Papa Francisco
El derecho a conocer el Evangelio
La evangelización está esencialmente conectada con la proclamación del Evangelio a quienes no conocen a Jesucristo o siempre lo han rechazado. Muchos de ellos buscan a Dios secretamente, movidos por la nostalgia de su rostro, aun en países de antigua tradición cristiana. Todos tienen el derecho de recibir el Evangelio. Los cristianos tienen el deber de anunciarlo sin excluir a nadie, no como quien impone una nueva obligación, sino como quien comparte una alegría, señala un horizonte bello, ofrece un banquete deseable. La Iglesia no crece por proselitismo sino “por atracción”. Francisco Exhortación apostólica Evangelii Gaudium (núm. 14)
Intenciones P. Ignacio Flores G., MG
Universal: Los medios de comunicación. Para que los medios de comunicación sean instrumentos al servicio de la verdad y la paz. Al comunicarnos establecemos contacto con otros seres humanos, Dios y el mundo; dialogamos entre nosotros, oramos con el Señor, y la creación nos dice y descubre cosas maravillosas mediante su belleza. Sin embargo, en esta época de comunicación sofisticada y tecnológica, tendemos a vivir más incomunicados y algunas ocasiones, tristemente, velados de la verdad, pues la transmisión de conocimiento e información puede ser fácilmente manipulada. Dios creó a los seres humanos dotados de inteligencia para integrar el mundo y relacionar a la creación. Cuando ese propósito se distrae, nuestra comunicación se deteriora. Roguemos a Dios que la tecnología y nuestro libre uso de ella sean un canal de encuentro y manifestación de la verdad.
Por la evangelización: La Virgen María. Para que María, Estrella de la Evangelización, guíe la Misión de la Iglesia de anunciar a Cristo a todos los pueblos. Siendo mexicanos, podemos experimentar de cerca la manera tan especial y magnífica que la Virgen María de Guadalupe adoptó para que la semilla de la evangelización pudiera germinar en nuestras tierras. Las culturas de América y de Europa, hermanadas por signos y manifestaciones divinas, fueron acopladas por el modelo de evangelización de nuestra Madre del Cielo: compasión, amor, respeto, justicia, esperanza, paz, etc. En pleno siglo XXI la Virgen María aún continúa la encomienda de evangelizar y unir a todas las culturas del mundo en torno a su Hijo, para hacerlas participar de sus promesas. Oremos para que Nuestra Madre nos permita colaborar en la construcción del Reino de Dios en cualquier circunstancia de nuestra vida cotidiana.
Mayo 2014
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Índice
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Una revolución silenciosa P. José Sandoval Íñiguez, MG
Publicación de Misioneros de Guadalupe
Ejemplar gratuito. Prohibida su venta. Año LXV • Núm. 773 • Mayo 2014
DIRECTORIO
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La cruz de Cristo P. Héctor Díaz Fernández, MG
Director: P. José Navarro González,
MG
Codirector: Juan José Ramírez Escarza Diseño editorial: Ivonne Castro Miranda Ilustración: Daniel Baltazar Sarabia
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Lágrimas de bendición P. Antonio de Jesús Mascorro Tristán, MG
Enlace administrativo: Mariana Valeria Córdova Sosa Webmaster: Jorge Hugo Guerrero Luna Sitio web: www.revistaalmas.com.mx
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Papa Francisco Intenciones Editorial Página del lector Los sacramentos Una vez en... Vida MG Pastoral vocacional Sólo para niños. Club de Niños MG Centro de Orientación Vocacional Bienhechores
Línea Misionera: 01 800 00 58 100
Portada El P. José Sandoval Íñiguez, MG, durante una Celebración Eucarística.
www.mg.org.mx
Almas es editada por Editora Escalante, SA de CV, Córdoba 17, PB, local 1, Col. Roma, Del. Cuauhtémoc, CP 06700, México, DF; editor responsable: P. José Alberto Contreras Téllez, MG. Distribuida por Misioneros de Guadalupe, AR, Cantera 29, Col. Tlalpan, Del. Tlalpan, CP 14000, México, DF. Certificado de Licitud de Título Núm. 555 (Época SEP), y Certificado de Licitud de Contenido Núm. 4414. Certificado de Reserva de Derechos al uso exclusivo del Título Núm. 04-1999050317152800-102. Impresa en Reproducciones Fotomecánicas, SA de CV, Duraznos 1, esquina Ejido, Col. Las Peritas Tepepan, Del. Xochimilco, CP 16010, México, DF. Tel. 5334 1750. Registro Postal Publicaciones Núm. PP09-0298 autorizado por Sepomex. El Instituto de Santa María de Guadalupe para las Misiones Extranjeras fue fundado en 1949 por el Episcopado Mexicano y la Pontificia Unión Misional del Clero para formar y enviar misioneros a los países no cristianos que le señale el Santo Padre. El Papa Pío XII aprobó sus Constituciones. El Primer Superior General fue Mons. Alonso M. Escalante. El Instituto es sostenido por los católicos mexicanos.
Editorial
María, madre de todos nosotros
Este mes celebramos en nuestro país el Día de las Madres. Se trata de un festejo en el que recordamos a aquellas mujeres que nos dieron la vida, pues nos trajeron al mundo y ofrecen lo mejor de sí por nuestro bienestar. En este sentido, debemos recordar a María, ejemplo de vocación materna y evangelizadora. María inició su camino hacia el cielo con la aceptación de la voluntad de Dios el día que el mensajero de nuestro Padre le develó cuál era su designio. Como madre de Jesús, siguió con fidelidad a su hijo a lo largo de su vida; también en su muerte y en su resurrección. María experimentó el martirio de su hijo en la cruz y vivió su pasión en lo más profundo de su ser. Pero así como se mantuvo unida a su hijo en vida y muerte, de la misma manera, con su Asunción, lo acompañó hasta la vida eterna. El hecho de que María goce de la gloria del cielo no significa que se encuentre lejos de nosotros. Muy por el contrario: María es también madre de todos nosotros y se encuentra siempre cerca; nos acompaña en nuestros problemas y angustias, en nuestros momentos de regocijo y de serenidad. Ella vive con nosotros y nos sostiene en la permanente lucha contra el mal. María camina a nuestro lado, sufre con nosotros, ríe con nosotros y nos colma de fuerza y de esperanza para seguir en el camino que nos llevará a gozar de la vida eterna. De lo anterior podemos estar seguros por el ejemplo que ella nos ofreció con su vida. En la circunstancia que vive el mundo en la actualidad (y particularmente nuestro país), no debemos dejar de acudir a María en la búsqueda de los caminos que nos lleven a la paz. Ella debe ser nuestra guía hacia el diálogo y la reconciliación. Podemos sentirnos seguros de orar a su lado, ya sea mediante el rezo del Santo Rosario o con alguna otra oración, pues, como buena madre, nos escuchará y nos asistirá en todo momento. ¡Recemos con nuestra Madre del cielo y con todas las madres de la tierra por el bienestar del mundo!
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Página del lector
Estimados Misioneros de Guadalupe y lectores de la revista Almas: Por medio de la presente deseo compartir con ustedes una experiencia de fe y mi acercamiento a la revista Almas. Hace un par de años mi familia pasó por un momento muy difícil, cuando mi mamá enfermó y al llevarla al hospital, lejos de mejorar, empeoró su condición. Lo peor ocurrió la noche que dejó urgencias. Los médicos aseguraron que estaría mejor, pero yo la veía muy mal. Al día siguiente nos llevamos una terrible sorpresa al encontrarla inconsciente, viviendo con la ayuda de un respirador. Los médicos se negaban a operarla y nos decían que las posibilidades de sobrevivir que tenía eran muy pocas. En algún momento mi mamá tuvo la visita de un sacerdote Misionero de Guadalupe, que amablemente platicó conmigo y nos brindó palabras de aliento. Además, a petición nuestra, le administró la Unción de los enfermos y rezó a su lado durante unos minutos. Al día siguiente un doctor íntegro se dispuso a realizar la operación. Después de dos o tres horas de cirugía, él nos indicó que la ingresaría al área de terapia intensiva, donde pasó cerca de 15 días. No recuerdo en qué momento de esos días me encontré con un ejemplar de la revista Almas y comencé a leerla, recordando una vez más la fe que heredé principalmente de mi madre. Cada noche rezaba a san Judas Tadeo y la Virgen María; oraba, agradeciendo la oportunidad que se le brindaba a mi mamá y pidiendo su completa recuperación. Así mismo, en cuanto me fue posible, dediqué algunos momentos de lectura de la revista Almas a su lado, para compartir la esperanza que hallaba en ella. Pasó todavía un mes más antes de que pudiéramos regresar a casa, gracias a los cuidados que mamá tuvo en el hospital y a la gracia del Señor. Afortunadamente contó con la presencia de un buen médico y de aquel sacerdote que nos recuperó la fe en el momento en que sentíamos perderla. Sin duda es una experiencia que ha cambiado nuestras vidas, y hoy más que nunca me siento en sintonía con las enseñanzas de nuestra Iglesia. Frecuentemente leemos las experiencias de los Misioneros de Guadalupe en 4
Revista Almas
Página del lector
otros países o los textos y pensamientos que comparten en otras secciones de su revista, todo lo cual nos impulsa a vivir y compartir nuestra fe con aquellos que nos rodean. Agradezco la atención que pongan a esta carta, y les enviamos los mejores deseos a todos aquellos viven a imagen de lo que nos enseñó Jesucristo.
Fernando R. E. Estimados Misioneros de Guadalupe: Envió estas líneas en recuerdo de su Madrina Luciana R. Y. Ella nació en 1929 en México, D. F. Su esposo falleció más de 20 años antes que ella y lamentablemente las hijas que tuvieron también nos han dejado. Por fortuna el Señor la bendijo con nietos y bisnietos, con quienes vivió feliz hasta el último momento. Ella era una mujer de fe que enseñó a su familia los valores de Jesús y nos fomentó el amor y apoyo a las Misiones. ¡Siempre le estaremos muy agradecidos!
Enrique G. M. Estimados lectores y bienhechores de los Misioneros de Guadalupe: Los invitamos a compartir brevemente con nosotros sus experiencias de fe derivadas de su ayuda a las Misiones. Pueden escribir al correo electrónico: almas@revistaalmas.com.mx, o a cualquiera de las direcciones que aparecen en la contraportada de nuestra revista. Todos los textos serán revisados y, en caso de ser publicados, podrán ser modificados según los criterios de contenido de nuestra revista.
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Una revolución silenciosa
Pero su influencia no se redujo al ámbito religioso, sino que también en los planos social y político se le reconoció y respetó como un gran líder a nivel nacional.
P. José Sandoval Í., mg
El P. José Sandoval recuerda al Cardenal Esteban Kim y la influencia que ha tenido sobre la sociedad de Corea. Años después de la muerte del Cardenal Esteban Kim Sou-hwan, acaecida el 16 de febrero de 2009, su memoria sigue fresca en el pueblo coreano y pareciera que se le recuerda cada vez con más cariño, pues desde aquella fecha han aparecido signos positivos inspirados en su persona. El Cardenal Kim se desempeñó durante 30 años como Arzobispo de Seúl, y durante ese tiempo la Iglesia católica, gracias a su influencia, tuvo un crecimiento de más de 800% en todo el país; tan sólo en la arquidiócesis capitalina las parroquias, que en principio eran unas 70, llegaron a ser más de 300.
En tiempos de la dictadura militar era el único que se enfrentaba al gobierno para exigir libertad, democracia y respeto a los derechos de los pobres, los obreros, los estudiantes, los partidos de oposición y los periodistas. Era la voz de los sin voz. Por ejemplo, cuando un grupo de estudiantes se refugió en la catedral después de una manifestación pacífica para pedir justicia y democracia, al llegar la policía para llevárselos, el cardenal salió al paso y dijo: “¡Primero pasan sobre mi cadáver que llevarse un solo estudiante de aquí!”. Aquellos fueron los años del gran desarrollo económico de Corea. Los trabajadores eran explotados con sueldos de hambre y jornadas de 15 y hasta 18 horas de trabajo, y el cardenal decía: “El país se está desarrollando con el sudor, las lágrimas y la sangre de los obreros, es preferible que el país crezca despacio, a que se explote a los trabajadores”. Además, siempre que había damnificados por inundaciones o por alguna otra causa, él se hacia presente para consolar y ayudar a la gente más necesitada. En los programas de desarrollo del gobierno, cuando se trataba de construir un área comercial o residencial para gente
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Oficina inspirada en el Cardenal Kim, para donantes de órganos en Corea.
acomodada, la gente pobre era desalojada y desplazada a zonas más remotas, y también ahí iba el cardenal para estar al lado de los pobres que veían entre lágrimas cómo sus casitas eran arrasadas. Ese compromiso con la libertad y la justicia movió a mucha gente en todo el país a solicitar su ingreso en la Iglesia católica. Cuando estaba ya muy débil y sentía que se aproximaba la muerte, pidió que no le pusieran ningún aparato para alargarle la vida artificialmente y lo dejaran morir de manera natural; quería experimentar la muerte, enfrentarla conscientemente. Un gesto generoso fue que donó sus córneas para que se usaran en un transplan-
te, y ese acto tuvo una tremenda repercusión, pues muchas personas del mundo artístico, sobre todo cantantes y actores, comenzaron a firmar los documentos para donar sus órganos para trasplantes e investigación; días después se instaló una mesa en el atrio de la catedral para que firmaran las numerosas personas que querían también ser donantes de órganos, y esto se extendió a otras diócesis y parroquias del país. Finalmente, en Seúl se abrió una oficina expresamente para que los futuros donantes realizaran los trámites pertinentes. A un año del fallecimiento del cardenal más de 200 mil personas habían prometido donar su cuerpo para esa noble causa.
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Por otra parte, también movidos por el ejemplo del cardenal, los sacerdotes coreanos comenzaron un tiempo de renovación espiritual, esforzándose por vivir con mayor entrega y santidad su compromiso sacerdotal. Otro fenómeno fue la conversión de muchos protestantes a la Iglesia católica, y la mejora de las relaciones entre la Iglesia católica y las distintas denominaciones protestantes. El ambiente ecuménico fue tan positivo que en diciembre de 2009 un grupo de pastores, representantes de las distintas iglesias protestantes de Corea, fue de peregrinación a Ita-
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lia, acudió al Vaticano para saludar al Papa y visitó Asís y otros importantes lugares de peregrinación del mundo católico. Así mismo, la Universidad Católica de Corea abrió el “Centro de Investigación Esteban Kim” para dar cursos sobre la verdad, el amor y la preocupación por los demás, y de esa manera seguir fomentando el espíritu que movió al Cardenal Kim durante su vida. ¡Aún después de su muerte, el cardenal continúa motivando los corazones del pueblo coreano hacia una vida más plena de justicia y fraternidad!
Revista Almas
Sacramentos
Lo
En esta nueva sección vamos a repasar lo que son, cuántos son y cuáles son los Sacramentos; los veremos de forma sencilla, evitando tecnicismos, para que todos nuestros lectores entiendan su significado y los reciban conscientes de lo que hacen. Como lo aprendimos en el catecismo, los Sacramentos son: signos sensibles que nos trasmiten la gracia de Dios a través del Espíritu Santo. Los sacramentos son siete: Bautismo, Confirmación, Penitencia o Reconciliación, Comunión, Unción de los Enfermos, Órdenes Sagradas y Matrimonio. Se subdividen en: - Sacramentos de iniciación a la vida cristiana: Bautismo, Confirmación y Comunión. - Sacramentos medicinales (para el alma): Penitencia o Reconciliación y Unción de los Enfermos. - Sacramentos de servicio: Órdenes Sagradas y Matrimonio. Así, pues, en cada sacramento recibimos la gracia del Espíritu Santo que nos da fuerzas para ser mejores cristianos. Poco a poco, a través de estas páginas de la revista Almas iremos repasando (o aprendiendo) lo que cada sacramento significa y por qué fue instituido, así como las bases bíblicas o de la tradición de la Iglesia católica.
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Una vez en... China ¿Dónde han estado ustedes los cristianos? Sucedió allá en el norte de China, donde la naturaleza duerme bajo los rigores del perpetuo invierno. En un recodo del camino el misionero tropezó con una pobre anciana, medio muerta de hambre y aterida de frío. Nadie le prodigaba la menor atención. El Padre le ayudó lo mejor que pudo, por prolongarle la vida que la muerte le disputaba. Ella, antes de morir, aprovechó las últimas fuerzas que le quedaban para preguntar al joven sacerdote: —¿Por qué se molestó usted atendiéndome, si nadie antes se había preocupado por mí?
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—Dios nos creó tanto a ti como a mí —le contestó—, y dijo que fuésemos por todas partes del mundo para ayudar a los necesitados. La viejecita quedó hondamente conmovida. Por primera vez en su vida oía hablar del amor de Dios a los hombres. Débilmente murmuró: —¡Qué religión tan hermosa! ¿Cuál ha sido su origen? ¿Quién la fundó? Rápidamente el misionero le explicó cuánto nos ha amado Dios, hasta enviar a su propio Hijo a
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este mundo para salvarnos; cómo Cristo bajó día con día y momento con momento para ayudar a los pobres y afligidos, y cómo nos legó su gran testamento: ordenó a sus discípulos ir por todo el mundo aliviando a toda creatura, auxiliando a los necesitados, repartiendo el amor por todos los caminos. La pobre anciana, sorprendida, preguntó al misionero cuándo vivió Cristo, suponiendo de él una respuesta: —Hace dos mil años. Ella apenas podía creerlo: —¿Quiere decir que hace dos mil años que Cristo mandó a sus discí-
pulos a que enseñaran el amor de Dios a todos los hombres? El sacerdote asintió. Para ella era difícil entender, y sus siguientes palabras hicieron al misionero sentirse turbado: —¿¡Pues dónde han estado ustedes los cristianos por espacio de dos mil años!? ¿¡Porqué no han cumplido con lo que Cristo les mandó!?
Queridos lectores, esta historia nos invita a reflexionar acerca del gran don que es conocer el Evangelio y nuestro deber de compartirlo con quienes no lo conocen, en nuestra vida diaria y en Misiones.
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Vida MG
40° aniversario sacerdotal P. Marco Antonio Martínez Franco, MG
El P. Marco Antonio Martínez ha compartido la Buena Nueva con los hermanos de Japón durante muchos años, además de haber colaborado en la promoción del Instituto y la atención a bienhechores.
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El P. Marco Antonio Martínez Franco, MG, es originario de la ciudad de México, donde nació el 26 de octubre de 1940. Fue en esa misma ciudad el lugar en el que realizó sus estudios de educación básica. El 10 de enero de 1960 ingresó al Seminario de Misiones, donde estudió Filosofía, alternando la formación eclesiástica con sus estudios en la Escuela Normal Superior. El P. Marco ha contado que cuando era adolescente vio una película sobre la vida de san Felipe de Jesús y su martirio en Japón, y a partir de ese momento quiso ser misionero: “Fue estando ya en el seminario cuando conocí la vocación sacerdotal. Nunca en mi juventud formé parte de algún grupo parroquial, todo lo que soy y lo que sé se lo debo a los Misioneros de Guadalupe que me formaron”. Así mismo, Revista Almas
ha comentado que su vocación también fue alimentada por la lectura de la revista Almas. El llamado del Señor al P. Marco lo llevó a ser el primer seminarista de Misioneros de Guadalupe que concluiría su formación al sacerdocio en una Misión. El P. Marco fue enviado a la Misión de Japón en 1968, y una vez ahí estudió el idioma durante dos años y posteriormente cursó la Teología en la Universidad Sofía de Tokio. Acerca de aquella experiencia, comentó: “El haber sido el primer seminarista que el Instituto envió a las Misiones para estudiar la Teología en el país en donde trabajaría como misionero, y haber podido terminar los estudios en Japón, ha sido para mí la muestra más clara de que Dios me creó y me eligió para ser miembro de esta familia misionera”.
En 1981 volvió a México para encargarse de la atención a bienhechores en Monterrey, N. L. En 1984 fue asignado a las mismas funciones, pero en la Procura de Los Ángeles, California, EUA. Entre 1987 y 1988 colaboró en la Dirección de Promoción de nuestro Instituto, y posteriormente volvió a Los Ángeles, Cal. En 1991 regresó de nuevo a la Misión de Japón, lugar donde ha desempeñado la mayor parte de su ministerio, tanto en trabajo parroquial como en diversos tipos de pastoral. Así mismo, ha formado parte del gobierno del Instituto en aquella Misión y hasta la fecha proclama la Palabra de Dios con los hermanos de ese país asiático.
En el marco del 25º Aniversario de la fundación del Seminario Mexicano de Misiones Extranjeras, fue ordenado sacerdote el 6 de octubre de 1974, por manos del Cardenal Miguel Darío Miranda y Gómez, Arzobispo de México. Su primer nombramiento como sacerdote misionero fue para colaborar en la revista Almas. Poco tiempo después regresó a la Misión de Japón, donde permaneció cerca de seis años, compartiendo el Evangelio con los no cristianos.
El P. Marco ha comentado que tiene la certeza de haber sido guiado por el Espíritu Santo en el camino de su ministerio. El próximo 6 de octubre cumplirá 40 años de dar lo mejor de sí a través del sacerdocio. ¡Muchas felicidades, P. Marco!
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La cruz de Cristo P. Héctor Díaz F., mg
El P. Héctor Díaz comparte una experiencia de su trabajo misionero con enfermos. “Padre, ven a visitar a un enfermo al que le dimos el Bautismo, porque ya le queda muy poco tiempo de vida”, me dijo una Hermana religiosa encargada del Hospice (lugar dedicado a ayudar a bien morir a las personas que sufren alguna enfermedad terminal). La seguí y me llevó a un cuarto donde yacía un hombre de entre 35 y 40 años, a quien acompañaba su esposa, que tendría cinco años menos que él. “¿Cómo estás? Te felicito por haber aceptado recibir el Bautismo; acabas de iniciar una nueva vida que te hace hijo de Dios y te permite vivirla como lo hizo su Hijo Jesucristo”. Ante mis palabras, él asintió, mostrando una cara de alegría que contrastaba con sus rasgos demacrados y su piel sin color. “Vendré con frecuencia y te iré platicando cómo vivió y la manera en que murió, como te lo muestra el crucifijo de la pared”. Él asintió nuevamente. De pronto, se me ocurrió agregar: “Ya sabes que Él sufrió y murió para salvarnos. Por favor, carga tú también tu cruz, síguelo, y ofrece todos tus sufrimientos por la salvación 14
de tu familia, tus amigos y enemigos, Corea y el mundo entero. Tu cruz, como la de Cristo, es un tesoro muy valioso que puedes utilizar para bien de todos… Dame un pedacito de ella para que yo también me salve”. El hombre entendió lo que le dije y se llenó aún más de alegría, la cual no disminuyó en los dos meses que tardó en morir. Mientras tanto, yo lo visitaba una o dos veces por día, le hablaba de Jesús, rezábamos juntos y le daba la bendición. Le regalé un catecismo para que lo leyera con su esposa y lo atendí lo mejor que pude. Al fin murió acompañado de los cuidados constantes de su esposa, quien estaba a su lado y lo cuidaba de día y de noche. Ella lloraba con grandes lágrimas. Para consolarla, le dije: “Ya sabe ahora, por experiencia propia,
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con qué gran amor y dedicación cuidó la Virgen María a su hijo, a pesar del terrible dolor que llenaba su alma al ver morir a su amado hijo”. La mujer sólo movió la cabeza para decir que sí y redobló sus lágrimas. “También aprendió ya, viendo a su esposo, el amor tan grande que por nosotros tenía Jesús, y la manera en que su corazón se llenaba de ese sentimiento tan grande y tan puro al cargar su cruz y morir en ella por nuestro bien y salvación. Cuando regrese a su casa, vaya a la iglesia católica más cercana, aprenda lo que le falta del catecismo, bautícese
y hágase amiga íntima de la Virgen María. Y ame y cuide a su familia de modo que todos se salven”. Ella asintió en silencio y le di la bendición. Estimados Padrinos y Madrinas, esta pareja me recuerda que el apóstol san Pablo dice que todos los bautizados completamos con nuestras vidas lo que le falta a la cruz de Jesús. Las dificultades y penas de la vida de hoy son nuestra cruz y tesoro que podemos cargar y ofrecer a Dios por nuestra salvación, de nuestros familiares y del mundo. No tengamos miedo, ¡Él está con nosotros!
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Pastoral vocacional
Descubrir a Cristo en la vocación
expertos en estos servicios pastorales tan significativos.
P. Ignacio Flores G., MG Cuando un muchacho se acerca a preguntarme sobre la vocación, me doy cuenta de que todavía hay varios jóvenes generosos que se sienten atraídos por el proyecto de Dios, que quieren seguirlo y descubrir ese gran misterio del llamado.
De vez en cuando me gusta recordar el proceso de mi propia vocación. Me gusta volver el tiempo y traer a la mente los primeros momentos en que nuestro Señor, a través de muchas personas, buscaba llamar mi atención y mostrarme lo que años más tarde tendría preparado para mí: el sacerdocio misionero.
A veces me pregunto cuál sería mi actitud ante estos jóvenes si no fuera un promotor vocacional de nuestro Instituto. Creo que los escucharía y trataría de contestar sus preguntas. Posiblemente no sería tan profundo y, por consiguiente, los enviaría a un promotor vocacional oficial, ya que su labor es ser
Para mí todo fue más claro en la sencilla conversación con un sacerdote Misionero de Guadalupe, donde mi llamado se evidenció directo y emocionante. Al igual que los jóvenes que encuentro en mi apostolado, yo también buscaba alguien que aclarara mis dudas e inquietudes vocacionales.
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Por eso mi compromiso es escuchar y atender, con la consideración de que son hermanos en Cristo que en un tiempo no muy lejano serán sacerdotes, religiosas, laicos consagrados o sólo buenos cristianos que después escribirán alguna experiencia vocacional como la mía.
Aquél sacerdote me atendió y me dio a conocer rápidamente lo que implicaba la vida misionera. Aunque él no era promotor vocacional, hizo bien su trabajo de animador y hoy en día me da gusto compartir lo que poco a poco voy redescubriendo gracias a la promoción vocacional, que me va dejando gratas experiencias como sacerdote misionero, sobre todo cuando puedo apoyar a algún joven en estas cuestiones. Por este motivo, cuando se acercan a mí con miedo y confusión por descubrir lo que Dios pide, considero que lo más importante no es ver a un joven inquieto que pide orientaciones, sino valorarlo como alguien en quien Dios se está fijando para cumplir una futura misión.
Siento que cuando un joven se dirige a cualquier promotor es porque ha visto algo especial que manifiesta perfectamente las expectativas vocacionales que espera esclarecer en su vida. Entonces se da una dinámica interesante que llamo “Descubrimiento de Cristo”: por un lado está el joven, que puede ver en nosotros a un Cristo atento y deseoso de hacer una invitación especial; y por otro, lo que nosotros podemos descubrir en la inquietud de aquellos jóvenes, como la presencia del mismo Cristo que nos dice: “¡Guíenlos, oriéntenlos!”. Me gusta describir este encuentro en las palabras del P. Alejandro Jaimes M., MG: “Un suelo sagrado”, al modo de Moisés en el pasaje de la zarza ardiente, donde todos podemos descubrir la presencia de Dios en una forma exclusiva. Animar a alguien a encontrarse con Cristo también significa experimentar el descubrimiento de la presencia de Dios en nuestras vidas. Encontrémonos y dejémonos encontrar por Él a través de los demás. ¡Sigamos siendo promotores desde lo que hacemos y vivimos!
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Lágrimas de bendición
joven dejó de latir, dejando el sueño de Agatha envuelto en una sombra de tristeza y dolor por la pronta partida de su hija.
P. Antonio de J. Mascorro T., mg
El P. Antonio Mascorro comparte la experiencia de fe de una mujer keniana. El sábado 22 del último mes con el que cerramos el año 2012 fue un día muy especial en la comunidad de Olperelongo y, concretamente, en la vida de Agatha Wayua, pues tuvieron que pasar más de 20 años para que su sueño se hiciera realidad. Siendo aún muy joven se unió tradicionalmente con Bernard Mutunga y muy pronto se convirtió en mamá. Sin embargo, esa dicha no borró la tristeza del fondo de su corazón por no haber recibido el Sacramento del Matrimonio y haberse alejado de la Comunión. Pero consciente de que su esposo era difícil de convencer estaba dispuesta a seguir encomendando a Dios su esfuerzo y su oración. Cuando parecía que sus ruegos habían encontrado eco en el corazón de Bernard, quien decidió iniciar la preparación sacramental, la fe de Agatha se vio probada, pues la enfermedad de Catherine su hija mayor impidió la realización de la tan ansiada boda religiosa: el joven corazón de Catherine se sentía cada vez más débil, por lo que todos los esfuerzos de la familia se concentraron en conseguir los medios para que recibiera la atención médica. Los esfuerzos fueron mayúsculos. Sin embargo, el corazón de la 18
Después de unos meses, cuando pensé que ya la herida había sanado, me invité a su casa e insinué la posibilidad de retomar el tema de la boda. Ellos entendieron y dijeron que estaban listos, sólo habría que poner fecha y atender a las cuestiones culturales. Así empezaron los preparativos, hasta que por fin llegó el día tan esperado. Al llegar vi pasar a Agatha acompañada de unas mujeres que le ayudarían a vestir su atuendo nupcial blanco. Después de un corto tiempo, ya con sus trajes respectivos, Agatha y Bernard se acercaron a recibir el Sacramento de la Reconciliación. El primero que se acercó, valiente y a pesar de sus nervios contento, fue Bernard; luego fue Agatha, con su sonrisa alegre y tratando de mostrarse serena a pesar del mar de sentimientos que anidaban en su corazón. Por fin, con la presencia de un brillante sol, inició la procesión rumbo a la
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iglesia. Adelante iban las niñas, que con rítmicas danzas seguían el ritmo del tambor y los cantos de alabanza del disminuido pero entusiasta coro de la comunidad; luego seguían algunos familiares y amigos, y al final Agatha y Bernard junto con Florence y Jacob, los testigos de la ceremonia. Los recibí en la entrada y luego continuamos juntos hasta el altar. Desde lo alto del presbiterio alcancé a percibir el llanto silencioso de Agatha, quien luego contagió a Florence; traté de no distraerme con el llanto solidario de dos mujeres de fe quienes tenían la tarea de leer la Palabra de Dios. Florence, como es su costumbre, leyó con voz potente y buena entonación. Luego el coro entonó el salmo correspondiente. Finalmente Agatha se acercó con paso lento al ambón y em-
pezó la lectura de una de las epístolas de san Pablo; un nudo en la garganta la obligó a hacer una pausa considerable y luego las lágrimas, que como cascada resbalaron por su rostro, la hicieron regresar a su lugar sin poder terminar la lectura. Cuando se inició el canto del Aleluya empezó a llover; era una lluvia inesperada que comenzó a caer de manera impresionante, de forma que terminé gritando para que se escuchara la narración del primer signo milagroso de Jesús en Caná de Galilea. El ruido de la lluvia contra los techos de lámina era tan fuerte que no pude continuar. Dejé que Dios manifestara su complacencia y sólo comenté: “¡Es una gran bendición!”. El coro se levantó y empezó a entonar un canto tras otro. Todos parados cantábamos, aplau-
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díamos y bailábamos; no había prisa, estábamos participando de la alegría de Dios. Cuando la lluvia fue menor continué con la homilía y luego con la celebración del rito del matrimonio, donde los nervios de Bernard no podían pasar inadvertidos. La Misa continuó como de costumbre, pero fue significativo el momento de la Comunión, porque cuando Agatha se acercó para recibir el Pan de Vida no había ya ninguna sombra de tristeza en su rostro. Había esperado este momento por muchos años, ¡tenía razón para que su alegría fuera plena! Cuando terminamos ya no llovía y continuamos el festejo con fotos, la fiesta y la tradicional partida de pastel. Luego me despedí e inicié mi regreso a Mashuru. En el camino la sorpresa fue grande, pues la lluvia fue en un diámetro menor a los cinco kilómetros. Con el volante en mis manos y la mente recordando el hecho me preguntaba la razón de las lágrimas de Agatha. No tengo respuesta, pero tal vez era la alegría ante un sueño hecho realidad; tal vez era tristeza por recordar la muerte de su hija; tal vez era un ofrecimiento de su vida y la de su familia a Dios... No sé, pero estoy convencido de que fueron lágrimas de bendición. Agradezco a Agatha por su fe y a Bernard por escuchar la voz del Señor. Espero que el Buen Dios siga bendiciendo a su familia. 20
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S Vera deseaba festejar el día de las madres de una forma diferente, y consultó con su hermano y su papá.
la familia, se dirigió al campo, pero antes de llegar, se reventó un neumático y no traían herramienta para cambiarlo.
me gusta mucho este lugar, podríamos pasar aquí el día de campo!
!
me gustaría festejar a mamá con un día de campo en la montaña.
sí, podríamos preparar carne asada!
por fortuna, su hermano encontró un lindo lugar detrás de unos árboles.
!
estaban muy contentos y se divirtían mucho, pero justo cuando comenzaban a preparar la comida empezó una tormenta.
Calma, hija, pronto pasará. quita esa cara triste.
un leñador y su hijo pasaron por el camino... llueve muy fuerte, pueden ir a mi cabaña, está muy cerca.
tenemos comida, podríamos prepararla con ustedes?
por supuesto!
en casa del leñador los recibió su esposa.
vera se sorprendió al notar que no había regalos o un pastel, sólo un poco de sopa y pan.
todos la estaban pasando muy felices y los sorprendió la noche.
pueden quedarse aquí y mañana les ayudaremos a cambiar la llanta de su camioneta.
A la mañana siguiente, mientras cambiaban la llanta, a vera se le ocurrió un detalle muy lindo...
creo que podríamos obsequiar tus regalos a esta familia.
me parece muy bien, para agradecer su hospitalidad.
la familia del leñador se puso muy feliz y vera, durante el regreso, reflexionó que para ser felices lo más importante es disfrutar lo que dios nos ofrece: la lluvia, el sol, la noche y, sobre todo, el amor de los demás.
¡Sigue los
pasos de Jesús!
A ti, joven mexicano que has sentido el llamado de Jesús para compartir su mensaje de vida con la gente que más lo necesita en México y en otros países, te invitamos a participar en las actividades del Centro de Orientación Vocacional (cov) de los Misioneros de Guadalupe. • cov México Tel. (01 55) 5573 3000 vocacionesmg@hotmail.com Línea Misionera (sin costo): 01 800 00 58 100
• cov Monterrey Tel. (01 81) 8358 2101 covmty@hotmail.com Línea Misionera (sin costo): 01 800 83 15 350
• cov Guadalajara Tel. (01 33) 3601 0815 vocgdlmg@hotmail.com
• cov Villahermosa Tel. (01 993) 315 2934 covtabasco@hotmail.com
¡Ven y encuentra el sentido que el Señor quiere para tu vida!
Becas misioneras ¡Apoyemos las vocaciones misioneras!
La dedicación de toda una vida al servicio de Cristo es un don inestimable. Las vocaciones deben procurarse en cada uno de los lugares donde ha sido proclamada la Palabra de Dios, para que algún día puedan surgir también en los lugares donde no lo conocen. Por eso los invitamos a fundar una beca y apoyar a los jóvenes entusiastas y generosos que quieren ofrecer su vida en favor de la Misión de la Iglesia. Beca completa: $ 12 000.00 • Media beca: $ 6 000.00 • Beca parcial: $ 1 000.00 Línea Misionera (sin costo): 01 800 00 58 100 Correo electrónico: padrinos@mg.org.mx
¡Muchas gracias por su ayuda a las Misiones!
¡Jesús te busca!
El P. José Sandoval Íñiguez,mg, nació en 1936, en Jalisco. En su juventud escuchó al Señor y decidió dedicar su vida al servicio. Ingresó al Seminario de Misiones en 1955. Recibió la ordenación sacerdotal el 16 de abril de 1967. Ha colaborado en las Misiones de Perú y, primordialmente, Corea. También ha formado parte del gobierno del Instituto y ha apoyado la formación de jóvenes seminaristas, así como la promoción de mg. Desde hace unos años realiza su servicio en su pueblo natal en Jalisco. Como el P. José, ¡tú también puedes llevar el mensaje de amor a los hermanos de otros países!
Ciudad de México
Cantera 29, Col. Tlalpan, Del. Tlalpan, cp 14000, México, df. Tel. (01 55) 5655 2691
Guadalajara
Madero 837, esq. Escorza, Centro, sj, cp 44100, Guadalajara, Jalisco. Tel. (01 33) 3825 2315
Línea Misionera: 01 800 00 58 100
Monterrey
Habana 105, Col. Altavista, cp 64840, Monterrey, Nuevo León. Tel. (01 81) 8358 2101
Villahermosa
Ejército Mexicano 167, Col. Atasta de Serra, cp 86100, Villahermosa, Tabasco. Tel. (01 993) 315 2934
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