La filósofa estadounidense Martha Nussbaum, referente mundial en ética y justicia social, propone un cambio de paradigma para medir el desarrollo. En su "Teoría del enfoque de las capacidades", sostiene que la calidad de vida de un país no mejora simplemente con un incremento en su producto interior bruto, sino con la capacidad de sus ciudadanos para desarrollar una vida digna y próspera según sus propias decisiones Pág. 4
UNIVERSITARIOS
LA U SIN DISTANCIAS
DIGNIDAD EN TIEMPOS DE CONFLICTO: CRÓNICA DE LA DESOLACIÓN Y LA RESILIENCIA
La dignidad, como nos recuerda la filósofa Victoria Camps, es un concepto que, aunque a menudo abstracto, cobra una relevancia vital en las realidades del conflicto. Es el valor inherente que define la humanidad, un derecho que se defiende y una brújula moral en los momentos más oscuros. Dos historias, la de Maritza y don Ricardo, ilustran de manera contundente cómo la dignidad puede ser destruida y, en un acto de profunda resiliencia, recuperada. Pág. 5
Visita la biblioteca virtual de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y conoce el amplio catálogo de escritos acerca de la dignidad. Recuerda “El conocimiento, un deber compartido”.
Invitamos a toda la comunidad a participar en el Congreso Hispanoamericano de Derechos Humanos, un espacio de encuentro, diálogo y reflexión en torno a uno de los principios más universales y esenciales: la dignidad humana.
LUNES 25 DE AGOSTO DE 2025
"La dignidad del individuo consiste en no ser reducido al vasallaje por la largueza de otros", Antoine de SaintExupéry.
OPINIÓN “ Por eso no me queda duda que la dignidad de los animales existe, porque ellos son nuestros primos genéticos, y si un animal como el hombre tiene dignidad, por asimilación todos los animales también tienen esa capacidad”. Pág. 3
PALABRAS QUE DIGNIFICAN
Por favor
Gracias
Lo siento
Con permiso
Te escucho
Eres importante
EDITORIAL
La dignidad humana es el valor inherente y el respeto que merece cada persona por el simple hecho de serlo, independientemente de su edad, sexo, etnia, religión o condición social. Desde la antigüedad fue concebida como un privilegio de unos pocos, pero con el cristianismo se reconoció como propia de todo ser humano y, más tarde, con el humanismo renacentista, se consolidó como un derecho innato Hoy constituye la base de los derechos humanos y justifica que todas las personas deban ser tratadas con igualdad, consideración y respeto, garantizando el acceso a los recursos necesarios para vivir y desarrollarse plenamente.
Reconocer la dignidad implica también comprenderla como un eje de identidad: nos permite entendernos como iguales en la diversidad, asumir nuestra libertad con responsabilidad y proyectar la construcción de comunidades más justas Al mismo tiempo, la conciencia de la mortalidad nos recuerda la urgencia de hacer de la vida un espacio donde la dignidad sea posible para todos.
En este sentido, surge una pregunta inevitable: ¿somos realmente promotores de la dignidad humana en nuestra vida cotidiana? Cada gesto, palabra y decisión es una oportunidad para afirmarla o para negarla. La invitación queda abierta: repensemos nuestro papel, no solo como beneficiarios de la dignidad, sino también como defensores activos de ella.
GRUPO EDITORIAL
NATALIA SOFIA RIVERA
NATALIA SOFIA RIVERA
MARTHA ISABEL MUJICA
SERGIO ALEJANDRO VELASQUEZ
RAFAEL DANIEL RUEDA Redacción Redacción Redacción Diseño
LA DIGNIDAD EN LOS ANIMALES
Creo que los seres humanos somos animales y de eso no tengo duda, la simple razón común podría fácilmente llevar a cualquier persona a esa conclusión. Hace poco vi una publicación donde se comparaba las manos de los humanos con las de diferentes primates, pudiendo constatar que las diferencias son mínimas, es muy curioso que incluso los primates y los hombres comparten las mismas líneas y pliegues en las palmas de las manos. Cualquier experto en quiromancia podría hacer una lectura en la mano de algún gorila y predecirle cuantos hijos va a tener, cuantos años vivirá, o si será exitoso en su trabajo.
Esta similitud con las manos y en la apariencia no es coincidencia, esta demostrado que el pariente mas cercano al ser humano es el chimpancé común y el bonobo, alcanzando una similitud genética de entre el 98-99%, esto quiere decir que en términos prácticos un chimpancé es 99% humano o mejor aún, que un humano sería 99% chimpancé Aunque me parece mucho más sorprendente el comparar la relación genética con otras especies muy distintas a los primates, por ejemplo, la similitud genética con el ratón es del 85%, con el perro es 84%, el gato 90%, la vaca 80%, la gallina 60% o el caimán 70%.
Esto es sorprendente, pero completamente lógico, solo basta con observar un caimán para darse cuenta que tenemos cuatro extremidades, dos superiores y dos inferiores, dedos, una boca, dos ojos, una nariz, dientes, uñas, tracto digestivo, cerebro o corazón, si bien la apariencia fenotípica puede parecer en primera medida muy distinta, al tener en cuenta el numero de similitudes entre el caimán y el ser humano se puede observar que son mas las semejanzas que compartimos que las diferencias.
Ahora, al haber mas similitudes que diferencias entre muchas especies y los seres humanos, es completamente lógico que también nos tratáramos en igual proporción a esas similitudes, pero la realidad es que no,esas pequeñas diferencias hacen que muchos homo sapiens crean que son suficientes para abusar de múltiples maneras de la vida de los animales, para tratarlos diferentes, para tratarlos como seres inferiores, para no darles la importancia y arrebatarles la dignidad inherente que tienen por el hecho de ser seres sintientes
Algunos autores como Kant, afirman que la dignidad solo es propia del ser humano, porque se vincula a la razón, autonomía y libertad moral. Sin embargo, el concepto de libertad ha mutado a través del tiempo, dando este derecho a seres humanos que incluso han perdido su capacidad mental, por ejemplo, es muy común escuchar conceptos de la “muerte digna” que se aplica con pacientes terminales o en estados vegetativos Esto conlleva a que en la practica la dignidad no solo esta vinculada a la razón, sino al hecho de existir, de sentir, de tener la capacidad y vulnerabilidad de sufrir. Hace poco una amiga empezó su nuevo trabajo en una multinacional de pollo, y quedó horrorizada al ver los campos interminables de crianza de gallinas ponedoras de huevo, le fue inevitable comparar ese trato que reciben las gallinas con el trato que recibían los judíos en los campos de concentración nazis, esto es solo una ejemplo de una interminable lista de torturas y maltratos que reciben los animales día a día, al despojarlos de la dignidad, al tratarlos meramente como un objeto a nuestro servicio, esclavizándolos, torturándolos y maltratándolos. Por eso no me queda duda que la dignidad de los animales existe, porque ellos son nuestros primos genéticos, y si un animal como el hombre tiene dignidad, por asimilación todos los animales también tienen esa capacidad. Y no solo por familiaridad, porque por el simple hecho de tener la capacidad de sufrir y de sentir, los animales tienen también todo el derecho de ser tratados con respeto, de promulgar su cuidado, su bienestar y de no usarlos como simples objetos al beneficio de una sola especie.
RAFAEL DANIEL RUEDA
MARTHA NUSSBAUM: “LA DIGNIDAD HUMANA NO DEPENDE DEL DINERO, SINO DE LAS CAPACIDADES PARA VIVIR PLENAMENTE”.
La filósofa estadounidense
Martha Nussbaum, referente mundial en ética y justicia social, propone un cambio de paradigma para medir el desarrollo. En su "Teoría del enfoque de las capacidades", sostiene que la calidad de vida de un país no mejora simplemente con un incremento en su producto interior bruto, sino con la capacidad de sus ciudadanos para desarrollar una vida digna y próspera según sus propias decisiones.
Para ella, la dignidad humana está ligada a la posibilidad de desarrollar aspectos esenciales como la salud, la educación, la participación política y el acceso a condiciones materiales mínimas. La propuesta, inspirada en la ética de Aristóteles, el cosmopolitismo estoico y la filosofía kantiana, busca dar un marco más justo a las políticas públicas. El trabajo de un gobierno, según Nussbaum, es conseguir que sus ciudadanos sean capaces de llevar una vida floreciente.
Para esto, la filósofa destaca una lista de diez capacidades centrales que toda sociedad debería proteger. Si estas capacidades faltaran, la vida no sería acorde con la dignidad humana. Entre estas se encuentran la vida, la salud física, la integridad corporal, el pensamiento, la imaginación, las emociones, la razón práctica, la afiliación, el respeto por otras especies, el juego y el control sobre el entorno político y material. Sin embargo, la propuesta no está exenta de debates. Nussbaum ha sido criticada por excluir de la noción de dignidad a quienes no pueden desarrollar sus capacidades, como las personas en "estado vegetal permanente" y las "anencefálicas". Esto ha abierto la discusión sobre si la vida de quienes no pueden desarrollar estas capacidades es indigna, y si los animales también deben ser reconocidos como seres dignos. A pesar de las controversias, su enfoque ha tenido un impacto significativo, ofreciendo una mirada innovadora sobre la dignidad humana.
MARTHA ISABEL MUJICA
DIGNIDAD EN TIEMPOS DE CONFLICTO: CRÓNICA DE
LA DESOLACIÓN
Y LA RESILIENCIA
SERGIO ALEJANDRO VELASQUEZ
La dignidad, como nos recuerda la filósofa Victoria Camps, es un concepto que, aunque a menudo abstracto, cobra una relevancia vital en las realidades del conflicto. Es el valor inherente que define la humanidad, un derecho que se defiende y una brújula moral en los momentos más oscuros. Dos historias, la de Maritza y don Ricardo, ilustran de manera contundente cómo la dignidad puede ser destruida y, en un acto de profunda resiliencia, recuperada.
El rostro de la indignidad
En 1998, en Riosucio, la Masacre de las AUC dejó una herida que trascendió la muerte La historia de Maritza, una mujer trans, es un doloroso ejemplo de cómo la dignidad puede ser arrebatada de la manera más brutal. Los paramilitares, en su intento por "dejar un mensaje", la humillaron públicamente. La desnudaron y la atacaron con gritos que negaban su identidad. Este acto, que para algunos pudo parecer "no tan grave", es la definición misma de la deshumanización Al anular su autonomía y reducirla a un simple objeto para el terror, los agresores destruyeron su dignidad. La violencia de los grupos armados ilegales es una táctica que busca precisamente esto: romper el espíritu y destruir la idea de valía personal. La dignidad, en este contexto, no solo se fractura; se aniquila. Maritza, con su exilio forzado, se unió a las miles de víctimas de desplazamiento, llevando consigo no solo el trauma físico, sino la profunda herida moral de la indignidad.
El camino hacia la dignificación
Años después, en el Meta, la historia de don Ricardo ofrece un rayo de esperanza Este campesino, despojado de su tierra por una poderosa empresa, sintió que había perdido su dignidad al ver anulada su autonomía. Vivió desarraigado, trabajando como jornalero en la tierra que una vez fue suya. Sin embargo, su lucha por la justicia fue el camino hacia la recuperación. Con el apoyo del sistema legal y de una fundación que lo acompañó, don Ricardo se embarcó en un largo y tedioso litigio Cada paso en el proceso judicial fue una forma de resistencia, un acto de reafirmación de su valor como persona. La justicia, aunque tardó 15 años, finalmente le dio la razón. Al recuperar su tierra, Ricardo le dijo a la periodista: "No es la tierra niña, es la dignidad". Esta frase resume la esencia de su victoria: no fue solo la recuperación de un bien material, sino la restauración de su autonomía y el derecho a ser tratado como un fin en sí mismo.
Las historias de Maritza y don Ricardo nos enseñan que la dignidad es un fenómeno plural. Se manifiesta de maneras diversas en la vida de cada persona y puede ser atacada o defendida de múltiples formas. Mientras que Maritza fue víctima de una violencia que destruyó su dignidad, don Ricardo, con una lucha incansable, logró recuperarla. En última instancia, la dignidad es un concepto dinámico que se pone a prueba en las adversidades. Es un valor que podemos perder, pero que, a través de la resistencia, la justicia y el apoyo, también podemos recuperar y fortalecer.