M A Y O 2018
Año LXIX, Núm. 821 | Ejemplar gratuito
Papa Francisco
Palabras en la Vigilia de Pentecostés 3 de junio de 2017
Hoy estamos aquí como en un Cenáculo a cielo abierto, porque no tenemos miedo: a cielo descubierto, y también con el corazón abierto a la promesa del Padre. Estamos reunidos “todos los creyentes”, todos los que profesamos que “Jesús es el Señor”, “Jesus is the Lord”. Muchos han venido de distintas partes del mundo y el Espíritu Santo nos ha reunido para establecer lazos de amistad fraterna que nos alienten en el camino hacia la unidad, la unidad para la Misión: no para estar quietos, ¡no!, para la Misión, para proclamar que Jesús es el Señor –“Jesus is the Lord”–, para anunciar juntos el amor del Padre por todos sus hijos. Para anunciar la Buena Nueva a todos los pueblos. Para demostrar que la paz es posible. No es fácil demostrar al mundo actual que la paz es posible, pero en el nombre de Jesús podemos demostrar con nuestro testimonio que la paz es posible [...] La venida del Espíritu Santo convierte a hombres encerrados por miedo en testigos valientes de Jesús. Pedro, que había negado a Jesús tres veces, lleno del poder del Espíritu Santo, proclama: “Todo Israel esté cierto de que al mismo Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha constituido Señor y Mesías” (Hch 2, 36). Y esta es la profesión de fe de todo cristiano. Dios ha constituido Señor y Cristo a aquel Jesús que ustedes han o que ha sido crucificado.
Intenciones P. Ignacio Flores G., mg
Por la
evangelización: La Misión de los laicos Para que los fieles laicos cumplan su Misión específica, poniendo su creatividad al servicio de los desafíos del mundo actual.
Cristo vino al mundo para salvar a todos los hombres y mujeres sobre la faz de la Tierra. Por consiguiente, entendemos que al participar del Cuerpo Místico de Cristo, que es la misma Iglesia, la Salvación nos involucra a todos. Los laicos son llamados a dedicarse con generosidad a enfrentar los desafíos de nuestro mundo actual. Desde una perspectiva eclesial, ellos también representan un papel relevante en el proyecto salvífico de Dios. Por ello, en el presente mes oramos por todos los laicos, para que desde su creatividad profesional y con espíritu cristiano colaboren en la consecución de la meta divina, especialmente frente a todo aquello que atenta contra la familia, sus valores y los principios fundamentales para toda la humanidad. Pidamos por el testimonio valiente y comprometido que los laicos católicos nos ofrecen, tanto en México como en muchas naciones del mundo, y unámonos con cada uno de ellos en su labor misionera.
Ejemplar gratuito. Prohibida su venta. Año LXVIII • Núm. 821 • Mayo 2018
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Portada El P. Alberto Puente Colunga, mg, atiende a un enfermo en el Hospital de San Carlos Borromeo, en Suncheon, Misión de Corea.
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Papa Francisco Intenciones Editorial Página del lector El Promotor Misionero: una persona callejera y de comunidad La santísima Cruz de Killke Dios es amor y nos espera con los brazos abiertos Frutos del Espíritu de Dios Pastoral vocacional Sólo para niños DIRECTORIO
Director: Sergio Augusto Martínez Sánchez Codirector: Juan José Ramírez Escarza* Diseño editorial: Enrique Ascencio Salgado* Ilustración: Ana Patricia García Sagrero Enlace administrativo: Antonia Hidalgo López* Webmaster: Jorge Hugo Guerrero Luna Edición web
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Sitio web: www.revistaalmas.com.mx www.mg.org.mx f/misionerosdeguadalupe t@misionerosmg Línea Misionera: 01 800 00 58 100 Almas es editada por Editora Escalante, sa de cv, Córdoba 17, pb, local 1, Col. Roma, Del. Cuauhtémoc, cp 06700, México, df; editor responsable: P. José Alberto Contreras Téllez, mg. Distribuida por Misioneros de Guadalupe, ar, Cantera 29, Col. Tlalpan, Del. Tlalpan, cp 14000, México, df. Certificado de Licitud de Título y Contenido Núm. 16831. Impresa en Reproducciones Fotomecánicas, sa de cv, Duraznos 1, esquina Ejido, Col. Las Peritas Tepepan, Del. Xochimilco, cp 16010, México, df. Tel. 5334 1750. Registro Postal Publicaciones Núm. PP09-0298 autorizado por Sepomex. El Instituto de Santa María de Guadalupe para las Misiones Extranjeras fue fundado en 1949 por el Episcopado Mexicano y la Pontificia Unión Misional del Clero para formar y enviar misioneros a los países no cristianos que le señale el Santo Padre. El Papa Pío xii aprobó sus Constituciones. El Primer Superior General fue Mons. Alonso M. Escalante. El Instituto es sostenido por los católicos mexicanos.
Editorial
La Misión hoy: asunto de todos
P. Sergio César Espinosa González, mg
Director de Evangelización
Aquellos que queremos compartir la Buena Nueva de Jesucristo hoy en día debemos mirar con mucha atención al pasado de la Iglesia. Estamos muy acostumbrados a llamar misioneros a aquellas personas que dedican su vida al anuncio del Evangelio en tierras lejanas; a veces despiertan admiración o al menos curiosidad. También llamamos misioneros a quienes dedican algunos días especiales en ciertas épocas del año, particularmente en Semana Santa o en las vacaciones de verano, para ir a zonas marginadas a compartir su fe y a ayudar con muy diversas acciones, fruto de la caridad cristiana. Todo esto es muy loable, pero no es así como se entendió la tarea de anunciar la Buena Nueva en los orígenes de nuestra comunidad de fe. Como nos lo muestra el Nuevo Testamento, los primeros cristianos anunciaban siempre el Evangelio, primero que nada con el testimonio de su vida, y también con la fuerza de sus palabras. No había personas especializadas en el trabajo misionero, la Misión era asunto de todos. Todo creyente se sentía animado a compartir la alegría de la fe con sus familiares y amistades, con sus vecinos y con las personas con quienes trabajaba. Ser cristiano era ser seguidor de Jesús, adoptar su estilo de vida con la fuerza del Espíritu y bajo su guía, y hablar de la Buena Noticia que Él nos ha revelado: que Dios, en su infinito amor, nos ha reconciliado consigo y nos regala la posibilidad de tener una vida abundante y permanente, su misma vida. Hacerse cristiano era remar a contracorriente, exponerse a las burlas y al descrédito, incluso a la marginación y, en algunos casos extremos, a la muerte. Sin embrago, el cristianismo avanzó de manera portentosa, abriéndose paso en medio de todas esas dificultades, porque cada cristiano era un verdadero testigo del amor de Dios en el mundo. Pasó esa época dorada de la Misión cristiana y empezó a haber cristianos por conveniencia, por costumbre y hasta por comodidad. Hoy la Iglesia debe mirar a sus orígenes e insistir nuevamente en que no habrá Misión auténtica hasta que todos y cada uno de los creyentes seamos de veras discípulos misioneros, testigos veraces y creíbles de Cristo muerto y resucitado para nuestra salvación.
Estimados Misioneros de Guadalupe: Quiero compartirles la experiencia de vida de don Jesús R. Á., quien a sus 98 años de edad es un ejemplo de fe y convicciones con su familia y la comunidad católica. Originario de Puruándiro, Mich., perdió a su madre a los diez años de edad y fue educado por su abuela paterna, quien le inculcó la devoción a la santísima Virgen de Guadalupe y valores como responsabilidad, honradez y solidaridad. Trabajó como cartero en la ciudad de Morelia. Conoció y contrajo matrimonio con doña Esther Z. G. Tuvieron 15 hijos y formaron una familia sencilla y con necesidades económicas, pero llena de fe y afecta a la oración. Nunca ha faltado la imagen de la Morenita en su cartera; a ella le dedicaba y encomendaba su trabajo diario. Es Padrino de Misioneros de Guadalupe desde hace más de 40 años, y al jubilarse colaboró como Promotor Misionero unos años. Aunque ya perdió a su esposa y a tres de sus hijos, Dios lo bendice y le permite vivir con dignidad el ocaso de su vida al lado de su numerosa familia. El ejemplar de Almas que recibimos cada mes es la lectura familiar tradicional. Disfrutamos los hermosos testimonios de sacerdotales y laicos, y nos gusta sentirnos parte de una comunidad de mensajeros de la Buena Nueva, a través de nuestro apoyo económico y espiritual. Atentamente. Rocío R.
Estimados lectores: Los invitamos a compartir brevemente con nosotros sus experiencias de fe derivadas de la ayuda que brindan a las Misiones. Pueden escribir a cualquiera de las direcciones que aparecen en la contraportada de nuestra revista o al correo electrónico: lectores@revistaalmas.com.mx.
El Promotor Misionero: una persona callejera y de comunidad Eduardo Ciavolino Flores
Padrinos y MaQueridos drinas de los Misioneros
de la Iglesia y donde se afirma que la Misión de la Iglesia pertenece a todos los bautizados y no únicamente a las organizaciones religiosas, ya que la Iglesia tiene ante sí una muchedumbre humana que necesita del Evangelio y tiene derecho al mismo, pues Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (cfr. Ad Gentes, núm. 7).
de Guadalupe, mi nombre es Eduardo Ciavolino y colaboro como Promotor Misionero en diversas colonias de la Ciudad de México. En la Diócesis de Nezahualcóyotl, donde trabajo activamente dentro de la Iglesia, soy profesor del Instituto de Teología. Decidí unirme a Misioneros de Guadalupe en respuesta al llamado de nuestro Señor e inspirado en el decreto Ad Gentes, del Concilio Vaticano ii, que habla sobre la actividad misionera
Misioneros de Guadalupe me ha brindado la oportunidad de llegar a los hogares de nuestros Padrinos y llevarles, por medio de la revista Almas, la Palabra 5
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ofrecen un vaso con agua para refrescarme.
de nuestro Señor, y ahora me brinda la oportunidad de llegar a todos ustedes para compartirles por medio de este artículo algo sobre la actividad que realizamos los promotores.
Muchos compañeros promotores salen a realizar su trabajo en bicicleta, algunos quizá usen moto o coche, pero yo prefiero ir caminando. Hay veces en las que el sol o el tráfico son insoportables, el viento está fuertísimo, o la lluvia cae sin avisar, pero eso no hace imposible que realice mi actividad. Aunque algunas veces no puedo cubrir alguna visita en el día señalado, trato de ir con cada uno porque, como servorum Dei (servidor de Dios), estoy al servicio de la Iglesia y este trabajo debe tener toda la calidad y toda la dignidad humana posibles. Además, como el Papa Francisco nos ha recordado, Jesús era un hombre “callejero y de comunidad”; es decir, estaba al servicio de la gente y la prédica la hacía en los lugares públicos y en las calles.
Todos los días, con ánimo y alegría, salgo de la casa y me dirijo a los hogares de los bienhechores. La actividad es hermosa. Llego, toco la puerta y me presento como promotor cuando me responden. Después sale el Padrino o Madrina y nos saludamos; le pregunto: “¿Cómo ha estado?” y empezamos a conversar. Luego me dan su generoso donativo, el cual, como saben, es destinado a las Misiones que nuestro Instituto tiene en el mundo y en donde nuestros sacerdotes difunden la Palabra del Señor. Yo les entrego su recibo y su ejemplar de Almas. Sin embargo, la parte más importante de mi trabajo es la convivencia humana, ya que me doy la oportunidad de platicar con ellos acerca de sus experiencias personales. En algunas ocasiones me dan el nombre de algún familiar que está enfermo o que desafortunadamente ya falleció, para pedir que hagamos oración con y por ellos; algunos, me brindan generosamente una fruta o me
En más de una ocasión me ha tocado rezar algún Rosario por algún difunto, recoger sus peticiones del Día de las Madres o del Día del Padre, felicitar a los bienhechores por sus cumpleaños, anotar sus modificaciones de donativos o cambios de domicilio; algunos adelantan la cooperación de meses, otros 6
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dan lo correspondiente a meses atrasados; incluso he llegado a inscribir a algún Padrino nuevo que desea unirse a esta Misión y ayudar a la Santa Madre Iglesia, porque su mensaje de amor y justicia debe llegar al corazón de las masas, a las comunidades de fieles.
de aliento y sus gestos hacia mi persona, la labor se hace mucho más agradable y provechosa. Ser promotor no es sólo un trabajo, sino una actitud de servicio y de entrega a la Misión de la Iglesia que mandó el propio Jesucristo. Muchas gracias a todos ustedes que, con su donativo, ayudan a que las Misiones continúen y la Palabra sea difundida en todos los rincones del mundo, además de ayudar también en sus estudios a los futuros sacerdotes misioneros. Espero que esta no sea la última vez que pueda compartir con ustedes alguna vivencia. Les pido sus oraciones para todos los promotores, para que podamos seguir realizando nuestra Misión en la ciudad.
Aprovecho estas líneas para agradecer enormemente a todos y cada uno de ustedes que, mes con mes, me abren las puertas de sus hogares y con una sonrisa o un apretón de manos hacen que mi esfuerzo valga la pena y el cansancio se sienta más liviano. Les confieso que no es sencillo estar en la calle, con todas las inclemencias descritas anteriormente, pero con sus bendiciones, sus palabras 7
La santísima Cruz de Killke P. Eduardo Castellanos Hernández, mg
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En el caso concreto de la Parroquia Sagrada Familia, que se encuentra situada en el barrio de Independencia, en la parte noroeste de la ciudad de Cusco, en la Misión de Perú, un ejemplo es la tradicional velada de la Cruz, en honor a la Santísima Cruz de Killke; es una festividad de mucho arraigo que se realiza cada año, desde hace más de medio siglo, en la noche del 2 de Mayo.
n relación con el anuncio de Jesucristo, la Iglesia es cada vez más consciente de la importancia que tiene y los valores que promueve la llamada religiosidad popular. Se trata de la expresión de la búsqueda de Dios y de la fe cristiana en cada pueblo, de acuerdo con su idiosincrasia y su historia, por lo que se vale de elementos culturales de un determinado ambiente, a la vez que interpreta e interpela la sensibilidad de los participantes de manera viva y eficaz.
Su origen se remonta a la década de los años 40 del siglo xx, cuando el actual barrio de Independencia era sólo propiedad de la hacienda Killke y la cruz fue donada por los matanceros y ganaderos del lugar. Sin embargo, por ser una cruz de magnitud considerable, fue llevada a la cima del cerro Killke para reposar erguida, cuidando a su pueblo. Hasta la fecha ha sufrido modificaciones: la primera de ellas es que ha envejecido con el tiempo; la segunda es que la golpeó un rayo y fue cortada. La cruz actual es de madera dura, tiene una vertical de 8 metros y un brazo de 4, pesa aproximadamente dos toneladas y es la más grande y pesada de todas las cruces que existen en Cusco.
Es imperiosa la necesidad de inculturar el Evangelio. En los países de tradición católica se tratará de acompañar, cuidar y fortalecer la riqueza que ya existe. Por su parte, en los países que tienen otras tradiciones religiosas o profundamente secularizados se tratará de procurar nuevos procesos de evangelización de la cultura, aunque estos supongan proyectos a muy largo plazo. No podemos, sin embargo, desconocer que siempre hay un llamado al crecimiento. Toda cultura y todo grupo social necesitan purificación y maduración (cfr. Evangelii Gaudium, núms. 69, 70 y 122). 8
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la imagen del Señor de Killke y cruces pequeñas; ahí esperan el saludo y la bendición con la Cruz de Killke. Por lo regular, los mismos vecinos convidan a los cargadores y los acompañantes con bebidas, como chicha de jora, y comidas típicas. La diligencia es acompañada con cohetes para después, a las 7 de la noche, ingresar a la Parroquia Sagrada Familia, donde el sacerdote les da la bienvenida y los bendice con agua, antes de iniciar la Santa Misa.
La hermandad de la cruz cuenta con una muy buena organización, constituida por moradores del lugar que desempeñan Mayordomías y otros cargos. La festividad inicia con la bajada de la cruz desde la cima del cerro Killke, lo cual se efectúa dos semanas antes del día principal, exactamente a las cuatro de la tarde de un domingo. La cruz es trasladada por 40 cargadores aproximadamente, quienes recorren cinco kilómetros al compás de una banda de músicos, con ciertas pausas para descansar: la primera es en una explanada en medio del cerro, y las siguientes en las calles principales, donde algunos vecinos arman frente a sus hogares pequeños altares con
El día lunes después de la bajada se acostumbra asistir a la Celebración Eucarística de las 7 de la mañana. Posteriormente, se asiste a la novena de Misas diarias a las 7 de la noche, hasta la víspera del 3 de Mayo. 9
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El día 1º de Mayo los Mayordomos arman el altar Mayor en la cancha deportiva. El día 2, después de la Misa de la mañana, la Santísima Cruz es sacada al campo central, al frente del altar Mayor, y allí se exhibe todo el ropaje donado por los devotos comprometidos y se hace presente el coro con melodías sacras. A partir de las 4:30 p. m., la Santa Cruz se levanta en el altar Mayor, donde es velada durante toda la noche, entre cirios y velas de diferentes tamaños, con rezos, cánticos y mucho ponche con aguardiente para contrarrestar el frío. A media noche el Mayordomo central realiza la quema de castillos y fuegos artificiales. Después los asistentes sabo-
rean riquísimos caldos. La plaza está copada por una multitud y hay comerciantes que ofrecen ponches y viandas, juegos de entretenimiento, etcétera. Así mismo, se presentan diversas danzas (saya, caporales y algunas tradicionales cusqueñas). El día central, 3 de Mayo, a las 10 de la mañana se realiza la Misa en el altar Mayor y asisten los feligreses en general, junto a vecinos de los barrios aledaños. Algunas familias llevan consigo pequeñas cruces que se bendicen después de la celebración. Una vez terminada la Eucaristía, la imagen del Señor de Killke sale en procesión para recorrer las calles principales del barrio; el regreso culmina en la casa del
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Mayordomo principal, donde se venera con plegarias, música, potajes y mucha bebida. El día 4 de Mayo la Cruz de Killke se baja del altar y sale en procesión por las principales calles hasta llegar al puente de Almudena, donde se realiza un “encuentro” con la cruz de ese lugar. Al retorno se bendicen los pequeños altares familiares, mientras que se regalan bebidas y viandas a los cargadores y acompañantes. En un lugar denominado “El Puente” se efectúa también otro “encuentro” con la Cruz del barrio de Pukín. Al saludarse tres veces, muchos devotos sollozan de emoción. La procesión termina en la Parroquia Sagrada Familia, y la cruz descansa ahí hasta Pentecostés.
Por la tarde se realiza el conocido “arranque de gallos”, que antiguamente consistía en que los jinetes, al galope de sus caballos, tenían que arrancar las aves que eran colgadas de las patas en una soguilla a 5 o 6 metros de altura. Hoy se utilizan flores o cintas de colores en lugar de animales, y se cuenta con una “flor sorpresa”; quien arranca esa flor queda comprometido a organizar el evento al año siguiente. Tiempo después, el Domingo de Pentecostés, la Cruz de Killke bendice al pueblo, se despide y alrededor de las 11 de la mañana es llevada de regreso a la parte alta del cerro, donde permanecerá hasta el siguiente año.
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Dios es Amor y nos espera con los brazos abiertos P. Alberto Puente Colunga, mg
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n el año 1962 los Misioneros de Guadalupe llegamos por primera vez a la Misión de Corea del Sur. Desde entonces, a lo largo de más de cincuenta años de presencia, hemos realizado nuestro trabajo en diferentes campos de evangelización, uno de los cuales ha sido la atención a las parroquias, donde se ha brindado servicio a cristianos y no cristianos, creando así una comunidad de fe en Cristo Jesús. La pastoral en las parroquias incluye brindar los sacramentos a los fieles y a aquellos catecúmenos (personas no cristianas) que vienen a formarse en la fe católica e incorporarse a la comunidad cristiana. Son muchas
las personas que han recibido el Sacramento del Bautismo de parte de algún sacerdote Misionero de Guadalupe que estuvo ejerciendo su ministerio y su trabajo pastoral durante cierto tiempo en alguna de nuestras parroquias. Han sido muchos los templos que hemos atendido, y varios ya se encuentran en manos del clero coreano; sin embargo, hay personas que recuerdan aquellos momentos con grato cariño, y con gusto dicen: “Yo recibí el Bautismo de un Misionero de Guadalupe”. Ese fue el caso de Samuel, un fiel moribundo que encontré en el Hospital de San Carlos Borromeo, cuando realizaba la Pastoral de la Salud en dicho hospital.
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Durante los primeros años de ejercer mi ministerio sacerdotal en la Misión de Corea del Sur, trabajé en parroquias como vicario, atendiendo niños, adolescentes y jóvenes. No obstante, cierto día me encomendaron trabajar en la Pastoral de la Salud, para vivir y compartir mi fe en el Hospital de San Carlos Borromeo, que pertenece a las hermanas religiosas de Cáritas. El hospital se encuentra en la ciudad de Suncheon, al sur del país. Mi trabajo consistía en acompañar a los enfermos y sus familiares, a empleados, médicos y enfermeras. Cabe mencionar que muchos de ellos no eran católicos, había budistas, protestantes y adeptos a otras creencias, e incluso también gente que simplemente no practicaba ninguna religión. Lo importante de mi trabajo era hacer vida de fe en medio de todos ellos, mostrarles a un Cristo Jesús misericordioso, esperanzador, amoroso, que está en busca del encuentro y la felicidad con el ser humano, a pesar del dolor. En aquel tiempo constantemente realizaba recorridos por el hospital, los cuales consistían en saludar a los trabajadores, a los enfermos y sus familiares, y cuando no estaban en
San Cristóbal Magallanes y compañeros
Festividad: 21 de Mayo Cristóbal Magallanes Jara nació en Totatiche, Jal., en 1869. De familia humilde, desempeñó diversos trabajos y oficios sencillos hasta los 19 años de edad, en que ingresó al Seminario Conciliar de Guadalajara donde se distinguió por ser piadoso, honrado y responsable, cualidades que conservó una vez que fue ordenado sacerdote, sobre todo al serle encomendada la parroquia de su lugar de nacimiento. Se preocupó por la promoción humana y cristiana de sus feligreses: fundó un hospicio y un asilo de ancianos; estableció algunas escuelas para
instrucción primaria, y se le debe la construcción de una presa para favorecer la agricultura de riego en la región. Así mismo, se destacó por ser misionero entre los indígenas huicholes y por impulsar las vocaciones sacerdotales, razón que lo llevó a fundar el Seminario Auxiliar de Nuestra Señora de Guadalupe, del cual egresó el P. Agustín Caloca Cortés, compañero de martirio. Debido a la persecución religiosa fue fusilado el 25 de mayo de 1927. El Papa Juan Pablo ii lo beatificó en 1992 y lo canonizó el 21 de mayo del año 2000, junto con 24 compañeros mártires, laicos y sacerdotes.
condición de hablar era simplemente rezar por su salud, su pronta recuperación y la fortaleza de aquellas personas que los atendían y acompañaban. Otras veces, cuando encontraba algún católico, si lo solicitaban, les administraba el Sacramento de la Unción de los enfermos, la Confesión y les daba la Comunión.
Oración a san Cristóbal Magallanes
En principio Samuel no mostró interés en saludarme, sentía mucha pena pues, aunque era católico, se había alejado de la Iglesia por más de 20 años. Sin embargo, al verme y darse cuenta de que era un sacerdote extranjero y además misionero, cambió de parecer, y ahí iniciamos nuestro diálogo. Él me dijo: “Yo hace como 30 años, en la parroquia de mi pueblo, recibí el Bautismo de un Padre extranjero; él era un Misionero de Guadalupe y era mexicano”. ¡Vaya sorpresa! Le contesté:
Oh, Dios, que concediste al santo mártir Cristóbal Magallanes una vida apostólica y una gloriosa muerte, y permitiste que ofreciera el sacrificio de su vida por la unión de los mexicanos, concédenos ese espíritu de unión y paz que él tanto anhelaba y la gracia que te estamos pidiendo por su intercesión. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Así fue que cierto día me encontré con Samuel, quien era un enfermo terminal y, por consiguiente, vivía en el área de los desahuciados. Su historia es verdaderamente una gracia de Dios, que es amor y siempre nos espera con los brazos abiertos, a pesar de cualquier cosa que hayamos vivido.
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“¡Quiero que sepa que yo también soy Misionero de Guadalupe y soy mexicano!”. Él se llenó de alegría y simplemente la expresó con lágrimas en los ojos. No cabe duda de que es así como la presencia de Dios actúa en nosotros. A partir de ese momento nuestras pláticas fueron muy amenas, durante varios días, hasta que partió a la Casa del Padre. En ese tiempo Samuel aprovechó para ponerse en gracia de Dios, recibir la Extrema Unción y la sagrada Comunión, y después de unos días muy alegres partió al Paraíso, a gozar de la vida eterna. En la familia de Samuel no todos son católicos, sólo dos de sus hijos practican la fe vivamente en su parroquia. Su esposa, que no es católica, agradeció mucho el habernos encontrado, ya que después de haber recibido los sacramentos Samuel disfrutó una notable mejoría y, aunque únicamente fue por unos pocos días, tuvo tiempo suficiente para que sus amigos y familiares fueran a saludarlo y a pasar agradables momentos con él. Sus hijos y su esposa, sabiendo que estaba por partir a la Casa del Padre, me dijeron: “Nuestro papá recibió la gracia del
Bautismo de manos de un Misionero de Guadalupe, por lo tanto, ¿es mucho pedir que la Misa del funeral la celebre usted, puesto que también es Misionero de Guadalupe?”. Acepté con gusto. Estas son las agradables experiencias que nos permite vivir y compartir Dios a través de la Misión. Ciertamente fue una vivencia muy enriquecedora para mí y para la familia de Samuel, quien goza ya de la presencia de nuestro Señor. No cabe duda de que nuestro Padre ha actuado, actúa y sigue actuando a través de nosotros. Queridos lectores y Padrinos, en la Misión de Corea del Sur me ha tocado vivir este tipo de experiencias gracias al trabajo que un día iniciaron mis compañeros Misioneros de Guadalupe Mayores. No cabe duda de que Dios actúa a través de nosotros; hay a quienes les toca sembrar, y a otros, cosechar. Ánimo y, si desean ser sembradores en el Reino de Dios, ¡recuerden que vale la pena apostar por las Misiones! Me sigo encomendando a sus oraciones, los bendigo y les deseo todo el bien en compañía de sus familias y en el caminar de sus vidas.
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Frutos del Espíritu de Dios P. José Carlos Romero Rocha, mg
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n jueves en que celebramos la Misa de los difuntos, la cual es muy significativa para la gente de Cuba, una persona anciana, con muletas que le ayudan a sostenerse y a caminar largos tramos, se hallaba sentada en las primeras bancas del templo. Al final de la celebración, al caminar por el pasillo central del templo, me llamó con tono firme y decidido para que lo pudiera atender. Según los mismos cubanos, una actitud característica de ellos es que son muy insistentes en sus propósitos, por lo que le dije que me permitiera despedir a los feligreses y con gusto lo atendería. Una vez que terminé de despedir a la gente me senté a conversar con esta persona. Su semblante era duro y sus expresiones reflejaban un enojo manifiesto. De hecho, él inició la conversación reconociendo que, en su desesperación de verse con una pierna amputada, enfermo, jubilado y solitario, había ofendido a Dios y a todos los santos, y se había apartado de la Iglesia. En ese momento él sentía malestar porque, de cierta manera,
estaba rompiendo su promesa de no volver a hablar de Dios ni pisar nunca más una iglesia. Y se sentía avergonzado porque esa tarde estaba de nuevo en el templo con la intención de orar por su esposa fallecida, lo que le causaba un choque con su decisión de mantenerse alejado de Dios. Entonces me hizo una petición: quería que lo ayudara a encontrar otra vez la paz consigo mismo y a corregir su arrebato de ofensa a nuestro Padre. Deseaba hacer un camino nuevo y salir de su situación de abandono y falta de fe. Su nombre era Juan y me platicó que por medio de su hermana supo que había un nuevo sacerdote en el pueblo y por eso tenía interés en conocerme. Transcurrido un buen tiempo de diálogo espiritual, la plática fue interrumpida precisamente por su hermana, que llegó para decirle que otro día podría seguir platicando conmigo, que ya estaba cerrada la iglesia y tenían que regresar a su casa, que se encuentra muy alejada de la parroquia. Por mi parte, le ofrecí a Juan buscar-
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lo y visitarlo en su casa para continuar platicando, a lo cual respondió de forma redundante, insistiendo en que esperaba que así fuera porque necesitaba mucha ayuda. Días después llegó el momento de visitarlo. Tras un tiempo de conversación, le propuse iniciar un proceso de preparación para sanar sus heridas y procurar su reintegración a la fe; con gusto lo aceptó. Ahora, después de un tiempo de acompañamiento espiritual, Juan manifiesta el deseo de recibir la Comunión. Siendo ya un hombre de edad avanzada y con impedimentos físicos, se ve diferente en su nuevo despertar a la fe en Dios. Durante la última visita que le hice, Juan me dijo unas palabras que todo misionero quisiera escuchar: “Padre, desde que lo conocí por mediación de mi hermana, que es feligresa de la Iglesia católica, por la manera de hablar y cómo me
trataste, nació en mí un deseo de Dios. Te quiero como un padre que quiere a su hijo; Dios te bendiga y bendiga tu vida. ¡Gracias por estar con nosotros y haber dejado a tu familia en México!”. Ese fue un momento en que pude ver los frutos del Espíritu Santo en la vida de las personas y pude dar gracias a Dios por actuar a través de mi ministerio sacerdotal. Esta historia de conversión no termina aquí, pues, Dios mediante, Juan, de 72 años, recibirá la Primera Comunión para las fechas de la festividad de la santísima Virgen de la Caridad del Cobre, reina y soberana de Cuba. Queridos Padrinos y Madrinas, sigamos compartiendo la alegría de anunciar el Evangelio y continuemos recreándonos en el regazo de nuestra Madre, la Virgen de Guadalupe, que siempre nos repite: “¿No estoy aquí yo, que soy tu madre?”.
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Pastoral vocacional
Con esperanza P. Ignacio Flores García, mg
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ace algunos años, estando en Kenia, tuve la oportunidad de colaborar en la Misión de Kainuk, al norte del país, en la Parroquia de Todos los Santos. Este lugar se caracteriza por la pobreza y las condiciones de vida más difíciles de la nación, debido a la situación geográfica y climática. Por ser del tipo semidesértico, la gente se dedica principalmente a la ganadería y en tiempo de sequía es un calvario para todos ellos. En este contexto los Misioneros de Guadalupe tratamos de llevar el Evangelio acompañado de alguna labor social que
promueva el bienestar integral de nuestros hermanos en aquellas partes del mundo Uno de los primeros grupos con los que pronto entré en contacto fue Catholic Women Association (Asociación de Mujeres Católicas), liderado por una religiosa de Kenia con quien hacíamos equipo los misioneros. Si bien comenté las dificultades en cuanto a la situación social y económica, cuando se llega al plano cultural también resulta muy difícil comprender algunas otras problemáticas, como la baja estima de la mujer, la falta de oportunidades de cre-
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Pastoral vocacional cimiento para ellas, el machismo marcado que viven, etc.; estos son sólo algunos ejemplos. Evidentemente todas estas circunstancias desaniman a casi cualquier persona que quiere un cambio para su entorno y, desde luego, una mejor condición de vida. En los proyectos misioneros en favor de las mujeres de la comunidad existe la necesidad de compartir el Evangelio impregnado de esperanza. Una panadería para la autosustentabilidad y la promoción económica para el grupo de mujeres interesadas fue el primer paso. Me involucré en la parte de la motivación, mi tarea consistió en acompañar a la hermana en representación de la parroquia y promover la iniciativa. La religiosa pronto hizo contacto con algunas asociaciones emprendedoras y patrocinadoras del desarrollo femenino; así se iniciaron las primeras charlas informativas, y se plantearon las condiciones, procedimientos y beneficios del proyecto de la panadería. Por mi parte, miraba atento el brillo y el asombro que aparecía en el rostro de muchas mujeres. Apoyándome en al-
gunos textos bíblicos (por ejemplo, Pr 16, 3), me dirigía a ellas para motivarlas y hablarles de las grandes mujeres que según la Biblia hicieron cambios significativos en la historia de la Salvación. Con talleres dedicados a ellas, en los que personalizamos su participación y guardamos respeto a sus creencias y tradiciones, poco a poco fuimos testificando la presencia de Dios entre nosotros. Para animarlas aún más prometí comprarles una bolsa de pan cada semana. Así todas aprenderían a hacer pan y se rotarían para surtir los ingredientes, preparar el pan y venderlo. En ese acuerdo, el horno sería patrocinado por una asociación hasta que pudieran pagarlo con el esfuerzo de todo el grupo de mujeres emprendedoras. El proyecto se activó y muchas de las parroquianas comenzaron a salir para vender el pan en charolas que cargaban sobre sus cabezas, mientras sostenían de la mano a alguno de sus tres o cuatro hijos, por lo regular los más pequeños. Participar de esta experiencia me hizo agradecer a Dios por su presencia en medio de la
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Pastoral vocacional comunidad. El gesto cristiano de ayudarnos unos a otros era un germen de esperanza para aquellas mujeres en particular, pero también para nosotros, al ver que en muchas ocasiones el trabajo misionero no es tan fácil de llevar a cabo, pero eso sí, al final, muy satisfactorio. Quise compartir esta experiencia para recordar en este mes a tantas mamás que se esfuerzan por trabajar y salir adelante. También pensé en todos ustedes, queridos lectores, que nos apoyan a expandir el Reino de Dios, en palabra y obra, mediante su generosidad. Aún existen muchas comunidades para ser evangelizadas en el continente africano. Todavía muchas personas buscan la esperanza de encontrar en Dios una motivación para salir adelante y es por ello que siempre invito a que se animen a parti-
cipar con nosotros todos aquellos jóvenes que quieran compartir su vida en estos lugares de Misión. ¡Hacen falta chicos y chicas que quieran transmitir rayos de esperanza! Para finalizar agradezco a todos nuestros queridos bienhechores por su generosidad y desprendimiento; principalmente a las apreciables Madrinas, algunas son madres de muchos hijos, y otras, aunque no de modo biológico, siempre comparten el sentimiento maternal al ayudarnos y dar lo más sagrado que hay en su persona: la vida. A propósito del Día de las Madres, les envío un abrazo y un beso muy respetuoso en su frente, lleno de cariño y admiración, valorando su presencia en nuestra vida misionera. ¡Felicidades, queridas Madrinas, y que nuestro Señor las bendiga siempre!
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Las advocaciones marianas Amiguito, ¿sabes qué son las advocaciones marianas? Este mes te lo vamos a explicar. A lo largo de la historia, la Virgen María se ha manifestado de diversas maneras, en diferentes lugares del mundo, para recordarnos el inmenso amor que Dios tiene hacia nosotros, sus hijos. La palabra “advocación” se emplea para nombrar el amparo, resguardo o defensa de un pueblo por parte de una divinidad o un santo. También se refiere a determinado atributo o a lugares vinculados con su presencia o el hallazgo de alguna imagen suya. Por ello, en el caso de la Virgen María, encontramos diversas advocaciones, como por ejemplo: la Virgen de Fátima, en Portugal; la Virgen de Lourdes, en Francia; o Nuestra Madre Santísima de la Luz y la Virgen de Guadalupe, en México.
Por esta razón es que podemos ver muchas imágenes de la Virgen, a veces muy diferentes entre sí. Hay tantas representaciones de ella como razas y lugares en el mundo, por eso también la vemos vestida de varias maneras, ya que su atuendo depende de la cultura de cada lugar y de la manera en que se manifestó a sus pobladores. Sin embargo, debemos recordar que, aun cuando se aparezca de formas tan diversas, la madre de Jesús es una sola y fue escogida por Dios para enviarnos a su Hijo a la tierra y perdonar nuestros pecados. Representada de diferentes modos, lo más importante al venerar a la Virgen es recordarla como un ejemplo para acercarnos a Dios, seguir a Cristo, ser sus discípulos y practicar sus enseñanzas. Por ello, amiguito, en este mes en que celebramos a las mamás, te invitamos a que conozcas otras advocaciones de nuestra Madre en el Cielo y reces en agradecimiento por el amor que nos da.
Actividad Amiguito, usa tu creatividad y felicita a tu mami por su día con una bonita tarjeta decorada, como la que Malaika le dio a la suya. Es muy fácil y sencillo, únicamente necesitas varias hojas de papel de diferentes colores, lápiz, tijeras y pegamento. Además, puedes apoyarte en las ilustraciones siguientes para elaborarla. ¡No olvides escribir un lindo mensaje en el que le expreses a tu mamá cuánto la quieres! 7 cm 4 cm
A
B
Instrucciones 1. Dobla la hoja del color que más te gusta por la mitad (esta será la tarjeta). En las demás hojas corta rectángulos de papel que midan 7 x 4 cm y dóblalos por la mitad. 2. Con el lápiz dibuja el contorno de medio corazón, con el centro hacia la parte doblada, en todos los rectángulos de papel, y recórtalos. 3. Pega los corazones en la tarjeta. Napenda mama yangu
* La tarjeta de Mailaika dice: Napenda mama yangu, que significa: “Te amo, mamá”, en swahili.
¡Feliz Día de las Madres! Queridas Madrinas: En este mes festejamos el don de la maternidad que Dios les ha concedido, y los Misioneros de Guadalupe las felicitamos y agradecemos el apoyo que nos brindan. Gracias a sus generosas aportaciones, nuestros misioneros y colaboradores pueden llevar el Evangelio a tierras lejanas, además de que muchos de nuestros seminaristas pueden concluir su formación sacerdotal. Por ello, este mes elevamos nuestras oraciones por ustedes y sus familias, para que Dios las llene de bendiciones y continúen siendo discípulos de Cristo. Atentamente.
Si desean apadrinar a uno de nuestros seminaristas, pueden donar alguna beca, ya sea completa ($ 12 000.00), media ($ 6 000.00) o parcial ($ 1 000.00), en la siguiente cuenta bancaria: Banamex | Misioneros de Guadalupe AR | Sucursal 870 | Cuenta: 5474-9 Referencia: 22222222-92 | CLABE: 002180087000547491 Para enviar su ficha de depósito o transferencia electrónica, o para pedir informes sobre otros medios para dar su donativo, comuníquense a: Línea Misionera (sin costo): 01 800 00 58 100 Correo electrónico: padrinosmg@gmail.com
muchas almas! El Centro de Orientación Vocacional (COV) de los Misioneros de Guadalupe invita a todos los jóvenes católicos de México que sientan interés por
cov Centro
Tel. (01 55) 5573 3000 Correo electrónico: vocacionesmg@hotmail.com
cov Occidente
Tel. (01 33) 3601 0815 Correo electrónico: vocgdlmg@hotmail.com
cov Norte
de nuestro país. ¡Anímense y pidan informes! ¡Vengan y decidan consagrar sus vidas en algo que durará hasta la eternidad!
Tel. (01 81) 8358 2101 Correo electrónico: covmty@hotmail.com
cov Sureste
Tel. (01 999) 290 8741 Correo electrónico: covregionsureste@hotmail.com Línea Misionera (sin costo): 01 800 83 15 350
El P. Daniel Segura Pozas, mg, nació en 1990, en Toluca, Estado de México. En 2007 ingresó al Curso Introductorio al Seminario de Misiones (Cisemi) para comenzar su formación sacerdotal. Realizó el Curso de Espiritualidad y Pastoral (Cespa) de 2011 a 2012, y recibió los Ministerios de Lectorado y Acolitado el 28 de enero de 2012. Concluyó sus estudios clericales en el Centro de Formación en África, en Nairobi, Kenia. Fue ordenado diácono en 2016 y realizó un año de servicio en la Parroquia de Kainuk, Misión de Kenia. Recibió la ordenación sacerdotal en septiembre de 2017, y fue nombrado asistente del Centro de Orientación Vocacional en la Ciudad de México, donde actualmente colabora. El P. Daniel comenta que desde niño tuvo inquietud por ser sacerdote gracias al párroco de su pueblo y a que conoció a algunos Misioneros de Guadalupe, con lo que además definió su interés por la evangelización. Como él, tú también puedes compartir tu fe con quienes no conocen a Jesús. ¡Responde al llamado de tu vocación!
Puede realizar donativos anónimos en la siguiente cuenta: Banamex | Sucursal 870, Cuenta 54749, Referencia 12345678-68, CLABE 002180087000547491. Si desea ser Padrino y recibir esta publicación, póngase en contacto con nosotros a la Línea Misionera para proporcionarle Mayor información. Oficinas de atención a bienhechores Ciudad de México Cantera 29, Col. Tlalpan, Del. Tlalpan, cp 14000, cdmx. Tel.: (01 55) 5655 2691 padrinosmg@gmail.com
Guadalajara Monterrey Madero 837, Habana 105, esq. Escorza, Centro, sj, Col. Altavista, cp 44100, Guadalajara, Jal. cp 64840, Monterrey , nl. Tel.:(01 33) 3825 2315 Tel.:(01 33) 3825 2315 padrinosgdl@mg.org.mx
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