Una propuesta para pensar, mirar y sentir a partir de las obras del museo. Cada persona puede elegir los cuadros con los que conecta de una forma especial y construir, desde ahí, un recorrido propio por sus emociones.
Recomendaciones especiales:
Esta propuesta requiere un alto nivel de introspección y de conciencia emocional, por lo que puede ser necesario prepararla previamente con el grupo. La educación emocional implica aprender a reconocer, comprender y gestionar las propias emociones y las de los demás, lo que no siempre está desarrollado en todas las personas.
A la hora de diseñar la actividad, es importante valorar si el grupo responde mejor a dinámicas de reconocimiento —identificar emociones o experiencias propias— o a propuestas de descubrimiento más abiertas. Para facilitar el trabajo colectivo, se recomienda el uso de herramientas sencillas como tarjetas de colores o de emociones, que ayudan a identificar, expresar y compartir lo que se siente de forma accesible.