La vinculación de los Moharraches con los Dinosaurios
Ramón G. Verdugo
El pasado 9 de agosto, David Morales impartió una conferencia sobre los moharraches de Pelahustán y su relación con otras mascaradas de invierno, dejando en el tintero la vinculación con los prehistóricos dinosaurios que poblaron la Tierra hace millones de años Pues bien, me toca a mí subsanar este “despiste” y arrojar algo de luz sobre el asunto Procedamos…

¿Cuál es la relación entre los moharraches de Pelahustán y los dinosaurios? Respuesta corta: ninguna Respuesta larga: tampoco Sin embargo, permitidme usar a los dinosaurios, sobre los que todos tenemos alguna noción gracias a la cultura popular, para explicar lo que ha sucedido y sigue sucediendo con los moharraches en nuestra localidad
Aunque no comparten vínculo alguno, sí hay coincidencias notables La primera, y más evidente, es que ambos se extinguieron. Los dinosaurios, según la teoría más aceptada, perecieron tras el impacto de un meteorito A nuestros moharraches, en cambio, los fulminaron sucesivas prohibiciones: primero en el siglo XVIII, luego en el XIX, y los rescoldos que pudieron quedar se apagaron definitivamente en la primera mitad del XX Si seguimos con el paralelismo, el meteorito de los moharraches fue la Iglesia, como tantas veces ocurrió con otras manifestaciones culturales
Pero el parecido más revelador es el trabajo que hoy hacemos para reconstruirlos y devolverlos a la vida hablo, claro, de los moharraches . Con los dinosaurios esto probablemente, y con Jurassic Park en mente sin duda para bien, nunca será posible… aunque nunca digamos nunca
De los animales prehistóricos sabemos lo que sabemos gracias a hallazgos mínimos y reconstrucciones hipotéticas, muchas veces basadas en especies actuales En ocasiones, esos hallazgos son apenas una mandíbula o una garra, y rara vez un esqueleto completo Tal escasez de pruebas ha provocado hipótesis erróneas y revisiones constantes: el caso clásico es el del iguanodón, primer dinosaurio catalogado, descubierto entre 1822 y 1825 por Gideon Mantell Con la evidencia disponible, Mantell lo imaginó como una gran iguana con un pequeño cuerno en el hocico

comparativa entre los primeros dibujos de Mantell y Lavelette.
Años después, en 1882, un descubrimiento excepcional de 38 ejemplares permitió conocer mejor su anatomía Los dibujos de Gustave Lavalette, realizados a partir de estos hallazgos, poco o nada tenían que ver con el animal descrito por Mantell

interpretaciones a partir de los primeros dibujos de Mantell y Lavelette.
En la recuperación de nuestros enmascarados personajes sucede algo parecido: trabajamos con indicios mínimos El germen de su resurrección está en las referencias halladas en pleitos recogidos en legajos criminales del siglo XVIII, cuando los moharraches vivían su esplendor. Sus excesos para la época provocaron el enfrentamiento con autoridades eclesiásticas y civiles, que iniciaron su campaña de acoso y derribo
L del e c i

«Son los aderezos propios de los Moharraches sacos y sayales, vestiduras de extraña y descompuesta hechura, compuestas de sacos viejos; y en los semblantes, caretas y visajes de disforme traza, con que dizque procuran espantar los rigores del invierno y dar señas de la venida de la primavera, mas no hacen sino mover desorden y causar grande alboroto »

Goya, Disparate de Carnaval, 1815-1819
Hasta hoy han llegado vagos recuerdos de disfraces y cencerradas, pero los moharraches, como tales, habían perdido incluso su nombre. Los cencerros aún resonaban ocasionalmente alguna noche de San Andrés Y la vaquilla que perdimos hace unos treinta años cuyo vínculo con los moharraches sigue siendo dudoso, pues no figura en ninguno de los documentos revisados permanece aún viva en la memoria de quienes rondamos la difusa mediana edad.

José Gutiérrez Solana, Máscaras, 1938
Así estamos hoy, con la sensación de poder estar interpretando mal, como le sucedió a Mantell, los escasos indicios, y de imaginarnos personajes distintos a aquellos que dieron lugar a los “semejantes ni otros casos a que da ocasión el alboroto”. Quizá futuros hallazgos nos den otra imagen de los moharraches; mientras tanto, no nos queda más que seguir con el “martillo y cincel” excavando en nuestra memoria Ya solo el viaje merece la pena Y quizás nunca lleguemos a la descripción más pura y fidedigna de aquellos traviesos moharraches que tanto inquietaron al poder
«La pureza no existe, la marmita no para, que la pureza más pura es una mezcla olvidada» Hector Castrillejo - El Naan
