CHAVEZ_XIMENA_PROYECTO FINAL

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PARA DAR son simbolos

María Tiburón no es solo una artista visual, sino una creadora multidisciplinaria que ha logrado desbordar los límites del arte tradicional para conectar profundamente con el presente y las experiencias del siglo XXI. Nacida en Ciudad de Guatemala en 1992, la artista ha crecido en un contexto donde las tensiones sociales, políticas y culturales son muy evidentes. Su obra refleja no solo una reacción a esas tensiones, sino una necesidad de encontrar una forma de expresarse a través de los lenguajes más accesibles y cercanos al público, como los cómics, la animación, las redes sociales y la estética digital.

Ñejitos es el eje central de su trabajo y el proyecto que le ha dado mayor visibilidad internacional. Aunque muchos artistas latinoamericanos se enfrentan a la necesidad de abordar la historia de violencia, colonialismo y desigualdad que afecta a la región, María Tiburón lo hace desde un ángulo poco convencional: la suavidad, la ternura, lo lúdico. Los Ñejitos no son simples personajes de dibujos, sino que son representaciones cargadas de significado y de sensibilidad. Con sus formas redondeadas, colores pastel y expresiones melancólicas o cómicas, estos personajes se convierten en el vehículo perfecto para hablar sobre las contradicciones de la vida moderna.

La Influencia de su Contexto y la Cultura Popular

María Tiburón se nutre de su entorno, tanto del contexto social y político de Guatemala como de las influencias globales que definen a las generaciones más jóvenes. La estética de su obra se caracteriza por una clara mezcla de cultura pop y arte conceptual. Esto no es casual. Crecer en un país como Guatemala, con una historia llena de conflictos y desigualdades sociales, le permitió desarrollar una conciencia política, pero también una conexión con el deseo de cambiar la realidad mediante la estética. Mientras muchos artistas en Guatemala y América Latina se enfrentan a la herencia de la violencia y el conflicto armado, María optó por crear un lenguaje visual que conecta con los sentimientos más profundos del espectador, utilizando lo que puede parecer un estilo infantil para hablar de temas profundamente adultos.

“A veces hay situaciones políticas en el país y yo me hago presente por medio de mi arte.”

Su amor por la cultura digital, los cómics, los memes y los íconos de internet se reflejan en su obra, que se posiciona como una forma de reivindicación de lo que es considerado “frágil” o “no serio”. La fragilidad, tanto estética como emocional, juega un papel importante en la obra de María Tiburón, ya que utiliza la estética suave para contrastar con temas de gran peso social y político. De esta manera, su arte no solo denuncia, sino que también ofrece una manera diferente de percibir el sufrimiento y las injusticias, sin caer en el pesimismo.

EL ARTE COMO

práctica de

Sanacion y Resistencia

Uno de los aspectos más poderosos de su obra es cómo aborda temas como la salud mental, el trauma, la violencia estructural y la vulnerabilidad emocional. Aunque los temas que trata son profundamente serios, su trabajo se caracteriza por una constante exploración de la tensión entre lo tierno y lo radical. Los Ñejitos, que a simple vista parecen criaturas inofensivas, son en realidad una forma de resistencia y subversión. Representan la lucha contra los sistemas opresivos, pero también contra la invisibilidad de las emociones en la sociedad.

En sus obras, la ternura se convierte en un medio para confrontar el dolor, la injusticia y la discriminación. María logra lo que muchos artistas buscan: transformar el sufrimiento en algo que pueda ser compartido, procesado y, en última instancia, comprendido por otros. La vulnerabilidad y la fragilidad no se presentan como debilidad, sino como una forma de resistencia. La suavidad y la “simplicidad” de sus personajes permiten que la audiencia se acerque más fácilmente a temas difíciles, abriendo espacios para la reflexión y la catarsis.

María también se convierte en una voz para la liberación emocional, alentando a las personas a abrazar sus propios sentimientos, sus momentos de fragilidad, y a entender que, como los Ñejitos, todos tienen una fortaleza inherente que los hace seguir adelante. Su trabajo ofrece una especie de terapia visual colectiva, que desafía el distanciamiento emocional que muchas veces crea el arte contemporáneo. En lugar de ser algo abstracto y distante, su arte es cercano, personal, y accesible.

El Lenguaje de las Redes Sociales:

DEL ARTE A LA INTERACCIÓN

Una de las características más innovadoras de la obra de María Tiburón es cómo utiliza las redes sociales no solo como una plataforma para compartir su trabajo, sino como una extensión de su proceso creativo. En plataformas como Instagram, Twitter (ahora Threads) y SoundCloud, María interactúa con su público de manera directa y casi inmediata. Su presencia online no es solo un medio de difusión, sino un lugar de encuentro, donde sus seguidores pueden conocer no solo las obras finales, sino también los proyectos en proceso, las ideas crudas, las reflexiones diarias y hasta sus propias luchas personales.

Esto convierte a su audiencia en algo más que simples espectadores; son partícipes de su proceso artístico, de su evolución personal, de sus reflexiones sobre el arte y la vida. María no es ajena a la influencia que las redes sociales tienen sobre la creación artística contemporánea. Al contrario, las incorpora como una herramienta esencial para crear una obra que está en constante cambio, que no se limita a un espacio físico ni a un formato tradicional.

Su enfoque en la vulnerabilidad compartida a través de las redes sociales permite una mayor conexión emocional con su público, haciendo que el arte sea aún más inclusivo y accesible. Las interacciones diarias en plataformas como Instagram permiten que su audiencia no solo vea el arte, sino que también se sienta parte de un movimiento más amplio de resistencia emocional, algo que es particularmente relevante para una generación que ha crecido en la era digital, donde las fronteras entre lo público y lo privado son cada vez más difusas.

El nombre Ñejitos proviene de una palabra que, en su contexto y uso por parte de la artista, remite a lo pequeño, lo suave, lo tierno, pero también a lo que está en constante riesgo de desaparecer. En este sentido, los Ñejitos son una representación directa de la fragilidad humana y de lo que tradicionalmente ha sido considerado “débil” o “vulnerable” en la sociedad, como las emociones y la sensibilidad. El uso de esta palabra no solo crea una estética visual más accesible, sino que también pone en cuestión la idea de que la ternura es algo insignificante o no válido.

El ser humano, tal como se presenta a través de los Ñejitos, no es solo débil o frágil, sino que se resiste a la opresión de esas categorías y, al hacerlo, se convierte en una figura de resistencia emocional. Los Ñejitos son pequeños, suaves, a veces comiquísimos y otras veces profundamente melancólicos, pero siempre están ahí, luchando y sobreviviendo. A través de ellos, María Tiburón nos invita a repensar las nociones de poder, resistencia y lucha, alejándose de las formas tradicionales de representación de la heroína o el héroe y acercándose a lo que está cerca de nosotros: la vulnerabilidad cotidiana.

La referencia a lo tierno y lo vulnerable también tiene una fuerte carga de colonialidad. Los Ñejitos representan un modo de subvertir las expectativas hegemónicas sobre qué debe ser considerado digno de atención o de aprecio en una sociedad, ya que en muchos casos lo que es percibido como tierno o débil es a menudo subestimado, y por tanto, ignorado. Al presentar estos personajes de una forma tan llamativa y emotiva, Tiburón consigue que el espectador repiense sus propias ideas sobre poder y resistencia, invitando a poner en valor lo que la sociedad suele pasar por alto.

Un Arte que Transciende Fronteras

El trabajo de María Tiburón no se limita a lo visual. Es un arte que explora las emociones humanas, las tensiones sociales, las luchas colectivas, y las complejidades de la vida moderna a través de un lenguaje visual accesible pero cargado de significados profundos. A través de los Ñejitos y otros proyectos, ella no solo invita a la reflexión, sino que también desafía las formas tradicionales de interacción entre el arte y el público.

Su obra es una celebración de la fragilidad humana, pero también una reivindicación del poder en lo pequeño y lo tierno. Es un testimonio de cómo, incluso en los tiempos más difíciles, la conexión emocional y la creación de comunidad siguen siendo las herramientas más poderosas para la resistencia y la transformación.

créditos

REVISTA SOBRE MARÍA TIBURÓN 2025

EDICIÓN

1ra Edición

DISEÑO Y MAQUETACIÓN

María Ximena Chávez Monzón

FOTOGRAFÍA

María Tiburón

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