distintos distritos y comunidades. En algunas zonas, los líderes capacitados están ayudando a otros a aprender a utilizar herramientas como la “Película JESÚS” para llegar a las comunidades vecinas. En otras, están orientando a las familias para que desarrollen medios de subsistencia o mejoren sus hábitos de salud. Este tipo de desarrollo de liderazgo genera un cambio a largo plazo. Además, refuerza el papel de la iglesia local. Para el pastor Hugo, lo que comenzó como un entrenamiento se ha convertido tanto en un ministerio como en una oportunidad. “Empecé a formarme en el Evangelismo de Salud Comunitaria cuando se impartía en la zona de Trece Aguas”, explicó. “Más tarde, estudié para convertirme en promotor de salud y ahora tengo una farmacia”. Describe este recorrido como una trayectoria marcada por la provisión y el apoyo. “Estoy agradecido por todo el apoyo que recibo a través de los ministerios de la iglesia, especialmente de CHE, porque gracias a ello tenemos otras oportunidades”. A medida que los pastores y líderes van
Con la fe como eje central, los vecinos trabajan codo con codo para fortalecer la salud de la comunidad.
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35 jóvenes participaron en un entrenamiento del que luego salieron a compartir su fe. Entraron en contacto con 275 personas, repartieron 225 Biblias y oraron abiertamente en las calles. Lo que aprendieron se convirtió en parte de su identidad.
UNA VISIÓN EN CRECIMIENTO adquiriendo más conocimientos y confianza, ayudan a sus comunidades a avanzar hacia mayor estabilidad y bienestar.
ALCANZANDO A LA PRÓXIMA GENERACIÓN Esta labor también está creando oportunidades para los niños y los jóvenes. En una comunidad, los líderes jóvenes que habían recibido formación previa se movilizaron para ayudar a las familias con niños que aún no iban a la escuela. Durante cuatro meses, enseñaron letras y números a quince niños, mientras trabajaban también con los padres para impulsar el aprendizaje en casa. Para muchos padres, esta fue una experiencia nueva. Algunos ni siquiera habían aprendido a leer ni a escribir, pero aun así fueron capaces de participar en el aprendizaje de sus hijos y de seguir su progreso. Los jóvenes también están asumiendo un papel activo en sus comunidades. En un distrito,
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Para algunos, el simple hecho de conocer esta labor les ha abierto un nuevo camino a seguir. Para Nidia, la experiencia ha sido nueva y transformadora. “Nunca había oído hablar del evangelismo de salud comunitaria”, dijo. “Doy gracias a Dios por haberme invitado a aprender cómo la iglesia y sus miembros pueden crecer y mejorar su situación ante Dios y dentro de la familia”. Ahora mira hacia el futuro con un sentido de propósito. “He disfrutado de este tiempo y me he sentido bendecida. Quiero seguir adelante y formar parte de este ministerio”. En toda la región quechí, las iglesias locales están estableciendo vínculos cada vez más profundos con la realidad cotidiana de sus comunidades. Están presentes en los momentos de necesidad, en los espacios de aprendizaje y en la labor constante de construir algo nuevo. A través del evangelismo de salud comunitaria, la iglesia está dando un testimonio integral. Responde a las necesidades prácticas mientras muestra la esperanza que se encuentra en Cristo. Una comunidad tras otra, ese testimonio está echando raíces.
Una Oración
por los niños desp ñazad os y
los vecinos vulnerables
Dios de infinita misericordia, cuyo amor acoge a todos los niños de todas las naciones. Te presentamos a los niños de este mundo y a todas las personas vulnerables que se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Recordamos a quienes huyen de la guerra y la violencia, a quienes viven como refugiados e inmigrantes en busca de seguridad, y a quienes han sido desplazados por tormentas, incendios e inundaciones. Conoces sus nombres y sus historias. Ves las noches que pasan en la incertidumbre y los largos caminos que recorren con miedo. Rodéalos, te lo pedimos, con tu gracia protectora. Sé su refugio cuando pierdan sus hogares, su consuelo cuando sus familias se dispersen, y su esperanza cuando el futuro parezca incierto. Que la presencia del Dios de la paz pueda sentirse incluso cuando sea difícil de ver. Mueve nuestros corazones con tu Espíritu Santo para que no demos la espalda a su sufrimiento. Perdónanos cuando nos volvemos indiferentes ante el llanto de los vulnerables. Forma en nosotros la compasión de Cristo. Da fuerzas a los que sirven. Bendice a los cuidadores, a los maestros, a los vecinos y a todos los que ofrecen su apoyo.Que a través de sus manos se manifieste tu misericordia. Por tu gracia transformadora, trae sanidad a donde hay heridas, un hogar donde hay desorientación, y paz a donde ha habido violencia. Confiamos en que ningún niño o vecino vulnerable quede olvidado en tu Reino, y en que tu amor siga actuando incluso en este momento. Por Jesucristo, nuestro Señor.
. n é Am
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REFUGIO, CALOR Y PRESENCIA DE CUIDADOS EN ALASKA Por Amy Heckman | fotografías proporcionadas por Chrissy Mizar En octubre de 2025, a lo largo de la costa sur de Alaska, las alertas meteorológicas comenzaron días antes de que llegaran los vientos y las lluvias. El tifón Halong, una potente tormenta que se formó a miles de kilómetros de distancia en el Pacífico, se desplazaba hacia el norte. Cuando tocó tierra en el estado el 11 de octubre, las aguas inundaron pequeñas comunidades indígenas costeras. El impacto fue inmediato y catastrófico. Halong inundó pueblos enteros, arrancando casas de sus cimientos, contaminando los suministros de agua, arrastrando las reservas de pescado y otros alimentos, erosionando la costa, y destrozando carreteras y paseos marítimos. Una vez que pasó la tormenta, fue evidente el alcance total de la destrucción. En una zona remota del estado, a cientos de kilómetros de la red de carreteras de EUA y de cualquier refugio de fácil acceso, casi 1,600 personas se quedaron de repente sin un lugar donde vivir con seguridad. Los residentes de Kipnuk y Kwigillingok, ambas, comunidades del pueblo yup'ik, sufrieron profundamente, ya que la tormenta obligó a la evacuación total de ambas aldeas. Pero no estaban solas, ya que otras casi cincuenta comunidades también sufrieron daños a causa de la tormenta.
Quienes subieron a los aviones militares con destino a Bethel y Anchorage dejaron atrás sus pertenencias, sus mascotas, sus hogares y la familiaridad de la vida en un pequeño pueblo muy unido.
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Para los aproximadamente 600 evacuados que llegaron a Anchorage, el refugio inicial consistió en alojarse en uno de los dos centros de convenciones: el Centro de Aerolíneas de Alaska, en la Universidad de Alaska, y el Centro Egan, situado en el centro de Anchorage. Organismos como la Cruz Roja, los gobiernos tribales y organizaciones sin fines de lucro locales proporcionaron camas plegables, comida, ropa y orientación para solicitar la ayuda federal en caso distribuirlas en los centros de convenciones. Además, la Primera Iglesia del Nazareno de Fairbanks y Frontline Mission, un CMC de Wasilla, también recaudaron alimentos, ropa y suministros para ayudar a los evacuados.
de catástrofes. Pero la vida en un centro de convenciones no borra el trauma de haber escapado de una tormenta devastadora, y fue con este entendimiento que las iglesias nazarenas locales de Alaska comenzaron a movilizarse para expresar el amor y el cuidado de Cristo a estas familias. Gracias al financiamiento de los Ministerios Nazarenos de Compasión y en colaboración con New Hope [un centro de los Ministerios Nazarenos de Compasión (CMC) en Anchorage], las iglesias de todo el distrito de Alaska se unieron para preparar kits de ayuda para situaciones de crisis y adquirir mantas cálidas de tamaño queen para
“Sabíamos que los evacuados estaban en la ciudad y queríamos ayudar y hacer algo”, explicó Chrissy Mizar, esposa del superintendente de distrito, el reverendo Hunter Mizar. “Solo les permitieron llevarse una mochila cuando abandonaron sus hogares. ¡Imagine tener que elegir qué meter en esa mochila!”. A través de los kits de ayuda para situaciones de crisis, los Mizar y otros líderes y voluntarios nazarenos esperaban satisfacer necesidades inmediatas y prácticas. Las mantas, etiquetadas con información del distrito y un mensaje de apoyo, tenían como objetivo proporcionar calor a las familias que se enfrentaban a un desplazamiento repentino.
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Solo les permitieron llevarse una mochila cuando abandonaron sus hogares. ¡Imagine tener que elegir qué meter en esa mochila!
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“Solo queríamos darles algo que les reconfortara”, explicó Chrissy. “Se me partió el corazón al saber lo rápido que la gente tuvo que hacer las maletas y abandonar el único hogar que habían conocido”, compartió Lindsay, una voluntaria que ayudó a preparar los kits. “Cuando surgió la oportunidad concreta de crear kits de ayuda de emergencia para madres, padres e hijos que lo habían perdido todo, nuestra impotencia se convirtió en una forma de ayudar. Nos alegró poder ayudar un poco a nuestros vecinos y aliviar la enorme incomodidad que sentían tras su repentina evacuación”. En el Centro de Aerolíneas de Alaska, un niño de secundaria, sobreviviente de la tormenta, observaba cómo los
voluntarios descargaban el camión de New Hope, repleto de suministros. Se emocionó al ver las cajas de mantas suaves. “Dijo: ‘¿Son para nosotros? ¿Puedo quedarme con una?’. Y luego tomó las cajas y empezó a ayudarnos”, contó Chrissy. El chico estaba tan emocionado que se envolvió la manta alrededor de los hombros mientras seguía descargando cajas. “No se quitó esa manta en todo el tiempo que estuvimos allí”. Al ver el entusiasmo del niño y de otras personas que recibieron mantas, el grupo decidió entregar una a cada persona, en lugar de una por familia.
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Hay una diferencia tangible y visible cuando la iglesia interviene para servir a través del amor de Cristo... No solo ofrecemos ayuda en el momento, sino esperanza para el mañana.
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“Simplemente las necesitaban”, recordó Chrissy. “Estaban tan agradecidos”. Se compraron, prepararon y repartieron un total de 450 mantas y 200 kits de ayuda de emergencia entre los evacuados de ambos centros de convenciones. Jason Ellis, director de New Hope, hizo partícipes a sus hijos de la iniciativa. “Me gustó cuando le di una manta a otro niño y él me dijo: ‘¡Que Dios te bendiga!’, y todos se pusieron muy contentos cuando les dimos mantas tan suaves”, comentó Atigun, de siete años. “Las sonrisas en los rostros de mis hijos y de los niños de las familias a las que ayudamos no tienen precio”, comentó Jason. “Se nota una diferencia tangible cuando la iglesia interviene para servir a través del amor de Cristo... No solo ofrecemos ayuda en el momento, sino esperanza para el mañana”. Pasará algún tiempo antes de que la vida vuelva a una cierta normalidad para las familias de Kipnuk y Kwigillingok. También es posible que la mayoría nunca vuelva a su vida tradicional en la costa, ya que los líderes tribales siguen debatiendo si reconstruir por completo o intentar reubicar a las comunidades.
Mientras las familias evacuadas esperan esas decisiones, han encontrado más viviendas permanentes en Anchorage. Los niños y adolescentes asisten a las escuelas locales, y los Ministerios de Compasión de New Hope han registrado un aumento en el número de visitantes a su banco de alimentos, lo que indica que algunos sobrevivientes están comenzando a recurrir a este recurso permanente gestionado por la iglesia.
VER IMÁGENES AÉREAS DE LA SITUACIÓN EN KIPNUK Y KWIGILLINGOK JUSTO DESPUÉS DE QUE EL HURACÁN HALONG TOCARA TIERRA Vídeo de Alaska's News Source
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UN VIAJE DE FE, PERSEVERANCIA Y TRANSFORMACIÓN: la
Historia de Jeremías Mulenga Por Simbarashe Kanenungo
Coordinador regional de Desarrollo Integral de la Niñez
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eremías Mulenga creció como hijo de pastores en el corazón de la provincia de Luapula, situada en el norte de Zambia, donde la iglesia suele ser el centro de la vida comunitaria. Sus padres dedicaron sus vidas a pastorear a su congregación e inculcaron en Jeremías los valores de la disciplina, la compasión y la perseverancia. Al igual que muchos hijos de pastores, Jeremías se enfrentó al reto de equilibrar su educación con los escasos recursos familiares. En el tercer grado de secundaria, se incorporó al programa de apadrinamiento para hijos de pastores nazarenos, un punto de inflexión que le permitió continuar con sus estudios. “El patrocinio infantil me ayudó a cumplir mi sueño al darme la oportunidad de permanecer en la escuela y continuar mi educación”, reflexionó Jeremías. “Gracias a este apoyo, puedo centrarme en el aprendizaje, ganar confianza y creer que mi futuro será mejor a pesar de los retos a los que me enfrente”. Gracias a este apoyo, Jeremías destacó académicamente y obtuvo resultados sobresalientes el último año de secundaria. Sus logros no solo fueron una victoria personal, sino también un testimonio del impacto de las iniciativas impulsadas por la comunidad que invierten en la próxima generación de líderes.
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La visión de Jeremías, sin embargo, iba mucho más allá del aula. Sentía una profunda pasión por servir a los demás, inspirado por el ejemplo de sus padres y por su propia fe. Su sueño era convertirse en médico, una vocación que le permitiría sanar tanto el cuerpo como el alma. Con valentía y determinación, solicitó el ingreso en la Universidad de Copperbelt, para cursar la carrera de Medicina. Sin embargo, como suele ocurrir, las dificultades económicas amenazaban con interponerse en su camino. Sus padres no podían pagar las cuotas universitarias. Para muchos, esto habría supuesto el final del camino. Pero la historia de Jeremías fue diferente. Se negó a dejar que las circunstancias determinaran su futuro. Con humildad y esperanza, se puso en contacto con el coordinador de patrocinios de Zambia, le contó su visión y sus necesidades. El coordinador se puso en contacto con la oficina regional para averiguar si había alguna forma de ayudar a Jeremías con sus estudios. Su historia conmovió a todos. Los responsables nacionales remitieron su solicitud a la oficina regional de MNC en África, donde solicitaron de forma conjunta el financiamiento del Programa de Educación y Promoción del Liderazgo (LEAP, por su sigla en inglés). Por la
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A mi padrino, quiero darle las gracias de todo corazón. Su apoyo ha marcado una gran diferencia en mi vida.
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El patrocinio infantil me ayudó a cumplir mi sueño al darme la oportunidad de permanecer en la escuela y continuar mi educación.
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gracia de Dios, a Jeremías le fue concedida la beca. Lo que parecía imposible se hizo realidad. “Los beneficios del patrocinio infantil incluyen el apoyo a mi educación, el estímulo para seguir trabajando duro, y oportunidades para desarrollar habilidades importantes para la vida”, compartió. “También me ayudó a darme cuenta de que hay personas que creen en mí y están dispuestas a apoyar mi camino hacia un futuro más brillante”. Hoy, Jeremías cursa su tercer año de la carrera de Medicina. Cada día recorre los pasillos de la Universidad de Copperbelt con gratitud y determinación. “LEAP me está ayudando a crecer tanto a nivel académico como personal. Me está ayudando a desarrollar habilidades de liderazgo, confianza y una mentalidad orientada a generar un impacto positivo en mi comunidad”, afirmó. “Hasta ahora, he llegado a mi tercer año como estudiante, y los dos años que me quedan para completar mis estudios son posibles gracias a la
esperanza de seguir contando con el patrocinio de LEAP”. Su trayectoria no se limita al éxito personal; se trata del poder de la fe, la perseverancia y el apoyo de la comunidad. Es consciente de que su formación no es solo para él, sino para las innumerables vidas a las que influirá en los años venideros. Jeremías espera con ilusión el día de su graduación, listo para servir a su país y a su iglesia con compasión y talento. “A mi padrino, quiero darle las gracias de todo corazón”, comentó. “Tu apoyo ha marcado una gran diferencia en mi vida. Gracias a ti, he podido perseguir mis sueños y seguir construyendo un futuro mejor. Te estoy profundamente agradecido y oro para que Dios te bendiga por tu amabilidad y generosidad”.
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Un lugar para aprender, un lugar para pertenecer Relato y fotos proporcionados por Jennifer Leach
El Centro de Esperanza ofrece a los niños migrantes de Trinidad y Tobago acceso a la educación y una comunidad que les brinda apoyo.
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n medio del desplazamiento y la incertidumbre, se está produciendo una transformación silenciosa. En la Iglesia del Nazareno de Arima, en Trinidad y Tobago, los niños y las familias están encontrando algo más que educación. Están encontrando un lugar al cual pertenecer. El Centro de Esperanza se creó para facilitar a los niños migrantes venezolanos el acceso a la educación primaria. Al no ser ciudadanos de Trinidad y Tobago, los inmigrantes indocumentados tienen
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oportunidades limitadas para asistir a la escuela. Aunque se garantiza a los niños la educación gratuita, los cupos son limitados y es necesario inscribirse en un organismo gubernamental. Para muchos alumnos del centro, esta es su primera experiencia con la educación formal. Desde su apertura en septiembre de 2024, el Centro ha atendido a 45 niños, y a sus padres. La matrícula actual incluye a 17 alumnos de entre 5 y 12 años, con capacidad para 20 alumnos y una lista de espera cada vez mayor. El Centro de Esperanza no exige a los padres que presenten documentación sobre su situación legal. Gracias a las relaciones forjadas a lo largo del tiempo, los responsables han llegado a comprender los sacrificios que muchas familias han hecho para llegar a Trinidad y Tobago. Aunque la distancia desde Venezuela puede ser de tan solo unos quince kilómetros, el viaje suele ser difícil y, para algunos, profundamente angustioso. Muchos niños llevan años viviendo en Trinidad y Tobago sin haber asistido nunca a la escuela. Los padres soportan una gran presión en su búsqueda de una vida mejor para sus familias. Algunos son profesionistas altamente calificados, otros son artesanos expertos, y otros son
trabajadores no calificados. Sin la documentación adecuada, muchos se ven limitados a empleos mal remunerados con largas jornadas y condiciones de vida difíciles. Aun así, las familias demuestran resiliencia y un claro compromiso con el futuro de sus hijos. El Centro de Desarrollo Infantil ofrece un entorno seguro y acogedor en el que los niños pueden crecer y aprender. A través de la colaboración con los Ministerios Nazarenos de Compasión, la iglesia sigue reforzando esta labor, ofreciendo esperanza y un camino hacia el futuro. “Encontramos un lugar en medio de la crisis migratoria donde nuestros hijos reciben la educación que necesitan y mucho más”, dijo Roosmery, madre de un alumno. “No solo aprenden nuestros hijos, sino que nosotros, los padres, también recibimos y aprendemos con ellos”. Además de los profesores y un asistente del Centro, el programa cuenta con el apoyo de voluntarios
de la congregación hispanohablante de la iglesia. Muchos de estos voluntarios son los mismos migrantes y colaboran a través de la música, la educación cristiana, la cocina y las clases sobre higiene, formación del carácter y valores. Estas experiencias compartidas crean vínculos significativos dentro de la comunidad. “Es una experiencia única y maravillosa; el trato que reciben nuestros hijos y la labor de cada profesor y administrador me hacen dar las gracias a todos por permitirnos formar parte del centro”, compartió Roosmery. El apoyo al Centro ha adoptado diversas formas, entre ellas la donación de materiales, el acceso a atención dental y las contribuciones de libros, comidas y material escolar. Los alumnos también visitan la biblioteca nacional, donde los recursos en
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Gracias a las relaciones forjadas a lo largo del tiempo, los líderes han llegado a comprender los sacrificios que muchas familias hicieron para llegar a Trinidad y Tobago.
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español les brindan nuevas oportunidades de aprendizaje y de conexión. Las colaboraciones en materia de formación docente han dotado a los educadores de valiosas herramientas para atender adecuadamente a los alumnos. El plan de estudios incluye artes, ciencias, música, educación física y lectura tanto en inglés como en español. Las sesiones semanales de deporte y música ayudan a los niños a desarrollar la confianza, el trabajo en equipo y los placeres del aprendizaje. Las excursiones ofrecen a los alumnos y a las familias la oportunidad de descubrir juntos nuevos lugares, lo que fortalece tanto la educación como la comunidad.
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Paz en medio de la tormenta. Eso es lo que significa para nosotros el centro educativo.
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El objetivo principal del Centro de Esperanza es proporcionar una base académica sólida para los niños. Aún quedan retos por superar, como las dificultades de transporte y la necesidad de contar con profesores bilingües. Aun así, el apoyo constante y las relaciones establecidas siguen marcando el impacto del programa. Las familias han llegado a Trinidad y Tobago en busca de refugio, y la iglesia sigue estando
presente junto a ellas. Esta labor es posible gracias al liderazgo de la congregación, a profesores y voluntarios comprometidos, y a la participación de las familias, que siguen mostrando valor y esperanza. “Paz en medio de la tormenta”, explicó Roosmery. “Eso es lo que significa para nosotros el centro educativo”. Hay muchas expectativas sobre cómo seguirán creciendo estas relaciones, ya que la iglesia sigue fielmente presente junto a los niños y las familias de la comunidad.
En momentos sencillos y compartidos, los niños encuentran alegría mientras los adultos que los cuidan caminan a su lado.
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ETIOPÍA
Alrededor del mundo
Etiopía, situada en el cuerno de África, es un país rico en historia, cultura y tradiciones religiosas profundamente arraigadas. Alberga comunidades muy diversas en las que la iglesia sigue estando presente de formas significativas y transformadoras.
Etiopía sigue un sistema de calendario único: 12 meses de 30 días cada uno, más un decimotercer mes más corto, lo que hace que vaya entre siete y ocho años por detrás del calendario mundial estándar. Se considera generalmente la cuna del café. El cristianismo forma parte de la historia de Etiopía desde hace más de 1,600 años. El país cuenta con más de 80 grupos étnicos e idiomas distintos.
Su historia
importa
E
Cada acto de compasión, cada momento de conexión y cada paso de fe forman parte de una historia más amplia que Dios está escribiendo a través de la iglesia. Su historia puede animar y fortalecer a otros.
Comparta cómo usted o su iglesia se involucran en el ministerio de compasión y sea parte de la narración de lo que Dios está haciendo.
ANEE AQU Í SC
O visite: ncm.org/share-your-story REVISTA MNC / NCM.ORG
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Cuando las calles ya no podían retenerlo La
Historia de Julius Macandog
Centro de Desarrollo Infantil “Río de Vida” (Gintong Aral) Por Jan Elyssa Haban Natividad, Región Asia Pacífico
Hay historias que comienzan en la luz, y luego están historias como la suya, historias que aprenden a encontrarla.
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ulius Macandog, un estudiante de primer año de la carrera de Trabajo Social, forma parte de la Iglesia del Nazareno Comunidad Río de Vida, situada cerca del Seminario Teológico Nazareno de AsiaPacífico en Taytay, Rizal. Lleva su historia en silencio, casi como si fuera algo frágil, pero lo suficientemente poderosa como para cambiar la forma en que se ve el quebrantamiento. Pero antes de que existiera Julius, lo llamaban de otra manera. Lo llamaban Chukoy. Chukoy creció en una familia que estaba lejos de ser sencilla. Con trece hermanos de diferentes orígenes, cinco de ellos biológicos, su concepto de familia distaba mucho de ser tranquilo. En un mundo en el que el hogar debería ser un lugar seguro y acogedor, el suyo era ruidoso, caótico, abusivo y, a menudo, marcado por el hambre y la oscuridad. Desde muy joven, empezó a buscar algo para llenar el vacío que sentía. A los once años, empezó a buscar un sentido de pertenencia entre personas que parecían entenderlo. Los amigos se convirtieron en su vía de escape, pero lo llevaron por un camino que poco a poco lo consumió. Lo que comenzó como curiosidad se convirtió en hábitos como fumar, beber, pasar la noche en cibercafés y meterse
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en peleas. Eso le daba una sensación de control y una especie de libertad, aunque solo fuera temporalmente. Con el tiempo, Chukoy aprendió a valerse por sí mismo. Vendía harapos en zonas concurridas como Tikling, Cubao e IPI, en la ciudad de Pasig, alejándose cada día más de casa. Al final, la calle se convirtió en su realidad. Durante casi tres años vivió allí, durmiendo sobre cartones frente a restaurantes de comida rápida, bañándose en los baños de las gasolineras y comiendo lo que podía, a veces solo sopa. Para salir adelante, mendigaba y repartía sobres a los turistas, con la esperanza de que le dieran unas monedas. Llevaba ropa de segunda mano para no llamar la atención. Pero la supervivencia tenía un precio. Influenciado
por quienes le rodeaban, se hundió cada vez más en hábitos nocivos que afectaron tanto su cuerpo como su mente. Había partes de su historia que dudaba en compartir, no porque fueran falsas, sino por miedo al juicio ajeno. Hubo momentos en los que las autoridades locales y los trabajadores sociales lo llevaron a centros de acogida. En ocasiones, su madre lo buscó, haciendo todo lo posible por traerlo de vuelta a casa. Incluso conoció a su madre biológica y pasó un tiempo en Laguna, pero seguía sin encontrar la paz que tanto anhelaba y, finalmente, regresó a las calles de Taytay. Pasó un año y la vida siguió por el mismo camino, hasta que un día cualquiera lo cambió todo. Cerca de un lugar al que solía ir se encontraba la Iglesia del Nazareno Comunidad Río de Vida. Todos los sábados, el centro de desarrollo infantil ofrecía programas para niños y jóvenes. A veces, Chukoy acudía con sus amigos por la comida, la música y los juegos, y luego se marchaba. Un día, un líder de jóvenes lo invitó a un campamento juvenil. Al principio se negó, una y otra vez, pero la invitación siguió. Al final, aceptó. “Quizá no pierda nada si voy, ¿verdad?”. El campamento de supervivencia para jóvenes y adolescentes (Survival Youth and Teens) duró tres días y dos noches. Al principio, se limitaba solo a observar. Miraba a los demás, hacía preguntas e intentaba comprender. Entonces algo cambió. Mientras la gente a su alrededor oraba y respondía, se encontró a sí mismo haciendo lo mismo que los demás. Empezó a comprender el sacrificio de Jesús y lo que significaba para su vida. En ese momento, se encontró con Dios, no como una idea lejana, sino como alguien presente y cercano en Jesucristo. Sintió como si todo lo que había vivido le hubiera llevado hasta allí. En ese instante, tomó una decisión. “Justo aquí, donde estoy, enterraré a ‘Chukoy’. Y viviré una nueva vida como Julius”. Lo que parecía un final se convirtió en un comienzo.
Hoy, Julius recorre un nuevo camino marcado por un propósito, una dirección y una esperanza. A través del Programa de Desarrollo Infantil y Juvenil Gintong Aral de la Iglesia del Nazareno Comunidad Río de Vida, ahora sirve junto a otros jóvenes, compartiendo no la perfección, sino la transformación. Es presidente de la JNI y orienta a los grupos de vida. Fue acogido en el hogar de un pastor que siguió acompañándole, ayudándole a comprender el amor y el cuidado de Dios de mejor manera. Con ese apoyo, volvió a estudiar tras varios años sin hacerlo, completó sus estudios a través del Sistema de Aprendizaje Alternativo y se graduó en el instituto. Julius ahora defiende a los niños de la calle y trabaja como coordinador en una organización juvenil vinculada a la red de ministerios infantiles de Filipinas. Junto con otros líderes juveniles, sigue llegando a los niños que aún viven en las mismas condiciones que él conoció una vez. “Liderar como Jesús es amar, servir y sacrificarse por los demás”, afirmó. Su historia perdura, no porque todo sea fácil, sino porque revela que en Cristo ninguna parte de la vida se desperdicia. Incluso en los momentos más oscuros, la gracia de Dios está actuando. En algún lugar, todavía hay historias como la suya, inconclusas, inciertas, en busca de algo. Julius es la prueba viviente de ello.
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VENGAN y
VEAN
cosas que todo nazareno debería saber sobre nuestra iglesia en el Medio Oriente Por Tim Bowen Evans, Coordinator MNC Región Eurasia
He tenido el privilegio de ayudar a coordinar los esfuerzos de respuesta ante emergencias de la Iglesia del Nazareno en el Medio Oriente durante los últimos trece años, así como de pastorear la Iglesia del Nazareno en Jerusalén durante tres años.
M
Mientras servía como pastor en Jerusalén, pasé mucho tiempo mostrando la ciudad a la gente. Al salir por la puerta de la iglesia nazarena y girar a la derecha, en dos minutos a pie llegas al lugar donde apedrearon a Esteban. Dos minutos más y estás en el Jardín de la Tumba. Diez minutos más y llegas al lugar de la crucifixión en la Ciudad Antigua. Subíamos al Monte de los Olivos, con una vista impresionante de la ciudad, y leíamos cómo Jesús lloró por Jerusalén porque no conocían las cosas que conducen a la paz. Me encantaba ser guía turístico no oficial. Caminar con alguien a orillas del Mar de Galilea… ¿por qué no me gustaría? Por más inspirador que sea ver las piedras antiguas de los Campos de los Pastores en Belén o la casa de Pedro en Capernaúm, hoy, más que nunca, me gustaría poder llevar a la gente a conocer a las «piedras vivas»: nuestras hermanas y hermanos en Cristo de Oriente Medio.
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¿Sabía usted que tenemos iglesias nazarenas en Galilea? Esa podría ser nuestra primera parada, para visitar a los cristianos árabes que forman parte de nuestras iglesias allí. Quizás nos unamos a nuestro pastor de Nazaret, un verdadero nazareno, y celebremos los bautismos de los jóvenes de su iglesia en el río Jordán. Iríamos a la Ciudad Antigua de Jerusalén, donde la iglesia nazarena se reunió por primera vez en 1921 para atender a los refugiados armenios. Haríamos una parada en el Instituto Bíblico de Belén, un instituto teológico palestino que capacita a los evangélicos palestinos para el ministerio. Un lugar donde los nazarenos han enseñado y estudiado en el pasado, y que trabaja por la paz en la región. Visitaríamos nuestras escuelas nazarenas en Jordania y conoceríamos los 75 años de un ministerio vibrante que ha beneficiado a miles de niños. Nos detendríamos en nuestras iglesias nazarenas que se acercan a los refugiados de Siria e Irak, y escucharíamos historias de la gracia
de Dios que nos dejarían boquiabiertos. Veríamos de primera mano cómo las buenas nuevas siguen difundiéndose por toda Decápolis, incluido el nuevo centro de acogida para jóvenes nazarenos en el norte de Jordania. Cenaríamos con un pastor de Irak que habla arameo y escucharíamos cómo están poniendo en marcha un preescolar nazareno para personas de todos los orígenes. Nuestros corazones arderían mientras nos comparte historias de la esperanza de la resurrección que brota en los lugares más improbables. Veríamos a las “piedras vivas” en Egipto y su programa de microcréditos que ayuda a las personas a recuperarse. En Siria, nos reuniríamos con líderes que han servido durante incontables años de guerra, terremotos y escasez, y escucharíamos cómo sus iglesias siguen creciendo, mientras Jesús continúa revelándose como Dios a las personas. Quizás terminaríamos nuestro recorrido en el Líbano y adoraríamos en el campamento nazareno, a la sombra de los cedros. Tomaríamos un café con la directora de nuestra escuela, quien dedicó su vida a servir a los niños necesitados, y cenaríamos con nuestros pastores, quienes han servido a la gente día y noche bajo los bombardeos israelíes. Ellos nos recordarían, con su propio testimonio, que “la guerra puede sacudir la tierra, pero no puede silenciar la alabanza del pueblo de Dios”. Saldríamos de Beirut rebosantes de historias sobre cómo Dios está obrando en todo el Medio Oriente y cómo la Iglesia del Nazareno está desempeñando su papel. Regresaríamos a casa con una actitud más cautelosa hacia todos aquellos que afirman que Dios está de su lado, porque nos habríamos dado cuenta de que el corazón de Dios está con los pobres, los oprimidos y los marginados. Tendríamos una visión renovada de que el reino de Dios no se ajusta a ninguna frontera nacional ni favorece a una etnia sobre otra, con las palabras de Pablo resonando en nuestros oídos: que Cristo ha
derribado el muro divisorio y ya no hay judío ni gentil, hombre ni mujer, esclavo ni libre. Veríamos las noticias de otra manera, y eso nos rompería el corazón aún más. Habríamos sido testigos de cómo algunos de nuestros países son cómplices de guerras que han destruido tantas vidas. Nos lamentaríamos y escribiríamos a nuestros representantes electos, diciendo: “No en nuestro nombre”. Alzaríamos nuestras voces para clamar por la paz y viviríamos fielmente el llamado de Jesús a ser pacificadores. Como denominación, podemos sentirnos inmensamente orgullosos de las iglesias nazarenas locales de todo el Medio Oriente, que atienden a los necesitados con tanta fortaleza, valentía y generosidad, y lo han hecho durante más de cien años. La familia nazarena mundial ha contribuido enormemente a brindar apoyo vital en el Medio Oriente. Sigamos adelante. No nos detengamos. Y, siempre que podamos, usemos nuestra voz para clamar por la paz.
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n OMredaioció Oriente por
Dios de todas las naciones y de todos los pueblos, Dios, cuyo corazón está con los pobres, los oprimidos y los desplazados, Nos presentamos ante ti con gratitud y humildad. Te damos gracias por la iglesia en el Medio Oriente, por las hermanas y los hermanos que dan testimonio de tu gracia en lugares marcados por el conflicto, la incertidumbre y la necesidad. Gracias por la fe que perdura, por la esperanza que renace, y por el amor que se vive día tras día a través de pequeños y grandes actos de valentía y compasión. Jesús, Príncipe de la Paz, tú lloraste por Jerusalén y anhelabas que tu pueblo conociera lo que conduce a la paz. Enséñanos a ver como tú ves. Danos corazones que se conmuevan no solo por las historias antiguas, sino también por el testimonio vivo de tu pueblo hoy en día. Espíritu Santo, forma en nosotros la vida de Cristo. Conviértenos en un pueblo que refleje tu santidad en el amor, que se solidarice con quienes sufren, y que se niegue a permanecer indiferente ante la injusticia o la violencia. Derriba todo muro de separación que haya entre nosotros, para que podamos vivir como un solo cuerpo, buscando tu Reino por encima de todo. Dios de la compasión, acércate a quienes viven bajo el peso de la guerra, el desplazamiento y la pérdida. Fortalece a los pastores, maestros y líderes que continúan sirviendo fielmente. Provee para cada necesidad, y deja que tu paz eche raíces incluso en los lugares más inciertos. Envíanos, como tu iglesia, no como espectadores, sino como participantes en tu obra. Danos valor para hablar en favor de la paz, sabiduría para actuar con humildad, y generosidad que refleje tu propia gracia abundante. Que seamos un pueblo que no se canse de hacer el bien. Que nuestras vidas den testimonio de tu amor reconciliador. Y que venga tu Reino, en la tierra como en el cielo. Te lo pedimos en el nombre de Jesucristo, quien derriba muros, restaura lo que está roto, y nos llama a seguir el camino de la paz.
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Amén.
JUNTO A LOS NIÑOS Y LAS COMUNIDADES
El Programa de Patrocinio de Niños respalda la labor que las iglesias locales ya están realizando para cuidar de los niños y sus familias. Esta labor conjunta crea un espacio para el aprendizaje, el sentido de pertenencia y el desarrollo a largo plazo.
Sea parte de la esperanza de un niño en:
ncm.org/sponsor-a-child
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Profundice
LEA AGENTES DE PROSPERIDAD: EN BUSCA DEL SHALOM EN TODOS LOS RINCONES DE LA SOCIEDAD
Por Amy Sherman En Agentes de prosperidad, Amy Sherman analiza cómo las personas y las comunidades pueden buscar activamente el shalom —o paz integral— en todos los ámbitos de la sociedad. El libro invita a la iglesia a participar en la obra restauradora de Dios fomentando el bienestar, la justicia y las relaciones sanas en los espacios cotidianos.
ESTUDIE NIÑOS DE USA/CANADA Este programa infantil de seis semanas de duración, aborda el hecho de que la misión de Jesús es ayudar a las personas a encontrar el camino de vuelta a Dios, y que Él puso en práctica los principios B.L.E.S.S., mostrándonos cómo vivir también esa misión.
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PARA ESTUDIAR AHORA
VEA THE BIBLE PROJECT La introducción de Proyecto Biblia al Sermón del Monte lo presenta como la imagen más clara del anuncio de Jesús de que el reino de Dios ha llegado, ofreciendo la presencia y la bendición de Dios a todas las personas. Explora cómo Jesús redefine la “buena vida” a través de relaciones correctas con Dios y con los demás, llamando a las personas a un modo de vida caracterizado por el amor, la humildad y la confianza en el reino de Dios. Mírelo aquí: bibleproject.com/guides/introduction-to-the-sermon-on-the-mount
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ESCUCHE THE HOLINESS TODAY PODCAST Cuatro años después del inicio de la guerra a gran escala en Ucrania, las iglesias locales se han convertido en centros fundamentales de asistencia, ya que las comunidades recurren cada vez más ESCANEE AQUÍ a los líderes espirituales en busca tanto de apoyo práctico como PARA ESCUCHARLO AHORA de esperanza. En esta entrevista, los líderes de la Iglesia del Nazareno, la pastora Svetlana y el pastor Sergei, reflexionan sobre cómo la iglesia se ha convertido en un “lugar acogedor” que ofrece refugio, recursos y fe en medio de una crisis que aún persiste.
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VOCES
“Aunque no podamos pensar igual,
¿no podemos amar igual?
¿No podemos ser de un mismo corazón, aunque no tengamos la misma opinión? Sin lugar a dudas, sí podemos.
En esto pueden unirse todos los hijos de Dios, a pesar de estas pequeñas diferencias.” – John Wesley REVISTA MNC / NCM.ORG
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Instantánea
“Justo antes de ir a la cruz, Jesús oró para que todos los creyentes —pasados, presentes y futuros— ‘sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado’ (Juan 17:21, NVI). Esta fue la oración de Jesús por todos nosotros, pero me temo que, en la mayoría de los casos, no hemos estado a la altura. En cambio, luchamos a nuestra manera, por nuestros deseos egoístas, por nuestro derecho a ser superiores. Construimos iglesias centradas en nuestras propias ideas culturales de Dios, en lugar de buscar el camino de regreso a Él. Y luego, discutimos con otras iglesias y religiones sobre quién está sirviendo mejor a su dios cultural personal. Ven a soñar conmigo. Sueña con una lucha por algo más grande, algo más importante y que merezca la pena. Tenemos que luchar por la justicia y la paz; para que se derrumben los muros que nos separan”. — John M. Perkins, Sueña conmigo: raza, amor y la lucha que debemos ganar (Dream with Me: Race, Love, and the Struggle We Must Win)
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Esta Navidad, ayude a los niños desplazados a encontrar seguridad, esperanza y un lugar al cual pertenecer. Únase a los Ministerios Nazarenos de Compasión para crear espacios donde todos los niños sean bienvenidos, reciban cuidados y tengan la oportunidad de prosperar.
Un hogar para cada niño
Transformando vidas aLives través de la educación Transforming Through Education
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Iglesia del Nazareno 17001 Prairie Star Pkwy Lenexa, KS 66220 (800) 310-6362 info@ncm.org
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