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Vulnerabilidad, rabia y algún temazo divertido –“Novio o novia” o “Come aquí”– conforman el tercer y más cercano largo de Ginebras, “Donde nada es para tanto” (Vanana, 26).
DE RECORRER nuevos caminos sin saber que te deparará el otro lado podría ser perfectamente el leitmotiv del largo. Aquí Ginebras se atreven con nuevos registros nunca vistos en la formación como puede ser la electrónica de “Con las chicas en Berlín”o las baladas “Gigantes” y la distorsionada “Mundo Hostil”. “La identidad va cambiando. En su momento pensábamos que no íbamos a ser capaces de escribir una canción triste sobre amor porque no estábamos en ese punto y ahora sí. Realmente escribimos canciones tristes de siempre, lo que pasa es que igual no entraban dentro del momento en que Ginebras estábamos. Para ‘¿Quién es Billie Max?’ (23), hicimos una balada chulísima que no llegó a salir nunca porque no nos encajaba. Ahora sí hemos encontrado ese lugar en este disco de hablar de rupturas de corazón y de que estamos hechas una mierda”.
PARA HACER LAS COSAS DIFERENTES, han tenido que salirse de su narrativa. Las expectativas sobre el grupo se forman en base a conceptos como diversión, popularidad y verbena y ahora estos se revisitan desde lo humano y la propia experiencia para aportar un cambio de paradigma. “Es muy fácil que siendo cuatro pongamos a un personaje como narrador. También nos facilita a nosotras mucho esa exposición muy directa. Es un poco para salvaguardar y tener como un filtro de que, aunque estemos diciendo que nos va fatal en el amor,

Mi diario, tu diario, nuestro diario

Donde nada es para tanto
Vanana Records
7
POP / Las guitarras de Ginebras nunca habían sonado mejor, tampoco tan diferentes. Acostumbrados a himnos instantáneos en los que todos cabemos, desde niños (“Chico Pum”) hasta abuelos (“Paco y Carmela”); Magüi, Sandra, Raquel y Juls afrontan un cambio de paradigma en el que abandonan lo popular en pro de convertir lo íntimo en universal. “Donde nada es para tanto” es su disco más rockero y vulnerable hasta la fecha. También el más generacional y sáfico. El verbeneo al que nos tienen habituados queda relegado a un par de temas entre los que destaca “Come aquí”, aunque no por las razones correctas. La idea del título, en constante repetición, entre silbidos infantilizados y lírica de after y twerking junto con la voz Manolizada de Magüi, acaban llevando el tema a un lugar algo incómodo. En su registro inédito, la balada, encontramos las dos mayores joyas del disco. El riff distorsionado de “Mundo Hostil” junto con el de “Vueltas” conforman los mejores de su discografía. Además, el tema aborda el amor desde lo distópico, con una perspectiva oscura nunca antes vista en la formación. “El bosque” por su parte supone el corte más confesional de su trayectoria. La voz de Sandra –en el único tema en el que Magüi no es vocalista– y la sensibilidad que convierte en desfogue a lo largo del corte, hacen de este esa buena e inesperada sorpresa que aguardábamos en el álbum. Su vertiente más pop-rock, latente en temas como el focus track “Mi Diario”, “Rechazada viva” o “Vueltas”, más allá del evidente y positivo salto instrumental, tiene gancho, garra e intensidad, pero carece de imaginación. Ante la manida y repetitiva escena guitarrera de la capital, nos encontramos frente a una obra innovadora para ellas y más de lo mismo para nosotros. Con buenos temas, aunque nada es para tanto. —M P C
echamos balones fuera. Ahora nos da un poco más igual mostrar las vulnerabilidades y deseos que tenemos en primera persona y decir: ‘Sí, me han rechazado a mí’. Son más valientes estas canciones al mostrarnos a nosotras como sujetos. Esa valentía creo que también es cosa de que al final somos cuatro y no se tira una al vacío sola. Tenemos el refuerzo y el soporte. De hecho, la amistad es la base y el hilo de todo el disco. Hay muchas cosas que hemos vivido las cuatro en primera persona como ‘Vueltas’ y luego hay canciones que hemos vivido de acompañantes como ‘Gigantes’, que habla de una ruptura por la que pasó Magüi. Son tantas emociones que al final lo vivimos también súper intensamente. Nos ha salido la necesidad de hablar de otras cosas, no por aportar algo más, si no que igual la vida ya no es tan de colorines como era antes”.
“Son más valientes estas canciones al mostrarnos a nosotras como sujeto”
EL RESULTADO CONCLUYE en su disco “menos universal”, a la par que el “más generacional”. “En ‘Ya Dormiré Cuando Me Muera’ (20) vamos de ‘Chico Pum’, que no sabemos por qué pero es nuestra canción que les encanta a los niños y niñas pequeños, a ‘Paco y Carmela’, que habla de una relación de cincuenta años. Ahí englobamos

edad en concreto, de los treinta. De hecho ‘Come Aquí’ también la metimos un poco a posta sabiendo que es nuestro ‘Paco y Carmela’ de este disco, la verbenera aunque sea un reggae. En general es un disco mucho más festivalero que verbenero”.
NO SOLO CATALOGAN su tercer trabajo como el más generacional, íntimo y festivalero, también como el “más bollero”. “La primera vez que firmamos discos, nos dijo el de la tienda de vinilos: ‘Mira que ha habido firmas de discos y es la primera vez que veo tanta diversidad de fans’. Teníamos público desde cinco hasta cincuenta años, también obviamente del colectivo que se había referido a nuestras canciones como un arma para poder enfrentarse a salir del armario con sus padres. Sí que igual que no nos gusta que se nos diga que somos una banda de chicas, tampoco mola el ‘Sois una banda de lesbianas y bisexuales’. Lo mismo que si piensas en música marica, del orgullo o del Horteralia, aparte de que está un poco denostado, también tiene un punto muy mamarracho del que nosotras a veces somos un poco mamarrachas. También el mundo bollero tiene un punto de estoy muy triste, pero no voy a manejar esa intensidad. No somos ni una cosa ni la otra, pero todo a la vez. Hacemos rock, somos guitarreras y hablamos de nuestra realidad. Creo que nos hemos situado en nuestro propio espacio dentro del colectivo, sin pretender ser abanderadas de nada si no hablando desde nuestra realidad y nuestra manera de comunicarnos”.
EL CAMBIO MÁS POSITIVO con el que nos encontramos en este disco es el instrumental, sus guitarras nunca habían sonado mejor y así lo demuestran los riffs de “Vueltas” y “Mundo Hostil”, los mejores de su discografía. “Empezamos muy verdes sin saber muy bien hacia donde queríamos tirar. Ha habido bastante evolución al igual que ganas de experimentar. Al saber más de producción nos hemos metido más en serio a buscar los arreglos antes de meternos al estudio y jugado mucho más con la inspiración. El resultado que hemos tenido y buscábamos es ese sonido bastante más guitarrero y con más fuerza de pedal. Cada uno se expresa de una manera y nosotras nos expresamos a través de una guitarra”.
MARTÍN P. CORRAL
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RECUERDO CUANDO, hace muchos años, visitaba la casa de mi amigo Salvador González, quien –por cosas de la vida– también ha acabado formando parte del tejido cultural de este país. Lo hacía con un propósito, o mejor dicho con la intención de compartir música. Llegaba pronto, nos sentábamos junto a su equipo de música y empezábamos a pinchar vinilos de su colección. Eran unos tiempos en los que no podías escuchar tooooda la música del mundo como –creemos– ocurre ahora mismo, sino que debías tejer redes con aquellos que conocías e intercambiar material o, como en este caso, pasar la tarde juntos para descubrir otras músicas con las que no habías tenido demasiado contacto a lo largo de tu adolescencia. Yo entendí rápidamente que pocas cosas podría descubrirle que le pudieran gustar –tenía su gusto muy hecho ya entonces–, en cambio en su estantería se acumulaban un montón de discos que un servidor llevaba tiempo queriendo escuchar. Las sesiones se repitieron de forma relativamente habitual. Descubrí muchos artistas y muchos se sumaron a mi amplísima lista de gustos, pero de esos que me gustaron a la primera apenas recuerdo ninguno. Lo que sí me quedó marcado es que, cierto día, le dije que el disco que me estaba poniendo de Public Image Ltd me sonaba demasiado extraño, que no conectaba con la propuesta, vamos. Ya ven lo que es la memoria, a uno se le quedan las espinitas bajo la piel y no salen hasta al cabo de muchos años. El caso es que, apenas tres años después, escuché al grupo capitaneado por John Lydon en otra situación, otras canciones, y aquello me entró con pasmosa facilidad. Me abrí a ellos, a su música no tan extraña para unos oídos más curtidos, y no costó demasiado que se convirtieran en uno de mis grupos favoritos de aquellos años. Pero no se fijen en qué grupo estoy hablando, porque lo importante es la situación. En otro momento de mi trayectoria vital relacionada con la música, todavía unos años antes, un amigo del instituto insistía en que el reggae tenía que gustarme, en que había decenas de artistas con los que seguro que podría conectar. Me cerré en banda. Argumenté mil y una tonterías para resistirme, y el tema se dio por zanjado. Y claro, lo que ocurrió a continuación les sorprenderá: escuché un disco de Buju Banton que me abrió las puertas de las músicas jamaicanas. El artista y el disco, repito nuevamente, poco importan. Porque la intención de este texto es que pensemos en que, con la música, también las cosas deben llegar de forma natural. El artista, disco o género que hoy no nos interesa, puede tomarnos por sorpresa y sin hacer prisioneros en otro momento de nuestras vidas. JOAN S LUNA mondosonoro.com


Nació estrella el siglo pasado y ha sabido seguir siéndolo con el paso del tiempo. Pero “De un siglo anterior” (Servidor De Nadie/Warner, 26) no mira hacia atrás con nostalgia, sino que reflexiona sobre quienes somos a día de hoy.
TEXTO Eduardo Izquierdo
—FOTO Jose Girl

HABLAR CON ENRIQUE
Bunbury es aceptar desde el primer momento que la conversación no va a ser convencional. Su nuevo disco, “De un siglo anterior”, podría invitar a un ejercicio de nostalgia o arqueología musical, pero él se encarga rápidamente de desactivar esa lectura. “No es un disco conceptual”, advierte casi de entrada. “Tenía que buscarle un título y me pareció oportuno destacar el de esta canción, una llamada a la reflexión sobre lo perdido y lo que abrazamos en estos primeros años del nuevo milenio”. La génesis del álbum, en realidad, tiene más que ver con la continuidad que con la ruptura. Tras “Cuentas Pendientes” (25), Bunbury sintió que aún no había agotado esa vía creativa. “Quedé extremadamente satisfecho, no solo por los resultados de la grabación, sino porque habíamos creado un equipo de trabajo de gran talento y humanamente compatible”. Esa conexión le llevó a prolongar la experiencia. “Antes de realizar otro giro de timón, quería profundizar un poco más en
los distintos géneros y palos del folklore hispano y latino que me interesan y apasionan”.
ESE ANCLAJE EN LO TRADICIONAL no implica, sin embargo, una mirada conservadora. Bunbury habla de “pigmentos rítmicos o tímbricos” que utiliza para expresarse. “No es una reinterpretación, porque son canciones propias. Al final, me da igual que me des una mandolina que una caja de ritmos, escribo una canción igual”. En ese equilibrio entre raíz y contemporaneidad se mueve todo el disco. Un trabajo en el que conviven tango, copla, ranchera, son o vals criollo como lenguajes que “casi pueden definir un país entero”. Bunbury reconoce que quienes han vivido entre dos siglos tienen “una percepción privilegiada” de ciertos cambios. Pero rehúye cualquier discurso concluyente, apuntando que “yo no tengo muchas respuestas, me gustan más las preguntas”. Y en ese terreno ambiguo se sitúa buena parte del álbum. Aunque insiste en que no buscaba un hilo conductor, admite que el paso del tiempo se cuela en varias canciones. “Pero creo que la mirada es optimista”, matiza.
“
“Yo no tengo muchas respuestas, me gustan más las preguntas”
UNA MEZCLA DE LUCIDEZ y distancia también aparece cuando habla de la exposición pública. En “La Voz” canta que “hay balas que apenas te rozan”. “Creo que uno se hace inmune. Antes, la crítica estaba concentrada en unos pocos medios que tenían el monopolio del circo romano”. Hoy, en cambio, “todo el mundo opina, y esas opiniones importan un carajo, porque provienen de personas con gustos tan diversos que no significan nada”. Más crítico se muestra con ciertas estructuras de poder. Cuando se le

menciona la idea de “los zorros cuidando el gallinero” que surge de otra canción, no esquiva el tema. “Es bastante ineludible… dejar que decidan por nosotros nos lleva a cometer fechorías. Es la naturaleza del ser humano”. No hay aquí un discurso ideológico cerrado, sino una reflexión abierta, coherente con su rechazo a ofrecer respuestas definitivas.
EL DISCO SE GRABÓ en el Desierto Casa/ Estudio, en México, un entorno que describe casi como un personaje más. “Es un lugar privilegiado. Un bosque hermosísimo en el que se respira otro aire y tiene una calma mágica”. Pero más allá del paisaje, insiste en la importancia del factor humano, la convivencia, las conversaciones, la creación compartida. De ahí también la intención de formar una banda “panhispánica”, con músicos de distintas procedencias, pero unidos por el dominio del folklore latino y el lenguaje libre del jazz. En el estudio, vuelve a apoyarse en Ramón Gacías como coproductor, con quien mantiene una dinámica complementaria. “Yo soy muy conceptual y me guío por la intui-
ción, Ramón tiene una atención al detalle de la que carezco”. Una dualidad que se refleja en el sonido del álbum, equilibrado entre espontaneidad y precisión.
A ESTAS ALTURAS DE SU CARRERA, con décadas de trayectoria, Bunbury sigue evitando cualquier tentación de cierre. Cuando se le pregunta cómo le gustaría que se escuchara este disco dentro de cincuenta años, responde con una mezcla de deseo y escepticismo. “Buenas canciones, bien grabadas, música imperecedera. Pero el paso del tiempo es demoledor. Es posible que piensen ‘Qué antiguo suena esto’”. Incluso en aspectos en los que otros artistas buscan expandirse, como el lenguaje audiovisual, se muestra distante. “Los vídeos son una parte del proceso que disfruto poco, yo pienso en música y palabras, y ya me parece suficiente”.
DONDE SÍ PARECE VOLCAR toda su energía es en el directo. El “Nuevas Mutaciones Tour 2026” se presenta como uno de sus proyectos más ambiciosos. “Va a ser posiblemente la gira más demandante, por
la cantidad de material, su diversidad y el nivel de la banda”. Un espectáculo dividido en tres partes, “in crescendo”, que resume bien su forma de entender la música. O sea, evolución constante, sin mirar atrás más de lo necesario. Porque al final, “De un siglo anterior” no es tanto un disco sobre el pasado como un lugar desde el que observar el presente con cierta perspectiva. Y Bunbury, fiel a sí mismo, prefiere dejar abiertas las preguntas. “No sé yo no tengo ni idea, pero hablar y conversar sobre estos temas me parece como mínimo interesante”, reconoce en un momento dado. Y en esa incertidumbre, en ese espacio entre lo que fue y lo que está por venir, es quizá donde sigue encontrando sentido a su música. E.I.
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“Hasta mañanita si Dios quiere” (292/Interscope, 26) es la confirmación de que Faenna se ha convertido por méritos propios en uno de los nombres indispensables de la escena rap estatal. Un paso adelante que da confiando en el futuro y también la certeza de quien, tras las dudas, ha tomado las decisiones adecuadas para llegar hasta aquí.
“ EL PASO DEL TIEMPO siempre ha sido una de mis mayores angustias. Lo llevo fatal, siempre quiero todo controlado, pero siento que la duda me persigue eternamente. ‘Hasta mañanita si Dios quiere’ es un intento por quitarle peso al futuro, si Dios quiere pues estaré aquí mañana, y si no pues no. Simple. En mi generación todo el mundo sufre mucho y tiene mucha ansiedad respecto al futuro”, lamenta Faenna, cuyo nuevo álbum supone su alumbramiento formal y definitivo a primera línea del rap nacional con un obús expresivo filoso, repleto de nervio y texturas diversas en las que asienta su pulso creativo a caballo entre el diario y el testamento entre conflictos internos, futuros rotos, orgullo y ansiedad, insuflando espíritu en un género por momentos comatoso de identidad. “El título del disco proviene de una frase que siempre me decía mi abuela. No creo en un Dios cristiano ni católico, pero creo en tener fe porque te conduce al lugar al que quieres llegar y eso, junto con la intuición, me acompaña en mi día a día. La intuición está en la naturaleza del ser humano, pero los tiempos que corren la apagan porque tenemos mil estímulos y cada vez es más difícil escucharla. Por eso nunca nos podemos aburrir y hay tantas copias de copias, porque la gente no se come el coco para crear una idea. Hay que dejarse guiar no tanto por las emociones ni por los impulsos sino por lo que sientes dentro de ti”, argumenta.
LA NOSTALGIA Y LOS RECUERDOS progresan adecuadamente. “Soy muy nostálgica. Me gusta mucho agarrarme al pasado y eso es una condena, porque los momentos en los que de verdad estamos presentes suelen ser los que más recordaremos en nuestra memoria, y me hacen sentir que muchas veces la vida no para tanto. Cuando un artista está más estable a veces se idealiza el pasado en el que sufría más y eso hace que los artistas piensen que tienen que rebuscar en el pasado aunque al final las vivencias del presente, las emociones y los aprendizajes no se acaban. Pero es cierto que a veces me

“La gente no quiere ser respetada o recordada, quiere ser famosa a cualquier precio”
y compromiso
da miedo quedarme sin cosas interesantes que contar”. Con los dos ojos puestos en su tierra, Andalucía, se declara apasionada de la escuela añeja del fallecido periodista Jesús Quintero. “Me encantaría juntarme con alguien a que me haga ese tipo de preguntas sobre temas verdaderamente importantes de la vida”, dice, al tiempo que reivindica también lo regional frente al centrismo de la capital. “Existe la falsa creencia de que hay que ir a Madrid para que te tengan en cuenta, sobre todo con los artistas andaluces y a mí no me sale del coño. Odio Madrid. Entiendo que tenga que subir cada cierto tiempo, pero prefiero eso a mudarme allí”. Por eso también carga contra la masificación turística de Málaga en general y, en concreto, de Huelín, su barrio. “Los malagueños cada vez importamos menos. En mi barrio van a hacer un puerto de yates, pero ya me dirás tú quién tiene un yate allí. Suben los alquileres y no paran de levantar edificios. Tenemos que partirnos el lomo para pagar una casa, es muy triste todo y da rabia, mi hermana por ejemplo se tiene que ir del barrio porque no le queda otra”.
FAENNA TAMBIÉN radiografía el estado del rap y aprovecha para hacerlo también con el ecosistema artístico actual. “Aunque el nivel del rap nacional está muy fuerte la gente ya no quiere ser respetada o recordada, sino hacerse famosa a cualquier precio. Y es súper enfermizo. Ves a gente haciendo el subnormal como los raperos de derecha que están saliendo. Me parece todo un circo todo”, admite. En “El Tiempo corre más que yo”, la rapera planea sobre aquel masoquismo malditista que te empuja a la evasión momentánea, aunque en el fondo sepas que te repercutirá negativamente a largo plazo. “2025 ha sido el año que más ansiedad he tenido en mi vida y los primeros meses estaba emborrachándome todos los días, evitando mis responsabilidades y todo lo que tenía que afrontar. Me costó mucho centrarme y poco a poco fui teniendo la cabeza más amueblada, sobre todo porque no me podía permitir a mí misma que esto no tirase para adelante porque entonces me iba a sentir peor todavía. Me distraigo con facilidad y menos mal que ha estado conmigo Gharuda para tirarme de la oreja y motivarme, porque hasta incluso la tarde antes de enviar el álbum a distribución estaba escribiendo la intro del disco”.
SOBREVIVIR PARA CONTAR, la malagueña lo tiene claro. “Si estoy todo el día en un estudio encerrada, ¿qué voy a contar? ¿que estoy todo el día en el estudio? Lo primero es vivir la vida para luego contar historias. Hablo del dolor porque se lleva de manera tan íntima que muchas veces la única forma que tienes de sacarlo es expresándote y, cuando escribo canciones muy tristes eso de alguna manera se revuelve un poco y es duro, a veces llega a ser un alivio pero otras veces es muy triste revivirlo. He estado en entornos jodidos y me ha tocado ver de cerca a gente conocida viviendo en la calle o miles de multas y cartas que me llegaban que no podía pagar. Problemas que, por desgracia, son normales para cualquier persona de barrio obrero”, finaliza.
DANIEL CABALLERO

Mondo Sonoro número 239. Mayo de 2016
Fueron portada: The Last Shadow Puppets
Charlamos con:
Bob Mould, Baauer, Bombino, EL VY, The Drones, Black Mountain, Belöp, Modelo de Respuesta Polar, La Habitación Roja, Cala Vento, Ricardo Lezón, Soledad Vélez, Sr. Chinarro, Aries, La Raíz, Crisix, Kakkmaddafakka, John Berkhout, We Are Not DJ’s, The Toxic Avenger, Sau Poler, STA, The Indian Summer, GoMad & Monster!, Kids Of Rage, Damian Schwartz, Invisible Harvey, Melange, Los Hermanos Cubero, Los Chicos, Elio Toffana, Kike Maíllo, Fernando Navarro y Vetusta Morla
Nos dijeron:
“Jimi Hendrix era el artista más grande, pero también el más radical”
(Gareth Liddiard de The Drones)

“Soy africano, soy musulmán, pero también soy tuareg” (Bombino)
“La gente se dedica a criticar, pero no ofrece nada. No ofrece alternativas a lo que critica” (Jorge Martí de La Habitación Roja)
“Sigo sin saber de qué coño hablan las letras de nuestro primer disco” (Alex Turner de The Last Shadow Puppets)
Los seis discos de mi vida:
Rodrigo Caamaño de Triángulo de Amor Bizarro elige “Halber Mensch” de Einstürzende Neubauten, “Henry’s Dream” de Nick Cave & The Bad Seeds, “Gallo de pelea” de Juan Pardo, “The Second Album” de Suicide, “Super Ape” de The Upsetters e “Ilegales” de Ilegales
Fue disco del mes: “Hopelessness” de Anohni
También destacamos: “Jo competeixo” (Manel), “Junk” (M83), “Tired Of Tomorrow” (Nothing), “Cross The Verge” (Joana Serrat), “El jiro” (Muchachito), “Signing Saw” (Kevin Morby), “Away” (Hola a todo el mundo), “Campeones del mundo” (Novedades Carminha) y “Nonagon Infinity” (King Gizzard & The Lizard Wizard) MS

Mujeres presentan “Es Un Dolor Inexplicable” (Sonido Muchacho, 26), un disco que es síntesis y declaración. Hits inmediatos y espíritu DIY. Diez temas imbatibles y discurso (y acción) sobre escena, comunidad y todo lo que se está perdiendo por el camino. Afortunadamente, siguen existiendo.
TEXTO Orio Rodríguez
“EL OTRO DÍA LEÍ un comentario que me hizo gracia”, explica Yago Alcover, cantante y guitarrista de Mujeres. “Alguien decía: ‘Todas vuestras canciones suenan igual, ¿no?’. Claro, esa es la puta gracia”. ¡Esa-es-la-puta-gracia! Actitud (cuestionablemente) inmovilista que vuelven a explotar en su máxima expresión, en su nuevo trabajo, “Es Un Dolor Inexplicable”. Diez temas. Treinta y tres minutos. Pop-punk-garaje altamente energético, irresistiblemente irresistible. Alucinante.
Todo lo que son MUJERES, ES DECIR, Pol Rodellar (bajo y coros), Arnau “Tito” Sanz (batería y coros) y Yago, que ya os he presentado, me esperan en el bar Del Toro. Un bar bodega del Raval, de los de toda la vida. De los que huelen a vino tinto a granel y lacón con grelos. Sobre la mesa diversas cañas y alguna tapa. Son unos disfrutones. El local está petao. En el ambiente, más gritos que en ‘El debate de las tentaciones’. La transcripción será un infierno. La charla, una delicia. Como siempre con ellos. Se apiadan. Me ayudan. Se van pasando el móvil, acercándoselo, tanto como pueden, cada vez que responden a una de las preguntas. “Es un disco que encapsula todo lo que somos”, así resume Pol “Es Un Dolor Inexplicable”, un álbum que no reinventa al grupo, pero que lo sintetiza. Como si, después de casi dos décadas de trayectoria, hubieran decidido ordenar sus virtudes, depurarlas y lanzarlas en forma de canciones directas, urgentes y sin rodeos. Los tres de Barcelona han buscado deliberadamente recuperar la inmediatez de sus primeros trabajos, ese nervio que convertía cada canción en un pequeño estallido. “Nuestra idea era mirar hacia esos discos más inmediatos, como ‘Siento muerte’ (20), volver a las can-
ciones rápidas, a los hits instantáneos de dos o tres minutos que van al grano”, añade. “Es Un Dolor Inexplicable” es algo así como un “grandes éxitos inéditos” de Mujeres. Si su anterior álbum, el doble “Desde flores y entrañas” (23), era más abierto y experimental, aquí hay una voluntad clara de concentración. “Allí exploramos más, probamos con teclados, acústicas… La paleta era más amplia, pero luego costaba llevarlo al directo”, explica Yago. Esta vez, la consigna era otra: todo debía poder tocarse en vivo, todo debía funcionar en un set-list “Queríamos que cualquier tema pudiera entrar en el concierto sin problema”. Un “back to basics” precedido de un proceso meticuloso: decenas de maquetas, ideas fragmentadas, canciones reconstruidas casi como collages. “Hicimos treinta o cuarenta demos. A veces eran solo partes, versos o estribillos… En temas como ‘Caen imperios’, apareció una línea de bajo y de repente la canción cobró otra vida”. Una canción, esta, con ese final en ascensión cantando a pleno pulmón eso de “seguiremos existiendo”, que oposita a convertirse en su nueva “Un sentimiento importante”, hasta ahora momento culminante y clímax del tercer acto de sus conciertos. “Tenemos canciones que la gente quiere escuchar sí o sí, y ‘Un sentimiento importante’ es nuestro ‘Basket Case’”, dicen entre risas. “Pero mola mucho sentir que un tema nuevo puede ocupar ese lugar”. Ese equilibrio entre pasado y presente es, probablemente, una de las claves del disco: suena reconocible, pero no acomodado.
“HA LLEGADO EL MOMENTO de celebrar. Algo trágico llega y se mostrará. Ha llegado el momento de celebrar. Alucinante. Es un nuevo amanecer. Y si todo arde,
celebraré. El gran estallido. Todo lo que he perdido”, cantan en los primeros versos de ‘Alucinante’, el primer corte de su séptimo y nuevo largo. Si en lo musical “Es Un Dolor Inexplicable” es una reafirmación, en lo conceptual es, quizá, el disco más claramente… político (con matices) de Mujeres. “Siempre nos hemos resistido a considerarnos un grupo político”, explica Yago. “Pero entendemos la política más desde la acción que desde el discurso”. El “dolor inexplicable” al que alude el título no es quejido emocional es estructural. Tiene que ver con cómo funciona la industria musical… y, por extensión, el mundo.

“Es esa sensación de no sentirte identificado con los intereses que ves alrededor, tanto en la industria como en la gente que hace música”, apunta Pol. “Todo tiende a convertirse en producto”. Frente a eso, Mujeres reivindican otra forma de hacer las cosas, basada en la proximidad y en la comunidad. No es un posicionamiento reciente, sino algo que arrastran desde sus inicios: tocar en grandes festivales y, al mismo tiempo, en espacios autogestionados. “No lo vemos como un sacrificio, es lo natural para nosotros”, dicen.
ESE VÍNCULO CON LA ESCENA —la real, la de base— es también una de sus principales preocupaciones (un compromiso que ha hecho de ellos algo más que una banda de rock: son un club de sentimientos). “Cada vez es más difícil montar un concierto pequeño, encontrar salas, pagar un local de ensayo…”, lamentan. “Antes empezabas desde abajo, ahora parece que, si no entras directamente en un circuito
“Es un disco que encapsula todo lo que somos”
grande, no existes. Nos preocupa qué pasa con los chavales que empiezan”, dicen. “Si no hay lugares en los que tocar, en los que equivocarte, en los que crecer… ¿cómo se construye una escena?”. Frente a este contexto, ellos no solo publican “Es Un Dolor Inexplicable”, sino que lo hacen priorizando el formato físico y mimando la relación con las tiendas de discos. Reivindicado el comercio local y los espacios que han sido importantes para la música independiente. “Hay cosas que no nos
gustaban: Spotify, la distribución, cómo se trata a las tiendas, y pensamos: hagamos algo al respecto”. Ese algo, no menor, ha sido editar tres sencillos en formato vinilo de siete pulgadas (ellos mismos imprimieron los inserts e hicieron todo el montaje de los singles en su local de ensayo), solo disponibles en algunos centros de distribución melómana de máxima confianza: Ultra-Local Records, La Botiga de El Genio Equivocado, Discos 100, Discos Bora Bora, Malirians Records, La Integral, Discos Oldies y Discos Marcapasos. No es una revolución, pero sí una resistencia. Una forma de mantenerse fieles a una idea de música que no pasa únicamente por algoritmos y métricas. Quizá por eso “Es Un Dolor Inexplicable” suena tan vivo. Porque, más allá de su precisión formal, hay algo que late debajo. Aunque duela. Aunque no siempre se pueda explicar. O.R.
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Tortoise 07.11.2026 Valencia●Sala Moon 08.11.2026 Madrid●Sala But

XOEL LÓPEZ REGRESA
con “Oniria Popular”, un álbum sentido y de sonido impecable y luminoso que llega tres años después de “Caldo Espírito” (23). Un periodo de tiempo ni muy largo ni muy corto que, en cualquier caso, el entrevistado analiza desde un punto de vista personal y artístico. “No siento que haya un marco que haya cambiado demasiado, como pasó, por ejemplo, cuando me fui a vivir a Argentina. Me he estabilizado en muchos sentidos, incluso a nivel de carrera. He encontrado un lugar para quedarme, con cierta continuidad. Quizá se van diluyendo un poco los ecos de aquel viaje latinoamericano. Este es un disco acerca de mis emociones, de lo que he ido sintiendo en este tiempo. Los discos son un poco álbumes de fotos y lo siento como una continuidad con respecto a ese modo de vida que elegí hace décadas. Mis discos tienen más que ver con una capa más emocional que con cambios externos”. “Oniria Popular” se anuncia como un disco no buscado, casi germinado abruptamente, en una descripción que el de Coruña explica. “Es un disco que, entre comillas, me encontré. Realmente, la idea no era hacer un álbum. Yo estaba en otro proyecto (ahora aparcado para atender a este) que tiene que ver con recopilar y revisar canciones de mi carrera, cuando me llamó mi mánager sugiriendo que sacara algún tema nuevo antes, para que no pasaran muchos años sin material nuevo. La idea era hacer un par de singles, pero cuando me puse con ello fue empezar y no poder parar. En lugar de dos temas tenía ocho, luego diez, once… y, al final, tenemos un disco. No fue como otras veces que ya intuyes que los sencillos derivarán en un disco y le vas dando forma a todo. Esta vez fue casi como cuando salen restos arqueológicos”. Un origen, el de “Oniria Popular”, que en la práctica contrasta con el cuidadísimo y exquisito sonido que preside, orgulloso, todo el álbum. “Es verdad que es un disco especialmente arreglado, más bien preciosista, en el que no escatimamos en arreglos. Es la búsqueda de una belleza sónica y estética, que va más allá de las canciones. Lo hemos hecho con profundidad y cariño. Recuerdo emocionarme literalmente en alguna grabación”.
HA SIDO EL PROPIO XOEL LÓPEZ quien ha coproducido la obra junto a Adrián Seijas, en un conjunto que tiene un punto de partida muy hogareño. “Me compré una cabina, la instalé en el salón de mi casa y ahí me hice un estudio en el que grabé el disco con

Un rayo de sol
El gallego vuelve a escena con “Oniria Popular” (Esmerarte, 26), un imponente nuevo álbum que surgió casi accidentalmente, pero que ha terminado luciendo como una obra cargada de luz y que reclama la atención desde esa expansiva “Campos de Castilla para siempre” que abre, de manera majestuosa, la referencia.
TEXTO Raúl Julián



21 MAYO 2026

CARRER DELS ALMOGÀVERS, 88 N



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Adrián Seijas. Además del coproductor, es el único instrumentista junto a mí en todo el disco. Creo que el hecho de ser dos personas trabajando a diario en mi propio hogar ha motivado también que este disco sea diferente, e hizo que fuera todo más íntimo. Fue como pintar un cuadro en el momento, dejándose llevar. Y hubo mucha emoción”. Por su parte, la mezcla y el mastering han corrido a cargo de David Greenbaum en Los Ángeles, quien ha trabajado con nombres tan potentes como Paul McCartney, Beck o Gorillaz. “Al hacerlo en mi casa y grabarse solo entre dos personas, pudimos abaratar un poco la grabación y apostar por una mezcla un poco más cara. Por eso nos fuimos a este mezclador que ha trabajado con gente tan importante. Siempre había sido un poco reacio a mandarlo fuera, pero, de nuevo por una cuestión cíclica, decidí probarlo. No me quería morir sin que me mezclara alguien de ese nivel, y la verdad es que sí que noto un crecimiento en la mezcla. David Greenbaum influyó realmente en la calidad del sonido que creo que tiene como tres dimensiones”. En cualquier caso, el coruñés puntualiza los méritos de cada uno. “Una cosa es la calidad y otra la estética de la mez-
Acaba de pasar por la península para ofrecer varios conciertos, momento que no hemos dejado escapar para preguntarse a DavidIvar por las que considera que son las cinco mejores canciones de su trayectoria. Y aquí tenemos el resultado.
“Me he estabilizado en muchos sentidos, también a nivel de carrera”
cla. La estética es más una impronta nuestra y lo que le mandamos. Ahí tiene más que ver el trabajo de Adrián Seijas y también mis aportaciones. Creo que nosotros ya mandamos una cosa bastante preconcebida, muy producida artísticamente y con conceptos bastante claros”.
XOEL LÓPEZ ENCARA AHORA el circuito estival de festivales, en los que comenzará a rodar, con medida, las canciones de “Oniria Popular”. “Lo que tenemos

por delante en verano son todo festivales y diría que no es muy lógico meter el tostón de todo el disco nuevo a esa gente que, no olvidemos, está en el marco de un festival. En ese sentido nunca he sido caprichoso y siempre me he puesto en el lugar del espectador y pensando en lo que a mí me gustaría escuchar en ese ámbito. Luego ya vendrá la gira de salas”. Y es que hablamos de un artista con más de veinte años de trayectoria y otros tantos discos publicados con sus diferentes proyectos (entre el que, por supuesto, destaca Deluxe), por lo que, para acabar, planteamos en la no tan sencilla tesitura de escoger únicamente uno de ellos. “¿Cómo le haces esto a un gallego? [risas]. Si me tengo que mojar, de entre los de Xoel López diría que ‘Atlántico’ (12). Es un disco del que estoy especialmente orgulloso, tiene mucha historia detrás y un relato bonito y mucha profundidad, además de que fue un cambio importante en mi vida y una aventura brutal. Y, de Deluxe, elegiría “’Reconstrucción’ (18)”. R J
RMás en www.mondosonoro.com
1
My Home is Nowhere Without You (“Next Year in Zion”, 2008)
Creo que es la única canción que he tocado en todos los conciertos desde que la escribí. Lo habitual es que siempre cambie mi repertorio, pero no puedo no tocar esta canción. Mi favorita para siempre.
2Buffoon of Love

Mi mujer, Mayon, es una artista increíble y la admiro. Pinta, esculpe y hace cerámica. Además tiene una voz preciosa y se encarga de la mayor parte de las voces femeninas de mis discos. “Buffoon of Love” fue nuestro primer dúo juntos y ella canta la parte protagonista. La grabación fue una mañana mágica junto
3Why Would That Hurt (If You Never Loved Me)?

(“Mash Concrete Metal Mushroon”, 2003)
Inicialmente, esta canción nació de un mal recuerdo, de una situación muy embarazosa románticamente hablando. Pero, por alguna razón, esta canción que escribí como si fuese un jovencito en Nueva York ha recorrido de nuevo el camino hacia mi corazón y ahora adoro cantarla en directo.
4Odysseús (“Odysseús”, 2025)
Fue una etapa dura de mi vida, cuando me encontré varado en Montreal. Visitaba la tumba de Leonard Cohen cada día y me sentía muy perdido en general. Escribí esta canción pensando en lo difícil que estaba siendo para mí volver a casa, lo cual me hacía sentirme como Odiseo.
5
Into the Darkness Indeed (“Odysseús”, 2025)
Esta es mi canción favorita para cantar en directo. Es muy simple e incluso así hay algo en la melodía que me hace ahogarme cada vez que la interpreto. Una de esas agradecidas ocurrencias de una canción que te llega naturalmente, como un sueño, y que desde entonces ha estado ahí siempre. MS
Diría que “Creature of Habit” (Mom + Pop/Virgin, 2026) es el disco más consistente y adictivo de Courtney Barnett desde su debut, aquel inolvidable
“Sometimes I Sit And Think, And Sometimes I Just Sit”, 15), el trabajo que la dio a conocer como una figura descollante del rock alternativo foráneo. Lo ha grabado en Los Ángeles, ciudad a la que se mudó hace cinco años desde Melbourne, con la producción de John Congleton, Stella Mozgawa y Marta Salogni.
TEXTO Carlos Pérez de Ziriza
FOTO Lindsey Byrnes
“CREATURE OF HABIT” es un trabajo enérgico, rotundo, que nace de un tiempo de cambios: geográficos y emocionales. Me atiende desde su hogar californiano, al principio con cierta modorra, como si la ronda de entrevistas promocionales la hubiera sumido en un estado de cierto piloto automático a la hora de contestar, si bien la cosa se anima –inesperadamente, así son las cosas– desde el momento en el que le pregunto por algo teóricamente tan accesorio como es la portada del disco, esa mantis religiosa que en realidad tiene mucha más miga de la que aparenta a simple vista. “Mientras escribía la canción ‘Mantis’, estaba en el desierto de Joshua Tree y aún no daba con un estribillo. Una mañana, mientras preparaba el café en la cocina, sintiéndome muy triste y perdida, me fijé en una mantis religiosa que estaba en el marco de la puerta: leí que es un símbolo de buena suerte, de que estás en el camino correcto”, explica, y así es como sintió que “el timing encajaba con lo que estaba buscando. Fue como una señal del universo, que me daba alivio y confort. Se quedó conmigo, como un momento importante y bonito, y se convirtió en estribillo y una canción, y en una letra que acoge el título del álbum”, explica. Así de inescrutables son los caminos de la creación. Quién iba a decirle entonces que la simple aparición de un bicho en el marco de la cocina de su casa iba a ser el detonante para dar rienda suelta a todo lo que albergaba en su interior y no sabía cómo expresar. “Esa canción, ‘Mantis’, es crucial para el disco, y a la hora de hacer el artwork encontré una fotografía de Lilo Hess, de la que me
enamoré, porque la mayoría de las fotos de mantis que ves por Internet las pintan como insectos amenazantes, pero esta es muy dulce, cuqui, curiosa: es una fotografía impresionante”.
LA VIDA EN LOS ÁNGELES es lógicamente distinta a la de Melbourne, y esa mudanza se plasma en un disco que cierra para ella una etapa vital, y que le ha servido, como cualquiera de los anteriores, para conocerse mejor a sí misma. “Escribir canciones me ayuda a conectar con mis pensamientos, a aclararlos y a indagar en la parte subconsciente de mi cerebro de la que proceden todas mis inseguridades. A veces es duro, pero es un proceso muy importante, lleno de significado, que me ayuda a entender lo que está pasando a mi alrededor”, me cuenta. También influye que su predecesor, “Things Take Time, Take Time” (21), era un trabajo marcado por un entorno muy doméstico, cerrado, casi opresivo, porque “fue fruto del confinamiento por el Covid, con tempos más lentos”, y este nació de una temporada previa a Los Ángeles durante la que estuvo viviendo en el desierto de Joshua Tree, como explicaba antes, y por eso suena “más alto, más amplio, más fuerte”. En esencia, ambos son “discos que reflejan el momento y el lugar en el que fueron escritos”. Aunque este, tal y como ella misma le pronosticaba a The Guardian hace un par de años, ha sido concebido con la intención de que fuera el mejor de su carrera. ¿Considera que lo ha logrado? “A mí me encanta, estoy muy orgullosa de él, y es mi favorito de entre todos los que he hecho, sí”, asume con convicción.


“Mis últimos diez o quince años han sido increíbles. Nunca imaginé que ocurriría esto”
ME RESULTA INEVITABLE preguntarle a Courtney si alguna vez creyó que podría tener este nivel de popularidad (dentro de los lindes del rock que aún podríamos llamar alternativo, con cerca de cien mil álbumes vendidos y otros cientos de miles de escuchas en streaming), y en qué medida eso la ha cambiado como persona. Su respuesta acerca de lo primero es contundente: “Ni de broma. Ni soñarlo. Mis últimos diez o quince años han sido increíbles. Nunca imaginé que ocurriría esto, y me siento afortunada y agradecida, sobre todo cuando pienso en el tiempo que pasaba encerrada en mi habitación con una guitarra cuando era adolescente, simplemente pasando el tiempo”. Sobre lo segundo, la respuesta sí es positiva, aunque no cree que en esencia haya dejado de ser la misma persona. “En cierto modo he cambiado para mejor, en muchas cosas, o eso espero, aunque hay una parte de mí, que procede de mi infancia, que sigue totalmente obsesionada con la música”. Afortunadamente, creo yo. Ahora únicamente falta esperar a comprobar cómo mezcla este material nuevo con las canciones de discos anteriores, aunque eso es algo para lo que en España tendremos que esperar, ya que de momento su agenda no tiene fechas por aquí. “Creo que mezclan muy bien”, me dice, que sus conciertos “estarán muy equilibrados entre lo nuevo y las canciones de anteriores discos”, y que le hace “mucha ilusión” estrenar este disco en directo. Tiene motivos, desde luego.
C.P.Z.
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Saquen brillo a sus equipos porque el diablo de shanghai han otorgado “Testamento” (Candorro, 26). Once pistas escritas para regalarnos los oídos con una montaña rusa de realidad ficcionada alrededor de un concepto único: la alegre nostalgia.
LA MADRUGADA de un jueves cualquiera, arropado por un viejo reproductor AIWA y la vaporosa calidez de mi lámpara predilecta, pasé mis primeros cuarenta minutos escuchando los pasajes del “Testamento” al que los chicos de esa banda llamada el diablo de shanghai pusieron punto y final en el ocaso del verano pasado. Sin ser yo frecuente consumidor del indie rock en castellano, quedé encandilado por el ejercicio filosófico —una anomalía en los tiempos que corren— que efectúan entre blancas y corcheas, silencios y bemoles, creyendo estar leyendo un libro en lugar de escuchando un disco. Doce horas después, ya viernes, no pude contener el impulso de involucrar a Albert Camús y “El extranjero” nada más empezar la presente entrevista, ajeno al hecho que una mención tan predecible como aquella encendería la mecha de un coloquio sobre existencialismo contemporáneo. [Juanito] “Todo ser humano vive preso en una rutina. Y todo ser humano, en consecuencia, se cuestiona por qué hace lo que hace y quién está siendo en su día a día. Nosotros no somos la excepción. Tras comer
mucho techo rumiando la deriva que iba a tener el disco, quisimos plasmar esta idea en letras honestas que tratasen conceptos universales como, por ejemplo, la pérdida de la inocencia. Optamos por contar sucesos ocurridos que luego la realidad ficcionada se encargaría de desdibujar. A tal efecto, cada canción simboliza un reflejo en el espejo; cartas a nosotros mismos buscando dejar constancia del pasado, sin intención de cerrarnos al futuro. Ese es un poco el quid de la cuestión: la despedida. Despedir amistades, situaciones o ambientes que ya no nos hacen sentir cómodos, pero desde una mirada positivista. Digamos que estos últimos dos años nos hemos esforzado en aceptar emociones como el ímpetu, la rabia o la tristeza utilizando, irónicamente, la nostalgia para avanzar hacia adelante. Una nostalgia muy alegre que queda encapsulada en esta singular última voluntad”.
COINCIDIENDO CONMIGO acerca de la correlación Camús-EDDSH, bromean recordándole a Albert (batería) su licenciatura en filosofía, acentuando, a la vez, el parecido
entre el tono del disco y la actitud desganada que el pensador francés tenía ante la cotidianeidad, además de apreciar su belleza. “El disco también tiene un poco de Jim Jarmusch: el espacio, las capas, las subtramas… Dice muchas cosas, pero lo que calla es especialmente relevante”. En este sentido, “Dinero” compara las inversiones con las emociones, siendo esta la canción que mejor retrata el subibaja —casi bursátil— a nivel tempos, tanto de la obra como de la irregularidad anímica humana. “Es algo con lo que no habíamos jugado tanto antes. Los BPM’s, igual que las emociones, no son algo uniforme, no se mantienen estables. Tampoco el grupo a lo largo del proceso, cuando sometimos varias maquetas al cambio confiando en la visión de Sergio [productor]. ‘¡Esto hay que rehacerlo ya!’, decía. Nos limitábamos a tocar sin saber a dónde iríamos a parar hasta que acabamos encontrando un hilo narrativo que nos hizo fluir. Entonces surgió la magia. Hacía tiempo que sonaba un runrún en nuestras cabezas diciéndonos que unir todos los ‘spoken moments’ en un argumento aislado podía ser factible. La idea estructural y conceptual culminó en ‘Tierra Trágame’, el colofón. Un final shakespeariano. ‘Dinero’, por la parte que le toca, viene a ilustrar el instante en que dos amigos dejan de compartir intereses. Mola eso de comparar una emoción con una inversión. Existe una obsesión por el capital que obliga a la gente a amasar algún tipo de fortuna. A veces uno piensa: ‘¿Para qué?’”. Aprovechando el tema económico, les propuse realizar
“Este disco dice muchas cosas, pero lo que calla es especialmente relevante”
una retrospectiva a partir de una antigua entrevista en la que afirmaban tener que rascar oportunidades allá donde las hubiese. Consciente de su fichaje por Candorro, quise saber qué aspectos han ido mejorando desde que dio comienzo la fase de cambio en la que están sumidos actualmente. “Lo que tenemos hoy por hoy es mucho más de lo que podíamos esperar. Ojalá poder decir que nos estamos dedicándonos plenamente a la música, pero por el momento nos quedamos con que hemos sabido ensanchar nuestro círculo profesional centrándonos en tener una dirección algo más clara. Hagámoslo gráfico: si fuéramos ebanistas habríamos pasado de hacer muebles con las manos desnudas a utilizar martillo y clavos. Candorro es de esos sellos enanos que asumen responsabilidades enormes para que los artistas tengamos el privilegio de focalizarnos en la música. Mientras que, paralelamente, intentan abrirnos nuevas puertas. En cuanto al caso concreto de EDDSH, creemos que la clave está en que nunca hemos perdido la ambición de querer crecer peldaño a peldaño. Lo previo a petarlo es lo que te enamora de tener un grupo. La mejor filosofía no es la de la escalera vertical, sino la del escalón con poca pendiente”.
A RAÍZ DE DICHO RAZONAMIENTO, Sergi Vilà —director creativo— entró en escena para sacudir el proyecto de arriba abajo y crear una imagen de marca que terminó materializándose en la icónica portada y la denominación de un color propio. Una identidad memorable que reforzase la cohesión entre miembros. “Delegar la responsabilidad de la parte visual en Sergi dio como resultado el imaginario sólido que consuma el paquete global. Gracias a él nace la icónica carátula del comedor escolar. Tratándose de un disco tan sincero pensamos que lo que más sentido tenía era que fuese representado por la banda al completo. En otras palabras: los narradores de la historia. Además, ¿cómo es este azul, eh? Salió sin querer y mira: ya lo hemos bautizado como ‘azul testamento’. Lo vamos a usar para todo”. No hace falta añadir más motivos, pues, que respondan al por qué enseguida subrayan que solo escuchando el disco del tirón, en orden y canción tras canción, se puede disfrutar de la experiencia entera. “‘Testamento’ se hizo pensando en el vinilo. Que la peña nos diga que han empezado con la primera cara y han seguido con la segunda es la mejor crítica que nos pueden hacer”. Con toda seguridad me aventuro a decir que podrán palpar el impacto real que ha tenido el álbum a lo largo y ancho de la gira prevista hasta verano. Ellos mismos vaticinan que alcanzará su punto álgido justo después de Semana Santa, cuando tendrán lugar las presentaciones oficiales de Madrid, Barcelona y Granada. “Hacemos hincapié en las de Barcelona y Granada. La primera porque vendrán nuestros padres y la segunda porque volver a la ciudad donde lo grabamos significa devolver el proyecto a su origen”. ABEL OLIVARES
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Caetano Veloso, Moreno Veloso, Tom Veloso, Zeca Veloso Ofertório (Ao Vivo) (Universal, 2018)
CAETANO VELOSO y sus hijos se reunían en 2018 para presentar “Ofertório (Ao Vivo)”, un disco hecho desde el amor familiar, la admiración y la celebración de padre e hijos. Una joya de la música popular brasileña de la mano de uno de los tótems artísticos del país, que por primera vez presentaba a sus hijos –con carrera musical propia– en su discografía. Un disco de veintiocho canciones que repasa los hits del bahiano y de sus compañeros tropicalistas como Gilberto Gil o Gal Costa, y abre las puertas al público el enorme talento de sus hijos Moreno, Tom y Zeca como compositores, cantantes y músicos.


La reunión familiar empieza con “Alegria, alegría”, en la que Caetano toma el timón y presenta a sus hijos en la guitarra, teclado y percusiones. El homenaje a Gil llega pronto en “O seu amor”, cantado como cuarteto y que acaba convirtiéndose en una de las piezas más luminosa de todo el disco. De entre las voces de sus hijos, destaca la brillante de Zeca, que en “Todo Homem” despliega toda su majestuosidad y nos regala una de las canciones más emotivas del álbum. Los clásicos del repertorio de Veloso como “Genipapo Absoluto”, “Trem Das Cores” o “A Tua Presença Morena” se mezclan con canciones inéditas y creadas por los Veloso, como “De Tentar Voltar” o “Clarão”, donde los instrumentos de los Veloso hijos -como el contrabajo solemne de Morenodestacan a la par que la voz del padre.
Una de las canciones insignia de este disco es, sin duda, “Alexandrino”. El funk brasileño se apodera de los Veloso, presidido por sonidos electrónicos del teclado, las guitarras de Caetano y Tom, y el plato de Moreno. Merece la pena visualizar el concierto original, donde Tom se levanta a bailar entorno a la familia y todos crean una atmósfera de pura fiesta. Le sigue “Oração a Tempo”, una de las clásicas de Caetano que revive de su repertorio con frescura gracias a sus hijos. “Ofertório”, dedicada a la madre de Caetano para su 90 cumpleaños, es uno de los temas más cálidos y emotivos del disco, y todo un homenaje que da nombre al disco.
La alegría de “Gente” o la ternura de “Ninguém Viu” remarca la excelencia musical de los tres hijos Veloso. Los aplausos y ovaciones se intercalan entre canciones y transmiten felicidad y euforia, como en las inéditas “How Beautiful Could a Being Be” o “Tá Escrito” –esta segunda, la última pieza del álbum y donde el público aplaude sin parar al show incomparable de los Veloso. Lo festivo, lo íntimo, lo familiar y la confianza musical se entremezclan en un directo lleno de samba, bossanova, música popular e incluso funk. Veloso nos abre las puertas de su casa para descubrir la felicidad de su familia, que vive por y para la música, y la transmite a todo su público. KAREN MONTERO























“Veo muchos paralelismos entre cómo tratamos la tecnología y cómo tratamos históricamente la religión ”
Tras seis años de silencio discográfico, La Dispute volvieron hace unos meses con “No One Was Driving The Car” (Epitaph/[PIAS], 25), su nuevo y conceptual disco, grabado entre Australia, Reino Unido, Estados Unidos y Filipinas, cuestión que según Jordan Dreyer, cantante y letrista de la banda, los nutrió de una nueva y única energía.
PARA ESCRIBIR LAS LETRAS de las catorce canciones que componen el álbum, Dreyer encontró su musa en el uso actual de la tecnología y como era de esperar no fue una inspiración romántica. “Veo muchos paralelismos entre cómo tratamos la tecnología y cómo tratamos históricamente la religión o cualquier creencia en la que podamos confiar para mejorar nuestra calidad de vida y comprender la incertidumbre que a menudo sentimos. Esto último es algo muy fuerte en el presente. Tendemos a aceptar la tecnología sin cuestionarla, sin ver sus efectos a largo plazo y creyendo que tiene algún tipo de lado benévolo. Así que el título me pareció un resumen bastante acertado de lo volátil y
violenta que puede ser la existencia”, expone Dreyer desde su casa. La explicación del título del disco es hilarante o aterradora según se la mire: Dreyer leyó una noticia sobre un accidente de tránsito perpetrado por un coche Tesla, en el cual el policía a cargo del operativo describía el siniestro a la voz de “nadie estaba conduciendo el coche”.
A NIVEL SONORO, este disco autoproducido y dividido cinematográficamente en cinco capítulos, presenta a la banda más poderosa que nunca, con una base rítmica inquebrantable, unas guitarras portentosas y la voz de Dreyer experimentando una intensidad inédita. “Hemos intentado enfocar cada disco basándonos en un tema general, pero también en una cualidad estética y tratando de abordar cada cosa de una manera que realmente defina nuestra visión por completo. En esta ocasión, todos queríamos algo que se sintiera urgente, con mucha intensidad en todos los aspectos”.
DADO A EXPRESAR SUS VISIONES existencialistas, Dreyer hace aquí también referencia a esa cualidad adulta de considerarse eternamente en la crisis de la mitad de la vida. Consultado por cómo se siente respecto a sus proyectos y logros entrando en su cuarta década de vida, el letrista reflexiona. “Es interesante y es difícil saberlo. Es una muy buena pregunta. Creo que he dedicado
más tiempo a considerar el entorno en el que crecí y las decisiones que tomé en los lugares en los que enfoqué mi energía. Es una consecuencia inevitable de envejecer, aunque siempre he estado en esta crisis por mi forma de pensar sobre el mundo, sobre mi lugar, sobre la muerte, etcétera. Creo que últimamente ha habido cierto grado de urgencia, pero no una urgencia drástica, sino una curiosidad atrapante… Y miro atrás, como retrocediendo a través de los discos que publiqué, esas instantáneas de quién era en ese momento, cómo era mi vida en ese entonces. Tienes una forma medible de rastrear quién eres de una manera quizás un tanto inusual. Creo que al llegar a esa conclusión sobre lo que has hecho en el pasado se facilita el proceso de buscar algo nuevo, honestamente y sin reservas, y ver todo lo que has hecho creativamente como un intento de comprender la etapa vital en la que te encuentras y tu significado en el mundo”. ADRIANO MAZZEO
Ni épica ni grandilocuencia: Foo Fighters optan por la inmediatez. “Your Favorite Toy” (Rosswell/Sony, 26) condensa en media hora un golpe de energía primaria que conecta con sus inicios, pero también con un presente marcado por pérdidas, cambios y necesidad de avanzar. Nos reunimos en Londres con Dave Grohl y Chris Shiflett para hablar de su nuevo disco.
TEXTO Oriol Rodríguez
FOTOS Elisabeth Miranda
ESTOY AGOTADO. Odio pillar el metro y odio aún más pillar el autobús. El taxi ni se contempla. Mucho menos en una ciudad como Londres, en la que subirte a uno de sus icónicos Carbodies negros te puede costar la nómina de medio año. Entre mi hotel en King’s Cross, donde el andén 9 ! de Harry Potter (que buscaré sin encontrarlo durante los tres días que estaré en la capital británica) y los estudios Abbey Road, donde en una hora y media tengo que escuchar el nuevo disco de Foo Fighters, “Your Favorite Toy”, hay cinco kilómetros y medio en línea recta siguiendo Euton Road. Google Maps me dice que los debería hacer en una hora y cuarto. Me sobrará un cuarto de hora antes de la hora a la que me han citado: las ocho de la tarde (¿o las ocho ya son de la noche?). Me pulo la pateada en cincuenta minutos. Nadie me dará una medalla. Tan siquiera un diploma. Si busco en el Strava, seguro que otros y otras han fulminado mi marca. Os he dicho que estoy agotado, ¿verdad? Me siento en un banco de piedra frente a los legendarios estudios en los que The Beatles grabaron algunos de los discos más importantes de la historia de la música y me dedico a observar. Hay un tipo con pinta de español o italiano que se comporta como un español o un italiano, cortando el tráfico a su antojo para hacerse ciento cincuenta y ocho fotografías cruzando el paso de peatones. Se hace selfies desde todos los ángulos posibles. Solo le falta descalzarse para imitar al falso Paul McCartney –porque, como ya sabéis, el verdadero Paul McCartney murió en un accidente de circulación, y el que aparece en la portada de “Abbey Road” es un doble que pillaron para seguir con el negocio–. Mientras tanto van llegando a la cita críticos ingleses con pinta de ser más estrellas del rock que las estrellas del rock, alemanes con su eterna estética heavy me-
tal, franceses, belgas, argentinos… y, cerrando el chiste, yo, el único representante de la prensa musical patria.
JOAN S. LUNA podría haberme propuesto ir a la escucha del nuevo disco en solitario de Andy o de Lucas, que, si el sarao hubiera tenido lugar en el estudio 2 de Abbey Road, hubiera aceptado igual. Para un melómano debe ser lo más parecido a adentrarse en la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén si eres un creyente fervoroso. Hay barra libre de vino y cerveza IPA, y unas pizzas que ha traído un repartidor de Glovo en versión londinense mientras hacíamos cola para que los de la discográfica nos requisaran el móvil para que no grabáramos nada. Los ingleses privan más que nadie, y un argentino espigado se pasea por las mesas chequeando de qué son las pizzas. Cuando le tienta alguna, se pilla una porción, se sienta en una silla, se la zampa y retoma su tarea de inspección. Un gerifalte de Sony nos da la bienvenida. El tipo está emocionado, dice que su yo de quince años fan de Nirvana aún no se cree que pueda estar ahí presentado a la prensa internacional el nuevo disco de la banda de Dave Grohl. Foo Fighters aparecen por sorpresa, entre aplausos y “Woooows!!!”. Las IPA empiezan a hacer efecto. El tipo más simpático en la industria del rock pilla el micro y nos agradece que hayamos venido. Que es uno de los discos que más ha disfrutado grabando. “Tres semanas y listos. Como en los viejos tiempos”. Alguien le da al play y empieza a sonar lo nuevo de los Foos. Diez cortes. Poco más de media hora. Rock urgente sin aditivos. Es el disco de un hijo ilegítimo de Lemmy criado en Seattle y residencia en Los Angeles. Si añorabais a los Foo Fighters de los inicios, tal vez aquí los volváis a encontrar. “Sí. Y este disco tiene

Fooesa potencia cruda, ese sonido contundente”, me confirmará dos días más tarde Dave Grohl en nuestra charla cara a cara. “A lo largo de los años hemos tenido muchas dinámicas diferentes en nuestro sonido. Creo que la mayoría de la gente, cuando piensa en Foo Fighters, piensa en guitarras agresivas, grandes baterías y cosas así. Pero si vuelves atrás y escuchas cada disco, hay pequeños momentos de otras cosas. Hemos cubierto mucho terreno. En el último año y medio o dos años ha habido muchos altibajos. Y estuve escribiendo música durante todo ese tiempo en casa, en mi estudio, que es una habitación muy pequeña. Es como mi terapia. Mi válvula de escape. Un lugar al que puedo ir a confesarme, a reflexionar. Después de un año grabando cosas yo solo,

había como cuarenta o cincuenta canciones. Y pensé: ‘Vale, es hora de volver a la banda y al mundo y hacer música’. Estaba escuchando todas esas canciones y había diez seguidas que tenían exactamente la energía que necesitábamos. Esa energía que, después de treinta años como banda, te explota en la cara. Como diciendo: ‘Venga, vamos’. Y es genial porque nuestra banda es una combinación muy especial de elementos: Pat, Josh, Nate, Chris, Rami… Siempre digo que es como las ruedas de un reloj. La grande, la que está al lado, la de abajo… Si todas encajan, el reloj marca el tiempo. Y esta vez el tiempo ha pasado muy rápido. Un lunes les mandé un whatsapp al resto diciendo: ‘Vale, empezamos el miércoles’. Tres semanas después ya habíamos acabado el disco.
Llevamos tanto tiempo juntos que tenemos como una especie de telepatía musical. Nos miramos y lo sabemos. Y en ese espacio pequeño y con esa conexión entre amigos, todo sucede rápido. Y para este disco era importante tener esa energía espontánea. Y funcionó”.
“GRABAMOS EL DISCO EN CASA DE DAVE. Nos centrábamos en dos o tres canciones al día, así que nunca me sentí como ‘Tengo que aprender veinte canciones’. Fue algo gradual. Además, es muy cómodo grabar allí”. Rubio (bueno, un rubio que se confunde entre lo rubio y lo canoso), ojos claros, en buena forma, de los que salen a correr, hacen surf y solo comen comida orgánica. Chris Shiflett tiene tanta pinta de californiano que podría
sustituir al oso que hay en la bandera del soleado Estado de la Costa Oeste americana. “Por el sonido, pero especialmente por la llegada de Ilan Rubin a la batería, este disco tiene algo de nuevo capítulo en la trayectoria de Foo Fighters. Hemos pasado años difíciles: perdimos a Taylor Hawkins, hicimos un disco, giramos con Josh Freese… Ha sido una etapa complicada”. Eso se refleja en una rabia sónica que también puede tener su génesis en el actual momento social y político que viven los Estados Unidos. “Probablemente esté conectado, aunque no de forma consciente. Yo vengo de la escena punk y hardcore, pero en realidad no era muy política. Más bien, nihilista. Sin embargo, girar por el mundo fue mi mayor despertar político. Nunca había salido de Estados Unidos y de
3repente hablaba con punks alemanes que sabían más sobre la política exterior de mi país que yo”. Shiflett no estaba ahí cuando Dave Grohl empezó con Foo Fighters en 1995, pero en realidad siempre estuvo ahí. Adolescente metido de pleno es la escena hardcore punk californiana, fue el bajista de Rat Pack, una banda que no es más que un breve en las páginas de Maximum Rocknroll, pero que duró lo suficiente como para hacer de teloneros de Scream, el grupo del que Grohl era batería antes de su llegada a Nirvana. “Recuerdo perfectamente que antes del concierto todo el mundo me decía que me fijara en el batería, que era la bomba. Y lo era. Años después, antes de que saliera el primer disco de Foo Fighters, circulaba una cinta de casete con algunas canciones. Cuando la escuché, pensé: ‘Dios mío, ¡este es el batería de Nirvana y
EL 26 DE MAYO saldrá a la venta “Be Sweet to Me”, primer disco de Violet Grohl, la hija mayor del cantante de Foo Fighters. A Violet, que tiene diecinueve años, ya la hemos podido ver actuar junto a su padre y el resto de los miembros de Nirvana en el concierto benéfico FireAid que ofrecieron a inicios de 2025, donde (con Kim Gordon al bajo: Krist Novolesic, como en el legendario “Unplugged”, toca el acordeón) se marcaron una tremebunda versión de “All Apologies”. Tras escucharla es imposible no haberse enamorado de la voz de Violet. Un año después, y tras la aparición de diversos singles, debutará de largo con un trabajo que ha sido modelado junto a Justin Raisen, uno de los productores referenciales de esta década, y que, de Cocteau Twins a Soundgarden, encuentra sus influencias en el rock alternativo de los ochenta y los noventa. Dave Grohl confiesa que el primer disco de su hija ha sido una gran fuente de inspiración para “Your Favorite Toy”. “Realmente me inspiró a hacer este disco”, cuenta orgulloso el padre. “La forma en que hicieron el disco y la energía que tiene… Pensé: ‘Oh, vaya, acabo de inspirarme con el álbum debut de mi hija’. Y eso es genial”. O R

de Scream!’. Aquella demo ya era increíble. Se generó un gran hype incluso antes de que saliera el disco”. Shiflett se unió al grupo en 1999, tras la publicación de su tercer disco, “There Is Nothing Left to Lose”, sustituyendo a Franz Stahl (quien a su vez había sustituido a Pat Smear, quien más adelante regresaría al grupo), antiguo compañero de Grohl en Scream (y también miembro de Wool, una de esas bandas de semiculto de los noventa siempre a recordar y reivindicar). “Eso fue hace mucho tiempo. Creo que tenía diecinueve, quizá veinte años”, rememora entre risas Dave Grohl cuando le recuerdo su accidentado concierto con Scream en Barcelona. “Cuando salíamos de gira con Scream, todo era muy intenso: todo el grupo y todo el equipo en una sola furgoneta. No había muchos días libres. Normalmente empezábamos en Holanda y nos recorríamos toda Europa en dirección sur. Cuando llegamos a España estaba enfermo. Tenía gripe y una fiebre muy alta. Nos quedamos en casa de
alguien de los que montó el concierto, en un ático cerca de Las Ramblas. Tras el bolo los demás salieron a cenar y beber y yo me quedé solo en el apartamento descansando. Lo divertido es que en el mismo edificio había un bingo. Y ya me ves a mí con fiebre, escalofríos, escondido bajo una manta, oyendo el eco del cantar de los números: ‘Cinco’ (lo dice en castellano). Toda la noche fue así. Una puta locura. Me petaba la cabeza. Era como tener alucinaciones. La mañana siguiente me desperté y a seguir con la gira”.
NO ESTOY NERVIOSO, estoy agotado, le respondo a mi pareja cuando me pregunta si hay cosquilleo por poder sentarme un rato a charlar con Dave Grohl. Ayer era miércoles, segundo día en Londres y, en un principio, no tenía ningún compromiso. El plan: patearme todas las tiendas de discos y todas

las librerías de la ciudad. Todo cambia tras el desayuno continental en el buffet libre del hotel. Un nuevo mail llega a la bandeja de entrada. Es de Sony: “Hoy hay un concierto secreto de Foo Fighters en Londres. Si quieres ir, tienes entrada”. El bolo es en la Sheperd’s Bush Empire, una sala de medio aforo en algún punto entre el Apolo barcelonés y un Liceu en decadencia. Empieza a las ocho y media, pero me piden que llegue una hora antes. Chequeo el Google Maps por si puedo ir andando. Está a tomar por saco. En metro es una hora. Andando, media vida. No hay otra que subirse al Underground. “It’s gonna be a long night, motherfuckers”, advierte Dave Grohl cuando pisa el escenario. Y lo es. Dos horas y media a piñón. Solo suenan dos canciones del nuevo disco: “Of All People” y “Your Favorite Toy”. El resto hit tras hit, sobre todo de sus primeros cuatro álbumes. No puedo evitar regresar a 2017, cuando los Foos dieron un concierto secreto en la sala (entonces) Barts (ahora Paral·lel 62) de Barcelona.
“
“Hemos pasado años difíciles. Ha sido una etapa complicada”
Ni Dave Grohl ni Chris Shiflett lo recuerdan. Decepción. Nos gusta pensar que hay una conexión especial entre tu ciudad y tus artistas favoritos. Y en realidad, en la era global, todas las ciudades son iguales. Todas tienen un Zara en la avenida principal y todas han escondido un concierto secreto de Foo Fighters. “No estoy seguro de si fue en Barcelona o en Madrid, para ser honesto. Pero hace años, cuando me uní por primera vez a la banda, dimos un bolo demencial en una tienda de discos”, me comenta Shiflett. “Lo recuerdo como uno de los conciertos más locos en la historia de Foo Fighters. ¿Fue en Barcelona?”. No lo recuerdo, para ser honesto.
ES JUEVES. Tercer y último día en Londres. Chris Shiflett y Dave Grohl me esperan en The Rosewood, un hotel de esos que solo te puedes permitir si tu sueldo mensual tiene un mínimo de cinco dígitos. Tengo veinte minutos para hablar con el guitarrista. Quince con Grohl. Con Shiflett charlamos
de fútbol. Dicen que de chaval era buenísimo. Él dice que no es para tanto. Que sigue jugando siempre que puede a fútbol 7 con los colegas. Que es del Arsenal. Que, si un grupo de rock fuera un equipo de futbol, él jugaría de mediocentro ofensivo. Grohl vapea. Cazadora tejana negra. Vaqueros negros. Camiseta negra. Converse All Star Chuck Taylor (negras, claro). No es difícil imaginárselo reponiendo discos en alguna tienda underground. “Tío, yo también estoy hecho polvo. ¡Tengo cincuenta y siete años!”, confiesa. “Anoche llegamos a las mil al hotel y he dormido dos o tres horas como mucho. Me he levantado hecho polvo. Hay ciertas cosas que te hacen sentir más viejo y otras que te hacen sentir más joven. En lo físico la edad es la que es, pero creo que la alegría y el entusiasmo por la vida hacen que te mantengas en una especie de edad inconcreta. Tengo muchísima suerte de que mi trabajo sea tocar música y compartir esos sentimientos con la gente. El rock te mantiene vivo. Mantiene tu espíritu… Cuando mi madre estaba ya muy enferma, a punto de morir, su espíritu nunca se detuvo. Su mente y su espíritu seguían ahí. Somos solo células, pequeñas moléculas. Y esas cosas tienen un límite. Pero el espíritu no”. La energía del nuevo disco va un poco por ahí.
GROHL, CONTRADICIÉNDOSE con el repertorio que presentaron anoche, asegura que no quiere depender de las canciones antiguas para el resto de su vida. “Quiero que las canciones nuevas algún día se conviertan en canciones antiguas. Quiero seguir avanzando. Foo Fighters no hemos terminado. De hecho, en lugar de frenar, hemos querido acelerar. Somos como una bola de nieve que cada vez va más rápido colina abajo. Creo que tiene que ver con sentirse afortunado, afortunado de haber sobrevivido los últimos treinta años. Afortunado de seguir con nuestro grupo de amigos y familia. Estoy agotado, pero me siento afortunado”. Se acaba. Compruebo en Google Maps cuánto tardaría en llegar andando al aeropuerto de Heathrow. Mejor voy en tren. Estoy agotado… pero me siento afortunado. O.R.
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l Alicante 08 julio. Área 12 l Barcelona 10 julio. Cruïlla l Madrid 11 julio. Mad Cool


La publicación de su nuevo disco, “A Pound Of Feathers” (Silver Arrow, 26), significa reubicar en plena actualidad a una banda que, por otra parte, ya vive por méritos propios en la inmortalidad artística, habiendo logrado ser el estandarte del hard rock clásico en estas últimas décadas mientras conquistaban un lugar privilegiado en la historia del género.

Amorica (1994)
Recogiendo el legado de dos álbumes predecesores, “Shake Your Money Maker” (92) y “The Southern Harmony And Musical Companion” (92), que les había convertido ya en doctos representantes del rock sureño, su tercer capítulo, tras dar por amortizado ese factor canónico, se presentaba más personal y paradójicamente emisor de un todavía mayor arraigo tradicional. Sin renegar
de una ascendencia que les cruzaba con los Stones, Aerosmith, Otis Redding o Allman Brothers, composiciones como “Gone” o “High Head Blues” dirimían una “batalla” eléctrica entre las guitarras de Marc Ford y Rich Robinson, mientras que la imponente voz de su hermano Chris se sentía dotada para trasladar el más desgarrado dolor en “Cursed Diamond” o ubicarse en los pantanos del blues primigenio invocados por “Downtown Money Waster”. Caracterizado por un ánimo visceral que compete a todos sus ingredientes, la banda despejó cualquier incógnita sobre un posible adocenamiento entre dictámenes convencionales para firmar un disco de agitadas emociones, una demostración de que su estado de gracia no era algo pasajero.

La rareza
Before the Frost... Until the Freeze (2009)
Aunque no hay en la existencia del grupo salidas de tono estilístico a nivel global, el rotundo éxito que significó “Warpaint”, encarando ese abismo que representaba un regreso, en este caso después de siete años, huérfanos de figuras esenciales en la configuración de la banda, papel encarnado por Marc Ford, parece que le otorgó el empoderamiento necesario a la formación de entonces, con un Luther Dickinson (North Mississippi Allstars) incorporado de pleno derecho, para atreverse con un disco doble grabado en una suerte de directo. Un heterodoxo camino que, salvo algunas inmersiones en terrenos campestres o místicos más prescindibles, representaba un jugoso y variado recorrido por las diversas facetas de una banda que dejó constancia de que su existencia, por encima de todo, seguía teniendo todo el sentido y que su idioma está hecho de numerosos dialectos.

La decepción
Three Snakes and One Charm (1996)

Puede que consecuencia de haber “nacido” como sucesor del brillante “Amorica”, que opacó sustancialmente su resultado, o sobre todo de verse envuelto en el ya públicamente expresado odio cainita entre hermanos, lo cierto es que su cuarto trabajo adolecía del vigoroso alma, hasta ese momento impoluto, que caracterizaba al sonido de la banda, en el que ni las llamadas al desenfreno eléctrico, convertidas demasiadas veces en fuegos fatuos, ni los medios tiempos, carentes del estremecimiento habitual para sobrecoger el corazón, lograban aupar su contenido. Si bien el disco no supone un traspiés suficiente como para descabalgar la admirable trayectoria del grupo, su contenido está llamado a diluirse y pasar inadvertido entre el caudal creativo de los cuervos.
KEPA ARBIZU
Con la publicación de “Todas las cosas que nos salieron mal” (Bcore, 26), los donostiarras
Comic Sans inician una nueva etapa marcada por los cambios en la formación y las ganas de evolucionar musicalmente.
SOLO CINCO AÑOS separan su debut autoproducido del presente “Todas las cosas que nos salieron mal”, pero parece que ha pasado una vida entera. Para empezar, de la formación original solo continúa su cantante y guitarra, Manza, quien nos responde desde casa por videollamada. “¿Que qué pasó? Hay de todo. Alguno quería un camino más tranquilo: no tocar tanto, quizá algún concierto de vez en cuando, algún festival, y poco más. Otros no podían compaginar los estudios y el trabajo con la banda. En mi caso, siempre tuve la mentalidad de girar
a tope, tocar todo lo posible”, asegura. Su primera referencia, “Jon Lee” (21), encajaba a la perfección en el último revival del Midwest emo noventero, un subgénero con el que Manza y sus compañeros llegaron a obsesionarse. Cantaban en inglés, euskera y castellano. “Recuerdo que en los primeros ensayos hacíamos cosas muy raras, mucho screamo, cosas experimentales. Hasta que empecé a escuchar mucho Midwest emo, sobre todo Mineral y Penfold, que tenían esas partes más cañeras. No mamamos tanto American Football como la gente cree”, precisa el líder de la banda. El último en llegar a la banda es el bajista Diego de la Hera (ex The Bloody Magic Nails), amigo de Manza desde tiempos escolares. “Después de un tiempo desconectados, nos reencontramos en Madrid, donde yo estaba estudiando un máster. Manza me dijo que me pasara por la tienda de discos Marilians, que estarían allí firmando discos. Nos vimos, nos tomamos unas copas… pero no me dijo nada de entrar en la banda”, recuer-



“Para escribir necesito estar triste, que me salgan mal las cosas”
RR The Strokes presentarán el que será su próximo álbum, “Reality Awaits”, en España. Lo harán en un único concierto que se celebrará el 20 de octubre en el Palau Sant Jordi de Barcelona con Fat White Family y Alex Cameron como invitados.
RR Tras su aparición sorpresa en la actuación de Sabrina Carpenter en Coachella, Madonna ha compartido el tema “I Feel So Free”, adelanto de lo que será “Confessions II”

Fangoria nos presenta una mentira pop en doce actos. El dúo formado por Alaska y Nacho Canut abstracta los límites entre “La verdad o la imaginación” (Warner, 26) para crear una ecléctica ficción. Una en la que se despiden o no, de cincuenta años sobre los escenarios.
ANTE TAN BARROCA como homérica batalla dialéctica, si algo está claro en este disco es la firme apuesta por el eurodance y la electrónica. Como en su debut, sin guitarras. De revivir aquel “Salto Mortal” (90) hablan precisamente en “El síndrome de París”, corte más largo y contundente del álbum. “Es el disco más raro que hemos hecho. Lo hicimos con Danny Hyde que bajó de un avión descalzo y venía de una subcultura trance. No entendía el pop, de hecho, ahí fue cuando dejamos de usar guitarras. Matt Pop sabíamos desde el principio que es una persona completamente formal, entonces es todo lo contrario. No es
RR El Rock And Roll Hall Of Fame ha dado a conocer los “intérpretes” que se suman este año. La lista incluye a Phil Collins, Billy Idol, Iron Maiden, Joy Division/New Order, Oasis, Sade, Luther Vandross y Wu-Tang Clan.
RR Finalmente, el nombre de Lana Del Rey estará ligado al universo James Bond, pese a que será por “First Light”, la composición que ha creado junto al veterano David Arnold para el videojuego “007: First Light”.

tan high energy porque la high energy es más americana, esto es más eurodance. Al fin y al cabo Matt es holandés y vive en Francia”. Habrá quienes digan que es house, incluso quienes redactaron la nota de prensa, aunque la realidad es bien diferente. “En los directos es como techno con CH, es bacalao, es megatrón, entonces no nos apetecía eso. Ya hemos hecho un disco en directo el año pasado para que quede registrado. Tampoco es disco house, es pop melódico y bailable pero la de ‘El beso que jamás te pude dar’ es más house”. Esta no es la única pieza outsider que encontramos, y menos bajo la óptica-límite del grupo. “Porque ‘Consecuencias’, ‘Tigres de Escayola’ y ‘La Verdad o La Imaginación’ se salen un poco. Son más suaves por decirlo de alguna forma. Nosotros ya eso lo consideramos una balada”. También “Punto de

da. La propuesta llegaría más adelante, en otra visita a la capital, porque la marcha amistosa de su entonces bajista —Endika Galdeano— era inminente.
“TODAS LAS COSAS que nos salieron mal” es la primera referencia en Comic Sans para Diego, y la segunda para el guitarrista Ander Redin (también batería de Boys Kissing Boys) y para el batería Mickele Morra (también en Bernal), que se estrenaron en el estudio con Comic Sans grabando el EP de cuatro temas “Ojalá fuera mi cumpleaños” (24). “Ahora siento que todos llevamos el mismo ritmo, estamos todos muy a gusto. Ojalá sea la formación definitiva”, subraya Manza. El nuevo disco del renovado cuarteto es el más colectivo hasta la fecha, como destaca Manza. “Antes me encargaba de todas las letras, pero llevaba un tiempo que no me salían. Para escribir necesito estar triste, que me salgan mal las cosas [risas]. Ander y Diego hacen letras muy buenas y ellos sí pasaron malos momentos [más
risas]”. En uno de los cortes Ander canta toda la canción, otra de las novedades del disco. “La idea era que cantara yo, pero era imposible tocar lo que toco y cantar eso, era inviable. Grabamos mi voz y no me gustó nada. Sonaba fatal, rollo Dani Martín de El Canto del Loco. Le dije a Ander que la cantará y quedó increíble”, recuerda Manza. La banda describe “Todas las cosas que nos salieron mal” como un álbum mucho “más accesible”. “No es un disco tan de nicho. Hay melodías más abiertas. Igual no gusta tanto de primeras a nuestros viejos seguidores, los que nos descubrieron con ‘Éramos felices y no lo sabíamos’ (BCore, 23), pero creo que puede ir calando con las escuchas. La banda ha evolucionado, cogiendo cosas de aquí y de allí, pero con nuestro estilo, con nuestra gracia. Ya no es tan Tiny Moving Parts, tampoco es Blink 182, pero hay cosas de todo eso”. LUIS BENAVIDES
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RR Apenas unas semanas después de visitarnos –con cancelación de por medio, claro está–, Morrissey anuncia una nueva visita a nuestro país. El británico estará actuando en Barcelona (25 julio, Poble Espanyol; dentro del Barts Festival) y Madrid (29 julio, Movistar Arena).
RR American Football invitan a Brendan Yates (vocalista de Turnstile) a que les acompañe en su single “No Feeling”. Por otro lado, Brad Ebert, excompañero de Yates en Turnstile, fue detenido recientemente por atropellar al padre



RR AIEnRuta Artistas da a conocer los seleccionados para su segundo ciclo de este año. La lista es la siguiente: Alondra Bentley, Arima Soul, Bengo, Casapalma, Cristina Len, el diablo de shanghai, Gazella, Hermana Furia, L’arannà, Las Nietas del Charli, Los Saxos del Averno, Maria Grep & Mundo Prestigio, Mondra, Montedapena, Orina, Restinga y Sara Zozaya y Vacaciones Permanentes.
RR El artista electrónico enmascarado Claptone publicará nuevo álbum en mayo. El disco llevará por título “Wanderer”. MS

Partida”. “Es tan curiosa que no la podemos tocar en directo. El otro día lo intentamos y dijimos: ‘¿Qué hacemos con esta canción?’”.
“Hace veinte años estábamos así, pero con Sara Montiel ahí sentada fumándose un puro”
ENTRE LOS CONSTANTES dilemas que afrontan no sólo en este disco, si no durante toda su discografía, nos encontramos uno al que llevan resignificando más de veinte años desde aquel “la diferencia entre la fe y la ciencia” de “Arquitectura Efímera” (03) del que ahora afirman “la ciencia es cuestión de fe” en “Todo existe a la vez”. “La física cuántica es cuestión de fe. A ver ¿tú has visto un átomo? También tenemos una canción que se llama ‘Sólo creo lo que veo’ y todo lo de los dinosaurios no lo hemos vivido. La ciencia y la fe es una lucha continua. Hace veinte años estábamos así, pero con Sara Montiel ahí sentada fumándose un puro. Entonces eso
cambia todo el paradigma”. Lo que no sabemos si es verdad, o imaginación de este periodista, es si este disco es un adiós. A pesar de que el single “Me Voy” –último tema del álbum– es el único que consideran que trate sobre despedidas, el pegadizo “Adiós mon cheri, me marcho de aquí” de “El síndrome de París” y el sentenciador “Quisiera terminar bailando” de “Bailo”, que podría suponer un cierre de ciclo desde su primer maxisingle con Pegamoides, hacen sospechar a este autor. “No, pues es comienzo de círculo. A ver, cuando ‘Todo existe a la vez’, las despedidas y las bienvenidas… Cuando abrimos un ciclo no esperamos nada de él, pero siempre da, aunque sea risa”. MARTÍN P. CORRAL
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En épocas de estandarización en las que los artistas populares parecen no proceder de ningún lugar en particular, como si fuesen desangeladas calles comerciales de cualquier capital, es de valorar que existan casos como el de La Renga, quienes volverán a visitarnos. En ellos la banda de rock capitaneada por Gustavo “Chizzo” Nápoli y Gabriel “Tete” Iglesias repasará su larga trayectoria iniciada a finales de los ochenta.
“Hemos hecho amistades con bandas como Los Suaves o Marea”
EL GRUPO DE ROCK’N’ROLL argentino más convocante de la actualidad en su país, país en el que llenan varios estadios de fútbol al año desde la más admirable autogestión, es un diamante en bruto para ver en Europa en salas más pequeñas a las que incluso llegarán unos cuantos cientos de fanáticos que cruzarán el Atlántico, convirtiendo a La Renga en una suerte de Grateful Dead del Cono Sur. En su nueva visita a nuestro país –recordemos que su reciente disco en directo incluye grabaciones procedentes de sus últimos shows en Madrid y Mallorca– actuarán en Barcelona y Tenerife. En medio de las preparaciones para los conciertos que dieron en el Parque de la Ciudad de Buenos Aires, Chizzo Napoli, cantante, guitarrista y principal compositor de la banda, nos recibió en su búnker en el sur del conurbano bonaerense, una base de operaciones en la que abundan las motos, las guitarras y un sentido de camaradería realmente emocionante y donde, apenas entrar, es inevitable sentirse privilegiado por estar dentro de ese particular mundo. La banda lleva el barrio (y su emoción, sus afectos y su estilo de vida) a cada paso que da. Hay un par de decenas de fans haciendo guardia en la puerta de la finca con la esperanza de ver
a sus ídolos. Esperan pacientemente y con respeto, ese es el aura que La Renga trae, pero que también trabaja para mantener. Al consultarle por la trayectoria de la banda en España, Chizzo –cincuenta y nueve años–, hombre rústico pero sensible, esquivo para dar entrevistas, pero cercano, cuenta que “la relación con el público en España cambió porque todos estos años se ve que se fue sumando más público español. Pero la mayoría es público latino, podés encontrar peruanos, chilenos, uruguayos, ¿viste? Y bueno, los argentinos siempre son la mayoría. Se hizo un vínculo muy copado con la gente allá. Hemos hecho amistades con bandas como Los Suaves o Marea”.
LA RENGA ES UNA BANDA que mide sus movimientos con detalle quirúrgico, haciendo gala de un sentido muy fino de la exposición. Suelen hacer pocos conciertos al año, pero mayoritariamente multitudinarios en Argentina y otros países de Sudamérica, lo cual lleva a preguntarles sobre las sensaciones de tocar en lugares más íntimos como lo harán en esta gira europea. “Bueno, es un poco como volver a tocar en lugares chicos, lo que es muy lindo. A mí me encanta. Yo generalmente acá, además de

tocar en los estadios, voy con amigos y otras bandas a tocar en bares o algún teatrito a los que me invitan, porque es lindo. Me siento muy bien. Es como estar en lo que era la esencia cuando nosotros empezábamos también, ¿viste? No perder el contacto ese con la calle, con lo que es la cercanía, porque nosotros antes terminábamos de tocar, bajábamos y estábamos con el público y ahora no se puede estar con las cincuenta mil personas, pero en esas ocasiones se da eso”. Sobre las sensaciones de tocar en una u otra condición agrega que “Yo creo que es distinto, pero no quiere decir que una sea mejor que la otra. Son distintas. También me gusta una situación en la que estás tocando, improvisando y la gente está sentada escuchando por ahí, volando, conectada, estando todos juntos en la misma. Hay distintas formas de abarcar todo eso”.
CHIZZO Y EL RESTO DE LA BANDA (Tete Iglesias, al bajo, y su hermano Tanque a la batería, a quienes se suma Manu Varela, quien se encarga del saxo) se criaron en el núcleo del sucio y rutero rock’n’roll argentino que tiene como héroe máximo a Pappo (prócer de la guitarra y colaborador de la banda) y al mismo tiempo tomaron las enseñanzas de los míticos Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en cuanto al carácter autogestionado, cuestiones que los hace únicos y desvela las coordenadas de un éxito popular sin comparación “Cuando era pendejo pasaba por la sede de M.I.A. [Músicos Independientes Argentinos]. Tenía quince o dieciséis años y ahí empecé a investigar un poco. Después vinieron Los Redondos a quienes fui a ver a la esquina del Sol. Imagínate, eran shows de treinta personas. Nosotros llevábamos adelante esa manera de trabajar, no como una bandera que decía ‘Somos independientes’, sino que era lo que podíamos hacer y así sacamos los primeros cassettes. Estábamos llevando mucha gente de boca a boca, así llenamos nuestro primer Estadio Obras, en el que entraban cinco mil personas. Nos la jugamos y salió todo muy bien. Ahí nos ponen el ojo varias compañías y dijimos ‘Bueno, tenemos que probar. ¿Por qué no?’. El porcentaje de regalías que les exigimos era más alto de lo que ofrecían a todos. Polygram fue el que aceptó y los volvimos locos. A todo le decíamos que no (risas)”, cuenta Chizzo entre carcajadas y ante la pregunta de qué aprendieron tras estar en un sello multinacional, cita la letra de uno de sus máximos himnos “El Revelde” y suelta “Soy el que nunca aprendió” para volver a estallar de risa. ADRIANO MAZZEO
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“Después del anterior disco, que trataba temas tan duros, quería que la esencia de este fuera algo que cualquiera que lo necesitara pudiera disfrutar de un baño de sonido para sentirse mejor”
Raye en NPR

“Los disfraces empezaron como una broma. Queríamos tener la posibilidad de tocar dos veces en la misma sala en la misma semana. Así escondíamos nuestras caras y hacer diferentes shows”
Klek de Angine de Poitrine en Noize Magazine


“En este punto de mi vida, pensé que, si voy a celebrar el pasado, probablemente debería hacerlo ahora… Valorando donde estamos los tres, creo que era este año o nunca”
Bob Mould en Rockzone
“John Butler es un referente para mí, o José González, con su finger picking, pero también me gusta ver a los guitarristas de flamenco”
Steph Strings en Ruta 66

“NO TENGO CONTROL PREVIO SOBRE LAS CANCIONES. SUENA ESTÚPIDO, PERO TENGO QUE DEJARME GUIAR POR MI INSTINTO Y ESCRIBIR SOBRE CÓMO ME SIENTO ESE DÍA”
Holly Humberstone en NME



Niña Polaca me dejan acurrucar entre los mil bártulos de su local para ver su ensayo. Hace solo unas horas que han anunciado su primer Movistar Arena y el engranaje de los cinco parece estar a punto. Pese a que queda casi un año para la gran cita, sienten “vértigo e ilusión”, cuando piensan sobre ese día y el lanzamiento de su nuevo disco, “¿Dónde está la ONU cuando más la necesitas?” (Subterfuge, 26).
ES SU CUARTO ÁLBUM, pero el primero compuesto íntegramente por los miembros actuales: Surma, Clau, Rubén, Beto y Kobbe (ya sin Sandra, de Ginebras). Y, también, el primero en el que “no improvisan”. “Lo hemos pensado todo más al hacerlo: veíamos que la cosa crecía y lo tenemos súper organizado”. ¿Se notan más serios? “No necesariamente, pero más mayores sí… Como un yogurín pasado”, concreta Kobbe. “Los problemas que vamos afrontando han cambiado con respecto a los que contábamos antes, que eran la adolescencia, la calvicie, la locura…”. La preocupación por la alopecia ha dejado paso a un tono más guerrero. “Las canciones van por orden de
cronología vital mía”, apunta Surma, quien firma casi todas las letras. “Al principio es todo amor y luego empieza a enfadarse. La idea es que fuese más político sin caer en la fanfarria de mierda ni en el hooliganismo”. Serrat, Labordeta, Lluís Llach y su “estaca” (a la que se refieren en la última canción del disco)… Hablan de ellos y el orgullo alicantino-valenciano se escapa entre sus dientes, especialmente con Llach: “’L’estaca’ [su canción del final de los sesenta que llegó incluso a ser prohibida] se acogió por la sociedad valenciana y catalana como un himno a la caída del sistema en los últimos coletazos del franquismo”. Pero tampoco han tenido que irse continuamente hasta los setenta para inspirarse. Para “CSI Alicante (mi generación)” bastó con mirar a su alrededor. Cuando cantan “han enterrado a mi generación”, se le vienen a la cabeza amigos suyos “con antidepresivos, que no pueden irse de casa sin vender un riñón… Las conversaciones a partir de los veintisiete son muy tristes”, concluyen. Aun así, charlar con Niña Polaca es de las chácharas más alegres que tendrás si te los encuentras por Malasaña. Probablemente te cuenten todo aquello que no dejan a una periodista de Mondo preguntarles: de cuántos locales de ensayo los han echado; cuántas veces han usado a Jimmy, el técnico de sonido, como doble de Surma en entrevistas; qué pasó en el festival Oasis 2023 o si les ha denunciado algún coro. Bueno, eso último
“Aitana tiene como doce llamadas perdidas nuestras”
DE ESTE MODO, sin darle muchas vueltas, surgió el texto que va hilando las canciones del disco a modo narrativo, y que se incluye en el vinilo. “Imagínate que un druida, borracho, te lleva a una hoguera y te cuenta una historia: ese es el concepto”. Y también fue la forma en la que nació la idea del escrito. Ahí está la magia de Niña Polaca: nunca sabes cuál va a ser su próximo movimiento. Pero funcionan. Les pregunto sobre sus planes para el Movistar Arena, esperando que detallen aspectos técnicos del directo. Pero “Queremos que venga Leiva” es lo único que me desvelan. “Tenemos una tradición muy mala que es, borrachos, mandarle audios a la gente… Rozalén, Viva Suecia, Leiva –¡que nos contestó una vez!–, etcétera”. A Sabina le invitaron a tocar en La Riviera. “El gancho fue que a lo mejor venía Loquillo”. “Y Aitana tiene como doce llamadas perdidas nuestras”. Quién sabe qué artista responderá al llamamiento del 15 de enero de 2027. No nos extrañaría que el mismísimo William Wallace se acabase presentando allí. M G

“Las conversaciones a partir
de los veintisiete son muy tristes”
sí que se animan a explicároslo por aquí. “Ensayamos una vez con un coro góspel y fue muy raro: les pagamos, se emborracharon a full, los despedimos, se enfadaron y nos mandaron un burofax”. Ellos les enviaron otro de vuelta. Más rabioso aún, por supuesto.
TODO SEA POR LA LÍRICA. Ese es el motor de este grupo. Cinco amigos con unos Letterboxd y Goodreads que echan fuego y que van salpicando sus temas: véase William Wallace en Lancaster, nacido de la pasión del cantante por “Braveheart”. “Puede ser la película que más me haya metido por el culo en mi vida [traducción: que más ha visto]. Y en un momento de estar muy, muy enamorado de mi novia, me sentí como William Wallace, invencible”. Beto recuerda estar viendo esa misma película por casualidad y “de repente dijeron ese nombre y fue como ‘coño ¡pero si esto lo hemos ensayado!”. “Componemos sin pensar”, admiten. “El autor canta lo suyo y el resto se va uniendo con lo que se le ocurra. Van saliendo cosas guays, otras horribles…”. Clau explica que “Sería perfecto” realmente la compuso para “un corto que iba de una chavala que se queda con la cobaya de su exnovia y la mascota se le cae por el patio y muere”. Se juntó con los demás y esa trama retorcida terminó siendo uno de los temas más especiales, “muy rollo Los Estanques”, del álbum. MARA GÓMEZ

Q

La Fúmiga La gent de la Mediterrània
1
Este es uno de esos clips en el que pasas el rato reconociendo y buscando a tu artista favorito. Un dreamteam de ensueño alrededor de La Fumiga quienes merecían una despedida con tanta implicaciòn como esta.

Q
2

Aiko El Grupo Modo sigilo
En muchos sentidos los vídeos musicales son, en ocasiones, toda una declaración de principios estética de lo que es y representa un grupo. Pues bien, este clip tiene la virtud de sintetizar a la perfección el espíritu de la banda.

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3
El Diluvi La sort de coincidir
El recurso de emular una sitcom para realizar un videoclip ha sido utilizado anteriormente hasta la saciedad, pero eso no significa que su uso pueda sacar la vertiente más cómica y desenfadada de los componentes de una banda.

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Ruïnosa y Las Strippers de Rahola Nascuda al Paral·lel
Imprescindible a la par que imperdible homenaje el que le hacen Ruïnosa y las Strippers de Rahola a un Paral.lel que es mucho más que un barrio de Barcelona: es un estado de ánimo y una forma de entender la vida.

Q
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Laibach Musick (feat. Wiyaala)
Los eslovenos Laibach sacan a relucir su clásico imaginario, en un clip tan simple en recursos, como efectivo a la hora de mostrar un tema en el que resulta más que evidente el homenaje a Kraftwerk. MS
Lanzado originalmente en marzo de 1986, “Master Of Puppets” fue una especie del perfeccionamiento de la visión alcanzada en el también sobresaliente “Ride The Lightning” para conseguir la obra maestra definitiva de Metallica.. Una demostración arrolladora de fuerza y velocidad que destacaba por sus temas más largos, sus vertiginosos cambios de tempo y una impresionante gama de emociones.
AQUÍ ESTÁN TODAVÍA los Metallica más rápidos y thrash de “Kill ‘Em All” (83), pero también los más progresivos de “...And Justice for All” (88) e, incluso, los más directos como en “Black Album” (91). “Master Of Puppets” puede ser visto casi como un disco conceptual en el que la banda habla sobre diferentes maestros de marionetas que manipulan a la gente, ya sean las drogas, las instituciones mentales, el ejército o la religión, lo que le daba un importante poso de cohesión, pero ahora vamos a ir desgranando canción a canción por orden de grandeza.

Master of Puppets
La mejor canción de toda la carrera de Metallica. Ocho minutos y medio que contienen multitudes. Desde el brutal riff inicial hasta llegar a esas carcajadas infernales que la cierran, sin olvidar el estribillo más contundente de la historia del metal, todo en ella es gigantesco y épico. Solos melódicos, un intermedio melancólico y montones
de cambios de compás irregulares. La forma en la que está construida esta canción es una prueba más del importantísimo papel de Lars Ulrich como arquitecto a la hora de ir pegando riffs y diversas partes a la hora de construir canciones. Hetfield, eso sí, vuelve a ser la estrella con esos riffs que le convierten en uno de los mejores guitarristas rítmicos de la historia, aunque donde vuelve a ser inmejorable es vocalmente, sonando agresivo y melódico al mismo tiempo, gritando sobre los peligros de las adicciones. Es, como no podía ser de otra forma, la canción que más veces han tocado en diracto, con mil setecientas ochenta y nueve veces.
Esa intro con dos guitarras españolas te mete totalmente en la canción antes de que entren la distorsión y la electricidad y la cosa se ponga en marcha con un estimulante ataque thrash. La letra, y la propia música, son un homenaje a la escena metalera de San Francisco que acogió a Metallica desde sus comienzos. “Battery” fue la declaración de intenciones de Metallica de dejar claro de dónde venían, pero también el reconocimiento de que la escena metal se les estaba quedando pequeña y estaban preparados para dar el siguiente paso y conquistar el mundo del rock sin ningún tipo de adjetivos.

Cerramos el podio del disco con un clásico indisputable, “Welcome Home (Sanitarium)”, una canción inspirada en la novela de Ken Kesey “Alguien voló sobre el nido del cuco”, una gran balada de metal que toma el relevo de “Fade To Black” en “Ride The Lightning”. Hetfield es capaz de intepretar con total convicción la furia impotente de un hombre recluido en un centro de salud mental. La canción, como suele ser habitual en Metallica, comenzaba más tranquila, hasta explotar en una segunda parte mucho más desquiciada. Ha sido interpretada por la banda en mil cuarenta y una ocasiones siendo la décima más interpretada de su carrera y la segunda más utilizada de “Master Of Puppets”

Una canción perfecta en la que música y letra se dan la mano en uno de los momentos más thrash y acelerados de la banda, en el que hablan sobre como se usa a las soldados como carne de cañón. Los militares que decidieron utilizar música de Metallica para torturar a otros seres humanos en Guantánamo deberían haber prestado especial atención a la letra. Las guitarras de Hetfield y Hammett suenan como metralletas, lo que agudiza esas amenazantes órdenes que aúlla Hetfield en la que posiblemente sea la letra más eficaz de todo el disco.
Una absoluta debilidad personal, “The Thing That Should Not Be” ve a los Metallica más pesados y heavys, con un riff principal al que Tony Iommi daría, sin duda, su visto bueno. Una canción que suena amenazante y oscura, algo que se ve subrayado por la poderosa voz de Hetfield y el solo más escalofriante de Hammett, con mucho wah-wah, como a él le gusta. Habiendo aparecido doscientas setenta y siete veces en el repertorio en directo de la banda es la quinta canción más interpretada de “Master Of Puppets”.
Orion
Colocar “Orion” tan abajo es un poco herejía, ya lo
sé, pero ¿qué le voy a hacer si hay otras cinco canciones que me gustan más? El caso es que entramos en terreno sagrado dentro de Metallica, ya que esta canción siempre estará ligada al miembro al que más se echa de menos (lo sentimos Dave Mustaine), Cliff Burton. La canción tiene varios grandes riffs y deja lucimiento para los tres solistas, el solo de Hetfield es el más clásico y deja paso a la increíble parte central, compuesta por Burton, en la que el bajista entrega el que se convertirá en su canto del cisne en la banda. Una especie de odisea espacial prog rock, de ahí el nombre de la canción y es uno de los mejores momentos de todo el disco. Como todo el mundo sabe Burton moriría el 7 de septiembre de 1986 en medio de la gira de presentación de “Master Of Puppets” y la banda no tocaría la canción en directo hasta 2006 cuando decidió tocar todo el disco al completo por su vigésimo aniversario. Desde entonces la ha tocado ciento catorce veces más. Aun así, sigue siendo la canción del disco que menos veces han tocado en directo.
La canción más emparentada con los dos primeros discos de Metallica, la más thrash, a pesar de comenzar de manera calmada. Como si Hetfield fuera consciente de que es la última canción del disco, lo da todo, llevando su voz al agotamiento, aunque más rápido es el solo de Hammett, puntuado por la batería de Ullrich y el bajo de Burton. La banda la ha tocado más de trescientas veces en directo, siendo la cuarta canción más tocada de “Master Of Puppets” en directo, solo por detrás de los tres grandes clásicos del disco.
Aclarémoslo, que “Leper Messiah” sea mi canción menos favorita de “Master Of Puppets” solo significa una cosa, que este disco es gigantesco. Y es que esta es una muy buena canción que en cualquier otro disco de metal sería una de las canciones principales, pero por algún sitio hay que empezar. El inicio es otro festival de riffs puestos uno detrás de otro durante un minuto hasta que entra la voz de James Hetfield. Y una de las cosas por las que este disco me gusta un poco más que su hermano “Ride The Lightning” es porque la voz de Hetfield suena más cruda y grave, perfecta para una canción como esta en la que la banda criticaba a esos telepredicadores que te salvan a cambio de dinero. Es la segunda canción que menos han interpretado en directo del disco, solo por detrás de “Orion”. SERGIO ARIZA
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ELECTRÓNICA / El debut de Fcukers sube rápido y te aguanta toda la noche. Shanny y Jackson entregan un bucle de hits en forma de playlist frenética y adictiva que define perfectamente el crecimiento bestial del proyecto en los últimos años. Cómo han terminado convirtiéndose en unos “imprescindibles” de la escena neoyorquina, generando enemigos, fieles y despertando envidias. “Ö” es un disco que nace casi a modo de recreación de una noche cualquiera entre cuatro paredes blancas, una mesa de mezclas y con pocas ganas de pensar. Un álbum dispuesto a construir comunidad, en el que todos estamos invitados a la fiesta, y con el que reproducir esas ganas de cambio constante, quemar el tiempo y freírte la cabeza a beats. Creado en dos intensas semanas
gracias a la varita mágica de Kenneth Blume (Kenny Beats). Por él sobrevuela un aura de US house que se deja ver mejor por grandes temas que sirvieron de presentación como “Lucky”. Pero, en realidad, su punto fuerte reside en la explotación de una energía muy europea que toma forma física cuando, por ejemplo, se vuelcan hacia el UK garage en “Butterflies” o rompen hacia el drum’n’bass en “Getaway”. Además, junto al ya citado Kenny Beats, aparece Dylan Brady de 100 Gecs jugando también en la producción empujando esa parte más “experimental”. Y la mezcla del disco corre a cargo de Tom Norris, quien en su momento colaboró con figuras como Lady Gaga o Charli XCX. La verdad es que no sabemos si Fcukers representan el futuro de la música como muchos medios soltaban cuando la propuesta asomó la cabeza hace unos años. Pero lo que sí estamos seguros es que, más allá de contribuir al auge del pop electrónico actual, definen muy bien la necesidad de apoyarse en la música como vía de escape de esa agotadora sensación constante de sentirte timado por el mundo. álex jerez

INDIE ROCK / Seis años de silencio legitiman a la presente entrega, un EP de cuatro canciones. “Is This All There Is” es una buena noticia en forma de colaboraciones, que entremezcla la ardorosa personalidad artística de Anna Calvi con artistas no menos singulares. Son las suyas unas apariciones que potencian el valor del conjunto, aportando interpretaciones vocales que contrastan con la poderosísima ejecución de la londinense. Desde ese “God’s Lonely Man” en la que se alía con Iggy Pop para rendir homenaje a Siouxsie & The Banshees al cambio de dirección (y ritmo) que supone la ensoñadora versión del “I See A Darkness” de Bonnie Prince Billy junto a Perfume Genius. También cabe una relectura del “Computer Love” de Kraftwerk (con el apoyo de Laurie Anderson) de misteriosas texturas cinematográficas, además de un notable cierre (“Is This All There Is”) a pachas con Matt Beringer de The National. raúl julián

CANCIÓN / Bailamos ante la vida. Por deseo, por pena, para celebrar o despedirnos. Da igual la latitud o la época. A lo largo de la historia se han intentado regular, domesticar e incluso prohibir ciertos bailes, pero siempre regresan. Esa idea atraviesa “Taracá” y se condensa en “Ante la duda, baila”. Tras la muerte de su padre, Drexler vuelve a grabar en Montevideo por primera vez desde “Eco” (04). Más que un gesto nostálgico, el regreso funciona como un reencuentro sonoro. “Taracá” sitúa el pulso del candombe en el centro y construye un álbum orgánico en el que todo orbita alrededor de la madera y el cuero. En las piezas más colectivas es donde el disco encuentra su verdadera dimensión. Las intervenciones de Ruedas de Candombe, proyecto que fusiona el candombe uruguayo con el formato participativo de las rodas de samba brasileñas, introducen una idea central: la música de raíz también es comunidad. víctor terrazas


Flea Honora Nonesuch/Warner
8
JAZZ / “Honora”, el primer álbum en solitario de Flea, es un paso definitivo que representa un festín para cualquier psicólogo, pero también para todos sus fans que se hayan llevado la mano a la frente con cada disco lanzado por los Chili Peppers desde 2006. Porque “Honora” tiene algún sentido de justicia para quienes gozaron con los ojos cerrados y una sonrisa de las participaciones de Flea en movidas como Atoms For Peace, Rocket Juice and the Moon, los mil y un proyectos junto a Omar Rodríguez López o, echando la vista atrás en el tiempo, sus interacciones con Jane’s Addiction y Fishbone. “Honora” es una muestra de su amor eterno por el jazz y los jazzistas; “El mayor regalo de Estados
Unidos al mundo”, ha afirmado. Y es algo más: es el lugar en el que su arte se aprecia con mayor libertad. El resultado de juntar a tal dream team de colaboradores con los que cuenta el álbum es genial, claro, aunque el brillo de la ejecución, el estilazo de los arreglos y los distintos grandes ángulos de esta música dejan notar que el máximo pro que tiene “Honora” es el que Flea haya sido capaz de lanzarse a ofrecernos esta exquisitez. El hecho de que elija la trompeta –su primer instrumento– también como forma de expresión habla de una vuelta al sentir original, resignificado por el paso de los años. Y nos alegramos, porque hubiese sido un error encontrárnoslo intentando rizar el rizo de Chili Peppers y no poder disfrutar de un alma al servicio de la música libre como en la de Flea, flotando a su aire y sintiendo de esta manera una música evocadora que nos deja con la sensación de que este disco era algo que debía suceder más pronto o más tarde. adriano mazzeo

Mclusky I sure am getting sick of this bowling alley Ipecac Recordings
ROCK / Como mostraron en su disco de retorno del año pasado, su ADN sigue intacto y vuelven a ofrecernos lo mejor de ellos mismos: post-hardcore en-tucara de ese que cobró fama en los tempranos dosmiles, como contrapartida al elegante revival de guitarras que llegaba desde Nueva York con The Strokes, Interpol y otros grupos que, comparados con mclusky, parecen un grupo de chiquillos de conservatorio musical y look fashion. Inteligentes, mordaces, sudorosos y adolescentes a su manera (que no en la vena de los Green Day) Mclusky nos entregan catorce minutos de sinceridad violenta y de matemática más simple y exacta imposible. Párrafo aparte para una ingeniería de sonido que la clava en todos los aspectos: sonido crudo que brilla tanto en los momentos de tendencia groovy infecciosa como en los de caos inquietante. Todo un placer reencontrarse con una de las gemas del underground que sigue ahí con plena vida. adriano mazzeo

Lucas Bun Lodo YeYo
BOLEROS-ELECTRÓNICA / Lucas Bun “nos dice ven” con doce boleros inmortales (más uno inédito) filtrados por una minimalista y cuidada electrónica, rebosante de contemporaneidad y luminosidad pop, y todo bajo el hechizo de una voz que rezuma melancolía, sensualidad y magnética fragilidad a cada paso. Así nos llega “Lodo”, su segundo larga duración, un sentido viaje en el que recorre y reinventa clásicos del género, con la impecable y personal producción de Pau Aymí. Del adictivo y juguetón latido del “Quizás, quizás, quizás” de Osvaldo Farrés, con Lucas Bun haciendo que el tren de “2046” regrese a “Deseando amar” en menos de dos minutos y medio, a esa locura de querer a dos amores a la vez en la eterna “Corazón loco” de Antonio Machín, una de las cumbres del disco; como esa otra cima compartida junto al omnipresente Niño de Elche, en una “Si te contara” con la que nos estrujan el pecho a su antojo. david pérez marín

ROCK / Tras su excepcional anterior álbum, había ganas de ver qué dirección iba a tomar Kim Gordon en su imprevisible carrera en solitario, desde que se disolvió Sonic Youth. Pues bueno, los que ansiaban una profundización en los hallazgos logrados con su álbum de 2024 están de enhorabuena. De hecho, “Play Me” es una más que digna continuación, con un caudal más que generoso en resultados. Así se cumple en buena parte del trayecto, como en la titular del álbum, en la que su spoken word bordea el flow rap sobre una base que suena a old school hip hop al modo Eric B & Rakim. Su discurso se ha vuelto más literal que nunca. Uno en el que pierde peso la ambigüedad y la ironía, inclinándose por una postura más directa de sus inclinaciones políticas y de su visión de los males que asolan a nuestra actual ciber sociedad. Un trabajo que no decepciona, pero que no aguanta el pulso a ese clásico contemporáneo que es “The Collective” (24). marcos gendre

PSICODELIA / El cuarto disco de los barceloneses Celestial Bums es toda una declaración de intenciones: la banda lo presenta como un disco muy personal y de transición en un sentido creativo. Está compuesto por ocho canciones que beben de aquel sonido de finales de los ochenta y los primerísimos noventa, cuando el pop anglosajón combinaba guitarras feroces y etéreas con melodías soñadoras. Es inevitable pensar en los Ride seminales o las melodías de Neil Halstead cuando uno se enfrenta a las guitarras atmosféricas y las armonías vocales de “I Didn’t Know” y “The Letters”. Afirman ellos que en el tono delicado, romántico e intimista del álbum se reflejan los cambios vitales por los que pasó el compositor, cantante, guitarrista y también artífice de sintetizadores, Japhy Ryder. Una melancolía luminosa bien resuelta atraviesa cancionesn de una ligereza etérea y una contención madura que acaba convirtiéndose en su mayor virtud. jc peña

ROCK INSTRUMENTAL / Angine de Poitrine logró con su directo en KEXP captar los ojos de todo Dios por estética irresistible y por un sonido con un nivel de gancho monumental, partiendo de la base que lo que hacen suena a banda sonora de un happening con visos de kermés. Su sonido va a la par de lo visual, y esto es un halago. Su propuesta tiene conexión con las ideas rítmicas de Les Claypool, líder de Primus. También hacen un particular uso de la disonancia que permite que todo cobre un sentido indefinido y fascinante. En “Vol II” hay surf rock camuflado, ecos a Don Caballero y Battles, math-funk rabioso y una fuerte filosofía anti-solemnidad. Desde una batería, una guitarra-bajo y una buena pedalera de efectos, estos dos delirantes te hacen bailar como un modo en ácido, ponen a prueba tu sinapsis hasta dejarla jadeando y te regalan un disco que no sabías que necesitabas, como se dice en Instagram. adriano mazzeo

8
Doblecapa Yo lloré porque me dolía mucho Aloud Music
ROCK / El dúo instrumental ha patentado una estética sonora propia en la que confluyen blues primario, humor naíf y espíritu punk. Una fórmula –batería y guitarra cigar box– tan minimalista como efectiva, que tiene un nuevo capítulo que continúa el notable “La felpa” (19), en el que Steve Albini sacaba todo el jugo eléctrico de la banda. Sus planes soñados de volver a grabar en Chicago con el dueño de Electrical Audio se truncaron con su trágica muerte. No es casual que el primer single se titule “Planes de mierda”. Desde el título y la portada del habitual Rafael Jaramillo, queda claro que este nuevo trabajo se nutre de las desgracias que Arianne y Mario han vivido desde un anterior trabajo que se publicó antes de la catastrófica pandemia. Además, con tanto tiempo de por medio, tenían que poner algo nuevo encima de la mesa. Y lo hacen con su álbum más complejo, cinemático y ambicioso. Las reglas están para romperlas. jc peña



1 Fillas de Cassandra Tertulia
2 Niña Polaca ¿Dónde está la ONU...?
3 Xoel López Campos de Castilla para siempre
4 Calequi & Las Panteras TRES
5 Xarim Aresté Punt de Creu
6 Serpent Absolutisme Zen
7 Bunbury De un siglo anterior
8 Doblecapa Yo lloré porque me dolía mucho
9 Mujeres Es un dolor inexplicable
10 Ginebras Donde nada es para tanto

8
1 Slayyyter WOR$T GIRL IN AMERICA
2 Courtney Barnett Creature of Habit
3 Fcukers Ö

James Blake Trying Times Autoeditado
4 James Blake Trying Times
5 Ca7Riel & Paco Amoroso Free Spirits
6 Raye THIS ALBUM MAY CONTAIN HOPE
7 Johnny Blue Skies Mutiny After Midnight
8 Robyn Sexistential
9 Flea Honora
10 Neurosis An Undying Love For A Burning World

TOU Flores y puñales
El Genio Equivocado
POP / El mundo se desmorona y nosotros nos enamoramos. Pero sobre todo, el mundo se desmorona y nosotros con él. ¿De qué otra cosa merece la pena cantar? El séptimo disco de Blake es su emancipación sonora. Bajo su propio sello, entrega un disco en el punto medio entre la electronica experimental y el cantautor confesional de lugares comunes. A modo de retrato del colapso social y personal actual, mezcla pop, R&B, pianos que imitan la cadencia del error y su universo electrónico, con nostalgia doo-wop y soul, la reinterpretación de “Didn’t I (Blow Your Mind This Time)” de The Delfonics y el sampleado de “Death of Love” de Leonard Cohen. Rescata también fragmentos del proyecto colaborativo con Kanye West, “War” (22). Y aunque muchas veces lo haga divagando sobre lo evidente, crea un vaho cálido donde sentirte vulnerable, sobrepasado y, al mismo tiempo, con una pequeña luz esperanzadora en los ojos. eva sebastián
ROCK PSICODÉLICO / En estricta sintonía con lo que veníamos escuchándolos en su anterior disco, los chicos de TOU parecen decididos con este cuarto larga duración a distanciarse del dulzor prosaico de sus primeros trabajos y renovar entre fantasmagoría y virtuosismo sus votos por la liturgia microtonal, la inflexión quimérica y el surrealismo dark. La voz de Albert Segura recorre con aire ritual los diversos sedimentos que conforman cada tema hasta exorcizar desde lo más hondo proclamas que bien parecen sacadas de una homilía del averno (“Te maldigo”) o del imaginario de Jim Morrison (“Cartas a la virreina”). Rock desértico (“Vampiros”), lírica afilada y anacoreta (“Montañas”), accesibilidad contenida (“Tu silueta”), épica reptil (“Bendecidos”) y paisajismo sin prisa (“Las Flores”) son los ingredientes que completan la fórmula de este aquelarre psicotrópico de infinitos solos y poesía visceral. fran gonzález
7

Neurosis
An Undying Love For A Burning World Neurot Recordings
POST-METAL / El regreso de Neurosis después de una década de silencio discográfico era necesario. Tras una crisis derivada en gran parte de la expulsión de Scott Kelly, guitarrista y vocalista fundador del colectivo, la banda ha decidido reinventarse con una jugada maestra: el fichaje de Aaron Turner (Isis, Sumac, Old Man Gloom) para conseguir que “An Undying Love For A Burning World” funcione como un fresco, apasionado y apocalíptico viaje alrededor de la ansiedad global, el colapso ecológico y la alienación de una sociedad podrida que parece dirigirse a una sexta extinción masiva. Sin previo aviso, sin adelantos y sin promoción, la banda californiana con ya más de cuarenta años de bagaje ha decidido lanzar más de una hora de nueva música que requiere de paciencia y es frontalmente opuesto a la lógica del consumo rápido actual y a la fragmentación en singles. Es denso, largo, pesado y exigente,

Charlie Hijos Bastardos Shortcuts Autoeditado
RAP / La influencia intergeneracional del rap underground madrileño, el siempre esquivo y antagonista de la exposición pública Charlie Hijos Bastardos regresa en solitario ocho años después con “Shortcuts” (26) tras la publicación de “Subboys” (18), con un proyecto que pese a no ser evolutivo sí es sujetado por un notable festín letrístico que comanda con sus típicas vetas melancólicas por el camino pateado y aunando retazos de recuerdos con un tono solemne y cuervesco. ¿No se echaban de menos buenas letras en el rap? Hay referencias a la falta de originalidad en el grueso de la escena o metáforas sobre la pose y la autenticidad. Un alquimista del pasado que hace que suene presente dando muestra de sus dotes como escritor y documentalista criogenizado de una época que ya no volverá. Un muy buen disco de rap, con letras exquisitas y reflexivas de un artista noble fuera del juego de máscaras público. daniel caballero

pero también brillante. ¿Qué podrías esperar de una de las bandas germinales del sludge y post-metal? Un viaje de riffs sludge opresivos, atmósferas industriales perfectas, pasajes post-rock y pinceladas doom y post-hardcore que pelean con la rabia y con los rugidos y alaridos ásperos de Steve Von Till y Turner. Al poco de que el mantra de “We Are Torn Wide Open” abra la herida, “Mirror Deep” empieza a escarbar. “Blind”, “Seething And Scattered”, “In

7
Nueva Tragedia
Nueva Tragedia
Industrias Bala
POP / Ya está aquí el debut del nuevo proyecto de Miguel Marcos (Le Voyeur), que viene acompañado por el bajista Pablo Valero y otros músicos de la escena madrileña, incluyendo la colaboración de la cantante Nat Simons. Nueva Tragedia practican un indie rock de autor con algunas gotas corrosivas. A veces bailable, a veces abiertamente rockero, otras más pop y electrónico, están en un espacio en el que habitan de León Benavente a El columpio asesino, Fernando Alfaro o incluso el clásico de culto Julio Bustamante. Como es natural, ellos se construyen su propio espacio. Con letras repletas de referencias bastante generacionales, sobre el conjunto planea la sombra de la new wave. El álbum se debate entre la inmediatez y oscuridades sugestivas. La banda deja para el final algunos de los mejores minutos. Es el caso de “Pretérito imperfecto”.
jc peña

8
The Waiting Hours” o la elegía “Last Light” muestran la perfecta cohesión del grupo también a través de la percusión tribal de Jason Roeder y los sintetizadores de Noah Landis, que cimentan esta amalgama inmersiva de tensión que te planta frente al dolor e incertidumbre. Neurosis vuelven demostrando que siguen siendo tan necesarios como un acto de supervivencia en medio de un derrumbe mundial continuo. jaime tomé
Whisky Caravan Invisibles Autoeditado
ROCK / Whisky Caravan siguen añadiendo capítulos a su historia con “Invisibles”, sexto álbum de su discografía (y quinto de estudio). El título está motivado por la frase “ser invisibles o marginados podría ser nuestra virtud” sacada de la balada homónima, “y desde ahí crece todo”, según asegura el propio grupo. La música, una vez más, se mueve entre el regusto del rock clásico setentero (sirva de ejemplo el aire blues de “El predicador”) y el rock alternativo de los noventa (sin dejar por ello de sonar actuales). Todo con la voz cavernosa y grave de Dani al frente, ofreciendo temas tan pegadizos como “Avenidas” o claros singles como “La rendición” (apertura del disco) o “Una y otra vez” (con la colaboración del omnipresente Kutxi Romero). Un total de once temas rockeros, nostálgicos y sombríos de los que los madrileños pueden sentirse orgullosos, y que su público ya puede disfrutar en digital, en físico (CD y vinilo) y en directo. jesús casañas

8
ELECTRÓNICA/ Legándonos un manifiesto más próximo al “hikikomori dance” que a cualquier otro subgénero electrónico, Danny L Harle agita en su debut una coctelera imposible en la que su gusto por el trance hortera, las bandas sonoras de RPGs jurásicos, los arpegios digitales y el renacentismo catedralicio se dan la mano a ciento treinta y dos bpm’s por segundo. Una rara invitación a darlo todo sin salir de uno mismo, firmada por una excepcional nómina de voces femeninas (Caroline Polachek, PinkPantheress, Clairo, Julia Michaels, oklou, Dua Lipa…) que contribuyen a desdibujar esa delgada línea que separa la pista de baile del refugio. De Motoi Sakuraba a Monteverdi, este relato espiritual en el que el tiempo cronológico se dilata y la euforia no responde a la lógica del pop estándar, abraza la soberanía del afecto en la era del artificio y nos lanza un mensaje muy concreto: el futuro será sintético o no será. fran gonzález

ROCK / Al igual que no hay leyenda escrita exclusivamente sobre una acumulación de éxitos, ni la conquista de la genialidad significa su imperecedera transmisión, la banda de los hermanos Robinson diluye las expectativas segregadas por su predecesor, “Happiness Bastards” (24), con un trabajo lúdico y honroso, pero no alcanza la excelencia. Le falta nervio a la hora de agitar el legado del binomio Stones/ Aerosmith y suena limitado en su travesía por unos territorios hipnóticos demasiado mundanos. Serán las piezas más relajadas, especialmente el country sureño de “Pharmacy Chronicles”, las que desvistan el desencanto asestando una certera punzada. Supeditado el resultado global a instalarse en un plano secundario dentro de su excelsa discografía, “A Pound of Feathers” muestra a la banda en su condición de “mortales”, al contrario que muchas de sus canciones, aunque no se encuentren aquí recogidas. kepa arbizu 6

Johnny Blue Skies Mutiny After Midnight Thirty Tigers/ Loose
COUNTRY FUNK/ Por si no te has dado cuenta el mundo se está yendo literalmente a la mierda. La verdad es que dan ganas de quedarse en la cama llorando, pero Sturgill Simpson, o mejor dicho su nueva personalidad, Johnny Blue Skies, tiene otros planes. En vez de coger una guitarra acústica y ayudar a la depresión general, ha decidido que quiere, no que Estados Unidos vuelva a ser grande, sino que deje de dar pena y vuelva a follar otra vez. Así que ha decidido que la sala de baile y la cama son las mejores recetas para “iniciar una revolución” y no dejar que el agente naranja que se sienta en la Casa Blanca le siga deprimiendo. Quizás la mejor definición es a lo que sonaría si Waylon Jennings hubiera grabado un disco con Earth, Wind & Fire a finales de los setenta. Un disco de protesta festivo, lascivo y muy entretenido que vuelve a demostrar que es la voz más original del country de nuestros tiempos. sergio ariza 8


Slayyyter
WOR$T GIRL IN AMERICA Slayyyter Entreprisees/ Columbia
ELECTRÓNICA / Pocos discos eran más esperados este año que “WOR$T GIRL IN AMERICA”, y no porque su protagonista fuera muy famosa anteriormente, sino porque cada sencillo que fue sacando hasta su aparición era mejor que el anterior, creando unas expectativas que, increíblemente, ha cumplido. Estamos ante un auténtico pelotazo electropop. Ha tardado en llegar pero este es el momento de Slayyyter. Tras un disco de debut, “Troubled Paradise” (21), aceptable y un algo mejor, “Starfucker” (23), este es el disco con el que va a dar el salto definitivo. Con actuaciones programadas en Coachella y esos cinco sencillos espectaculares, el resto del disco confirma que estamos ante un terremoto para las pistas de baile de medio mundo. Slayyyter suena al reverso tenebroso de varias de las estrellas pop actuales, una especie de Addison Rae punk, una Sabrina Carpenter viviendo en una caravana destartalada. El disco está pensado para escucharse a todo volumen
en una pista de baile, creando una atmósfera de cuerpos sudados que bailan bajo luces estroboscópicas en un frenesí de alcohol y drogas. Pero, no nos engañemos, también suena espectacularmente con unos buenos cascos. “DANCE” abre las hostilidades como una especie de versión cyberpunk y brillantina de Daft Punk, mientras que “BEAT UP CHANEL$” es pura agresión musical. Luego llega “CANNIBALISM” construida sobre una línea de bajo que podría haber aparecido en un disco de The White Stripes y que se redondea con un estribillo lustroso y brillante. Mientras que “OLD TECHNOLOGY” suena sucia y agresiva. El último sencillo, y los ha colocado los cinco primeros, es “CRANK” un temazo tecno trepidante con retumbos industriales que es tan agresivo como los primeros The Prodigy. A partir de aquí podría parecer que el disco no se iba a mantener, pero, aunque no llega a igualarlo, no se derrumba. El sonido industrial de la potente “YES GODDD”, por ejemplo, pondrá una sonrisa en los fans de Nine Inch Nails, por no hablar del increíble final con la espectacular y redonda “BRITTANY MURPHY”. Este “WOR$T GIRL IN AMERICA” es el hijo bastardo del “Brat” de Charlie XCX y el “Kala” de M.I.A., y deja claro que 2026 puede ser el año de Slayyyter. sergio ariza


Fillas de Cassandra Tertulia Autoeditado/Altafonte
POP / Le das al play y un tono clásico de llamada rompe el silencio. Todavía no lo sabes, pero Maria y Sara nos están invitando y, sinceramente, estaría feo no acudir a su “Tertulia”. Mucha tertulia. Así que no nos lo pensemos demasiado; hagamos un corro con las doce sillas que integran el disco y sentémonos a la fresca porque hay mucho de qué hablar. Cabe decir, por ejemplo, que “Tertulia” es mucho más que un disco. Es un proyecto multidisciplinar y coral que ha derivado en una instalación artística en la que todo tiene cabida. Miento. No todo. Si tienes ideas totalitarias y excluyentes de mierda, no tienes encaje en este ruedo. Aquí se viene a echar unas risas; a olvidarse
del jodido móvil y, por qué no, cuchichear un ratito. Eso sí, siempre con la mejor de las intenciones. Un diálogo intergeneracional que bebe por igual de la tradición oral y de esa modernidad representada por una electrónica festiva que invita al baile. Para hacerlo posible del todo, Fillas de Cassandra se encontraron por el camino con el trío Çantamarta, es decir, con los cómplices perfectos para tomar dos derivadas muy importantes: darle otras texturas sonoras al disco que lo llevaran más allá de su amada ‘terriña”, y trazar un hilo conductor que le diera una cohesión basada en las voces. De esta guisa las gallegas han logrado un álbum tan dinámico como variado. Un trabajo que ofrece diversidad, no solo en sus doce cortes, sino también en el interior de cada uno de ellos. Del bolero melancólico de “Verbena”, a las múltiples capas y texturas de “Alboroto”. De la sinuosidad melódica de “déixate ver” al rotundo hit con deriva pistera de “Insolación”. Lo dicho, mucha “Tertulia” don disturbios

Butler, Blake & Grant
Murmurs 355 Recordings
INDIE POP / La segunda referencia de Bernard Butler (ex Suede), Norman Blake (Teenage Fanclub) y James Grant (ex Love & Money) –Butler, Blake & Grant– no es sino consecuencia directa de esa gira ofrecida por el trío el pasado año. Unos conciertos exquisitos en formas y ejecución en los que los protagonistas tuvieron a bien recuperar, para completar el mismo repertorio, parte de aquel cancionero acumulado a lo largo de sus diferentes andanzas previas. “Murmurs” materializa esas mismas canciones, respetando el formato lucido sobre las tablas y haciendo extensibles también las sensaciones derivadas del mismo. Unas piezas defendidas exclusivamente en base a las guitarras y voces de sus artificies, que entreveran armas a antojo para, al igual que sucediera durante sus presentaciones en directo, ganar músculo y brillar con elegancia y distinción contrastadas, gracias al buen gusto de los protagonistas. olivia jahl

Calequi y Las Panteras TRES El Tragaluz
MUSIC / Hay discos que amplían un sonido y otros que amplían una estructura. “TRES” de Calequi y Las Panteras consigue ambas cosas. Por un lado, expande los registros y tonalidades de su anterior trabajo, “Mezcla Rica” (23); por otro, consolida a Lauri y Luisa en el plano compositivo, pasando del acompañamiento a Javier Calequi a la primera línea creativa. Un disco que nace desde una horizontalidad que ya se percibía en directo y que aquí se filtra en la propia forma del álbum, dando lugar no solo a su mejor trabajo hasta la fecha, sino también al más representativo de lo que hoy en día es la banda. Se percibe desde “SOY PANTERA”, que abre el álbum: un viaje entre África y América que recupera la idea de tránsito constante. Si algo define el disco es su capacidad de cambiar de piel sin romperse. Entre boleros lo-fi, trazas tropicales y colaboraciones, es un álbum que se mueve y nos hace mover con él. víctor terrazas 7

The Sophs Goldstar Rough Trade/Popstock
POP / No todos los grupos atraen la atención de un sello como Rough Trade, la casa de los inmortales The Smiths. Algo especial vieron sus responsables en este sexteto de Los Angeles que podría seguir la estela de The Strokes, The Libertines y compañía. Ese algo es el inconfundible aroma a juventud descarada e inteligente, una manera de ver el mundo que el vocalista Ethan Ramon y compañía comparten con esos ilustres predecesores. Ellos mencionan también como influencia a Bright Eyes, otro artista destacado en términos de ironía. Y resulta cuanto menos curioso que sea un grupo de Los Angeles y no de Londres el que enarbole esta bandera. El sarcasmo afilado de las letras y títulos de canciones como “The Dog Dies In The End”, “Death In The Family”, o “I’m Your Fiend”, casa bien con una base musical en la que confluyen influencias de todas las décadas. Sucede hoy con muchos

Cristian de Moret Apache Bereber
Autoeditado/ Altafonte
FLAMENCO ROCK / El flamenco mutante más rockero del último lustro, Cristian de Moret, reaparece con su tercera entrega, “Apache Bereber”, rebosante de matices, garra y contemporaneidad espacial. De “Yo quiero tu calor”, tangos enamorados, electrónicos y de raíces arabescas, a la rompedora “Dark Soleá”, pasando por la rumba titular o la “Electro Petenera” de cierre, acelerando las pulsaciones y haciendo que la luna gire como una bola de espejos en un club techno, con la Niña de los Peines entre los presentes. La fiesta flamenca sigue su impuro viaje por encrucijadas de géneros que desprenden aromas y colores mil, ya sea con una bellísima “Malagueña Soul”, en el homenaje por bulerías a la Paquera de Jerez o en la emocionante seguiriya “Gloria a Enrique Morente”. Y dos colaboraciones estelares: soleares bluseras junto a Raimundo Amador, y Rocío Márquez en “Stone Fandango”, cortándonos la respiración y rozando el milagro. david pérez marín


grupos jóvenes. Del romanticismo fronterizo de “Goldstar” al robusto indie pop de “Blitzed Again”, donde parecen la banda de Morrissey en 1995, o disfrazados de unos The Strokes semi electrónicos (“Blitzed”), el sexteto hace brillar su versatilidad dentro de un universo en el que destaca la voz, tan expresiva como sobria, del vocalista. Así, transitan de las texturas acústicas delicadas al glam indie pop

Holy Fuck Event Beat Satellite Services
INDIETRONICA / En una industria asediada por los algoritmos, el sexto disco de Holy Fuck, “Event Beat”, llega, tras seis años de letargo, como una trinchera de resistencia analógica. El cuarteto canadiense esquiva por completo el uso de portátiles, secuencias y pistas pregrabadas para entregar once nuevas canciones que conforman un loop infinito de psicodelia, kraut y estimulante música electrónica de baile que exigen ser digeridas de principio a fin para poder sumergirse por completo en el hipnótico groove que proponen. Desde la sombría apertura funk de “Evie”, el disco fluye por los bajos de “Broken Roots” y la electrónica dosmilera de “Elevate”. Pasando por la gélida “Ice Box” y el gran pulso kraut de “Gold Flakes”, la banda mantiene al oyente atrapado en sus sintes hasta el cierre homónimo con “Event Beat”. Un regreso fresco y disfrutable que, aunque no llegue al de sus grandes obras, logra mantener un buen nivel. jaime tomé

7
elegante -por momentos me evocan, seguro que involuntariamente, a los casi olvidados Gene- y aplican en algunos estribillos la contundencia de la primera década de los dos mil. Lo importante es haber digerido las influencias variopintas, y mostrar un producto coherente. Es el caso de un “Goldstar” en el que casi todo funciona y sobre todo, promete grandes cosas. jc peña
Error 97 Nadie nos recordará Mont Ventoux
INDIE ROCK / Con voz canalla y arrastrada, el cuarteto madrileño enumera el abecé existencial de sus contemporáneos, como si cada una de sus canciones llegara después de una noche demasiado larga y una conversación demasiado sincera. El murmullo de la ciudad (“Barrio del Pilar”), el desengaño como lengua vehicular (“La hostia del siglo”), la nostalgia prematura (“Tu yo de pequeño”) o la inercia del abismo (“Todo pasa”) son algunas de las constantes vitales de un cancionero destinado, a conciencia, a ser coreado. Tirando de frases cortas, léxico cotidiano y un desaliño que transita entre el pop-punk anglosajón (“Frío en la ciudad”) y el rock mesetario (“Mátame”), no aspiran, en efecto, a renovar el género, sino a habitarlo con convicción, dejándonos claro que, pese a ese lapidario título, sus consignas terminan quedándose adheridas a nuestra cabeza con la obstinación propia de quien todavía cree en el poder de una guitarra a tiempo. fran gonzález

Todos los mariquitas tienen a la popstar –o a la diva– de su vida y la primera vez que escuché “Melodrama” (17) tuve claro que Lorde sería la mía. Aquí van mis diez favoritas suyas. martín p corral
1 “Supercut” (“Melodrama”, 2017)
2 “Green Light” (“Melodrama”, 2017)
3 “Stoned At The Nail Salon” (“Solar Power”, 2021)

4 “Ribs” (“Pure Heroine”, 2013)
5 “Team” (“Pure Heroine”, 2013)
6 “Hard Feelings/Loveless” (“Melodrama”, 2017)
7 “Hammer” (“Virgin”, 2025)
8 “David” (“Virgin”, 2015)
9 “The Path” (“Solar Power”, 2021)
10 “Buzzcut Season” (“Pure Heroine”, 2013)



l Barcelona 30 abril. Sala Wolf l Valencia 01 mayo. 16 Toneladas l Madrid 02 mayo. Sala El Sol


Fundador de Esplendor Geométrico en 1980, Arturo Lanz se mantiene al pie del cañón publicando discos y girando por el mundo junto a Saverio Evangelista (miembro desde 1991). Ahora tienen nuevo material, “El Pulso del Acero: Shinkansen”, el primero que lanzan desde su nuevo cuartel general en Tokio (Japón) y que presentarán en directo en breve. Aprovechando la ocasión, le hemos preguntado a esta leyenda de la música electrónica e industrial por los seis discos de su vida.

DEVO
Q: Are We Not Men?
A: We Are Devo! (1978)

Para mí, este disco es el manual de instrucciones de la de-evolución. Mientras el mundo se empeñaba en el virtuosismo aburrido, estos tipos aparecieron con una precisión quirúrgica y espasmódica que me voló la cabeza. Su versión de “Satisfaction” es la prueba de que se puede coger un cadáver del rock y reanimarlo con descargas eléctricas hasta convertirlo en algo nuevo, robótico y necesario.


Throbbing Gristle
D.o.A: The Third and Final Report (1978)
Si hay un disco que define el asalto sonoro, es este. Con Throbbing Gristle entendí que la música no tenía por qué ser “amable”; podía ser una autopsia, un ruido que te sacude las vísceras. Esa mezcla de cintas manipuladas y electrónica abrasiva fue el combustible que necesitaba para entender que el sonido es una herramienta de confrontación, no únicamente de entretenimiento.

Cabaret Voltaire The Voice of America (1980)
La claustrofobia de Sheffield hecha ritmo. Lo que siempre me ha fascinado de este trabajo es esa atmósfera de vigilancia constante. Son ritmos funk, pero intoxicados, grabados en un búnker. Esas voces distorsionadas y cajas de ritmos que suenan a prensas hidráulicas me marcaron mucho al principio.

Kraftwerk
Radio-Activity (1975)
Aquí es donde la máquina cobra vida propia. Es un disco de una elegancia matemática que me sigue asombrando. Abandonaron cualquier rastro de banda convencional para entregarse a la energía nuclear y las ondas de radio. Esa frialdad centroeuropea, tan limpia y a la vez tan llena de una melancolía mecánica, es la base de todo lo que vino.

La Düsseldorf
La Düsseldorf (1976)

Klaus Dinger fue un genio. Este disco es el pulso de la ciudad moderna. El ritmo motorik en estado puro: 4/4 innegociable que te empuja hacia adelante. Es música que no mira hacia atrás, que suena a asfalto, a neón y a movimiento perpetuo. Esa energía vibrante y repetitiva es la que siempre he buscado inyectar en mis propias estructuras rítmicas.

Public Image Ltd.
Public Image: First Issue (1978)
Este disco fue una patada en los dientes a todo lo establecido. Ver a Lydon destruir su pasado para crear un sonido tan denso y cortante fue liberador. El bajo de [Jah] Wobble y las guitarras de [Keith] Levene, que parecen cristales rotos, crearon un espacio en el que el dub y la agresión se daban la mano. MS


“Este
libro enmienda la plana a quienes escribían de mí sin tener ni puta idea”
Poco antes de que se anunciase el retorno de Los Enemigos con “Canciones chulas”, que verá la luz en octubre, Josele Santiago publicaba un libro que vale su peso en oro, “Desde el jergón” (Contra, 26), unas memorias que son pura vida, sin dobleces, ni medias tintas.
QUEDO CON JOSELE Santiago (Madrid, 1965) en el Colegio Mayor en el que se aloja en Valencia, a unos quinientos metros del hotel desde el que, unas pocas horas antes, Morrissey ha decidido cancelar su concierto valenciano porque la contaminación acústica fallera no le ha permitido pegar ojo. O eso dice. Lo cierto es que el guirigay es casi insoportable, y además Josele está de un humor de perros porque ha extraviado su cartera y no sabe dónde carajo ha podido ir a parar. Y no se le va de la cabeza. Lógico. A mí me hubiera pasado igual. Es lo que tienen las Fallas: entrevistar a alguien en el centro de esta ciudad a mitad de marzo es un deporte de riesgo. No sé si la vida mata, pero en instantes como este, sí que ahoga un poquito. Aunque igual en Malasaña, barrio que ahora mismo él describe como “vivir en un aeropuerto”, quizá no hubieran mejorado las cosas. En cualquier caso, me devano los sesos transcribiendo la charla por la escandalera de fondo. Independientemente de lo que leáis a partir de esta línea, lo que no deberíais dejar de hacer es comprar su extraordinario libro, “Desde el jergón”. Ni siquiera una impoluta charla en un apacible balneario le hubiera hecho justicia.
LE PREGUNTO A JOSELE qué es lo más marciano que le han preguntado en las dos presentaciones que ha tenido hasta ahora: “En Madrid un tipo me preguntó ‘¿Por qué los pájaros tienen plumas?’. Hay que joderse”. Te tienes que reír, claro. En realidad, y es algo que ya afirma en su prólogo, el libro nace como una forma de “enmendar la plana a tanta gente desautorizada, mal informada, a la que no conozco, que ha
escrito sobre mí sin tener ni puta idea, ya fuera sobre las filiaciones estilísticas de Los Enemigos, sobre las drogas o sobre cualquier otra cosa”, esgrime. Él nunca se ha dado a sí mismo demasiada importancia. No al menos en público. Pero su estilo narrativo es plenamente identificable y reconocible. “Tampoco es que tuviera una epifanía de la que surgiera este libro”, dice, lo que ocurre es que “en las redes sociales hace tiempo que comento cosas, gilipolleces de tipo técnico, como que uso una guitarra Telecaster y tal. Como ves que la cosa tiene feedback por parte de los lectores, empiezas a hablar de cómo compones las canciones”. Y una cosa lleva a la otra. De hecho, el libro se estructura en torno a las canciones que ha ido escribiendo a lo largo de cuarenta años, aunque eso no le hace caer en una narración cronológica al uso, lo que no deja de ser una de sus mayores virtudes. “Las canciones siempre mandan, sin ellas, no hay nada, pero no es mi intención explicarlas, porque no es mi estilo: tú no puedes explicar una canción. Quien esté buscando una solución correcta a su adivinanza particular, no la encontrará aquí”, pronostica. A eso se le añade, claro, su bagaje previo como columnista, que también cuenta. “Hace tiempo que me encargan columnas en El País y Rockdelux, y me estaba acostumbrando a escribir en prosa, así que poco a poco ha ido saliendo todo”. Las trescientas cincuenta páginas del libro se leen en un suspiro, y no por ligereza o liviandad, sino por su ritmo ágil. En eso, el músico madrileño también demuestra, como con los textos de sus canciones, que menos puede equivaler a más. “Siempre he tenido que borrar, como con las canciones, pero no porque me pase de frenada, sino porque quiero que la lectura sea ágil. A
mí no me gusta que me den el coñazo, me gusta que vayan al grano, me gusta la concisión”, remata.
EL ESTILO EN ESTE LIBRO es algo innegociable, por eso cuesta hablar con el autor sobre referentes concretos. “Es un batiburrillo de influencias, igual que la música: leo mucho, y supongo que me habrán influido muchos autores, desde Coetze a Galdós”, argumenta. La afición por la lectura es algo que le viene de casa. “Mi padre tenía un buen trabajo, de restaurador en un museo, y tuve la inmensa suerte de tener una biblioteca enorme en mi casa, porque él leía de todo”. Esa amplitud de miras se extendió también a su propia concepción de la música: Los Enemigos siempre fueron una banda inclasificable, atenazada entre dos generaciones, que nunca quiso ceñirse a ningún ejercicio de estilo. “Nadie nos tomaba en serio en la primera época por eso, nunca hemos hecho rockabilly, ni rhythmn and blues, ni punk. Únicamente nos preocupaba hacer buenas canciones, pero prevalece el vicio de clasificar a un grupo, tanto en este país como fuera, y yo creo que si te gusta la música, te gusta la música, y ya está”, afirma. De hecho, él destaca primordialmente a Surfin’ Bichos y a Vancouvers de entre aquella primera generación indie que fue inmediatamente posterior a sus comienzos. “Ellos son más contemporáneos que nosotros, y prácticamente los únicos que se preocupaban por sonar bien, aunque seguramente había algunos más”.
AHORA SOLO QUEDA esperar que el próximo álbum de Los Enemigos, “Canciones chulas”, ya grabado y previsto para publicarse después del verano, continúe la excelente tónica de su predecesor, aquel “Bestieza” (20) que los aupó al primer puesto de las listas de ventas, aunque fuera en pleno confinamiento. Y que este magnífico libro se venda, por supuesto. De vosotros depende. Lo merece de sobra. Ah, pero antes era importante que Josele recuperase su cartera antes de irse de Valencia, qué carajo. Así fue, por suerte. carlos pérez de ziriza
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“LA GRAZIA” podría ser el cierre de una trilogía sobre la política italiana, iniciada por Sorrentino con “Il Divo” (08) y continuada con las dos partes de “Loro” (“Silvio y los otros” en España, de 2018). Pero Mariano de Santis tiene muy poco en común con el astuto, maquiavélico, Andreotti de la primera; y mucho menos con el embaucador Berlusconi de la segunda, aunque a todos los interprete el gran Toni Servilio. Se trata de un viejo democristiano al que le quedan unas pocas semanas en el cargo. Un anciano taciturno, honrado y solitario que tras una larguísima carrera no sabe cómo afrontar la jubilación. Antes de abandonar su puesto, le quedan por tomar unas cuantas decisiones: firmar (o no) una ley de eutanasia, y conceder (o no) el indulto a dos presos. También hay una cuita personal que le atormenta: su mujer ha fallecido,
La Grazia
Paolo Sorrentino

y sabe que, en una ocasión, hace más de cuarenta años, le fue infiel, aunque ella nunca le quiso desvelar quién fue su amante. Mientras trata de resolver todas esas cuestiones, cuenta con la ayuda de su hija (Anna Ferzetti). Lo vemos recibir la visita de viejos amigos, embajadores y dignatarios de otros países, escuchar hip hop italiano, fumar a escondidas con sus guardaespaldas y tener encuentros un tanto disparatados con ese toque extravagante típico de su director. Sorrentino nos sorprende con un retrato bastante cariñoso y sensible de un político que es, además, una buena persona. Un tipo nada estridente, que ha tratado de servir a su patria y a la justicia. Y que se pregunta, cuando ya sabe que le queda poco tiempo, si todo ha valido la pena. A Sorrentino la jubilación creativa aún le queda lejos. josé martínez ros

HILLEL SLOVAK supuestamente debería articular el relato de “El origen de los Red Hot Chili Peppers: Nuestro hermano Hillel”, documental dirigido por Ben Feldman que recorre los primeros años de la banda: desde su infancia y encuentro en el instituto hasta “The Uplift Mofo Party Plan” (87) y la posterior muerte de su guitarrista. Supuestamente. El film admite dos lecturas. Por un lado, sigue con precisión los cánones clásicos del guion cinematográfico: la historia de Anthony Kiedis y Flea, dos adolescentes que encuentran en Slovak a su guía para formar una banda, crecer y enfrentarse a su antagonista —la heroína—, que los arrastra al abismo. La muerte de Slovak marca la caída, mientras los supervivientes regresan transformados para convertirse en una de las bandas clave de los noventa. Desde esta perspectiva, Feldman
El origen de los Red Hot Chili Peppers: Nuestro hermano
Hillel Ben Feldman
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firma un documental eficaz, cargado de momentos emotivos y una narrativa reconocible. Sin embargo, su supuesto carácter de homenaje a Slovak es difuso. Aunque es central, el foco recae claramente en Kiedis y Flea. En varios momentos, el documental parece funcionar más como un ejercicio de catarsis para ellos —una mezcla de disculpa y redención por no haber conseguido que Slovak dejara de vivir bajo el puente— que como un retrato profundo del guitarrista. Y ahí es donde la película revela unas contradicciones que han llegado cuestionar los mismos Kiedis y Flea. Divertido y conmovedor (además de interesante en el retrato que también se hace de aquella Los Angeles de los ochenta con una escena musical en la que convivía la efervescencia del hair metal, el punk y el hip hop), tramposillo en su enfoque. oriol rodríguez
“RESURRECTION” de Bi Gan es una película que, en su generoso metraje contiene muchísimas cosas. Es un recorrido por casi un siglo de la historia del cine y por la de China a lo largo de ese periodo. También recorre todo un abanico de emociones: los misterios de las relaciones paterno-filiales, el peso aplastante de la memoria, la necesidad de hallar un lugar propio, la traición y, por supuesto, el amor. Cuenta con una excelsa banda sonora de M83: una colaboración inesperada, pero muy feliz. Se estructura en cinco segmentos, más un breve epílogo. Cada una de las historias de “Resurrection” transcurre dos décadas después de la anterior. Y así, tras una presentación que nos lleva a la China todavía anclada en el pasado de comienzos de siglo, con fumaderos de opio y homenajes a Méliès, Robert Wiene e, incluso, a los
Lumière, pasamos a finales de la década de los años treinta, que Bi Gan recrea con un homenaje al noir. De allí somos conducidos a los convulsos años de la “Revolución Cultural” maoísta, representada por un viejo monasterio budista abandonado a los saqueadores. De nuevo, viajamos en el tiempo, hasta los ochenta, cuando hallamos un estafador en compañía de un niño, un huérfano, entre los que se establece una relación bastante conmovedora. Y, por último, llegamos a la Nochevieja de 1999, al advenimiento del nuevo milenio, que Bi Gan capta con el ímpetu visual del cine de esa época (Fincher, Tarantino, Danny Boyle...). No obstante, ningún resumen haría justicia a la enorme cantidad de recursos visuales, a la riqueza escénica y la genial extrañeza de esta película. Simplemente, vayan a verla. josé martínez ros

DE LA MISMA MANERA que “Apocalypse Now Redux” ha eclipsado, desde su estreno a principios del siglo XXI, la versión original de la obra maestra de Coppola, este “The Whole Bloody Affair” debería ser considerado a partir de ahora como la única versión posible de aquel Kill Bill fraccionado en dos hace más de veinte años, debido a las ansias comerciales de los hermanos Weinstein. De hecho, Tarantino siempre consideró el díptico Kill Bill como una sola película, su cuarto film. En realidad, los cambios no son muchos, pero de esta forma se puede experimentar en su magnitud la épica de la venganza creada por el cineasta de Texas. La más relevante de las modificaciones es la recuperación de un último y largo fragmento en la secuencia animada que cuenta los orígenes sanguinarios de O-Ren Ishi, el personaje de Lucy Liu: un
Kill Bill: The Whole Bloody Affair
Quentin Tarantino 9
enfrentamiento, tan explosivo y brutal como imposible, de la joven O-Ren en un ascensor con Ricky, el guaperas, el lugarteniente del jefe yakuza que encomendó el asesinato de sus padres. También se han eliminado elementos lógicos en la conversión de dos filmes en uno. Se suprime, así, todo resumen de lo que pasaba en el primer volumen y, detalle más destacable aún, se elimina el cliffhanger pronunciado por Bill con el que acababa la primera parte y que revelaba una de las sorpresas del conjunto, que ahora no se descubre hasta el último tercio de la obra. De hecho, en relación a la estructura, esta versión poderosa, genuina y monolítica nos permite asimilar con naturalidad la progresión entre el torrente audiovisual del primer volumen y el tono más reflexivo y lenguaraz del segundo.
j. picatoste verdejo

Inmortalidad y castigo Vol 1.
Kentaro Satō Arechi 8
El protagonista de “Inmortalidad y castigo” de Kentaro Satō es un sujeto de lo más despreciable. Fumito Yakaze, un joven que se ha citado para prostituirse en uno de los famosos love hotel de Kabukichō, el famoso “barrio del placer” del distrito de Shinjuku, en Tokio. De repente, como suele ser habitual en este tipo de historias, estalla una plaga zombi, sin ningún tipo de explicación de su causa, y las noticias reflejan el caos que se extiende por todo el país. Es un manga con una narrativa brutal, en la que no se ahorra las escenas sórdidas, la sangre y las vísceras. Se trata de una obra, además, impregnada de ese nihilismo que muchas veces nos sorprende en la literatura y el cine japonés. Tremendamente adictiva. josé martínez ros

Cantar sin permiso. Una escena en transformación Toni
Castarnado Sílex 7
Este es un libro ómnibus. Un cajón de sastre. Un compendio de reflexiones, entrevistas, críticas y crónicas, tanto propias como ajenas. Su autor lo aprovecha todo: hasta una redacción sobre Aitana escrita por su sobrina adolescente. Cuatrocientas páginas sin un género definido, y ese es su encanto: la lectura es fluida, amena, como un amplísimo menú de degustación. Traza una amplísima panorámica de la creación musical femenina de vanguardia durante la última década en Catalunya –y parte de Baleares y también una pizca de Valencia– con un denominador común: la audacia a la hora de sortear diques estilísticos con la raíz por sustrato y la indagación en nuevos lenguajes como irrenunciable divisa. carlos pérez de ziriza

Grommets
Rick Remender/ Brian Posehn y otros Norma Editorial

Si ya habéis visto “En los noventa” (18), la película que el actor Jonah Hill dirigió sobre las vivencias de un grupo de teen skaters en los noventa, el siguiente paso es leer “Grommets”. Un par de amigos con problemas familiares acaban conectando–desconectando–conectando de nuevo en un universo entre skate y el punk durante unos ochenta más duros de lo que las películas de Spielberg nos vendieron. Sí, hay nostalgia, claro que la hay, pero también una historia con la que cualquiera puede identificarse no solamente gracias a que Rick Remember (ha diseñado portadas de grupos como Lagwagon o NOFX) conozca lo que fueron aquellos días, sino porque cuando se habla de amistad todos podemos identificarnos. mercè gutiérrez

Este libro alberga dos méritos fundamentales. El primero, que Alex Serrano convierte lo que simplemente podría haber sido una historia oral en un seductor relato en tercera persona. El segundo, que sus doscientas setenta páginas funcionan no solo como fiel retrato de una banda que ha sobrepasado los veinte años de trayecto, sino como radiografía de una escena y de una industria. Y combinar ambos planos no es tarea fácil: requiere equilibrio, y aquí se logra. El autor exprime al máximo la franqueza de todos los músicos que pasaron por la banda. El retrato lo completa con testimonios que redondean el espléndido trabajo de contextualización.
carlos pérez de ziriza
La razón de todo. Tomo 1 David Ramírez ¡Caramba!
Leer los cómics autobiográficos de David Ramírez es meterse en su casa sin hacer ruido. Convertirse en una suerte de voyeur de su día a día. Lleva años permitiéndonoslo –cuánto más tiempo llevemos leyendo sus historias, más nos dará la sensación de conocerle como si fuese un amigo en la distancia– y también lleva años consiguiendo que riamos con sus confesiones, sus manías, las de su marido, las de su sobrinito, su madre y las de su familia en general. Eso sí, esta vez se arma de valor para descubrirnos los motivos que le llevaron a convertirse en dibujante mostrándonos, por el camino, algunos momentos no tan alegres de su vida, los más vulnerables, pero también los más entrañables. Esperando ya el segundo volumen. joan s. luna

Buscando a Rosalía Oriol Rodríguez y Yeray S Iborra Libros del Kulturm
8
Si vas buscando un texto que te sepulte con un montón de datos sobre la vida y milagros de Rosalía este no es tu libro. Por el contrario, si quieres entender cómo se pasa de tocar en cualquier sarao, por pequeño y mal pagado que sea, a convertirte en todo un referente de la cultura pop, este trabajo te dará las claves para entender una historia que parece extraída de una mala película de Hollywood. Una increíble historia que nos narran, con gran habilidad y una fina ironía muy soterrada pero evidente, Oriol Rodríguez y Yeray S Iborra. Y lo hacen reivindicando de paso el oficio de periodista musical y la importancia de las publicaciones especializadas como la nuestra.
don disturbios

Las Amigas Estupendas
Estela Cebrián y Virginia de la Cruz
Tras los acordes victorianos de esa juguetona versión del theme de “Se ha escrito un crimen”, Estela Cebrián y Virginia de la Cruz nos ofrecen una hora de delirante cháchara y miscelánea pop en la que cabe todo: crónica negra, biografías imposibles, folklorismo bizarro, socialité mutante, patetismo castizo, porno inmobiliario, hibristofilia venenosa, salseo grotesco, caspa catódica, esoterismo garrulo y, por supuesto, mucho cachondeo cómplice. Una sobremesa mental de lo más completa que pasa sin esfuerzo del escándalo a la ironía y del detalle accesorio al meollo. A la una no se le escapa un rumor y la otra no pierde la ocasión de rematarlo con ingenio ácido y puntería fina. Pese a su infrecuente publicación, dirimen la irregularidad con su brillante e inspirada complicidad. fran gonzález

Christian Alliana, profesional del periodismo musical con más de quince años de trayectoria, desengrana en su podcast los entresijos de ese zafarrancho llamado industria, poniendo el foco en las voces que la componen y deteniéndose en temas que rara vez aparecen en los coloquios promocionales. Desde el momento que atraviesa hoy día el periodismo musical (Arancha Moreno) a la fama como fenómeno efímero (Arde Bogotá), el poder femenino dentro del rock (Eruca Sativa) o la perspectiva y legado de figuras históricas (Ariel Rot, Gustavo Santaolalla, Luciana Jury, Carlinhos Brown, Jorge Ilegal), Alliana ha terminado convirtiendo su propuesta en un discreto pero persistente punto de encuentro entre escenas, sirviendo de humilde espejo del estado actual de la cultura iberoamericana. fran gonzález




Después de un desfile de singles previos, Matt e Issey Cartlidge lanzan “Wasted On Youth” (Marshall Amplification, 26), primer larga duración de The Molotovs. Un álbum materializado en base a un saqueo (de lo más fructífero) de entre las enseñanzas de The Jam, Buzzcocks o The Undertones


Después de su triunfal paso encabezando el Kingdom Of Rock Festival de Pamplona hace unos meses, Joey DeMaio y los suyos han anunciado gira europea para el año que viene y pasarán por Madrid y Barcelona. Y la mejor noticia es que celebrarán prácticamente los 40 años de “Fighting The World” (87) y “Kings Of Metal” (88).


(Madrid, 30-03-26)
Lo ha vuelto a hacer. Si uno contemplaba las caras de la gente a la salida del concierto, veía caras de éxtasis, como si en vez de un concierto salieran de presenciar una experiencia mística, una especie de misa pagana en la que se les hubiera revelado un secreto desconocido.


Deadletter se confirman como una de las bandas ciertamente interesantes dentro del último revival post-punk surgido en Reino Unido, amparados por un segundo disco como “Existence Is Bliss” (So Records, 26), más ambicioso y sofisticado que predecesor.


Siete años sin música nueva de la banda de Boiro (A Coruña), aunque con conciertos de por medio. Una larga espera que termina con publicación de “Kamikaze” (dotbeat!, 26). Charlamos con Paula (batería) y Sabela (guitarra) sobre el tiempo, la presión y la necesidad de hacer las cosas en el momento correcto.
Bad Gyal (Barcelona, 20-05-26)

“Solo quiero que sepáis que el que tenga un sueño, una ilusión, que me mire a mí. Mirad cómo empecé, mirad dónde hemos llegado.”
Así ha cerrado Bad Gyal la primera de sus tres noches en el Palau Sant Jordi este 20 de marzo, dando el tiro de salida a su gira mundial Más Cara Tour.
Maria Arnal (Valencia, 04-04-26)
Maria Arnal se mostró encantada de volver a una ciudad en la que estuvo un tiempo viviendo y aún conserva buenos amigos. Como la buena gente de Las Víctimas Civiles, de quienes adaptó su “Canción Total” junto a Marcel Bagés para su primer disco juntos .
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