Sexología - No quiero ser mamá

Page 1

10A Viernes 3 octubre 2014

Hablando de

Sexología EN COLABORACIÓN CON ROSSY ACUÑA, SEXÓLOGA // MIEMBROS DE LA FEMESS // WWW.NOTIESE.ORG

EDITOR: MIGUEL CARO

Georgina Fouilloux* Supervisión: Olivia Guerrero Figueroa**

«¡NO QUIERO SER MAMÁ!» PALABRAS DE ANA, una mujer madura alrededor de la mesa compartiendo alimentos en un restaurante. Ante ello, varios murmuraron y la hermana y amigas de la mujer la cuestionaban cada que podían respecto a su postura. «Pero Ana, es algo que no puedes perderte, es una experiencia inigualable. Una es una antes de ser mamá y otra al tener a tu bebé entre los brazos. Piénsalo bien, pero no te tardes, porque no te queda mucho tiempo». Ana harta de que siempre le digan las virtudes o maravillas de ser mamá, asintió con la cabeza solamente acompañada de una mueca. Nada más ejemplificador que una situación así para decir que en México, al igual que en muchos otros países, la maternidad se visualiza como destino de toda mujer, existen diversas significaciones acerca de cómo debe ser la mujer antes y después de ser madre en donde la sexualidad y las formas de representar el cuerpo están fuertemente en juego. La maternidad está sostenida por un cúmulo de significaciones sociales que definen cómo la mujer debe ser, éstas se le atribuyen naturalmente haciendo a la maternidad destino irrefutable de toda mujer por el hecho de tener un «privilegiado» aparato reproductor y en muchas sociedades se considera que si la mujer no es madre, no es mujer; lo cual es totalmente falso. Se cree que las mujeres como Ana que no cumplen con la «función» ya sea por decisión propia o por razones biológicas, estarían trasgrediendo lo establecido, ya que en nuestra cultura, resulta casi impensable que una mujer no tenga hijos, la maternidad se convierte en el «objetivo central» en la vida de las mujeres, y la «naturaleza femenina» es condición de maternidad. Las mujeres son consideradas con una capacidad natural de amor, de estar conectadas y empatizar con los demás, señalando a la personalidad femenina como un modelo que debe asumir la idea de que la maternidad es un destino, y que implica en sí misma el mayor premio y las más alta satisfacción, por lo tanto, cualquier mujer que no opte por ser madre es vista como rara, anormal o desnaturalizada. Cabría preguntarnos ¿Desnaturalizada? Se escucha como antinatural, en contra de lo natural. ¿El ser madre es acaso resultado del instinto materno? Se ha atribuido que toda mujer tiene un instinto materno desarrollado y en base a ello se considera que es innato e incuestionable a pesar de que «en todos los tiempos hubo madres amantes, y que el amor maternal no es una creación ex nihilo de los siglos XVII o XIX […] en ningún caso prueba que se trate de una actitud universal».

*psic_geofxg@outlook.com Licenciatura en sicología en la Universidad Autónoma Metropolitana. Diplomado en psicopatología y clínica en fundamentos freudianos. Educadora sexual por AMSSAC. **Coordinadora del Diplomado en Sexualidad Humana en AMSSAC www.amssac.org Vicepresidente de la Región I en la FEMESS.

No es universal el deseo de ser madre, de ser así no habrían abortos provocados o abandono de las madres a sus hijos, por mencionar algunas situaciones. La maternidad y su deseo es una construcción social, que se puede ver a lo largo del tiempo en diferentes épocas. Nuestros antepasados al observar que la vida surge del cuerpo de la mujer la relacionan con la naturaleza y que la tierra en su fertilidad representará a la madre. En la cultura griega, Démeter, diosa de las cosechas, representa la maternidad. Su cualidad es la generosidad que encuentra satisfacción en el cuidado y nutrición de otros; ella estimula, hace crecer, acompaña procesos para reconocer y desplegar recursos de otros o propios. En Europa entre fines del siglo XVI y comienzos del XVII, la maternidad era significada únicamente como función procreadora, los niños eran vistos como seres impuros. Según Elizabeth Badinter la práctica de abandono de niños era común en todas las clases sociales así como acudir a las nodrizas para la crianza, se les separaba del núcleo familiar y delegaban el cuidado de ellos durante los primeros tres o cuatro años de vida. Esto está muy lejos de la significación del mito del amor o instinto maternal, en el que se supone la madre haría lo posible para permanecer al lado de su hijo colmándolo de todo tipo de atenciones y cariño. Es a partir de Rousseau que se señala a la maternidad como un objetivo central en la vida de las mujeres, apoyando teorías biológicas de la maternidad como instintiva. Si fuese instintivo se vería a lo largo de toda la Historia de la Humanidad prácticas de cuidado extremo y amor de las mujeres con sus hijos, entonces, podría decirse que el instinto maternal es un mito, ya que el comportamiento maternal no es algo generalizado, depende de la sociedad y la historia. La vida actual sigue demandando a las mujeres el ser madres, pero también poco a poco la mujer, sobre todo en la urbanidad, va teniendo un papel más influyente en la vida laboral y pública, probablemente por lo que en muchas ocasiones retrasan el comienzo de la maternidad o ni siquiera la contemplan debido a su ejercicio profesional o intereses personales. Toda mujer, al igual que todo hombre, tiene derecho a decidir si ser o no ser madre o padre. Todos los integrantes de la sociedad debemos ser más empáticos con las maneras de vivir de los demás, respetuosos con sus decisiones en relación a algo que requiere un gran compromiso como el ser madre o padre. En ocasiones no se detiene uno a pensar si se quiere o no tener descendencia, pero considero que habría que evitar tomarse a la ligera tal elección como un requisito social para ser bien visto y cumplir con un mandato con supuestas gratificaciones inimaginables. La maternidad/ paternidad no es instinto, no es destino, se cuestiona y se elige.


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Issuu converts static files into: digital portfolios, online yearbooks, online catalogs, digital photo albums and more. Sign up and create your flipbook.
Sexología - No quiero ser mamá by Miguel Ángel Caro - Issuu