FR
O
M MER
N
U
SH S E
EDITI
AMALIA AMOEDO CONSTRUIR DESDE EL ARTE
ADOLFO CAMBIASO La leyenda
GAUCHOS DEL MAR Narrar el mundo
LA HUELLA Cocinar con amigos
REVISTA MOLA
1
REVISTA MOLA
2
REVISTA MOLA
3
REVISTA MOLA
4
REVISTA MOLA
5
BMW X1 HÍBRIDO CONECTABLE.
ABRÍ TUS PUERTAS AL MUNDO BMW. Un mundo nuevo con doble motorización, control por voz, manejo inteligente y el confort característico de BMW.
USD 68.990
3
de garantía. de Service Inclusive.
años
Más información
La marca BMW y sus logotipos son marcas registradas de BMW AG. Imágenes de carácter ilustrativo. Los datos personales recogidos en esta consulta serán incorporados y tratados en una base de datos cuya finalidad es recibir y responder consultas. El responsable de la base de datos de Automotores MOTOR HAUS S.A., ante el cual podrá ejercer los derechos de acceso, rectificación, actualización, inclusión o supresión, todo lo cual se informa en el cumplimiento de la Ley N°18.331 del 11 de agosto de 2008.
REVISTA MOLA
8
REVISTA MOLA
9
REVISTA MOLA 10
REVISTA MOLA
11
REVISTA MOLA 12
design www.kolher.com.uy | @kolherdesign
MONTEVIDEO 21 de Setiembre 2765 2711 7031 kolhermontevideo21@gmail.com
PUNTA DEL ESTE Roosevelt y Los Alpes 4249 0219 kolherpunta@adinet.com.uy REVISTA MOLA 13
REVISTA MOLA 14
REVISTA MOLA 15
REVISTA MOLA 16
UNA OLA DE HIDRATACIÓN EXPERTA
HYDRA3 abre un nuevo capítulo: hidratación activa e inmediata por hasta 72 horas. El efecto higroscópico de sus fórmulas crea un reservorio hídrico que compensa su pérdida natural. La piel recupera su equilibrio, mantiene el agua y se siente intensamente revitalizada.
PIEL HIDRATADA, TERSA, FRESCA.
www.lamaisonvalmont.com IG/universov_uy FB/ValmontUruguay
REVISTA MOLA 17
SUMARIO
AMALIA AMOEDO
NUESTRO EQUIPO
Interview
30 ADOLFO CAMBIASO Interview
36 DIRECCIÓN EJECUTIVA ANA MOLA
DIRECCIÓN DE ARTE BRENDA STRAUB
DIRECCIÓN COMERCIAL NATALIA AMEZAGA SHALMA SUÁREZ SERENA CURBELO
EDITORIAL DE ARTE
GAUCHOS DEL MAR Lifestyle
42 DETRÁS DEL PLATO Experiences
50
PÍA SUSAETA
MARCELO BETANCOURT
REDACCIÓN
Experiences
ROSANA DECIMA ROSALÍA LAROCCA BAHÍA LANCESTREMERE LAURA GARGANTA FIORELLA BENAVIDES
FOTOGRAFÍA PABLO KREIMBUHL CHARLIE NAVARRO NICOLÁS MORRISON VIRGINIA ZABALETA MATÍAS CAPIZZANO
TAPA AMALIA AMOEDO FOTOGRAFÍA: CHARLIE NAVARRO
AGRADECIMIENTO ESPECIAL ROLEX SOFITEL
Es una producción de MOLA Media Group @revista.mola info@revistamola.com Edición N° 35 - Diciembre 2025
54 COCINAR CON AMIGOS Experiences
58 GALERÍA DE LAS MISIONES Art
84 MEDIO Y MEDIO Experiences
94 CARRIE VIK Experiences
110 ROLEX CIRCUITO ATLÁNTICO SUR Photogallery
116 REVISTA MOLA 18
Un reconocimiento que incentiva la formación y el diseño nacional Diseño: Natalia Lizarralde Finalista por Universidad ORT
REVISTA MOLA 19
Aeropuerto Internacional de San Fernando, Buenos Aires, Argentina (+549) 11 5155 5839 | ventas@sundownjet.com | @sundown_jet | www.sundownjet.com
REVISTA MOLA 24
REVISTA MOLA 25
HÉCTOR ECHEGUÍA Rematador y Tasador Público | Servicios Turísticos Inmobiliarios ECHEGUÍA INMOBILIARIA echeguia@gmail.com | www.echeguia.com.uy Cel.: (+598) 98 786 148 | (+598) 98 721 796
TU PROPIEDAD, EN BUENAS MANOS
EDITORIAL / Carta del editor
SALIR DEL CENTRO Durante siglos nos colocamos en el centro. No como idea, sino como práctica. El mundo como escenario, la naturaleza como recurso, los otros como extensión de nuestra urgencia. El antropocentrismo no es solo una postura filosófica, es una forma de habitar que empieza a resquebrajarse. Salir del centro no es desaparecer ni renunciar. Es correrse del lugar desde el cual creemos tener siempre razón, siempre derecho, siempre prioridad. La humildad necesaria no es sumisión. Es mirada. Es entender que habitamos un sistema vivo, interconectado, donde cada gesto deja huella. Asumir responsabilidad sin necesidad de grandilocuencia. Durante años confundimos progreso con dominio. Avance con velocidad. Éxito con acumulación. En ese impulso quedaron rastros: vínculos agotados, formas de vida vulneradas. El problema no es solo lo que hacemos, sino desde dónde lo hacemos. Honrar la vida con hechos exige coherencia. No alcanza con palabras. Implica revisar hábitos, decisiones, consumos, silencios. Preguntarnos qué sostenemos cuando elegimos y qué impacto tiene nuestra comodidad en un mundo que no nos pertenece. Salir del centro también es aceptar límites. El planeta los tiene. Los cuerpos los tienen. El tiempo los tiene. La fantasía de infinitud fue uno de nuestros errores más caros. Y quizá ahí esté la oportunidad de reconciliarnos con el mundo que habitamos: aprender a vivirlo sin creernos sus dueños.
Por ANA MOLA
REVISTA MOLA 28
REVISTA MOLA 29
ADVANCED NIGHT REPAIR REPARA LA PIEL AFECTADA * POR LA FALTA DE SUEÑO. En tan solo 3 noches Con una sola aplicación: +128% (1)
de Hidratación
-14%
de Líneas de expresión(2)
*Prueba clínica realizada en 42 mujeres con problemas de sueño, después de 3 días de uso. (1): Pruebas clínicas realizadas en 148 mujeres tras una aplicación del producto. (2): Ensayos clínicos realizados en 26 mujeres 12 horas después de una sola aplicación del producto por la noche.
REVISTA MOLA 30
REVISTA MOLA 31
AMOEDO CON UNA OBRA DEL ARTISTA JORGE GUMIER MAIER DE 1990.
REVISTA MOLA 32
INTERVIEW / Amalia Amoedo
Amalia Amoedo CONSTRUIR DESDE EL ARTE Por FIORELLA BENAVIDES Fotos CHARLIE NAVARRO
HAY personas QUE PIENSAN EL arte COMO ALGO QUE SE colecciona, Y OTRAS, COMO Amalia Amoedo, QUE LO habitan.
Su historia parece tejida entre obras, memorias y afectos: fue retratada por Antonio Berni cuando era niña, se formó con artistas como Nicola Costantino y Marcia Schvartz, y hoy impulsa residencias, becas y programas que fortalecen el arte latinoamericano desde José Ignacio y Buenos Aires. Entre el bosque y el mar, en Casa Neptuna, su Fundación recibe artistas de toda la región. Entre talleres y conversaciones, el arte se vuelve también una forma de estar en el mundo. “Lo que más me impulsa es seguir aprendiendo y aportar al crecimiento del arte en la región”, dice Amalia, con esa serenidad que tienen quienes hacen las cosas en profundidad. En esta charla con MOLA, comparte su recorrido, su mirada sobre el arte y el sentido de construir espacios donde las ideas puedan crecer. ¿TE ACORDÁS DEL PRIMER ACERCAMIENTO QUE TUVISTE CON EL ARTE? Crecí rodeada de arte. Fue algo que mi familia siempre fomentó, especialmente mi abuela y mi hermano Alejandro Bengolea. Una imagen muy temprana que hasta el día de hoy recuerdo: de niña fui retratada por el mismísimo Antonio Berni. Es una obra en pastel que enfatiza la mirada, tan icónica y expresiva como solo lograba Berni. Hoy, ya de adulta, valoro ese momento y esa obra aún más.
¿CÓMO FUE PARA VOS CONSTRUIR UNA MIRADA PERSONAL DENTRO DE UNA HISTORIA TAN FUERTE? Desde adolescente me interesó el arte y también la moda. Fui armando mi propio camino, siempre guiada por la motivación y la convicción de hacer lo que más me gustaba. Me formé en los talleres de artistas argentinos muy importantes como Nicola Costantino, Miguel Harte, Marcia Schvartz y Jorge Gumier Maier. Paralelamente, empecé a acercarme y conocer a los artistas de mi generación, y eso fue muy nutritivo. Hoy por hoy, hacer obra y pasar tiempo concentrada en mi taller sigue siendo algo que elijo y que ya es parte de mi identidad. ¿QUÉ TE INTERESA EXPLORAR O PONER EN JUEGO CUANDO TRABAJÁS EN UNA PIEZA? Me interesa explorar diferentes sensaciones. Incorporo recuerdos y situaciones que me atraviesan: un aroma, objetos de la infancia, la valentía, lo lúdico, los miedos. Utilizo distintos formatos como pintura, escultura, video e incluso performance. En mi obra me interesa conectarme con mi propia historia, desde lo sensorial. Al mirar hacia atrás, reconozco ciertas constantes en mi trabajo y, en el fondo, sigo orbitando alrededor de los mismos temas.
REVISTA MOLA 33
INTERVIEW / Amalia Amoedo
LA INSTALACIÓN ERIOPIS I (2025) DEL ARTISTA RODRIGO TÚNICA, FUE ESPECIALMENTE COMISIONADA PARA EL JARDÍN DE SU CASA. EL ARTISTA CREÓ UN HÁBITAT COMPUESTO POR PLANTAS NATIVAS Y ESCULTURAS DISEÑADAS PARA PROPICIAR LA VIDA DE VAQUITAS DE SAN ANTONIO.
¿EN QUÉ MOMENTO SENTISTE QUE ESE COMPROMISO CON EL ARTE SE TRANSFORMÓ EN UNA FORMA DE VIDA? Este 2026 se cumplen 30 años desde que empecé a coleccionar y cinco desde la creación de la Fundación Ama Amoedo. El acompañamiento a los artistas y a la escena del arte lo venía realizando de manera independiente por muchos años. Sentí que darle un marco institucional y traducir esos respaldos en programas e iniciativas iba a ser clave para generar mayor visibilidad y un apoyo sostenido al arte latinoamericano, siempre con foco especial en las escenas de Argentina y Uruguay. La filantropía la tomo como una responsabilidad y como una oportunidad única para aportar desde mi lugar. ¿QUÉ TE MUEVE A APOYAR UN PROYECTO O UNA CARRERA? ¿QUÉ TE HACE CONECTAR CON UN ARTISTA? Lo que me interesó desde un principio con la Fundación fue la posibilidad de apoyar distintas partes que componen la escena artística. Es fundamental brindar herramientas a un artista para la producción de su obra, a una editorial en la publicación de un libro, a una institución para realizar una muestra o a un curador para la investigación de nuevas escenas. Acompañar lo entiendo como esa capacidad de estar presen-
te en distintas instancias del arte y de llegar a las personas y profesionales que lo integran. El objetivo es tener un impacto sobre los artistas y todo lo que rodea el ecosistema del arte. ¿CÓMO NACIÓ LA FUNDACIÓN AMA AMOEDO Y QUÉ BUSCÁS CON ELLA? La Fundación nació del deseo de dar un paso más y crear una plataforma que contribuya a potenciar y dar mayor visibilidad al arte latinoamericano. Estoy segura de que una estructura institucional es una gran herramienta para generar un impacto duradero en el arte de la región. Con la residencia artística FAARA invitamos a artistas de toda Latinoamérica y les otorgamos tiempo y espacio para concentrarse en realizar sus obras en Uruguay. De esas instancias ya han surgido colaboraciones maravillosas. Otro de nuestros programas principales es el de Becas, en el que premiamos a 10 proyectos por año. En la última edición recibimos más de 2500 aplicaciones de 62 países.
“ME conmueve CUANDO UN artista ENCUENTRA SU PROPIO lenguaje Y LO SOSTIENE CON convicción”
REVISTA MOLA 34
AMOEDO CON EL DÍPTICO DE LA ARTISTA TUCUMANA ANA WON, EL ENCUENTRO (2023).
REVISTA MOLA 35
INTERVIEW / Amalia Amoedo
LA COLECCIONISTA Y FILÁNTROPA CON LA OBRA DEL ARTISTA ALFREDO PRIOR, EN CADA SUEÑO HABITA UNA PENA (1985).
INTERVIEW / Amalia Amoedo
CASA NEPTUNA PARECE UN ESPACIO MUY ESPECIAL, ENTRE EL BOSQUE Y EL MAR. ¿QUÉ TE INSPIRA DE ESE LUGAR? Casa Neptuna es muy especial para mí. Fue comisionada por la Fundación para albergar la residencia FAARA, que en 2026 irá por su quinta edición. El artista argentino Edgardo Giménez la diseñó imaginando una casa que pudiera dialogar con el paisaje. Su arquitectura, sus colores y la forma en que la luz modifica el espacio a lo largo del día generan una atmósfera lúdica y creativa. El interior, en cambio, es más minimalista e invita a los artistas a concentrarse y conectar con sus procesos. ¿CÓMO VIVÍS EL EQUILIBRIO ENTRE CONTINUAR UN LEGADO Y CONSTRUIR ALGO PROPIO? El Museo Fortabat / Colección AMALITA es el reflejo de la misión y la visión que impulsó mi abuela. Es muy significativo para mí continuar contribuyendo a su legado en el presente. Formar parte del consejo me permite aportar mi mirada y abrir la colección a nuevas generaciones y nuevas formas de entender el arte. ¿CON QUÉ PALABRA TE SENTÍS MÁS CÓMODA: ¿ARTISTA, COLECCIONISTA, GESTORA O MECENAS? Me siento cómoda con todos esos términos que mencionás; cada uno refleja una parte de lo que hago. Para mí todo está conectado. Más que elegir una definición, pienso en cómo acompañar, cómo estar presente y continuar construyendo junto a otros. ¿QUÉ DISTINGUE AL ARTE LATINOAMERICANO Y QUÉ DESAFÍOS TENEMOS POR DELANTE? El arte latinoamericano tiene un gran potencial y una capacidad de reinvención que merece mayor visibilidad y reconocimiento en el mundo. En la región, muchos artistas trabajan desde contextos complejos, y sus obras abren diálogos potentes. Por eso, es clave crear puentes y promover conversaciones a nivel global. Desde la Fundación buscamos justamente eso: acortar distancias, fomentar el diálogo y las conexiones. ¿QUÉ APRENDIZAJE TE GUSTARÍA TRANSMITIR A QUIENES ESTÁN EMPEZANDO EN EL ARTE? Les diría que se animen a acercarse al arte, a que empiece a ser parte de la vida cotidiana: visitar museos, galerías, ferias, cultivar la curiosidad, hacer preguntas. En tiempos como hoy, en que estamos tan pegados al teléfono, el arte nos conecta con el otro y con nosotros mismos de una forma profunda. ¿QUÉ TE EMOCIONA HOY DEL ARTE? Me conmueve cuando un artista encuentra su propio lenguaje y lo sostiene con convicción. También ver cómo se están tejiendo redes genuinas entre artistas, instituciones y comunidades. Esa circulación de ideas, esa generosidad, es algo que me inspira muchísimo.
“EL arte
latinoamericano TIENE UNA GRAN CAPACIDAD DE reinvención QUE MERECE MAYOR
visibilidad”
REVISTA MOLA 37
REVISTA MOLA 38
LIFESTYLE / Adolfo Cambiaso
ADOLFO CAMBIASO LA LEYENDA El deportista transformó el polo desde adentro y desde afuera. Forjado entre caballos y disciplina, rompió reglas, acumuló títulos y llevó este deporte a una dimensión global. Su carrera, marcada por decisiones audaces y una ambición inalterable, construyó una leyenda que hoy se proyecta en una nueva generación. Entre la historia y el presente, el mito sigue en movimiento.
Por ROSALÍA LAROCCA Fotos LA DOLFINA
REVISTA MOLA 39
LIFESTYLE / Adolfo Cambiaso
Quienes conocen de cerca a Adolfo Cambiaso coinciden en que tiene la habilidad poco común de siempre preguntarse por qué no. Ese impulso, repetido como forma de habitar el mundo, lo ha llevado a transformar para siempre la historia del polo. Desde muy temprano entendió que el camino no estaba dado y que podía trazar el propio, desafiando normas que parecían inamovibles. Antes de los récords y las portadas internacionales, Cambiaso fue un chico que se pasaba el día arriba de un caballo. Creció entre ellos, en un entorno donde el deporte y la disciplina eran parte de la vida cotidiana. En La Martina, el campo familiar de Cañuelas, provincia de Buenos Aires, había un morito al que solía montar durante horas, taqueando sin descanso. Cuando se agotaba del petizo, se bajaba y seguía practicando en moto. Tenía diez años, a veces volvía tarde y su madre lo retaba. Aunque al día siguiente repetía el mismo ritual. Creció en un entorno atravesado por el deporte. Su padre, Adolfo Marcelo Cambiaso, fue una figura clave del surf argentino y primer campeón nacional, mientras que su madre, Martina de Estrada Láinez, practicaba polo los fines de semana. El movimiento y la competencia estaban presentes desde siempre. Probó golf, tenis, windsurf, pero nada lo atrapó como el polo. En esos años se volvió inseparable de Lolo Castagnola. Amigos de la vida, soñaban juntos con dedicarse al polo profesional cuando veían partidos desde afuera del predio, a través de una reja, imaginando un futuro que todavía parecía lejano. Esa relación marcaría su infancia y también su carrera deportiva. A los 12 años ya tenía dos goles de hándicap y a los 14 consiguió su primer trabajo para jugar en Estados Unidos. Ganó partidos, subió de hándicap y el teléfono comenzó a sonar. Sus inicios profesionales fueron en La Martina, aunque el quiebre en su carrera llegó con Ellerstina en 1992. En ese entonces sucedió lo impensado: a los 19 años alcanzó el hándicap perfecto de 10 goles, convirtiéndose en el jugador más joven de la historia en lograr esa hazaña. Dos años después ganó la Triple Corona y el impacto se volvió inmediato. El polo, un ámbito pequeño y estructurado, empezó a girar alrededor de un nombre nuevo. Cambiaso no se parecía a nadie. Su osadía generaba una mezcla de fascinación y desconcierto. Incluso había detractores, pero de ambos bandos coincidían en que esa joven promesa era un distinto. Su debut en Estados Unidos y el Reino Unido lo confirmó como una figura mundial, con el respaldo de un referente consolidado como Gonzalo Pieres, que se volvió su mentor. Años más tarde, la ruptura con Ellerstina marcaría un punto de inflexión y lo impulsaría, casi sin quererlo, a crear su propio club, La Dolfina. Surgió, como consecuencia, una rivalidad inédita entre
La Dolfina y Ellerstina, que se convirtió en el clásico River-Boca del polo, con espectadores de lujo como Diego Maradona. Hacía un par de años que Cambiaso había conocido a la supermodelo María Vázquez, actual esposa y madre de sus tres hijos, quien significó un apoyo fundamental en su crecimiento como deportista y, más tarde, como empresario. Ella fue testigo de las varias copas ganadas en Argentina, Estados Unidos, Reino Unido, España, Uruguay, Francia y Suiza. De aquel joven a hoy han pasado más de 160 trofeos y unos 1100 goles que construyen una carrera fuera de escala. Su historia fue revolución. El polo es un medio chico, con estructuras y reglas, y Cambiaso llegó para romperlas. Puso a este deporte en el mapa mundial y levantó polémica con decisiones complejas que impactaron en su familia y en su estructura profesional, dejándolo varias veces en el banco de los acusados. Y, entonces, volvió a empujar los límites con una aventura que sacudió al polo global: la clonación de caballos. Asociado con una empresa norteamericana desarrolló un programa de crías basado en clonación, con el que empezó a reproducir ejemplares a partir de Cuartetera, su yegua legendaria, reconocida como la mejor de la historia del polo. El debate se instaló a mayor escala cuando ganó el Abierto de Polo de Palermo con una tropa de ocho clones de su predilecta. También cuando se descubrió que la compañía biotecnológica comercializaba esos clones sin autorización. Fuera de la cancha, La Dolfina trascendió con creces el mote de club de polo. Además de la cría de caballos de elite, la compañía desarrolla proyectos inmobiliarios, como un barrio cerrado de 600 hectáreas en Cañuelas, y una marca de ropa familiar. Próximamente desembarcará en Punta del Este con un desarrollo que tiene al empresario Eduardo Costantini como socio y plantea un barrio de polo con aires marítimos. Más allá de las unidades de negocio que conforman su imperio, el verdadero legado de Cambiaso está en sus hijos, Mía, “Poroto” y Myla, a quienes les transmitió desde pequeños el amor por los caballos, el campo y el deporte. Mientras que Mía integró el primer equipo femenino de Argentina y se convirtió en la primera mujer en ganar la Copa de Oro de Inglaterra, su hijo emerge como su heredero natural. “Poroto” parece clonado y con él el círculo se completa. El chico que se perdía horas arriba de un caballo hoy comparte la cancha con su sucesor, un jugador que ya tiene en su haber ser el más joven en ganar el Abierto de Palermo y en alcanzar diez goles de hándicap. El mito ya está escrito, aunque Cambiaso siga taqueando como si todavía quedara algo por demostrar. Jugar y ganar juntos se vuelve su sueño más persistente y el impulso que lo mantiene en la competencia de más alto nivel aún pasados los cincuenta años.
REVISTA MOLA 41
LIFESTYLE / Adolfo Cambiaso
En Adolfo Cambiaso: en el nombre del polo, la serie original de Disney+ dirigida por Juan José Campanella, se repasan sus más de 30 años de carrera como el mejor polista de todos los tiempos y la transformación que impulsó dentro y fuera de la cancha. REVISTA MOLA 42
REVISTA MOLA 43
REVISTA MOLA 44
EL VIAJE INFINITO DE GAUCHOS DEL MAR CUANDO LA AVENTURA SE CONVIERTE EN ACTIVISMO Por LAURA GARGANTA Fotos CORTESÍA GAUCHOS DEL MAR
REVISTA MOLA 45
LIFESTYLE / Gauchos del Mar
Desde hace más de una década, Gauchos del Mar transformó la aventura en un lenguaje universal: el de la conversación. Lo que comenzó como un viaje impulsado por la curiosidad terminó convirtiéndose en una plataforma global que une cine, exploración y activismo ambiental. Con cada expedición, los hermanos Azulay amplían las fronteras de lo posible y ponen en el centro a la naturaleza, la narración honesta y el encuentro humano.
REVISTA MOLA 46
LIFESTYLE / Gauchos del Mar
Gauchos del Mar nació del impulso de dos hermanos argentinos, Joaquín y Julián Azulay, hijos de uno de los pioneros del surf en el país y criados entre el mar y las tablas. Mientras Joaquín estaba en Londres en un festival de cine, la conversación de esta nota fue con Julián, que hace seis meses se convirtió en padre de mellizas y, durante la entrevista, hizo pausas para dormirlas y calmarlas cuando lo necesitaban. Arquitecto de formación, y con un camino paralelo al de Joaquín, graduado en Administración de Empresas y exfutbolista profesional, ambos emprendieron en 2010 el viaje que les cambiaría la vida: desde California hasta Argentina, recorriendo las costas del Pacífico. De esa travesía surgió Gauchos del Mar, un proyecto que se volvió marca, forma de vida y vehículo para documentales premiados internacionalmente. Sus expediciones por paisajes remotos, de la Patagonia a la Antártida, y su participación en espacios vinculados a la sostenibilidad los integran hoy a una conversación global que une aventura, cine y conciencia ambiental, y que ha convocado el apoyo de figuras como Ricardo Darín y el campeón mundial de surf Kelly Slater. Julián habla muy tranquilo y pausado, a pesar de sus incontables responsabilidades paternas y laborales. No se nota ningún tipo de estrés ni apuro a la hora de contar su historia y la de su hermano, aquella que, según explica, nació de un juego, de un deseo de salir a recorrer el mundo con sus tablas después de graduarse. “Desde que éramos chiquitos, todos los viajes en familia nos íbamos a surfear. Pasábamos los veranos en Brasil, que es donde hoy viven gran parte del año mis padres. Es que el surf siempre se compartió en familia, mis papás tienen más de 70 años cada uno y todavía siguen surfeando. Nosotros arrancamos con la tablita de barrenador y después, de a poquito, nos fuimos parando y agarrando la tabla de fibra, hasta que se convirtió también en nuestro estilo de vida”. Los dos estudiaron en la Universidad de Buenos Aires carreras ajenas al mundo del cine, por lo que aseguran que terminaron haciendo documentales casi por error, que nunca había sido un plan Gauchos del Mar y que entraron al mundo de los documentales desde otro lado, el de experimentación. “Nosotros arrancamos al revés, de atrás para delante”. En 2010, los dos hermanos recién graduados emprendieron su primera aventura juntos, Gauchos del Mar: surfeando el Pacífico Americano. “Nosotros salimos en 2010 y ni siquiera existían los smartphones, o por lo menos nosotros no teníamos. Viajamos con mapas físicos y en algunos países ni siquiera teníamos eso, íbamos preguntándole a la gente. Hoy en día tenés una duda y abrís Google Maps, fue el quiebre en este tipo de viajes. Tampoco abundaban estas historias de vida nómade, en cambio hoy en día la van life está mucho más explorada en las redes sociales”. Después del primer documental fueron mejorando en ideas, en las expediciones y en cada paso que daban se iba sumando gente. “Eso es lo lindo de este proyecto, que todos los que se han ido sumando ha sido por motivación, por querer ayudarnos y ser parte. Al principio lo hicimos con dos amigos y la música nos la iban haciendo un montón de artistas distintos, y terminó como un sueño que de a poco se fue profesionalizando. Toda esa gente que estaba desde el principio hoy sigue trabajando con nosotros, nadie se
ha bajado. Seguimos en equipo con una muy linda relación. Para nosotros la clave es tener un lindo equipo con el cual poder comunicarnos con total soltura y libertad”. Después de regresar de su primer gran viaje, se sentaron a editar el material junto a dos de sus amigos, Santiago y Alex, quienes al ver las imágenes los animaron a convertirlo en una película. Con esa mezcla de entusiasmo e ingenuidad, enviaron el documental a distintos festivales de cine de surf y, para su sorpresa, comenzaron a recibir aceptaciones. Los premios no tardaron en llegar y, con ese reconocimiento inicial, comprendieron que su propuesta conectaba con el público. Esa respuesta les dio el impulso que necesitaban para continuar. Sin embargo, al regresar de aquel viaje muchas personas de su entorno empezaron a preguntarles si ahora iban a dedicarse a sus carreras, si ya se habían sacado las ganas de viajar, pero ambos habían descubierto el gusto por la aventura y ya no había vuelta atrás. Buscaron más sponsors, sumaron nuevos apoyos y avanzaron en coproducciones junto a otros canales. Como él mismo resume, “fue pasito a pasito, un escalón detrás del otro, haciendo las cosas con mucha dedicación”.
TIERRA DE PATAGONES A Tierra de Patagones, su segunda gran aventura y la primera encarada de forma más profesional, llegaron con otra claridad. “En el primer viaje habíamos recorrido casi toda la costa del continente, pero cuando llegamos a Argentina y vimos que aún nos quedaban 3000 kilómetros para abajo, surgió la idea de hacer una expedición por la Patagonia y documentarlo, así que terminamos yendo a Isla de los Estados navegando”. Esa inquietud, despertada al cerrar su ópera prima, los llevó a planificar una travesía que esta vez tendría un rumbo preciso. En este nuevo proyecto se sumó Santiago, amigo y colaborador que había participado en la edición del primer documental y que ahora filmaba junto a ellos. Julián recuerda que por primera vez lograron apoyo para cubrir todo el viaje. “No tuvimos que ir trabajando en el camino para poder financiarnos todo. Fueron cinco meses dedicados a recorrer la Patagonia argentina y chilena, a conocer su cultura y a explorar la costa en busca de olas”. Aunque el foco del documental es esencialmente social, ambos entendieron durante ese proceso que podían involucrarse en causas ambientales más amplias. En ese recorrido llegaron a Ushuaia, donde se embarcaron en un velero que los llevó por el Canal de Beagle y a cruzar el Estrecho de Le Maire, uno de los mares con más naufragios del mundo, rumbo a Isla de los Estados, un territorio austral deshabitado que se convirtió en el eje de su película. Allí, entre condiciones climáticas extremas y el intercambio con pobladores de ambos lados de la cordillera, consolidaron la mirada que daría identidad definitiva al documental.
PENÍNSULA MITRE Aquí los hermanos llevaron su exploración a un extremo completamente distinto. Después de navegar hasta Isla de los Estados durante el rodaje, vieron la punta más oriental de Tierra del Fuego. “Cuando volvimos y nos encontramos con Península Mitre quedamos fascinados. Ahí se nos des-
REVISTA MOLA 47
LIFESTYLE / Gauchos del Mar
pertó esta idea de explorar, y la única manera de ir es en velero o a pie”, recuerda Julián. La decisión fue inmediata: emprender una expedición inédita, caminando más de 400 kilómetros por un territorio virgen donde no vive nadie. Salieron con mochilas de 35 kilos dispuestos a estar 53 días completamente incomunicados, atravesando una geografía que no perdona: barrancos, turba, ríos, mareas violentas y un clima que puede cambiar en un instante. “Es muy imponente cuando lo ves desde la costa y, obviamente, cuando lo vimos de cerca no sabíamos ni a dónde nos estábamos metiendo”, dice entre risas, consciente de que esa incertidumbre fue parte esencial del viaje.
“Queríamos vivir con la gente, documentarlo y poder transmitirlo a nuestra vuelta”, cuenta. Para hacerlo posible contaron con el apoyo de Canal Off, de Brasil, que coprodujo la serie y ayudó a financiar la expedición. La ambulancia, que era al mismo tiempo casa, vehículo y refugio, se convirtió en un microcosmos de seis metros cuadrados con cuatro camas, una mesa, una cocina mínima y ningún baño. “Éramos cuatro viviendo ahí adentro. Realmente tenés que tener ganas de hacerlo. Si no, no durás ni una semana. No es cómodo, no es sencillo, pero si aceptás encontrarte fuera de tu zona de bienestar y no te molesta estar sucio, todo eso pasa a un décimo plano”.
Como en sus trabajos anteriores, el surf era un motor, querían llegar al Faro del Cabo San Diego para buscar una ola de clase mundial, pero la expedición terminó siendo mucho más que la búsqueda de un rompiente perfecto. “Lo que queríamos era documentar la región y transmitir un mensaje ambiental, alejarnos del consumismo y mostrar que existe una manera sencilla de vivir, como lo hacen los pobladores de la zona”, explica. Sin teléfonos, caminos ni lugares donde abastecerse, registraron cada tramo de esa costa indómita con la intención de visibilizar un territorio frágil. El resultado es una película que no solo narra su travesía, sino que sostiene un llamado claro a proteger Península Mitre para siempre.
El tema del idioma fue un capítulo aparte en la expedición. Julián lo resume con una recomendación que, dice, primero se repite a sí mismo: “Siempre está bueno aprender lenguas. Nunca sabés cuándo las vas a necesitar”. En su caso, el francés escolar, unos pocos años en el colegio, reapareció lentamente a medida que avanzaban por África. “De a poco me fui acordando, y como muchas regiones fueron colonias francesas, ese francés rudimentario nos salvó más de una vez. Con esfuerzo, llegamos a comunicarnos”.
“Cuando empezamos a meternos en este proyecto descubrimos que existía una ley para declarar Península Mitre área natural protegida, pero llevaba 35 años encajonada en la legislatura de Tierra del Fuego. Con la película quisimos darle visibilidad y mostrar todo lo que guarda ese lugar: su historia, su geografía y un relevamiento completo mientras hacíamos la expedición en busca de olas en uno de los rincones más remotos del país. Íbamos con la mochila cargadísima, con las tablas y sin ningún pronóstico. Y aunque lo hubiéramos tenido, si las olas hubiesen estado en una bahía a 20 kilómetros tampoco habríamos llegado, porque avanzábamos a pie y los ríos eran muy lentos de cruzar. Algunos días caminábamos 40 kilómetros y otros apenas siete, porque los bosques eran muy bajos, achaparrados, y había pasos en los que casi no se podía avanzar. A veces teníamos que meternos a la mañana en el agua helada con el traje de neopreno de casi 6 mm y, cuando lo guardábamos en la mochila para seguir caminando, pesaba todavía más”.
TERRITORIO AFRICANO La expedición africana continuó el camino de los hermanos de seguir ampliando las fronteras, aquellas que muchas veces no se representan con la veracidad debida. “La idea de ir a África fue para descubrir con nuestros propios ojos a su gente y a su cultura y, por supuesto, seguir buscando olas y lugares de los que no hay tanto conocimiento”, recuerda Julián. Durante 22 meses recorrieron desde España hasta Sudáfrica en una antigua ambulancia militar de 1985, una travesía concebida como una exploración antropológica y un intercambio cultural a través del surf en uno de los territorios más diversos e intensos del mundo. Las cicatrices de las colonias, las guerras civiles, la desigualdad social y la explotación de recursos marcaron cada tramo del camino, y su objetivo fue retratar esas realidades desde vínculos horizontales con las comunidades que los recibían.
Pero el verdadero desafío estaba en la diversidad lingüística del continente. Algunos países tienen decenas de dialectos y otros superan el centenar. “No hay un idioma que unifique todo. Cambia de país a país y, a veces, de una provincia a la siguiente”. Para acercarse a la gente y entender mejor cada cultura, adoptaron un método sencillo: aprender lo básico en cada lugar. “Íbamos con un cuadernito anotando palabras esenciales. Era una forma de mostrar interés y respeto”. Esa multiplicidad generaba escenas insólitas. “Aprendías un dialecto, avanzabas 300 kilómetros y cuando querías usarlo te miraban como diciendo: no, eso era en la otra aldea”. En el norte del continente intentaron incluso incorporar algo de árabe, mientras atravesaban Marruecos, Mauritania, el Sáhara Occidental y parte de Senegal.
LA OLA SIN FRONTERAS La expedición a las Islas Malvinas fue, para los Gauchos del Mar, una de las travesías más delicadas desde lo emocional y lo simbólico. El proyecto nació con la intención de explorar este archipiélago de más de 700 islas y, sobre todo, de tender puentes a través del deporte y de la naturaleza. Tras la guerra de 1982, Malvinas sigue siendo un territorio sensible para los argentinos y por eso, explica Julián, “el documental intenta unir y crear diálogo con la gente que habita allá”. La película se filmó en dos idiomas para dar a conocer también la mirada local: “Está bueno acercarse y tratar de que nos entiendan a nosotros, pero también aprender cómo se sienten ellos”. La idea inicial era compartir una experiencia muy concreta: encontrarse con dos hermanos isleños de su misma edad, nacidos como ellos después de la guerra, y surfear juntos. “Sabíamos que eran los únicos surfistas de allá. Los contactamos para contarles que queríamos ir al mar con ellos”. Al principio hubo entusiasmo, pero pronto surgieron dudas. “Cuando les dijimos de dónde éramos nos contestaron que no querían correr el riesgo de ser usados de ninguna manera política incorrecta y nunca más nos respondieron”. Aun
REVISTA MOLA 48
así, los hermanos siguieron adelante con la expedición, recorriendo islas deshabitadas, dialogando con los habitantes y registrando la sorprendente belleza natural del archipiélago durante 50 días. El objetivo, insiste Julián, siempre fue humano. “Fuimos para conocer a la gente e intentar entenderla. En Argentina esas cosas son lejanas, nunca se oye hablar de quiénes viven allí”. La reacción de muchos excombatientes al ver la película confirmó que el gesto tenía sentido. “Nos dijeron: gracias por ponerle color a las islas, porque lo que recuerdan es todo blanco y negro. No necesitamos más guerras, necesitamos dialogar”. Ese puente que parecía imposible finalmente apareció en el lugar más pertinente: el agua. Hacia el final del viaje, en una jornada con olas excepcionales cerca del pueblo principal, los Azulay entraron al mar y, minutos después, se sumaron los dos hermanos que los habían rechazado tiempo atrás. “Se metieron sabiendo quiénes éramos. Todo el mundo sabía que estábamos ahí. Son apenas 3000 civiles y un número similar de militares habitando de manera permanente las islas. El encuentro fue increíble porque el mar igualó toda la situación. Nos dimos la mano los cuatro y estuvimos como una hora y media más en el agua. Cuando salimos nos quedamos charlando, matándonos de risa y a la noche fuimos a tomar una cerveza”. Esa escena, sencilla y luminosa, fue el corazón del documental: la prueba de que, en el mar, no hay fronteras.
UNA CAUSA MUNDIAL A medida que los proyectos crecieron en alcance y profundidad, también comenzaron a sumar voces de enorme peso en el mundo del ambientalismo, el arte y el surf. En Antártida: Dominio Uno, su documental sobre la necesidad urgente
de proteger el continente blanco del cambio climático y la pesca industrial, trabajaron junto a Paul Nicklen y Cristina Mittermeier, dos de los fotógrafos y conservacionistas más influyentes del planeta. Fundadores de Sea Legacy, una organización que utiliza la imagen como herramienta de conservación, Nicklen es reconocido por su trabajo en regiones polares y por retratar la vida silvestre en condiciones extremas, mientras que Mittermeier ha dedicado su carrera a documentar comunidades indígenas y la relación entre las personas y el océano. La película también reunió a dos figuras inesperadas para ponerle voz al relato: Kelly Slater en la narración en inglés y Ricardo Darín en la versión en castellano. Julián recuerda que nada de eso se dio porque sí. “Las situaciones de Ricardo y de Kelly fueron muy locas, porque no es que los llamamos por teléfono y nos dijeron sí, buenísimo”. A Darín llegaron casi por casualidad a través del embajador argentino en Australia. La historia con Slater, considerado el surfista más influyente de la historia y 11 veces campeón mundial, es aún más insólita y sucedió en Ghana. “El muchacho de las cabañas donde nos hospedábamos nos dijo: tienen que venir del aeropuerto con uno más, y ese uno más era Kelly”. El resto fue una secuencia surrealista. “Fue muy loco estar compartiendo ese taxi con él a las tres de la mañana en África, noche cerrada, pasando todos los retenes militares con Kelly adelante. Es súper buena onda, siempre predispuesto y contando historias, muy macanudo”. Los días que compartieron alcanzaron para forjar una relación que, con el tiempo, derivó en la voz en off del documental y en su participación en festivales internacionales. Incluso estuvieron los tres juntos presentando la película en Newport. “Realmente se comprometieron con la causa de conservación, no solo con la expedición en sí, sino en ponerle voz a esta necesidad de proteger el área marina del Dominio Uno”.
REVISTA MOLA 49
LIFESTYLE / Gauchos del Mar
Para Julián, alianzas semejantes no son producto del azar, sino del movimiento. “Estas cosas no pasan si uno no sale, si uno no se aventura. Es muchísimo más difícil, o casi imposible, lograr este tipo de cosas sin estar ahí afuera, intentándolo. Hay que estar en movimiento, ahí es donde suceden las cosas. Si te quedás en tu casa, ya sabés que no va a pasar mucho más de lo que estás acostumbrado. Es la manera de abrir nuevas puertas. Lo que nosotros hacemos con Gauchos es para todos, para los que estamos hoy acá y para los que vienen atrás nuestro. Queremos que las próximas generaciones puedan disfrutar del medio ambiente como lo disfrutamos nosotros y lo han disfrutado más aún nuestros padres y abuelos”. Sin duda, los premios recibidos los llenan de orgullo. A lo largo de sus producciones, Gauchos del Mar ha acumulado 70 distinciones internacionales, con hitos como los 16 premios obtenidos por Tierra de Patagones y los nueve galardones de su primer documental, que marcaron su entrada en el circuito global. Ese reconocimiento confirma que sus películas realmente llegan a audiencias diversas y que su mensaje trasciende fronteras. Que varias de sus obras hayan estado en plataformas como Netflix o Disney, y que ahora, tras vencer esos contratos, puedan alquilarse o comprarse directamente en su sitio web, reafirma su convicción de no dejar sus relatos atrapados en un circuito reducido. Incluso decidieron lanzar su primer film en YouTube para hacerlo accesible a todos. En ese mismo espíritu de apertura, anunciaron una proyección especial, completamente gratuita, el 23 de enero en el Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry (MACA) de Antártida: Dominio Uno, donde los hermanos estarán presentes y dialogarán con el público. En esta ocasión, la función también tendrá un fin solidario: recaudar fondos para la Fundación Marejada, una organización dedicada a promover el cuidado y la preservación del medio ambiente, especialmente en zonas marítimas y comunidades costeras, a través de acciones educativas que buscan generar conciencia sobre la biodiversidad, los recursos naturales y la riqueza cultural de estos territorios. Marejada ya ha colaborado activamente en los documentales Península Mitre y Antártida: Dominio Uno, aportando una mirada territorial que forma parte integral de esas historias. Porque, más allá de los premios, los hermanos Azulay desean que sus relatos circulen, inspiren y movilicen.
PARA SABER MÁS SOBRE JULIÁN Y JOAQUÍN, PODÉS VISITAR SU PÁGINA WEB WWW.GAUCHOSDELMAR.COM Y SEGUIRLOS EN INSTAGRAM @GAUCHOSDELMAR.
REVISTA MOLA 50
LIFESTYLE / Gauchos del Mar
“LO QUE HACEMOS CON
Gauchos del Mar ES PARA todos, PARA LOS QUE ESTAMOS HOY ACÁ Y PARA LOS QUE VIENEN ATRÁS NUESTRO. QUEREMOS QUE LAS próximas generaciones DISFRUTEN DEL medio ambiente COMO LO HICIMOS nosotros”
REVISTA MOLA 51
Detrás del plato Hay platos que llegan a la mesa como si aparecieran por arte de magia, pero su historia empieza mucho antes: en viajes, búsquedas y decisiones que no siempre se cuentan. En Manzanar y Río -los restaurantes hermanos de Carrasco- esa trama invisible es parte esencial de la experiencias. Allí, cada producto tiene un origen, cada técnica una razón y cada plato una comunidad detrás. Esta es la historia de lo que no se ve, pero define todo. Por ROSANA DECIMA
REVISTA MOLA 52
EXPERIENCES / Manzanar & Río
Antes de que un plato llegue a la mesa hay decisiones, viajes, pruebas, búsquedas y un trabajo colectivo que rara vez se cuenta. En los restaurantes hermanos Manzanar y Río, en Carrasco, ese detrás de escena no es accesorio: es parte central de la identidad. Así lo explican Jimena y Victoria Barbero, hermanas y socias -junto a su padre, Gustavo- de estas dos propuestas que comparten filosofía. “Para nosotros es mucho más que el plato de comida que se está sirviendo. Trabajamos mucho en el detrás de escena, en nuestro equipo, con nuestros proveedores. Son cosas que nunca solemos contar, que hacemos naturalmente, porque es algo que nos gusta”, dice Jimena. Ese trabajo empieza puertas adentro, con equipos grandes y diversos. Entre los dos restaurantes suman alrededor de 150 personas, entre cocinas y salas. “Tenemos un equipo muy rico culturalmente. Hay gente de Perú, Argentina, Colombia, Venezuela, Paraguay, Cuba, Guatemala”, cuenta Victoria. Y destaca que la oportunidad de conocer a fondo los productos y procesos locales es un aprendizaje sumamente valioso. En los días de descanso, organizan jornadas y experiencias junto al personal: visitas a bodegas, salidas al interior, contacto directo con productores. “Hemos hecho de todo, como por ejemplo despostes de vacas enteras”, explica Jimena. También compartieron viajes como el que realizaron a San Gregorio de Polanco en las últimas semanas con parte del equipo de cocina, para conocer de primera mano el origen del caviar que utilizan. Fue una experiencia de esas que marcan un antes y un después: pudieron participar del proceso completo de elaboración del caviar. “Eso es un lujo. No sé cuántas posibilidades hay de hacer eso en la vida”, señala Jimena. El equipo conoció todo el recorrido, desde los esturiones hasta el producto final: “Lo probás recién salido, lo probás recién hecho y después lo probás madurado. Volvimos fascinados”, agrega. Otra historia larga y buscada fue la del atún. Durante varios años se negaron a incluirlo en carta hasta encontrar la calidad que realmente querían ofrecer. “Decíamos que íbamos a tener atún cuando fuera de la calidad que nos sintiéramos orgullosos de servir”, detalla Jimena. Y ese momento llegó cuando lograron importar por primera vez un atún entero y fresco desde Baja California.
EL origen DE CADA producto IMPORTA; CONOCERLO TRANSFORMA NO SOLO LA cocina, SINO LA MANERA DE contarla REVISTA MOLA 53
EXPERIENCES / Manzanar & Río
Jimena había viajado previamente al lugar. “Allí los atunes son cuidados como el material precioso que son”, dice sobre el sistema de cría. El atún viaja a Uruguay con control de temperatura en tiempo real y nunca se congela. “Hace 13 horas, ese animal que llega estaba nadando en sus aguas cristalinas”. En Manzanar, el corte del atún -el ronqueo- se convirtió en una experiencia que, debido al éxito de la primera edición, en muchas ocasiones se abre al público. “El chef va contando parte por parte qué es del animal, para qué se utiliza, y te vas sabiendo un poquito más”, cuenta Jimena. Carlos Jara, encargado de sushi, lidera ese proceso y lo comparte también con el equipo, como parte de una filosofía de formación constante. Ese mismo enfoque se refleja en otros productos, como el famoso pollo de campo a la parrilla -favorito de muchos-, que implicó un largo trabajo con productores hasta alcanzar las condiciones buscadas, o la marucha wagyu, que llegó a través de redes de confianza y se incorporó incluso a preparaciones como el sushi. El aprovechamiento total del animal es otro eje fundamental. El caldo de res que se sirve como bienvenida en Manzanar no es solo un gesto: “Es como un abrazo”, dice Jimena, y también una forma de “darle la totalidad del uso del ani-
mal”, algo que la gente hoy pide y revaloriza en cualquier época del año. Río, el restaurante hermano, comparte valores aunque propone otra dinámica. “Gastronómicamente hablando es totalmente diferente”, explica Victoria. La carta cambia según el momento del día y hay un fuerte cruce de influencias, especialmente del sudeste europeo al mediodía, siempre adaptadas al paladar local. Ambos restaurantes conviven a media cuadra de distancia y funcionan de manera complementaria, compartiendo filosofía. Para las hermanas, eso también fue una decisión estratégica y vital. Después de cuatro años consecutivos formando parte de los 100 mejores de Latinoamérica en el marco de los Latin America’s 50 Best Restaurants con Manzanar (este año en el puesto 86), ambas coinciden en que la clave está en la continuidad del equipo. “La esencia de Manzanar está en el mismo lugar”, dice Victoria. “Tenemos a las mismas personas poniéndose la camiseta, motivadas y queriendo crear algo distinto”. Y eso, justamente, es lo que no siempre se ve cuando el plato llega a la mesa, pero está ahí, haciéndolo posible.
REVISTA MOLA 54
EXPERIENCES / Manzanar & Río
LA esencia DE Manzanar ESTÁ EN EL MISMO lugar: UN equipo QUE PERMANECE, APRENDE Y CREA [...] Río, EL RESTAURANTE HERMANO, COMPARTE valores AUNQUE PROPONE OTRA dinámica
REVISTA MOLA 55
MARCELO BETANCOURT Boulevard de las Palmeras En una casona recuperada del casco viejo de Punta del Este, el restaurante de Marcelo Betancourt suma una mirada fresca a la cocina local. REVISTA MOLA 56
EXPERIENCES / Boulevard de las Palmeras
Punta del Este late a otro ritmo cuando aparece un restaurante que entiende la naturaleza de la península y se anima a reinterpretarla. Boulevard de las Palmeras abre en una esquina clásica del casco antiguo, en Juan Díaz de Solís y 2 de Febrero, sobre un boulevard de palmeras que inspira su nombre. El restaurante actualiza la tradición local desde una mirada contemporánea: hay parrilla, pesca fresca y vegetales que llegan directo de una huerta, todo preparado en un mostrador central que expone sin pudor la coreografía de una cocina. Detrás de esa impronta está Marcelo Betancourt, profesional con largo recorrido en entornos de alta gastronomía esteña. Comenzó su formación en 1995 en una escuela que ya no existe y siguió su recorrido en El Gato Dumas, Le Cordon Bleu, Chocolate Academy en Barcelona, y la Universidad de Cornell en Nueva York. Fundió su primer restaurante y ese pasaje lo llevó a valorar algo que hoy considera indispensable para sostener un restaurante, como el cuidado obsesivo de los recursos. Aprendió también que la gastronomía es un oficio sacrificado, que exige horas, atención y una entrega que se extiende más allá del servicio. Con esa base llegó a Vik, y más tarde a La Susana, cocinas en las que permaneció por más de 20 años, consolidándose como un referente de la gastronomía de la zona. Tras ese recorrido, y con la confianza de haber pasado por operaciones de gran escala, volvió a animarse a un proyecto propio: La Picniquería, un mostrador relajado que rápidamente se transformó en un ícono de Punta del Este. A fines de 2025, el tiempo, la experiencia y el deseo de regresar al ritmo de un restaurante tradicional lo trajeron nuevamente a la península con Boulevard de las Palmeras.
¿QUÉ INFLUENCIAS CULINARIAS APARECEN EN LAS COCINAS DE BOULEVARD DE LAS PALMERAS? Justo hace poco hablaba con un amigo del antes y el después que marcó Francis Mallmann en la zona, en el Este en general. El aporte va más allá de la cocina, tiene que ver con una dimensión más amplia, donde importa la música, la iluminación, el fogoncito, la ruana… Él puso sobre la mesa que salir a comer es más que alimentarse; es algo así como meterse en una obra de teatro. También es muy importante el detrás, cómo llega ese ingrediente a las cocinas. Desde dónde viene el pescado hasta qué proceso de crianza tiene la carne resulta fundamental para decidir qué va y qué no va dentro del menú. ¿CUÁNTO ESPACIO LE DAS A LO VEGETAL EN LA CARTA? Lo vegetal es importante, pero creo que hoy en día el protagonismo se lo lleva la pesca y la carne. Tenemos un debe ahí, que es seguir trabajando. Por suerte somos muy amigos de los chicos de Bio Chácara, en la Ruta 104. Es una huerta que nos provee muchos vegetales y con la que trabajamos, por ejemplo, las papas. Tenemos canteros plantados para nosotros y empezamos a trabajar desde hace tiempo, en un proceso largo de siembra y cosecha.
¿CÓMO DEFINIRÍAS LA IDENTIDAD CULINARIA DEL ESTE HOY Y DE QUÉ MANERA TU NUEVO RESTAURANTE DIALOGA CON ESO? Punta del Este tiene un enfoque bastante marítimo. El país en general está muy asociado a la producción de carne, pero a su vez con una costa generosa. Y ese protagonismo del mar está muy bien representado en la ciudad. Tenemos un puerto en el que todavía se respeta la pesca artesanal y algún movimiento como el Pacto Oceánico que empuja hacia cuidar esa tradición. Casi todos los restaurantes de acá tienen productos distintos: camarones, mejillones, brótola, corvina. En Boulevard de las Palmeras nos acoplamos a esto, somos parte y lo celebramos. Hay mucha cosa de mar en la carta, tanto en las entradas como en distintos métodos o maneras de preparación. ¿QUÉ CAMBIOS PERCIBÍS EN EL COMENSAL QUE LLEGA A PUNTA EN LOS ÚLTIMOS AÑOS? La gente está más abierta, quizás porque viaja más, y eso hace que esté más permeable a probar cosas y preguntar. A mí lo que me resulta interesante es la retroalimentación con los restaurantes o con quienes ofrecen servicios. Porque quien conoce y ha probado cosas nuevas, por ahí le exige más al operador. Se genera un ida y vuelta que, además de interesante, es muy enriquecedor.
REVISTA MOLA 57
EXPERIENCES / Boulevard de las Palmeras
¿CÓMO ABORDÁS LA IDEA DE “SIMPLEZA BIEN HECHA”, QUE SUELE SER LA MÁS DIFÍCIL DE EJECUTAR?
uno puede soltarse, relajarse y disfrutar. Al plantear un nuevo proyecto, uno no debería olvidar preguntarse cómo quiere que los comensales vivan el espacio. En nuestro caso, optamos por esta casa antigua súper particular, de espíritu medio náutico y un poco Bauhaus. Reciclamos mucho, pero manteniendo coherencia con lo que ya teníamos. Y el resultado es una ambientación cómoda y contemporánea, con vegetación integrada al diseño, una gran barra central, y un mostrador de cocina abierta que permite visualizar e integrar el trabajo del equipo detrás de cada preparación.
Para que la simpleza funcione, tenemos que dejarlo todo en la previa: buscar el proveedor, entablar una relación, entender qué ofrece y qué necesitamos. Todo eso solidifica lo que viene después. Una vez que tenés lo que querés, un producto fresco, de estación, en su punto para consumir o para trabajar, no tenés mucho más para agregar. Personalmente, creo que no hay nada más rico que un tomate con sal y aceite de oliva. O un pescado a la plancha con un poquito de limón. Pero para que funcione el tomate o el pescado tiene que ser el mejor. Saber decir que no también es parte de ese ejercicio necesario para llegar a la simpleza.
¿QUÉ PAPEL JUEGA ESA COCINA ABIERTA EN LA INTERACCIÓN CON EL COMENSAL?
¿LA CALIDAD DE UN PRODUCTO DETERMINA DIRECTAMENTE EL PRECIO DEL PLATO?
Mi desafío es más bien desde el lado de la gestión, cómo hacer que el restaurante sea rentable en invierno, por ejemplo, o cómo convencer a los que viven acá todo el año o nos visitan por unos días que pasen a comer o tomar algo una o dos veces por semana. Generalmente, no hay una fórmula. Aunque vuelvo a lo importante de la calidad. Las subidas y bajadas de la temporada son un desafío para todos los que estamos en Punta del Este.
La calidad del producto puede marcar el precio, claro. El servicio también es un diferencial importante, siempre partiendo de la base de que en un lugar vas a comer y tomar bien. Si te sentís escuchado, atendido y no invadido, es probable que quieras volver. ¿CÓMO RESUMIRÍAS LA PROPUESTA GASTRONÓMICA DEL RESTAURANTE El menú se basa en carnes premium locales, pescas frescas del Atlántico y vegetales de estación. Tenemos, además, una curaduría seleccionada de etiquetas de Maldonado, vinos de otras regiones del país y bodegas internacionales, con una barra que ofrece coctelería clásica, opciones de autor y mocktails de verano. EL ESPACIO TIENE UN LOOK AND FEEL ESPECIAL, ¿QUÉ LUGAR TIENE LA AMBIENTACIÓN EN LA EXPERIENCIA DE IR A COMER? El ambiente es lo que te hace sentir en una obra de teatro o no. Es fundamental para crear esas dos o tres horas en las que
Es parte del juego que proponemos. Tiene ese plus de lo divertido que resulta imaginar qué está sucediendo, pero sin escuchar. Cuando entrás, de lejos o de cerca, lo que ves es una dinámica. Esa cocina abierta es un poco el alma de Boulevard de las Palmeras, un lugar divertido, sexy, intenso, pero a la vez cómodo. ¿QUÉ DESAFÍOS PRESENTA COCINAR EN UNA CIUDAD ALTAMENTE ESTACIONAL?
¿CAMBIÓ TU MANERA DE ENCARAR EL RIESGO LIDERANDO HOY DOS RESTAURANTES? No sé si cambió porque sigo siendo conservador en mi manera de acercarme a las cosas. Le tengo mucho respeto a mi profesión y sé que puede ser traicionera, por eso intento no confiarme. De todos modos, siempre apuesto, con energía y con ganas de hacer. SI TUVIERAS QUE ELEGIR EL PLATO QUE SINTETICE LA ESENCIA DEL RESTAURANTE, ¿CUÁL SERÍA? Creo que el aguachile de pescado blanco, que hoy lo hacemos de lisa, con un Martini. No falla.
REVISTA MOLA 58
PUNTA DEL ESTE FOOD WINE PRESENTA
UNIVERSO TROISGROS 5 Y 6 DE FEBRERO LA SUSANA, JOSÉ IGNACIO CONOCÉ MÁS EN PUNTAFOODANDWINE.UY · @PUNTAFOODANDWINE ENTRADAS EN REVISTA MOLA 59
EXPERIENCES / La Huella
COCINAR CON AMIGOS LA HUELLA Por ROSALÍA LAROCCA Fotos PABLO KREIMBUHL
Chefs del mundo llegan a José Ignacio para adueñarse de las cocinas del parador y preparar un menú de pasos inspirado en la fusión de distintas gastronomías.
REVISTA MOLA 60
EXPERIENCES / La Huella
El Parador La Huella vuelve a desplegar uno de sus rituales más queridos. Cocina con amigos, el ciclo que sostiene desde hace más de una década, reúne a cocineros de diferentes lugares para un intercambio que sucede entre fuegos y productos de estación. La temporada se extiende hasta febrero con cinco encuentros en los que chefs de otros restaurantes llegan a José Ignacio para celebrar una comunión que integra hospitalidad, creatividad y talento. El ciclo nació en 2010, cuando La Huella ya se había consolidado como ese parador mítico que, desde la arena, logró construir una identidad propia sin apartarse jamás de su esencia: una cocción a fuegos, una mirada despojada y el mar a pocos pasos. Aunque sí creció la idea de abrir la cocina para compartirla con quienes, de una forma u otra, acompañan el camino del restaurante. Esa red de afectos, que empieza en sus fundadores y se expande hacia colegas y productores, es la que sostiene el espíritu del ciclo. “La idea de Cocina con amigos surge, ante todo, de una idea simple. Para nosotros, lo más importante en una colaboración es que exista un vínculo real, una amistad genuina. No es un título; no es una etiqueta linda. Son amigos de verdad”, dice Martín Pittaluga, cofundador del parador. “Todas las personas que participan tienen un lazo con nosotros. Nos tiene que gustar lo que hace el cocinero, pero no por lo elaborado o lo sofisticado, sino por algo más esencial como el producto, la simpleza y la honestidad”. A lo largo de los años, Cocina con amigos recibió cocineros de Uruguay, Argentina, Brasil, Estados Unidos y otros rincones del mundo. Cada uno aporta su interpretación de la escena gastronómica esteña, desde la forma de encarar un pescado fresco hasta la mirada sobre las verduras de estación o la lectura personal de una parrilla que, en La Huella, es una marca registrada. La consigna es que todo fluya de manera orgánica, en una atmósfera que –aunque tiene la intensidad de una cocina en movimiento– se vuelve ante todo festiva. Los chefs invitados reinterpretan el lugar sin perder su espíritu, mientras que la hospitalidad de La Huella se mezcla con el juego, la improvisación y la libertad de quienes cocinan sin presión.
Un almuerzo o una cena termina en una sobremesa que se extiende por largas horas de disfrute y conversación. Pero lo que se celebra no es solo la buena mesa –que siempre está–, sino más bien la posibilidad de compartir ese instante irrepetible entre quienes aman la cocina y quienes aman comer bien. Quizá ahí esté la razón por la que el ciclo perdura, crece y se transforma.
De Paraguay, Rodolfo Angenscheidt El chef uruguayo-paraguayo inauguró el ciclo con una visita que significó un regreso al país que lo vio nacer. Criado en Carrasco hasta los 10 años, cuando emigró a Paraguay junto a su familia, construyó una identidad culinaria profundamente marcada por el legado indígena y el uso respetuoso de los productos locales. Esa síntesis lo llevó a posicionarse entre los Latin America’s 50 Best Restaurants con su restaurante Tierra Colorada, en Asunción. En La Huella propuso un menú de cinco tiempos que honró un estilo marcado por la memoria, la técnica y el territorio. Empezó con un abreboca de vorí vorí con pollo de campo y siguió con tres clásicos reinterpretados de la cocina hogareña paraguaya: una tortita de mbejú con leche de quesos y cordero, una payaguá mascada acompañada de un San Juan Ará tradicional, y un bagre de agua dulce con hierbas frescas. Como plato principal sirvió un asado a la olla con caña paraguaya y arroz quesú a la plancha, y el cierre fue un budín de pan con crema de naranja y un espumoso de mango.
De Argentina, Martín Rebaudino El fundador del icónico restaurante Roux, de Buenos Aires, llegó a La Huella con el sello de quien lleva toda una vida pensando la cocina como un oficio heredado. Hijo de una familia cordobesa ligada al rubro gastronómico, y formado junto a grandes maestros españoles como Juan Mari Arzak, Rebaudino desarrolló un estilo que combina técnica y sutileza. Su menú de siete tiempos, presentado en el parador a fines de noviembre, fue una extensión natural de ese universo. Desde el primer bocado, el mar llevó la voz cantante. Aparecieron mejillones escabechados, un aguachile de pepinos y manzana con chipirones salteados, y una pesca del día con refrito de pimientos asados. La tierra encontró su espacio con unos huevos de campo a 65º acompañados por setas silvestres, espárragos y jamón crudo, y unas croquetas de osobuco braseado. Cada paso mostró su precisión para equilibrar texturas, temperaturas y acideces con una delicadeza complejamente perfecta.
LOS chefs INVITADOS INTERPRETAN EL espíritu DE La Huella DESDE LA libertad DE CREAR PREPARACIONES PROPIAS
REVISTA MOLA 61
EXPERIENCES / La Huella
De la mesa al libro En diciembre, se celebró el lanzamiento del segundo tomo de Amigos del Parador de la mano de una edición especial del ciclo. Con la premisa de “cocinar a 10 manos”, la casa reunió a algunos de sus afectos más cercanos: Alejandro Morales y Florencia Courrèges de Escaramuza, Tato Rivero de La Olada, Elena Nievas de Guayabo, y Matías Pérez con Lucía Mujica de La Juana. Fue una noche luminosa, de fuegos encendidos y cocina compartida, en la que el libro encontró su mejor bienvenida, rodeado de quienes lo hicieron posible. La segunda entrega de Amigos del Parador nace del impulso de los huelleros de todo el año, en medio de la calma del invierno, cuando el parador respira más despacio y las ideas encuentran lugar para crecer. A diferencia del primer tomo, que contaba los orígenes del restaurante, las primeras decisiones y el nacimiento del estilo La Huella, este nuevo libro se detiene en la segunda década del parador. Mira hacia adentro y hacia atrás, hacia todas las generaciones que pasaron por la cocina y por el salón. Recetas, testimonios y anécdotas que se vuelven un golpe de inspiración.
Cocina CON amigos PERDURA PORQUE honra ALGO MÁS QUE LA BUENA MESA: LA alegría DE cocinar ENTRE afectos REVISTA MOLA 62
EXPERIENCES / La Huella
REVISTA MOLA 63
EXPERIENCES / La Huella
LA esencia DEL CICLO ES UNA RED DE amistades reales QUE celebra LA cocina fusión Y EL amor POR LA gastronomía
EXPERIENCES / Mansalva
MANSALVA Cuatro años en las Grutas Por FIORELLA BENAVIDES
REVISTA MOLA 66
EXPERIENCES / Mansalva
Cuatro años pueden parecer poco, pero en Las Grutas equivalen a otro tiempo. En este rincón de Punta Ballena, donde el mar marca el ritmo y la vida circula más tranquila, sostener un proyecto gastronómico es casi un acto de convicción. Entre temporadas variables, vecinos que vuelven cada año y la calma que define la zona, Mansalva fue creciendo de forma orgánica: sin estridencias, con una identidad que se fue afinando paso a paso. Con el tiempo, el lugar dejó de ser solo un café o un restaurante. Se volvió un punto de encuentro, un espacio donde la cocina convive con la obra, donde cada detalle transmite una manera de hacer las cosas. Hoy, a cuatro años de su apertura, Mansalva no celebra un menú: celebra un proceso de transformación silenciosa que ocurre cuando un proyecto se sostiene con dedicación, escucha y trabajo cotidiano. Para comprender esa evolución, conversamos con sus creadores: Matías Casco, desde la mirada de la obra y el espacio; y Francisco Iraola, desde la propuesta gastronómica que le da alma al proyecto.
Un espacio que se fue revelando a su propio ritmo El camino comenzó incluso antes del primer servicio. “Fue un proceso hermoso, pero desafiante”, recuerda Matías. Adaptar una casa para convertirla en un local gastronómico con tienda y librería implicó casi nueve meses de obra, decisiones constantes y cierta intuición que los guiaba aun cuando la zona parecía no acompañar. “Aunque hoy no quedan rastros de la casa original, la calidez sigue siendo la misma. Mansalva mantiene el espíritu de un hogar, solo que con los servicios de un restaurante y un café”. Cuando se abrió en 2021, Las Grutas era vista para muchos como un lugar apartado, fuera del circuito. Esa percepción cambió con el tiempo. Cuatro años después, Mansalva es un referente de Punta Ballena, un punto de encuentro para vecinos y visitantes, un lugar al que se vuelve sabiendo qué energía se va a encontrar. Matías encontró, con los años, una certeza clave: el espacio no es algo fijo. "Mansalva es una obra viva. No hay una temporada igual a la otra". El aprendizaje central, dice, fue escuchar al lugar: cada ajuste, cada intervención –desde la redistribución interior hasta la construcción de la cocina exterior– respondió a una necesidad real. "Fui aprendiendo a leer el movimiento del espacio. Y todo lo que hicimos lo volvió más funcional, más práctico, más nuestro".
La cocina: del café al restaurante, sin perder la esencia Mientras el espacio encontraba su forma, la cocina iniciaba un camino propio. Francisco lo resume así: "Mansalva nació como una cafetería y hoy es un restaurante. Ese es el gran cambio". Lo sorprende especialmente la integración logra-
da con el tiempo: la convivencia natural entre desayunos, almuerzos y cenas, cada uno con identidad propia, pero compartiendo una misma raíz. “Podes venir a desayunar y volver a cenar en el mismo día, y encontrarte con propuestas distintas, pero reconocibles en el fondo”. El punto de quietud llegó en el segundo año, cuando decidió invertir en una cocina completamente nueva y sumar un equipo joven, con formación y experiencia en proyectos consolidados. "Ese gesto marcó un antes y un después. La identidad gastronómica comenzó a construirse de manera colectiva". La comunidad también tuvo un papel central. “Mansalva es un punto de encuentro para muchos y un refugio para otros”, explica. En una zona que no tenía propuestas similares, el lugar se volvió un espacio elegido para tomar un café, trabajar, reunirse o simplemente descansar un rato. La amplitud del local y sus distintos ambientes favorecieron esa apropiación: mesas grandes para grupos, un jardín con barra de cócteles, la zona de estufa para los días fríos, la librería que invita a quedarse. “Hay muchos motivos para invitar a alguien a Mansalva más allá de la comida”. La pastelería sin gluten sumó fidelidad y la atmósfera terminó de cerrar el carácter del proyecto: "Queremos que la gente sienta que entra a una casa, no a un comercio. Eso es fundamental". En una frase, Francisco define su identidad gastronómica como: “Una propuesta artesanal, con una vuelta de tuerca y con identidad propia”.
REVISTA MOLA 67
EXPERIENCES / Mansalva
Lo que viene Hoy, con un equipo afianzado, un público que acompaña y marcas amigas que apoyan, el futuro se imagina amplio. Matías proyecta nuevas obras y experiencias culturales –música, teatro, expresiones artísticas– que dialogan con la energía del lugar. Francisco visualiza una cocina que sigue creciendo sin perder su raíz artesanal y su vínculo con la comunidad. El cuarto aniversario no marca un punto de inflexión. Porque Mansalva, como todo proyecto que se sostiene desde lo esencial, evoluciona de manera silenciosa, constante y honesta. Y lo que está por venir ya empezó a tomar forma.
REVISTA MOLA 68
RESTAURANTE Desde 1951
AV. ROOSEVELT Y PARADA 8, PUNTA DEL ESTE. A PARTIR DE LAS 19.30 HS. @BUNGALOWSUIZO || +598 96 182 358
REVISTA MOLA 69
ART / Laura Bardier
ESTE ARTE 2026 Lo íntimo como revolución Por PÍA SUSAETA
REVISTA MOLA 70
ART / Laura Bardier
La fuerza detrás de Este Arte es Laura Bardier. Con una trayectoria que entrelaza curaduría, gestión cultural y una comprensión del mercado del arte contemporáneo global y regional, Bardier ha dedicado más de una década a posicionar Este Arte en el panorama internacional. Su formación, de raíz académica sólida, se complementa con una extensa experiencia en el sector privado y público del arte. Identificó una brecha en la región: la necesidad de un espacio profesional de calidad que priorizara la profundidad sobre la cantidad, el diálogo sobre la transacción y la construcción de comunidad. Su visión nunca fue simplemente organizar una feria. Bardier se propuso “diseñar una plataforma sostenible” que funcionara como catalizador para un ecosistema completo, artistas, galerías, coleccionistas, curadores e instituciones. Bajo su dirección, Este Arte ha evolucionado hasta convertirse en la única feria profesional de arte contemporáneo de Uruguay y en un nodo de referencia en el calendario artístico de la temporada. Bardier opera con un doble mapa: el local, entendiendo las particularidades y necesidades del arte uruguayo y latinoamericano, y el global, tejiendo alianzas con instituciones como el ICI (Independent Curators International) de Nueva York y atrayendo talento curatorial de primer nivel. Su liderazgo combina convicción en su modelo de “escala humana” con flexibilidad para innovar, como demuestra el lanzamiento del programa OFFsite en 2026. Es, en esencia, una facilitadora de conversaciones críticas y un puente entre el sur del mundo y las narrativas globales del arte contemporáneo.
LA INTIMIDAD COMO REVOLUCIÓN: UN MODELO SOSTENIBLE “Desde hace doce años elegimos la escala humana”, afirma. “Menos expositores, más tiempo sin prisa para cada proyecto, relaciones personales y atención dedicada. En un mundo de sobreproducción y consumo acelerado, nuestra feria sostiene su apuesta por la intimidad, la excelencia y la sostenibilidad”. Bardier ha construido un antimodelo que resulta viable y más necesario que nunca. “Invertimos en lo nuestro”, explica, “apoyando a artistas y galerías de la región, construyendo vínculos a través de geo-
grafías y cultivando coleccionistas en todas partes. Elegimos hacer menos para generar un impacto mayor, concentrándonos únicamente en aquello que da sentido a nuestro camino”. Este impacto se mide en la construcción de un ecosistema artístico viable -económica, social y ambientalmente- donde todos los actores pueden crecer. “Nuestro propósito es claro: construir un espacio donde artistas, galerías, curadores y coleccionistas puedan trabajar y prosperar juntos”, enfatiza. La edición 2026 reafirma el compromiso con un formato expositivo único que se planteó en la edición pasada y dejó conformes a los involucrados. Cada una de las galerías participantes presenta la obra de un solo artista, con una condición sine qua non: todas las piezas deben ser inéditas, creadas o seleccionadas especialmente para la feria. Este mecanismo garantiza que Este Arte sea un espacio de estreno y descubrimiento, nunca de reposición. La equidad es otro pilar central. Cada galería dispone del mismo espacio expositivo, eliminando jerarquías visuales y garantizando que la mirada del visitante se centre en la obra. “Se trata de destacar la visión singular del artista y fortalecer la narrativa de la galería, en un plano de igualdad”, señala. La selección curatorial de este año entrelaza cuatro ejes conceptuales: materialidad, cuerpo, paisaje y tecnología. Como ejemplo, la poesía de la materia en el carbón y la resina de Vicente Grondona (Xippas Galleries) dialoga con las esculturas de Trinidad Metz Brea en el debut de Valerie's Factory (Argentina) en la feria. Ori Carino (Under New Management Gallery, Nueva York) introduce holografía e inteligencia artificial para explorar la física de la empatía, mientras que Emil Lukas (Piero Atchugarry Gallery) juega con la luz y la percepción en una abstracción muy personal. Vanderlei Lopes (Almeida & Dale, Brasil) ha creado series inéditas en aluminio y plata concebidas específicamente para dialogar con el mito y el paisaje costero de José Ignacio, ejemplificando el deseo de Bardier de que el arte “ocurra” en el territorio.
“ELEGIMOS HACER MENOS PARA
GENERAR UN impacto mayor, CONCENTRÁNDONOS ÚNICAMENTE EN AQUELLO QUE DA sentido A NUESTRO camino”
REVISTA MOLA 71
ART / Laura Bardier
LA EXPANSIÓN: ESTE OFFSITE, LA FERIA COMO TERRITORIO VIVO La novedad más significativa de 2026 es el lanzamiento de Este OFFsite, un programa que expande los límites del recinto ferial. “Que las obras dialoguen con los jardines, la playa y la luz costera, y que cada espacio sea territorio”. OFFsite es la materialización de esta idea: activa espacios en José Ignacio, Punta del Este y Garzón a lo largo del año, presentando exhibiciones, intervenciones site-specific y proyectos de las galerías participantes. “Transforma la feria en una experiencia extendida en el tiempo y el territorio”, describe Bardier. Este programa no solo amplía la presencia física de Este Arte, sino que profundiza su integración con la comunidad y el paisaje, generando nuevas conexiones entre arte, arquitectura y entorno.
DIÁLOGO Y PROFESIONALIZACIÓN El programa Este Charlas consolida el rol de la feria como plataforma de pensamiento y sorprende año a año con invitados de alcance internacional. Para 2026, Bardier ha convocado a voces de peso como Bonaventure Soh Bejeng Ndikung, director de Haus der Kulturen der Welt de Berlín y curador de la Bienal de San Pablo 2025, quien participará en una conversación sobre redes de colaboración y futuros colectivos. Magalí Arriola, exdirectora del Museo Tamayo de Ciudad de México, analizará los desafíos de las instituciones latinoamericanas. La agenda es extensa y de enorme valor para el panorama regional.
La profesionalización del sector local es un objetivo prioritario. Bardier destaca con orgullo un acuerdo con el Independent Curators International (ICI) de Nueva York para una capacitación intensiva en curaduría en marzo de 2026. “Es una inversión en la formación de nuestros curadores locales, esencial para fortalecer el sistema”, explica. Además, el lanzamiento del libro conmemorativo de los 12 años de la feria permitirá documentar y reflexionar sobre este legado en construcción.
COMITÉ DE SELECCIÓN Y PREMIOS QUE IMPULSAN La calidad de la feria está respaldada por un Comité de Selección integrado por coleccionistas y mecenas como Ama Amoedo y Alberto Rebaza, cuya mirada asegura coherencia y altos estándares. Los premios -como el Premio Theodora (en asociación con Theodora AI), que promueve el uso ético de la inteligencia artificial en el arte, o el Premio Laetitia- acompañan e incentivan la producción artística.
LA FUERZA DE LO ESENCIAL Al cerrar la entrevista, Laura Bardier reflexiona: “Aquí, menos no es poca cosa: es posibilidad”. En su duodécimo año, Este Arte 2026 confirma esa afirmación. Bajo el liderazgo de Bardier, la feria demuestra que es posible construir un modelo alternativo, sostenible y humano en el mundo del arte contemporáneo. Un modelo a escala que prioriza el encuentro sobre el paso fugaz y la construcción de comunidad sobre el individualismo.
REVISTA MOLA 72
ART / Laura Bardier
REVISTA MOLA 73
Florencia Martínez Aysa LA ESTRATEGIA DEL ABROJO Por PÍA SUSAETA
REVISTA MOLA 74
ART / Florencia Martínez Aysa
En la obra de Florencia Martínez Aysa las plantas no son metáforas: son lenguaje, territorio y memoria. Su investigación artística -que comenzó con un gesto íntimo al volver a Florida y encontrarse con los abrojos- creció hasta convertirse en un sistema vivo que piensa la migración, la adaptación y la supervivencia desde lo vegetal hacia lo humano. Entre residencias internacionales, premios y procesos cada vez más conceptuales, Florencia construye una narrativa que se expande como las propias plantas que estudia: se engancha, viaja y encuentra nuevas formas de existir.
RESIDENCIAS, INTERNACIONALIZACIÓN Y ESPACIOS DE VALIDACIÓN Si el descubrimiento de los abrojos fue el germen, las residencias artísticas fueron el nutriente que permitió que su obra creciera y se proyectara internacionalmente. “Hacer residencias para mí fue muy importante… eran esos espacios que yo estaba necesitando para la producción”, comenta. Autogestionó algunas con amigos en Uruguay y luego dio el salto a residencias más grandes.
La obra de Florencia Martínez Aysa es un organismo vivo, una macro-obra en expansión cuyas raíces se encuentran en Florida, Uruguay, y se proyectan hacia residencias y espacios de arte internacionales. Su carrera puede sintetizarse en tres etapas o momentos clave. Primero, su regreso a Florida después de estudiar en Montevideo. “Volver a Florida y reconectarme con el lugar y el territorio fue el espacio que me permitió encontrarme con los abrojos”, explica. Esa planta, considerada maleza, se convirtió en el núcleo simbólico y material de su producción artística. A partir de ese encuentro, dejó de representar a través del dibujo o la pintura para empezar a trabajar con su cuerpo y con la materialidad de la planta. “Fue ahí que empecé un trabajo mucho más conceptual y me di el tiempo de investigar, de pensar, de probar cosas”. Desde entonces, cada proyecto, cada exposición, es una capa más de una misma gran obra en constante evolución. ¿Qué une esas capas? Una serie de preguntas personales sobre su construcción como mujer y artista, y una necesidad de vincularse con el entorno. Los abrojos, con su forma de engancharse y sobrevivir en comunidad, le proveen una metáfora poderosa: “Una planta sola no sobrevive, sobrevive cuando hay muchas juntas”.
Obtuvo el Premio Paul Cézanne en 2022 para viajar y estudiar en París. Aquella experiencia de tres meses le abrió la puerta a un mundo de posibilidades. Con una estrategia clara -“comportarme como esa planta me podía ayudar a meterme en espacios a los que no sabía cómo entrar”- presentó proyectos y obtuvo una beca FEFCA que le permitió extender su estadía en Europa con otra residencia en España, esta vez en la montaña, como contrapunto a la ciudad. Interesada en el movimiento geográfico de las plantas, realizó una residencia en San Pablo, Brasil, donde profundizó su investigación sobre las “plantas migrantes”. Allí, en el Museo de la Inmigración, encontró un tesoro: un archivo de relatos orales donde, espontáneamente, los migrantes evocaban los paisajes y los olores de sus lugares de origen. “En esos testimonios, que no tenían nada que ver con naturaleza, ecología o paisaje, hay una recurrencia de las personas a responder en referencia al paisaje, y a olores”. Esta conexión entre migración humana y vegetal fortaleció su poética.
EL OLOR COMO VEHÍCULO PARA NUEVOS HORIZONTES En paralelo con las residencias, su carrera comenzó a consolidarse en espacios de validación como premios y salones nacionales. Recién llegada de tres meses intensos en San Pablo -donde obtuvo una beca en Pivô, una plataforma especializada en proyectos e investigación de arte contemporáneo, a través de la Fundación Ama Amoedo- está pronta para continuar su carrera internacional.
REVISTA MOLA 75
Actualmente, se encuentra inmersa en uno de sus proyectos más relevantes: el Salón de Montrouge en Francia. Para esta muestra se presentaron más de 3.000 artistas de todo el mundo y se seleccionan únicamente 40 para desarrollar una obra específica, en un proceso de trabajo intenso con la curadora. “Esta vez la estrategia para llevarme las plantas conmigo a Francia va a ser el olor”, anuncia. Inspirándose en los relatos encontrados en San Pablo, donde el aroma actuaba como un detonante de la memoria, está trabajando en extraer y utilizar el olor de los abrojos. La metodología de extracción encuentra un paralelismo inesperado en el Museo del Perfume de Francia, cerrando así un círculo conceptual entre sus últimas etapas de investigación. “Trabajar con el olor de esta planta, como olor a planta migrante, me pareció súper poderoso”. A esto se suma la espera de los resultados de otra residencia en la que fue seleccionada, esta vez en Chengdu, China, lo que demuestra la proyección ascendente de su carrera. El cuerpo de obra de Florencia Martínez Aysa da cuenta de una narrativa que integra todas sus piezas. En conjunto, sorprenden por la unidad temática y revelan la coherencia de un trayecto artístico que, aunque expansivo, nunca pierde su eje. Su obra, como los abrojos, se junta, se engancha, viaja y se adapta: siempre en busca de nuevos territorios donde pensar y cuestionar estrategias de supervivencia para los humanos y no humanos que compartimos este planeta.
EN RESIDENCIA - AADK - BLANCA - MURCIA, ESPAÑA. 2024. PROYECTO PREMIADO POR LA BECA FEFCA - MEC.
REGISTRO DE RESIDENCIA EN CASA SNOW, CIUDAD DE MÉXICO COYOACÁN. 2025. BECA WILDERNESS. FOTOGRAFÍA: AGUSTINA SAN MARTÍN.
REVISTA MOLA 76
ART / Florencia Martínez Aysa
INSTALACIÓN - IMPRESIÓN DE ABROJOS SOBRE TELA. 2022. OBRA PRIMER PREMIO PAUL CÉZANNE - POR LA EMBAJADA DE FRANCIA EN URUGUAY. EXPUESTO EN SUBTE MONTEVIDEO Y EN MACA MALDONADO, URUGUAY. FOTOGRAFÍA: AGUSTINA SAN MARTÍN.
TRAYECTORIA DE UNA ARTISTA QUE CRECE, VIAJA Y SE EXPANDE Cursó en la Facultad de Artes (UDELAR) y en 2022 finalizó el Posgrado en Arte, Comunicación y Memoria (FLACSO, Argentina). Ese mismo año obtuvo el Primer Premio Paul Cézanne, exhibido en el SUBTE de Montevideo y en el MACA. Durante 2023 realizó una residencia en la Cité Internationale des Arts (París), expuso en la Embajada de Uruguay en Francia y trabajó en Jabutipê (Porto Alegre, Brasil), donde desarrolló litografías en el Museu do Trabalho. En 2024 realizó una muestra individual en el IILA, Instituto Italo-Latinoamericano (Roma, Italia). Ese año participó en Trépida (CCE, Montevideo) y en la residencia AADK (Murcia, España), donde desarrolló
una investigación sobre botánica y feminismo con el apoyo de la beca FEFCA. En 2025 integró el jurado de los Fondos Regionales del MEC y presentó una exposición individual en la Alianza Francesa de Montevideo, con curaduría de Ce Vignolo. Realizó una residencia en Casa Snowapple (México) gracias a la beca Wilderness. Hasta hace unos días se encontraba en Pivô Arte e Pesquisa (San Pablo, Brasil), dentro del programa FAARA Conecta 25’ de la Fundación Ama Amoedo, y en 2026 participará en el 69.º Salón de Montrouge (Francia). Expone de forma colectiva e individual desde 2012, tanto en Uruguay como en el exterior.
REVISTA MOLA 77
ART / Central Park
CENTRAL PARK UN EDIFICIO DONDE EL ARTE REVELA SU PROCESO Fotos CHARLIE NAVARRO
En Barracas, un edificio industrial recuperado se convirtió en uno de los territorios creativos más singulares de Buenos Aires. Cada tanto, sus puertas se abren para mostrar lo que habitualmente sucede a resguardo: la cocina del arte, los procesos que preceden a la obra terminada y la convivencia de múltiples voces que hoy definen la escena contemporánea del lugar. Lo que allí acontece ofrece una mirada nítida sobre cómo se produce, se piensa y se habita el arte en un mismo espacio. Central Park nació de una operación visionaria: recuperar una antigua fábrica y reinsertarla en la vida cultural de la ciudad. La intervención de Pérez Celis en la fachada marcó un punto de inflexión y convirtió al edificio en un ícono urbano; un lugar capaz de contener producción, investigación y comunidad artística. Esa vocación se mantiene viva gracias a una gestión que entiende el edificio como un ecosistema creativo en permanente movimiento. En sus pasillos conviven artistas de trayectorias diversas, cada uno con su propio ritmo y lenguaje. Talleres activos durante todo el año conforman un mapa heterogéneo de búsquedas que se alimentan de la luz del edificio, de sus huellas industriales y del ritmo cotidiano del trabajo compartido. A esa comunidad estable se suman, en distintos momentos, artistas invitados cuyas investigaciones ensanchan la lectura del lugar. La memoria también está presente: quienes trabajaron allí en etapas anteriores dejaron marcas materiales y emocionales que aún resuenan.
Caminar Central Park es entrar en un paisaje en proceso. Olores de materiales frescos, maquetas a medio hacer, impresiones digitales junto a técnicas tradicionales, piezas que intentan atravesar una puerta, conversaciones mínimas capaces de modificar una obra. La arquitectura industrial -con su luz cambiante, sus escaleras amplias y sus pasillos largos- forma parte del proceso incluso antes de que exista una pieza terminada. Las tecnologías contemporáneas, desde la impresión 3D hasta herramientas de IA, se integran de manera natural en un entorno donde lo experimental es parte de la rutina. Cuando los estudios abren sus puertas al público, lo que se comparte no es una muestra tradicional, sino un estado de trabajo: dudas, ensayos, materiales en tránsito, ideas todavía en fricción. Ese gesto transforma al edificio en un territorio de intercambio donde el visitante se vuelve parte del proceso y donde cada conversación -a veces mínima, a veces decisiva- aporta una lectura nueva a lo que allí se produce. Lo que sucede en Central Park se construye por capas. El edificio conserva huellas de su pasado industrial, sostiene la producción actual y proyecta una memoria que será interpretada por quienes vengan después. Cada artista que trabaja allí -y cada visitante que cruza sus puertas abiertas- suma una pieza más a una tradición que se escribe en tiempo real.
REVISTA MOLA 78
ART / Central Park
EN ESTE edificio, LA CONVERSACIÓN ENTRE pasado industrial Y exploración contemporánea ES PARTE DE LA identidad artística REVISTA MOLA 79
REVISTA MOLA 80
PHOTOGALLERY / Mikael Boudakian
DESDE EL AIRE En Desde el Aire, Mikael Boudakian traduce el territorio uruguayo desde una perspectiva poco habitual: la altura. Sus óleos capturan playas, lagunas y costas como territorios vibrantes donde la geografía se vuelve color, ritmo y abstracción. Una propuesta que combina sensibilidad aérea, técnica clásica y una lectura contemporánea del paisaje.
REVISTA MOLA 81
PHOTOGALLERY / Mikael Boudakian
Hay miradas que transforman lo que vemos. La de Mikael Boudakian, artista plástico y piloto, nace ahí donde el paisaje deja de ser superficie para convertirse en textura emocional. En esta serie, las playas de Maldonado y sus alrededores aparecen reconocibles, pero sometidas a un desplazamiento: desde arriba, los límites se diluyen, los movimientos del agua trazan patrones, la arena se vuelve un campo cromático que respira. Boudakian llama a esta experiencia realismo abstracto, una zona de cruce en la que la observación fiel del territorio convive con un gesto pictórico libre, casi musical. Todo ejecutado con una sola premisa, pincel y óleo, en diálogo directo con la tradición. El artista acuña además un concepto propio -alturismo- para nombrar esa alquimia que ocurre cuando la mirada aérea no es solo técnica sino sensibilidad. Sus vuelos, reales y cotidianos, funcionan como cuadernos de notas: una cartografía íntima que después se expande en gran formato sobre el lienzo. El resultado es una pintura que parece capturar el mundo en movimiento, como si cada obra fuera un fragmento de cielo detenido apenas un instante. Hay en esta serie una frescura que dialoga con una larga genealogía de paisajistas, pero que al mismo tiempo se proyecta con naturalidad hacia arquitecturas contemporáneas. Las piezas conviven con casas de playa, hoteles boutique y espacios urbanos sofisticados, gracias a una paleta precisa y una composición que equilibra territorio y abstracción con soltura. El recorrido de Boudakian está marcado por una identidad multifacética: músico, pintor, piloto y profesional del mundo tecnológico. Desde los tres años, cuando comenzó a dibujar, hasta su perfeccionamiento en el Círculo de Bellas Artes y sus prácticas plein air en París, Madrid, Venecia, México y Brasil, su formación es un mapa que se refleja en cada obra: plural, curiosa, en movimiento. Desde el Aire no busca reproducir un paisaje. Busca interrogar la manera en que lo miramos. Elevarnos apenas unos metros. Cambiar el ángulo. Descubrir que, desde arriba, la belleza tiene su propio pulso.
REVISTA MOLA 82
PHOTOGALLERY / Mikael Boudakian
SU alturismo PROPONE UNA MIRADA vertical, íntima Y contemporánea: UN NUEVO MODO DE LEER EL paisaje REVISTA MOLA 83
ART / Martín Pelenur
Martín Pelenur LA PINTURA COMO IMPULSO Por FIORELLA BENAVIDES
En su estudio de La Barra, rodeado de luz, papeles y cintas que bailan con el viento, Martín Pelenur encuentra en la pintura un modo de estar en el mundo. Su obra explora la repetición y la potencia de lo accidental. Cuando llego al taller de Martín Pelenur, lo encuentro trabajando en una serie de pequeñas piezas sobre la mesa grande. El papel aún húmedo, las capas de azul expandiéndose, los bordes que se abren y se mezclan: una escena íntima, casi silenciosa, que muestra ese gesto tan suyo de entrar en trabajo antes incluso de darse cuenta. La Pecera, su estudio en La Barra, es un espacio que parece tener vida propia. Los ventanales son una postal directa al mar; la luz entra limpia y se derrama sobre las telas apoyadas contra la pared. Cintas de papel cuelgan del borde de la mesa y se mueven con el viento, como si todo dentro del taller respirara al mismo ritmo. Hay papeles en proceso, frascos de pintura abiertos, rollos de tela sin estirar y herramientas desperdigadas en una armonía que solo tiene sentido ahí. Es un lugar donde la creatividad se siente en el aire, donde el proceso está siempre a la vista y donde uno entiende -sin necesidad de palabras- por qué Martín trabaja como trabaja. Su obra tiene que ver con el tiempo, la repetición y el gesto, pero también con algo más elemental: el proceso. “El trabajo tiene que ver con el tiempo”, dice. En el taller, la repetición no aparece como un mecanismo, sino como una forma de pensar. Hacer, rehacer, pintar números, armar pequeñas piezas. “Encontré
una metodología eficiente para buscar lo que quiero. Tiene que ver con generar conocimiento a través de la pintura”. Sus referentes acompañaron esa exploración: los expresionistas europeos, el expresionismo abstracto, Hugo Rayman y Sol LeWitt, cuyas metodologías le abrieron la puerta a entender el arte como idea y acción. La rutina se repite con pequeñas variaciones. Llega temprano, se arma un mate y empieza por ejercicios manuales, como si estuviera calentando motores. Trabaja desde hace años con cinta de papel y suele comenzar con piezas pequeñas antes de pasar al lienzo. Prepara sus propios soportes: cortar, entelar, estirar. Lo táctil, el olor de la tela, la fricción de las manos: todo es parte del proceso. Y trabaja en varias obras a la vez para no saturar ninguna. En algunas series, la geometría aparece clara; en otras, parece desarmarse, correrse, huir un poco de sí misma. Cuando hablamos del accidente, Martín lo explica de un modo que lo define por completo. Lo piensa como una elipse: uno trabaja, repite, arma metodologías, y en algún punto aparece algo que no estaba previsto. “Ese accidente abre una avenida nueva”, dice. La magia está en estar entrenado para sostener la repetición y, a la vez, ser sensible para detectar lo que se desvía. Cuenta que una vez la pintura se filtró por debajo de la cinta. Al retirarla, descubrió una forma inesperada. “Dije: tengo que ver cómo puedo trabajar con esto”. Esa observación mínima abrió años de investigación. “Creo que la semilla es el accidente. O el azar. Lo importante es estar atento”.
REVISTA MOLA 84
ART / Martín Pelenur
La Pecera nació en 2016, cuando necesitó separar el taller de su casa. Con el tiempo, se transformó en algo más: un cruce entre estudio y proyecto independiente. Durante años funcionó como un espacio cooperativo con otros artistas. Él producía, aplicaba a ferias, resolvía la logística y empujaba un modelo de autogestión que, en un país con pocas galerías contemporáneas, abría puertas hacia afuera. “Fue un híbrido. Nos hizo conocer. Pero hacerlo solo tiene un límite”, reconoce. Hoy el proyecto está en pausa, “hibernando”, aunque no descarta reactivarlo si aparece la energía colectiva adecuada. Martín vive en Uruguay desde los dos años. Su formación, su obra y su mirada se construyeron acá, en diálogo con este territorio y con su escena artística. “Yo me siento profundamente uruguayo en lo que hago”, dice. No es una definición administrativa, sino afectiva, profesional, artística. Es el país donde se formó, donde construyó su taller, donde desarrolló su lenguaje y desde donde se proyecta hacia afuera.
Cuando le pregunto qué lo sigue moviendo a pintar después de tantos años, no duda. “Es un impulso primario”, dice. Se despierta pensando en pintura, ve el mundo desde ahí y necesita ese acto para habitarlo. No lo piensa como algo terapéutico -no quiere ubicar el arte en lo privado- sino como una manera de estar en el sistema, de producir obra, de entrar en diálogo. Lo que ocurre en el taller es otra cosa: más visceral, más de tripa que de cabeza. “Hay una fuerza que me lleva al taller. Pintar me calma, me ordena, me sostiene”. En ese equilibrio entre método y desvío, entre rigor y accidente, entre oficio y sorpresa, Martín Pelenur sigue encontrando el sentido de su pintura.
“HAY UNA fuerza QUE ME LLEVA AL taller. Pintar ME calma, ME ordena, ME sostiene” REVISTA MOLA 85
ART / Galería de las Misiones
Tomás Maldonado, entre la teoría y la práctica Entrevista con María Cristina Rossi Fotos PÍA SUSAETA
Tomás Maldonado fue una figura central del arte concreto argentino y un intelectual clave en la articulación entre arte, diseño y pensamiento crítico. Su trayectoria integró la práctica artística, la reflexión teórica y una extensa labor docente, desde la cual promovió una concepción del diseño como disciplina integral, capaz de intervenir sobre el entorno humano. En el marco de la muestra que presenta la Galería de las Misiones, la curadora María Cristina Rossi revisa su legado y analiza los ejes que atraviesan esta selección de obras, marcada por la persistencia de ciertas preguntas formales y conceptuales a lo largo del tiempo.
largo período de enseñanza. También publicó numerosos ensayos, artículos y libros. Escribió sobre la semiótica y el diseño; sobre la relación entre diseño y ecología, analizó la realidad, la simulación y la tecnología, elaboró un importante análisis crítico sobre la modernidad y otro sobre la memoria y el conocimiento; así como un estudio sobre las nuevas tecnologías de la información, entre muchos otros temas. En general, el pensamiento crítico siempre acompañó su labor docente, porque a Maldonado le interesaba unir la teoría y la práctica, así como cruzar las fronteras disciplinarias en sus análisis.
¿CUÁL SERÍA EL APORTE PRINCIPAL DE MALDONADO EN EL CAMPO DEL ARTE?
¿CUÁLES FUERON LAS OBRAS SELECCIONADAS PARA PRESENTAR EN LA GALERÍA DE LAS MISIONES DE JOSÉ IGNACIO?
En su trayectoria, Tomás Maldonado integró magistralmente sus trabajos en arte y diseño con la reflexión filosófica y la enseñanza, por lo que sería injusto atribuirle mayor importancia a un aporte en desmedro de otros. Como integrante de la vanguardia del arte concreto argentino, por un lado, fue un artista sensible que en su obra plástica privilegió los procesos creativos mediante la articulación de la lógica matemática y el trabajo preciso sobre el plano de la tela. Por otra parte, también fue quien escribió la mayor parte de los textos programáticos de la Asociación de Arte Concreto Invención y respondió a las polémicas que generó la propuesta disruptiva de ese arte de los años 40. En el ámbito de los diseños tuvo un rol central en la docencia, investigación y en la dirección de los proyectos que desarrolló en la Escuela de UlM desde 1954, momento en el que se radicó en Alemania y dejó de pintar. Desde ese momento promovió el diseño como disciplina integral y postuló un tipo de pensamiento proyectual destinado a intervenir sobre todo el entorno humano. Posteriormente, enseñó en la School of Architecture of Princeton University, en la Universidad de Bologna y en el Politécnico de Milán, entre otras instituciones. TAMBIÉN TUVO UN IMPORTANTE ROL EN LA REFLEXIÓN FILOSÓFICA DE LA ÉPOCA ¿CUÁLES FUERON SUS CONTRIBUCIONES?
Así como en su juventud, simultáneamente a la producción plástica, desarrolló un importante corpus de textos teóricos, durante su
La muestra presenta 27 obras pintadas por Maldonado desde el año 2000, cuando retomó la pintura. Son obras que recuperan algunos de los intereses que habían guiado su producción plástica juvenil, aunque esa recuperación, a su vez, implica una reelaboración desde un nuevo horizonte histórico, ahora matizado por las experiencias y el tiempo transcurrido. ¿QUÉ PARTICULARIDADES TIENE ESTA SELECCIÓN DE OBRAS?
En las pinturas que se presentan podrá reconocerse la persistencia de temas y estilemas de la obra realizada en el período 19441954, pero entre los dos momentos opera una dialéctica de continuidades y desplazamientos. En general, la imagen se organiza como un sistema de relaciones, en el que el ritmo emerge de la reiteración y variación de las unidades formales, muchas veces articuladas mediante progresiones que estructuran el campo visual. Estos procedimientos remiten a su interés juvenil por estudiar algunas ramas de las matemáticas, como la topología combinatoria o la simetría, que privilegian las relaciones estructurales y regulan los equilibrios y las tensiones internas en la composición. Asimismo, el tratamiento del color es uno de los ejes centrales de estos desplazamientos porque, sin abandonar su función constructiva, el cromatismo adquiere mayor autonomía perceptiva, refuerza la dinámica compositiva y amplía la experiencia visual de la obra.
REVISTA MOLA 86
ART / Galería de las Misiones
TOMÁS MALDONADO, DESLIZAMIENTO Y CONTINUIDADES. CURADURÍA DE MARÍA CRISTINA ROSSI GALERÍA DE LAS MISIONES, JOSÉ IGNACIO. LA MUESTRA SE PUEDE VISITAR HASTA EL 31 DE ENERO, TODOS LOS DÍAS DE 11:00 A 20:00.
REVISTA MOLA 87
ART / Galería de las Misiones
Tomás Maldonado FUE UNA figura QUE OCUPÓ DIFERENTES espacios EN EL campo del arte, NO SOLO COMO artista, SINO TAMBIÉN COMO pensador, filósofo Y docente.
REVISTA MOLA 88
L CE
EBRAT I N
G
YEARS CI
O
IN
JO
SÉ IGNA
TOMÁS MALDONADO Temporada 2025/2026 · José Ignacio
6 al 11 de enero Festival Internacional de Fotografía
Leo Matiz · Frida Kahlo Gaspar Gasparian
Calle Las Garzas entre Los Tordos y Las Golondrinas José Ignacio, Maldonado · Uruguay www.galeriamisiones.com REVISTA MOLA 89
ART / Carlos Abboud
CARLOS ABBOUD Un argentino entre la vanguardia parisina y las alturas de Cerro Timbó Carlos Abboud LLEVA CASI MEDIO SIGLO VIVIENDO EN Francia, PERO UN CUARTO DE ESE PERÍODO LO ALTERNÓ EN Uruguay. ENTRE EMPRESAS DE JUGOS Y LANGOSTINOS, EN PARALELO NUTRIÓ vínculos íntimos CON artistas QUE MARCARON LA escena sudamericana EN París. Por LAURA GARGANTA Fotos NICOLÁS MORRISON
REVISTA MOLA 90
ART / Carlos Abboud
Lo conocí en cuatro encuentros que fueron delineando su figura: primero cuando proyectó El País Imaginario en el Museo MACA; luego junto a su mujer, Virginie, una artista francesa de espíritu libre; más tarde por videollamada entre París y Punta; y finalmente en Cerro Timbó, la cima donde levantó una casa convertida en museo afectivo y parque de esculturas. Allí, entre frutales, obras creadas por amigos y una vida hecha de “migraciones estacionales”, aparece el verdadero Abboud: un hombre inquieto y lúcido que nunca deja de reinventarse y que hoy encuentra en Uruguay su lugar en el mundo. En medio del campo, a las afueras de Maldonado y en la privilegiada cima de un cerro, encontramos una de las casas que posee nuestro protagonista, un bonaerense que en la década del 60, a los 27 años, decidió irse a vivir a París. La movida cultural estaba allá y él lo sabía; desde muy joven mantuvo sus ambiciones en movimiento. Si bien se recibió de abogado y ejerció un tiempo, la capital francesa lo esperaba con los brazos abiertos. Carlos dice, con mucho humor, que no recuerda bien cuándo nació, pero alrededor de 1800 le parece razonable. “Estudié en Buenos Aires, en los buenos colegios de la ciudad. Después hice abogacía y me recibí, pero trabajé en la profesión durante cinco años, hasta que decidí irme a vivir a Francia y eso cambió mi vida para siempre. En aquella época París era, sin duda, una capital intelectual, sobre todo para los rioplatenses. Desde el fondo de mi alma creo que no me equivoco cuando digo que elegí este país por su libertad. Lo mismo me pasa con Uruguay: la característica principal que ambos comparten es la libertad”. Cuando partió, explica, fue un caso bastante extraño: “Berlín ni existía, estaba dividida en dos y todavía faltaban 20 años para que se sentaran las bases que después permitieron que fuera una capital”. A diferencia de la enorme cantidad de jóvenes que hoy eligen vivir en otros lugares del mundo, en los años 60 la gente “común” no se planteaba como alternativa irse a vivir a otro lado: “Yo simplemente me fui porque me quería ir, sin razones profesionales, económicas, sentimentales, políticas ni de ningún tipo”.
de que las actividades siempre estuvieron relacionadas con la zona. “Actualmente vendemos jugo de fruta en Sudáfrica, Taiwán, la India e Irlanda”. De langostinos producen 25.000 toneladas por año, pero explica que todo lo relacionado con los jugos en Europa lo manejan enteramente sus hijos desde hace seis años, cuando les cedió la totalidad de las dos empresas francesas. Él sigue haciendo jugos desde Montevideo y tiene plantaciones de cítricos en Argentina y en Uruguay. “Esa es, en resumidas cuentas, mi vida empresarial, en la que me fue muy bien”. Pero, al final del día, cuando Carlos sale de la oficina, su mundo está envuelto de arte, al igual que en los últimos 50 años: “Dentro del proceso de vivir en otro país está la recreación de un núcleo familiar, es decir, generar una nueva familia con los amigos que te hacés. La importancia de ese entorno es mayor cuando no hablás todos los días con tu mamá y con tus hermanos, como ahora se puede hacer gracias a la tecnología”. Esa familia parisina es la que está en el libro Talentos Argentinos en París, una familia de artistas en la que fue incluido. “Yo me acerqué a ellos y terminé teniendo estos vínculos tan cercanos que aún conservo”. El arraigo, por lo tanto, lo ha depositado en el idioma, algo que no quiso perder, ni siquiera en su acento natal: “Hablo como si nunca me hubiera ido de Argentina, y eso tiene que ver con un gran esfuerzo que hice durante toda mi vida para lograrlo. Pero soy muy francés, a pesar de las apariencias. Igualmente, mis tres hijos hablan español y en todas las oficinas que tenemos se hablan los tres idiomas: francés, inglés y castellano”.
Como sea, debe haber tomado una buena decisión, porque está por cumplir 50 años fuera de su país natal: “Nunca más volví a vivir en Argentina, pero sí debo decir que desde hace 20 años paso más meses en Uruguay, con períodos largos intercalados en Francia”. A Carlos no le dieron ganas de seguir ejerciendo la abogacía ni quería volver a estudiar la carrera entera según las leyes de Francia, por lo que decidió montar una empresa de servicios que, según él, era como un estudio de abogados, pero en lugar de estar enfocado en lo jurídico, se centraba -y aún se centra- en dos gamas de productos: jugos de fruta y langostinos. “Mi primer negocio lo hice en Argentina. Lo inicié mandando una carta con estampilla que tardó dos o tres semanas en llegar y, del mismo modo, la respuesta también me llegó por carta y demoró lo mismo. Me divierte recordar esos tiempos”. Carlos dejó de ser generalista y pasó a ser operador de comercio internacional no solo en América Latina, a pesar
REVISTA MOLA 91
ART / Carlos Abboud
EL ARTE COMO VÍNCULO AFECTIVO Carlos reniega de su condición de coleccionista; no le resulta cómodo definirse como tal y asegura que no es una postura forzada, sino que realmente “no sabe tanto de arte”. Aunque puede entenderse su posición, cuesta creer que un hombre que erigió una imponente casa en lo alto de un cerro, rodeada de esculturas de algunos de los artistas más influyentes del siglo XX, no comprenda del todo lo que está haciendo. El interior de su hogar es también una especie de museo privado: en cada espacio, habitación o rincón hay piezas llamativas, como las célebres cajas de José Cúneo -artista argentino radicado en París-, donde una de ellas representa a la perfección su departamento francés, con un realismo que parece una fotografía. Todas las obras conviven en una ecléctica armonía que, si no está pensada por un conocedor de la materia, al menos permite afirmar que es un gran decorador, y no solo de interiores. La madre de sus hijos es artista y Virginie -su pareja desde hace más de 24 años- también. “Yo terminé siendo, de algún modo, el empresario de este mundo en el que siempre me moví. Como ganaba un poco más de dinero que los artistas, que dependían constantemente de vender obras, fui comprándolas yo”. Al punto tal que, en algún momento, desarrolló -para divertirse- la teoría de que eso era un defecto: una cuestión endogámica, una incapacidad de apreciar el valor artístico per se, y que solo estaba habilitado para la compra sentimental. “¿Viste que hay gente que va a un mercado de pulgas y de golpe descubre una obra de arte superior porque se da cuenta de la calidad? Bueno, yo seguro paso de largo. En todo caso, podríamos decir que soy un aficionado”. Con el tiempo superó ese “complejo de la endogamia” y entendió que no estaba mal acercarse al arte a través de vínculos afectivos profundos. “El 80% de las piezas que hay acá, en París, y en la casita que tenemos en Normandía, son de gente cercana. El otro 20% son cosas sin coherencia coleccionista, vinculadas a viajes, como cuando descubrí a un islandés que me pareció fascinante. Compré muchas obras suyas y, aunque murió hace unos 60 años, lo siento como un amigo. La realidad es que vivo rodeado de mis amigos a través de sus creaciones”.
“QUIZÁS NO ESTÁ MAL
ACERCARSE AL arte A TRAVÉS DE vínculos afectivos PROFUNDOS: VIVO RODEADO DE MIS amigos A TRAVÉS DE SUS creaciones” REVISTA MOLA 92
ART / Carlos Abboud
REVISTA MOLA 93
ART / Carlos Abboud
CERRO TIMBÓ Carlos está en cada detalle y en cada espacio que habita. Se mantiene jovial y extremadamente lúcido; es evidente que le divierte ser anfitrión y narrar su fascinante historia de vida y sus gustos, un tanto excéntricos. Luego de una visita guiada por los vastos espacios de Cerro Timbó -denominado así por el árbol-, nos llevó a conocer su nueva fábrica de dulces, las extensas plantaciones de frutales y hasta un antiguo vagón de tren que utiliza como sala de exposición para su colección de réplicas de arte cicládico. Incluso visitamos el establo que construyó para alojar las strandbeest, esculturas cinéticas del artista holandés Theo Jansen, algo prácticamente inédito en una colección privada.
de doce influyentes artistas contemporáneos. Desde Leandro Erlich y su instalación de nube flotante, hasta la obra conceptual de Liliana Porter y la magia de Antonio López, el documental propone una reflexión íntima sobre el arte y sus múltiples formas de percepción.
El terreno donde hoy se levanta Cerro Timbó lo compró en 2003: “No había senderos, no había agua, no había luz, no había nada. Tuve que hacer un kilómetro y medio de camino para llegar hasta donde estamos hoy”. A fines de 2005 inauguró la casa y, en 2013, el Parque de Esculturas, que comenzó a gestarse en tres años antes.
La cuarta, en la que trabaja actualmente, está ligada a la tierra: “Planté muchos árboles frutales, empecé a hacer mermeladas y estoy terminando una fábrica de dulces sobre la ruta 9, acompañada de lo que llamo un jardín botánico frutal. Vamos a plantar alrededor de 1.000 árboles de 20 frutas diferentes. Es mágico reconectar con la naturaleza y entender de dónde proviene lo que consumimos. Por eso la fábrica va a ser un modelo de transparencia y sostenibilidad”.
Ese parque nació cuando un amigo pintor le comentó que había hecho una escultura exterior de gran tamaño y quería hacer otra. Carlos decidió producirla junto a él. “Eso derivó en lo que llamo ‘la primera etapa’. Entre broma y broma terminé convocando a 14 amigos -no escultores- para que hicieran una escultura en la casa. Del total, 12 eran artistas, una fotógrafa y un arquitecto”. La primera etapa culminó en 2013 con una celebración de varios días. Luego vino la segunda, documentada en El País Imaginario, la película de Juan Solanas que reúne el trabajo
Pero Carlos no se detiene. Reflexionó largamente sobre el arte original y la copia, y sobre cómo ambos conceptos se valoran de manera distinta en Oriente y Occidente. Esa reflexión lo llevó a crear una colección de copias de arte mesopotámico y cicládico, alojadas en un vagón de tren: “Esa sería la tercera etapa”.
Aunque viaja seguido a Francia para ver a sus hijos, amigos y nietos, Carlos siente que hoy su lugar en el mundo está en Uruguay. A sus viajes los llama “migraciones estacionales”. Confiesa que siempre se pone algo nervioso antes de partir, pero que al llegar vuelve a maravillarse con cada lugar, como si lo redescubriera. “Espero que esa sensación de volver a encantarme con lo conocido, una y otra vez, se mantenga hasta el final”.
REVISTA MOLA 94
REVISTA MOLA 95
EXPERIENCES / Medio y Medio
Tres décadas de Medio y Medio UN PROYECTO QUE NO DEJA DE MOVERSE ENTRE música, cocina Y naturaleza, MEDIO Y MEDIO TRANSFORMÓ UN
parador familiar EN UN TERRITORIO cultural QUE CRECIÓ CON SU GENTE Y CON EL LUGAR. A 30 años DE SU CREACIÓN, LEANDRO QUIROGA REVISITA LA historia, LAS noches QUE MARCARON LA época Y LA energía QUE MANTIENE VIVA A ESTE lugar especial. Por FIORELLA BENAVIDES Fotos CORTESÍA MEDIO Y MEDIO
Antes de que Medio y Medio se volviera un punto de referencia cultural, fue apenas una idea sencilla: un parador familiar de verano, un lugar para trabajar durante la temporada y estudiar el resto del año. Nada indicaba que aquel espacio improvisado en Punta Ballena terminaría convirtiéndose en uno de los proyectos más singulares del Río de la Plata. Pero todo cambió a los seis días de abrir. “Programé un concierto, mi madre decidió cocinar un plato especial y ahí todo cambió”, recuerda Leandro Quiroga. Ese gesto, casi intuitivo, marcó un desvío: lo que iba a ser un restaurante de playa se transformó en un lugar donde la música y la cocina empezaron a hablarse. Treinta años después, Medio y Medio sigue apoyándose en esa misma mezcla original: naturaleza, sonido, alimento y una forma particular -casi afectiva- de recibir.
UN TERRITORIO QUE YA VENÍA HABLANDO Parte de la magia de Medio y Medio es que creció sobre un suelo cargado de memoria. Punta Ballena guarda, entre piedras y eucaliptos, rastros de una tradición cultural que antecede a todas las temporadas: Antonio Lussich, escritor, marino y pionero cuyo proyecto de forestación y cuidado del paisaje sigue marcando la identidad del lugar más de un siglo después; Antonio Bonet diseñando la urbanización; Rafael Alberti y Margarita Xirgu encontrando refugio; José Hernández bocetando versos del Martín Fierro en la casona cercana.
REVISTA MOLA 96
EXPERIENCES / Medio y Medio
“Creo mucho en la energía de quienes habitaron un lugar. Antes de que existiera Medio y Medio, este territorio ya tenía una historia enorme”, dice Leandro. Esa continuidad -esa línea invisible entre lo que se hizo antes y lo que sucede ahora- es parte de la atmósfera del espacio. No es extraño que quienes dormían en el cochecito durante los primeros conciertos hoy vuelvan con sus propios hijos.
ANTES DEL ESCENARIO Atravesar la entrada es un pequeño ritual. Primero el sendero entre plantas, después la aparición repentina del restaurante, cálido, amplio, casi doméstico. Y más atrás, escondido como un secreto compartido, el escenario Parque: madera, luz baja, árboles alrededor, un cielo que parece inclinarse para escuchar mejor. “Me gusta que la primera sensación sea sorpresa. Que de pronto veas algo que no esperabas”, explica Leandro. La sorpresa también sucede para los músicos, que llegan al mediodía, almuerzan y se van al mar antes de la prueba de sonido. “Acá, mientras un músico prueba, otro puede ir a darse un baño en el mar”. Ese modo de habitar el tiempo, sin urgencia, termina impregnando la música. En el camarín convive la historia: la partitura manuscrita de Hermeto en una servilleta, las marcas donde pisaron Charly, Drexler, Fito, Spinetta. “Los artistas llegan, ven quién tocó acá y sienten que tienen que dar lo mejor de sí”.
CURAR COMO QUIEN CUIDA La programación -10 semanas, más de 40 noches- no es una lista de gustos, sino una lectura del presente y del futuro. “Nos gusta mostrar a quienes hicieron historia y también a quienes creemos que la van a hacer”, dice Leandro.
voy como turista. Voy a devolver un poco de lo que esas ciudades me dieron”, explica. Durante una semana, el Circo Voador se llenó de plantas, cocina y música rioplatense. Allí cocinan con producto local, intervienen la sala, mezclan repertorios. “Es como llevar una semilla, abrirla en otro lugar y ver qué vida encuentra ahí”. Madrid y Nueva York ya están en el horizonte. No como sucursales, sino como diálogos posibles.
TREINTA AÑOS COMO FORMA DE MIRAR El aniversario no se vive como un festejo, sino como una lectura. Por eso un libro y un documental, ambos realizados por otros artistas, para permitir miradas ajenas sobre un proyecto que se volvió parte del paisaje afectivo del Río de la Plata. “Lo más importante es que no son obras nuestras. Quiero que tengan vida propia, que cuenten algo que acá no se puede contar”. No buscan ser homenajes, sino miradas nuevas, formas distintas de interpretar un espacio que dejó de ser solo un escenario o un restaurante para convertirse en una experiencia compartida. Cuando se le pide una palabra para definir Medio y Medio, Leandro elige sin dudar: amor. Amor como práctica, como cuidado, como ese gesto simple de recibir. Y cuando se le pregunta qué lo sigue emocionando después de 30 años, vuelve al origen: “El primer momento en que llega la gente. Eso me sigue emocionando siempre”. Sobre el futuro, se permite no saber: “El mayor sueño es seguir aburriéndome, porque del aburrimiento aparecen ideas que ni yo puedo imaginar”. Quizás ahí esté la clave de estos 30 años; Medio y Medio nunca se detuvo.
Por eso conviven generaciones y estéticas como Jaime Roos y El Plan de la Mariposa, Hermeto Pascoal y proyectos emergentes, tradiciones de Uruguay, Argentina y Brasil. El tiempo, otra vez, como eje de sentido. Algunas noches quedaron grabadas para siempre: la primera visita de Paralamas, el cruce inesperado entre Skay Beilinson y Hermeto Pascoal, la inauguración del escenario por parte de Luis Alberto Spinetta. No hace falta enumerarlas: quienes estuvieron lo saben; quienes no, lo intuyen.
LA NAVE MADRE Y SUS VIAJES Con los años, Medio y Medio sintió la necesidad de expandirse. No replicarse, sino viajar. Así nació el formato Cápsula, que lleva la esencia del proyecto a otras ciudades que marcaron la propia formación de Leandro. Río de Janeiro fue la primera: “No
URBANO MORAES, LEANDRO QUIROGA Y HUGO FATTORUSO.
REVISTA MOLA 97
CINEMA / Working JIIFF
WORKING JIIFF El espacio de industria de José Ignacio International Film Festival conecta al cine uruguayo con el mundo
A fines de enero y durante los primeros días de febrero, José Ignacio International Film Festival (JIIFF) vuelve a desplegar una nueva edición en uno de los escenarios culturales más singulares de la región. Allí, cineastas, profesionales de la industria y públicos cinéfilos se reúnen en un entorno donde conviven playas amplias y paisajes rurales que definen la identidad del este uruguayo. Como cada año, dentro de la programación del festival se desarrolla Working JIIFF, el espacio de industria creado para la profesionalización y el networking de productores, directores, guionistas, fotógrafos, gestores cinematográficos y otros perfiles del sector audiovisual. Durante varios días, referentes locales e internacionales convergen en José Ignacio para impulsar las películas que llegarán a las pantallas en los próximos años y fortalecer la presencia del cine uruguayo en el mapa global. En cada edición se selecciona un conjunto acotado de proyectos nacionales que inicia un proceso de trabajo intensivo, que incluye revisión de guion, estrategia de producción, exploración de financiamiento, recorridos de festivales y posicionamiento internacional. Un diferencial clave del programa es la presencia de consultores internacionales, que amplían la mirada sobre los proyectos y aportan experiencias diversas que enriquecen el desarrollo de cada propuesta. Working JIIFF se organiza en tres áreas articuladas entre sí. JIIFF LAB funciona como laboratorio de proyectos en etapa de desarrollo, con alcance iberoamericano, y ofrece tutorías, debates y formación especializada que fortalecen la solidez de cada película. Cuenta además con premios que permiten avanzar en etapas concretas de producción y posproducción, elemento central para que las ideas puedan efectivamente convertirse en largometrajes. La segunda área, Generación J, está dirigida a nuevos talentos uruguayos menores de 32 años que trabajan en
guion y dirección, y este año se abre también a jóvenes de países vecinos como Argentina y Chile. Su objetivo es acompañar el crecimiento profesional en un momento decisivo de cada trayectoria y facilitar vínculos con la industria regional. Finalmente, Uruguay HUB Audiovisual funciona como espacio de articulación institucional y networking, orientado a promover coproducciones y generar vínculos directos entre la industria uruguaya y posibles aliados internacionales. Como señala Pablo Mazzola, director de Working JIIFF, el diseño del programa permite que los proyectos lleguen mejor preparados a instancias posteriores como laboratorios regionales, mercados profesionales o convocatorias de fondos. Este ecosistema -que combina laboratorio, formación y articulación institucional- encuentra en José Ignacio un escenario ideal para conversaciones estratégicas y encuentros de alto nivel. Las ediciones anteriores ya muestran resultados concretos: coproducciones que avanzan, profesionales uruguayos con mayor acceso a circuitos internacionales y la consolidación de una nueva generación de realizadores. En esta nueva temporada, Working JIIFF reunirá a invitados de distintas partes del mundo y ofrecerá instancias específicas, como el espacio dedicado a directores de fotografía emergentes, que contará con la presencia del prestigioso Robbie Ryan (Bugonia, Pequeñas Criaturas, Bird), aportando su mirada sobre arte, técnica e industria. “En este entramado de crear, pensar y trabajar para que las películas sucedan, JIIFF ofrece un espacio clave para la construcción de estrategias que directores y productores necesitan”, concluye Mazzola. “Todo esto aporta dinamismo y vida a cada proyecto cinematográfico y reafirma que el cine es una herramienta esencial para contar las historias que conforman la identidad cultural”.
REVISTA MOLA 98
CINEMA / Working JIIFF
DESDE SU creación, HACE MÁS DE CINCO AÑOS, Working JIIFF TRABAJA PARA FORTALECER EL cine de ficción URUGUAYO Y GENERAR CONDICIONES QUE PERMITAN SU proyección internacional
María y John Pfeffer del Fondo Pfeffer del Sur, durante el pitching
REVISTA MOLA 99
HEALTH / Hospital Británico
La cultura del bienestar llegó a Punta del Este Hospital Británico
REVISTA MOLA 100
HEALTH / Hospital Británico
El Hospital Británico inauguró su nueva clínica boutique en Punta del Este, un centro de vanguardia que fue especialmente diseñado para brindar servicios de salud de excelencia a quienes lo estaban esperando en el este del país. La clínica, ubicada estratégicamente en Av. Pedragosa Sierra, entre Los Sauces y Curupay, está abierta de lunes a sábados para socios del Hospital Scheme (el seguro médico propio), miembros del programa Self Plus, así como para personas con coberturas de seguros internacionales y todas aquellas que deseen acceder de forma privada a una atención médica de alta calidad, respaldada por la reconocida trayectoria del Hospital Británico. El nuevo edificio es un centro de diseño contemporáneo que fue proyectado por el estudio de arquitectos Danza Cotignola Straicco y fue planificado considerando los más altos estándares de eficiencia energética y sostenibilidad. Está integrado al paisaje en un amplio parque ajardinado, habilitando en esta primera etapa 10 consultorios para especialidades médicas del primer nivel, que poco a poco irán en aumento, así como extracciones, análisis de laboratorio y electrocardiogramas, y por supuesto trabajando en perfecta coordinación con el equipo médico y técnico de casa matriz y bajo la unicidad de la historia clínica electrónica de cada paciente. Las afiliaciones, información general, consultas presenciales o telefónicas y manejo de agenda se pueden coordinar a través de sistemas digitales, la web institucional o a través de las asistentes telefónicas en el contact center 24871020.
LA NUEVA clínica boutique DEL Hospital Británico ACERCA SU EXCLUSIVA CULTURA DEL bienestar AL CORAZÓN DE Punta del Este Las emergencias médicas para los socios continúan teniendo cobertura en las instituciones médicas de la zona bajo la coordinación del hospital, así como la asistencia de emergencia móvil. La clínica tiene previsto la incorporación de más servicios y especialidades médicas, charlas y cursos como se realizan en Montevideo, así como también mayor cantidad de exámenes de diagnóstico y tratamiento que seguirán los más altos estándares de calidad, como todos los servicios que el Hospital Británico ofrece desde hace casi 170 años en nuestro país. Con la nueva Clínica Punta del Este, el Hospital Británico reafirma su compromiso con la salud y el bienestar de la comunidad, extendiendo su servicio, acompañando a sus usuarios en su estilo de vida y acercando su exclusiva cultura del bienestar cada vez a más personas.
REVISTA MOLA 101
LIFESTYLE / Reserva Montoya
RESERVA MONTOYA Vivir entre naturaleza, diseño y mar en el corazón de la costa esteña ENTRE bosque Y océano, Reserva Montoya PROPONE UN estilo de vida DONDE arquitectura, naturaleza Y comunidad CONVIVEN EN equilibrio.
Por FIORELLA BENAVIDES
REVISTA MOLA 102
LIFESTYLE / Reserva Montoya
Montoya se despierta a su ritmo, con la brisa del océano y el verde que invade el paisaje. Es una mañana donde se palpita la llegada del verano, en la que me encuentro caminando entre las calles de Reserva Montoya, un espacio residencial que, aunque relativamente nuevo, parece haber nacido con el paisaje. Estoy aquí para entender el porqué de la consolidación de este barrio, situado en una de las zonas más codiciadas de Punta del Este, entre La Barra y Manantiales, a apenas unas cuadras del mar. Nicolás M. Gassiebayle y Jorge de León Meneses son los visionarios detrás de esta propuesta. Su idea fue crear un lugar donde la gente se sintiera en casa, un espacio para vivir y no solo para vacacionar. Los senderos están flanqueados por árboles nativos y un diseño paisajístico que conserva la elevación y la vegetación autóctona del lugar. Desde el inicio, Nicolás y Jorge se plantearon una misión ambiciosa: transformar un terreno natural en un espacio donde el concepto de hogar se sienta genuino y, sobre todo, en sintonía con la naturaleza que lo rodea. Me detengo a contemplar una de las vistas privilegiadas del barrio. Desde la altura, se extiende una panorámica en la que se suceden las copas de los árboles hasta llegar a la Laguna Blanca. La comunidad, que ya cuenta con numerosas casas construidas, mantiene una normativa que respeta el entorno y asegura que cada edificación se integre visualmente con el paisaje. La arquitectura está pensada para no ser invasiva. Las casas están alineadas con la topografía, usando los desniveles naturales para las vistas y la privacidad.
REVISTA MOLA 103
La influencia de la naturaleza se extiende también a los espacios compartidos, que incluyen un Área de Deportes, un Wellness Center, un Clubhouse y el parador Reserva Montoya. Este último es una extensión de los servicios ofrecidos a los propietarios, donde se brinda servicio de playa, gastronomía y actividades deportivas. Al entrar al Clubhouse, me encuentro con un espacio moderno y acogedor con amplios ventanales, donde los residentes disfrutan de reuniones, cenas íntimas o actividades sociales. Aquí, una atmósfera de camaradería se mezcla con el olor a madera y un diseño de interiores cuidadosamente curado. “Este lugar es más que un lugar para vivir; es un pequeño entorno social”, me cuenta uno de los residentes. Más tarde, me dirijo hacia el Wellness Center. Aquí, las mañanas inician con clases de yoga o meditación. Me cuentan que cada actividad ha sido pensada para que los residentes sientan el pulso natural del entorno. Las actividades deportivas y recreativas, como las clínicas de tenis o pádel, se organizan con regularidad y logran que quienes viven aquí se conozcan entre sí. Mientras camino de regreso, me doy cuenta de que Reserva Montoya es más que un barrio privado con un estilo de vida aspiracional. Es una propuesta que invita a vivir en sintonía con el entorno, sin renunciar al confort y el estilo. Tal vez esa sea la verdadera esencia de este lugar: una integración armónica entre la naturaleza y la arquitectura, donde la vida moderna se siente, por un instante, como un retorno a lo esencial.
REVISTA MOLA 104
LIFESTYLE / Reserva Montoya
“ESTE lugar ES MÁS QUE
UN LUGAR PARA vivir; ES UN PEQUEÑO entorno social”
REVISTA MOLA 105
LIFESTYLE / Engel & Völkers
ENGEL & VOLKERS 16 años definiendo el lujo inmobiliario en Uruguay Sandra Sofio Y Julián Santana, LAS CABEZAS DETRÁS DE LA OPERACIÓN DE Engel & Völkers Uruguay, ANALIZAN LA CONSOLIDACIÓN DE LA MARCA COMO LÍDER EN EL segmento premium Y LA LLEGADA RÉCORD DE inversores internacionales AL PAÍS.
REVISTA MOLA 106
LIFESTYLE / Engel & Völkers
Hace 16 años, Engel & Völkers desembarcaba en Uruguay con una propuesta clara: introducir un estándar de servicio y discreción internacional en el mercado inmobiliario premium. Hoy, con una trayectoria consolidada y cuatro shops en Punta del Este, Carrasco, José Ignacio y Punta Carretas, la marca no solo es sinónimo de exclusividad, sino que se ha convertido en el puente de conexión preferido para el capital extranjero que busca anclarse en la estabilidad uruguaya. Sandra Sofio y Julián Santana, socios directores de la operación, han sido testigos y artífices de esta evolución. "El desafío inicial fue introducir una marca de lujo en un mercado tradicional. Hoy, la confianza que generamos es nuestra mayor ventaja competitiva. El cliente de alto patrimonio sabe que, donde esté Engel & Völkers, encontrará el mismo nivel de profesionalismo, expertise y red global," comenta Sofio.
EL EFECTO IMÁN: INVERSORES INTERNACIONALES AL ALZA La operación en Uruguay coincide con un momento histórico de efervescencia en la inversión extranjera. Uruguay, percibido globalmente como la "Suiza de América", ha seducido a un flujo constante de capital gracias a su seguridad jurídica, estabilidad económica y beneficios fiscales atractivos. Julián Santana destaca el perfil de los nuevos clientes: "Hemos visto una llegada masiva de brasileños de alto poder adquisitivo, quienes buscan la cercanía y las ventajas de la residencia fiscal. A esto se suma un resurgimiento del interés norteamericano, atraído por la seguridad y la buena calidad de vida que ofrece el país. Pero, sin duda, donde nuestra red cobra mayor relevancia es con el inversor europeo".
Para el inversor europeo, que ya conoce la marca por su presencia dominante en más de 40 países, elegir Engel & Völkers es una decisión natural. "La marca actúa como un sello de garantía. Si un cliente en Alemania o Suiza confía en E&V para vender su casa en Múnich, confía plenamente en nosotros para invertir en Montevideo o Punta del Este. Nuestro valor está en esa conexión de red", agrega Santana.
LA FUSIÓN PERFECTA, EL SELLO E&V Y EL NUEVO LUJO La clave del éxito de Engel & Völkers radica en su capacidad para ofrecer un servicio a medida en una era donde el lujo se ha redefinido. El nuevo lujo no solo busca ubicaciones privilegiadas o propiedades de alto diseño; busca discreción, asesoramiento experto y la optimización de activos globales. "No vendemos solo casas, ofrecemos una estrategia patrimonial", explica Sandra Sofio. "Nuestro equipo está capacitado para entender las necesidades de un cliente que maneja portafolios en varios continentes. Ya sea una mansión histórica en Carrasco, un apartamento de diseño en Pocitos o una chacra marítima en José Ignacio, la base es la misma: un servicio impecable, sustentado por una red global incomparable". Con 16 años de liderazgo, Engel & Völkers Uruguay no solo ha abierto puertas a propiedades exclusivas, sino que ha abierto la puerta de Uruguay al inversor global, consolidando al país como un destino ineludible para el capital más exigente.
REVISTA MOLA 107
MONTEVIDEO / Sofitel
SOFITEL Hospitalidad en acento francés REVISTA MOLA 108
MONTEVIDEO / Sofitel
Con más de un siglo de historia y una identidad marcada por el art de vivre francés, el icónico hotel de Carrasco reafirma su lugar como uno de los más emblemáticos y contemporáneos de la ciudad. Mientras la hotelería de lujo atraviesa transformaciones marcadas por nuevas expectativas y nuevas formas de viajar, la hospitalidad adquiere un valor renovado. Ya no se trata solo de ofrecer servicios impecables, sino de generar una sensación de pertenencia, cuidado y cercanía real. La atención personalizada, el reconocimiento del huésped y la creación de experiencias que se sienten genuinas se vuelven diferenciales en un mercado cada vez más exigente. Sofitel Montevideo entiende como pocos la esencia de este nuevo concepto de hospitalidad mediante una propuesta que alterna un lujo natural y profundamente humano, orientado a crear experiencias auténticas. La filosofía Heartist guía cada accionar del equipo, que concibe el ritual de la recepción como un acto con alma, servicio atento, genuino y profundamente personalizado. Esa filosofía se traduce en detalles consistentes, en la capacidad de anticiparse a las necesidades y en un cuidado por la excelencia que sostiene vivencias memorables. La experiencia Sofitel Montevideo se construye a partir de un equilibrio preciso entre el encanto francés y la esencia
REVISTA MOLA 109
MONTEVIDEO / Sofitel
local, representado por el logo de la marca: un lien, símbolo de la unión entre la elegancia francesa y la cultura de cada destino donde desembarca. Ese espíritu se percibe apenas se cruza la puerta, cuando un bonjour o bonsoir marca el tono de la bienvenida cortés y afectuosa. Este detalle, sumado a los toques franceses presentes en la decoración y en las propuestas del hotel, acompaña un servicio personalizado y profundamente humano, pensado para que cada huésped experimente momentos en los que la excelencia convive con la sensibilidad. El edificio que alberga al hotel refuerza toda esta identidad. Nacido en 1921 como el Hotel Casino Carrasco, fue durante décadas el gran “palacio en la arena”: una arquitectura de estilo francés que definió el carácter de la ciudad y se convirtió en uno de los íconos del barrio. Declarado Monumento Histórico Nacional en 1975, se mantuvo en la memoria de Montevideo incluso tras su cierre en 1997. La reapertura en 2013 como Sofitel Montevideo Casino Carrasco & Spa, luego de un proceso de reconstrucción y restauración, permitió recuperar su esplendor original e integrar de forma armónica el diseño contemporáneo al contexto histórico que lo rodea. La convivencia entre tradición y modernidad es uno de los pilares del hotel. Su legado se mantiene vivo a través de la arquitectura, los salones históricos y la memoria del edificio, mientras que las propuestas actuales en diseño, gastronomía y servicio actualizan esa herencia con una mirada contemporánea. Cada espacio responde a esta premisa: la gastronomía ofrece sabores refinados junto a una hospitalidad cercana; el spa propone un refugio sensorial donde el tiempo parece desacelerar; y las suites convocan a un descanso pleno con una exquisita curaduría de diseño y confort. La identidad de Sofitel Montevideo también se proyecta en la forma en que se relaciona con su entorno. Desde encuentros gastronómicos en el Restaurant 1921 con chefs invitados y tés buffet que ya son un ritual montevideano, hasta experiencias de bienestar en el spa y la presencia activa en ferias y propuestas culturales del barrio, cada iniciativa amplía su rol como punto de encuentro. Su estrategia combina respeto por la memoria del pasado con una búsqueda permanente de nuevas formas de sorprender, ya sea a través de experiencias que integren cultura, gastronomía y bienestar, o mediante un diálogo más estrecho con la comunidad.
EL equilibrio ENTRE encanto francés Y esencia local DEFINE UNA hospitalidad DONDE LA excelencia CONVIVE CON LA sensibilidad REVISTA MOLA 110
REVISTA MOLA 111
EXPERIENCES / Carrie Vik
CARRIE VIK Y EL ORIGEN DETRAS DE UN IMPERIO BOUTIQUE Por LAURA GARGANTA Fotos NICOLÁS MORRISON
CONSTRUIR UN universo propio HABLA DE visión, sensibilidad Y TRABAJO SOSTENIDO. EN EL CASO DE Carrie Vik, ESE UNIVERSO COMBINA raíces diversas, espítiru emprendedor Y UNA PROFUNDA
conexión CON URUGUAY, PAÍS QUE TRANSFORMÓ EN escenario vital Y creativo. SU historia NO ES SOLO LA DE UNA mujer QUE HIZO DEL detalle UNA FORMA DE lenguaje, SINO LA DE QUIEN CONVIRTIÓ UNA INTUICIÓN INICIAL EN UNO DE LOS proyectos boutique MÁS INFLUYENTES DE LA región.
REVISTA MOLA 113
EXPERIENCES / Carrie Vik
REVISTA MOLA 114
EXPERIENCES / Carrie Vik
Carrie Vik nació en el estado de Washington, en Cambridge, cuna de algunas de las universidades más importantes de Estados Unidos, como Harvard y el Massachusetts Institute of Technology. Es la cuarta de cinco hermanas, de madre griega -descendiente de espartanos- y de padre californiano -descendiente de los primeros pobladores de la zona-. Asegura haber tenido una infancia idílica, llena de libertad y con una gran conexión con la naturaleza. “Mis orígenes son muy diversos y esa, también, es la historia de Estados Unidos y de América del Sur”. Si bien explica que no tenían a ningún familiar consanguíneo allí, todos en el pueblo eran como familia, lo cual fue muy formativo para ella. “Estoy convencida de que soy una persona muy sensata debido a mis orígenes”. En ese marco de raíces diversas y sensibilidad marcada por la vida en comunidad, también resulta fácil entender el magnetismo personal que tantos le reconocen. Su esposo, Álex, ha asegurado en entrevistas que, cuando la conoció, le recordó inmediatamente a Ali MacGraw; yo me atrevo a decir que también tiene un enorme parecido con la actriz y musa de Woody Allen, Mariel Hemingway, no solo por su semejanza física, sino por su suavidad al hablar. No es de extrañar, por lo tanto, que Carrie haya construido junto a Álex una familia de cuatro hijos y que ahora puedan disfrutar de cinco nietos. Con firmeza -y al poco tiempo de iniciada nuestra charla- asegura que lo que más le importa es la familia y ser una buena persona: “Tengo valores muy sólidos y creo que eso se debe a que me crié en un pueblo pequeño y en una familia muy unida”. Su madre, explica, era una persona muy fuerte, la “jefa” de la familia y una gran inspiración para ella. “Los griegos tienen una cultura maravillosa con la que me identifico muchísimo”. Su padre viajaba constantemente por trabajo, por lo que su madre cumplía un rol central en su vida. “Quería a mi padre, pero era una relación diferente. Entre mis hermanas y mis primas, éramos
una familia matriarcal, un mundo de chicas”. Al terminar el colegio, Carrie ingresó a la Universidad de Tufts, en las afueras de Boston, y obtuvo su licenciatura en Sociología. En su segundo año de universidad se embarcó en su primer negocio con una amiga: una heladería artesanal. “Estábamos buscando un trabajo de verano y queríamos vivir en Cape Cod, una preciosa comunidad veraniega de Massachusetts, así que decidimos ir allí en invierno para estudiar las posibilidades”. Fue así que se acordaron de Steve’s Ice Cream. Según cuenta Carrie, Steve había creado el fenómeno de los helados caseros: “Todos los días había una enorme fila fuera de su local que daba la vuelta a la esquina; era una locura y los helados eran increíbles, un gran éxito, así que decidimos ir a verlo y preguntarle si podíamos poner un camión de helados, pero nos dijo que no le interesaba en absoluto. Por suerte encontramos a un hombre en la ciudad de East Dennis al que le quedaba un espacio comercial vacío en una tienda suya. Lo increíble era que tenía una máquina de helados que no funcionaba, pero estaba dispuesto a donárnosla, así que pusimos manos a la obra y creamos nuestra propia heladería”. Las dos fueron al banco y sacaron un préstamo de 500 dólares cada una: “Pensamos que, si fracasábamos, buscaríamos un trabajo y podríamos devolver el dinero. Ni siquiera teníamos 20 años, así que la gente fue muy generosa con nosotras; todo el mundo estaba dispuesto a ayudarnos a poner en marcha este negocio”. Hicieron miles de folletos y los repartieron por todas las tiendas de la ciudad. Llenaron los parabrisas de los autos de muchísimos locales con sus volantes, y una de las hermanas de Carrie les hizo remeras serigrafiadas no solo para usar, sino para vender. El fin de semana del famoso Memorial Day abrieron con una fila de más de una cuadra: “Fue un éxito realmente increíble. Ese fue el año en que conocí a Álex y estoy segura de que esa fue una de las razones por las que lo impresioné”. Álex
REVISTA MOLA 115
EXPERIENCES / Carrie Vik
iba a Cape Cod los fines de semana a trabajar en la heladería, mientras su relación se afianzaba. “En verano se iba a Europa a jugar al golf, porque es un golfista amateur muy bueno, de talla mundial, pero las primeras semanas antes de irse se quedó en Cape Cod y abrió el negocio con nosotras. Así que mi socia, Álex y yo estábamos sirviendo helados como locos”. El trabajo lo sostuvieron durante dos veranos, pero su amor siguió creciendo hasta el día de hoy. Carrie hace hincapié en que siempre trabajó: a los 13 años como voluntaria en un hospital, a los 14 en una tienda de comestibles, y nunca más se detuvo. “Me encanta trabajar y me encantaba la independencia de tener mi propio dinero, de no tener que pedirle nada a mis padres. Me ocupé de mis gastos desde la adolescencia; tengo ese sentido de la autosuficiencia desde muy joven. La heladería fue una gran experiencia y me enseñó que me gustan los negocios, así que en lugar de seguir el camino del posgrado decidimos mudarnos a Nueva York con Álex”. Todos sus amigos, como cuenta, se estaban mudando a la gran ciudad: “Era el objetivo, la cima: si podías ir a Nueva York y conseguir un trabajo, lo habías logrado”. A principios de los años 80, el Soho era la zona donde vivían la mayoría de los artistas, así que los domingos por la mañana salían a pasear por West Broadway y a visitar todas las galerías, exposiciones y eventos artísticos que había. “Allí compramos nuestras primeras obras, justo después de graduarnos. Por supuesto, no podíamos permitirnos mucho, pero comprábamos todo lo que podíamos”. Todavía conservan esas cosas en su casa: “Cada pieza tiene un significado y evoca un momento de nuestras vidas. Recuerdo exactamente dónde compré cada una de las obras de arte o muebles que tenemos de esa época y de todas en general”.
po, pero también tener la posibilidad de subirse al auto y llegar en poco tiempo al mar. Que hubiera una laguna cerca también era un requisito, por lo que, cuando encontraron el terreno donde hoy se encuentra Estancia Vik, fue perfecto; ahora podían disfrutar de los tres escenarios que habían soñado. “Todo proviene de la pasión que desarrollamos por Uruguay, de la cultura de vida en sus estancias y de nuestro amor por la arquitectura de estilo colonial español, que nos tenía bastante obsesionados desde hacía mucho tiempo”. Si bien querían homenajear a Uruguay y construirlo para la familia, la realidad se impuso: “Era una locura; teníamos cuatro hijos en la escuela en Estados Unidos y la mayoría de la familia de Álex estaba en Europa. Nos dimos cuenta de que tener dos casas estando tan lejos era demasiado complicado, pero, en esos años antes de construir Estancia Vik, empezamos a ver cómo llegaban cada vez más extranjeros”. Al principio, cuenta, solo había uruguayos y argentinos, a veces brasileños, pero más tarde empezaron a escuchar a gente hablando francés en el gimnasio o inglés en restaurantes, así que, cuando tuvieron que tomar la decisión sobre qué sería la estancia, decidieron que fuera un hotel. “Ofrecemos un hotel privado, exclusivo y de alta gama, donde la gente puede venir y disfrutar de todos los servicios de uno cinco estrellas, pero con la calidez humana de una casa, la nuestra”.
“OFRECEMOS UN hotel privado,
exclusivo, Y DE alta gama, PERO CON LA calidez humana DE UNA casa: LA NUESTRA”
El famosísimo chiringuito de playa de José Ignacio, La Susana, posee ese nombre en homenaje a la madre de Álex. Ella se mudó a Noruega a los 14 años, porque su padre era embajador de Uruguay en dicho país. Con el tiempo conoció a quien sería su marido, también noruego; se casaron y luego se trasladaron a Suecia, donde nació Álex. Pese a su historia, él nunca viajó a Uruguay, pero sabía que su abuela solía ir a visitar a sus tíos. Por eso, cuando en 1987 nació la primera hija de la pareja -y su abuela aún vivía en Montevideo-, decidieron viajar para conocer el país y presentar a la niña a toda la familia que aún vivía allí. “Estábamos instalados en Nueva York y ya habíamos tenido a nuestra primera hija cuando, en una fiesta, alguien nos habló de Punta del Este como un lugar increíble adonde teníamos que ir. La idea de viajar, llevar a los padres de Álex y a sus hermanos y alquilar una casa todos juntos nos quedó resonando, así que lo hicimos: presentamos a nuestra bebé a la familia y compartimos con todos ellos, que fueron muy cálidos. Cada vez que nacía un hijo nuestro volvíamos a Uruguay para las vacaciones y, cuando llegó el cuarto, compramos una casita en La Barra, donde nos encantaba estar. Lamentablemente, su madre ya había fallecido, por lo que no pudo disfrutar de todo eso, pero al menos sí de las visitas iniciales”.
Cuando comenzaron la construcción de Estancia Vik ya estaban involucrados en el mundo del arte uruguayo. Desde que empezaron a visitar el país -igual que solían hacer los domingos en Nueva York-, iban a recorrer galerías de arte y a comprar piezas valiosas. “Nuestra pequeña casa de La Barra tenía cada vez más arte local y nos interiorizamos en conocer a los artistas. Por eso, cuando decidimos hacer Estancia, ya teníamos contacto con varios de ellos y quisimos que formaran parte de este proyecto”. Por eso, todos los artistas que hay en Estancia Vik son uruguayos, al igual que todos los materiales de construcción utilizados para hacer el lugar. “Cuando abrimos en enero de 2009, hicimos una recepción para artistas”. Luego, para la apertura, pensaron en invitar a unas 600 personas, pero Max Broquen, gerente general en ese momento, les dijo que la gente no paraba de llamarlo para estar esa noche ahí. Los números habían superado con creces lo previsto, así que dejaron que fueran todos. “Al final vinieron cerca de 1200 personas. Estábamos realmente sorprendidos y honrados por todos los que se acercaron a nosotros para darnos las gracias por lo que habíamos hecho; fue muy emocionante”.
La primera vez que llegaron a Uruguay fueron a Tacuarembó, a la estancia de un primo de Álex. Carrie asegura que el encuentro con el lugar fue tan mágico que se enamoraron locamente de todo lo que descubrieron allí. Fue entonces cuando nació la idea de comprar una estancia. Sin embargo, no querían renunciar a la playa: deseaban un lugar donde pudieran disfrutar del cam-
Aunque 2009 no parezca tan lejano, José Ignacio aún estaba en crecimiento. El parador La Huella y Francis Mallmann ya se habían encargado de ubicarlo en el mapa internacional unas décadas antes, pero como dice Carrie: “Todavía había muchísimas personas de Estados Unidos y Europa que nunca habían estado en Uruguay y vinieron por primera vez a alojarse con nosotros
REVISTA MOLA 116
y a descubrir el país a través de Vik. Sabíamos que estábamos creando estos pequeños hoteles donde personas que viajan por todo el mundo -y que pueden ir a cualquier lugar que deseen-, se alojarían, por lo que debíamos estar a la altura de las circunstancias. Eventualmente comenzaron los reconocimientos; salimos en publicaciones como Vogue y en todas las revistas internacionales que te puedas imaginar, así que esa fue la validación de que estábamos haciendo las cosas correctamente”. Carrie asegura que nunca imaginaron tener tantos huéspedes que, luego de quedarse por primera vez, decidieran seguir repitiendo el lugar cada verano. “Tenemos familias cuyos hijos han crecido viniendo, y considero que es algo maravilloso porque esas personas, a esta altura, son parte de nuestra familia también; estoy en contacto con ellos, los conozco, son mis amigos. Es que nosotros -y todos los que hacemos Vik-, entendemos que la gente que viene a nuestros hoteles trabaja todo el año, está muy estresada y necesita con urgencia la desconexión. Por eso vienen a este lugar tan tranquilo, donde todo está preparado para que se sientan como en casa, pero mejor aún, porque en casa tienen muchos problemas que resolver; en cambio, aquí tienen su momento y espacio para hacer lo que realmente quieran”. Carrie es extremadamente perfeccionista. Quienes trabajan con ella saben que su estándar esperado es alto, que tiene siempre la vista puesta en los detalles y que su gusto por la decoración la ha llevado a ser reconocida internacionalmente. Vale recordar que ella misma se ha encargado de la decoración de cada uno de sus hoteles: los tres de José Ignacio (Bahía, Playa y Estancia Vik); Vik Chile, de estilo futurista, en el Valle del Millahue, diseñado por el arquitecto uruguayo Marcelo Daglio -quien también hizo Bahía- con un viñedo propio multipremiado; y otro en plena Piazza del Duomo, dentro de la Galleria Vittorio Emanuele II, en Milán. En Brasil también están construyendo un hotel, a las afueras de San Pablo, que se espera abra en 2028, con promesa de ser monumental. En todo está su sello: desde los bancos de madera con apoyabrazos de caballos en hierro que compró en un remate de un hipódromo en Londres para poner en Estancia,
hasta la minuciosa alineación de milímetros entre cuadro y cuadro de cada habitación. “Me fascina observar el contraste entre el inicio del viaje de nuestros huéspedes y el día siguiente, cuando ya ha transcurrido la primera noche. Cuando ingresan, el nivel de estrés que tienen en su cara es evidente, hasta en la forma en que mueven su cuerpo. Cuando veo a la misma persona la mañana siguiente -no una semana después-. la transformación es palpable, desde el cambio en su ropa por otra totalmente informal hasta cómo caminan. Para mí, esto también es el ‘efecto Uruguay’. Nosotros creamos los entornos, pero Uruguay genera mucha paz a las personas; lo veo todo el tiempo y es extraordinario”. El paso de las horas en la Estancia se mide por el ritmo tranquilo del campo, pero también por los placeres que ofrece, especialmente a la hora de la comida. El Asador es ampliamente reconocido en la zona por ofrecer el famoso asado uruguayo, con cortes de categoría premium y un family style para disfrutar de almuerzos campestres con toda la familia. En cuanto a los deportes y la recreación, el staff de Estancia Vik tiene preparadas actividades de todo tipo: desde cabalgatas bajo la luna llena y lecciones de polo privadas, hasta paddle boarding y kayaking, entre muchas otras. “Tomamos la decisión de construir una casa de playa que también fuera hotel. Era hora de expandirnos; necesitábamos habitaciones y queríamos ofrecer el mar a nuestros huéspedes. En Estancia Vik hicimos un homenaje muy tradicional a Uruguay y en Playa queríamos hacer algo más contemporáneo y osado. Por suerte elegimos muy bien a nuestros arquitectos: en Estancia a Marcelo Daglio, que entendió perfectamente nuestra visión, y en Playa a Carlos Ott, lo cual fue una decisión fabulosa. Estoy muy contenta de haberlo hecho; lo admiro mucho y me gusta la visión global que tiene. Trabajó muy de cerca con nosotros y nos dio muchas ideas, como el edificio escultórico y la piscina infinita. Fue muy divertido hacer un proyecto opuesto, algo completamente diferente”. El arte en ambos continuó siendo el hilo
REVISTA MOLA 117
EXPERIENCES / Carrie Vik
conductor, con -en su mayoría- artistas uruguayos, pero incorporando al diálogo cultural a nombres internacionales de la talla de James Turrell y Zaha Hadid. “Los atardeceres que pueden apreciarse desde Playa son, sin duda, de los más espectaculares que he visto en el mundo. Su ubicación estratégica hace que la puesta de sol parezca casi irreal”. Carrie insiste en que el mensaje que pretenden transmitir a sus huéspedes es el de conocer Uruguay a través de lo que tienen para ofrecer en Vik: “Queremos que se vayan sabiendo mucho más sobre el lugar al que vinieron a vacacionar: su cultura, su arte, su entorno, lo que hace la gente y cómo vive aquí. No se trata de alojarse en otro hotel de cadena, de esos que están en todos los países y son siempre iguales. Buscamos representar de verdad dónde estamos, con mucha fuerza, y para eso los artistas son fundamentales”. En Playa Vik, la arquitectura vuelve a jugar con la idea de horizonte abierto. Su fachada principal -una estructura inclinada de más de setenta metros- se abre por completo gracias a una enorme pared corrediza de vidrio que enmarca la costa como si fuera una obra en permanente movimiento. A los lados y por encima, el edificio está envuelto en paneles de doble titanio curvado, un gesto contemporáneo que contrasta con la calidez de los pisos de madera nativa de la Patagonia. Ese material se extiende sin interrupciones desde el interior hacia la terraza y la piscina infinita, borrando los límites entre la casa y el paisaje y reforzando la sensación de que todo -mar, luz, arquitectura- forma parte de una misma escena. La perla de Playa Vik: Cielomar, el único restaurante 100% gluten free de José Ignacio, que se destaca especialmente por su fresca pesca local y la materia prima propia de la huerta que se desarrolla en Estancia Vik para los cuatro restaurantes que posee la marca. La idea de Bahía, explica Carrie, surgió como una forma de proteger a José Ignacio: “Nos encanta el lugar y su cultura, y queríamos preservarlo. Por eso decidimos desarrollar este proyecto y ha sido fabuloso: tener las dunas, los bungalows entre ellas, el centro de wellness, el Pavilion y La Susana genera un ambiente distinto al de los otros dos hoteles. Ofrecemos experiencias variadas y animamos a nuestros huéspedes a quedarse más tiempo, porque cada propuesta es realmente única. Estamos trabajando mucho para diferenciar la experiencia culinaria, humana, artística, de bienestar e incluso deportiva de un retiro a otro”. Carrie sostiene que el verdadero lujo no puede existir sin un bienestar profundo. Por eso, en Bahía Vik, The Shack se erige como el corazón del reposo físico y emocional. Allí se entrelazan disciplinas como yoga, pilates y entrenamiento personalizado, con un spa de espíritu refinado, tratamientos holísticos, saunas y terapias de relajación. Todo pensado para resetear cuerpo y mente en un entorno natural que parece diseñado para reiniciar. Entrar al Shack es dejar atrás las exigencias cotidianas y sumergirse en un remanso capaz de renovar los sentidos y reconectar con uno mismo desde la calma. En Bahía Vik hay 49 habitaciones distribuidas entre el edificio principal y una colección de bungalows de diseño único, varios de los cuales disfrutan de una ubicación privilegiada frente al mar. Cuenta también con Pavilion Vik, concebido por Álex y Carrie en colaboración con el arquitecto Marcelo Daglio, a pasos del mar. Desde afuera, la construcción -un domo de líneas suaves revestido en lapacho- se mimetiza con el paisaje; por dentro, la madera clara y las texturas cálidas de maple le dan una atmósfera casi táctil. La gran terraza refuerza esa idea de conti-
nuidad entre arquitectura y entorno. En su interior alberga una sorpresa: cientos de luces en el techo recrean un cielo estrellado que transforma de inmediato la percepción del espacio. Esa escenografía le ha permitido albergar desde recepciones íntimas hasta grandes celebraciones, con una capacidad que puede llegar a 450 invitados sentados o cerca de mil en formato cóctel. En el corazón de Bahía, el restaurante Zodíaco, recientemente renovado, apuesta por una cocina de tapas creadas a partir de los productos orgánicos que salen directamente de su propia huerta. La propuesta invita a comer con calma, en modo compartido, acompañando ese ritmo pausado que define a José Ignacio. El espacio se abre hacia el Patio de las Moras, donde una barra circular de 360º funciona como punto de encuentro: puede ser el inicio de la noche o el cierre ideal, siempre con el mar desplegado como telón de fondo. Redescubrir Vik implica asomarse a un universo que Carrie y Álex fueron construyendo con una mezcla poco habitual de sensibilidad, trabajo incansable y una profunda conexión familiar. Detrás de cada hotel -en la playa, en el campo o entre las dunas- asoman las mismas convicciones que marcaron sus vidas: el deseo de honrar a Uruguay y, al mismo tiempo, traer lo mejor de sus propios orígenes. Hoy, con una familia que ya reúne cuatro hijos y cinco nietos, aquel proyecto inicial que nació casi como una aventura se ha convertido en un legado vivo, capaz de renovarse cada temporada. Para quienes aún no lo conocen, o para quienes hace años lo volvieron parte de su propio verano, Vik sigue siendo una invitación abierta: un lugar donde cada visita permite descubrir algo más, ya sea del paisaje, del arte o de uno mismo.
REVISTA MOLA 118
REVISTA MOLA 119
Rolex Circuito Atlántico Sur Una celebración de la excelencia náutica CADA VERANO, Punta del Este SE CONVIERTE EN LA escena DONDE LA vela
sudamericana MUESTRA SU MEJOR VERSIÓN. EL Rolex Circuito Atlántico Sur VUELVE A UNIR tradición, estrategia Y excelencia, CONSOLIDANDO A Uruguay COMO ANFITRIÓN NATURAL DE UNO DE LOS encuentros MÁS prestigiosos DE LA región. Fotos MATÍAS CAPIZZANO
REVISTA MOLA 120
REVISTA MOLA 121
PHOTOGALLERY / Rolex Circuito Atlántico Sur
Desde hace más de 20 años, el Rolex Circuito Atlántico Sur convoca a las tripulaciones más competitivas y a las embarcaciones offshore más sofisticadas de la región. Un campeonato que se ha ganado, milla a milla, su lugar como referente de la vela sudamericana. La edición 2026 se disputará del 24 al 30 de enero, iniciando en el Yacht Club Argentino, en Buenos Aires, para luego enfrentar la exigente travesía de 167 millas náuticas hacia Punta del Este. Ese primer tramo, donde el Río de la Plata abre paso al Atlántico, es la prueba que separa la teoría del verdadero dominio del mar: estrategia pura, navegación abierta y un estuario que nunca se repite. Ya en Uruguay, la flota vivirá tres días de competencia inshore frente a la icónica costa esteña: el Circuito de La Barra, la Vuelta a Gorriti y los recorridos Barlovento– Sotavento, donde la precisión y el trabajo en equipo se convierten en claves absolutas. Regatas rápidas, brisas cambiantes, decisiones que se toman en segundos. Un laboratorio perfecto para quienes entienden que la excelencia también se entrena en movimiento. Coorganizado por el Yacht Club Argentino y el Yacht Club Punta del Este, el campeonato creció año a año hasta convertirse en un punto de referencia regional. Tripulaciones de múltiples países llegan con un objetivo claro: medirse contra los mejores. En la edición 2025, el triunfo absoluto fue para MAC, de Fernando Chain.
ENTRE Buenos Aires Y Punta del Este CADA MILLA ES UNA DECISIÓN QUE EXIGE precisión, estrategia Y coraje
REVISTA MOLA 123
REVISTA MOLA 124
REVISTA MOLA 125
PHOTOGALLERY / Rolex Circuito Atlántico Sur
REVISTA MOLA 126
PHOTOGALLERY / Rolex Circuito Atlántico Sur
PARA Rolex, UN trofeo ES SOLO EL FINAL VISIBLE DE UN viaje MARCADO POR disciplina, innovación Y logro humano
LA VISIÓN ROLEX, NAVEGAR COMO FORMA DE TRASCENDENCIA La relación entre Rolex y el mundo de la vela supera las seis décadas y está construida sobre un mismo valor: reconocer el logro humano. Para la marca suiza, un trofeo es solo el punto final visible de un viaje marcado por la disciplina, la resistencia y la precisión. Desde las legendarias regatas oceánicas hasta los campeonatos más prestigiosos –como la Rolex Sydney Hobart Yacht Race, la Rolex Fastnet Race, el Rolex TP52 World Championship o la Maxi Yacht Rolex Cup–, la presencia de Rolex es una apuesta al futuro del deporte. Su patrocinio del Rolex SailGP, una de las competiciones más innovadoras y veloces del mundo, confirma esa convicción. A lo largo de los años, la marca ha acompañado a navegantes que redefinieron la historia: desde Sir Francis Chichester hasta Paul Cayard, Robert Scheidt, Sir Ben Ainslie, Hannah Mills, Tom Slingsby y Martine Grael. Todos ellos, testimonio vivo de una filosofía donde la excelencia no se declara: se demuestra.
LA MANUFACTURA DETRÁS DEL MITO Rolex es una manufactura integrada que diseña y produce la mayoría de los componentes de sus relojes en Suiza. Sus movimientos Oyster Perpetual y Perpetual cuentan con certificación COSC y superan pruebas internas que validan precisión y fiabilidad bajo estándares propios: el Cronómetro Superlativo, símbolo verde que asegura rendimiento excepcional. La filosofía “Perpetual”, presente en cada pieza, es más que una palabra en la esfera: es un manifiesto de innovación constante. Desde el Oyster –el primer reloj de pulsera sumergible, lanzado en 1926– hasta el rotor Perpetual de 1931 o las más de 600 patentes registradas, la marca ha construido un legado donde tecnología, diseño y artesanía se entrelazan. Rolex también despliega su compromiso más allá del tiempo: apoya iniciativas culturales, deportivas, científicas y ambientales que buscan preservar y mejorar nuestro planeta.
REVISTA MOLA 127
LA NUEVA MOVILIDAD TOMA FORMA Deepal aterriza en Uruguay con diseño, tecnología y una visión premium del futuro
REVISTA MOLA 128
Deepal desembarca en Uruguay de la mano de Santa Rosa con una propuesta que reimagina cómo nos movemos. Su apuesta combina diseño italiano, innovación global y un enfoque de lujo tecnológico que marca un nuevo capítulo para la movilidad eléctrica y de rango extendido. Modelos como el S7, el S5 y el próximo G318 integran eficiencia, conectividad total y equipamiento de alta gama para una experiencia intuitiva y sofisticada. Una marca joven, global y en expansión que llega para romper moldes y hablarle a un usuario que busca más: más autonomía, más confort, más libertad.
REVISTA MOLA 129
EXPERIENCES / Deepal
UNA MARCA QUE DESAFÍA LAS REGLAS DEL JUEGO Deepal llega al mercado uruguayo con un mensaje claro: transformar la experiencia de conducción desde un enfoque premium donde la eficiencia, la conectividad y el diseño convivan de forma natural. Respaldada por Santa Rosa, la marca introduce una nueva manera de entender la movilidad urbana y de ruta, combinando confort superior, autonomía extendida y tecnología intuitiva que conversa con las necesidades reales del conductor contemporáneo. Su propuesta abarca vehículos 100% eléctricos y modelos REEV (Range Extended Electric Vehicle), una solución que suma libertad real: motor eléctrico como único impulsor, autonomía eléctrica pura y un generador que carga la batería en marcha para viajes más largos sin depender de estaciones de carga frecuentes.
DISEÑO ITALIANO, ALIANZAS GLOBALES Y UN ADN EUROPEO Los modelos S7 y S5 nacen en el centro de diseño que Changan Automobile tiene en Turín, donde equipos liderados por Bertrand Bach, Georgios Koukos y Jaromir Chech imprimieron una estética refinada y futurista, premiada con un Red Dot por su simplicidad elegante. Se destacan las puertas sin marco, las manijas retráctiles, los perfiles aerodinámicos y una atención al detalle que ya despertó interés en Europa. Además, la marca integra tecnología de primera línea gracias a sus alianzas estratégicas con Huawei -desarrollos de software avanzados- y CATL, líder mundial en baterías. Dos socios clave que sostienen su visión premium. Hoy Deepal avanza en mercados europeos como Dinamarca, Noruega, Alemania y Países Bajos, al tiempo que crece en Latinoamérica -México y Colombia entre otros- para consolidarse como un referente regional de diseño y exclusividad.
TECNOLOGÍA REEV: AUTONOMÍA SIN RENUNCIAS Uno de los grandes diferenciales de Deepal es su sistema de Rango Extendido. El motor eléctrico siempre tracciona, mientras un generador a combustión recarga la batería cuando es necesario. El S7 REEV alcanza 175 km de autonomía eléctrica pura y hasta 985 km combinados (NEDC), ofreciendo una libertad que supera a los híbridos tradicionales. Para quienes buscan una experiencia completamente eléctrica, el S7 BEV entrega hasta 560 km de autonomía (NEDC) y acelera de 0 a 100 km/h en 7,5 segundos. Todas las versiones utilizan conectores europeos Tipo II, compatibles con la infraestructura de carga de Uruguay.
EQUIPAMIENTO QUE REDEFINE EL CONFORT La experiencia a bordo revela el carácter premium de Deepal: pantallas de 15.6”, sistemas de interacción por voz, cámaras 360°, HUD de gran proyección, estacionamiento remoto, climatización trizona, asientos ventilados y calefaccionados, y sistemas de sonido con 14 parlantes. Los modelos incorporan ADAS de nivel II con una batería completa de asistencias avanzadas. Los interiores iluminan el espacio con ambient lighting, materiales de alta calidad y tapizados “Nappa vegan leather” con terminación en rombos. Amplios techos panorámicos completan la sensación de amplitud y conexión con el entorno.
Deepal LLEGA A Uruguay PARA
PLANTEAR UNA nueva forma DE MOVERSE: MÁS conectada, MÁS intuitiva Y CON UNA autonomía QUE REDEFINE LA libertad En Montevideo, Deepal abre su casa en Forum Puerto del Buceo, un showroom que refleja su identidad estética y tecnológica. Allí se pueden explorar todos los modelos, realizar test drives personalizados y acceder a asesoramiento especializado. Más información en Instagram: @deepaluy.
REVISTA MOLA 130
EXPERIENCES / Deepal
S7: ESTÉTICA FUTURISTA, TECNOLOGÍA TOTAL El S7 propone un diseño aerodinámico que combina presencia, dinamismo y elegancia. Su pantalla rotativa de 15,7 pulgadas es el eje de una interfaz intuitiva que lo diferencia en su segmento. Suma reconocimiento facial 3D, comandos de voz inteligentes y uno de los HUD más completos del mercado. En seguridad, incorpora ADAS Level II con asistencia en embotellamientos, frenado autónomo, control crucero adaptativo, detección de peatones, monitoreo de punto ciego y seis airbags de serie, entre otras funciones.
S5: EL SUV COMPACTO QUE SINTETIZA INNOVACIÓN Y ESTILO El nuevo S5 de Santa Rosa mantiene el lenguaje premium de su “hermano mayor”, pero en un formato más compacto y versátil. Disponible en dos versiones -BEV y REEV-, ofrece hasta 470 km de autonomía eléctrica en la versión 100% eléctrica y más de 1000 km combinados en su configuración de rango extendido. Su diseño sorprende a primera vista: silueta tipo coupé, ventanillas sin marco, manijas ocultas y faros “Smart Flying Wing”. En el interior, hi-tech puro: asistencias ADAS L2+, amplio espacio y conectividad total con ecosistema europeo CCS2.
G318: UN OFF-ROAD REAL CON ALMA TECNOLÓGICA Próximo a sumarse al portafolio local, el G318 redefine el concepto de todoterreno moderno: tracción 4x4, seis modos de conducción -incluyendo nieve, arena, barro y el llamativo “giro tanque”-, suspensión neumática regulable y hasta 1.600 kg de capacidad de remolque. Con dos motores eléctricos en su versión 4WD de 424 HP y autonomía eléctrica pura de 138 km (NEDC), suma un motor 1.5 turbo como generador para alcanzar 980 km combinados. Un modelo sin rival directo en el mercado local.
REVISTA MOLA 131
La honestidad radical de Álvaro Farina Donde la belleza es consecuencia y no artificio Por LAURA GARGANTA Fotos NICOLÁS MORRISON
REVISTA MOLA 132
ARCHITECTURE / Álvaro Farina
Hablar con Álvaro Farina es entrar en un territorio donde la arquitectura deja de ser un ejercicio técnico para convertirse en una postura ética. Sus obras -desde la restauración del Teatro Solís hasta la mística Casa D’hierro-responden a una misma lógica: la belleza nunca se fabrica, aparece. En su estudio de Punta del Este, rodeado de luz, materiales y memorias, Farina despliega una vida marcada por la coherencia, el rigor y una pasión inquebrantable por la autenticidad. Esta es, en esencia, la historia de un arquitecto que entiende el oficio como un acto de responsabilidad.
REVISTA MOLA 133
ARCHITECTURE / Álvaro Farina
Álvaro nos recibe en su estudio de Punta del Este una tarde soleada de primavera. En medio del jardín y a unos metros de su casa, construyó su refugio: un espacio honesto y despojado de pretensiones, igual que su trabajo. Al entrar, uno se encuentra con muchos de sus recuerdos, piezas que han viajado con él por las casas -y ciudades- que habitó, y que evocan amigos, pasiones, países recorridos y, especialmente, su amor por el arte. Cada elemento cuenta una historia: desde el mural de Augusto Torres, hijo de Joaquín, hasta una piedra fundacional perteneciente a una de las columnas del demolido edificio Arsenal de Guerra en Montevideo. Es apenas una muestra del eclecticismo que lo define y que marca también su arquitectura. Con Farina no hay artificio. Maneja cada material con una precisión y un respeto poco habituales. Casa D’hierro -la razón por la que la periodista llegó a él- despliega todo lo aprendido tras años de estudio y práctica en el exterior. En el casco histórico de la Península, su presencia es imposible de ignorar: el acero corten dialoga con la madera y el vidrio en una armonía que nunca fuerza al entorno. Entender a Álvaro parece ser también una forma de comprender una parte de la arquitectura uruguaya contemporánea, la que hoy crece y mañana será la que cuente quiénes fuimos. Álvaro es un hombre calmo y decidido. No sale a recibirnos, no da instrucciones: trabaja concentrado y prefiere que sus perros sean el “timbre”. No disfruta las entrevistas, desconfía de los periodistas -“no lo culpo”, apunta la cronista- y accede con una condición: revisar el texto antes de publicarlo. Luego de superar esa prueba inicial, se relaja y comienza a explayarse. Detrás de la coraza aparece un hombre cálido, de convicciones firmes, intelectuales y sociales. Aunque nacido en Uruguay, su historia está atravesada por la inmigración. Sus abuelos paternos, italianos, llegaron a Montevideo a fines del siglo XIX. Pronto se instalaron en Minas, donde se estaba construyendo la ciudad. Su padre, hijo único, llegó a Montevideo a los 16 tras quedar huérfano. Por el lado materno, la familia era de Isla Mala, hoy 25 de Mayo, una zona de canteras donde también abundaban los italianos. “Ambos tenían muchísimo carácter, heredado de sus familiares picape-
dreros”, cuenta. Y es fácil entender cómo esa memoria de oficio se vuelve hoy fundamento de su obra. “Me encantan todos los materiales. Es un desafío aprender la técnica de cada uno y no generar falsedad: jamás haría un muro de piedra adelante y otro de ticholo atrás. Me sentiría mal conmigo mismo. Si es una obra de ladrillo, es de ladrillo. Esa es mi filosofía”. Los primeros años de su educación fueron muy distintos a los de la mayoría de los niños montevideanos. Su padre, “un tipo muy especial”, lo mandó a un colegio experimental en los años 60, un proyecto de dos psicólogos jóvenes con un enfoque radicalmente libre y avanzado. La dictadura interrumpió ese mundo. Luego llegó el Elbio Fernández, “todo lo contrario”. Ese contraste marcó su forma de ver la vida. A los 15 años eligió su camino. Quería estudiar música, pero terminó inclinándose por la arquitectura. Su padre, un “constructor frustrado”, lo apoyó. Farina recuerda dos momentos fundantes: su fascinación infantil por los pozos de obra -“me metí en uno y fue como entrar a otro universo”- y su impacto al conocer la arquitectura de Julio Vilamajó en Villa Serrana. “Sentías algo distinto ahí adentro. Me marcó para siempre”. Ingresó a la Facultad en 1978 y comenzó a trabajar en la Intendencia. Construyó su primera obra de estudiante, la “Casa Pila”, pero pronto su impulso nómade lo llevó más lejos. A mitad de la carrera se fue a Italia con una beca que ganó en plena dictadura: “Era la única, y me la dieron a mí”. Estudió un año en Siena para aprender el idioma y luego ingresó en la universidad, donde se formó bajo maestros como Carlo Scarpa y Francesco Dal Co. “Quedé atrapado. Entender el material desde adentro fue una revelación”. Estudió el vínculo entre arquitectura y vanguardia histórica, llegó a Nueva York para catalogar colecciones de Torres García y pasó años sumergido en ese universo. Después vino su intervención en la Casa Leborgne, un proyecto de casi una década donde volcó todo su conocimiento del ladrillo y el lenguaje torresgarciano. Vivió allí varios años: “Ese lugar tiene mística”, recuerda.
REVISTA MOLA 134
“ES MUY IMPORTANTE DAR LA batalla:
transmitir QUE NO HAY QUE ESCONDER NADA. EN TODO CASO, ESO ES decoración” REVISTA MOLA 135
ARCHITECTURE / Álvaro Farina
La restauración del Teatro Solís En 1993 abrió su estudio y poco después recibió un llamado que cambiaría su carrera: la Intendencia lo convocó para integrar el equipo que restauraría el Teatro Solís. Su mirada metodológica -inspirada en la analogía de las redes neuronales que cita en el prólogo de su propio documento para la Bienal de Venecia- definió un proceso de trabajo minucioso, archivístico, respetuoso del origen y de la transformación histórica del edificio. Trabajó tres años sin hacer otra cosa. De esa experiencia nacieron 10 tomos registrados en la Biblioteca Nacional, y un legado que sigue siendo referencia para cualquier discusión sobre patrimonio en Uruguay. Su trabajo derivó, además, en la creación de la oficina de Bienes Culturales en Presidencia y en su participación en organismos clave de gestión urbana. Leer hoy el documento del Proyecto Solís, disponible online, es entender por qué un edificio histórico no puede ser negociado ni con la especulación ni con la indiferencia. En un Montevideo que se debate entre protección y demolición, recuperar la mirada de ese equipo es, más que pertinente, urgente.
REVISTA MOLA 136
El espacio entre sus silencios Luego de más de dos horas charlando con Álvaro, entiendo que su historia es inabarcable. Ha vivido en distintos países, ha hecho de su catamarán un hogar por temporadas, ha recorrido caminos profesionales y personales que no encajan en ninguna línea recta. No es un hombre vanidoso: muchos de sus proyectos ni siquiera están en su web. Y cuando le pregunto sobre el futuro, esquiva, pero deja caer algo esencial: “Estoy cerrando una etapa y empezando otra. No me gusta detenerme. Solo en el mar”. “Soy un implantador de zanahorias”, dice riéndose. “Siempre va a haber otro objetivo. Para mí, el camino recto es el de la honestidad y la coherencia”. P.D.: Farina supervisó la nota antes de su publicación y nos reveló lo que en ese momento aún no podía decir: se irá a vivir a Venecia. A veces lo ancestral tira más que la tierra donde uno nació.
REVISTA MOLA 137
ARCHITECTURE / Álvaro Farina
“PARA MÍ, LO estético ES UNA
CONSECUENCIA DE LA honestidad DE UN objeto, NADA MÁS QUE ESO”
C
M
Y
CM
MY
CY
CMY
K
REVISTA MOLA 138
Deporte, naturaleza y tradición en el corazón de Punta del Este
Tu punto de encuentro en Cantegril Country Club
atencionalcliente@cantegrilcc.com
+598 096 251 125
REVISTA MOLA 139
TECHNOLOGY / Bang & Olufsen
DESDE ESCANDINAVIA CON AMOR 100 años de Bang & Olufsen
REVISTA MOLA 140
TECHNOLOGY / Bang & Olufsen
Cuando una marca cumple un siglo, la pregunta inevitable es cómo logró atravesar tantas épocas sin perder relevancia. En el caso de Bang & Olufsen, la respuesta está en un delicado equilibrio entre artesanía, innovación y una noción casi espiritual del diseño. Desde 1925, la firma danesa no solo fabricó equipos de sonido: creó una forma de escuchar, mirar y habitar el mundo. La historia comienza en Struer, un pequeño pueblo de Dinamarca donde dos jóvenes ingenieros imaginaron radios capaces de transformar la relación entre tecnología y belleza. Lo que siguió fue una colección de objetos que hoy integran museos, residencias privadas, yates, hoteles de lujo y colecciones de amantes del diseño. Piezas que sobreviven al tiempo, no por nostalgia, sino porque encarnan un lenguaje propio: líneas puras, materiales nobles y una obsesión por el detalle que todavía hoy define a la marca. En B&O cada equipo se afina durante meses para lograr una acústica que se siente más que se escucha. Cada superficie -aluminio cepillado, maderas con tratamiento de ebanistería, vidrio óptico, cuero curtido- está pensada para dialogar con el sonido, con el espacio y con la mano del usuario. La tecnología es avanzada, sí, pero jamás ostentosa; está al servicio de una experiencia intuitiva, cálida y humana. El diseño escandinavo encontró en B&O una voz singular gracias a visionarios como Jacob Jensen y David Lewis, autores de un alfabeto visual que hoy se estudia en escuelas de ingeniería y arte. Su aporte fue tan radical que 16 productos de la marca integran la colección permanente del MoMA, una prueba de que algunos objetos trascienden su función para convertirse en cultura. Aunque el camino no estuvo exento de crisis -y varias veces la compañía estuvo cerca de desaparecer- lo que siempre la sostuvo fue su filosofía: menos ruido, más profundidad; menos moda, más esencia. Esa resiliencia se convirtió en parte de su identidad y en la razón por la que sus productos vintage no solo perduran, sino que se cotizan como piezas de colección. Hoy, al cumplir 100 años, Bang & Olufsen celebra un modo de mirar el mundo a través de la belleza, la precisión y la emoción. Sus objetos siguen siendo un puente entre pasado y futuro, entre lo táctil y lo invisible, entre lo que se oye y lo que se siente.
REVISTA MOLA 141
TECHNOLOGY / Bang & Olufsen
Bang & Olufsen DISEÑA UNA FORMA DE escuchar, mirar Y sentir EL mundo REVISTA MOLA 142
Fidelity from every angle
REVISTA MOLA 143
WELLNESS / Self Made Collective
SELF MADE COLLECTIVE La comunidad de mujeres que busca elevarse a través del bienestar y el empoderamiento femenino Por BAHÍA LANCESTREMERE
CON UN ENFOQUE EN EL bienestar holístico, LOS encuentros TRANSFORMADORES DE Self Made Collective TIENEN COMO FINALIDAD ELEVAR EL espíritu femenino, PROMOVIENDO LA conexión CON EL universo emocional, intelectual Y sensorial
Self Made Collective es un inspirador proyecto de la modelo internacional uruguaya Carolina Sánchez, dedicado a crear experiencias cuidadosamente curadas y personalizadas que empoderan a las mujeres que desean transformar sus vidas y tejer una comunidad sólida. Se asocian con profesionales de renombre, eligiendo locaciones exclusivas y espacios de primera que respaldan el bienestar y el empoderamiento femenino, compartiendo así sus valores y buscando conectar con este público de manera auténtica y humana. Con un enfoque en el bienestar holístico, los encuentros transformadores de Self Made Collective tienen como finalidad elevar el espíritu femenino, promoviendo la conexión con el universo emocional, intelectual y sensorial. A través de prácticas de movimiento dinámicas, actividades sensoriales y disciplinas como el business coaching, las finanzas y el arte como medio de inspiración y autoconocimiento, crean espacios cambiantes, inclusivos y enriquecedores que invitan a la reflexión y al crecimiento personal.
Los encuentros se llevan a cabo en locaciones estratégicamente seleccionadas que estimulan los sentidos y fomentan la conexión con la naturaleza, así como la introspección y la expansión personal. Espacios como Posada Luz, Narbona Punta del Este y The Shack Wellness en Uruguay, junto al hotel Casa Lucía y la galería de arte Miranda Bosch en Argentina, han sido algunos de los escenarios excepcionales donde han tenido lugar estos encuentros exclusivos de mujeres. En ellos, redefinen la noción de bienestar desde una perspectiva auténtica, elevada y colectiva, con la firme creencia de que este concepto debe ser cocreado por cada mujer junto a otras. El proyecto también cuenta con proyección de expansión hacia Estados Unidos y Europa, comenzando con su primera propuesta binacional, el Summer Cycle. Esta experiencia se llevará a cabo en colaboración con la destacada experta en liderazgo femenino, Sabrina Díaz Ibarra, y concluirá esta temporada en Uruguay, transformándose en una plataforma para que las mujeres profundicen su autoconocimiento y liderazgo de una manera consciente y empoderadora.
REVISTA MOLA 145
WELLNESS / Self Made Collective
¿QUÉ ES SELF MADE COLLECTIVE? ¿CÓMO SURGIÓ? Self Made nació de la necesidad de crear espacios que ofrezcan un enfoque integral al bienestar, donde las mujeres puedan conectarse y empoderarse mutuamente. Todo comenzó cuando me mudé a Miami, embarazada de mi primer hijo, después de haber vivido muchos años en California, Nueva York y Europa. A lo largo de mi vida, la búsqueda de bienestar ha sido una constante, guiándome en las diversas etapas que he atravesado. Desde una edad temprana, cuando dejé Uruguay a los 17 años, me di cuenta de la importancia del autoconocimiento. Aprendí a conectar con mis valores, a identificar lo que realmente me importa y lo que no, y a cultivar mi curiosidad por aprender más. Mis viajes y vivencias en diferentes lugares del mundo me brindaron una profunda paz al enfocarme en mi crecimiento personal y profesional, inspirándome a través de diversas experiencias culturales y prestando atención a los diferentes estilos de vida. Mi formación como coach de salud, que elegí porque quería aplicarla en mi propia vida, y mi reciente especialización en salud hormonal y maternal tras vivir mi primer embarazo, me han permitido profundizar en la comprensión del autoconocimiento y su rol crucial en la búsqueda de mi propia voz. Esta búsqueda personal, junto con mi nueva etapa como madre, encendió en mí el deseo de crear conexiones auténticas con un círculo de mujeres que me inspiren y apoyen. Quiero rodearme de mujeres que compartan curiosidades, ganas de crecer, así como vulnerabilidades y el reconocimiento de que los procesos no siempre son fáciles ni agradables. Así es como nace Self Made Collective, un espacio diseñado para inspirar y empoderar a las mujeres en cada una de sus transiciones, y para forjar alianzas con empresas y lugares que deseen impulsar a estas mujeres y, por ende, a las futuras generaciones. ¿CÓMO SE CREAN LAS EXPERIENCIAS? Las experiencias se caracterizan por una curaduría meticulosa, personalización y atención al detalle. Nuestro objetivo es inspirar a las mujeres a conectarse consigo mismas y con las historias de otras, generando un ambiente expansivo donde puedan aprender y crecer. Además de las actividades de movimiento, promovemos prácticas de bienestar integral y experiencias sensoriales que enriquecen la conexión físico-emocional y profundizan en el bienestar, aunque a veces no se reconozcan directamente como tales. Cada encuentro se diseña para facilitar momentos de introspección, disfrute y autenticidad, donde cada participante tiene la oportunidad de despojarse de roles autoimpuestos y abrazar su verdadera esencia. La estructura de nuestros encuentros incluye momentos de aprendizaje y oportunidades para un networking auténtico, lo que considero fundamental, ya que mi propia conexión con otras mujeres ha sido clave para concretar mis proyectos. ¿CUÁL ES EL ORIGEN DEL NOMBRE? Aquí en Estados Unidos es muy común usar el término Self Made, usualmente se usa mucho para los hombres, ligado al éxito financiero. Luego de escucharlo tanto, comencé a cuestionar por qué usan esto solo para lo financiero, ya que todos
tenemos objetivos distintos en la vida, y quizás para alguien sentirse realizado no tiene que ver con lo económico sino con lo espiritual o cualquier otro asunto, como la maternidad, que es una realización para algunas mujeres. Así empecé a jugar con el término Self Made, por esa necesidad de romper con ese uso simplemente a lo financiero. De darle el reconocimiento a alguien que tiene otra búsqueda, otra realización, como el esfuerzo para ser una mejor persona. Son logros que tendrían que ser reconocidos, al igual que lo es vender una compañía por millones de dólares. Queremos cambiar la creencia de que el éxito es solo financiero y redefinirlo desde el bienestar y no de forma individual, sino colectiva. EN SELF MADE BUSCÁS GENERAR ENCUENTROS QUE BRINDEN HERRAMIENTAS DIARIAS PARA LOGRAR UN BIENESTAR HOLÍSTICO. FRENTE A ESTO, ¿QUÉ ES PARA VOS EL BIENESTAR? ¿CÓMO LO DEFINIRÍAS? Para mí, el bienestar no es un estado constante; es un viaje que atraviesa ciclos y momentos en la vida, donde a veces debemos priorizar unos roles sobre otros. El verdadero bienestar radica en la capacidad de estar presente y aceptarte, sin importar las transiciones que estés viviendo, ya sea en la maternidad, en el ámbito laboral o en lo sentimental. A menudo, las redes sociales presentan el bienestar como un ideal inalcanzable, como una lista interminable de tareas que debemos cumplir. Esta obsesión por satisfacer esas expectativas puede alejarnos de lo que realmente significa estar bien. Reconocemos que hay días de desalineamiento, momentos en los que todo parece más complicado. La esencia del bienestar, en mis ojos, es nuestra habilidad para aplicar la sabiduría que hemos acumulado a lo largo del tiempo, para reencontrarnos con nuestro centro incluso en los momentos más desafiantes. Es en esa capacidad de adaptación y aceptación donde encontramos la verdadera paz y equilibrio. ¿Y EL ÉXITO? ¿CÓMO LO DEFINIRÍAS PARA LA MUJER DE HOY? Creo que el éxito es poder sentir que estás viviendo la vida de una forma auténtica, siguiendo tus principios y valores sin que importe lo que la sociedad te imponga. El éxito no es decir: no me importa nada del resto, mientras yo esté ejerciendo diariamente mis valores y enseñándoles a futuras generaciones y a mi círculo inmediato, ya con eso estás creando un cambio. El éxito para mí varía de acuerdo a cada etapa; en mis 20 quizás se enfocó en lo laboral y en aprender de vivencias específicas; en mis 30 en mi maternidad y comenzar a conectar y crear con otras mujeres; y en mis 40 el éxito seguramente se verá de otra forma. Pero para mí siempre es tener la libertad de poder mostrarte como sos, de poder expresarte según lo que creés, alzar la voz frente a alguna injusticia, poder traer tu punto de vista a la mesa, eso es un logro para las mujeres. Y personalmente, tener la libertad de poder ser una mamá presente, aunque siga trabajando mucho; eso para mí hoy es el éxito. Me siento exitosa cuando encuentro un balance entre todas las áreas de mi vida, aceptando que estoy haciendo lo suficiente y no constantemente seguir queriendo más.
REVISTA MOLA 146
Bienestar y estilo en un mismo lugar. Zentidos se expande, crea un nuevo espacio de cuidado personal, Zentidos Hair Lounge en Sofitel. Un lugar donde la calma, la estética y la atención personalizada se combinan para brindarte una experiencia única dentro del Sofitel.
ESCANEÁ Y SEGUINOS
+598 97 963 998 zentidos.spa REVISTA MOLA 147
FASHION / Brownie
La generación Brownie La marca que convirtió la moda joven en un lenguaje compartido Hay fenómenos que nacen de un diseño preciso, y otros que se construyen a partir de una sensibilidad generacional. Brownie pertenece a este último grupo. No es solo una marca; es un modo de habitar la adolescencia y la primera juventud, un territorio donde el estilo funciona como identidad y la pertenencia se vuelve parte del ritual. Fundada en Barcelona en 2006, esta empresa familiar entendió antes que nadie que existía un vacío. Los jóvenes ya no querían vestirse como niñas, pero tampoco querían imitaciones adultas. Buscaban algo distinto, fresco, auténtico. Brownie les ofreció exactamente eso: una estética luminosa, consciente y juvenil que combinó alegría con sobriedad, y diseño con responsabilidad ambiental. Hoy, sus números hablan por sí solos -más de 91 millones de euros anuales en ventas-, pero el verdadero fenómeno ocurre en otro lugar: en el pulso de una comunidad que crece cada día y que encontró en Brownie un espacio afectivo, cultural y estético. Un lugar que acompaña la vida cotidiana de miles de jóvenes en España y más allá.
Punta del Este, el mapa de una comunidad en movimiento La llegada de Brownie a Punta del Este encendió una chispa nueva en la temporada. La tienda de la calle 29 se volvió punto de encuentro de una comunidad internacional: argentinas, brasileñas, paraguayas, chilenas y uruguayas que llegan desde José Ignacio o Manantiales, en grupos, en motos, en bicicletas, caminando juntas como si la experiencia de ir a Brownie fuera en sí misma un ritual de verano. Allí, entre racks que se vacían rápido y novedades que vuelan, la marca confirma su magnetismo. Diciembre y enero funcionan como un termómetro perfecto: modelos que se agotan en días, lanzamientos que corren por WhatsApp antes de llegar a las perchas, actividades que alimentan ese sentimiento colectivo que Brownie sabe construir con naturalidad. Y lo que viene promete aún más. En Uruguay ya se anticipan movimientos y novedades para la comunidad, señales claras de que Brownie llegó para quedarse.
Brownie NO VENDE SOLO ropa: CONSTRUYE UN lenguaje generacional
En un mundo donde las jóvenes exigen más que un look, Brownie responde con coherencia: algodones orgánicos, fibras recicladas, materiales eco y un diseño que evita el artificio. Esa mezcla -simple en apariencia, sofisticada en esencia- es la que sostiene su éxito. Es una marca que entiende que la sostenibilidad no es tendencia; es una forma de estar en el mundo.
REVISTA MOLA 148
REVISTA MOLA 149
FASHION / Mondesign
MONDESIGN Once ediciones impulsando el diseño de autor
REVISTA MOLA 150
FASHION / Mondesign
En su 11ª edición, la plataforma más influyente para la moda de autor en Uruguay volvió a demostrar que el futuro creativo del país está en manos de diseñadores que trabajan con intención, técnica y una mirada profundamente contemporánea. Mondesign -la iniciativa de Montevideo Shopping que se ha consolidado como el principal motor del diseño emergente- celebró un nuevo aniversario reafirmando su compromiso con la formación y el impulso profesional de quienes están dando sus primeros pasos en la industria. En esta edición, el foco estuvo puesto en generar un impacto directo y duradero: los ganadores recibieron un apoyo económico de US$ 5.000, pensado para fortalecer su camino creativo, ya sea a través de estudios, maquinaria o materiales que potencien su proceso de trabajo. Una inversión que trasciende el premio y se convierte en un puente hacia nuevas oportunidades. Participaron estudiantes de la Licenciatura en Diseño de Moda de la Universidad ORT; alumnos de Diseño y Comunicación en Moda de Integra Escuela Pablo Giménez; y estudiantes de Diseño Textil y Modas de la Escuela Universitaria Centro de Diseño (EUCD). Cada institución seleccionó a sus finalistas y definió a sus ganadores, confirmando la pluralidad de miradas y estéticas que hoy nutren la escena local. “Cada año buscamos innovar para que Mondesign genere un impacto real en quienes participan”, afirmó Carolina de León Baddouh, gerenta de Marketing de Montevideo Shopping. “Algunos ganadores incluso han podido estudiar en el exterior o adquirir maquinaria que transformó su trabajo. Eso es lo que buscamos: acciones que cambien la vida del estudiante y acompañen su crecimiento personal y profesional”. Los proyectos destacados de esta edición correspondieron al equipo integrado por Juliana González y Martina Baez (EUCD), a Alfonsina González (Integra) y a Natalia Lizarralde (Universidad ORT), quienes presentaron trabajos que combinan técnica, experimentación y una sensibilidad estética que sintoniza con las nuevas narrativas del diseño contemporáneo. Sus propuestas reflejan el pulso de un país que piensa, diseña e imagina desde lo propio, pero con proyección global.
REVISTA MOLA 151
EDUCATION / Moorlands School
Moorlands School
EDUCAR DESDE UNA MIRADA GLOBAL Moorlands School AVANZA EN Uruguay CON UN modelo educativo QUE APUESTA POR UNA formación global, humana Y ORIENTADA AL futuro.
Fotos ALVARO PORTILLO
REVISTA MOLA 152
EDUCATION / Moorlands School
La formación académica es uno de los primeros territorios donde se define el tipo de adultos que llegarán a ser los niños de hoy. Por eso, cada vez cobra más relevancia que la escuela y la familia avancen en sintonía, compartiendo valores y criterios que funcionen como un marco común. Con esta visión, Moorlands School articula innovación y trayectoria dentro de un enfoque pedagógico contemporáneo y humano.
expresa en prácticas que favorecen la indagación, la iniciativa y un aprendizaje que trasciende el contexto local. Frente a un desafío, los estudiantes conectan primero con sus propias experiencias y luego las contrastan con realidades de otras comunidades y culturas.
Con sede en Los Olivos de Los Horneros, el colegio se consolida localmente respaldado por 70 años de trayectoria en Argentina y por una propuesta bilingüe que coloca al estudiante en el centro del proceso de aprendizaje. La arquitectura y el diseño interior responden a esa misma premisa, con espacios luminosos, flexibles y pensados para favorecer la autonomía, la curiosidad y la experimentación.
Con esa vocación internacional, Moorlands School se convirtió en el primer colegio de Uruguay reconocido como Google Reference School, un estándar internacional que distingue a instituciones capaces de integrar tecnología, pedagogía y cultura institucional de forma consistente. Este hito es un antecedente de referencia para el sector educativo local, que permite entender hacia dónde evoluciona la enseñanza: entornos donde la tecnología potencia prácticas colaborativas, creativas y alineadas con los desafíos del futuro.
La directora de la sede Uruguay, Soledad Domínguez, explica que la mirada global es “el lente desde el que enseñan y aprenden todos los días”. Esta perspectiva internacional se
La proyección académica del colegio avanza hacia la implementación de programas como el Bachillerato Internacional (IB), con el objetivo de preparar a los alumnos para integrarse
REVISTA MOLA 153
EDUCATION / Moorlands School
a cualquier universidad del mundo desde edades tempranas. El programa se aplica a estudiantes de 6 a 18 años y busca formar perfiles que desarrollen atributos como indagación, conocimiento, razonamiento, comunicación, integridad, mentalidad abierta, solidaridad, audacia, equilibrio y reflexión. La autenticidad pedagógica de Moorlands integra distintas corrientes como Reggio Emilia, Montessori, estimulación temprana y el enfoque escandinavo Forest School. Desde esta mirada, la naturaleza ocupa un rol central. “Estar en contacto con el entorno natural fomenta la observación, el respeto, los ciclos vitales y las habilidades blandas y ejecutivas”, explica Domínguez sobre la filosofía Forest School, basada en que la convivencia en estos espacios contribuye a una mejor regulación emocional, reduce el estrés, favorece un mayor bienestar general y estimula las actividades en grupo y la toma de decisiones. La metáfora del Tripod Learning –familia, docente y alumno– guía este enfoque y se extiende al acompañamiento emocional. De este modo, el colegio funciona como un eje que articula estos tres pilares, garantizando un entorno escolar saludable que se convierte en un hogar extendido porque sostiene, acompaña y orienta. Mirando hacia el futuro, Moorlands identifica los principales desafíos y oportunidades de este escenario educativo de cambio acelerado. Para la institución, la clave es recordar que antes que alumnos se forman personas, individuos cuyos valores marcarán cada decisión de su vida. “Estamos formando pensadores que no solo se adapten al mundo, sino que estén preparados para liderar su transformación”, reflexiona la directora. “Nuestro foco está en formar estudiantes capaces de aprender a aprender. Que puedan adaptarse, crear y tomar decisiones éticas en contextos diversos”.
REVISTA MOLA 154
EDUCATION / Moorlands School
UN AÑO DE CRECIMIENTO Una de las grandes novedades es la apertura de primaria, garantizando continuidad académica desde los niveles Kinder dentro del mismo modelo pedagógico. El 2026 también marcará la inauguración de las nuevas canchas de fútbol y hockey, además de una agenda deportiva desarrollada en conjunto con Campo Rojo. A esto se suma un hito en el área tecnológica: Moorlands será sede de We Code, institución especializada en programación para niños de 6 a 12 años. Otro avance significativo será la apertura de Moorlands Academy, un espacio de formación y actividades abiertas tanto a alumnos del colegio como a la comunidad. El programa incluirá propuestas como Scottish Dance, Drama Club, cocina, coro para padres y talleres de estimulación temprana para bebés.
REVISTA MOLA 155
REVISTA MOLA 156
EDUCATION / The Garzon School
The Garzón School Inclusión, arquitectura de vanguardia y una misión que ya empieza a transformar comunidades
The Garzón School NACIÓ EN 2022 COMO UNA apuesta educativa DIFERENTE: UN colegio bilingüe, innovador Y CON UN MODELO DE inclusión real, PENSADO PARA QUE LA EXCELENCIA SEA UN BIEN COMÚN. LO QUE EMPEZÓ EN UNA CASA ALQUILADA EN LA BARRA CON 20 ESTUDIANTES, HOY ES UN campus DE 38 HECTÁREAS DISEÑADO POR EL ESTUDIO DANÉS Rosan Bosch -REFERENTE GLOBAL EN arquitectura educativaPROYECTANDO 110 ESTUDIANTES PARA 2026, EL COLEGIO CUENTA CON UN programa de
becas SÓLIDO Y UNA comunidad comprometida, BUSCANDO FORMAR agentes de cambio EN UNA REGIÓN MARCADA POR CONTRASTES Y PROFUNDAS necesidades sociales.
REVISTA MOLA 157
Fundado como una asociación civil sin fines de lucro, The Garzón School sostiene una misión clara: ofrecer educación de calidad, accesible y transformadora. Para eso, trabaja bajo un programa de becas que ya alcanza al 16% del alumnado y proyecta llegar al 50% en cinco años. La filosofía es simple y contundente, la excelencia no tiene que ser un privilegio. “Aspiramos a tener hasta un 50% de nuestros alumnos con becas completas, independientemente de su entorno socioeconómico. Lo central es el alineamiento con el propósito del colegio”, explica Bruno Varela, presidente del consejo y uno de los padres fundadores. Ese compromiso se vio reflejado en el primer evento anual a beneficio del fondo de becas, donde se duplicó el objetivo esperado, logrando financiar dos becas Changemaker completas para 2026. “La educación es motor de cambio y debería ser accesible a todos”, afirma Laure de La Baume, miembro del consejo. “Una comunidad escolar plural enriquece las experiencias, fortalece valores y amplifica el impacto social”.
REVISTA MOLA 158
EDUCATION / The Garzon School
UN CAMPUS INMERSO EN LA NATURALEZA Este año, el colegio inauguró un campus propio sobre Ruta 104, a 15 minutos de La Barra y San Carlos. El predio de 38 hectáreas está rodeado de eucaliptos, luz, aire libre y espacios pensados para aprender con la naturaleza, no contra ella. El proyecto del Rosan Bosch Studio rompe el formato tradicional del aula y propone ambientes flexibles, lúdicos y colaborativos. Su diseño fue finalista como “Edificio del Año” en el World Architecture Festival, un reconocimiento que subraya la magnitud de la apuesta.
APRENDIZAJE PARA UN MUNDO COMPLEJO The Garzón School ofrece un programa bilingüe autorizado por ANEP con una ratio excepcional: un profesor cada ocho alumnos. Esto permite una educación personalizada, basada en competencias para la vida, pensamiento crítico y la capacidad de actuar en un contexto global.
“LA excelencia
Los estudiantes trabajan por conceptos -identidad, expresión, cambio, responsabilidad, innovación- y eligen qué investigar dentro de esos marcos. “Los alumnos llegan con sus propios deseos y valores; el colegio los potencia”, explica Sam Irving, codirector. En secundaria, el aprendizaje se articula con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, preparando a los adolescentes para desafíos reales y urgentes.
educativa NO PUEDE SER UN privilegio:
Además, el enfoque bilingüe de inglés y español favorece la inclusión de familias extranjeras que están eligiendo Maldonado como lugar de vida, convirtiendo al colegio en un punto de encuentro multicultural.
DEBE CONVERTIRSE EN UN bien común”
REVISTA MOLA 159
EDUCATION / The Garzon School
“UNA comunidad escolar PLURAL AMPLIFICA
EL aprendizaje, FORTALECE valores Y GENERA impacto real EN LA sociedad”
REVISTA MOLA 160
“LA ARMONÍA EXTERIOR ES RESULTADO DE UN CUIDADO INTEGRAL”
DR. ISMAEL AGUIRRE LIMPIEZA FACIAL CON DERMAPEN | BOTOX | HILOS TENSORES | PLASMA | PLASMA CAPILAR RELLENO CON HIALURÓNICO | SKINBOOSTER | RADIO FRECUENCIA CON MICROAGUJAS | SCULPTRA ESCLEROSANTE PARA VÁRICES | INYECCIONES LIPOLÍTICAS | MESOTERAPIA CAPILAR
DR. ISMAEL AGUIRRE - (+598) 98 591 139 - PUNTA DEL ESTE
REVISTA MOLA 161
EXPERIENCES / Paula Levallois
VIAJAR PARA LEER, LEER PARA VIAJAR Una conversación con Paula Levallois Por FIORELLA BENAVIDES
Licenciada en Letras, curadora literaria y creadora de Rumbos Literarios, Paula Levallois propone una manera distinta de viajar: leer un país antes de pisarlo. Conversamos con ella sobre el ritmo, la profundidad y la belleza que aparece cuando nos dejamos guiar por los libros.
Hay personas que leen para conocer mundos y personas que viajan para encontrarlos. Paula Levallois hace las dos cosas al mismo tiempo. Licenciada en Letras y creadora de Rumbos Literarios, convirtió la lectura en una forma de movimiento: una manera de entrar en otros paisajes, otras épocas, otras voces. Su proyecto propone viajar más lento, detenerse, dejar que una ciudad se revele con el mismo ritmo con el que se despliega un libro. Conversar con ella es entrar en ese territorio donde la curiosidad guía, la literatura acompaña y el viaje continúa incluso cuando volvemos a casa. ¿CUÁL ES TU PRIMER RECUERDO DE LECTURA QUE TE HIZO SENTIR QUE UN LIBRO PODÍA SER UN TERRITORIO? ¡Qué lindísima y estimulante pregunta! Me lleva a los veranos, a las siestas de la infancia en las que no se podía hacer ruido, a los libros de la Biblioteca Billiken y de la Colección Robin Hood. Los primeros títulos que recuerdo son Heidi y Peter, Mujercitas y luego Hombrecitos, Mujercitas se casan… Creo que fueron esos, los libros de la infancia, los que primero me mostraron ese pasaje, ese puente a un territorio distinto: un lugar que se podía habitar desde la imaginación y que era tan real como la habitación en la que estaba leyendo. ¿QUÉ SIGNIFICA PARA VOS ESO DE QUE LA LITERATURA “ENSANCHA Y PROFUNDIZA” LA VIDA? Es una declaración de fe y también una experiencia propia. Creo que muchos de nosotros vivimos una vida “ordinaria”, que por muy interesante que intentemos que sea se circunscribe a un espacio muy limitado (nuestra cotidianeidad) y a un tiempo corto y finito (la cronología de nuestro breve paso por la vida). La literatura nos da la posibilidad de que esa vida atraviese otras vidas, otros tiempos, que hacemos nuestros a través de la lectura. Otros modos de ser y estar que, aunque duren lo que dura
el libro, permanecen en nosotros y van conformando nuestra identidad. EN TUS TEXTOS HABLÁS DE VIAJAR MÁS LENTO. ¿QUÉ CAMBIA EN LA EXPERIENCIA CUANDO EL RITMO DEJA DE SER URGENTE? Fundamentalmente, cuando el tiempo no urge, cambia la mirada y la percepción. Creo que la propuesta de Rumbos Literarios apunta no a conocer más lugares, sino a conocerlos más profundamente. ¿Qué sentido tiene saltar de un lugar a otro y luego ni siquiera acordarnos del nombre del pueblo o ciudad en la que estuvimos? Cuando nos damos tiempo, la ciudad puede expresarse mejor. Nos dice más de ella y también nos dice más de nosotros. Es en ese detenernos que podemos apreciar la belleza que se nos muestra. Pasa igual que con un libro: el apuro nos deja afuera de lo que el escritor nos quiere proponer. ¿EN QUÉ MOMENTO NACIÓ LA IDEA DE UNIR VIAJES Y LITERATURA? ¿QUÉ NECESIDAD O DESEO LA IMPULSÓ? ¡Una convergencia de pasiones que tienen un mismo impulso! Leer y viajar parten de la curiosidad, de las ganas de salir por un tiempo de nosotros mismos y conocer otros paisajes, otros tiempos, otros mundos. El verbo leer se relaciona, en general, con la idea de leer un libro, pero leer es una actitud. Se lee una persona, una situación, una ciudad, el mundo. Cuando tenía 30 años, una gran amiga, Carola Doval, me regaló El libro del desasosiego de Fernando Pessoa, y sin saberlo me regaló un destino. A partir de ese momento quise conocer Lisboa, a la que finalmente pude ir 17 años después. En el interín seguí leyendo a Pessoa y, de su mano, llegaron muchos otros escritores portugueses. Cuando llegué a Lisboa por primera vez en 2017, sentí que llegaba a un lugar que ya conocía, que de alguna manera ya era mío. Llegué sola, pero me sentía acompañada. Sabía los nombres de sus calles, de sus plazas. La ciudad explotaba de belleza, de resonan-
REVISTA MOLA 162
EXPERIENCES / Paula Levallois
cias, de recuerdos. Fue una experiencia única en mi vida y muy diferente a la que tuve con otras ciudades europeas a las que había ido sin adentrarme tanto en su cultura o literatura. En ese momento sentí que quería compartir esto con otras personas. Hacer posible que otros vivieran este recorrido. ¿QUÉ BUSCÁS TRANSMITIR O DESPERTAR CUANDO DISEÑÁS UNA EXPERIENCIA LITERARIA PARA OTROS? Tanto si diseño cursos como viajes, lo que me interesa es dar a conocer a otros algo que creo que les va a hacer bien. Es bastante loco. Es como quien invita a su casa a comer y prepara la mejor mesa y el mejor plato. Y compra flores, y saca la vajilla de su abuela, lustra la plata… Yo quiero que las personas sientan que en ese libro o en ese viaje van a encontrar algo que las nutre, que las acerca a sí mismas. Por supuesto, también que lo pasen muy bien. ¿CÓMO ELEGÍS UN PAÍS DESDE SU LITERATURA? ¿QUÉ TE LLAMÓ DE IRLANDA Y PORTUGAL PARA LOS VIAJES DE 2025? Hay algo que me tiene que convocar a mí. Creo que nadie puede transmitir pasión por lo que no ama. Primero vienen los libros (como en el caso de Pessoa) y después viene la ciudad o el país. Te diría que Pessoa y Joyce fueron los que invitaron, y después vinieron otros escritores para que la propuesta fuera más abarcativa y no se asusten con autores que a veces son juzgados erróneamente de inaccesibles. Hoy me resulta difícil saber qué me llamó porque son tantas cosas, Irlanda y Portugal son países con una cultura e historia milenaria. Son de una belleza y riqueza cultural inagotables. Podría estar horas hablándote. Podría decirte que, además de sus escritores, hay algo incomparable en la luz que se ve en Lisboa. En cuanto a Irlanda, me enamoró su historia de lucha y resiliencia. ¿DE QUÉ MANERA UN LIBRO PUEDE AYUDAR A “LEER” UN PAÍS, SUS PAISAJES, SU HISTORIA? Creo que es una vía privilegiada de conocimiento. Leer literatura de un país antes de viajar hace de sus escritores sus mejores guías. La literatura expone de manera única la verdad de una cultura y de su sociedad: sus luchas, sus problemas, sus anhelos, sus desvelos, la personalidad de sus habitantes. Y si antes de ir leemos a diferentes autores de diferentes épocas, logramos una perspectiva riquísima.
“LEER UN país ANTES DE PISARLO ES UNA MANERA DE viajar MÁS lenta, MÁS profunda Y MÁS cercana DE UNO MISMO” ¿QUÉ TE GUSTARÍA QUE LE PASE A UNA PERSONA QUE VIAJA CON VOS CUANDO VUELVE A CASA? Mis expectativas son muy altas, pero quisiera que el viaje la acompañara durante mucho tiempo, que perdurara en el recuerdo, que no se agotara al llegar. Quisiera que el viaje la impulsara a seguir leyendo la literatura de ese país. Me gustaría que se enamoraran de Lisboa o de Dublín y que, como en todo amor, quisieran volver a verlas. Y la verdad es que sucede. Eso me transmiten los que vuelven. ¿CUÁL FUE UN LIBRO QUE TE CAMBIÓ LA FORMA DE VIAJAR O DE MIRAR UN LUGAR? Me cuesta nombrar solo uno, porque creo que no fue un libro el que cambió la manera de viajar, sino la combinación de muchos. Pero si tuviera que nombrar el libro fundante de lo que hoy es Rumbos Literarios te diría que es El libro del desasosiego, que antes te nombré. Lo leí por primera vez a los 30 años y no pude separar nunca a Pessoa de Lisboa. Son, de hecho, inseparables. SI TUVIERAS QUE ARMAR UNA PEQUEÑA VALIJA SOLO CON LIBROS, ¿CUÁLES LLEVARÍAS SIEMPRE? Tu “siempre” me hace pensar en una repetición. Y entonces pienso en qué libros me gustaría releer y releer casi hasta el infinito. Te diría que llevaría muchos libros de poemas (empezando por Borges, Pessoa, Watanabe, Seamus Heaney, Idea Vilariño, Mary Oliver, Louise Glück) y luego novelas amadas como Madame Bovary, Océano mar de Baricco, muchos libros de Tabucchi, El libro de verano de Tove Jansson, libros de Joan Didion, de Natalia Ginzburg, Y no sé si metería a último momento el Ulises. Dudaría, porque cuando leés a Joyce cuesta leer otra cosa. También a un escritor fantástico, el mendocino Antonio Di Benedetto, y al brasileño Guimarães Rosa con su Gran Sertón: Veredas. Tendría que pagar exceso de equipaje para ese "siempre”.
REVISTA MOLA 163
EXPERIENCES / Paula Levallois
“LA literatura NOS PERMITE habitar
OTRAS vidas Y OTROS tiempos; ESO QUE DURA LO QUE DURA UN libro PERMANECE EN NOSOTROS PARA siempre”
REVISTA MOLA 165
CULTURE / Libros recomendados
Recomendados
DE DICIEMBRE Por PENGUIN LIBROS URUGUAY
PENSAR EN LA ERA DE LAS MÁQUINAS MIGUEL PASTORINO En un tiempo dominado por la urgencia y la saturación informativa, este ensayo revela cómo la técnica y el culto al dato han ido desplazando la reflexión profunda. Pastorino recorre la genealogía del imperio tecnológico y desarma la ilusión de un conocimiento absoluto sin interpretación. Reivindica un pensamiento ligado al cuerpo, al sentido y a la complejidad humana, y propone a la filosofía como vía para recuperar la formación interior, el placer intelectual y la capacidad de habitar lo digital sin capitular. Pensar, hoy, es un acto de resistencia lúcida. TECNOPRODUCTIVIDAD NATALIA COSTA RUGNITZ Entre pantallas, notificaciones y tareas infinitas, el individuo contemporáneo vive atrapado en un ritmo que agota su mente y desgasta su ánimo. Rugnitz analiza cómo la hiperproductividad digital y la cultura del rendimiento generan cansancio, dispersión y una sensación persistente de vacío. En medio de este clima aparece la GenAI, encabezada por ChatGPT, prometiendo asistencia y alivio. Desde una perspectiva filosófica y vivencial, el libro explora si esa alianza
puede ayudarnos a recuperar creatividad, presencia y sentido, iluminando los desafíos que ya moldean nuestro futuro cercano. SOMOS TECNOLOGÍA JAVIER MAZZA Hablar de tecnología puede parecer simple, pero el término reúne interpretaciones que van de lo trivial a lo profundamente filosófico. Mazza desmonta las miradas que reducen la tecnología a objetos o innovaciones, y propone un recorrido claro para explorar concepciones más robustas, del instrumentalismo a los determinismos actuales. Muestra que la tecnología moldea nuestra percepción, nuestras decisiones y nuestra identidad, revelando que no solo la creamos: también nos transforma y nos vuelve parte de su propio entramado. CUANDO ELLOS SE VAN JULIA NAVARRO Quienes han convivido con un perro saben que su presencia transforma la vida con alegría, compañía y un afecto incondicional. Julia Navarro recupera ese lazo profundo a partir de Argos, su querido pastor alemán, cuya partida inspira este homenaje lleno de sensibilidad y gratitud. Entre recuerdos perso-
nales, referencias literarias, escenas del arte y evocaciones históricas, la autora reflexiona sobre la lealtad y el amor que estos compañeros nos ofrecen sin pedir nada a cambio. Más que un relato sobre el duelo, es una celebración de la vida compartida y de las huellas emocionales que permanecen para siempre. LA VIUDA JOHN GRISHAM La vida del abogado Simon Latch transcurre sin grandes sobresaltos hasta que aparece Eleanor Barnett, una anciana que afirma haber heredado una fortuna oculta. Lo que parece la oportunidad profesional más importante de su carrera pronto se vuelve inquietante: detalles que no encajan, secretos mal disimulados y un accidente sospechoso que deja a Eleanor hospitalizada. Cuando Simon es acusado de un crimen que asegura no haber cometido, descubre que está atrapado en una trama mucho más oscura de lo que imaginaba. Con pruebas que lo señalan y un sistema que no le da respiro, deberá descubrir la verdad para salvar su futuro. Un thriller legal lleno de tensión, engaños y giros inesperados, construido con el pulso inconfundible de Grisham.
REVISTA MOLA 166
REVISTA MOLA 167
CULTURE / Jorge de León Meneses
ARENAS DEL TIEMPO LA NOVELA DONDE JORGE DE LEON MENESES REGRESA AL INTERIOR DE PUNTA DEL ESTE CON UN recorrido vital QUE VA DEL MUNDO FINANCIERO AL VINO, LA MÚSICA Y EL CINE, Meneses REGRESA A LA literatura CON UNA historia QUE EXPLORA LA memoria, LA infancia Y LA relación íntima CON UN territorio QUE SIGUE MARCANDO SU vida.
Por FIORELLA BENAVIDES
REVISTA MOLA 168
CULTURE / Jorge de León Meneses
La escritura, sin embargo, estuvo antes que todo. No como un objetivo profesional, sino como un refugio íntimo. Desde chico llevó una especie de diario emocional —como él lo define—, un espacio que nunca abandonó. Ese compilado privado tomó forma pública en 2015, con la publicación de El encuentro = 3 + 1. Diez años después llega Arenas del tiempo, una novela escrita sin urgencias, más cerca de una maduración lenta que de un impulso inmediato. “Escribir para mí es una necesidad de búsqueda imperiosa”, cuenta. “Una sensación persistente de recuerdos que regresan. Esa escritura, a veces, tiene recompensa, y esa recompensa creo que es Arenas del tiempo”.
Con un recorrido vital que va del mundo financiero al vino, la música y el cine, de León regresa a la literatura con una historia que explora la memoria, la infancia y la relación íntima con un territorio que sigue marcando su vida. Hay personas cuya vida se expande en direcciones inesperadas, sin obedecer a un plan lineal. Jorge de León Meneses (Punta del Este, 1965) es uno de ellos. Contador público durante casi dos décadas, administrador de proyectos y desarrollista de Reserva Montoya, productor rural, bodeguero, saxofonista y fundador de espacios culturales, su recorrido parece hecho de pequeños desplazamientos más que de rupturas. Pasajes de una forma de habitar el mundo hacia otra, siempre guiados por una intuición difícil de traducir. En esa acumulación de oficios, hay un hilo que aparece cuando él mismo lo nombra: la necesidad de comprender. Comprender el tiempo, la memoria, el lugar; lo que permanece y lo que se transforma.
La chispa inicial fue, otra vez, Punta del Este. No la ciudad del verano ni la postal turística: su Punta del Este. “Aquí he vivido toda mi vida; todo lo bueno me ha pasado acá. Contar lo que este lugar me provoca es la chispa”. Para Jorge, Punta del Este no es escenario: es atmósfera, estado interior, ritmo emocional. “Es mi vínculo más estable, mi territorio sagrado. Todas mis oraciones se las he dedicado al mar.” En Arenas del tiempo, ese territorio es motor y materia. La novela se sostiene en una Punta del Este que aparece como invierno, memoria, transformación; un paisaje que no solo contiene la historia, sino que la explica. Su trayectoria —la consultoría, el campo, los vinos, la música, el cine— convive en la escritura como capas que se mezclan sin orden aparente, pero con sentido interno. “Todo lo que hago llega a la escritura como materia prima. Mi motor vital es comprender algo: el tiempo, este lugar, lo que vivo, lo que soy”. Incluso sus decisiones más radicales, como dejar definitivamente su profesión en 2010, responden a ese movimiento. No fue un salto al vacío, dice, fue un desplazamiento natural. “La escritura siempre estuvo ahí.
Solo le di más espacio”. Arenas del tiempo muestra a un autor diferente al de su primer libro. Si aquella primera novela tenía un estilo más crítico hacia la cultura del éxito, esta se mueve con una ternura distinta: vuelve a la infancia, a la fantasía, a la memoria que sostiene. “Quise recuperar vestigios de lo que fue y de lo que es. Esta novela es más una aventura de búsqueda”. Y en esa búsqueda, reconoce, hubo sorpresas. “Eso es lo fantástico. Los personajes se convierten en otra cosa. La escritura profundiza historias, transforma recuerdos”. Hoy, su presente creativo no está definido por proyectos concretos, sino por una intención más íntima: detenerse. “Mi gran desafío ahora es no hacer. Vaciar un espacio dentro mío. Descubrir que sin hacer sigo siendo”. Y después, cuando ese silencio madure, ojalá todo explote junto: “Una nueva novela que sea cine, que sea música, que sea vinos”. Arenas del tiempo invita a un viaje emocional que no busca respuestas exactas, sino resonancias. Jorge lo resume así: “Me interesa que el lector reconozca la sensación de ‘estar’ en Punta del Este, más que los lugares en sí. Que viva la aventura, aunque sea por un instante”. Hay algo en la forma en que Jorge responde que transmite una calma particular, un ritmo que no corre detrás de nada y que vuelve, una y otra vez, al mar y al tiempo. Leerlo es entender que su relación con Punta del Este no es decorativa ni nostálgica; es un territorio interno que organiza la memoria. Arenas del tiempo parece nacer de ahí, de esa mezcla de búsqueda y pertenencias que atraviesa toda su vida. Quizás por eso la novela deja una sensación perdurable; la de un lugar que sigue hablando, incluso cuando uno ya no está mirando.
REVISTA MOLA 169
Los leones rondaban la casa. Los leones siempre rondaron. Siempre se dijo que los leones rondaron siempre. Parecían salir de los paraísos y el rosal. Los leones eran sucios y dorados. Ellos eran muy bellos. Los ojos como perlas. Y un broche brillante en el pecho entre aquel pelo áureo. Los leones entraron a la casa. Corrimos a esconder los floreros de sal, de azúcar, el cometa Halley, las queridísimas sábanas nevadas, la colección de estampillas. Y a traer los sudarios. Los leones eran al mismo tiempo, presentes e invisibles, al mismo tiempo, visibles e invisibles (…) MAROSA DI GIORGIO (1932 - 2004)
REVISTA MOLA 170
DRIVING MATTERS
TU NUEVA MAZDA TE LLEVA DE VIAJE
CX-5
2 PASAJES AL CARIBE
CX-30
2 PASAJES A BRASIL
ENTREGA INMEDIATA
Conocé más.
Mazda - Av. Italia 4138 Tel: 2613 00 00 - Montevideo, Uruguay.
Ver bases y condiciones en www.mazda.com.uy.
Imagén ilustrativa. REVISTA MOLA 171
REVISTA MOLA 172