35 años de arte contemporáneo en Castilla y León
Cortes de Castilla y León Valladolid 29 octubre – 11 diciembre, 2018
35 años de arte contemporáneo en Castilla y León
Comisariado: Kristine Guzmán Coordinación: Koré Escobar y Ricardo García Hernando Transporte: Vinílica Producciones S.L. Seguros: Aon Gil y Carvajal S.A. y Helvetia Montaje: Sercam S.C. Sede de Las Cortes de Castilla y León. Valladolid 29 de octubre a 11 de diciembre de 2018
Silvia Clemente Municio
Presidenta de las Cortes de Castilla y León
Castilla y León es una Comunidad histórica y cultural
que afianza su personalidad sobre valores universales como la lengua castellana y el patrimonio histórico, artístico y natural. El Estatuto de Autonomía establece que el patrimonio artístico es uno de los valores esenciales para la identidad de la Comunidad de Castilla y León, y debe ser objeto de especial protección y apoyo. Junto a proteger y apoyar el patrimonio artístico heredado es imprescindible apostar y acrecentar el que se produce en el presente. Nuestro compromiso es incrementar el legado que hemos recibido de nuestros antepasados. Desde esa convicción, el MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, nació como una apuesta para desarrollar un proyecto apegado al presente y capaz de generar, tanto desde su arquitectura como desde su colección, valor patrimonial que continuase engrandeciendo lo que somos desde nuestro momento actual en la historia. Desde que se puso la primera piedra en su construcción y se empezó a fraguar el proyecto museístico, el MUSAC fue concebido como un “Museo del Presente”, llamado a conseguir una colección importante que fuese testigo de su tiempo pero también del espacio donde se iba a custodiar. Constituyó una fascinante aventura embarcarnos en un fecundo diálogo con lo absolutamente contemporáneo y lograr que Castilla y León se convirtiese en uno de los ejes de la contemporaneidad a nivel internacional. Por ello, tiene pleno sentido, para conmemorar el trigésimo quinto aniversario del Estatuto de Autonomía,
volver la mirada a estos 35 años de arte contemporáneo, y hacerlo de la mano del MUSAC, a través de esta exposición, que se presenta bajo el poético nombre de El presente será memoria. Como pleno sentido tiene también que la comisaria de la exposición sea Kristine Guzmán, la coordinadora general del MUSAC, quien contribuyó a generar el proyecto desde un inicio y sigue jugando un papel fundamental dentro del mismo. Una persona admirable que ha estado siempre atenta a los artistas cercanos y ha sido capaz de entender que son ellos los que dan sentido a una colección que se genera desde el propio territorio. Los 37 artistas seleccionados y las obras que se exponen, constituyen una sugerente muestra del talento y la creación que ha surgido de nuestra Comunidad y en nuestra Comunidad en estos 35 años. Desde las obras más poéticas hasta las más comprometidas con la realidad, nuestros autores, utilizando todo tipo de disciplinas artísticas, suponen por sí mismos un capítulo esencial en el panorama artístico más contemporáneo. Las Cortes de Castilla y León y el MUSAC contribuyen así a celebrar el aniversario de nuestro Estatuto de Autonomía, dando a todos los ciudadanos de Castilla y León la oportunidad de contemplar unas obras que son parte fundamental del legado artístico que su generación legará al futuro patrimonio artístico; y contemplarlas además en la casa común, en un lugar que por naturaleza pertenece a todos los castellanos y leoneses, en la sede de la institución que los representa: las Cortes de Castilla y León.
Esta exposición que conmemora el 35 aniversario del
Estatuto de Autonomía de Castilla y León es un exponente de la riqueza creativa de la una región que, aunque apegada al pasado por un inmenso patrimonio, intenta no abandonar su compromiso con el presente. A través del MUSAC, el Gobierno de Castilla y León se comprometió a construir algo más que un museo. El MUSAC nació y se desarrolló con vocación de presente, un presente global que no desatendiese su propio contexto como base esencial para construir su principal misión, que no era otra que ser el reflejo del mundo actual a través de las obras que generaban los artistas en ese mismo momento. Un museo que, sin olvidar el pasado, prefirió iniciar su andadura por las tierras movedizas e inseguras del tiempo en el que se estaba gestando. Contradictorio era hablar de Museo del Presente, pero una contradicción capaz de generar una aventura por un camino apegado a la riqueza de la propia vida. La razón de ser del MUSAC partió de entender que las periferias podrían ser el centro, pero un centro que no olvidase sus propias peculiaridades y fuese capaz de escuchar y dialogar con las voces más próximas. El diálogo que se generó entre el arte que producían los artistas regionales y el del resto del mundo supuso un reto que esta exposición demuestra que fue y es válido.
La institución no podía ser un mero exponente de la hoja de ruta que otros marcaban y apostó por trazarla ella misma, siempre desde la asunción de que eran los castellanos y leoneses los primeros que debían sentirse implicados en ella. Esta aventura, esta implicación, marcó un sentido positivo en la percepción de nosotros mismos que repercutió de una manera espléndida en el posicionamiento en un presente del que era necesario ser voz y parte. En esta selección de autores y obras de autores castellanos y leoneses se pueden encontrar buena parte de las líneas o modelos de pensamiento que configuran la creación contemporánea actual. Desde la reflexión pictórica hasta la desmateriliazación de la obra, aparece todo un catálogo de conclusiones, todas ellas válidas y capaces de componer un mapa de qué es lo que hacemos y cómo lo hacemos. Celebrar esta aventura como parte de este aniversario es algo que nos honra a todos los que nos implicamos en ponerlo en pie y nos recuerda la importancia de lo valioso que es arriesgarse en todo aquello que es arte y cultura. Ojalá no se pierda en el futuro esta forma de creer en nosotros mismos y entender que el arte del pasado solo puede ser valorado intentando comprender el arte del presente. Ese fue el gran reto y felices lo celebramos.
Rafael Doctor Roncero
Comisión para el asesoramiento en la celebración del XXXV Aniversario del Estatuto de Autonomía de Castilla y León
Kristine Guzmán Saratán Coordinadora General del MUSAC (Comisaria de la exposición)
L
o que recordamos, nuestra memoria, se modifica constantemente para adaptarse a nuestro presente, a un contexto en cambio permanente. No es una grabación fija como la de una videocámara, sino que se ve afectada por la “edición” que realiza el hipocampo, encargado de reconstruir nuestros recuerdos para que se ajusten a la realidad del momento en que son evocados. La experiencia se convierte en memoria insertando de forma incesante fragmentos del presente que son proyectados sobre la película –original o ya editada– de nuestros recuerdos. Quizá por eso Jorge Luis Borges afirmaba que el ser humano es la suma volátil del tiempo que ha recorrido: Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.1 La lucha contra el olvido yuxtapone unas memorias a otras, unas ideas a otras, de forma no lineal ni ordenada con el objetivo de asentar nuevas teorías (y nuevas prácticas) que dejarán de ser nuevas antes de volver a serlo otra vez, porque la evolución histórica de la cultura nos ha enseñado a comprender y aceptar que todo es relativo, que depende del momento o del tamiz a través del cual se lean.
Los museos –sus colecciones– son contenedores de la memoria; una memoria entendida, como señalaba Walter Benjamin, no como “un instrumento para explorar el pasado, sino solo su medio”. El medio de lo vivido. Contenedores de espejos que nuestra experiencia rompe de múltiples maneras porque una de las tareas principales del arte es la de acomodar las múltiples lecturas de un mismo hecho para que en adelante tengan sentido para otros. El presente será memoria es el título de la exposición con la que se conmemora la promulgación, hace 35 años, del Estatuto de Autonomía de Castilla y León dentro del marco de la Constitución Española. Incluye obras de una treintena de artistas de Castilla y León que forman parte de la Colección MUSAC, de la Colección de Arte Contemporáneo de la Junta de Castilla y León (en depósito en el MUSAC desde 2017) y del Centro de Documentación MUSAC, que han contribuido al desarrollo y crecimiento del panorama del arte contemporáneo español en estos últimos 35 años. Con ella se quiere rendir homenaje al papel de sus museos y sus colecciones de arte contemporáneo como puentes entre pasado, presente y futuro en su tarea de conservar ideas y objetos de importancia cultural o histórica y preservarlos para las futuras generaciones.
Castilla y León cuenta con un rico patrimonio histórico y artístico, que alimenta la memoria y la proyecta hacia el futuro. El MUSAC, con su compromiso por la conservación y difusión del arte y cultura del presente es el último eslabón de una cadena que arranca muy atrás y ha de seguir creciendo. Su colección nació en 2003 con la intención de ser un “Museo del Presente”, tal como lo definió Rafael Doctor, su primer responsable, quien fechó su cronología en el periodo que va desde la caída del Muro de Berlín y la reestructuración política de Europa en 1989 hasta ahora mismo. Con Manuel Olveira como actual Director, la Colección mira levemente hacia atrás, revisando las prácticas artísticas realizadas entre los años 60 y el momento presente. Por otra parte, la Colección no quiere ceñirse a un determinado territorio sino que tiene vocación internacional, mirando desde lo local a lo global. Lo local, en este sentido, lo define la propia Comunidad de Castilla y León, territorio que en el devenir de la historia ha alumbrado grandes artistas con proyección internacional. El MUSAC ha sido testigo de la trayectoria y madurez de los más recientes, apoyándolos con su programa de exposiciones, con las becas de creación artística o en la adquisición de obras. Tras las primeras adquisiciones en 2003 y con la incorporación de la Colección de Arte Contemporáneo de la Junta de Castilla y León y la Colección del Centro de Documentación MUSAC, el museo cuenta ahora con tres colecciones que se
entrelazan y completan, y que ofrecen una visión más amplia de los trabajos de los artistas de la colección original, sobre todo los de Castilla y León.
Aunque no es el objetivo de esta exposición diseccionar las tendencias conceptuales y formales del arte contemporáneo en Castilla y León en los últimos años, su simple salida de los almacenes para ponerlas una junto a otra por primera vez y conocer el trabajo de varias generaciones nos va a permitir realizar relecturas que nos lleven a nuevas visones. El presente será memoria incluye una selección de obras que responden a las cuestiones que marcan la agenda del debate artístico a nivel internacional pero enfocadas desde una perspectiva contextual que permite al público dialogar globalmente desde lo local, o incluso desde la memoria personal o cultural para replantear el pasado no como una narración fija sino como una multiplicidad de voces y puntos de vista. Empezando por “Pêro Escobar vs. Elvis Presley” del proyecto “São Tomé Revisitado” (2012) de Silvia Zayas, un viaje desde la memoria íntima y el olvido, la muestra traza un recorrido por diferentes cuestiones que el MUSAC trata no solamente en la Colección sino también en su programación expositiva. El territorio, ese retrato cambiante de Castilla y León, pone en evidencia temas de interés actual como la despoblación o repoblación de zonas rurales, recogidas en las obras de Elena Fernández Prada, Javier Ayarza o
Antonio Guerra. Un recorrido por el paisaje, desde la representación del espacio real o imaginario, ha llevado también a muchos artistas a hablar de su propio contexto, o de la relación que entablan los seres con su entorno, desde las intervenciones reales recogidas por Alejandro Plaza en el proyecto de El Apeadero, las realizadas por Lola Marazuela y Paco Mesa trazando una línea paralela 45º 25' Norte o las construcciones poéticas hechas por Carlos de Gredos en Ávila. El paisaje puede convertirse en representaciones abstractas o fragmentadas como en el caso de Luis Cruz, Concha Pérez o Daniel Verbis, y nos lleva a las experimentaciones formales que devienen en poesía, reflejo de una expresión sentimental que engloba más a un universo personal y a la memoria que a la realidad exterior, como en las obras de Néstor Sanmiguel Diest o Rufo Criado. El sujeto como individuo y como parte de una sociedad es otro de los temas con fuerte presencia en la Colección. La identidad individual parte de la premisa de “conocerse a sí mismo”, y por tanto, “conocer al otro”. Así se engranan otros temas relacionados con las identidades de género –en el caso de Paloma Navares o
Jorge Quijano– o la otredad–en el caso de Marina Núñez, Enrique Marty o Bene Bergado–. Por último, hay un apartado que reflexiona en torno a la crítica institucional y los conceptos de arte y artista con la “Mesa de pe(n)sar” (2003) de Eugenio Ampudia; la relación de los artistas con su entorno, con los vídeos de Ruth Gómez o Rafa Sendín; o la concepción misma del objeto artístico y su materialización en el terreno de la exposición en las “100 obras de arte imposibles” (2001) de Dora García. Una parte importante de la exposición es una pequeña selección de materiales procedentes de la Colección del Centro de Documentación MUSAC. Esta Colección incluye aquellos objetos que pretenden democratizar el valor del arte contemporáneo a través de ediciones especiales, libros de artista, fanzines, objetos de artista, etc., y que suponen una continuidad discursiva o formal con la producción de sus autores. Estas obras, cuyo denominador común parece provenir de un origen meramente geográfico, nos recuerdan, sin embargo, el sentir específico de un momento y lugar concreto, convirtiendo ese “presente” en “memoria”.
1 J.
L. Borges, “Cambridge”, en Elogio de la sombra, 1969
Artistas
Eugenio Ampudia Javier Ayarza Bene Bergado Ignacio Caballo Trébol Rufo Criado Luis Cruz Félix Curto Elena Fernández Prada Dora García Alberto García Alix Ruth Gómez Carlos de Gredos Antonio Guerra Luis Jaime Martínez del Río Lola Marazuela y Paco Mesa Enrique Marty Diego Movilla Paloma Navares Marina Núñez Ángel Núñez Pombo Concha Pérez Alejandro Plaza Concha Prada Jorge Quijano Fernando Renes Néstor Sanmiguel Diest Rafa Sendín Daniel Verbis Silvia Zayas Centro de Documentación Francisco Aliseda, Juan Cruz, La voz de mi madre, Un mundo feliz, Elefante Rosa, Francisco Pino, Julián Alonso, Paloma Pájaro, Enrique Marty
Eugenio Ampudia “Mesa de pe(n)sar”. 2003 Instalación, mesa de arquitecto y proyección. Medidas variables Colección MUSAC
Eugenio Ampudia (Melgar, Valladolid, 1958) es conocido por las acciones e intervenciones que viene realizando desde el año 1987. Su labor está especialmente dirigida a indagar de manera crítica sobre la idea misma del proceso artístico‚ tanto el significado de la obra en sí como los mecanismos tradicionales de producción, promoción, y consumo, la eficacia de los espacios asignados al arte, así como el análisis y experiencia de quien las contempla e interpreta. Sus trabajos a menudo recrean espacios reales e imaginarios utilizando imágenes visuales para explorar nuestras conexiones emocionales con ellos. “Mesa de pe(n)sar”, juega con la propia palabra para reflexionar en torno a los conceptos de arte y artista. La instalación proyecta un paisaje celeste sobre una pesada mesa de arquitecto realizada en madera y hierro fundido que fue, durante años, la mesa de trabajo del artista. La ironía surge al relacionar distintos conceptos; la obra de arte como algo fijo, inmóvil, sólido, consensuado por la crítica y recogido en la historia, ¿es tal vez un pesado lastre que llevamos a cuestas? Y no más liviana es la idea que se tiene aún de la figura del artista: un loco visionario, abstraído del mundo y en las nubes.
Javier Ayarza De la serie “La siesta del fauno”. 2003-2006 Fotografía en color. 90 x 137 cm Colección MUSAC
Javier Ayarza (Palencia, 1961) tiene una larga experiencia artística, siempre ligada a la fotografía, desde sus comienzos como miembro del colectivo A Ua Crag en los años noventa. Su práctica, en las coordenadas de la fotografía documental a partir del trabajo de archivo, responde a una constante toma de posición crítica sobre la realidad. En la construcción de su narrativa visual tiene un especial protagonismo la memoria del territorio como escenario y registro de la historia e interpretación del tiempo presente. “La siesta del fauno”, un proyecto abierto comenzado en el año 2000 por la Comunidad de Castilla y León, nos descubre un territorio del fracaso y del abandono; lugares informes en la medida en que han perdido las referencias que los conforman. El tiempo de la historia y de la economía queda registrado y congelado en estos paisajes a la deriva, exangües y desposeídos, que testimonian la ausencia definitiva de cuerpo social. Es la representación de la soledad de un territorio, vaciado y convertido en obsoleto e inservible. El enfoque de Ayarza busca construir una libertad crítica capaz de ser expresada y contenida a través de las imágenes. Esta libertad crítica tiene que ver con la decisión de no articular su aproximación mediante una reconciliación entre historia y memoria, sino de evidenciar la relación entre aquella y el olvido, con la ausencia como eje sobre el que se construye el relato de una historia que no ha podido escribirse.
Bene Bergado “Jugando con Laura y Roxanne, Adela la nadadora y las siamesas Teresa y Vanessa y Yoanna y Mireia”. 1999 Fotografía en color. 125 x 125 cm Colección MUSAC
La práctica artística de Bene Bergado (Salamanca, 1963) se inscribe en la larga tradición de la iconicidad escultórica, que reinventa para el presente la experiencia de la representación: una experiencia abismal en la que el sujeto y la sociedad, el cuerpo y el deseo, los imaginarios personales y las significaciones culturales, la poesía y la política, se alimentan y se entremezclan, configurando lo que acabamos conviniendo como “realidad”. Sus obras habitan los intrincados dispositivos y procesos en los que la realidad y la ficción se articulan y desarticulan en híbridos vivenciales. Todo se muestra como encrucijada representacional que apela a la memoria y a la narración, al recuerdo y a la ficción, a la concreción y al espejismo, a las experiencias vividas y a la fuerza del imaginario. “Jugando con Laura y Roxanne, Adela la nadadora y las siamesas Teresa y Vanessa y Yoanna y Mireia” recoge los elementos más característicos del trabajo de esta artista. En la obra aparece la artista rodeada de muñecas que, a modo de esculturas híbridas, fusión de animal y ser mecánico, nos introducen en un mundo de alienígenas. Une así la estética futurista con la revisión de su propio pasado, alterando los cánones estéticos de este mundo y recomponiendo un universo poblado por estos seres mutantes. La complejidad de sus procedimientos de representación, la sutileza en el uso de los materiales, la transparencia y la invisibilidad de la técnica, son condiciones indispensables para lograr esa ontología de la sospecha, esa inquietud vital y vitalista que habita su universo.
Ignacio Caballo Trébol “S/T”. 2011 Escultura de madera. 38 x 16 x 15 cm Colección de Arte Contemporáneo de la Junta de Castilla y León
Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, Ignacio Caballo (Guardo, Palencia, 1965) es un escultor de formas mínimas. Sus obras, a menudo de muy pequeño formato, se concentran en el detalle, “mimado, limitado, minúsculo, imperceptible, nimio y prolijo. Caballo es un artista del pormenor. Sus obras analizan el espacio de forma invertida, recreando una monumentalidad inversa, fabricada por la calidez íntima de los materiales, agrandados por lo que les rodea, prácticamente sensibilizados para poder ser tocados, devolviendo a la mano lo que supuestamente pertenece al ojo. Como sombras compactas, las pequeñas obras de Caballo hacen táctil el aire alrededor para hacerlas participar en una especie de renuncia sin gestos, heroica y patética”. Un claro ejemplo de este mundo lleno de lirismo y sencillez es esta esta escultura de pequeñas dimensiones. Un tronco de árbol que cobija una silla diminuta en una de sus oquedades, una cavidad insospechada y casi imposible. La silla, casi imperceptible, se convierte en protagonista de la obra, jugando también a los símbolos y a ensalzar lo que generalmente es ignorado y que en esta, como en muchas de sus piezas, adquiere consideración. El efecto es de sorpresa al descubrir que la obra mantiene abiertas muchas preguntas, pero que también es refugio del recuerdo, porque en su núcleo se protege una tradición. Rompiendo el armazón, el artista recrea un juego hacia el conocimiento, bajando a la profundidad de las leyes que conforman la naturaleza de las cosas.
Rufo Criado “Sombras de otoño IV”. 1999 Acrílico sobre madera. 225 x 122 cm Colección de Arte Contemporáneo de la Junta de Castilla y León
Rufo Criado (Aranda de Duero, Burgos, 1952) es miembro fundador de A Ua Crag, Colectivo de Acción Artística (1985-1996), en el que permanece hasta 1994. En su trabajo confluyen algunas de las diversas líneas que han caracterizado a la abstracción durante las últimas décadas, no sólo por sus aspectos formales sino también por los elementos propios de los procesos pictóricos que han construido esa abstracción. En su obra hay un doble vertiente entre el azar y el orden que fusiona las formas. Desde su primera etapa en los años 80, establece un vínculo emocional entre la atracción pictórica que supone la tradición más visceral del expresionismo abstracto y las evoluciones de una geometría post-minimalista y los ecos del neo-geo. Con el tiempo, su trabajo ha evolucionado a una reelaboración espacial sintética de la que se extraían las líneas de fuerza de su estructura y en las que el color tenía un protagonismo especial. Así, hace un proceso deconstructivo del paisaje, extrayendo la geometría que hay en él, convirtiéndolo en una abstracción pictórica que va más allá de la pintura para incluir collages, obras múltiples y seriadas.
Luis Cruz Sin título. 2012 Técnica mixta sobre tela. 162 x 162 cm Colección MUSAC
La obra de Luis Cruz (Valladolid, 1950) se ha visto influenciada por las corrientes pictóricas alemanas y francesas, países donde ha pasado algunas temporadas. Como en tantos otros artistas, su universo plástico es persistente y constante en su variación, desde las pinturas abstractas de sus primeras épocas a las figurativas de las últimas. En sus pinturas hay formas asiduamente frecuentadas que le acompañan como satélites en un juego que, más allá de la pintura, representa una silenciosa llamada de atención sobre las limitaciones de la mirada cuando observa imágenes y formas que se desplazan de un ámbito a otro. En el procedimiento de recrearse con el desplazamiento de formas y objetos, Luis Cruz consigue una nueva línea de investigación que incorpora ciertos guiños a algunas formas silueteadas que se descomponen y se componen de una manera muy cercana al collage, jugando con mestizajes e hibridaciones. Imágenes rotas, órganos fragmentados, piezas de un puzle sin intención de completar, señuelos perceptivos, siluetas de pájaros, vasijas kitsch que funcionan como una doble profundidad de la pintura, ramas de árboles y fragmentos de imágenes que nos remiten tanto a la historia de la pintura como al mundo popular, pueblan sus obras. Su universo plástico –permanente y al mismo tiempo cambiante– nómada, a fuerza de mirar ha descubierto un nuevo contorno.
Félix Curto “The Best of The Box Tops”. 2000 Refrigerador, neón y óleo. 145 x 82 x 76 cm
La idea de viaje como experiencia iniciática, así como su reelaboración a partir del recuerdo, está íntimamente ligada a la obra de Félix Curto (Salamanca, 1967). Bien por medio de la fotografía, bien a partir de objetos que recoge y colecciona, Curto desarrolla el aspecto poético y nostálgico de un pasado cercano. La descontextualización de estos objetos encontrados les otorga un nuevo significado, fruto de una asociación de ideas de la que pretende hacer partícipe al espectador. Habitualmente introduce referencias textuales en sus obras para adquirir una nueva condición. Los recorridos que realizó en camioneta por distintas carreteras de provincia en su época mejicana fueron su principal fuente de inspiración y de material: los anticuados coches mexicanos, los luminosos de los moteles de carretera o los vinilos de country y rock sureño. “The Best of The Box Tops”, un viejo refrigerador, anticuado y en desuso, pero que forma parte del pasado inmediato del artista (y del espectador) es utilizado como soporte de su creación. Con el texto que da título a la obra sobre luces de neón, el artista rinde homenaje a uno de los grupos que suenan en el radiocasete de su camioneta durante sus viajes, The Box Tops. Las referencias textuales son contenedores de significados diversos que apelan de una u otra forma a la memoria; fragmentos de una realidad más amplia, con un sentido particular y una historia propia, que presentan a Curto como heredero directo de la poesía beat. A esto se añade la arbitrariedad a la hora de nombrar los distintos objetos. Son los propios recuerdos del autor los que le llevan a renombrar, por medio de la sugerencia, los diversos elementos de que se compone su creación.
Colección MUSAC
Elena Fernández Prada “Sin título”, de la serie “Vivienda rural”. 2007 Tinta y acuarela sobre papel. 300 x 75 cm cada uno Colección MUSAC
El trabajo de Elena Fernández Prada (Ponferrada, 1971) se ha centrado en observar y representar un tipo de “cotidianeidad alterada”. La artista toma como modelos para sus dibujos elementos extraídos de la observación de su propio entorno en una aproximación de carácter lúdico y sumamente intuitiva. Pero lo realmente impactante es comprobar, después de una mirada atenta, que su habitual agregación de objetos reconocibles carece de una lógica natural, creando una escena que es el producto de la “disociación entre el objeto representado y su contexto”, en palabras de Ángel Gutiérrez Valero. Siguiendo cierta estética constructivista, estas acuarelas pertenecientes a la serie “Vivienda rural”, representan un montaje arquitectónico a través de una acumulación vertical de casas unifamiliares, presentando torres imposibles de mantenerse en pie, pero también nuevos rascacielos, de carácter utópico y equilibrio inestable. La autoconstrucción de viviendas, típica del noroeste peninsular español, en las que se improvisan arquitecturas y se añaden a modo de collages diversos elementos y estructuras, está presente aquí. Fernández Prada observa esta marca de “no estilo” que no responde a ningún patrón convencional de construcción –pisos superpuestos, desordenes estructurales, etc.– como una condición visual a tener en cuenta, reflexionando sobre los conceptos que se desprenden de este tipo de viviendas. Unos conceptos que vienen a desarmar la noción de hogar homogéneo y planificado, amoldándose a una situación en constante transformación, en la que cada estilo heterogéneo responde a una condición tan característica como diversa.
Dora García El trabajo de Dora García (Valladolid, 1965) está caracterizado por un fuerte contenido conceptual que investiga en la construcción de ficciones para descodificar las infinitas relaciones que se producen entre el sujeto y el contexto en el que se ve inmerso. Transitando continuamente sobre el sutil límite que separa lo real y lo irreal, y a partir de narraciones y escenografías muy concretas, sus obras reflexionan en torno a la búsqueda de una identidad que solo se hace posible como fruto del proceso de negociación del individuo con su entorno. La relación entre estos dos elementos se produce en un estado de mutua dependencia. En su obra es esencial la participación de los espectadores, incitados a adoptar una postura sobre cuestiones éticamente controvertidas y a reflexionar sobre la naturaleza institucional del entorno en el que se lleva a cabo su encuentro con las obras de arte. “100 obras de arte imposibles” es una instalación que indaga sobre la concepción misma del objeto artístico y su materialización en el terreno de la exposición. El improbable encuentro entre la imposibilidad creativa y su representación material concreta en el marco expositivo tradicional apela a concepciones habituales en el trabajo de la artista: el desdoblamiento espacio-temporal de la representación, la multiplicidad interpretativa que de ésta se deriva, o el aspecto efímero e inestable de la propia obra de arte, que se presenta en los límites de una narración no siempre compartida con el espectador. La documentación concebida a partir de su propia imposibilidad se traduce en la obra en un intento por fijar lo efímero, de registrar la volubilidad de lo instantáneo, de atrapar un tiempo fugaz. Un intento que se halla legitimado en un proceso narrativo que permite la percepción de lo intangible.
“100 obras de arte imposibles”. 2001 Listado de cien frases en vinilo sobre muro. Medidas variables Colección MUSAC
Alberto García-Alix “La Gioconda”. 1999 Fotografía blanco y negro. 110 x 110 cm Colección MUSAC
La fotografía de Alberto García Alix (León, 1956) puede entenderse como un diario íntimo. Desde muy joven utiliza la cámara para narrar y expresar los acontecimientos que le resultan más cercanos, para fijar en su objetivo a los amigos y las personas que tiene cerca, o retratar a la gente que admira. Progresivamente, sus fotografías se vuelven más calmadas, casi místicas, pero mantienen lo esencial de su trabajo: la frescura de los resultados y el afán por captar el alma del retratado. El retrato es el género en el que profundiza a lo largo de toda su obra. García Alix trabaja en paralelo a sus experiencias vitales, por lo que su obra se enmarca dentro de la ciudad en la que ha vivido y vive –Madrid–, y en torno a la generación que protagonizó uno de los momentos más intensos y efervescentes en cuanto a ideas y actitudes de la capital. La llamada Movida Madrileña, con sus escenarios y sus monstruos, como el propio García Alix los denomina; amigos, artistas, gente de la calle y él mismo, se convierten en protagonistas indiscutibles de sus fotografías. Si algo caracteriza su obra es la sinceridad de sus imágenes, casi confesiones personales desprovistas de elementos anecdóticos o decorativos, depuradas al máximo, pero cuidando en extremo el encuadre, la composición y la luz, que, en un trabajo casi exclusivo en blanco y negro, le sirve como un elemento más con el que hablar de la persona o del lugar que coloca delante del objetivo.
Ruth Gómez “Ruth, Made in MUSAC”. 2004 Animación. Vídeo color y sonido. 60" en bucle. [En la imagen] “El artista de la vida moderna”. 2003-2004 Animación. Vídeo color y sonido. 10''en bucle.
Las animaciones de Ruth Gómez (Valladolid, 1976) tienen varios elementos invariantes, desde el modo en que concibe las figuras hasta el color que utiliza para destacarlas, y en todos ellos se evidencia la influencia del dibujo clásico, el Pop Art y el anime japonés. Su obra hace visible la realidad cotidiana repleta de escenas cercanas en el tiempo. Crea historias animadas que reflejan tanto la naturaleza del ser humano como las formas de evasión a través de la fantasía. Su trabajo se resume en una proyección de su propia experiencia, donde la realidad y la ficción se entremezclan. Ruth Gómez concilia en su trabajo una –a veces irónica, otras dramática– atención hacia los conflictos enmascarados en las convenciones sociales contemporáneas, con su representación mediante el uso del dibujo y de la animación por ordenador con un estilo tan propio como coincidente con la temática que aborda. No la amedrenta ni la proximidad a lo visiblemente banal ni tampoco su inmersión en lo que resulta a un tiempo frívolo y bonito. El suyo es un juego, las más de las veces perverso, con ciertos aspectos de nuestra conducta, y su encarnación en tipos y modelos tan bien delineados como aparentemente vacíos de sentido. “El artista de la vida moderna” y “Ruth, Made in MUSAC” son vídeos producidos a raíz de la I Beca de Creación Artística del MUSAC. Con cierto carácter autobiográfico, los vídeos muestran la situación que viven los artistas en el mundo del arte: siempre en la cuerda floja, y con un esfuerzo constante por superarse.
“3044”. 2008 Instalación, animación color y sonido y marco de Corian. 47'' en bucle y ø 62 cm Colección MUSAC
Carlos de Gredos “La recolección de Oro, 8”. 2006 Fotografía color. 100 x 150 cm Colección de Arte Contemporáneo de la Junta de Castilla y León
Intervenciones en el paisaje, poesía visual, poemas objeto, performances, vídeos, proyectos específicos para un espacio, piezas tridimensionales y fotografías, constituyen el acervo formal Carlos de Gredos (Hoyocasero, Ávila, 1958). Su proyecto creativo transita entre la experiencia natural, el conocimiento del material y su carga simbólica, la contextualización en unos casos y, su descontextualización en otros para generar otras relaciones y otros significados. Así la naturaleza y sus aledaños es concebida como el marco orgánico que da cabida a la realidad poética. Las obras de Carlos de Gredos podrían definirse como “aforismos poéticos encarnados en elementos objetuales”, según palabras de Javier Hernando Carrasco, unas veces apropiados y otras, construidos. En este sentido sus construcciones son en realidad poemas objeto que en unas ocasiones tienen como soporte la naturaleza. Los espacios naturales son al mismo tiempo fuente de inspiración y soporte para su "escritura". En otras ocasiones son los propios elementos naturales los que le sirven para generar las composiciones, sometiéndolos a pequeños cambio de estado. Son, por tanto, obras que exigen su vivencia in situ; en todo caso, su carácter efímero propicia el registro fotográfico.
Antonio Guerra “Dom” de la serie “¿Y tu Sueño?”. 2011 Fotografía color. 70 x 94 cm Colección MUSAC
Los paisajes, las transformaciones que causamos en ellos y nuestros modos de mirarlos son uno de los temas que más ha desarrollado Antonio Guerra (Benavente, Zamora, 1983) en su fotografía. Trata de hacer de esta disciplina no solo un medio para manifestar sus propias ideas, también una vía para el estudio y la experimentación. Siguiendo las palabras del autor: “A la hora de plantearme un proyecto o una obra, me interesa abordar temas que me sirven para aprender algo sobre lo que me rodea y que suponen un reto y me permiten experimentar. Pienso que uno de los objetivos del arte, al igual que la filosofía, es hacernos conscientes de pensamientos o ideas que antes nos eran invisibles […] Construyo relatos y escenas que abordan, desde diferentes perspectivas, los procesos de transformación del paisaje y nuestra percepción del mismo a través de la imagen. La naturaleza, el hombre y su huella vistos a través de conceptos como la ilusión y la realidad o la memoria y la transformación”. “¿Y tu sueño?” es un trabajo fotográfico que indaga en la relación entre los individuos y el entorno, centrado en un grupo de diferentes familias y personas que se asentaron y viven en Matavenero, ecoaldea situada en la ladera de una montaña en los Montes de León, a 1000 metros de altitud. A Guerra le interesa especialmente la relación entre las personas que allí habitan, sus viviendas y como estas se adaptan al medio para poder aliarse con él. La historia que se centra en los retratos de diferentes habitantes no pretende ser un testimonio meramente documental, sino establecer una relación entre los sujetos y lo que sus hábitat representan.
Lola Marazuela y Paco Mesa “Paralelo 45º 25´. Norte: Caspio- Aral, 2010”. 2010 Fotografías en color. 100 x 86 cm c/u Colección MUSAC
Lola Marazuela (Segovia, 1970) y Paco Mesa (Granada, 1967) forman una pareja artística que se dedica principalmente a la fotografía. Aunque desarrollan también carreras independientes, desde 2005 se han embarcado en un proyecto conjunto, “Paralelo 45º25’ Norte”, que ellos definen como “una idea radical de dibujo, una aventura, una misión de exploración geográfica, una disciplina, una línea donde se juntan Arte y Vida”. Se trata de un viaje en el cual van recorriendo de forma interrumpida este paralelo. Mediante fotografías documentan su paso por diferentes países hasta completar la vuelta al mundo a través de los paisajes en los que van colocando (cada cien kilómetros aproximadamente) unas placas metálicas con el título del proyecto. Este paralelo terrestre pasa por Francia, Italia, Croacia, Serbia, Rumanía, Ucrania, Rusia, Kazajstán, Uzbekistán, China, Mongolia, Japón, EEUU y Canadá. La primera parte del proyecto está presidido por la idea del experimento y la objetividad científica, inherente a la práctica de Marazuela, que suele tomar referencias a la ciencia y, de modo más concreto, la física. Sin embargo, el proyecto va quedando marcado por la aleatoriedad y el azar, junto con la idea de lo imprevisto, al encontrarse con lo no buscado y la sorpresa que les presentan los lugares. Con un elemento importante de intervención en el paisaje, las fotografías, siguiendo la estela de Smithson, no son sino el testimonio de algo que se realizó en otro lugar, en el cual el espectador difícilmente va a estar presente. Con estas fotografías Marazuela y Mesa construyen un archivo fotográfico que ofrece un panorama de lo múltiple y lo diverso.
Luis Martínez del Río “Zor”. 1986 Escultura (hierro). 135 x 90 x 110 cm Colección de Arte Contemporáneo de la Junta de Castilla y León
Luis Jaime Martínez del Río (Nava del Rey, Valladolid, 1946) desarrolla una acentuada labor académica, actividad que le ha permitido ser un gran conocedor de la Historia del Arte y estar atento a las tendencias actuales. A lo largo de su carrera ha experimentado con los materiales propios de la escultura tradicional, en diferentes etapas creativas, desde las primeras en las que la figura humana cobraba especial relevancia, hasta sus últimas creaciones en las que indaga en el campo del arte objetual. En sus trabajos es frecuente descubrir una actitud crítica hacia la existencia humana que nos hace reflexionar sobre la vida y la muerte. Tras una estancia en la Academia Española de Bellas Artes de Roma, sus obras se llenan de lo barroco, los espacios se vuelven opresivos, los personajes se colman de lo dramático y se apartan de la naturaleza. Es por aquella época cuando el artista se inicia a desdibujar a sus personajes y comienza, así, un "bestiario" semántico, juego del que participa su obra “Zor”. En esta pieza, el escultor dota al personaje de una naturaleza inquietante, la forma irregular desplaza la belleza "formal" hasta lo monstruoso, para recrearse de lo disonante, en lo siniestro. No es un espíritu puro, es un espíritu turbado, un espíritu en duda que se contradice, que protesta y se rebela para guiarnos hacia su propia alucinación con rara belleza. Martínez del Río acomete la escultura con un discurso de tensiones entre elementos que se presentan como antagónicos. El hierro de estructura rígida toma formas orgánicas acentuando su descomposición y desmaterialización, pronunciando la pérdida que configura el paso del tiempo.
CAMBIAR
Enrique Marty “Flaschengeitst. La caseta del alemán” [Los Visitantes]. 2005 3 esculturas, técnica mixta. 130 x 40 x 20 cm c/u aproximadamente Colección MUSAC
Enrique Marty (Salamanca, 1969) es uno de los artistas plásticos de su generación con mayor proyección internacional. A través de su obra nos sacude al enfrentarnos con personajes y escenas que han perdido su tranquilizador aspecto cotidiano para desplazarse al terreno teatral del esperpento y la sátira. Lo absurdo, la tensión y la angustia soterrada afloran en su trabajo, desestabilizando la realidad convencional. Marty ve el mundo con otros ojos y con otro color –el negro–, y con su obra parece reírse de la perversión que esconde la condición humana. Su propia familia ha sido objeto de varias obras, retratándola en instalaciones que recuerdan a un caótico álbum familiar, o haciendo pequeñas esculturas que se convierten en grotescos personajes. A través de gestos histriónicos y la caricaturización, hace que lo familiar se vuelva súbitamente extraño. Para “Flaschengeist. La caseta del alemán”, exposición individual celebrada en el MUSAC en 2005, construye distintos espacios donde conviven personajes que recuerdan a los del célebre film “La parada de los monstruos” de Tod Browning. Enormes carteles de sugerente ambigüedad anuncian "las maravillas y los horrores" que se esconden dentro de las distintas dependencias, mientras que las tres pequeñas figuras de pie que observan tanto el espectáculo como la multitud, conforman las únicas esculturas que no son caracterizadas de forma directa como los monstruos protagonistas de la Feria. Estos personajes conviven y dialogan con los visitantes, pero aunque no están representando ningún espectáculo o exhibiendo alguna malformación física del todo evidente, su condición de monstruo depende tan sólo de un ajuste de miradas. Otra vez el terror vuelve a depender, como en todas las piezas de Marty, de personajes reales.
Diego Movilla “Broken 2”. 2012 Plexiglás cortado a láser. 360 x 165 cm Colección MUSAC
El trabajo de Diego Movilla (Burgos, 1974), con fuerte tradición pictórica, profundiza en los conceptos de espacio y percepción. Su obra recoge dos elementos en la práctica pictórica actual: la actitud consciente de la historia del género, de su genealogía, y la evidencia de la inserción de cualquier práctica artística en un mundo de imágenes que obliga a enfrentarse inevitablemente con un inabarcable campo de referencias visuales. Uno y otro obligan a la puesta en marcha de continuos procesos de reelaboración, intercambio, desplazamiento, recomposición o reapropiación. En este sentido la pintura se desenvuelve, cada vez más, en un espacio de reevaluación en el que lo visible cobra importancia en el contexto actual de sobreexposición mediática. La obra “Broken 2” –que pertenece a una serie de tres obras realizadas con la misma técnica– está realizada reproduciendo en plexiglás una serie de cristales rotos y está ligada a la teoría de la ventana rota, una teoría criminológica que establece que los pequeños daños sufridos en un espacio aluden necesariamente a un mal estado más general, hasta alcanzar la vida y las situaciones humanas que están vinculadas a dicho espacio. Con este trabajo se pueden identificar al menos tres vías de desarrollo en su práctica artística: la primera hace referencia a la profundización en los conceptos de espacio y percepción; la segunda está vinculada a la reflexión sobre la naturaleza y origen de la imagen; y una última línea está centrada en la reflexión acerca de la práctica de la pintura hoy.
Paloma Navares “Almacén de silencios”. 1994-1995 Instalación con estructura metálica, fotografía e instalación eléctrica. 290cm x 700cm x 100cm Colección de Arte Contemporáneo de la Junta de Castilla y León
Paloma Navares (Burgos, 1947) es una artista visual multidisciplinar, creadora de un lenguaje plástico propio caracterizado por el uso de nuevas tecnologías, la utilización del espacio, la luz y la integración de diversas técnicas. En sus instalaciones multimedia combina escultura, fotografía, video y audio. Entre los temas recurrentes de su obra destacan la condición femenina, el paso del tiempo, la imagen ideal del hombre, la cuestión de la belleza corporal o el envejecimiento. Su lenguaje plástico está construido desde la idea de hibridez y sustentado, desde sus inicios, en la práctica interdisciplinar, el ensamblaje de técnicas y soportes, y la utilización de materiales industriales. En “Almacén de silencios”, estanterías industriales interactúan con fotografías de partes del cuerpo femenino retroiluminadas, mostrando simultáneamente fragilidad y protección en una dialéctica entre luz y oscuridad, entre la historia del arte y la memoria personal. La destrucción simbólica del yo lleva como consecuencia un examen de la mirada, que se lleva a cabo en temas, materiales y formatos que se dirigen tanto al interior como al exterior, al pasado y al futuro. Pero no por ello, la ironía y el humor dejan de estar presentes en todo su proceso creativo. La insistencia en la genética y la clonación implica al mismo tiempo la duda sobre la banalidad y el consumo.
Marina Núñez “Imago”. 2009 Vídeo monocanal, pantalla LCD y marco de madera. 121,5 x 112 cm. Edición: 2/3 + 1 P.A. Colección MUSAC
El trabajo de Marina Núñez (Palencia, 1966) se caracerizó en sus inicios por un rotundo posicionamiento ideológico en torno a los discursos de género que no ha abandonado. La mujer y su posición a lo largo de la historia y en el momento actual, son algunas de las cuestiones presentes en un trabajo que obliga al espectador a repensar la historia escrita en masculino y el presente ingenuamente asexuado que nos ofrece, generando preguntas que la propia artista razona también a través de su labor como crítica y ensayista. Su temprano interés por la psiquiatría y la biología ha impregnado su obra y ha determinado no sólo su reconsideración en términos artísticos de los “males” de la mente moderna –la tríada básica de histeria, desorden de personalidad múltiple y esquizofrenia–, sino también la manera en que la ha abordado, invariablemente sobre el terreno del cuerpo, donde se ha ido imponiendo su fascinación por la ciencia ficción. En el conjunto de cuatro vídeos titulados “Imago”, las cabezas esculpidas en vidrio negro y el tema del mutante nos llevan al argumento de la obra. Los retratos de un pequeño grupo de personas muy próximas a la artista se reflejan distorsionados sobre el vidrio negro que representa sus propias cabezas deformadas en constante rotación. El referente principal, lejano, es el de los espejos deformantes de feria que suponen una autointerrogación, un diálogo entre el yo y el otro, entre la normalidad y la monstruosidad.
Ángel Núñez Pombo "Adelphi III" de la serie “Cápsulas”. 2005 Técnica mixta. 60 x 60 x 30 cm. Edición: 1/1 + 1 P.A. Colección MUSAC
Ángel Núñez Pombo (Ponferrada, 1969) revisa la escenografía pop, así como las distintas direcciones que tomó la arquitectura y el diseño de espacios ideados para el ocio y la comunicación en las décadas de los sesenta y setenta. Vestíbulos psicodélicos, arquitectura líquida y espacios en forma de celda alientan sus estructuras y cápsulas, en las que el uso de la luz ocupa un lugar privilegiado. Son trabajos de clara reminiscencia futurista, ejecutados por lo general en fibra de vidrio e hydrocal. Los exteriores, cuyo tacto recuerda al terciopelo, contrastan con el interior, en el que se puede apreciar, a través de distintos puntos de mira, sofisticados espacios arquitectónicos construidos a través de un sistema de lentes, iluminación LED y distintos materiales. Núñez Pombo coloca al espectador en una situación de usuario lúdico, en la que mirar implica descubrir un universo de referencias espaciales ficticias en las que conviven diversas épocas. Con la intención de subrayar el acto de mirar, “Adelphi III” invita al espectador a estudiar esta figura de cerca, incitándole a tomar una actitud voyeurística sobre esta estructura que se asemeja a un sistema orgánico, resabio futurista o mobiliario inflable modelo años sesenta. A través de sus mirillas se descubren nuevas experiencias ópticas y sensoriales. Las “cápsulas” de Núñez Pombo extienden las nociones clásicas de la escultura, no sólo por favorecer su utilización y experiencia táctil, sino por funcionar al mismo tiempo como fotografía, instalación y escultura. El artista presenta un juego de escalas ofreciendo un espacio interior presentado como una instalación en miniatura, pero también como una fotografía o trama psicodélica.
Concha Pérez “Vistas”. 2002 Fotografía color. 120 x 150 cm. Edición: 2/2 Colección MUSAC
La obra fotográfica de Concha Pérez (Valladolid, 1969) polemiza sobre los modelos de ocupación en el entorno urbano contemporáneo. A través de la manipulación informática, la artista construye atmósferas inventadas, rozando el límite de lo real, en las que reflexiona sobre las distintas estrategias utilizadas en la actualidad para la conformación de un espacio habitable. Las remodelaciones que se derivan de estas estrategias se ven limitadas, desde un primer momento, por la necesaria adaptación al medio al que son sometidas. La propia fugacidad de este medio, que es en todo caso el urbanístico, cuestiona unos modelos aceptados en muchos casos como invariables, pero sujetos a unos continuos cambios que no siempre son capaces de asimilar. “Vistas” presenta un patio de butacas dirigido hacia un escenario inexistente en un entorno agobiante, creando una atmósfera claustrofóbica a la que contribuye el modo en que han sido dispuestas las sillas. Es un espacio diseñado para ser apropiado por unos hipotéticos habitantes, pero en el que su propia configuración interior impide que esta habitación sea llevada a cabo. El contraste que resulta de una intencionalidad funcional no satisfecha por la construcción espacial del entorno (así, la frialdad de un espacio diseñado para una acogedora intimidad, o la hermeticidad de una estancia destinada a su ocupación masiva), es el desencadenante de la disfuncionalidad presente en los conceptos contemporáneos de habitación.
Álejandro Plaza “Bosque de ninfas”. 2003 Fotografía color. 90 x 130 cm Colección de Arte Contemporáneo de la Junta de Castilla y León
Alejandro Plaza (Soria, 1957) se centra desde 1980 casi exclusivamente en la fotografía creativa y de documentación e ilustración de trabajos, tanto de divulgación como de investigación en el campo cultural. Con su cámara ha recorrido los alrededores del Apeadero de Bercianos del Real Camino, para retratar las Huellas Visuales en el Camino, naturalmente en el Camino de Santiago. Los proyectos de land art del centro leonés han sido recogidos en toda su importancia y trasladados a monumentales reproducciones. Es una reflexión visual sobre las obras artísticas de otros autores, siguiendo una técnica tradicional de fotografía analógica. Las creaciones de Juárez & Palmero, Carlos Cuenllas, Virginia Calvo, Carlos de Gredos y Kiyoshi Yamaoka, que viven la naturaleza en el paisaje de la frontera leonesa con Tierra de Campos, entre Bercianos del Real Camino y Sahagún, tienen en las fotografías de Alejandro Plaza una sugerente interpretación. Estas, ampliadas en ocasiones hasta formatos de varios metros, son creadas utilizando procedimientos tradicionales, dejando de lado las nuevas técnicas digitales. En cuanto a las obras que han motivado sus fotografías el artista explica que “un fotógrafo no es más que un artista que emplea unos materiales peculiares y, partiendo de ese supuesto, veo estas acciones en la naturaleza con mucho interés. No en vano estamos hablando del arte más actual, el más vanguardista y por lo tanto de un arte muy inquieto, muy reflexivo, y que siempre te pone en una tesitura difícil”.
Concha Prada “Polvo XIII”. 2004 Tríptico, fotografía color. 145 x 99 cm c/u. Edición: 2/3 Colección MUSAC
La obra de Concha Prada (Puebla de Sanabria, Zamora, 1963) se pasea con naturalidad a través de lo imaginario y lo real. Sus fotografías se caracterizan por la maximización de objetos, escenas y acciones de nuestro entorno más próximo, y que habitualmente se refieren a nuestras necesidades básicas, como es la comida o los deshechos producidos por la actividad cotidiana. Los recursos que utiliza son diversos: desde el registro de procesos de descomposición, hasta la repetición y manipulación de la imagen, pasando por el simple aumento del detalle. Es precisamente este interés por lo mínimo el que contribuye a descontextualizar cada elemento, llegando a un grado de abstracción tal que impide en ocasiones reconocer el objeto representado de no ser por el título que lo identifica. En ese progresivo camino de la acción al detalle, en la serie “Polvos” ha utilizado microscopios para cambiar nuestra habitual forma de ver. El polvo que siempre nos rodea se nos muestra de un modo diferente al cotidiano. Al mirar lo más cercano consigue hallar una similitud con la Vía Láctea, con el cosmos. Ha unido lo micro y lo macro. El aumento del detalle, de manera científica en esta serie, cambia la relación de la fotografía con la realidad, aquí casi irreconocible. El fondo negro ayuda a crear una teatralidad muy barroca y elimina las referencias de volumen y profundidad. Al acercarse físicamente con su ojo al objeto, la mirada se aleja del referente y surge un diálogo entre cerca y lejos, entre figuración y abstracción, entre lo fotográfico y lo pictórico.
Jorge Quijano De la serie “Interfaceidentidad”. 2005 Acuarelas sobre lienzo. 195 x 162 cm c/u Colección MUSAC
La obra de Jorge Quijano (León, 1973) supone una constante reflexión en torno a un tema clave: la imagen e identidad del hombre contemporáneo. Para este artista es fundamental la idea de que la verdad de lo que vemos –la máscara– es una pura ficción que desaparece al alejarnos de su superficie. Así, su obra reflexiona sobre la sustantividad humana en su sentido más estricto, aceptando la individualidad como punto de expresión. La persona se convierte, así, en el centro de su interés y, consecuentemente, en el protagonista de su pensamiento. El artista nos sugiere la identidad con una tradición clásica y finisecular en el mundo del arte, entre retrato y retratado, cuestión no poco compleja y planteada desde múltiples enfoques, tanto por pintores como por escultores y, en los últimos tiempos, por la fotografía y la videocreación, enmarcando esta propuesta dentro del ámbito más renovador. El punto de partida de la serie “Interfaceidentidad” son las mujeres viandantes de las metrópolis actuales. Elegidas al azar por el artista, estas desconocidas –cuya única relación con las mismas es la de una simple mirada– son, en un primer estadio de su proceso creativo, fotografiadas. En el estudio, estas fotografías se convierten en materia pictórica mediante un complejo proceso de proyecciones pintadas con acuarela sobre lienzo. Las caras de estas mujeres se transforman sobre el lienzo en residuo acuoso, en inquietantes rostros diluidos que ponen de manifiesto la pérdida de identidad de los seres en nuestra sociedad. Las jóvenes representadas aparecen desfiguradas, son espectros o residuos –rastros– de vida que transmiten todo el dolor de la metamorfosis. En palabras de Antonin Artaud, estas mujeres llevan “una especie de muerte perpetua sobre su rostro”.
Fernando Renes “14”. 2004 Animación. Vídeo color y sonido. 4' 20'' [En la imagen] “Instant Gratification / Satisfacción inmediata”. 2006 Animación, vídeo color sin sonido. 1'35'' “Everything matters”. 2001 Animación, vídeo color sin sonido. 1'37'' Colección MUSAC
La obra de Fernando Renes (Covarrubias, Burgos, 1970) se concreta en el dibujo y la cerámica, creando obras animadas, directas e irónicas. En su trabajo es fundamental el lenguaje, juega con la palabra, a veces utilizando o produciendo textos para obtener una especie de maridaje entre imagen y palabra, recuperando el espíritu de la Academia degli Arcadi, donde en el siglo XVII se estableció el Ut Pictura Poesis. Lo que le mueve es una búsqueda constante de formas e historias en la realidad que observa, para hacernos partícipes de su visión crítica y del disfrute del mundo contemporáneo. Sus vivencias en Covarrubias, Nueva York o Roma, que evidenciaban tanto los flujos migrantes actuales como los mitos en torno a las grandes metrópolis y otros ámbitos urbanos, la pervivencia del mundo clásico en nuestros inconscientes, el papel que el humor y las poéticas juegan en nuestra cotidianidad, lo erudito y lo popular en pugna con lo vernáculo o los mecanismos de articulación del poder, son algunos de los múltiples ámbitos que conviven en sus trabajos. A través de su obra Renes explora las distintas posibilidades del dibujo. Sus acuarelas –un gran collage de imágenes y textos– están cargadas de un humor cáustico que parece indescifrable para el espectador, pero que revela, en la mayoría de los casos, momentos de la vida del artista. Los dibujos, de trazo infantil, recuerdan al lenguaje del cómic; y la línea y el color cobran gran importancia.
Néstor Sanmiguel Diest “Las emociones barrocas”. 1997-2005 Instalación (fragmento), 24 paneles, técnica mixta. 76 x 106 cm c/u Colección MUSAC
Miembro fundador del colectivo A Ua Crag (1985-1996), Néstor Sanmiguel Diest (Zaragoza, 1949) inicia, en la década de los noventa, una intensa trayectoria individual que reivindica la práctica pictórica como actividad cercana a una suerte de “restauración sentimental”. Su producción se sustenta en el desarrollo de complejas tramas visuales y narrativas encriptadas, dentro de un ámbito de rigor pictórico inusitado y no exento de altas dosis de ironía. Un trabajo procesual que se materializa en obras realizadas a partir de minuciosos trazados geométricos, y en todas las posibles combinaciones creadas a partir de módulos que se repiten de manera sistemática sobre las superficies de las telas, el papel y en el propio espacio expositivo. Recopilación documental realizada a lo largo de casi diez años, la monumental serie Las emociones barrocas se conforma como una suerte de libro de viajes, de contenedor del tiempo transcurrido, iniciado con lo que el autor ha denominado una “recolección de formas”, cerradas y selladas, del periodo de trabajo anterior a 1997. En la obra se superponen texto, imagen y color en los distintos episodios que conforman este particular diario de procesos del autor, presentados mediante un montaje azaroso en cada uno de los espacios expositivos en los que se muestra. Es éste un sistema íntimamente relacionado con su proceso creativo, un recurso repetido que se añade a la ya de por sí compleja metodología de trabajo: la sistemática superposición de veladuras, no estrictamente pictóricas, a través de métodos de ejecución contrapuestos. Rompiendo con cualquier linealidad narrativa, Sanmiguel deconstruye los elementos formales de la obra para generar un sistema combinatorio infinito que genera lecturas capaces de articular distintas tramas, tiempos e incluso intrigas contradictorias.
Rafa Sendín “Spiegelman”. 2014 Vídeo color y sonido. 34' Colección MUSAC
Rafa Sendín (Salamanca, 1971) concibe el proceso artístico como una expresión de la subjetividad del individuo y la vida. Su trabajo se centra en la identidad individual, en su complejidad y fragmentación, a la vez que explora en las posibilidades del retrato. Es habitual en sus obras la apropiación, la copia o la alteración de escala. Su trabajo comprende diferentes medios, a través de las cuales investiga en torno al concepto de libertad, haciendo uso de los resultados del azar, la intuición y el instinto, abarcando sin desechar errores y equivocaciones. Parcialidades de la imagen horadadas y sustituidas por espejos, maniquíes fotografiados desde el otro lado del escaparate o fotografías de imágenes empleadas en vallas publicitarias y escaparates son habituales en su producción. Ataviado con una máscara de espejos, un elemento relacionado con sus producciones anteriores, Sendín realizó una performance recorriendo las galerías de arte de la calle Doctor Fourquet de Madrid. Las exposiciones que en ese momento estaban a disposición del público aparecen en su recorrido y muestran la escena del arte contemporáneo en ese instante. La máscara de espejos, de forma cúbica, permitía ver desde dentro, pero desde fuera solo se ve lo que los espejos reflejan. La acción fue grabada en vídeo en un único plano secuencia desde el interior de la primera galería, cuando el artista entra en ella, y termina con otro plano, desde dentro de la última galería, donde se le ve saliendo. El resto de la grabación muestra cómo el artista va viendo las distintas obras expuestas y cómo va recorriendo el trayecto que hay entre las galerías.
Daniel Verbis “Ciego entre las flores”. 2002 Acrílico sobre lona plástica. 310 x 270 cm Colección MUSAC
Ya desde sus primeras obras, Daniel Verbis (León, 1968) parte de la pintura para continuamente entrar y salir de ella por medio de distintos procesos de producción. El principal objetivo de un trabajo imposible de categorizar según esquemas habituales es el cuestionamiento de las prácticas que pueden ser consideradas como pintura, y cómo estas son utilizadas de un modo determinado en pos del desarrollo de una idea. Esto implica un posicionamiento del artista con respecto a dichos modelos de producción que es, en último término, el que le permite, e incluso le obliga, a hacer uso de procedimientos que tradicionalmente se encuadran fuera de los límites de la pintura. La experimentación sobre las posibilidades pictóricas de los más diversos materiales se presenta de esta forma como uno de los pilares básicos de su trabajo. Es esta experimentación la que le ha llevado a utilizar plásticos, plastilinas, collages e incluso proyecciones de luz como partes integrantes del proceso pictórico. Una reflexión, por tanto, sobre la idea misma de pintura desde una postura decididamente crítica, donde es el papel del artista el que prima en la definición de la pintura sobre la propia técnica. “Ciego entre las flores” es un claro ejemplo de esa experimentación. El lienzo que cubre el bastidor es sustituido aquí por una estructura de plástico transparente sobre la que se extienden las manchas de color. De esta forma consigue efectos espaciales y lumínicos que hacen cuestionarse dónde situar los límites de la propia pintura.
Silvia Zayas “Pêro Escobar vs. Elvis Presley”, del proyecto “São Tomé Revisitado”. 2012 Vídeo color y sonido. 16’ 57” Colección MUSAC
Silvia Zayas (León, 1978) trabaja entre los límites de la performance, el vídeo y la coreografía expandida. Actualmente indaga formas de trasladar el lenguaje fílmico documental a diferentes dispositivos performativos. Dentro de su investigación sobre el colonialismo y lo cinematográfico, ha producido varias obras de naturaleza plástica o escénica de manera individual, como parte del colectivo Declinación Magnética o con otros artistas. “Pêro Escobar vs. Elvis Presley” del proyecto “São Tomé Revisitado” es una de estas obras que indagan sobre la memoria intima y el olvido. A partir de la recuperación de material fílmico perteneciente al archivo familiar, grabado en los años 60 y 70 en Sâo Tomé, excolonia portuguesa en África, la artista, con raíces portuguesas, plantea un trabajo junto con su madre. Ambas vuelven a grabar allí, se pasan la cámara como acción coreográfica en momentos de recuerdo, siguiendo los pasos del cámara y de sus filmaciones de cuarenta años antes. Los recorridos por lugares apenas reconocibles producen cuerpos en movimiento que dudan. Un cuerpo que va perdiendo la memoria dialogando con un cuerpo más joven que nunca ha estado en ese lugar. “Sâo Tomé Revisitado” es una instalación y una performance, donde todos los materiales del proceso son visibles.
Colección Centro de Documentación MUSAC “Revista VENENO” (1983-2016). Francisco Aliseda. 2016 “Revista VENENO” (1983-2016) es una publicación editada por MUSAC en la que se recorre la historia de la revista y se analiza el contexto, alcance y significación de este singular proyecto editorial. Diseñada por Ferrán el Otro, la publicación incluye un texto del escritor, traductor y crítico literario Luis Marigómez –que acompañó a Aliseda en la producción de la revista “VENENO” entre 1989 y 1995– y una entrevista a Francisco Aliseda realizada por Manuel Olveira, Director del MUSAC.
Juan Cruz. “Catalogue: It Will Seem a Dream”. 2017 “Catalogue: It Will Seem a Dream” es un libro de artista que compila textos originales del autor, relacionados con algunas de sus obras anteriores y escritos a lo largo de su trayectoria. En la publicación se genera una compleja y delicada red de relaciones entre los textos escritos por Cruz y una serie de sus obras referidas a ellos, lo que permite explorar y observar la evolución de los mecanismos adoptados por el artista para transmitir su experiencia con sus escritos y con sus obras, si es que unos y otras no son lo mismo. La compilación de textos del libro y las obras seleccionadas son dos dispositivos relacionados que generan una especie de plataformas en las que incorporar la presencia y la actividad de un/os otro/s, un “receptor” que ha de descubrir, tejer y hasta elucubrar con las lábiles relaciones que aparecen como suspendidas.
“Sobre sorpresa: contiene 10 Avisos de La voz de mi Madre”. La voz de mi madre. 2012 Sobre Sorpresa que contiene diez ejemplares elegidos al azar de los "Avisos", para la Muestra de Editores Inclasificables 2012. Cada número era elaborado en soporte A3 por ambas caras de tal modo que al doblarlo tres veces se obtenía el “Aviso” de 16 paginas en A6. El contenido de sus siete primeros números era el de un fanzine al uso. A partir del siguiente se constituyó como lugar de expresión de gráfica visual. Su impresión se llevó a cabo fotocopiando el original sobre papel ya utilizado de tal modo que dialogan al azar lo que el artista plasma y lo que el papel posee, logrando que cada ejemplar sea único. Su tirada es de 200 ejemplares por número (más de 90 números hasta la fecha).
“A-Z. Archivo Documental de Artistas de Castilla y León”. Un Mundo Feliz. 2010 Ediciones producidas con motivo de la presentación del “Archivo Documental de Artistas de Castilla y León” en el Proyecto Vitrinas. Para esta ocasión, la exposición fue diseñada por el colectivo artístico Un Mundo Feliz. Estas ediciones giran en torno a la imagen gráfica y el desarrollo conceptual que Un Mundo Feliz ha ideado para este proyecto.
“Los efímeros pluscuamimperfectos 0”. Elefante Rosa Poesía. 2013 Fanzine del Colectivo Elefante Rosa Poesía, resultado de un taller educativo realizado en la Villa del Libro, en Urueña, para dinamizar la exposición "80' Fanzines Efímeros Pluscuamimperfectos", celebrada en el Centro e-LEA Miguel Delibes del 10 de abril al 26 de agosto de 2013. Este fanzine entró a formar parte de la Biblioteca de Los Efímeros y está compuesto por mil postales listas para escribir, cortar y enviar.
“Francisco Pino. Una realidad tan nada”. 2017 “Francisco Pino. Una realidad tan nada” se publicó con motivo de la exposición individual del artista vallisoletano en el MUSAC y con el objetivo de ofrecer la primera lectura en profundidad, y desde diversos ángulos, del trabajo experimental de uno de los escritores españoles menos etiquetables y más disidentes del siglo XX: Francisco Pino. Su obra, teñida de un impulso experimental al que se une una marcada pulsión religiosa y una fuerte impronta plástica, lo sitúa en el panorama nacional e internacional como pionero de la vanguardia y la modernidad hasta bien entrado el siglo XXI.
“Veintitrés haikus”. Francisco Aliseda y Julián Alonso. 2012 Esta colaboración entre dos polifacéticos artistas se materializó en una edición no venal con poemas de Julián Alonso y poemas visuales de Francisco Aliseda que se relacionan entre sí, llevando al espectador a un mundo surrealista próximo al del poeta experimental Francisco Pino.
“Cookiefunding”. Paloma Pájaro, ed. y varios autores. 2015-16 Se trata de una colección de galletas de 7,5 x 7,5 cm decoradas con una capa de fondant y una lámina de papel de azúcar impresa con tintas comestibles que reproducía imágenes de obras de varios artistas, entre los que estaban Enrique Marty, Elena Goñi, Hugo Alonso, Julio Falagán, Luis Pérez Calvo, Rosadora o Editorial Delirio. Fueron realizadas en la panadería El Hinojal de Salamanca y se fabricaron con motivo de la edición de 2015 de DEAD AT HOME, proyecto liderado por la artista Paloma Pájaro, quien lanzó una campaña de micromecenazgo titulada "cookiefunding" para buscar financiación. La edición de la colección de galletas de autor se hizo bajo el lema ‘Consume arte al 10 % de IVA’.
“Flaschengeist. La caseta del alemán”. Enrique Marty. 2005 Con motivo de la exposición homónima de Enrique Marty que tuvo lugar en el MUSAC, se editó un libro con los dibujos y anotaciones que el artista fue realizando durante el proceso de creación del proyecto, a modo de diario personal.
35 años de arte contemporáneo en Castilla y León Eugenio Ampudia, Javier Ayarza, Bene Bergado, Ignacio Caballo Trébol, Rufo Criado, Luis Cruz, Félix Curto, Elena Fernández Prada, Dora García, Alberto García Alix, Ruth Gómez, Carlos de Gredos Antonio Guerra, Luis Jaime Martínez del Río, Lola Marazuela y Paco Mesa, Enrique Marty, Diego Movilla, Paloma Navares, Marina Núñez, Ángel Núñez Pombo, Concha Pérez, Alejandro Plaza, Concha Prada, Jorge Quijano, Fernando Renes, Néstor Sanmiguel Diest, Rafa Sendín, Daniel Verbis, Silvia Zayas. Centro de Documentación (Francisco Aliseda, Juan Cruz, La voz de mi madre, Un mundo feliz, Elefante Rosa, Francisco Pino, Julián Alonso, Paloma Pájaro, Enrique Marty)