A partir de una investigación y exposición homónimas, el comisario, editor y artista Jorge Ribalta traza una particular cartografía en torno a lo que el historiador André Rouillé denominó el "imperio de la fotografía": la irrupción de un nuevo régimen visual que se convirtió en instrumento para el sistema de la cultura burguesa, industrial y colonial a mitad del siglo XIX. A manera de protohistoria, mucho antes de la constitución del género documental en la década de 1920, Ribalta relata la aparición de las representaciones de identidades subalternas —criados, mendigos, obreros, desempleados, sujetos esclavizados, reclusos, enfermos, entre otros— paralelas al desarrollo de la fotografía y el socialismo.