Publicación de Misioneros de Guadalupe
Junio 2015 / Año LXVI • Núm. 786 • Ejemplar gratuito
Papa Francisco La propuesta del Evangelio
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eyendo las Escrituras queda por demás claro que la propuesta del Evangelio no es sólo la de una relación personal con Dios [...] La propuesta es el Reino de Dios (cfr. Lc 4, 43); se trata de amar a Dios que reina en el mundo. En la medida en que Él logre reinar entre nosotros, la vida social será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos. Entonces, tanto el anuncio como la experiencia cristiana tienden a provocar consecuencias sociales [...] El proyecto de Jesús es instaurar el Reino de su Padre; Él pide a sus discípulos: “¡Proclamen que está llegando el Reino de los cielos!” (Mt 10, 7). Francisco Exhortación apostólica Evangelii Gaudium (núm. 180)
Intenciones
Universal: Los inmigrantes y los refugiados. Para que los inmigrantes y los refugiados encuentren acogida y respeto en los países a donde llegan. Con el ejemplo de la familia de Nazaret podemos reflexionar sobre la situación de los migrantes y refugiados de nuestros tiempos. José, María y Jesús en exilio nos muestran un modelo de fe y esperanza para todos los exiliados que, por persecución o necesidad, se ven en la difícil y triste situación de abandonar sus lugares de origen, costumbres, tra-
Por la evangelización: Las vocaciones. Para que el encuentro personal con Jesús suscite en muchos jóvenes el deseo de ofrecerle la propia vida en el sacerdocio o en la vida consagrada. En la Jornada anual de oración por las Vocaciones se subraya la importancia de las vocaciones y su desempeño en la Misión de la Iglesia. Se nos confía el compromiso de intensificar la oración y el apoyo para que crezca el número de seguidores de Cristo en el estilo de vida religiosa. La primera comunidad cristiana es el núcleo ori-
diciones, familias y amigos, enfrentando rechazos y humillaciones. La Iglesia no es ajena a estas dificultades, por eso anima a la promoción de organismos legales, nacionales e internacionales, para defender los derechos de los emigrantes, los refugiados, y sus familias. Pidamos en este mes para que seamos más sensibles y compasivos ante las dificultades que sufren estos hermanos.
ginario de aquellos que se dejan cautivar por las palabras, obras y mirada profunda de Jesús. Ellos aceptaron la invitación amorosa que hoy continúa llamando a la noble tarea de proclamar el Evangelio. Pidamos para que Dios siga escogiendo a muchas personas que colaboren con perseverancia y generosidad en la realización de su plan salvífico.
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Índice
Padre, ¿qué va a hacer a Japón? 8 P. José Monrroy P., mg
Publicación de Misioneros de Guadalupe
Ejemplar gratuito. Prohibida su venta. Año LXVI • Núm. 786 • Junio 2015
DIRECTORIO Director: P. José Navarro González, mg Codirector: Juan José Ramírez Escarza
La divina Providencia 15 Cecilia García G., mla
Diseño editorial y edición web: Ivonne Castro Miranda Ilustración y edición web: Ricardo Hernández Hernández Enlace administrativo y edición web: Antonia Hidalgo López
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Papa Francisco Intenciones Editorial Página del lector Bienhechores Vida mg Cincuenta años de evangelización en Kenia Pastoral vocacional Sólo para niños. Club de Niños mg Centro de Orientación Vocacional
Webmaster: Jorge Hugo Guerrero Luna Sitio web: www.revistaalmas.com.mx Portada Cecilia García G., mla, con niños en la Misión de Mozambique.
www.mg.org.mx Línea Misionera: 01 800 00 58 100 Almas es editada por Editora Escalante, sa de cv, Córdoba 17, pb, local 1, Col. Roma, Del. Cuauhtémoc, cp 06700, México, df; editor responsable: P. José Alberto Contreras Téllez, mg. Distribuida por Misioneros de Guadalupe, ar , Cantera 29, Col. Tlalpan, Del. Tlalpan, cp 14000, México, df. Certificado de Licitud de Título Núm. 555 (Época SEP), y Certificado de Licitud de Contenido Núm. 4414. Certificado de Reserva de Derechos al uso exclusivo del Título Núm. 04-1999-050317152800-102. Impresa en Reproducciones Fotomecánicas, sa de cv, Duraznos 1, esquina Ejido, Col. Las Peritas Tepepan, Del. Xochimilco, cp 16010, México, df. Tel. 5334 1750. Registro Postal Publicaciones Núm. PP09-0298 autorizado por Sepomex. El Instituto de Santa María de Guadalupe para las Misiones Extranjeras fue fundado en 1949 por el Episcopado Mexicano y la Pontificia Unión Misional del Clero para formar y enviar misioneros a los países no cristianos que le señale el Santo Padre. El Papa Pío xii aprobó sus Constituciones. El Primer Superior General fue Mons. Alonso M. Escalante. El Instituto es sostenido por los católicos mexicanos.
Editorial
La predicación de la fe Juan José Ramírez Escarza
El Evangelio de Mateo nos enseña que quien cumple la voluntad del Padre entrará en el Reino de los Cielos (cfr. Mt 7, 21; 24-27). En este pasaje, Jesús hace evidente que un creyente verdadero no es quien únicamente proclama a los cuatro vientos la religión a la que pertenece. En la actualidad, podemos extender un poco la idea y decir que un creyente tampoco es quien sólo asiste a Misa los domingos y las fechas especiales del calendario litúrgico. Un creyente verdadero es quien escucha las palabras de Jesús y las pone en práctica (Mt 7, 24). Por ello decimos que ser cristiano es seguir a Jesús y asumir su estilo de vida. Esto tiene la consecuencia de un verdadero compromiso con la constitución del Reino de Dios entre los hombres, apoyado en obras y en una actitud humilde, sencilla, comunitaria, que nos permita conocer al otro, entender su sufrimiento y ser solidario con quien nos necesite. Recordemos que la predicación de Cristo iba acompañada por signos y hechos que apoyaban sus palabras. Fue así como curó enfermos y multiplicó los panes (cfr. Mt 15, 29-37). Así mismo, nuestra práctica cristiana debe ir respaldada por actividades que den testimonio de nuestra fe, por lo que se trata de acciones que beneficien a los más necesitados, espiritual y materialmente. Todo esto tiene que ver con el sentido de la Misión. Cada cristiano debe asumir la responsabilidad del compromiso misionero inherente a la fe, y tener en cuenta que misionar no es mero proselitismo, sino que en los tiempos en que vivimos se presentan nuevos desafíos a la forma en que se ha de compartir la fe con quienes tienen otras creencias. Así mismo, debemos tener siempre en cuenta que la salvación que ofrece Dios a través de Jesús es para todos los seres humanos. Por eso, el sentido final de vivir y compartir el Evangelio es el mismo desde siempre: en última instancia se trata de ofrecer nuestra vida por el bien de los demás, llevar al extremo, con hechos y obras, la práctica de amor que Jesús nos enseñó. Junio 2015
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Página del lector
Queridos Misioneros de Guadalupe: Quiero compartir con todos nuestros hermanos un acontecimiento que ha sido un ejemplo de vida y amor de Dios. El día 5 de febrero del año 2013 nuestros padres, Soledad L. P. y Vicente G. O. llegaron nuevamente juntos al altar después de 50 años de feliz matrimonio, y nosotros, sus hijos, estamos muy orgullosos. Ellos han sido el mejor ejemplo de amor, respeto, perseverancia y rectitud. Mi mama es Madrina de ustedes desde hace muchos años; sus oraciones y acercamiento con Dios, nuestro Señor, han permitido que estén hasta el día de hoy junto a nosotros. Envió esta foto donde están el día de su Misa de renovación de votos matrimoniales, a la cual asistimos sus seis hijos, regalo de Dios y del amor que los ha mantenido unidos. Gracias por ser parte de nuestra historia. Familia G. L. 4
Revista Almas
Página del lector Estimados Misioneros de Guadalupe: Mi nombre es Ma. Guadalupe R. y tengo muchos años de ser su Madrina. Habiéndose celebrado el sexto aniversario de la muerte de la señorita Ma. Teresa C. M., quiero hacer ante ustedes una breve semblanza de su vida, pues fue de entrega al servicio de la Iglesia por medio de diferentes apostolados en la Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación. Teresa fue integrante muy activa de la Acción Católica y muchas generaciones recibimos de ella instrucción religiosa, porque toda su vida fue catequista. Yo creo que cuando menos por unos 40 años se dedicó a entregar la revista Almas; en sus últimos años, caminando con su andadera, y después, en su silla de ruedas. Agradecemos a Dios por su vida plena. Yo tuve la fortuna de ser su amiga. Ma. Guadalupe R.
Estimados lectores: Los invitamos a compartir brevemente con nosotros sus experiencias de fe derivadas de la ayuda que brindan a las Misiones. Pueden escribir al correo electrónico: almas@revistaalmas.com.mx. Todos los textos serán revisados y, en caso de ser publicados, podrán ser modificados según los criterios de contenido de nuestra revista. Junio 2015
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¡Feliz Día del
Padre! Queridos Padrinos: Con motivo del Día del Padre queremos felicitar a todos nuestros bienhechores que han recibido, por gracia de Dios, el don de la paternidad. Ustedes son los pilares de sus hogares, y, los Misioneros de Guadalupe, con gusto, rogamos a Dios que fortalezca cada día su fe y estimule el compromiso con la realización de su Reino, a través de sus acciones propias y del ejemplo que proporcionan a sus hijos. Agradecemos en todo momento la cooperación material y espiritual que nos brindan con generosidad mes tras mes. Pedimos a nuestro Señor que los colme de bendiciones, dicha y felicidad a ustedes y a sus familias. Los tenemos en cuenta en nuestras oraciones cada día. Atentamente.
Oración por nuestros padres Señor, te agradezco por el padre que me diste y que tanto admiro. Haz que siempre lo ame más y que él se sienta amado. Auméntale las alegrías y no permitas que yo me convierta en una carga. Ayúdame a aliviar sus horas de cansancio y preocupaciones, para que pueda servirle en sus trabajos de cada día. No dejes, Señor, que los desengaños le hagan decaer o que el desánimo le domine. Ayúdale a enfrentar, con renovado coraje, sus responsabilidades, y a actuar frente a ellas de la mejor manera posible. Que sea firme y severo cuando sea necesario, sin dejar de ser bueno. Que no se pierda en la impaciencia, sino que sepa perdonar mis flaquezas. Que yo no repare en sus defectos, sino en sus cualidades, y que sepa no sólo admirar sus buenos ejemplos, sino imitarlos, especialmente cuando trate directamente con mis hijos. Consérvalo, Señor, en tu amor, y que nuestra familia, viviendo ahora unida bajo tus cuidados y bendiciones, pueda también vivir unida en el cielo para cantar tu nombre. Te lo pido en Nombre de Jesús, ¡oh, Padre de los padres! Amén.
Padre, ¿qué va a hacer a Japón? P. José Monroy Pereyra, mg
En la vida hay momentos en los cuales te cuesta cierto trabajo decidir, no porque las circunstancias sean adversas, sino porque sientes las limitaciones de tu cuerpo, de tu entorno, de la vida que llevas. A los 76 años de edad, volver a la Misión de Japón, con todo lo que ello implica, parecería algo imposible, puesto que ya no se cuenta con las fuerzas de otros tiempos. Pero pensando desde otro punto de vista, desde el punto de vista de que el hombre dispone pero el que determina las cosas es Dios, entonces comienza a cambiar todo lo que te impedía tomar una nueva decisión.
“Padre –se me preguntaba–, qué va a hacer a Japón?”. Y mi respuesta era sencilla: “Nada”. No porque no hubiera cosas que hacer, sino porque las circunstancias insinuaban que a esa edad ya no había posibilidades de proyectos que pudieran realizarse con comodidad. Pero he encontrado que sí se pueden hacer todavía muchas cosas, sobretodo si uno se pone en las manos de Dios como un instrumento, únicamente como una herramienta, que al ser utilizada por las manos divinas produzca el fruto deseado; porque el que actúa no es ya el instrumento, sino el autor de todas las obras. Reflexionando en este sentido, las edades no tienen ningún significado y lo único importante es eso: el querer ser, de verdad, un instrumento en las manos de Dios. Muchas veces nos engañamos, pensando que somos nosotros los que hacemos o realizamos las cosas, pero yo mismo me he dado cuenta de que no es así; más cuando se trata de la Misión. Después de las experiencias de tantos años pasados en este mismo lugar en el que ya me encuentro, he llegado a sentir que no basta con desear, con afirmar cosas que parecen extraordinarias, sino que se deben poner manos a la obra, tratando de servir a todos sin distinción de personas. Es muy importante una mayor cercanía a Dios para lograr esto. ¿Qué
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podemos hacer cuando nos alejamos de Dios y nos conformamos con hacer lo más indispensable, y muchas veces, de cualquier forma, hacerlo sólo por tratarse de una obligación que cumplir? ¿O cuando dejamos de hacer incluso lo más simple, alegando importantes ocupaciones que, viéndolo bien, no tienen la importancia que les asignamos? ¿Qué es en realidad lo que quieren ver los demás en nuestra manera de vida, incluso aquellos que no tienen nuestras creencias? ¿No querrán acaso ver en nosotros al hombre de Dios, al que es congruente con lo que predica o dice?
Mi querido lector, creo que estarás de acuerdo conmigo en que ante Dios la edad no cuenta, y que solamente tiene sentido lo que se hace por Dios. Qué edad tienes no importa, lo que sí importa es que trabajes por Dios en estos momentos de tu vida, para que Jesús, según el deseo del Padre eterno, sea conocido por muchos hermanos. Ojalá que seamos verdaderos instrumentos en las manos de Dios toda nuestra vida.
Por eso vuelvo a confirmar que regresé a Japón a no hacer nada personal, sino con el deseo de querer hacer lo que el Señor quiera realizar por un instrumento tan insignificante que tiene 76 años de edad. Junio 2015
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Vida MG
25° aniversario sacerdotal P. Carlos Domingo May Correa, mg
El P. Carlos Domingo May Correa, mg, nació el 4 de agosto de 1960, en la ciudad de Valladolid, Yucatán, en el seno de la familia formada por el señor Justo Pastor May y la señora Bertha Ma. Correa. Realizó sus estudios básicos en la misma localidad: la primaria en el Colegio Hispano Mexicano y la secundaria en la Escuela José Inés Novelo. Comenzó su preparación al sacerdocio en 1979, año en el que ingresó al Seminario Menor de la Arquidiócesis de Yucatán, donde concluyó el bachillerato. Sin embargo, pronto escuchó el llamado a la vida misionera, por lo que en agosto de 1981 ingresó al Seminario de Misiones. 10
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Entre 1981 y 1984 hizo sus estudios de Filosofía en la Universidad Intercontinental ( uic ), en la ciudad de México, donde años después, de 1986 a 1990, estudió Teología. Realizó el Curso de Espiritualidad y Pastoral de 1984 a 1985 en el Valle del Mezquital. El 7 de octubre de 1989 hizo su Juramento perpetuo de pertenencia al Instituto, y un día después fue ordenado diácono por Mons. Carlos Quintero Arce, Arzobispo de Hermosillo, en la Capilla central del Seminario de Misiones. El 21 de julio de 1990 recibió el Orden del Presbiterado en Valladolid, Yucatán, por imposición de manos de Mons. Manuel Castro Ruiz, Arzobispo de Yucatán. Su primer nombramiento fue para la Misión de Kenia, donde compartió el Evangelio entre los no cristianos de 1990 a 2000. Entre los años 2000 y 2006 fue colaborador del Curso de Espiritualidad y Pastoral, donde apoyó la formación de los seminaristas en su camino al sacerdocio.
Desde el año 2007 regresó a la Misión de Kenia, donde hasta la fecha colabora de manera ardua en compartir la Buena Nueva con quienes más lo necesitan. El P. Carlos ha comentado lo siguiente respecto a su vocación misionera: “Estando en una ordenación sacerdotal cuando estudiaba en el Seminario Menor de Yucatán, el obispo ordenante decía que la vocación es un llamado, una invitación en el amor. Me pregunté: ‘¿Y la gente que no conoce a Jesús, cómo descubre su amor?’. Entonces quise compartir mi fe y el amor de Jesús con toda la gente que aún no se ha encontrado con Él por falta de personas que se lo anuncien”. El próximo mes el P. Carlos cumplirá 25 años de entrega en la vida sacerdotal misionera, para llevar el Mensaje de Salvación a quienes no lo han escuchado. Esperamos que Dios siga colmando de bendiciones su ministerio y que nuestros Padrinos y Madrinas lo tengan en cuenta en sus oraciones. ¡Muchas felicidades, P. Carlos!
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Cincuenta años de evangelización en La evangelización en Mashuuru P. Antonio de Jesús Mascorro Tristán, mg
La Parroquia de San Pedro, en Mashuuru, pertenece al Decanato de Oloitokitok, de la Diócesis de Ngong, que se erigió como Prefectura en 1959, tan sólo unos meses después de que el Papa Juan xxiii anunciara la realización del Concilio Vaticano ii. Lo anterior representó una opción por los nómadas, concretamente por la tribu maasai. Se puede decir que las reflexiones emanadas del Concilio Vaticano ii acompañaron sigMG nificativamente la KE evangelización y convirtieron a la diócesis en un 1965 área de especial interés para los misioneros. Tres de las parroquias de esta zona se abrieron antes de 1968, y, a pesar de que había una extensa región sin atender, no fue hasta 1991
cuando se abrió la Parroquia de Lenkisem. Por su parte, Mashuuru fue una de las capellanías de esa parroquia hasta el 11 de diciembre de 1999, fecha en que se erigió como parroquia; el primer párroco fue el P. José Bejarano M., mg, a quien sustituyó el P. Víctor Piñón S., mg, en 2006. El 28 de agosto de 2011 un servidor tomó esta responsabilidad. Geográficamente, la parroquia se ubica en el Distrito de Mashuuru, aunque cinco de nuestras Y A capellanías están en el Distrito 2015 de Kajiado. La población en su mayoría es maasai, pero la presencia de otros grupos que han llegado a establecerse con fines comerciales es considerable; es una realidad con grandes retos que nos invita a buscar elementos de unidad y convivencia pacífica.
En el aspecto educativo hay un notorio analfabetismo en los adultos y una falta de oportunidades para muchos niños de ir a la escuela. Pero al mismo tiempo vemos cómo la “educación” está poniendo en peligro la permanencia de los valores culturales. Hay una pobre formación de los líderes sociales, quienes se aprovechan de su posición. Existen algunos elementos culturales que ponen en desventaja a la mujer, por ejemplo: poligamia, circuncisión femenina, matrimonios arreglados, etcétera.
Recientemente terminamos el análisis de la realidad social, el cual nos permitió constatar la manera en que las comunidades maasai se han quedado aisladas, carecen de los servicios indispensables y constantemente se ven afectadas por las sequias. Las vías de comunicación, todas de terracería, están en malas condiciones. La destrucción del medio ambiente es notoria con la indiscriminada tala de árboles y la explotación de los ríos de arena. Hay problemas de salud y, con tristeza, vemos la forma en que el alcoholismo y la prostitución empiezan a ser problemas serios.
Las Iglesias pentecostales, que por cierto tienen un fuerte apoyo económico, empiezan a proliferar. La ausencia de los hombres en la iglesia es notoria, muchos se dicen católicos, o al menos respetan y reconocen el trabajo de la Iglesia, pero
pastoral, que recientemente abrimos, ha contribuido satisfactoriamente con este fin.
en contadas ocasiones se hacen presentes en el templo. Falta compromiso y mayor formación de los comités de las comunidades. Hemos tomado las comunidades de base como el corazón de la pastoral. Se implementó el programa de reflexión bíblica, el cual ha tenido un buen impacto, y se ha tratado de sensibilizar a los líderes acerca de la importancia de su servicio en la línea evangélica. Esperamos concluir el nuevo plan pastoral en este año. Se continúa con el catecumenado, la catequesis presacramental y la formación permanente de los diferentes grupos parroquiales. Se ha iniciado con la promoción y la formación de los catequistas voluntarios coordinados por los catequistas de tiempo completo; el centro
Han pasado ya 15 años, reconocemos que todavía seguimos con estructuras muy débiles y que el caminar es lento y difícil. Sin embargo, nos alienta la posibilidad de estar con nuestra gente y promover los valores cristianos. Pedimos a Dios que ilumine nuestras acciones y agradecemos a todos nuestros Padrinos y Madrinas por su constante y valioso apoyo, sin el cual ninguno de estos proyectos podría realizarse en favor del Reino de Dios.
La Divina Providencia Cecilia García Guerrero, mla
Me llamo Cecilia García y soy Misionera Laica Asociada en la Misión de Mozambique. Llevo ya varios meses en esta Misión y, sin duda, mi vida se ha llenado de anécdotas y de experiencias inolvidables, por lo que me gustaría contarles una: Todos los lunes son mis días de descanso, pero, debido a que no vivimos en la capital, no hay muchísimas cosas por hacer en cuanto a diversión; es como vivir en un ranchito. Para salir de la rutina me ha gustado andar en bicicleta, y simplemente hacer eso es una aventura. Todo el mundo se me queda viendo, pues les causa curiosidad ver a una mujer blanca en bicicleta; además de que vivimos en la montaña, lo que implica subidas y bajadas, todo un reto físico.
pital del estado, a hacer compras. Entonces le llamé para preguntarle si podría ir con él y me dijo que sí; me fui a Jécua, donde viven los Padres mg, comí con ellos, me puse mis ungüentos, mi venda, y estaba lista para salir. Haríamos unas compras, después nos iríamos a tomar un café y, finalmente, regresaríamos. Chimoio no es ni un poquito parecido al concepto que yo tenía de ciudad. Hay mucha gente, vendedores ambulantes, etcétera. Terminamos las compras y nos dirigíamos a relajarnos a una de las pocas cafeterías, pero en un cruce de coches nos detuvo un policía de tránsito. Yo pensé: “¿Ahora qué pasó?, ¿por qué nos detiene?”. Nos dijo con mucha calma: “Por favor, lleven a esta señora al hospital”.
Un lunes decidí irme a otro pequeño pueblo, a menos de una hora en bici. De regreso ocurrió lo que tanto temía: me caí. Los caminos son de terracería, llenos de pozos y arena, por lo que se me descontroló la bici y caí. Gracias a Dios sólo fue un raspón en el brazo y un golpe en mi muñeca. Como buena “pata de perro”, eso no me detuvo para seguir paseando. Sabía que el Padre Héctor Hugo Ciprián S., mg, iría a Chimoio, caJunio 2015
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Ahí se acabó mi tranquilidad, pues inmediatamente vi que una joven señora iba corriendo hacia nosotros con un bebé; al verlo, me pareció que se encontraba muy grave. El coche venía lleno de cosas que habíamos comprado, pero, como pudimos, hicimos espacio para que entraran. La señora subió e iba histérica, diciendo: “¡Se me va a morir mi hijo! ¡No, Dios, ¿por qué?! Se me acaba de morir una niña, ¡no puedo perder otro!”.
sarán que yo lo maté”. Pero no podía detenerme a pensar eso, lo que me importaba era que respirara, que llegara vivo al hospital.
Yo estaba muy nerviosa; por como vi al Padre, creo que se sentía igual que yo. Pensé: “Tú sabes primeros auxilios, Cecilia, ¡se valiente!”. Inmediatamente le pregunté a la señora: “¿Qué comió?”, y me respondió: “Sólo lo estaba amamantando”. Entonces se lo pedí y ella, sin dudarlo, me lo entregó.
Su mamá evidentemente seguía mal, alterada, preocupada, y no dejaba de preguntar: “¡¿Respira?!”. Yo traté de tranquilizarla, asegurándole que seguía respirando. Al darle primeros auxilios me di cuenta de que no tenía nada atorado en la garganta. Con dificultad respiraba, pero lo hacía; además, el bebé tenía convulsiones. Únicamente me restaba cuidarlo hasta llegar y abrirle la boquita para que respirara; tenía su quijada trabada.
Tengo que añadir, no sin cierta pena, que al recibir al bebé en mis brazos lo primero que pensé fue: “Si se me muere en el camino, pen16
Empecé a revisarlo según lo que recordaba de mi curso de primeros auxilios. El padre iba manejando rapidísimo, y yo ni siquiera ahora podría ubicar el hospital. Después de recibir al bebé no le despegué la mirada, y cada quien realizó la tarea que le correspondía.
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Creo que al entregarme al niño la señora sintió cierta tranquilidad. Llegamos al hospital, me bajé, se lo volví a entregar y corrió. Dejó todas sus cosas en el coche; yo las tomé y fui detrás de ella. Llegamos al consultorio, donde lo pesaron. Por mi parte, mojé una “capulana” (tela multifuncional que siempre traen las mujeres) y en ella envolvimos al bebé, para después administrarle medicamento. Según lo que me comentó la mamá, el bebé llevaba días con fiebre alta, y por eso convulsionó. Después de que le administraron la medicina empezó a respirar mejor. ¡Dios, sentí mucha paz!. Cuando íbamos de camino al hospital me parecía que se iba a morir en mis brazos; tenía la mirada perdida y todo su cuerpecito suelto. Me sorprendí de mi capacidad de maniobrar tan fácilmente con un bebé de ocho kilos, y más aún porque llevaba una mano vendada. Nos quedamos un tiempo a hacerles compañía. El niño, que se llama David, no dejaba de vernos. Esa noche casi no pude dormir. Me sentía nerviosa y no dejaba de pen-
sar en lo ocurrido, en el amor de esa mamá, desesperada por su hijo, capaz de hacer hasta lo imposible; un amor tan incondicional, y ella tan decidida a no perderlo. De igual forma recordaba su mirada de agradecimiento y de paz. Recordé que yo me sentía tan nerviosa que hice lo que pude, apenas lo que recordé. Sin duda, dos escenas fueron las que más me marcaron. La primera fue tener en mis brazos al bebé, que se veía como un niño muerto. La segunda fue verlo acostado, envuelto en una “capulana”, mientras me veía a los ojos y respiraba con tanta paz. Son instantes tan contrastantes uno y otro. ¡Gloria a Dios, que pone los medios, que da valentía y fuerza! Y es que sólo puedo pensar que esta experiencia es obra de su mano providente y de su amor incondicional. Les agradezco, queridos Padrinos y Madrinas, pues gracias a su apoyo los Msioneros Laicos Asociados a mg tenemos la oportunidad de compartir la Buena Nueva con la gente que más lo necesita, y experimentar, a la vez, estas manifestaciones del amor de nuestro Padre.
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Pastoral vocacional
¡Atençao, palmas! P. Ignacio Flores G., mg
“¡Atención, aplausos!” era una dinámica con la que un joven catequista nativo del lugar, junto con una religiosa y un servidor mexicanos, se disponía a celebrar la fiesta patronal de una aldea lejana a la Parroquia de Caxito, donde laboramos los Misioneros de Guadalupe en Angola. En aquella ocasión me llamó mucho la atención ver la manera en que los hermanos del sur del continente africano se preparaban para darle veneración a san Juan Bautista, o João Batista, como se le nombra en portugués.
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Con el fin de celebrar la fiesta del padroeiro (patrón de su capilla), todos se organizaban para recibir al sacerdote y celebrar la Misa entre danzas y cantos, y, de igual manera, para tener una convivencia en la cual, más tarde, se compartirían unos alimentos con lo que Dios socorriera. Esto se hacía con la finalidad de aumentar no solamente la unidad eclesial, sino también la unidad social entre ellos. Yo me daba cuenta de que esto era muy común en casi todas las aldeas que visitábamos, pero ese día había algo de “especial” que me invitaba a descubrirlo. En aquella ocasión la religiosa y el catequista habían preparado un pequeño programa para motivar a niños, jóvenes y adultos en su vida espiritual y comunitaria, tal y como cada miembro de la capilla de San Juan había esperado desde
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hacía algunos meses, con la última visita del Padre misionero. Era interesante ver cómo todas las cosas que se habían preparado, tanto de parte de la gente de la comunidad como de los misioneros que asistíamos a acompañarlos, se iban dando poco a poco durante aquella visita pastoral.
cuidado especial de que no se formara lodo dentro de este importante lugar. Por otra parte, el techo y los palos que soportaban los muros de varas y piedra igualmente eran tapizados con embeleçamentos (adornos de plástico en forma de flores) que denotaban muy visiblemente la ocasión de ese día.
Después de un rato de haber llegado y luego de saludar a los hermanos de esa comunidad, fuimos a la capilla. Ésta era sencilla, hecha de palos y pasto crecido que hacía las veces de techo; el área del altar era cubierta, a los lados y en la parte trasera, por sábanas y cobijas que la gente prestaba para que fuera más bonito su ambiente. El altar era de barro y rociado con agua en su contorno para que no se levantara el polvo; no obstante, se tenía el Junio 2015
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Todo era muy especial, y lo que más me llamaba la atención era la actitud y la disposición con la que participaba la gente, además de las sonrisas y la felicidad con la que estos hermanos en la fe esperaban la presencia de Dios en su humilde aldea. En esa ocasión aprendí que lo esencial era recibir a Dios en el corazón, en la vida, y celebrarlo en compañía del prójimo que vivía a nuestro lado y, por supuesto, del padroeiro, a quien encomendaban la fe y el cuidado de la incipiente Iglesia católica de aquel lugar. Todo aquello me resultaba distinto a lo que había experimentado en otros lugares y, por lo tanto, me parecía atractivo como para invitar a otros jóvenes a misionar.
experiencias grandiosas que Cristo, aun hoy en día, sigue depositando en muchos corazones. Hacen falta misioneros y misioneras que enfrenten los retos por la causa de la Evangelización; y tal vez ustedes saben de algunos jóvenes que puedan ser grandes misioneros al servicio de Dios entre nuestros hermanos que todavía no lo conocen. Atrévanse a decir “¡Sí!”.
Actualmente hacen falta muchos misioneros y misioneras en todo el mundo, pero también creo que en nuestro México hay muchos jóvenes que pueden compartir y dejarse llevar por las
Si quieren ver un poco de la experiencia que les narré, los invito a que vean un breve video en el sitio: www.revistaalmas.com.mx/ atencionpalmas.
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Sólo para niños
¡Hola, amiguitos! ¿Sabían que el 5 de junio se celebra el Día mundial del medio ambiente?
Sí, mi familia y yo vivimos en una granja ecológica, donde no contaminamos, usamos materiales degradables y reciclamos todo lo que sobra.
¡Muy bien! Es necesario que tomemos conciencia y realicemos acciones para conservar el hogar que Dios nos dio para vivir.
Mi papá me ha enseñado a aprovechar y en casa volvemos a usar varios materiales: envases de vidrio y plástico, hojas de papel escritas por un solo lado, cajas de cartón...
Pues en África mucha gente colabora con el reciclaje de basura y hasta vive de separar materiales como vidrio, envases pet, latas de aluminio, cartón y papel, que se se venden en centros de acopio.
Nosotros aprovechamos también los residuos orgánicos en hacer abono para nuestras plantaciones, con lo que evitamos erosionar el suelo.
¡Yo tengo un triturador orgánico llamado “puca”, que es un lindo perrito!
Y como ustedes saben, los envases de plástico o pet son un gran problema en la actualidad, pues contaminan ríos, mares y océanos.
¡Jajajaja!
¡Sí!, por eso en Oceanía recolectamos los envases que dejan los turistas y hacemos botes de pesca y tablas de surf.
en África nos han enseñado a hacer casas con botellas pet, pues son muy resistentes y buenos aislantes térmicos para protegernos contra los cambios bruscos de temperatura.
Yo hago alhajeros, cajitas y muchos adornos para la casa.
Y tú, ¿qué estás haciendo por nuestro planeta?
En Japón hacemos jardines colgantes con botellas de pet y aprovechamos el poco espacio que tenemos en casa para tener plantas que nos dan alegría y oxígeno.
Y yo, a ejemplo de san Martín de Porres, el Santo de la escoba, hago escobas con botellas pet.
¡Tú puedes ser misionero! Joven católico, si quieres tomar grandes decisiones en tu vida, te invitamos a participar en las actividades del Centro de Orientación Vocacional (cov) de los Misioneros de Guadalupe.
cov
México
cov
Monterrey
cov
Villahermosa
cov
Guadalajara
Tel. (01 55) 5573 3000 vocacionesmg@hotmail.com 01 800 00 58 100
Tel. (01 993) 315 2934 covtabasco@hotmail.com
Tel. (01 81) 8358 2101 covmty@hotmail.com 01 800 83 15 350
Tel. (01 33) 3601 0815 vocgdlmg@hotmail.com
¡Ven y responde al llamado de tu vocación!
Becas misioneras “Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Nueva a toda la creación” (Mc 16, 15) Los misioneros ancianos invitamos a nuestros bienhechores a apoyar la vocación de quienes han decidido consagrar su vida a la Misión de la Iglesia. Al donar una beca, alguno de nuestros seminaristas completará su formación sacerdotal.
Beca completa: $12 000.00 • Media beca: $6 000.00 Beca parcial: $1 000.00
Línea Misionera (sin costo): 01 800 00 58 100 Correo electrónico: padrinos@mg.org.mx ¡Necesitamos más operarios que prosigan el trabajo de evangelización entre los no cristianos! Por ello, agradecemos infinitamente a las personas que nos ayudan y las recordamos en nuestras oraciones.
¡Apoyemos con entusiasmo a las Misiones!
¡Jesús te busca!
E
l P. Antonio de Jesús Mascorro Tristán, mg, nació en Armadillo de los Infante, slp. Descubrió su vocación por diversos episodios de su vida, como la lectura de Almas cuando era niño, y su relectura años después. En 1993 ingresó al Seminario de Misiones y concluyó su formación sacerdotal en Nairobi, Kenia. Recibió el Orden de los presbíteros el 6 de abril de 2002, de manos de Mons. Luis Morales Reyes. Se ha desempeñado como vicerrector y ecónomo del Seminario Mayor de Misiones, y vicerrector en el Seminario Menor. Fue nombrado asesor del Centro de Formación mg en África en 2007, y en la actualidad comparte el Evangelio con el pueblo de Kenia, además de ser uno de los colaboradores más activos de la revista Almas. El P. Antonio escuchó desde niño el llamado de Jesús. Tú también puedes hacerte discípulo misionero de Cristo y ofrecer tu vida al servicio de quienes más lo necesitan. ¡Responde al llamado de tu vocación! Línea Misionera: 01 800 00 58 100
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