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Cosecha

café nunca será igual para mí, porque por más industrializado que se empeñen las empresas en hacer el proceso de producción de café, siempre habrá tierra, agua, plantas y esfuerzo humano que traten de transmitir un mensaje en ese líquido amargo y cotidiano que conforma nuestras mañanas. Ahora, después de todo eso, quisiera dedicarle unas palabras al café de Nuevo Urecho:

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“A ti que permitiste que tus raíces bailaran en los suelos de Urecho, a ti que con las verdes tonalidades de tus hojas atrapas los incandescentes rayos del sol y los transformas en energía y en tu comida.

A ti que alimentas al mundo y a los animales con tus preciosas cerezas guindas, a ti te dedico este homenaje pues has crecido naturalmente entre los cerros en la adversidad y el desconocimiento, de forma inesperada entre la sombra de grandes árboles. A ti que aumentas la diversidad y con tus desechos nutres el suelo, a ti que me has motivado en mis mañanas con tus semillas molidas, que me permitiste ver tus hermosas flores blancas.

A ti que me ayudas en mis desvelos en las interminables noches llenas de trabajo, a ti gracias, por una taza de ti y otro trago. No sufras pues, aunque no todos te conozcan por los que te disfrutamos jamás serás olvidado, vivirás en nosotros, formando parte de nuestro cuerpo y tu aroma en nuestros recuerdos.”

Barbara Michel Vargas González

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