

Verde
Es el color del vomito incesable que he tirado por toda mi casa, mi madre sólo me grita pero no entiendo nada de lo que dice, escucho como habla al teléfono con mi mejor amiga y eso lo sé por la breve mención de su nombre, de otra manera, ni sabría que estoy en casa.
Hoy era un gran día; el día en el que mi universidad celebraba su “día de la comunidad” y como cada año, mis amigas y yo precopeamos en el departamento de alguien para después acudir al evento “escolar” y después ir de fiesta. Así que ahí estaba; en casa de mi mejor amiga, escuchando las mejores canciones de reggaetón que me recordaban a la prepa y a todas esas fiestas en las que baile junto con ellas.

Estábamos casi todo mi grupo de amigos ahí, fumando cigarrillos y bebiendo un cocktail enlatado color verde anticongelante, que se supone tiene 12% de alcohol destilado… nadie sabe que tipo de alcohol es exactamente, no obstante, lo tomamos como si fuera un jarabe aprobado por los doctores sin remordimiento alguno. Caras de asco se podían percibir en los dos primeros sorbos de la degustación de ese barato cocktail, pero poco a poco nuestra garganta se iba acostumbrando al ardor, al fuerte sabor del alcohol de extraña procedencia y a su extrema dulzura, uno de mis amigos decidió pagar de tomar y ser la persona que cuidaría al grupo durante nuestra noche de locura.
Dieron las 8, y con las mentes nubladas todos nos alistamos ora pedir un Uber y dirigirnos a la universidad, con bebidas “camineras”. Al llegar, mi mejor amiga entro a la universidad y yo decidí acudir a una parada más en casa de un amigo de la escuela; al llegar todos me recibieron muy cálidamente y con muchos shots.
No suelo ser una persona que bebe de más, normalmente mido mis bebidas y se cuando debo de dejar de tomar, sin embargo,
ayer no sucedió y nos bebimos todo el alcohol de la casa y nos encaminamos al evento. Al llegar recordé que mi mejor amiga ya estaba adentro así que decidí llamarla, pero al escuchar la leyenda de el buzón de voz, solté un quejido y le di mi celular a mi otra amiga; caminamos por la escuela y me encontré a un chico que, según recuerdo era bastante guapo. Platicamos por unos momentos, se unió a nuestro grupo y caminamos juntos hasta encontrar un buen lugar para ver el concierto juntos, a la mitad del concierto pude ver a mi mejor amiga a lo lejos y decidí caminar a ella, que se encontraba con el grupo original de amigos; todos gritamos y bailamos de felicidad ya que nos habíamos encontrado de nuevo.
Si pudiera escuchar una nota de voz de ese momento, estoy segura de que podría escuchar puros gritos y canciones mal cantadas y eso me haría muy feliz.
Al terminar el concierto, mi mejor amiga me dijo que se iría a cenar y después a casa, a lo que yo le dije que era una aguafiestas, ya que nos habían invitado a Bar27 con todos los amigos de un amigo nuestro; así que yo accedí, fui sola con mis amigos de la carrera.


Cuando llegamos al antro, podíamos visualizar una fila que parecía sin fin, con chicas de la escuela arregladas de pies a cabeza y fumando cigarrillos; esperando a que un señor de 2 metros la escogiera para poder pasar al fin a un antro en el que sólo eran mercancía. Yo pertenecía a un grupo muy grande, mayormente de hombres, y si sabes de la vida nocturna de la Ciudad de México es que si la mayoría son hombres, pasan hasta mucho tiempo después o de plano no entran, entonces uno de los amigos ofreció su casa para seguir la fiesta y todos accedimos a la oferta, porque ya sabíamos que tardaríamos horas en entrar al codiciado lugar.
Al llegar al departamento, pusieron música y empezaron a servir alcohol que habíamos comprado previamente en algún Oxxo que nos encontramos en el camino a ahí. Me quede con mi amigo y empezamos a platicar de muchas cosas pero principalmente
de la escuela y como es que nuestras materias están acabando con nuestra salud mental poco a poco, hablamos demasiado, hasta el punto que sentí que mi garganta se había secado, por lo que camine hacia la cocina a servirme un trago y me encontré con el chico guapo que había conocido en el concierto de unas horas antes y lo saludé. Probablemente platicamos por una hora o hasta un poco más, con tonos coquetos y pláticas que hacían que mi piel se pusiera chinita, era claro su objetivo de la noche; yo.
Nos servimos un poco más de alcohol y comenzamos a bailar una canción de jbalvin que había estrenado hace algunos días y poco a poco, todos se nos unieron mientras daban vueltas y cantaban al ritmo de la canción.
Mi mente se sentía cada vez más ligera, por todo el alcohol que había ingerido durante el día y que seguía haciendo, pero mi vejiga no era tan grande entonces me dirigí al baño y al momento de entrar y verme al espejo, sentí como mi mundo se empezaba a desmoronar; mi cara se veía deforme, mis ojos no se podían enfocar correctamente en ningún lado y empezaron a cerrarse un poco, con cansancio y pesadez. Tocaron la puerta del baño y yo la abrí, ahí estaba el chico que había conocido, que para este momento su nombre ya era solo un garabato indistinguible en mi cabeza, me dijo que si me sentía bien que ya había pasado mucho tiempo en el baño y se había preocupado; pero sus acciones y sus palabras no concordaron, porque tomó la puerta y la cerró silenciosamente, activando el seguro.
Aunque mi cabeza estaba un poco caótica, mi cuerpo seguía respondiendo a mis comandos y aún se podía mover, con un gran esfuerzo le dije que estaba bien que necesitaba un poco de aire y el bloqueó la puerta, diciendo que no me veía tan bien qué tal vez tenía que esperar en el baño un rato más, mientras se me acercaba y tomaba mis muñecas en sus manos, así que solo lo alejé y por coincidencia tocaron la puerta este momento y el abrió rápidamente, diciéndole a mi amigo que yo estaba muy mal y que el me iba a llevar a casa.
Mi amigo dijo que no, que él me llevaría ya que compartiríamos la tarifa de Uber de regreso, así que el chico se rindió y se fue.
Mis amigos me metieron a un Uber y por alguna razón, decidieron que era buena idea ir a dejar a mi amigo a su casa por su hora de llegada y mandarme sola en un Uber a las 2 de la mañana, estando casi inconsciente. Mi cuerpo se sentía débil, veía como mi celular sonaba con mensajes y llamadas y yo no podía ni estirarme a tomarlas, sentía como mis brazos se apagaban; como las entradas roja y blanca en una televisión en la que estás tratando de descubrir cuál es cuál y confundes a todo el sistema eléctrico.
Mi capacidad de hablar poco a poco se fue reduciendo hasta solo balbucear y asentir a lo que me decía el conductor, que honestamente no sabía que decía. Al llegar a mi departamento x el conductor me ayudo a salir y tocó la puerta a mi portero, quien me ayudo a subir a mi casa y abrió la puerta por mí , ahí estaba mi mamá, sentada en el sillón con su celular en mano, hablando con alguien por teléfono avisando que ya había llegado, pero con la peor borrachera de mi vida.
Hoy por la mañana me enteré de lo que había sucedido, mi mamá me esperaba varias horas antes y llamó a todos mis amigos con los que iba a estar, pero ya estaban en casa prácticamente dormidos, nunca me había sentido tan mal moralmente y logre convencer a mi mamá de hacerme un examen toxicológico porque yo estaba segura que mi cuerpo no reaccionaba así al alcohol; fueron roofies. Esta vez me salvé por una tarifa dividida
