Publicación de Misioneros de Guadalupe
Febrero 2016 / Año LXVII • Núm. 794 • Ejemplar gratuito
Papa Francisco El encuentro personal con Jesús
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a primera motivación para evangelizar es el amor de Jesús que hemos recibido, esa experiencia de ser salvados por Él que nos mueve a amarlo siempre más [...] Si no sentimos el intenso deseo de comunicarlo, necesitamos detenernos en oración para pedirle a Él que vuelva a cautivarnos [...] La mejor motivación para decidirse a comunicar el Evangelio es contemplarlo con amor, es detenerse en sus páginas y leerlo con el corazón. Si lo abordamos de esa manera, su belleza nos asombra, vuelve a cautivarnos una y otra vez. Para eso urge recobrar un espíritu contemplativo, que nos permita redescubrir cada día que somos depositarios de un bien que humaniza, que ayuda a llevar una vida nueva. No hay nada mejor para transmitir a los demás. Francisco Exhortación apostólica Evangelii Gaudium (núm. 264)
Intenciones P. Ignacio Flores G., mg
Universal: El respeto a la Creación. Para que cuidemos de la creación, recibida como un don que hay que cultivar y proteger para las generaciones futuras.
Según el Salmo 136 (135), versos 1-9, el primer signo visible de la caridad de Dios está en la Creación. No obstante, muchos de nosotros permanecemos ciegos a estas manifestaciones que Dios nos hace y negamos ese mismo amor al destruir y abusar de la naturaleza. Gozar de estas maravillas no es privilegio de nuestra generación, sino también de futuras generaciones. Por tanto, nos queda el compromiso de concientizar, desde nuestra persona, a nivel familiar, comunitario y social, para preservar, proteger, reparar y gozar la maravilla de la creación. En este mes, además de reflexionar al respecto, se nos invita a actuar por la salvaguarda de la Creación para ser recíprocos en el encuentro de amor constante con Dios.
Por la evangelización: Los pueblos de Asia y la fe cristiana. Para que aumente la oportunidad de diálogo y de encuentro entre la fe cristiana y los pueblos de Asia. Cuando pensamos en Asia generalmente vienen a nuestra mente varios países que se relacionan con el progreso, la tecnología y la expansión económica en el mundo entero. Pero ¿qué podemos pensar sobre las comunidades cristianas en aquellos lugares? Desde hace años muchos misioneros de la Iglesia católica han tratado de compartir nuestra fe con
esos hermanos. Aún quedan muchos países que son motivo de Misión, donde se quiere contribuir en el progreso material y espiritual, en un ambiente de solidaridad, concordia, armonía y libertad para la profesión de fe. Oremos para que el espíritu misionero no decaiga, se profundice el diálogo interreligioso y poco a poco los gobernantes de los países asiáticos se muestren receptivos a las necesidades espirituales de sus pueblos.
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Índice
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Un niño de un año me saluda P. Héctor Díaz F., mg Publicación de Misioneros de Guadalupe
Ejemplar gratuito. Prohibida su venta. Año LXVII • Núm. 794 • Febrero 2016
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Lo pagaste con tu saludo P. Antonio de Jesús Mascorro T., mg
DIRECTORIO Director: P. José Navarro González, mg Codirector y edición web: Juan José Ramírez Escarza
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Papa Francisco Intenciones Editorial Página del lector Bienhechores Pastoral vocacional Vida mg Los Sacramentos Misioneros Laicos Asociados Centro de Orientación Vocacional Sólo para niños. Club de Niños mg Animación misionera
Diseño editorial y edición web: Eréndira Vázquez Vega Ilustración y edición web: Ricardo Hernández Hernández Enlace administrativo y edición web: Antonia Hidalgo López Webmaster: Jorge Hugo Guerrero Luna Sitio web: www.revistaalmas.com.mx Portada
www.mg.org.mx Línea Misionera: 01 800 00 58 100
El P. Antonio de Jesús Mascorro T., mg, con feligreses de la Misión de Kenia.
/misionerosdeguadalupe @misionerosmg
Almas es editada por Editora Escalante, sa de cv, Córdoba 17, pb, local 1, Col. Roma, Del. Cuauhtémoc, cp 06700, México, df; editor responsable: P. José Alberto Contreras Téllez, mg. Distribuida por Misioneros de Guadalupe, ar , Cantera 29, Col. Tlalpan, Del. Tlalpan, cp 14000, México, df. Certificado de Licitud de Título Núm. 555 (Época SEP), y Certificado de Licitud de Contenido Núm. 4414. Certificado de Reserva de Derechos al uso exclusivo del Título Núm. 04-1999-050317152800-102. Impresa en Reproducciones Fotomecánicas, sa de cv, Duraznos 1, esquina Ejido, Col. Las Peritas Tepepan, Del. Xochimilco, cp 16010, México, df. Tel. 5334 1750. Registro Postal Publicaciones Núm. PP09-0298 autorizado por Sepomex. El Instituto de Santa María de Guadalupe para las Misiones Extranjeras fue fundado en 1949 por el Episcopado Mexicano y la Pontificia Unión Misional del Clero para formar y enviar misioneros a los países no cristianos que le señale el Santo Padre. El Papa Pío xii aprobó sus Constituciones. El Primer Superior General fue Mons. Alonso M. Escalante. El Instituto es sostenido por los católicos mexicanos.
Editorial
Reflexionar en Cuaresma Juan José Ramírez Escarza
Estimados lectores de Almas, este mes festejamos la Presentación de Jesús en el templo y la Jornada de la Vida Consagrada, además de que da inicio el tiempo de Cuaresma. Como sabemos, la Cuaresma precede a la Pascua y es un periodo valioso e importante, de oración y preparación espiritual para el encuentro con Cristo. Además, este año, a la luz del Jubileo de la Misericordia, los católicos debemos recordar que Cristo es la mayor muestra del amor y la misericordia del Padre hacia nostros. Aquellas personas que han optado por la vida consagrada juegan un papel muy importante en esto, pues deben ser ejemplo de los valores y virtudes evangélicos, y hoy más que nunca se exige que su testimonio sea luminoso para motivar la unión de todos los cristianos y que se siga promoviendo la Palabra del Señor. En la Cuaresma Cristo nos habla y nos llama a la reconciliación, a poner en práctica todas aquellas acciones que fortalecen nuestra entrega y el compromiso hacia la fe que profesamos. Al ser sus discípulos, todos nosotros debemos estimular la reflexión y promover actos en favor de la paz, la concordia, la solidaridad, la fraternidad y la justicia; lo cual se favorece al poner en práctica algunas de las acciones tradicionales de este tiempo, como son el ayuno, la limosna y la oración, símbolos de nuestra conversión y el compromiso para vivir al modo en que lo hizo Jesus. Cristo siempre ofrece consuelo a quien lo necesita y brinda la esperanza necesaria para que, sostenidos en la fe, sigamos realizando nuestra vida hacia el bienestar de todos los hombres. Por ello, resulta importante que en estos días hagamos a un lado todo sentimiento de egoísmo, pues la Cuaresma es el momento ideal para evaluar nuestras vidas a la luz de las enseñanzas evangélicas y redireccionar lo que sea necesario con el fin de seguir siendo ejemplo y mostrar con nuestra forma de vida los valores que nuestro Redentor nos ha enseñado. Febrero 2016
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Página del lector
Queridos Misioneros de Guadalupe: Le escribo para platicarles que, desde que yo era muy pequeña, mi familia y yo hemos recibido mensualmente la revista Almas. Nací en un hogar católico y siempre me sentí muy interesada en poder ayudar a los misioneros. Mi mamá, su Madrina, es la señora Dinorah P. Ella nos educó inculcándonos mucho amor por los Misioneros de Guadalupe. Nuestro Padre Dios me ha dado muchas bendiciones, y el día de hoy soy madre de dos niños: Sebastián y Santiago; siempre le pido a nuestro Señor que uno de mis hijos (o los dos) tenga la vocación para convertirse en misionero. En estos tiempos que estamos viviendo, de tanto vacío, necesitamos vocaciones sacerdotales para llevar la Palabra de Dios y el amor de la Virgen de Guadalupe a los hermanos que más lo necesitan. Nosotros siempre seguiremos apoyando a nuestros Misioneros de Guadalupe. Cuenten siempre con mis oraciones. Con amor, Paulina I.
Estimados lectores: Los invitamos a compartir brevemente con nosotros sus experiencias de fe derivadas de la ayuda que brindan a las Misiones. Pueden escribir al correo electrónico: lectores@revistaalmas.com.mx, o a cualquiera de las direcciones que aparecen en la contraportada de nuestra revista. Todos los textos serán revisados y, en caso de ser publicados, podrán ser modificados según los criterios de contenido de nuestra revista. 4
Revista Almas
¡Apoyemos las vocaciones misioneras!
La dedicación de toda una vida al servicio de Cristo es un don inestimable. Las vocaciones deben procurarse en cada uno de los lugares donde ha sido proclamada la Palabra de Dios, para que algún día puedan surgir también en los lugares donde no lo conocen. Por eso los invitamos a fundar una beca y apoyar a los jóvenes entusiastas y generosos que quieren ofrecer su vida en favor de la Misión de la Iglesia.
Beca completa: $ 12 000.00 Media beca:
$ 6 000.00
Beca parcial:
$ 1 000.00
Línea Misionera (sin costo): 01 800 00 58 100 Correo electrónico: padrinosmg@gmail.com
¡Muchas gracias por su ayuda a las Misiones!
Un niño de un año me saluda P. Hector Díaz Fernández, mg
Un día me subí al metro de Corea y me senté, contra mi costumbre, en un asiento reservado para las personas de edad avanzada, lisiados y mujeres embarazadas. En la siguiente estación se subió una pareja joven. La señora llevaba en brazos a un niño como de un año y el esposo cargaba una pañalera. Los únicos lugares libres eran, precisamente, los reservados para personas con ese tipo de características. El señor le dijo a su esposa que se sentara y lo hizo a mi lado, dejando un asiento vacío entre los dos. El hombre se quedó de pie. 6
Cuando el tren arrancó de nuevo, el niño, sin que se dieran cuenta sus papás, se me quedó viendo con sus ojitos negros. Como no dejaba de mirarme, levanté una mano y moví un dedo. El pequeño, sin vacilar, estiró una manita para agarrarme el dedo y luego se paró sobre las piernas de su mamá para poder alcanzarme, pues estábamos separados por un asiento. La mamá se dio cuenta de lo que quería hacer el niño y se movió un poco para que me alcanzara. Cuando por fin llegó a mi dedo, lo tomó con fuerza y comenzó a sonreír y a mover mi mano vigorosamente. Los papás observaban sin decir una palabra, pero admirados del comportamiento de su hijo. Los demás pasajeros notaron la alegría y el cariño con los que el niño continuaba sonriendo, pero también la ternura con la que me miraba y movía mi mano, sin soltarla. La curiosidad, tanto de los padres como del resto
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de la gente, se debía a que yo soy extranjero. Como mis rasgos físicos son distintos a los coreanos, normalmente cuando los niñitos me miran, en vez de alegrarse, se asustan. En ese momento moví mi otra mano como diciendo “adiós”, pero su mamá me dijo: “Tiene menos de un año; aún no sabe decir ‘adiós’”. Yo le respondí: “Señora, soy sacerdote católico, ¿me permite bendecir a su niño?”. Para mi sorpresa ella agregó: “También nosotros somos católicos”. “¿Cuál es su nombre de bautismo?”, volví a preguntarle. “Aún no estoy bautizada; me estoy preparando para recibir el sacramento, pero mi esposo sí lo está”, me dijo. “Bueno, ahora le voy a dar la bendición al niño y a ustedes; a toda la familia”, agregué, y, sin vacilar, dije en voz alta: “El Señor esté con
ustedes”. Ellos respondieron: “Y con tu espíritu”, a lo que continué: “Que Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes”. El niño no soltaba el dedo de mi mano izquierda, pero al llegar el momento en el que tenía que bajarme comenzó a mover su manita diciéndome “adiós”. Me despedí ante la admiración de toda la gente que nos rodeaba. El pequeño no dejó de sonreír. ¿Qué pensarían o dirían los padres del niño y el resto de los pasajeros? No lo sé, pero lleno de alegría y de agradecimiento le di las gracias a Dios. Elevé una oración interior por todos aquellos que, con sus oraciones, sacrificio y ayuda monetaria, hacen posible mi trabajo y el de todos los misioneros y sacerdotes. ¡Ya se han de imaginar que, con el gusto que traía, no me di cuenta si llegué a casa caminando… o volando!
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Pastoral vocacional El Centro de Orientación Vocacional de los Misioneros de Guadalupe P. Ignacio Flores García, mg
“¿Qué necesito para ser sacerdote misionero?” es una de las principales preguntas que me hacen los jóvenes con curiosidad e inquietud vocacional, ya sea que apenas se les presente o que desde tiempo atrás se manifestó. Esta es la misma pregunta que, con mucha frecuencia, me hacen algunas personas en las iglesias o quienes pertenecen a algunos grupos parroquiales: “Padre, conozco a un joven que quisiera saber sobre el seminario, ¿qué necesita para ser sacerdote misionero?”.
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La primera respuesta que les doy comienza por agradecer su valor y su intención de conocer más sobre la vida del seminario, y específicamente sobre la vida de un sacerdote. El llamado de Dios es muy especial y único con cada uno de nosotros; podríamos encontrar ciertas similitudes entre nosotros, porque asisitíamos a algún grupo de la iglesia, porque de pequeños jugábamos al sacerdote con nuestros hermanos, primos y amigos, etc., pero al final el llamado siempre es particular y diferente. Por eso es importante (y para mí resulta un regalo renovador) escuchar el interés del muchacho que quiere aclarar su posible llamado hacia la vida sacerdotal misionera. El Centro de Orientación Vocacional (cov) de los Misioneros de
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Guadalupe es un lugar que ofrece un espacio físico, espiritual, de convivencia y oración para que los muchachos que tienen inquietudes vocacionales puedan aclarar y escuchar más finamente el llamado de Dios en su vida. Actualmente contamos con cuatro centros: uno en Villahermosa, región suereste; uno en Monterrey, región norte; uno en Guadalajara, región occidente, y uno más en la ciudad de México, región centro. Cada centro ofrece una reunión mensual para tener el acompañamiento y la animación a esta vocación. A través de la convivencia, de momentos de oración y encuentro con Dios, de charlas sobre valores
y crecimiento humano, de actividades de pastoral o apostolado (servicio) algún fin de semana, los muchachos se dan un espacio para encontrarse más con ellos mismos, con sus compañeros y con el(los) sacerdote(s) encargado(s) de cada centro, para tener entrevistas personales. En ciertas ocasiones logro percatarme de que los muchachos no quieren aceptar una invitación a algunos de nuestros encuentros por miedo a que, una vez que hayan pisado el seminario, en ese mismo encuentro mensual recibirán la sotana y renunciarán a lo que la vida les ofrece en la etapa de sus vidas que están viviendo.
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del Seminario de Misiones Extranjeras de los Misioneros de Guadalupe.
Lo cierto es que el Centro de Orientación Vocacional es un espacio para descubrir el llamado de Dios en la vida y para hacer un proceso de discernimiento. Dios nos da la libertad y nosotros respetamos esa libertad. Precisamente, los Misioneros de Guadalupe ofrecemos este espacio para que los jóvenes consideren que, entre las opciones de vida, siempre hay una muy hermosa, gratificante, llenadora de sentido, que es como cualquier otra carrera: el sacerdocio; que además es un poco más grandioso y aventurero si es misionero, pues dejamos nuestra patria para ir al encuentro y compartir nuestra fe con hermanos en otros países. El cov de los Misioneros de Guadalupe no es un centro para guiar a los muchachos en la elección de carreras o estudios profesionales, sino un lugar especial donde un joven puede aclarar su vocación y responder generosamente al llamado que Dios le hace, en la opción 10
En mis años de experiencia en el cov he tenido la dicha de conocer a jóvenes que hoy en día ya están en etapas adelantadas de su formación sacerdotal y siguen alimentando constantemente sus anhelo misionero en medio de alegrías y dificultades, siempre en la confianza del Dios amoroso que les ha hecho un llamado. También he compartido mucha amistad con algunos otros muchachos que prefirieron estudiar una carrera profesional y siguen respondiendo desde ahí, con mucha alegría, al llamado de Dios hacia la felicidad; incluso algunos más ahora están felizmente unidos a su esposa. Para mí esto es muy agradable, sobre todo ver la manera en que todos ellos descubrieron el camino de su vocación, forjando, además, muchas amistades con jóvenes de todos los estados del país. Al cov asisten muchachos de entre 15 y 29 años de edad que terminaron sus estudios de secundaria, preparatoria o carrera profesional. Aquellos que por alguna razón no pudieron concluir sus estudios de universidad y sienten el llamado son invitados a conocer, valorar y experimentar por sí mismos parte de lo que es la vida en el seminario; esta etapa representa el primer acercamiento con la vida de los sacerdotes y seminaristas misioneros. El tiempo de acompañamiento va de seis meses a un año con la mo-
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dalidad mensual, y el objetivo del centro es orientar al muchacho hacia la etapa del preseminario, donde, al final del curso del cov, un joven puede optar por dar un paso más en la vida del seminario, esperar un tiempo para tener mayor claridad o caminar en la ruta que su corazón le indique. Ver cómo un muchacho continúa con una sonrisa el camino que él y Dios vayan forjando siempre es muy satisfactorio para mí y un motivo de agradecimiento hacia Dios. Este primer encuentro que ocurre en el cov es un acercamiento libre, abierto, y tiene la finalidad de ofrecer a los jóvenes un medio para responder generosamente a la posible invitación que Dios les hace para seguirle. Estimados Padrinos y Madrinas, en el próximo mes esperamos compartir la experiencia de uno
de los muchachos que ha pasado por esta etapa del cov. Aunque son muchas las historias que han surgido en este lugar, ojalá que esa experiencia en particular pueda ser significativa para algún joven lector o alguien que ustedes conozcan y tenga inquietud por la vocación saderdotal misionera. Joven, ¡ten confianza!, ¡acércate a descubrir qué es lo que Dios quiere de ti! ¡Anímate a encontrarle más sentido a tu vida en esta experiencia que también ofrece muchas alegrías y satisfacciones! Queridos lectores, seamos ecos de la invitación que Dios le hace a la juventud y propongamos a algún joven conocido o familiar la posibilidad de vivir una experiencia en el Centro de Orientación Vocacional de los Misioneros de Guadalupe. ¡Que Dios los bendiga!
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Vida MG
50° aniversario sacerdotal P. Juan José Corona López, mg
El P. Juan José Corona López, mg, nació el 7 de enero de 1943 en la familia formada por el señor Juan Corona y la señora Carmen López. Es originario de la ciudad de Guadalajara, Jal., donde realizó sus estudios básicos. El P. Juan José ha comentado que su vocación surgió mientras participaba en los círculos vocacionales que dirigía el P. José Álvarez Herrera, mg, en Guadalajara, Jal., y de ahí decidió ingresar al Seminario de Misiones. Por ello, en 1954 inició su formación sacerdotal al ser aceptado como parte de los seminaristas con los que comenzaron las actividades del Seminario Menor mg en Guadalajara.
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Entre 1959 y 1961 continuó su preparación con los estudios de Filosofía, en el Seminario Mayor mg, en la ciudad de México. De 1961 a 1966 recibió la instrucción en Teología en el Colegio Máximo de Cristo Rey, de sacerdotes jesuitas. El 10 de julio de 1966 recibió el Sacramento del Orden del presbiterado en la Capilla del Seminario Mayor de Misiones. Su obispo ordenante fue Mons. Alonso Manuel Escalante y Escalante, Superior General de los Misioneros de Guadalupe. Posteriormente se trasladó a Roma y obtuvo la Licenciatura en Liturgia, en el Pontificio Ateneo de San Antelmo.
Acerca de su labor sacerdotal, el P. Juan José comenta lo siguiente: “La experiencia en la Misión de Corea, aunque fue breve, le ha dado sentido a todos los años que he estado sirviendo al Instituto fuera de la Misión; ‘fuera’ físicamente, porque considero que cualquier actividad que se desempeñe en favor del Instituto está ligada a la Misión”.
A su regreso en México se integró como parte del equipo formador del Seminario Mayor, y después colaboró también en el Seminario Menor. En abril de 1971 fue nombrado para compartir el Evangelio en la Misión de Corea, donde permaneció hasta 1976. De esa experiencia destaca su servicio en Kwang Yang, en la Arquidiócesis de Kwangju, donde terminó la construcción de edificios y fue nombrado primer párroco. De vuelta en la patria formó parte del Consejo General del Instituto, y posteriormente se integró a los trabajos de la Universidad Intercontinental, donde colabora hasta la fecha.
En julio del presente año el P. Juan José celebrará 50 años de servicio sacerdotal entregado en los diversos campos que conforman el trabajo de Misioneros de Guadalupe. En la revista Almas lo felicitamos y pedimos por más años de trabajo fructífero a favor de los hermanos que todavía no conocen a Cristo. ¡Muchas felicidades, P. Juan José!
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Los Sacramentos
La Unción de los enfermos P. José Navarro González, mg
La Unción de los enfermos es el otro sacramento medicinal (como la Penitencia o Confesión), ya que también aquí se pide la salud del alma y del cuerpo. Tiene como finalidad conferir una gracia especial al cristiano que experimenta las dificultades de una enfermedad grave o de la vejez; se puede recibir cada vez que sea necesario. Las gracias recibidas por este sacramento son: la unión del enfermo a la pasión de Cristo, para su bien y el de la Iglesia; el consuelo, la paz y el ánimo para soportar los sufrimientos (ver St 5, 14-15).
morí y no perecí al salir de las entrañas?” (Jb 3, 11). El enfermo llega a sentirse una “carga” para su familia; por eso debe ser ayudado por la comunidad por medio del Sacramento de la Unción de los enfermos. Jesús se hace presente junto a la cama del enfermo para fortalecerlo, para consolarlo, para curarlo.
La enfermedad es un momento crítico en la vida de todo ser humano; el dolor muchas veces viene a debilitar la mente y a continuación le sigue la desconfianza en uno mismo, en los demás y, ¿por qué no decirlo?, incluso en Dios. En un momento crítico Job dijo: “¿Por qué al salir del vientre de mi madre no
Algunas personas dicen: “Dios me mandó esta enfermedad”, pero esto es incorrecto: Dios no manda enfermedades. El Evangelio muestra a Dios como un Padre bueno. La enfermedad es el mal del mundo que se nos acerca, y, en ese mal momento, el Señor está junto a sus hijos para fortalecerlos y ayudarlos a enfrentarse al mal.
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Isaías, el profeta, expone las señales de la manifestación de Jesús: “Los ciegos ven, los cojos caminan, los sordos pueden oír” (Is 35, 5-6). Cuando Jesús se presentó en la sinagoga, aseguró que “venía para curar los corazones oprimidos, para romper las cadenas” (Lc 4, 18-19). La presencia de Dios junto a nosotros es para luchar contra el mal.
tu casa y que se haga conforme a tu fe”; puso una prueba de fe y el capitán la superó (Mt 8, 13). En el Evangelio de Marcos Jesús baja de Monte Tabor acompañado de tres apóstoles, y se encuentra con que los demás discípulos están en apuros: un papá les llevó a su hijo epiléptico para que lo curaran, y los discípulos no pudieron curarlo. El papá enojado le dice a Jesús: “Lo traje Jesús exige fe a las personas que a tus discípulos y ellos no han se acercan a él. En el Evangelio podido”. Jesús los reprochó, de Mateo encontramos el caso de diciéndoles: “Gente sin fe, ¿hasun capitán que va a Jesús para ta cuándo tendré que estar con pedir por su sirviente, que está ustedes?”. El hombre le dijo a gravísimo. Jesús le responde en Jesús: “Si puedes, sánalo”. Jesús una forma bastante rara: “Vete a le dijo: “¿Cómo que si puedo?
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para que oren por él y, en el nombre del Señor, le unjan con óleo, y, cuando oren con fe, el enfermo sanará, y, si ha cometido pecados, le serán perdonados” (St 5, 13-15). Antes se le Jesús quiso perpetuar su mi- llamaba extremaunción. nisterio de sanación por medio de los discípulos: “Sanen a los Algunas personas, muy equivoenfermos que haya y díganles: cadamente, en estos momentos ‘El reino de Dios está ya cer- críticos de los enfermos, dicen: ca de ustedes’”(Lc, 10). Jesús “No llamen al Padre porque se les dio un mandato, no fue un va a asustar el enfermo”. Prejuiconsejo: “Salieron a predicar cio sin sentido cristiano, por el la conversión, sacaban muchos cual muchos han dejado morir a demonios, ungían con aceite a sus enfermos sin el consuelo y los muchos enfermos y los cura- efectos de la oración de la fe. Hay ban” (Mc 6, 12). Santiago tiene que recordar que además de espeun texto más específico, que la rar a que llegue el sacerdote para Iglesia ha insertado en el rito de orar por el enfermo, todo cristiano la Unción de los enfermos: “Si debe saber que su oración en faalguno está enfermo, que llame milia es de valor incalculable por la a los presbíteros de la Iglesia salud espiritual y física del enfermo. Todo es posible al que tiene fe”. Aquel hombre dijo: “Señor, yo creo; ayúdame a creer”. Es lo que debemos pedir a Dios: que nos ayude a creer.
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Misionero Laico Asociado... ¿Por qué no?
Los Misioneros de Guadalupe, teniendo en cuenta que la evangelización se lleva a cabo con la gracia de Dios y la colaboración humana, desde hace varios años ponen a disposición de la Iglesia su experiencia misionera y los recursos necesarios para asociar a los laicos en la tarea de evangelización.
Un Misionero Laico Asociado es una persona bautizada que, en el ejercicio de su profesión, quiere compartir gratuitamente su experiencia de Dios y tener una acción evangelizadora directa en algún país de Misión. Actualmente nuestros laicos asociados trabajan en Kenia, Guatemala, Perú y Mozambique.
Informes: P. Rodolfo Loza Hernández, mg Laura Leticia Marrufo Fang, mla Tel. (01 55) 5655 2691 Línea Misionera: 01 800 00 58 100 Correo electrónico: milaasmg@hotmail.com
Lo pagaste con tu saludo P. Antonio de Jesús Mascorro Tristán, mg
Aprovechando que ya el sol se disponía a decir “adiós” a ese viernes, decidí despedirme de los cristianos de la comunidad más joven de Namanga, que tiene por patrono a san Francisco de Asís y que es coordinada por Titus Kivuva. A pesar de que la tarde mostraba ya signos claros del ocaso y de que el viento, sin nada que pudiera interrumpir su camino, se empeñaba en empolvar el vestido de noche de este pueblo fronterizo, el murmullo cotidiano todavía no terminaba y las figuras de las personas a media luz aún se alcanzaban a distinguir gracias a las
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tenues luces de los quinqués que se mantenían pendiendo de las decenas de puestos que encuentran cobijo a lo largo del camino, las cuales parecían competir con la todavía tímida aparición de las estrellas. Con las frases de “adiós” y “buenas noches” en los labios y unas cuantas paradas para saludar, me dirigía a paso firme hacia la parroquia. Pero justo en la recta final, cuando estaba por tomar el estrecho callejón que va directo hasta la iglesia, escuché una voz conocida que, con familiaridad, me pedía esperar un poco. Al volver la mirada me topé con unos grandes y expresivos ojos que en un desnudo rostro apenas se distinguían entre la capa de humo que se levantaba del pequeño bracero donde asaba los últimos elotes de la jornada. Se trataba de Amina, quien, vistiendo su clásico bui bui,
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se solidarizaba a las normas tradicionales de su religión musulmana en este viernes de noche sin luna. Cuando llegué a su puesto, inmediatamente después de estrechar las manos, me acercó un banco de cuatro patas y, mientras compartíamos las últimas noticias, me ofreció uno de los más grandes elotes que aún tenía para la venta. Sin dejar de pronunciar palabra me dijo que ya estaba pagado. Con asombro ante su revelación, pregunté a quién se lo debía, y me sorprendí todavía más cuando con sencillez me dijo: “¡A tu saludo!”. Tal vez no pude ocultar mi desconcierto, por lo que sonrió y luego continuó: “Sí, lo has ido pagando cada vez que pasas y me saludas a pesar de no ser de tus cristianos”. ¡Me faltaban palabras para agradecer su generosidad y testimonio, puesto que, más que el tierno y sabroso
elote que ya saboreaba, en su sencillez me dio una gran lección. Me despedí deseándole buena noche. Luego seguí mi camino pensando en esta gente que logra ver en lo cotidiano signos de fraternidad; gente sencilla de corazón que es capaz de derribar fronteras de raza y religión para dejar ver la presencia de un Dios que quiere que nos veamos como hermanos. ¡Gracias, Amina!
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¡Tú puedes salvar muchas almas!
El Centro de Orientación Vocacional (cov) de los Misioneros de Guadalupe invita a todos los jóvenes que sienten interés por el sacerdocio a participar en las actividades que realiza en varias partes de nuestra república.
cov México Tel. (01 55) 5573 3000 Correo electrónico: vocacionesmg@hotmail.com Línea Misionera (sin costo): 01 800 00 58 100
cov Monterrey Tel. (01 81) 8358 2101 Correo electrónico: covmty@hotmail.com Línea Misionera (sin costo): 01 800 83 15 350
cov Guadalajara Tel. (01 33) 3601 0815 Correo electrónico: vocgdlmg@hotmail.com
cov Villahermosa Tel. (01 993) 315 2934 Correo electrónico: covtabasco@hotmail.com
¡Ven y decídete a consagrar tu vida en algo que durará la eternidad!
¡Ya llegué de la escuela, mamá!
¿Cómo te fue, hija?
Muy bien, pero hace mucho calor. ¿Me regalas un vaso con agua, mamita?
Está rica, ¿verdad? Es una de las cosas más maravillosas que nos dio Dios. Nereida, ¿sabías que las dos terceras partes de nuestro planeta son mares?
¿Entonces por qué dicen que tenemos que cuidar el agua, mamá? No entiendo... si tenemos mucha.
Pero, cuando vas a la playa, ¿puedes tomar agua del mar? No, ¿verdad? Desafortunadamente el agua marina no es potable y no puede calmar nuestra sed ni usarse para regar los campos agrícolas.
¿Pero qué es el agua mamá? En otras épocas el mar fue un medio de comunicación muy importante que llevó a los navegantes a tierras lejanas, como pasó con Cristóbal Colón, que el 12 de octubre de 1492 descubrió América…
Es un líquido incoloro e inodoro, cuyas moléculas están formadas por dos átomos de hidrógeno y una de oxígeno.
A ver, Nereida, ¿cuántos estados tiene el agua?
Los estados del agua son líquido, que es la que tomamos; gaseoso, que se encuentra en el vapor y las nubes; y sólido, como los hielos.
Así es, Nereida, ¡muy bien! Además, el cuerpo humano es 75% agua.
Las grandes corrientes de agua crean espectáculos muy bonitos en la naturaleza, además de energía eléctrica, que es la que hace que las fabricas trabajen y tengamos electricidad en nuestros hogares.
El agua, sobre todo, sirve para la agricultura, para que los campos sean regados y obtengamos alimentos; por eso las lluvias son tan buenas para que las semillas den su fruto. Sin ellas, los animales y peces no podrían crecer, y son con lo que nos alimentamos.
¿Sabías que en el mundo hay gente que tiene que caminar muchos kilómetros para conseguir un poco de agua?
¡Así es, Nereida, tenemos que cuidar el agua!
Entonces, mamá, por eso es tan importante cuidar el agua, ¿verdad? Pues es una de las creaciones de Dios más valiosas que poseemos; uno de nuestros mejores tesoros.
Animación
Misionera... ¿Por qué?
Entre las diversas cosas que fortalecen la fe, el Pueblo de Dios necesita formación misionera: actividades de animación orientadas a informar y formar para realizar la Misión universal de la Iglesia, promover vocaciones misioneras ad gentes (hacia los que todavía no conocen a Cristo) y suscitar cooperación para la evangelización. La tarea de formación misionera es responsabilidad de la Iglesia local, pero recibe la ayuda de los Institutos misioneros, pues es una
actividad central en la vida cristiana. Para enfrentar el reto de lo que también se conoce como nueva evangelización, los Misioneros de Guadalupe –a través de la Dirección de Promoción– ofrecemos los medios para animar, formar e informar al Pueblo de Dios. Así, a petición del párroco del lugar, organizamos una Semana de Animación Misionera en diversas parroquias de nuestro país, para que, como bautizados y miembros de la Iglesia, los feligreses tomen conciencia de ser testigos de la fe y la caridad de Cristo.
Nuestra próxima animación misionera se llevará a cabo del 21 al 28 de febrero en la Parroquia Señor de la Divina Misericorda, Fraccionamiento Lagunas, Villahermosa, Tab.
Los párrocos interesados en tener una Semana de Animación Misionera pueden pedir informes a:
Ciudad de México
Guadalajara
Villahermosa
P. Rodolfo Rafael Sánchez D., mg
P. Ángel Javier Tosca C., mg
P. Miguel Ángel González A., mg
Cantera 29, Col. Tlalpan, Del. Tlalpan, cp 14000, México, df. Tel.: (01 55) 5655 2691
Madero 837, esq. Escorza, Centro, sj, cp 44100, Guadalajara, Jal. Tel.: (01 33) 3825 2315
Ejército Mexicano 167, Col. Atasta de Serra, cp 86100, Villahermosa, Tab. Tel.: (01 993) 315 2934
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Buscan relevo
E
l P. Francisco Arriaga Méndez, mg, nació el 1 de junio de 1926 en San Nicolás, Mich. Formó parte del grupo fundador del Seminario Mexicano de Misiones Extranjeras. El 6 de enero de 1955 fue ordenado sacerdote en la Basílica de Guadalupe. Durante los primeros años de su ministerio desempeñó diversos cargos en México, pero desde 1964 dio su servicio sacerdotal en la Misión de Corea, sobre todo en la atención a parroquias (principalmente con los enfermos de Sorokto), aunque también ocupó el puesto de Superior de la Misión en más de una ocasión. El P. Arriaga considera que el trabajo misionero es de por vida y se encuentra en la espera de algún joven con la ilusión de seguir sus pasos y dar todo por quienes más necesitan de Jesús. Ese puedes ser tú... ¡Responde al llamado de tu vocación!
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