Marin na Guerrero García
Ma arina Guerrer G ro Garrcía 6ºº Curso de Edu ucación n Prima aria C CEIP Lo os Rosa ales 4 41927 - Maire ena dell Aljara afe SEVIL LLA Las v vacaciones de Lucas
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- ¡Síííííí! Estupendo. ¡Exacto! El sueño de este pez llamado Lucas era fantástico. Aquella noche soñaba con un parque marino muy famoso. Y este verano sus padres le iban a llevar. Tan grande era su emoción, que en su sueño se podía tocar, sentir y respirar aquel parque tan especial. - ¡Oh, oh! –dijo con gran euforia- ¡Llega la bajada en concha de la montaña rusa! - ¡Qué raro, esta concha se mueve demasiado! En ese momento, Lucas se despierta. Su madre le estaba agitando con la aleta, y le dijo: - ¡Lucas, despierta de una vez! –exclamó con voz cascada y roncalevanta o llegarás tarde a tu último día de clase. - ¡Ahí va! ¡No me acordaba! Lucas abrió su armario y buscó las escamas que se pondría ese día. Las rojas eran perfectas, así que se las puso, una a una con cuidado. Cuando terminó, fue al cuarto de aseo lo más rápido que pudo. Cuál fue su sorpresa, al ver, que la puerta estaba cerrada con coquinas. ¿Quién estaría dentro? Lucas ya lo sabía. - ¡Melani, Melani, sal del cuarto de baño! –dijo enfadado. - Cuando termine –respondió su hermana mayor. - ¡No! ¡Sal ya! –dijo ahora más enojado. - Y si no lo hago ¿qué? -exclamó su hermana con tono de burla. - Que se lo diré a papá o a mamá. La hermana abrió la puerta y le dejó entrar, pero le dijo: - Eres un verdadero “pezqueñín”
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Después de unos minutos, Lucas salió del cuarto de baño y bajó la rampa de su casa, para llegar a la cocina, donde, su padre, se encontraba tostando plancton. - Papá –dijo Lucas- se te está quemando el plancton. - ¿De dónde sacas esa idea? –dice su padre tapando la comida. - De que ese plancton está negro y, además, le salen burbujas. - Tonterías -dice el padre- eso es que está crujiente. - Si ya… -dice por lo bajo Lucas. - Bueno, de todas maneras, es comestible ¿no? – le dice su padre mientras se lo pone en un plato. Lucas se queda mirando y piensa: - “Eso quiero saber yo… si es o no, comestible”. Lucas, no se lo pensó dos veces. Directamente lo tiró a la basura, no podía soportar ese olor nauseabundo. Ya lo tenía todo listo para irse a clase cuando, de repente, escuchó a la ballena. La ballena era la responsable de llevar a los peces al colegio. Si un pez no llegaba a tiempo de montarse encima, tenía que ir nadando hasta el colegio. En ese día tan especial, Lucas no podía llegar tarde al colegio, así que salió con tanta fuerza de su casa que, al llegar hasta la ballena, se dio un tremendo golpe contra ella pues, cuando se quiso dar cuenta, ya era demasiado tarde y no pudo frenar su rápido aleteo. Al despertar, se dio cuenta de que estaba metido en una burbuja de observación, en la enfermería del colegio. - ¿Qué hago aquí Sr. Larry? - Te diste un fuerte golpe, al intentar subirte en María (la ballena). - ¡Ah!, sí ya me acuerdo… - Lucas, sólo tienes un pequeño chichón en la cabeza, ¿cómo te sientes? Las vacaciones de Lucas
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- Estoy bien Sr. Larry, L ¿pue edo march harme ya a mi clase? ? - Si. Ve eo, que ere es un pez muy m aplicado. - No cre ea, señor… … es sólo la a emoción del último o día. A Larry y, se le dibujó, d una a pequeña a sonrisa, en su pec culiar carra de pulpo avejenta ado. Lucass volvió a clase. c Se sentó s en su u coral de color nara anja, al la ado de su amiga Casio C (abreviatura de Casio opea), la pececita, más simp pática que había con nocido, dessde hacía mucho m tiem mpo. - ¡Lucass, Lucas! ¿C Cómo era el pasillo? Y al final ¿estaba la luz blanc ca? Lucas abrió much ho los ojos, y eso, que ya eran grandes d de por sí. ablas? Pare ece que erres tú quié én se ha da ado el golp pe. - ¿Pero de qué ha - Todoss creíamoss que habías estirad do la aleta a, que la ha abías palm mado, que te fuiste al otro ba arrio. Es decir, creía amos que habías h mue erto, ¡zoqu uete! ¿Lo pillas ya? Pues estabas blanco o y tieso, como c si hu ubieras estado fuera a del agua a más de una u hora. - Sois todos t unoss exagerad dos.
Lucas, volvió v la vista a y su ate ención, a las explicacio ones del maesstro Adolf fus, una langosta muy estrricta y seria, que les miraba con el ceño o fruncido o y las pinzas cruzadas. Pues esta aba exp plicando algo muy impo ortante, como o eran, loss trucos de superviven s cia, ahora que empe ezaban a se er más ind dependienttes. El restto del tiempo, hastta el recrreo, pasó sin más, pues se hizo realmente corrto. El recreo se divvidían en va arios grupos: Las v vacaciones de Lucas
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Unoss eran los matones: era mejo or no mete erse con ellos e ya que e era un grupo g fuerrte y podrías acaba ar mal y sin almue erzo. Otro os los em mpollones: eran listo os y amables, pero la a presa prreferida de d los matones. Los pijos: era an los pece es con má ás dinero, eran cursis y arro ogantes. Y por últim mo los qu ue no tienen grupo como c eran, Lucas y Casio. C En el recreo, tod dos los grrupos se abalanzaro a on sobre Lucas, con n las mism mas pregun ntas que le e hizo su amiga. a - Chico,, chico, ¿qu ué se siente al perd der el cono ocimiento? ? - ¿Viste e algún esp píritu? - O sea, ya estas mejor ¿no o? realizadass por L resp pondiera todas t las preguntas p Despuéss de que Lucas, sus compañero c os, empeza aron a jug gar y a pasarlo bien en e el recre eo. Se tirab ban por to oboganes en e el arrec cife, se de eslizaban por corrie entes de agua a y juga aban con la a espuma que q forma aban dos ollas al choc car. Felipe, el herman no de Casiio, siempre iba a fa astidiar a su hermana, y baban haciendo reírr a Lucas, ya que empezaban a pelearsse y a dec cirse acab mote es graciossos. Ese día, Felipe no n hizo nin ngún comen ntario, alg go muy rarro, ya que no era su u estilo, por p eso Ca asio y Luc cas espera aban asom mbrados a que pe empeza ara con lass bromas que q tanto molestaba an a Casio.. Pero esta as no Felip llega aban. - Felipe, ¿ ¿te encuen ntras preguntó L Lucas. bien? –p - Si, claro o ¿por qué no iba a esstarlo? - Estás raro, raro - dijo otra vez Lucas. - Yo diría a como “ido”, “ este no o es mi he ermano, me m lo han cam mbiado.
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Casio se quedó quieta y pensativa. De repente, dio una gran voltereta muy espectacular, seguida de otras muchas menos vistosas, pero no por ello menos chulas. - ¡BIEEEEENNNNN! ¡ALELUUUYAAAA! ¡Por Neptuno, Dios de los siete mares! Ese arrogante e insignificante mocoso, se dio el piro, ¡HUUUUUJUUUU! A Casio, le había invadido la alegría, con la idea de que ése, fuera otro Felipe y no el pez de agua dulce, con el que había vivido hasta ahora y que hacía que sus branquias se abrieran y cerraran, a un ritmo acelerado, cada vez que metía sus escamas en sus asuntos personales. - Mira, ameba con aletas, sigo siendo yo, el grande, el inteligente, el simpático, el más guapo, el más fuerte y rápido del colegio y los fondos marinos. Lucas y Casio le miran con cara rara, luego se miran entre si, y luego vuelven a mirar a Felipe. De pronto, estallan en tremendas carcajadas. - Mira quienes fueron a reírse, lo que pasa es que no sabéis apreciar mis talentos. Dicho esto, se dio media vuelta y aleteó con fuerza dispuesto a irse, no sin antes decir, que sólo quería pasar el último día, de forma agradable, sin pelearse con su hermana.
- Pero con ustedes no se puede. Mientras los amigos seguían riendo, sonó la caracola, que anunciaba la vuelta a los estudios. Tocaba clase de gimnasia con la señorita Lola, una caballita de mar muy agradable. Tenían que pasar, por unos diez aros en zig-zag, hacer tres piruetas en vertical y por último una carrera de relevos por todo el recreo. Lucas pensó que no le sería fácil, pues no era muy bueno en aquella asignatura, pero Casio, lo bordaría, porque era verdaderamente ágil. El circuito estaba muy reñido entre Casio y Oscar, un matón que, aunque no corría mucho, se valió de varias trampas sacadas de la aleta, de manera que dejó muy atrás a sus rivales. Las vacaciones de Lucas
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- ¡Casio, vamos!, ¡Tú puedes!, ¡Ánimo!, ¡Resiste! –coreábamos los de su equipo. Óscar, como calamar que era, soltó un chorro de tinta intentando darle a Casio, pero ésta ya se había imaginado la jugarreta, de manera, que esquivó la tinta, dando una de sus impresionantes piruetas y aleteando de manera frenética, hasta colocarse delante de él y llegar la primera a la meta. Todos le aplaudían. Había sido impresionante. - ¡Hip, hip! ¡Casio! ¡hip, hip! ¡Casio! –decían todos al mismo tiempo. Después, de la carrera hicieron una fiesta de despedida en su colegio. Había todo tipo de alimentos (pezi-colaz, galletitas de algas de distintos sabores, pasteles de plancton, etc…). La fiesta era muy colorida pues, peces globos adornaban con su espectacular forma, había medusas de distintos tamaños y colores, que con su fluorescencia, daban luz a la sala, también fueron un grupo de peces payasos, muy graciosos, que con sus chistes y ocurrencias alegraban a todos, y por último la orquesta del colegio de Lucas, en las que se encontraban: peces tambor, peces flautas y peces trompetas. Lucas, se dio cuenta, de que lo que más abundaba allí, era la alegría de estar todos juntos, sin discusiones, sin peleas y con buen rollo. Fue consciente, de que tenía muy buenos amigos, a los cuales, volvería a ver al regreso de sus vacaciones. - ¡Lucas! ¡Lucas! Lucas se giró rápidamente, pero no vio a nadie. Hasta que no bajó la mirada, no encontró a la pequeña Clara, era una linda gamba que estaba dos cursos por detrás de él. - Lo siento, Clara … no te había visto. ¿Cómo te lo estas pasando? ¿Has probado ya los pastelitos de plancton? Y la pezi-colaz ¿te ha gustado? - Todo está muy rico, pero con la pezi-colaz me tiemblan las antenitas, por eso mis papas no me dejan tomarla.
él.
Clara, miraba embelesada a Lucas, pues estaba hasta las antenas por
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- Clara, ¿te encuentras bien?, ¡Clara! Te está llamando tu compañero Pepón. Clara, empezó a parpadear y segundos más tarde, miró hacia Pepón, saludándole con sus patitas delanteras. Pepón, era un cangrejo rapero, de aspecto rechoncho y molón, que iba a lanzarse a la pista para bailar un rap, y había llamado a Clara para que no se perdiera su actuación. El baile de Pepón fue impresionante y todos le aplaudían con entusiamo. - Para estar en tercero, lo hace genial, ¿verdad? –dijo Casio acercándose a Lucas. - Sí, ¡lo hace genial! –contestó asombrado Lucas.
Casio.
- ¿Qué tal… si subes tu también al escenario y cantas algo? –dijo
- No sé cantar, y además, no tengo ningún talento especial –dice desilusionado, Lucas. - Sí que lo tienes, el de darte los golpes más fuertes del mundo –dice riendo Casio. - ¡Ja, ja muy graciosa! –dijo Lucas (irónicamente). La fiesta fue muy divertida, todos ellos participaron en diversas actividades: unos cantando, otros bailando, otros contaban chistes… Al final, se hicieron varios teatrillos de cuentos infantiles, como: Blancanieves y los siete pezcaitos y el Pez con botas. De regreso a sus casas, montados en María, todos se despedían, con besos, abrazos y choques de aletas, deseándose felices vacaciones. - Casio, espero verte este verano. - Sí, yo también, así me podrás contar con escamas y señales, tus aventuras en el parque de atracciones. Las vacaciones de Lucas
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- De acu uerdo. Hassta entonc ces Casio. - Adiós, Lucas. ar a su cassa, Lucas, empezó a saludar a todos lo os peces de d su Al llega hoga ar y, a con ntar lo marravilloso qu ue había sido s aquel día d de classe. Esa noc che, Lucas se paró a pensar si lo tenía todo t prepa arado para a irse al pa arque de atraccione a s, ya que estaba e muy ilusionad do con la id dea. Se levantó de su concha y fue f a revissar su equipaje. - A ver, esto sí, esto e también, ¡Mis trajes! t ¡¿D Dónde está án mis trajjes?! –dijo o mientrass buscaba a desesperrado- ¡Aqu uí! ¡uf…! El de escam mas verde es, el de escamas e a amarillas, y el de escamas e az zules… pues… sí, esstán todass las cosa as. Despuéss de que Lucas hub biese comp probado la a maleta, y ya estuvo más tran nquilo, perro, aun así, no pudo o dormir por p culpa de los ne ervios, sóllo se qued dó dormido, casi a la l hora de e levantarsse; pues su s madre le llamó va arias vece es despuéss de que sonara su perla p (despertador), saltando al suelo de d un brinco. Lucas sabía lo ación: pasaría a continua
que
- Iré al b baño, discu utiré con Me elani, para a que me deje entrar, luego le diré a papá que… En ese momento mirró al E frente y delante de él esttaban su mad dre, su padre y su hermana a preparrados y listo para sallir. - No, no pu uede ser -dijo tartamu udeando- ¿Soy, so oy el último? Las v vacaciones de Lucas
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- Claro que lo eres, y por si fuera poco también lento, torpe y dormilón. Se metió rápidamente en el cuarto de baño y, mientras se aseaba, no comprendía como pudo ser el último. - ¡Con la ilusión que yo tenía!, ¿Cómo ha podido pasar? Cuando salió del cuarto de baño, preguntó: - ¿Hoy no se desayuna? - Lo haremos por el camino, cariño. -respondió la madre. - Cariño, cariño -se burló su hermana Melani- El “pez-queñin” mimado de la familia. Lucas pensó: “Ahora empiezan las vacaciones”. Todos cogieron sus equipajes y se montaron en el MANTA-BUS, que les llevaría al parque. Al llegar al parque, Lucas se asombró, empezó a mirar con todo detalle, hasta donde alcanzaba su vista. -Es justamente como lo soñé. -se repetía, sin apenas parpadear. Su hermana se empezó a reír. - Si sigues así de tieso, te va a dar un patatús, ¡ja ja ja! Si, esas serían, sus mejores vacaciones.
Fin
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