Publicación de Misioneros de Guadalupe
Septiembre 2014 / Año LXV • Núm. 777 • Ejemplar gratuito
Papa Francisco
Crecer en la comprensión del Evangelio
La tarea evangelizadora se mueve entre los límites del lenguaje y de las circunstancias. Procura siempre comunicar mejor la verdad del Evangelio en un contexto determinado, sin renunciar a la verdad, al bien y a la luz que pueda aportar cuando la perfección no es posible. Un corazón misionero sabe de esos límites y se hace “débil con los débiles […] todo para todos” (1Co 9, 22). Nunca se encierra, nunca se repliega en sus seguridades, nunca opta por la rigidez autodefensiva. Sabe que él mismo tiene que crecer en la comprensión del Evangelio y en el discernimiento de los senderos del Espíritu... Francisco Exhortación apostólica Evangelii Gaudium (núm. 45)
Intenciones P. Ignacio Flores G., mg
Universal: Los discapacitados mentales. Para que los discapacitados mentales reciban el amor y la ayuda que necesitan para llevar una vida digna.
Por la evangelización: El servicio de los cristianos. Para que los cristianos, inspirados en la Palabra de Dios, se comprometan al servicio de los pobres y de los que sufren.
Para algunos la discapacidad mental significa una enfermedad incurable; para otros, un castigo divino; otros más la ven como un estado de vida con causas naturales. Nuestros hermanos con discapacidad mental también son hijos de Dios y destinatarios del amor que siente por nosotros, con los mismos derechos y dignidad. En ellos se evidencia la petición de Cristo para que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Por eso, en este mes nos solidarizamos con los hermanos cuya incapacidad mental les impide expresarse y desenvolverse en la vida como la mayoría de las personas, y pedimos que cada cristiano sea más sensible y abierto al apoyo que en todo momento les podamos brindar. Resulta inútil llamarnos misioneros o, más específicamente, cristianos, si no mostramos en nuestros actos lo que la Palabra de Dios nos invita a realizar. A algunos nos cuesta más que a otros, pero la fe sin obras está muerta. No podemos decir que creemos en Dios si nuestros actos dicen lo contrario. Como cristianos aceptamos la bendición de recibir al Señor en nuestras vidas, pero de igual modo asumimos el compromiso de transmitirlo a quienes no lo conocen. Roguemos a Dios para que la sintonía entre nuestra fe y nuestras acciones nos ayude a ir al encuentro de los que más lo necesitan, y que su Palabra divina sea siempre el motor que nos impulse a dar testimonio de su presencia en nuestras vidas.
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Índice
Recuerdos de Kibera 6 P. Roberto Figueroa G., mg
Publicación de Misioneros de Guadalupe
Ejemplar gratuito. Prohibida su venta. Año LXV • Núm. 777 • Septiembre 2014
DIRECTORIO Director: P. José Navarro González, mg
¿Quiénes somos los Misioneros de Guadalupe? 18 P. José Alejandro Molina L., mg
Codirector: Juan José Ramírez Escarza Diseño editorial: Ivonne Castro Miranda Ilustración: Daniel Baltazar Sarabia Enlace administrativo: Antonia Hidalgo López
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Papa Francisco Intenciones Editorial Página del lector Bienhechores Nuestro Instituto Vida mg Centro de Orientación Vocacional Pastoral vocacional Sólo para niños. Club de Niños mg x Capítulo General
Webmaster: Jorge Hugo Guerrero Luna Sitio web: www.revistaalmas.com.mx Portada El P. Salvador Arufe Gil, mg, celebra la Eucaristía en una parroquia de Corea.
www.mg.org.mx Línea Misionera: 01 800 00 58 100 Almas es editada por Editora Escalante, sa de cv, Córdoba 17, pb, local 1, Col. Roma, Del. Cuauhtémoc, cp 06700, México, df; editor responsable: P. José Alberto Contreras Téllez, mg. Distribuida por Misioneros de Guadalupe, ar , Cantera 29, Col. Tlalpan, Del. Tlalpan, cp 14000, México, df. Certificado de Licitud de Título Núm. 555 (Época SEP), y Certificado de Licitud de Contenido Núm. 4414. Certificado de Reserva de Derechos al uso exclusivo del Título Núm. 04-1999-050317152800-102. Impresa en Reproducciones Fotomecánicas, sa de cv, Duraznos 1, esquina Ejido, Col. Las Peritas Tepepan, Del. Xochimilco, cp 16010, México, df. Tel. 5334 1750. Registro Postal Publicaciones Núm. PP09-0298 autorizado por Sepomex. El Instituto de Santa María de Guadalupe para las Misiones Extranjeras fue fundado en 1949 por el Episcopado Mexicano y la Pontificia Unión Misional del Clero para formar y enviar misioneros a los países no cristianos que le señale el Santo Padre. El Papa Pío xii aprobó sus Constituciones. El Primer Superior General fue Mons. Alonso M. Escalante. El Instituto es sostenido por los católicos mexicanos.
Editorial
Una vida con sentido
Contrario a lo que muchas ideologías nos quieren hacer creer en la actualidad, la vida sin Dios no tiene propósito, y sin propósito la vida no tiene sentido. Y así, la vida sin sentido no tiene significado ni esperanza. Es tarea de los católicos, de los misioneros en particular, alimentar la esperanza donde se debilita, o llevarla a los lugares en los que no se conoce. Por eso, tanto en México como en los diferentes países donde tenemos presencia los Misioneros de Guadalupe hay esperanza. Gracias al trabajo que realizamos nos acercamos a ser mejores discípulos de Jesús, aunque muchas veces, quizá la mayoría, tenemos que navegar contra la corriente. Hoy día es necesario que Dios colme nuestra felicidad y guíe nuestras vidas. Cuando llevamos al Padre en nuestros corazones nada resulta imposible y cualquier carga se hace soportable. Así mismo, todo proyecto que pretendamos construir y toda vivencia que experimentemos serán momentos de felicidad cada día. Esta es la manera en que alcanzaremos a realizar lo que Dios desea que hagamos en nuestras vidas. Pero lo primero que debemos hacer es estar atentos y enfrentarnos a aquello que pueda dañar nuestra relación con Él. Y es que nada puede ser más importante en la existencia humana que conocer los propósitos del Padre para nuestra vida. Sin un propósito la vida pasa sin sentido; es únicamente movimiento sin dirección, una existencia sin significado. Por ello podemos afirmar que nada puede compensar el hecho de no conocer el plan de Dios para cada uno de nosotros. Es Él quien nos da sentido y propósito para vivir todos los días; es Él quien nos da la esperanza necesaria. Lo más terrible que puede experimentar una persona es caminar la vida desprovisto de una finalidad. Por eso este mes, queridos lectores, los invitamos a preguntarse: ¿Cuál es mi propósito? ¿Qué es lo que Dios quiere para mi vida? Septiembre 2014
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Página del lector Muy queridos hermanos Misioneros de Guadalupe: Soy Enrique M. T. y quiero agradecerles enormemente la dedicación y el cuidado con el que llevan la Palabra de Dios a tierras lejanas. También quiero compartirles la historia de nuestra familia con los Misioneros de Guadalupe. Cierto día en la Misa dominical nos encontrábamos mi esposa y mis dos hijos, cuando ellos tenían entre cinco y seis años de edad, y tuvimos la bendición de que unos Padres Misioneros de Guadalupe visitaran la parroquia para pedir ayuda económica. Mi esposa y yo sacamos dinero y lo colocamos en el sobre que contenía también un pequeño lápiz. Mi hijo mayor me preguntó para qué era el lápiz; yo respondí que para anotar los datos de las personas que quisieran ayudar a los Misioneros de Guadalupe. Después me preguntó: “¿Que son los Misioneros de la Guadalupe, papá?”, y le dije que eran unos sacerdotes que iban a hablar de Jesús en lugares muy lejanos. Mi hijo tomó el lápiz y mientras transcurría la Misa escribió su nombre y nuestra dirección. En un momento se quedó pensativo y me preguntó cuánto dinero debía de dar. Yo le aconsejé que marcara la casilla de veinte pesos y le advertí que era un compromiso, que tenía que juntar los veinte pesos de sus domingos y de los trabajos extras que llegara hacer en casa. Él me miró y, decidido, marcó la casilla. Luego cerramos el sobre y lo entregamos. Pasaron los días y ya habíamos olvidado el asunto cuando un día por la tarde llamaron a la puerta y preguntaron por el señor Enrique M. E. Pregunté para qué asunto lo buscaban y me respondieron: “Venimos de parte de los Misioneros de Guadalupe por la ayuda que anotaron en el sobre”. En ese momento llamé a mi hijo, que llegó corriendo; le dije: “Te buscan los Misioneros de Guadalupe, vienen por los veinte pesos que habías quedado en dar”. En ese momento abrió los ojos grandes y con cara de sorpresa (y a la vez de preocupación) me dijo que no tenía el dinero. Yo le entregué la cantidad a mi hijo, y él a su vez se la dio al colector, quien sonrió, recibió el dinero y le entregó una revista Almas y un recibo a mi hijo. Desde ese día se preocupaba por juntar él solo el dinero para los Misioneros de Guadalupe, y cada vez que iban a recoger la ayuda los colectores 4
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Página del lector
se llevaban una sorpresa al descubrir que el “señor Enrique” era un niño. No se imaginan la alegría que nos daba a toda la familia ver como el pequeño se preocupaba, oraba y pedía por los Misioneros de Guadalupe. Al cabo de un tiempo nos cambiamos de casa y perdimos contacto con ustedes. Pasaron varios años, hasta que hace un par de meses asistieron a nuestra parroquia unos Padres Misioneros de Guadalupe, entre lo cuales uno ofició la Misa. En la homilía nos habló de sus experiencias en África y nosotros recordamos esta historia. Ahora nuestros hijos han crecido y son jóvenes buenos, llenos del amor de Dios, piadosos, buenos hijos, inteligentes y con muchos dones que les han dado nuestro Señor y nuestra Madre de Guadalupe. Desde entonces retomamos la ayuda a los Misioneros de Guadalupe. Les agradezco por la oportunidad que nos dieron para que mis hijos aprendieran las virtudes de solidaridad, caridad, amor y celo por las Misiones, mismas que hoy siguen cultivando. Que Dios los bendiga y prepare la tierra para sus trabajadores. ¡Mi más sentido afecto y admiración por su trabajo misionero!
Familia M. E.
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Recuerdos de Kibera P. Roberto Figueroa G., mg
Kibera, ubicado en la ciudad de Nairobi, Kenia, es uno de los barrios marginales y pobres más grandes del mundo. Hace algunos años el P. Roberto Figueroa desarrolló su trabajo pastoral entre la gente de Kibera, y ahora recuerda lo que dificulta y lo que facilita la mezcla de diferentes culturas en un solo lugar.
Lodo y polvo, elementos de vida y muerte, son parte de la esencia del barrio de Kibera. Son componentes que se abrazan y se pierden en laberintos escondidos entre la oscuridad de la noche. Hay un gentío anónimo que ahoga la respiración apachurran-
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do el corazón lastimado y hambriento en busca del pan de cada día. Es tierra de todos y de nadie, ríos de personas que caminan y tropiezan, que forman veredas de seres humanos que se dirigen a sus trabajos cotidianos. Son procesiones interminables, cadenas de gente que lucha por la subsistencia: todo les cuesta sudor y lágrimas. Sólo los niños revisten el barrio con la alegría de sus juegos y sus risas, con sus gritos y sus rostros que alegran el corazón de quienes los encuentran. Kibera se presenta a sus moradores como pesadilla y esperanza, es un pedazo de tierra que aloja a todos por igual. Por ello es una mezcla de costumbres que se amalgaman para encontrar la unidad en la diversidad. En el fondo persiste la pregunta: ¿Cómo hacer para que las distintas culturas y
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razas puedan compartir ideales afines, una cultura común? Hace falta una consciencia y una identidad comunes, pero conseguirlas es una tarea casi imposible, sobre todo si tenemos en cuenta que los pobladores del barrio no son únicamente kenianos, sino que forman un mosaico de razas, culturas e idiomas. Una de las dificultades en Kibera es la paz social. Durante años han aparecido brotes de violencia callejera y rivalidades étnicas. Estas situaciones se han complicado cuando el gobierno ha mandado al ejército a sofocar los enfrentamientos.
significativos, muchos de los líderes religiosos se han unido para rezar por la paz. Se han formado grupos, como el llamado Amani ya Mungu (Paz de Dios), cuyo objetivo es trabajar por promover la paz en Kibera y Korokocho (otro de los barrios pobres con mayor violencia en Nairobi). Además de la falta de convivencia pacífica, otras dificultades ordinarias de cada día son la inseguridad, los problemas de salud, el acceso a la educación, la vivienda, el desarrollo, el desempleo, la corrupción de las autoridades, la falta de vías de comunicación y de infraestructura en caso de desastres o incendios, entre otras.
Paradójicamente, lejos de solucionar los conflictos, con la presencia de las fuerzas armadas se han desatado el caos y la brutalidad. Después de los acontecimientos de violencia más
También destaca el problema de la tierra. Kibera significa “bosque” en la lengua nubia, que hablaba la gente de Sudán, primera en poblar el barrio, pues los ingleses les concedieron di-
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cho terreno. En la actualidad el problema de la tierra es un asunto muy delicado, ya que tiene muchas implicaciones políticas, sociales y económicas. Kibera sigue siendo tierra de todos y de nadie. La población, en lugar de disminuir, sigue en constante aumento, y se calculan más de 650 mil habitantes para el área de 60 hectáreas que ocupa el barrio. El panorama es gris, pero a pesar de todo la gente no pierde la esperanza. Existe también la otra cara de la moneda, la fácil y amable: esa otra cara la representa la gente, que en general es sencilla, accesible, cooperadora. Las personas de Kibera tienen un sentido comunitario muy fuerte, son hospitalarios y generosos, siempre muestran una sonrisa en los labios. Todo esto facilita el trabajo y la convivencia con y entre ellos; y las barreras culturales, raciales y religiosas se sobrellevan gracias al idioma común: el swahili.
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Después de mostrar este pequeño panorama de la realidad de Kibera, sin agotar el tema y sin profundizar más, puedo decir que el trabajo pastoral resulta fácil si cada quien se abre a los demás sin prejuicios, si nos convertimos en facilitadores en lugar de ser barreras para los demás. Aquí, como en cualquier comunidad, lo que hará sencilla la convivencia entre su gente será fomentar el respeto por las diferentes culturas, costumbres y formas de pensar. Dicho de otra manera: será el amor mutuo el que una a razas y culturas en una sola aldea común. Cristo se ha hecho presente en Kibera con la llegada de los Misioneros de Guadalupe, quienes desde una modesta capilla irradian la luz del Evangelio que invita a la gente del barrio a convivir pacíficamente.
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Becas misioneras “Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28, 19)
La Misión de la Iglesia necesita de jóvenes entusiastas que continúen con la tarea de proclamar la Buena Nueva. Ustedes podrían apoyar a quienes han sentido el llamado de la vocación sacerdotal misionera, mediante la donación de una beca con la cual un seminarista completará su formación. Beca completa: $ 12 000.00 • Media beca: $ 6 000.00 • Beca parcial: $ 1 000.00 Línea Misionera (sin costo): 01 800 00 58 100 • Correo electrónico: padrinos@mg.org.mx
Como forma de agradecimiento, cada sábado, los Misioneros de Guadalupe elevamos nuestra oración en favor de las personas que apoyan nuestras obras. ¡Ayudemos a la evangelización del mundo!
La Dirección de Desarrollo Nuestro Instituto
Dentro de la organización de Misioneros de Guadalupe, la Dirección de Desarrollo es la sección de las oficinas de nuestro Instituto que se encarga de mantener contacto constante con nuestros bienhechores, con el fin de mantener vivo en nuestros Padrinos y Madrinas el entusiasmo por ayudar a anunciar la Buena Nueva de Salvación (Evangelio) en aquellas partes del mundo en donde el nombre de Jesús todavía no es conocido o ha sido rechazado por razones políticas y religiosas. Esta dirección cuenta con un director general que está al frente de un gran equipo formado por Padres Misioneros de Guadalupe y cola10
boradores laicos que atienden nuestras oficinas tanto en la ciudad de México (oficina general) como en Guadalajara, Jal., Monterrey, N. L., y Villahermosa, Tab. Además, a este gran equipo se unen los colectores (Promotores Misioneros) que pasan cada mes a recibir el donativo que ustedes, apreciables bienhechores, dan al Instituto para que la obra de las Misiones siga adelante. El P. Salvador Arufe Gil, mg (que aparece en la portada de nuestra revista este mes), es el actual Director General de Desarrollo. El P. Arufe fue ordenado sacerdote el 19 de julio de 1980 en su natal Guadalajara, Jal., y desde su ordenación sacerdotal ha tenido una intensa
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lista de actividades tanto en la patria (en el Seminario Menor de Misiones en Guadalajara, como formador de seminaristas) como en Corea del Sur, donde estuvo predicando el Evangelio por muchos años. En México también se ha desempeñado como Director Regional de Desarrollo en Monterrey, N. L., Villahermosa, Tab., y Guadalajara, Jal., todo lo cual lo fue preparando para el invaluable servicio que hoy día desarrolla con el apoyo de todos nosotros en las oficinas generales de Misioneros de Guadalupe en la ciudad de México. El P. Chava Arufe se encarga de comunicarnos a los demás Padres Misioneros de Guadalupe la lista de peticiones de oraciones que nos hacen
nuestros Padrinos y Madrinas, bienhechores, amigos. Así mismo, es encargado de desarrollar diversas actividades para aumentar el apoyo espiritual y económico que el gran pueblo católico de México brinda a nuestro Instituto. Por ello, el P. Arufe también es nuestro puente de contacto con el Pueblo de Dios que nos ha apoyado –y continúa apoyándonos– en esta colosal obra de la evangelización que estamos llevando a cabo en tres continentes: África, Asia y América. ¡Agradecemos al P. Chava la gran labor que desempeña y le deseamos muchos años más de fecundo trabajo por las Misiones! ¡Ánimo, Padre Chava!
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Vida MG
La fundación del Seminario de Misiones A mediados del siglo pasado existían seminarios de Misiones Extranjeras en varios países de Europa y algunos de América. El episcopado mexicano quiso que también nuestra nación tomara parte en la tarea evangelizadora de la Iglesia. La idea del Seminario Mexicano de Misiones surgió años atrás, cuando en 1938 tres seminaristas mexicanos que estudiaban en Roma presentaron una propuesta en la que sugerían la fundación de tal seminario como solución a la falta de vocaciones sacerdotales en México. Aunado a lo anterior, el espíritu misionero había crecido mucho en nuestro país gracias a los congresos misioneros que aquellos mismos obispos habían organizado en diversas ocasiones (por ejemplo, Guadalajara, Puebla y Monterrey). Cuando la idea comenzó a tomar forma, todos los obispos hicieron suyo el compromiso de fundar 12
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dicho seminario y Mons. Luis María Martínez y Domínguez, Arzobispo de México, pensó que Mons. Alonso Manuel Escalante, mexicano perteneciente a los Misioneros de Maryknoll, por su educación cristiana y su experiencia misionera en China y Bolivia, era el hombre ideal para dirigir el nuevo seminario. El episcopado mexicano compartió tal idea y se pidió a la Santa Sede contar con él para asegurar el futuro de la nueva institución a favor de las Misiones. En marzo de 1948 llegó el permiso de la Santa Sede para la fundación del seminario y Mons. Escalante recibió la noticia de su nuevo e inesperado nombramiento. Inmediatamente preparó la entrega del Vicariato Apostólico de Pando, en Bolivia, y se dispuso a iniciar la obra que el episcopado mexicano le encomendaba, para lo cual consultó expertos en la formación de
misioneros y visitó seminarios en Chile, Argentina, Brasil y Colombia, antes de arribar a México. Para iniciar los trabajos con miras a establecer el futuro seminario, estableció unas oficinas en el centro de la ciudad de México. Así mismo, fue indispensable establecer el primer hogar para los futuros misioneros, mismo que se ubicó en la Quinta Álamos, en Tlalpan. Los obispos de México ofrecieron toda su ayuda y permitieron que los seminaristas de sus diócesis interesados en el sacerdocio misionero ingresaran a la nueva institución; gracias al trabajo de los diferentes seminarios, los alumnos fundadores del Seminario de Misiones llegaron muy bien formados. Cabe destacar, de igual manera, que se contó con el apoyo de Padres de
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Maryknoll que compartieron su experiencia misionera en los primeros años de vida del Seminario Mexicano para las Misiones Extranjeras: Thomas O’Rourke, Gerald Carroll, Francis Garvey, Leo J. Melançon, Vincent Mallon, y Domingo Morrissette. Fueron doce los candidatos al Seminario de Misiones: un joven ya ordenado sacerdote, el P. José Álvarez Herrera; el diácono Joaquín Sarmina Andrade, y los seminaristas Ricardo Colín Negrete, Esteban Martínez de la Serna, Jorge Leonardo Peñaflor Obregón, Pablo Guadarrama Taboada, Salvador Ramírez Villanueva, Rodolfo Navarro Guerra, Jesús María Alba Jaime, Francisco Arriaga Méndez, Alejandrino Torres Mata y Margarito Soria Padilla. El 7 de octubre de 1949 ellos y Mons. Escalante fueron a consagrar sus anhelos a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe; 14
Mons. Ignacio Márquez, Arzobispo de Puebla y presidente nacional de la Unión Misional del Clero, celebró la Santa Misa. Más tarde se llevó a cabo la bendición del nuevo seminario en la Quinta Álamos, a donde asistieron representantes del episcopado mexicano, un gran número de sacerdotes y seminaristas de todos los puntos del país, religiosas de varias congregaciones, miembros de la Acción Católica y asociaciones pías, y una magnífica concurrencia de fieles, amigos y bienhechores. Mons. Márquez hizo entrega del seminario al Papa, representado por Mons. Piani, Delegado Apostólico, quien respondió con un discurso en el que buscaba brindar apoyo y estimular el trabajo misionero que la Iglesia encomendó a México.
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¡Sigue los pasos de Jesús!
A ti, joven mexicano que has sentido el llamado de Jesús para compartir su mensaje de vida con la gente que más lo necesita en México y en otros países, te invitamos a participar en las actividades del Centro de Orientación Vocacional (cov) de los Misioneros de Guadalupe.
cov México Tel. (01 55) 5573 3000 Correo electrónico: vocacionesmg@hotmail.com Línea Misionera (sin costo): 01 800 00 58 100
cov Guadalajara Tel. (01 33) 3601 0815 Correo electrónico: vocgdlmg@hotmail.com
Monterrey Tel. (01 81) 8358 2101 Correo electrónico: covmty@hotmail.com Línea Misionera (sin costo): 01 800 83 15 350 cov
Villahermosa Tel. (01 993) 315 2934 Correo electrónico: covtabasco@hotmail.com cov
¡Ven y encuentra el sentido que el Señor quiere para tu vida!
Pastoral vocacional
El matrimonio, una manera diferente de evangelizar Alejandra Martínez Vargas
Mi nombre es Alejandra Martínez y colaboro en el Centro de Orientación Vocacional (cov) en la ciudad de México. Este año participé por segunda vez en la experiencia de campo misión, la cual fue realizada durante la Semana Santa en Puebla, con los Padres misioneros que promueven las vocaciones. Este año me tocó estar en la comunidad de San Martín Rinconada, junto con cuatro alumnos del cov México. Aunque ya había estado y
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convivido con la gente de esta comunidad, este año fue totalmente diferente: hubo nuevos retos, gente nueva que conocer y, sobre todo, cosas que aprender. En esta semana de evangelización visitamos toda la comunidad, fuimos de casa en casa a convivir con la gente y llevarle el mensaje de la Palabra de Dios. Algunas veces las personas tenían mucha confianza y nos permitían convivir y conocer sus necesidades y problemas;
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algunas familias nos pasaban a sus casas, otras nos recibían donde estuvieran trabajando. En esta ocasión me llamó mucho la atención un matrimonio, una pareja de “abuelitos”, como los llamamos de cariño. La abuelita perdió la vista, pero su fe es tan grande que no ha perdido la esperanza de recuperarla, ya que, como ella dice, no quiere ser una carga para nadie. Su esposo la ayuda y la acompaña en todo momento, pero hay ocasiones que debe salir y dejarla sola, lo cual es una preocupación para él; aunque tienen a sus hijos, estos trabajan y sólo los visitan cuando pueden.
De este matrimonio aprendí que, a pesar de sus dificultades y enfermedades, no se han separado nunca y su amor sigue perseverante; no me lo dijeron, pero se ve a simple vista. ¿Cuantos matrimonios hoy en día se destruyen por enfermedades, engaños, violencia o porque se va acabando el amor? El matrimonio es parte de la vocación cristiana,
representa un firme compromiso ante Dios, ante la pareja y, más tarde, ante los hijos. Con esta pareja aprendí y constaté que el amor en un matrimonio puede ser indisoluble, firme, comprensivo y auténtico si así se desea, lo cual me dejó una gran lección de vida y un ejemplo a seguir en el futuro. Pido a Dios para que, así como este matrimonio, los de ustedes, queridos lectores, sean perseverantes. Todos tenemos retos, pero no perdamos la fe, acerquémonos al diálogo y ofrezcamos cada uno de nuestros días por nuestros compañeros. No permitamos que las tentaciones o simplemente los pequeños malos entendidos nos hagan caer en grandes e innecesarias problemáticas. ¡Recordemos que los matrimonios son el pilar y el ejemplo a seguir de nuestros hijos, entre quienes se hallan los futuros sacerdotes y religiosas para la Iglesia misionera! ¡Dios bendiga a cada matrimonio y le dé la fuerza y la constancia para seguir evangelizando con su ejemplo y su fe!
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¿Quiénes somos los Misioneros de Guadalupe? P. P. José Alejandro Molina L., mg
El P. Alejandro Molina hace una breve semblanza de los Misioneros de Guadalupe.
Los Misioneros de Guadalupe fuimos fundados por los obispos de México en octubre de 1949, pero fue desde tiempo antes que la idea de tener un seminario para las Misiones extranjeras ya corría en la cabeza de algunos mexicanos, principalmente tres seminaristas que estudiaban en el Colegio Pío Latino Americano en Roma: Enrique Mejía (Tepic, Nay.), Enrique Salazar (Tulancingo, Hgo.) y Carlos Quintero (Guadalajara, Jal.), quienes en 1938 se preguntaban: ¿Por qué en México no se establece un Seminario de Misiones?
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Después de un largo caminar y diversas reuniones, los obispos mexicanos decidieron poner en práctica esa idea. Una de las conclusiones del Primer Congreso Nacional Misionero de México (Conami), realizado en Guadalajara, Jal., del 11 al 15 de noviembre de 1942, dice: “Fundación de un Seminario Mexicano de Misiones Extranjeras”. Así mismo, en el segundo Conami, llevado a cabo en Puebla, en 1947, el Dr. Enrique Mejía dijo en su discurso: “El Seminario será de Misiones, es decir, en él se formaran clérigos
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seculares, que constituirán un Instituto de Misiones Extranjeras en una comunidad […] Puesto que el fin específico del apostolado misional no es la conversión de las almas, sino la organización de la Iglesia […] los misioneros del Instituto Mexicano de Misiones Extranjeras tendrán como encargo, especialísimo e inmediato, preparar esos núcleos suficientes y aptos para formar clero indígena que a su vez sea el cimiento para el establecimiento jerárquico de la Iglesia en tierras de Misión […] su fin principal será trabajar por la formación del clero indígena”. Todo estaba en marcha, pero necesitaban alguien para que quedara a cargo de tan ilustre encomienda. En ese tiempo Mons. Alonso Manuel Escalante y Escalante, un misionero mexicano nacido en Yucatán, que estudió en un seminario en eua y fue ordenado con los Padres de Maryknoll, se encontraba como Vicario Apostólico en Pando, en Bolivia, después de haber sido misionero en China; fue precisamente en él en quien pensaron los obispos, por ser mexicano y misionero.
El 7 de octubre de 1949 Mons. Guillermo Piani, Delegado Apostólico en México, bendijo el lugar donde comenzaría esta obra: la Quinta Álamos, en Tlalpan, D. F. Unos años después la Santa Sede aprobó las Constituciones del Seminario de Misiones y lo elevó a la categoría de Instituto Pontificio de Misiones bajo el título de: Instituto de Santa María de Guadalupe para las Misiones Extranjeras, quedando como el órgano oficial del episcopado mexicano al servicio del mundo misionero de la Iglesia; sus miembros serían llamados: Misioneros de Guadalupe. Se decidió fundar una sociedad de vida apostólica que manara de los obispos mexicanos y que tuviera al frente un Superior; no una comunidad religiosa, sino una sociedad de Padres mexicanos que, al igual que los diocesanos, administraran los sacramentos y compartieran la fe en distintos lugares y parroquias del mundo, pero con la peculiaridad de buscar a los que aún no conocen a Cristo (es decir, ad gentes) o donde la Iglesia local no está desarrollada; una sociedad parecida a las comunidades religiosas, pero sin serlo, por vivir en común.
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Explico lo anterior: • Sociedad de vida apostólica: A diferencia de las comunidades de vida consagrada (religiosos), los miembros, sin votos, tienen un fin apostólico propio y viven la vida fraterna en comunidad, buscando siempre la perfección de la caridad. • Obispos mexicanos: Los obispos de México tomaron como suyo este seminario y en un principio fueron ellos y sus diócesis los que lo alimentaron, no sólo permitiendo la visita y las colectas que hacían los seminaristas misioneros a las parroquias, así como la promoción de la revista Almas, sino también enviando y permitiendo que algunos seminaristas diocesanos pasaran a formar parte del Seminario de Misiones.
• Ad gentes: Viene del latín y quiere decir: “Hacia los gentiles”, entendidos en un primer momento como aquellos que no han escuchado la Buena Nueva, que no conocen a Jesús, y actualmente también como aquellos en los que 20
la Buena Nueva aún no ha logrado germinar por diferentes circunstancias. • Vida en común: El vivir en otro país, en medio de personas con otra cultura, idioma y costumbres exige no vivir solo y compartir lo que se tiene: techo, comida, etcétera. Además, el mismo Jesús envió sus discípulos de dos en dos.
Por otra parte, cabe destacar que los Misioneros de Guadalupe somos 100% mexicanos, porque somos un regalo del pueblo de México, que consiste precisamente en misioneros mexicanos. Además, el mandato de Jesús dice: “Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la gente” (Mc 16, 15), y es el mismo pueblo quien colabora a cumplirlo con su oración, ayuda material y, sobre todo, permitiendo a sus hijos salir del país para llevar la Buena Nueva a aquellos que están sedientos de Dios. ¿Te gustaría ser Misionero de Guadalupe? Visita el sitio http://vocacion.mg.org.mx
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S la virgen de guadalupe se convirtió en el símbolo del nacionalismo y de la independencia. tanto el cura hidalgo como Morelos declararon a la virgen protectora de su rebelión y patrona de la independencia.
en septiembre de 1810, el cura miguel hidalgo y costilla, hijo criollo de un administrador de hacienda, decidió combatir con las armas al gobierno español.
cuando él y las fuerzas armadas iban rumbo a san miguel el grande, al pasar por atotonilco, entró en la iglesia para orar, mientras los 600 hombres lo esperaban en el atrio.
justo antes de salir tomó un estandarte con la imagen de la virgen de guadalupe y, según la tradición popular, gritó “viva nuestra santísima virgen de guadalupe, viva américa!”.
la virgen de guadalupe fue denominada la “maría insurgente” o una “virgen combatiente”.
su importancia dentro del movimiento se reafirmó el 16 de septiembre de 1823, cuando méxico ya era independiente y seleccionó el templo de guadalupe para rendir homenaje a los restos de los héroes.
el estandarte oficial de los rebeldes fue colocado en la parroquia de la villa de guadalupe.
hasta que en 1853 el presidente antonio lópez de santa anna ordenó que se llevara a la cámara de diputados, pero el 12 de diciembre de ese mismo año lo reintegró a la villa para que se restaurase.
una vez hechas estas operaciones, se escribió al reverso la siguiente leyenda...
hacia 1895, cuando se creó el museo nacional de artillería, el estandarte fue llevado a esa institución; más tarde pasó al museo nacional, de la calle de moneda, y de allí al museo nacional de historia, en chapultepec, donde hasta hoy se conserva.
con esto podemos darnos cuenta de que la virgen de guadalupe ha sido parte de nuestra historia. desde la independencia ella es considerada patrona de méxico, y misioneros de guadalupe la adoptó como modelo en el trabajo evangelizador que realiza en lugares no cristianos.
x Capítulo General de los Misioneros de Guadalupe Cada seis años los Misioneros de Guadalupe tenemos nuestro “Capítulo General”, en el cual participan los Superiores de Misión y los delegados electos para representar a grupos de sacerdotes y diáconos mg. En cada Capítulo General revisamos las fallas que hayamos tenido en años anteriores, analizamos los nuevos retos que se nos presentan, hacemos planes a futuro próximo y, finalmente, tenemos las elecciones del nuevo Superior General y los miembros de su Consejo, quienes toman las riendas del Instituto de los Misioneros de Guadalupe por los siguientes seis años. Nuestro x Capítulo General dará comienzo en enero de 2015, en Guadalajara, Jal., pero desde ahora, meses antes de que ocurra, empezamos a prepararnos espiritualmente para tal evento y pedimos las luces del Espíritu Santo para que nos ayude a renovar nuestro ánimo misionero, nos actualice en las nuevas formas de evangelización, y así nuestro testimonio entre los que aún no conocen a Jesucristo dé más fruto y el Evangelio llegue a más lugares. Por este motivo queremos invitarlos a ustedes, queridos lectores de esta revista y bienhechores de los Misioneros de Guadalupe, a que se unan a nosotros en la oración por el éxito de este x Capítulo General, pidiendo a nuestro Padre del Cielo que nos aumente la alegría de evangelizar a los no cristianos. ¡Dios se lo pague, y que nuestra madre, Santa María de Guadalupe, Estrella de la Evangelización, los proteja y guíe en su vida diaria!
Oración por el x Capítulo General de los Misioneros de Guadalupe Padre lleno de amor y rico en misericordia, con el envío de tu Hijo a la tierra colmaste de paz y alegría al mundo entero. Te pedimos por los Misioneros de Guadalupe, que, a imagen de tu Hijo Jesús, continúan con la Misión de anunciar a todos los pueblos el gozo del Evangelio. Derrama sobre ellos la gracia de tu Espíritu Santo para que los asista en la preparación y realización de su x Capítulo General. Santa María de Guadalupe, gozosa pregonera de la Buena Nueva, ruega por nosotros.
¡Jesús te busca!
Centros de Orientación Vocacional México
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l P. Salvador Arufe Gil, mg, nació en Guadalajara, Jal., en 1952. Escuchó el llamado de Jesús a temprana edad, cuando colaboraba como acólito de su parroquia. Ingresó al Seminario de Misiones en 1966. Fue ordenado sacerdote el 19 de julio de 1980, por Mons. Antonio Sahagún López, Obispo Auxiliar de Guadalajara. Ha colaborado en la formación de jóvenes seminaristas y en el trabajo parroquial de la Misión de Corea. Así mismo, gran parte de su ministerio lo ha dedicado a la atención a bienhechores en las distintas oficinas de Misioneros de Guadalupe en nuestro país. Así como con el P. Salvador, Jesús también te llama para que prediques su Evangelio entre los hermanos que no lo conocen. ¡Responde al llamado de tu vocación!
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