MONDO SUR
JAVIER LIMÓN Y ARCÁNGEL. FOTO: SILVIA SÁNCHEZ
JUNIO 2026 Nº351 mondosonoro.com
Viaje de vuelta Hay un hilo invisible atravesando buena parte de la música andaluza actual. Un movimiento de ida y vuelta donde la raíz deja de entenderse como refugio nostálgico para convertirse en materia viva. Este mes comienza a tomar forma Alma de Rock, el nuevo proyecto de Arcángel, Javier Limón y Frank Maza, que recupera el diálogo histórico entre flamenco y rock andaluz para volver a poner el foco en la identidad, el lenguaje propio y la música hecha desde lo humano.
E
n los Estudios Gandul de Alcalá de Guadaira todavía flotan conversaciones recuperadas de esos encuentros en la taberna el El Tardón de Sevilla, sobre compases, armonías y maneras distintas de entender el cante mientras Alma de Rock empieza a tomar forma. Allí, entre guitarras, percusiones y programaciones, Arcángel, Javier Limón y Frank Maza trabajan sobre canciones de Triana, Alameda o Medina Azahara desde un lugar que escapa tanto del homenaje nostálgico como de la reinterpretación académica. Aquí no se trata de reproducir el pasado, sino de entender que esas músicas nunca dejaron realmente de tocarse entre sí. “Queremos proteger que siga siendo algo humano. Que sea vivo. Que esté tocado”, resume Javier Limón mientras reflexiona sobre el impacto de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías en la música actual. Habla de una época donde das a un botón y haces tres discos y donde incluso ha llegado a mantener conversaciones con artistas que no existían realmente. Frente a eso, reivindica músicos compartiendo una habitación, canciones interpre-
tadas desde la imperfección y discos donde todavía pueda escucharse la respiración de quien toca. sa idea atraviesa todo el proyecto. Una cosa clara. No se trata de volver atrás, sino de seguir avanzando dentro de un mismo viaje musical. Las canciones elegidas ya contenían una raíz flamenca profunda y ahora regresan al cante de Arcángel atravesadas por nuevas texturas, programaciones y paisajes sonoros contemporáneos. En “El Lago”, por ejemplo, conviven soleá por bulerías, electrónica y una coda final que desemboca en una especie de convulsión rítmica entre bulería y rumba afro cubana. Mientras, en “Córdoba”, el proyecto juega con patrones irregulares, ecos del fado portugués y guitarras mediterráneas para seguir expandiendo el lenguaje original de aquellas canciones. Cuando la conversación gira hacia la idea de “transgredir con respeto”, Arcángel introduce uno de los conceptos centrales del disco. “Si tú te metes en un jardín para dejar de ser quien eres intentando ser el de enfrente, ya no es una transgresión, ya es una imitación”, reflexiona. Y probablemente
ahí reside el gran equilibrio de Alma de Rock, ael disco nunca intenta disfrazar el flamenco de rock ni convertir el rock andaluz en ortodoxia flamenca. Ambos lenguajes conviven sin perder identidad. El debate se vuelve especialmente interesante cuando Javier Limón intenta delimitar qué convierte realmente algo en flamenco. Para el productor, la cuestión no depende únicamente de quién interpreta una canción ni de ciertos códigos estéticos asociados al género. “Para que un disco sea flamenco tiene que ser un disco de repertorio flamenco”, explica mientras habla de compases, estructuras, falsetas y maneras concretas de construir el cante. Ahí aparece uno de los puntos más complejos de Alma de Rock. Porque aunque Arcángel atraviese las canciones con seguiriyas, martinetes o bulerías, el proyecto nunca pretende absorber completamente aquellas obras dentro del lenguaje flamenco. La frontera permanece deliberadamente borrosa. Y quizá precisamente por eso funciona: porque entiende el mestizaje no como una sustitución, sino como una convivencia natural entre códigos musicales que históricamente siempre dialogaron en Andalucía. De hecho, Javier Limón llega a plantear una idea aparentemente contradictoria: “Para mí, este disco no es flamenco. Es un disco de canciones de rock cantadas por un gran intérprete flamenco”. Una reflexión que le sirve incluso para comparar el proyecto con el Concierto de Aranjuez interpretado por Paco de Lucía. No todo lo que pasa por manos flamencas termina necesariamente convertido en flamenco. La conversación desemboca inevitablemente en discos como Omega o La leyenda del tiempo, obras que el tiempo terminó colocando en un lugar central dentro de la música española. Javier recuerda incluso haber asistido a sesiones de grabación de Omega y reivindica el equilibrio interno del disco entre ruptura y tradición, entre electricidad y raíz. Y quizá ahí aparezca también el verdadero sentido de Alma de Rock: no modernizar el pasado ni reinterpretarlo desde la nostalgia, sino seguir alimentando una corriente musical que nunca dejó de avanzar. —BEATRIZ RODRÍGUEZ RUIZ