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Revista Almas Julio 2013

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Publicación de Misioneros de Guadalupe

Los jóvenes y la Misión Cincuenta años de sacerdocio misionero

Julio 2013 Año LXIV • Núm. 763 • Ejemplar gratuito


Benedicto XVI

Quien tiene fe no está nunca solo

Q

uien invoca al Señor en su sufrimiento y enfermedad, está seguro de que su amor no le abandona nunca, y de que el amor de la Iglesia, que continúa en el tiempo su obra de salvación, nunca le faltará. La curación física, expresión de la salvación más profunda, revela así la importancia que el hombre, en su integridad de alma y cuerpo, tiene para el Señor. Benedicto xvi Mensaje con ocasión de la xx Jornada Mundial del Enfermo 11 de febrero de 2012


Intenciones P. Juan Antonio Muñoz Hernández, mg

General: Por la Jornada Mundial de la Juventud. Que la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil anime a todos los jóvenes cristianos a hacerse discípulos y misioneros del Evangelio. Todos en la Iglesia estamos llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo, es decir, anunciadores de su Evangelio incluso en ambientes difíciles u olvidados. De modo particular, los jóvenes están llamados a tener los brazos abiertos, a ser personas que sepan recibir y valorar a los demás y propicien la fraternidad. La presencia y la cercanía de los jóvenes cristianos con sus prójimos –dedicándoles tiempo, escuchándolos, acompañándolos en los acontecimientos importantes y ayudándolos a buscar respuestas a sus necesidades–, harán que cada persona, al ser valorada, pueda sentirse en la Iglesia como en su propia casa.

Misionera: Por la evangelización en Asia. Que en toda Asia se abran las puertas a los mensajeros del Evangelio.

Distintas regiones de Asia son cuna de las mayores religiones del mundo –judaísmo, cristianismo, islamismo e hinduismo– y de muchas tradiciones por las que nuestra Iglesia tiene un respeto profundo y con cuyos seguidores trata de entablar un diálogo sincero. Los pueblos de Asia promueven valores como el respeto a la vida, la cercanía con la naturaleza, la unidad familiar, el respeto filial a los padres, los ancianos y los antepasados, y tienen un sentido comunitario muy desarrollado. Todo esto es producto de una intuición espiritual viva y una sabiduría moral ancestral que nos han permitido comunicar el Evangelio de manera fiel tanto a nuestra tradición como al alma asiática. Julio 2013

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Índice

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La casa de José en el cielo P. Ignacio de la Garza Evia Ugarte, mg

Publicación de Misioneros de Guadalupe

Ejemplar gratuito. Prohibida su venta. Año LXIV • Núm. 763 • Julio 2013

DIRECTORIO Director: P. Víctor Manuel Zavala Contreras

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La pastoral de la salud en la evangelización ad gentes P. Jaime Palma Cuacuamoxtla, mg

Coeditor: Juan José Ramírez Escarza Diseño editorial: Lourdes Reyes Esquivel Ilustración: Daniel Baltazar Sarabia Enlace administrativo: Mariana Valeria Córdova Sosa

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La fe en los jóvenes de Perú P. José Guadalupe Camarillo Martínez, mg

Benedicto xvi Intenciones Editorial Página del lector Pastoral vocacional Vida mg Ad Gentes Desde el seminario Sólo para niños. Club de Niños mg Centro de Orientación Vocacional Misioneros Laicos Asociados

Línea Misionera: 01 800 00 58 100

Webmaster: Jorge Hugo Guerrero Luna Sitio web: www.revistaalmas.com.mx Portada El P. Héctor Andrés Pérez Torres, mg, con fieles de la comunidad de Nondumbo, perteneciente a la Parroquia de Cahama, en Angola.

www.mg.org.mx

Almas es editada por Editora Escalante, sa de cv, Córdoba 17, pb, local 1, Col. Roma, Del. Cuauhtémoc, cp 06700, México, df; editor responsable: P. Juan José Márquez Echeverría. Distribuida por Misioneros de Guadalupe, ar, Cantera 29, Col. Tlalpan, Del. Tlalpan, cp 14000, México, df. Certificado de Licitud de Título Núm. 555 (Época SEP), y Certificado de Licitud de Contenido Núm. 4414. Certificado de Reserva de Derechos al uso exclusivo del Título Núm. 04-1999-050317152800-102. Impresa en Reproducciones Fotomecánicas, sa de cv, Duraznos 1, esquina Ejido, Col. Las Peritas Tepepan, Del. Xochimilco, cp 16010, México, df. Tel. 5334 1750. Registro Postal Publicaciones Núm. PP09-0298 autorizado por Sepomex. El Instituto de Santa María de Guadalupe para las Misiones Extranjeras fue fundado en 1949 por el Episcopado Mexicano y la Pontificia Unión Misional del Clero para formar y enviar misioneros a los países no cristianos que le señale el Santo Padre. El Papa Pío xii aprobó sus Constituciones. El Primer Superior General fue Mons. Alonso M. Escalante. El Instituto es sostenido por los católicos mexicanos.


Editorial

Juzgará a vivos y muertos En nuestra profesión de fe declaramos que creemos que Jesús volverá para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin. La Ascensión de Jesucristo significa la participación del poder y de la autoridad de Dios, pero sin perder su condición humana; de esta manera, es Señor del cosmos pues posee todo poder en los cielos y en la tierra. Aunque habiendo cumplido su Misión Cristo ha sido glorificado, permanece en la tierra en su Iglesia. La construcción del Reino de Jesucristo no ha sido terminada. Presente en la tierra por medio de la Iglesia, el Reino del Señor todavía es atacado y puesto a prueba por diversas manifestaciones del mal, que continúa creciendo y desarrollándose en la tierra al igual que ocurre con el bien. Por ello el tiempo actual en la historia de la Salvación es marcado por la acción del Espíritu y el testimonio de los cristianos. Para quienes queremos participar en la instauración del Reino de Dios se trata de una etapa de espera y vigilia que concluirá con la segunda venida del Señor, la cual puede ocurrir en cualquier momento. Sabemos y aceptamos que la Iglesia no entrará en la gloria de Dios mediante un triunfo propio por encima del mal. La victoria de Dios será a través del Juicio del último Día. Jesucristo, que adquirió el derecho de juzgarnos al constituirse en nuestro redentor, pondrá a la luz la verdad de los corazones de todos los seres humanos. Más allá de cualquier apariencia, se develará la verdadera actitud que tomamos con respecto a nuestro prójimo, pues por medio de nuestras acciones mostramos si hemos acogido o rechazado la gracia y el amor divinos. El día del Juicio cada hombre será retribuido según su aceptación o su rechazo de esa gracia y ese amor, y quienes los han aceptado en hechos y palabras entrarán en el Reino del Señor, que no tendrá fin. Este mes los Padres Ignacio de la Garza y Jaime Palma escriben acerca de la pastoral con enfermos en el trabajo de evangelización que se realiza en la Misión de Corea. Por otra parte, el Padre José Guadalupe Camarillo nos ofrece una visión acerca de la manera en que viven la fe los jóvenes de Perú. Esperamos que estos artículos nos impulsen a realizar obras que favorezcan la construcción del Reino de Dios. Julio 2013

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Página del lector Misioneros de Guadalupe y lectores de Almas: Quiero compartir con todos ustedes la historia de la familia de mi madre Manuela O. L., que tenía tiempo de pedirme que hablara de su hermana María Luisa. Mi madre nació el 3 de junio de 1920, del matrimonio de Jacinto O. y María Candelaria L., padres humildes pero muy trabajadores y con un amor profundo hacia Dios y sus prójimos. Doy gracias a Dios por esos abuelos que me transmitieron la fe con su vida y su testimonio de amor al Padre celestial. Tenían una familia numerosa y siempre daban palabras de aliento a quien lo necesitara. Mi abuela, mujer de oración y piadosa, ofreció su vida a Dios y a su numerosa familia, perteneció a la adoración del Santísimo Sacramento y fue un ejemplo de fe. Siendo madre de familia numerosa, la visitaron la desgracia y el dolor. Cuando mi madre tenía ocho años, su hermana María Luisa, de cuatro años, falleció debido a quemaduras que sufrió jugando con sus hermanitos. Al poco tiempo otro de sus hermanos, Terezo, fue asaltado y sufrió golpes que lo dejaron marcado de por vida. Pero mi abuelita ofreció su sufrimiento a Dios, perdonó a los agresores, y educó a sus hijos y sus nietos para ser personas de bien. Que el Señor los acompañe y nuestra Madre bendita nos lleve de la mano por buen camino. Su Madrina, María C. C.

Queridos ahijados: Me es grato saludarlos y agradecerles todas sus oraciones. Mi nombre es Francisco A. G. y soy el segundo de ocho hermanos nacidos del señor Antonio A. y la señora Francisca G., q.e.p.d., de quienes heredé el amor a Dios y a la Santísima Virgen María. Desde muy joven me aquejaba una molestia en la columna vertebral y al pasar el tiempo me fui sintiendo limitado al hacer mis labores. Fue un proceso largo y doloroso, pero yo siempre le pedí ayuda a Dios. Había ocasiones en que no era capaz ni de ponerme los zapatos, y así viví durante muchos años, hasta que un día empecé a sentir molestias en la visión y dolores de cabeza muy fuertes. 4

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Página del lector Le pedí a Dios por mi salud, pero mis dolores siguieron avanzando. Luego fui internado en el Centro Médico de Occidente, en Guadalajara, Jalisco; ahí, después de varios estudios, me detectaron un tumor en la cabeza y otro en la columna. Me sometí a una cirugía en las vértebras cervicales, pero me provocó parálisis desde el pecho hasta la punta de los pies. Tiempo después me detectaron cáncer y me sometí a otra cirugía. Seguí pidiendo a Dios por mi recuperación. También recordé las palabras de nuestro Señor Jesucristo: “Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá” (Mt 7, 7). Confiado en esas promesas, invoqué al Sagrado Corazón de Jesús, supliqué la intercesión de María de Guadalupe, del beato Juan Pablo ii, de san Jenaro Sánchez y de santo Toribio Romo. Dios, que es tan grande y tan poderoso, escuchó mis súplicas y cada día siento mejoría en mis padecimientos. Con su gran misericordia el Señor me hizo tocar fondo para que me diera cuenta de que Él lo puede todo, pues luego de quedarme por algún tiempo paralítico, con pronósticos de los doctores que indicaban que sería muy difícil que me levantara de la silla de ruedas, ya estoy de pie y caminando. ¡Es un gran milagro de Dios! Quisiera seguir narrando, pero concluyo comentando que hoy en día me siento tan saludable como cualquier ser humano sano. Les agradezco por compartir mi testimonio en la hermosa revista Almas, la cual nos ilustra y nos orienta sobre muchos aspectos de la vida. Por favor, queridos ahijados, les pido que tengan presentes a mis padres en sus oraciones. Que Dios los ilumine y los ayude en su Misión de dar a conocer la Palabra de Dios en los lugares donde todavía no lo conocen. Atentamente. Francisco A. G.

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La casa de José en el cielo Padre Ignacio de la Garza Evia Ugarte, mg

El Padre Ignacio de la Garza comenta los beneficios de conocer y prepararse adecuadamente para recibir el Sacramento de la Unción de los Enfermos. Administrar la Unción de los Enfermos no es un acto mágico sino una celebración en la que invocamos el nombre del Señor Jesús a favor de algún enfermo. Sin embargo, mucha gente no conoce bien el sacramento y no participa de la oración como presencia salvífica de Dios tanto en el plano espiritual del hombre, como también en el físico. En Corea hay cristianos que al ser invitados a recibir la Unción de los Enfermos piensan en la extremaunción como el último sacramento, después del cual sobreviene la muerte. Por ello prefieren no recibirlo, o los familiares nos piden rezar en voz baja: “No vaya a escuchar la oración y se asuste nuestro enfermito”. También es frecuente que se solicite la pronta presencia del sacerdote sólo cuando una persona entra en agonía. Por estas ideas muchas veces el sacramento se administra tarde, cuando el enfermo está inconsciente o no puede participar y comprender el sentido de la gracia que recibe. Esto provoca que los pacientes se


queden con miedo por la cercanía de la muerte, en lugar de tener un robustecimiento de su fe en los momentos difíciles de su vida. Jesús mandó a los discípulos a anunciar el Reino y a curar a los enfermos (cfr. Lc 9, 2). De ahí que en la actualidad se busca que el sacramento se suministre después de una preparación adecuada a cada enfermo según sus circunstancias particulares. En Corea contamos con 10 centros de educación para una pastoral clínica, donde se dan cursos de cuatro meses, de forma que se proporcione una mejor atención en hospitales tanto católicos como no católicos. En el Hospital San Carlos se cuenta con un piso para los enfermos terminales de cáncer, donde se les da una atención especial a fin de que vivan lo más consciente y humanamente posible el paso de este mundo a la eternidad. Presencié un ejemplo en Mariana,

una joven que se dedicó a pintar y hasta expuso sus cuadros en el recibidor del hospital. Ella recibió el Sacramento de los Enfermos y me dijo: “Padre, ahora sí estoy lista para lo que Dios quiera darme”. Otro caso fue el de José, quien tuvo una preparación adecuada junto con su familia y recibió la Unción de los Enfermos. Con seguridad y confianza aceptó su realidad y continuó su vida creciendo para el encuentro con el Señor, e incluso celebró su cumpleaños al lado de su esposa y de su hijo, que le regaló una casa hecha por él mismo, con la encomienda de que construyera una igual en el cielo para cuando volvieran a reunirse. La muerte es parte de nuestra naturaleza humana, pero con la fuerza del Espíritu comprendemos también su condición sobrenatural.

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La pastoral de la salud en la evangelización ad gentes Padre Jaime Palma Cuacuamoxtla, mg

El Padre Jaime Palma comparte algunos hechos de su experiencia en la pastoral de la salud, como parte del ejercicio de su sacerdocio misionero. En la Sagrada Escritura encontramos muchos pasajes en los que Jesús muestra que el anuncio del Evangelio y la atención a los enfermos están íntimamente unidos: “Y ellos, dejando inmediatamente la barca y a su padre, lo siguieron. Jesús recorría toda Galilea... anunciaba la Buena Nueva del Reino y sanaba las enfermedades” (cfr. Mt 4, 22-23). Por ello, en la Misión de Corea, desde hace algunos años, hemos comenzado a tener presencia en ambientes diferentes a las parroquias donde también hay grandes grupos humanos, como es el caso de universidades y hospitales. Jesús nos envía al encuentro de los que sufren y necesitan de Dios para ser mensajeros de la Buena Nueva en sus vidas. En mi caso voy a un hospital, donde médicos, enfermeras y demás personal, junto con los enfermos y sus familiares, pasan gran parte de su tiempo. Quienes trabajamos en la pastoral 8

de la salud cada día enfrentamos el sufrimiento, la enfermedad y la muerte, pero al mismo tiempo, en la convivencia, y la atención humana y cariñosa a nuestros hermanos enfermos, anunciamos a Cristo: buena noticia, resurrección y vida en abundancia.

La oración, el testimonio y el anuncio del Evangelio por parte de muchos agentes de pastoral de la salud está dando frutos. Todos los días celebro la Eucaristía y cuando me despido de las personas confirmo que algunos son protestantes, otros budistas y unos más dicen no tener religión. Sin embargo, lo interesante es que asisten a la celebración. ¿Por qué? Porque absolutamente todos necesitamos a Dios y tarde o temprano lo buscamos, aun sin darnos cuenta. Un día una persona me dijo: “Tengo a mi papá muy

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grave en terapia intensiva y me he enterado de su preocupación por visitarlo y orar por su salud. También he escuchado la invitación a Misa y hoy decidí venir a darle las gracias y a decirle que yo también quiero bautizarme, conocer al Dios por quien ustedes viven”. Con inmensa alegría le escuché, le informé y le recomendé que asistiera a la parroquia más cercana a su domicilio. La oración, el testimonio y el anuncio del Evangelio por parte de muchos agentes de pastoral de la salud está dando frutos. En el hospital que atiendo Dios nos ha bendecido con 12 nuevos catecúmenos, quienes son parte del personal; algunos reciben instrucción religiosa

al terminar la jornada laboral, otros en el tiempo de descanso después de la comida. Quiero agradecer las oraciones y sacrificios que nuestros Padrinos realizan en favor de la Misión. Dios quiera que los misioneros y los agentes de pastoral de la salud, a ejemplo de Santa María de Guadalupe, estemos siempre atentos a escuchar a los que sufren y podamos ser dignos instrumentos de sanación.

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Pastoral vocacional

Formar la sociedad del mañana Lic. Jorge Alberto Heredia Murillo, promotor vocacional, cov Monterrey Los días 23 a 28 de este mes se llevará a cabo la Jornada Mundial de la Juventud en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil. El ahora Papa Emérito Benedicto xvi escribió un mensaje bellísimo para animar la preparación de este evento, en el cual recordó las palabras que Pablo vi dirigió a los jóvenes el 8 de diciembre de 1965: “son ustedes los que van a recoger la antorcha de manos de sus mayores y a vivir en el mundo en el momento de las más gigantescas transformaciones de su historia. Son ustedes quienes, recogiendo lo mejor del ejemplo y las enseñanzas de sus padres y maestros, van a formar la sociedad de mañana; se salvarán o perecerán con ella ... ¡Construyan con

entusiasmo un mundo mejor que el de sus mayores!”1. La juventud es una etapa de la vida en la cual una persona comienza a experimentar de manera más consciente la necesidad de dar sentido a su existencia. Tal ejercicio no es sencillo, ya que en el mundo globalizado se presentan una infinidad de propuestas con apariencia de “bien”, pero que dirigen el rumbo de la mayoría hacia la duda sobre aquello que es verdadero.

1 Mensaje del Santo Padre Benedicto xvi para la xxviii Jornada Mundial de la Juventud 2013, Vaticano, 18 de octubre de 2012.

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En el mismo documento el Papa Benedicto xvi dice: “Hay muchos jóvenes hoy que dudan profundamente de que la vida sea un don y no ven con claridad su camino”2. Por eso nos preguntamos si los jóvenes perciben la vida como un don, qué se les ha enseñado acerca de la vida y cómo lo han comprendido. Es necesario saber de dónde partir para ayudar en la educación de nuestra sociedad, y eso está relacionado con nuestra visión acerca del hombre, que cada vez es menos clara. La falta de conocimiento sobre aquello que necesita el ser humano ha llevado al sinsentido. Por ello proponemos comenzar a relacionarnos con Dios. Esa es la Misión que ha realizado Jesucristo. Relacionarse con Él es hacerlo con una persona que está viva y que ha ofrecido su vida por nosotros. Y aunque nos alejemos, Él siempre nos acompaña con paciencia, amor y misericordia.

El mensaje principal que tiene Dios para nosotros es que nos ama y quiere que disfrutemos su Espíritu y tengamos vida eterna en Él. Esto lo realiza por medio de una comunidad de fe que vive la caridad y comparte sufrimientos y alegrías. Cuando una persona ha experimentado el amor de Dios se siente impulsada a participar de ese amor a los demás. Este es el punto al que hay que llevar a nuestros jóvenes para que deseen dedicar generosamente su vida a rescatar a muchos; entonces vendrán las vocaciones al sacerdocio misionero y a otras expresiones de vida consagrada. Más jóvenes querrán dedicar su vida en llevar a Cristo a quienes no lo conocen, dando con ello un sentido profundo a su existencia. Unámonos con la Iglesia universal y celebremos con los jóvenes el don de la vida, para que estén dispuestos a escuchar la voz de Dios y se pongan en camino de dar sentido a su camino al cumplir la voluntad de Dios, donde Él se los vaya indicando.

2 Ibídem. Julio 2013

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Vida MG

50 aniversar P. Agustín Lun

Padre Juan Antonio M

El Padre Juan Antonio Muñoz escr Agustín Luna, con motivo de su pr

Era un mozo queretano peinado con chito, de voz clara y con un insustit había nacido en la ciudad de Querét diocesano a los quince años de edad. ma bajo la advocación de la Señora d a la capital del estado, sentía el llam no de manera clara. Pero con el tiem su convicción a los formadores, quie rumbo debía ser bien ponderado y la duda y fue recibido por Misionero nocido como “Pepito”, aunque ni él simpática y benevolente designación

Fue ordenado sacerdote de Cristo el pués fue nombrado a la Misión de local, en la que después se distinguió siones populares. A la par de sufrir la cambio de dieta y empezaba a vestir la que compartió felizmente el Evang

Después se le pidió que fuera a la sión del Perú. Entre conversacione dudas, dio su aceptación gozosa pa a ese país donde permaneció una b na temporada, hasta que regresó patria, destinado a integrarse al equ formador del Seminario Mayor de siones, donde atendería y pasaría gr momentos con los jóvenes aspirante sacerdocio.

Sin embargo, tiempo después soli trabajar en la Misión de Cuba. Dura una noche el Padre Agustín se ocupó confesar a los adoradores nocturnos pedir a Dios que le permitiera el ejerc


rio sacerdotal na Corona, mg

Muñoz Hernández, mg

ribe una breve semblanza del Padre róximo aniversario sacerdotal.

n copete, bajito de estatura, rechontuible pañuelo. Agustín Luna Corona taro, Qro., e ingresado a su seminario . Desde que veneraba a María Santísidel Pueblito, una comunidad cercana mado de Dios a las Misiones, aunque mpo discernió su vocación y manifestó enes le hicieron ver que un cambio de definitivo. La buena fe triunfó sobre os de Guadalupe. En seguida fue col mismo recuerda a qué se debió tan n.

l 15 de agosto de 1963. Tiempo dese Corea. Dos años estudió la lengua ó por su habilidad en el uso de expreas inclemencias del clima, aceptaba el la indumentaria de aquella gente con gelio por más de 20 años.

de su ministerio en aquella isla del Caribe. Al día siguiente le informaron que había sido aceptado. Cuando arribó a Cuba se sintió destinado a evangelizar las diferentes barriadas de Campechuela, en la Arquidiócesis de Santiago. Allá se debruzó y volvió a sus prácticas pastorales del acercamiento, la broma, la amistad, la escucha, la familiaridad y el testimonio para con sus feligreses y las personas alejadas de la fe. He visto a su gente conmovida, convencida y resuelta; entregada al rezo del Rosario y las alabanzas a Dios. También he visto a los niños correr presurosos para recibir la doctrina, invitados a ser buenos y organizar diversos eventos. Durante sus años de duro trabajo, el Padre Agustín ha regresado a la patria para reparar sus fuerzas o cuando la obediencia se lo ha exigido. Este mes cumple cincuenta años de entrega al ministerio sacerdotal misionero. ¡Muchas felicidades, Padre Agustín!

Mies y ara ir buea la uipo Miratos es al

icitó ante ó en y en cicio Julio 2013

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Ad Gentes

La vocación misionera El decreto Ad Gentes nos dice que, de acuerdo a la identidad de la Iglesia, misionera por naturaleza, propagar la fe es deber de todos los discípulos de Cristo. No obstante, el Espíritu Santo inspira la vocación misionera en los discípulos que Cristo, el Señor, elige y envía para predicar el Evangelio a los no cristianos. El mismo Espíritu suscita institutos que hacen propio el mandato del Señor de ir por todo el mundo y predicar la Buena Nueva (cfr. Mc 16, 9-15), Misión que pertenece a la Iglesia. Desde los primeros tiempos de la Iglesia hubo claridad respecto de las diferentes formas de realizar el mandato del Señor. Pablo se reconoce a sí mismo “Apóstol de los gentiles”, en contraste con la vocación de Pedro, que era predicar a los judíos (cfr. Gal 2, 8). Son dos apóstoles con dos llamados y respuestas diferentes. Al mismo tiempo que reconoce la vocación a la vida misionera en la Iglesia, Ad Gentes enuncia algunas de las cualidades que son signo de esta vocación: carácter natural conveniente, habilidades e ingenio propicios, disposición


a emprender la obra misional con fe y obediencia, ser nativos del lugar o extranjeros, dedicarse como sacerdotes, religiosos o laicos misioneros, quienes son enviados por la autoridad legítima a los que están alejados de Cristo, como ministros del Evangelio. El Espíritu Santo, que llama a la vocación misionera, mueve y fortalece al discípulo para responder con generosidad y desprenderse de los lazos que pudieran impedir su total entrega a la obra del Evangelio. Consciente de su participación en la Misión de Jesucristo, todo misionero estará dispuesto a permanecer en esta vocación durante toda su vida y, a ejemplo de Cristo, tomará la forma de siervo y “se hará todo para todos” (cfr. 1Cor 9, 22). El misionero, también llamado en Ad Gentes “heraldo del Evangelio”, centrará su mensaje en el misterio de Cristo con confianza y valentía, sin avergonzarse del escándalo de la cruz. Así mismo dará testimonio del Señor con su vida totalmente evangélica, con paciencia, con ecuanimidad, con docilidad, con caridad y, si fuera necesario, hasta con su propia sangre.

La pobreza lo capacitará para depositar toda su confianza en el Señor, al tiempo que le hará disfrutar el gozo que esta experiencia conlleva. Por su parte, la obediencia lo asemejará a Cristo, que redimió al mundo siendo obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz (cfr. Flp 2, 8). De igual manera, los misioneros renovarán constantemente la gracia de su vocación y su espíritu apostólico durante los tiempos y los lugares establecidos para este fin por los Superiores de la institución a la que pertenezcan.

Dos virtudes más distinguirán al misionero: su pobreza y su obediencia. Julio 2013

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La fe en los jóvenes de Perú Padre José Guadalupe Camarillo Martínez, mg

El Padre José Guadalupe Camarillo escribe acerca de las jornadas anuales que se realizan con los jóvenes líderes de las parroquias atendidas por Misioneros de Guadalupe en Perú. El trabajo de Misioneros de Guadalupe en Perú se desarrolla en la sierra (Cusco) y en la selva (Pucallpa), dos regiones con diferencias de clima, costumbres y tradiciones, entre otras, las cuales influyen en la manera de ser de sus habitantes, en especial los jóvenes. En los dos últimos años hemos convocado y organizado la Jornada de Líderes Juveniles mg en Perú, donde participan jóvenes líderes, coordinadores o con aptitud de liderazgo, tres de cada parroquia atendida por mg.

Es interesante que a pesar de ser diferentes, los jóvenes de ambas regiones tengan un mismo propósito: ser seguidores y testigos de Jesús en su grupo parroquial, en su colegio o universidad y en una sociedad que pareciera no querer saber nada de Dios. Estas jornadas han permitido que se den cuenta de que no solamente ellos, en su parroquia, tienen una vivencia de fe, sino que los jóvenes en otros lugares también siguen a Jesús y se esfuerzan para dar testimonio de su fe. La finalidad de estas jornadas ha sido encontrar otras formas para acercar a más jóvenes a Dios, conseguir que experimenten a un Dios amigo, cercano, vivo y presente en medio de nosotros. Se han compartido técnicas, dinámicas y

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métodos que con creatividad e iniciativa pueden despertar el interés de los jóvenes por la Iglesia, pero también se ha concluido que lo mejor es la invitación personal y el testimonio de vida. Se ha visto que en la actualidad son más los jóvenes alejados de la vida de Dios que aquellos que tienen interés en la fe. Hoy día la juventud exige más acciones que palabras y prefiere creer a los testigos por sobre los maestros; este es un gran reto para los que queremos ser auténticos seguidores de Cristo, testigos del amor de Dios ante los demás. Además hemos descubierto que los jóvenes que participan en estas jornadas, a pesar de reconocer sus limitaciones, problemas personales y familiares, están inspirados por la invitación del Señor Jesús a seguirlo y tienen la inquietud de asumir con mucha alegría el reto de ser sus testigos

en la sociedad en la que viven, y compartir con los demás sus dones y virtudes a través de un servicio desinteresado.

Es interesante que a pesar de ser diferentes, los jóvenes de ambas regiones tengan un mismo propósito: ser seguidores y testigos de Jesús. Agradecemos a Dios por permitirnos vivir estas jornadas y damos gracias a nuestros Padrinos y Madrinas pues su oración y su colaboración hacen posible que llevemos a cabo la Misión. Sigamos pidiendo la intercesión de la Virgen de Guadalupe para que los jóvenes peruanos se acerquen, vivan y participen de la vida del Señor en medio de una sociedad que tiene hambre y sed del amor de Dios.

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Desde el Seminario

Campo misión en Monterrey Noé Rogelio Báez Zúñiga, Luis Adrián Paredes Carranza e Iván Alejandro Domínguez Flores

Tres seminaristas de Misioneros de Guadalupe comparten sus vivencias en una actividad de campo misión realizada en el estado de Nuevo León.

Noé Rogelio Hace unos meses tuve una experiencia misionera en el estado de Nuevo León, específicamente en la Parroquia Santo Tomás Moro. El equipo con el cual me tocó trabajar estuvo integrado por cinco jóvenes del grupo juvenil Espíritu Joven, pertenecientes a dicha parroquia, y dos compañeros seminaristas mg. Considero que esta experiencia de Misión fue la primera vivencia del grupo del Curso Introductorio al Seminario de Misiones (Cisemi) que nos hizo llevar a la práctica todo aquello que aprendimos durante los primeros meses de formación, aunado a lo que aprendimos en casa y en el servicio pastoral que prestábamos en nuestras parroquias.


Lo que más satisfacción me brindó fue haber aprendido cosas nuevas de la comunidad, darme cuenta de las necesidades de las personas y del cariño que se le tiene a la Iglesia. La gente fue muy cálida y estaba interesada en las actividades. Estoy muy agradecido con el grupo juvenil, pues de ellos aprendí valores para el trabajo en equipo, pues son un grupo unido, solidario, alegre y lleno del Espíritu Santo. Creo que Misioneros de Guadalupe no podría existir sin el apoyo de todos aquellos que ponen de su parte para formar nuestra Iglesia católica: una gran familia que ama al prójimo y comparte a Dios.

Luis Adrián Durante los días 8 a 15 de diciembre de 2012 tuve la fortuna de vivir una experiencia de Misión urbana. Lo último que se me ocurría al escuchar la palabra Misión era estar en una ciudad, pero fue Monterrey el lugar donde los seminaristas del Cisemi y el grupo juvenil Espíritu Joven llevamos acabo un gran reto. Todo comenzó con un triduo en el que compartimos temas sobre el hecho guadalupano preparados especialmente para niños, jóvenes y adultos, además de celebrar una Hora Santa, realizar celebraciones de la Palabra, rezar el Rosario y tener una convivencia con la comunidad. Después de tres días se realizó una peregrinación a la parroquia desde cada una de las capillas.

Lo mejor fue compartir el mensaje de paz que la Virgen de Guadalupe trae a nuestro país desde su aparición hasta el día de hoy en el que encontramos un ambiente de violencia e inseguridad. Cerramos el ciclo con una convivencia y ahí me fue muy grato recordar mi objetivo al ingresar en el seminario: colaborar con otros para llevar el Buen Mensaje a los demás. La experiencia en la Parroquia de Santo Tomás Moro me llenó de esperanza, pues vi que todavía hay personas preocupadas por crear un lugar mejor en una ciudad que sufre de inseguridad; me alentó a seguir valorando a la juventud como la mejor defensa contra el mal social, y me hizo notar la necesidad que tienen las personas de ser escuchadas y evangelizadas a pesar de ser católicas y vivir en ciudad, pues mantienen esperanza en que las cosas mejoren. Todo ello me da el aliento para seguir formándome con el fin de llevar a Cristo a más personas.

Iván Alejandro Siento que el campo misión que realizamos la comunidad parroquial, los Padres encargados, el grupo juvenil Espíritu Joven y algunos seminaristas del Cisemi fue muy fructífero. Al principio me sentí nervioso, no sabía cómo íbamos a ser recibidos por la comunidad de Santo Tomas Moro y creía que iba a ser complicado preparar los temas. Sin embargo, con esta experiencia comprendí y reflexioné detalles

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importantes acerca de la vocación y la forma en que se puede vivir de manera entregada al servicio de la comunidad. En realidad lo más significativo de nuestro trabajo fue el agradecimiento que mostraban las personas después de cada día de actividades. Al principio tuvimos poca respuesta de la gente, pero mantuvimos el ánimo y hasta realizamos visitas de puerta en puerta, por lo que los siguientes días asistieron más personas, y con mucho gusto escuchaban los temas que impartimos. La Capilla de San Miguel Arcángel me pareció un lugar que requiere mucho trabajo, ya que podría asistir más gente a las actividades, pero me dio mucho gusto ver que la comunidad asistía a la peregrinación hacia la

parroquia, y la devoción de corazón por la Virgen y por Cristo. Después de realizar algunas actividades asistimos a dar apoyo en un comedor comunitario para personas de escasos recursos. Me sirvió mucho para darme cuenta de una realidad que no conocía bien hasta ese día. También realizamos algunas actividades con los jóvenes del grupo, entre ellas un rally en el que trabajamos muy bien en equipo, tal y como lo habíamos hecho en los días anteriores. Terminamos esta experiencia divirtiéndonos y compartiendo los alimentos, además de la Eucaristía, que es lo más importante pues muestra la presencia de Cristo en nuestras vidas.


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El león y el ratón Un león dormía tranquilamente cuando un ratón empezó a juguetear encima de él y lo despertó. El león, enfurecido, lo atrapó. El ratón, asustado, suplicó por su vida y le dijo: “¡Rey león, si me sueltas, algún día te salvaré la vida!”. Al león le pareció ridícula esa idea y echó a reír a carcajadas, pero dejó marchar al roedor. Semanas después el ratón paseaba cuando escuchó unos lamentos. Al seguir el sonido descubrió que unos cazadores habían apresado y atado al león. Rápidamente comenzó a roer la cuerda y lo ayudó a liberarse. Después le dijo: “Los pequeños ratones somos agradecidos y cumplidos”, y continuó su camino.


Dios nos ama como somos En la fábula de Esopo (un escritor griego de la antigüedad) que acabamos de leer, encontramos algunos valores como los que practicamos para seguir a Cristo. En esta historia el ratón demostró su honestidad y su compañerismo al rescatar al león; a pesar de que el rey de la selva se había burlado de él, cumplió su promesa de salvarle la vida. Por su parte el león aprendió con humildad que no debía juzgar a nadie por su apariencia, pues hasta el ser más pequeño podía brindarle la ayuda que necesitara. Dios no nos juzga por nuestra apariencia y nos pide que nos amemos, pues quien no ama, no ha conocido a Dios, que es amor (cfr. 1Jn 4, 7-8). Por ello debemos aceptarnos tal y como somos y respetar a las demás personas cada día de nuestra vida.


Actividad Demuestra qué tanto conoces a Yupanki al responder las siguientes preguntas. 1. Es fácil vivir este valor cuando aprendemos a conocer, aceptar y apoyar a los demás tal como son.

C _ _ _ _ ñ _ _ _ _ _ _ 2. ¿Qué significa Yupanki?_______________________________________ 3. ¿De dónde es?______________________________________________

Respuestas: 1. Compañerismo, 2. Con honra, 3. De Cusco, al sur de Perú, 4. Quechua.

4. ¿Qué idioma habla?__________________________________________


¡Tú puedes ser misionero! Joven mexicano, ¿has sentido el llamado de Jesús y quieres llevar su mensaje de salvación a las personas que no lo conocen?

Misioneros de Guadalupe te invita a descubrir tu vocación. Participa en las actividades que organiza su Centro de Orientación Vocacional (cov). Comparte experiencias recreativas y formativas con otros jóvenes que también buscan tomar decisiones acertadas que darán sentido a sus propias vidas.

Informes: • cov México Tel. (01 55) 5573 3000 vocacionesmg@hotmail.com Línea Misionera (sin costo): 01 800 00 58 100 • cov Guadalajara Tel. (01 33) 3601 0815 vocgdlmg@hotmail.com

• cov Monterrey Tel. (01 81) 8358 2101 covmty@hotmail.com Línea Misionera (sin costo): 01 800 83 15 350 • cov Villahermosa Tel. (01 993) 315 2934 covtabasco@hotmail.com


Misioneros Laicos Asociados (mla) Misioneros de Guadalupe pone a disposición de la Iglesia su experiencia misionera y los recursos necesarios para asociar a los laicos en la tarea de la evangelización de los no cristianos. Cualquier profesionista, entre 23 y 40 años de edad, que cuente con experiencia laboral y pastoral de por lo menos un año, podrá emplear sus habilidades para el servicio de la Misión y asociarse a nuestro Instituto para vivir la experiencia misionera en América latina o en África, por un tiempo determinado y conforme a un destino asignado. Durante su colaboración con nosotros se busca que el laico no sólo ejerza su profesión, sino que, movido por su espíritu misionero, tenga alguna expresión y acción evangelizadora directa. Te invitamos a pedir mayores informes: P. Filiberto Serrano Cancino, mg Laura Leticia Marrufo Fang, mla Tel. (01 55) 5655 2691 Línea Misionera (sin costo): 01 800 00 58 100 Correo electrónico: milaasmg@hotmail.com


Únete a la Misión Padre Héctor Andrés Pérez Torres Misionero de Guadalupe Nació en San Luis Potosí, slp, en 1971. Ingresó al Seminario de Misiones en 1995 y estudió Filosofía y Teología en la Universidad Intercontinental. El 23 de agosto de 2003 fue ordenado presbítero por Mons. Rodrigo Aguilar Martínez, Obispo de Matehuala. Ese mismo año fue nombrado a la Misión de Angola, donde participó en el inicio del trabajo misionero en la Diócesis de Ondjiva. En 2012 fue nombrado a colaborar en la pastoral vocacional, siendo encargado del Centro de Orientación Vocacional en Guadalajara, Jalisco. El Padre Héctor Andrés ha comentado que su vocación despertó al concluir sus estudios universitarios y con la lectura de Almas, pero su principal motivación es llevar el Evangelio a la gente que no lo conoce. Tú también puedes proclamar la Palabra de Cristo en otros países.

¡Responde al llamado de tu vocación!

Ciudad de México Cantera 29, Col. Tlalpan, Del. Tlalpan, cp 14000, México, df. Tel. (01 55) 5655 2691

Guadalajara Madero 837, esq. Escorza, Centro, sj, cp 44100, Guadalajara, Jalisco. Tel. (01 33) 3825 2315

Línea Misionera: 01 800 00 58 100

Monterrey Habana 105, Col. Altavista, cp 64840, Monterrey, Nuevo León. Tel. (01 81) 8358 2101

Villahermosa Ejército Mexicano 167, Col. Atasta de Serra, cp 86100, Villahermosa, Tabasco. Tel. (01 993) 315 2934

www.revistaalmas.com.mx


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Revista Almas Julio 2013 by Misioneros de Guadalupe AR - Issuu