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ALMAS agosto 2020

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Año lxxi, Núm. 848 / Ejemplar gratuito

Agosto 2020


Papa Francisco

Exhortación apostólica postsinodal Querida Amazonia, núms. 78-80 2 de febrero de 2020

No nos apresuremos en calificar de superstición o de paganismo algunas expresiones religiosas que surgen espontáneamente de la vida de los pueblos [...] Algunas fiestas religiosas contienen un significado sagrado y son espacios de reencuentro y de fraternidad, aunque se requiera un lento proceso de purificación o de maduración. Un misionero de alma trata de descubrir qué inquietudes legítimas buscan un cauce en manifestaciones religiosas a veces imperfectas, parciales o equivocadas, e intenta responder desde una espiritualidad inculturada. Será sin duda una espiritualidad centrada en el único Dios y Señor, pero al mismo tiempo capaz de entrar en contacto con las necesidades cotidianas de las personas que procuran una vida digna, que quieren disfrutar de las cosas bellas de la existencia, encontrar la paz y la armonía, resolver las crisis familiares, curar sus enfermedades, ver a sus hijos crecer felices. El peor peligro sería alejarlos del encuentro con Cristo por presentarlo como un enemigo del gozo, o como alguien indiferente ante las búsquedas y las angustias humanas.


Intenciones P. Sergio César Espinosa González, mg

Universal: El mundo del mar. Recemos por todas las personas que trabajan y viven del mar, entre ellos los marineros, los pescadores y sus familias.

El mar es muy grande, puede ser muy bello o muy amenazador, según cómo y desde dónde se le mire. Se dice que los abismos del mar pueden ser tan grandes como las cumbres más elevadas que hay sobre la tierra. En él habitan millones de creaturas. Inmensa es también la cantidad de gente que vive gracias al mar: los navegantes y marineros que trasladan bienes o personas en sus embarcaciones; aquellos que se dedican a la pesca, ya sea en barcos enormes o en frágiles lanchas; los que investigan sus misterios, y los que nos preparan los espacios para divertirnos en sus playas. Detrás de cada uno de ellos es muy probable que haya una familia que comparte con alegría o con preocupación el trabajo de la gente del mar. El Papa Francisco nos invita a pensar en ellos y apoyarlos con nuestra oración para que lleguen al más seguro puerto, que es Dios mismo, guiados por la Estrella de la Mañana, María, nuestra madre.

Feligreses brasileños en compañía del P. José Luis Torres G., mg.


Ejemplar gratuito. Prohibida su venta. Año LXXI • Núm. 848 • Agosto 2020

Papa Francisco Intenciones Editorial Página del lector Bienhechores Pastoral vocacional Vida mg Infografía: Jurisdicciones de la Iglesia católica en Mozambique 14 Vida mg 16 Entrevista al P. José Bejarano, Martínez, mg. (2ª parte) 21 Sólo para niños 1 3 4 6 8 11 12

Portada El P. Griseldo Arroyo Pacheco, mg, con feligresas de una comunidad de la Misión de Corea.

DIRECTORIO

Sitio web: Director: Sergio Augusto Martínez Sánchez www.misionerosdeguadalupe.org/almas/ Codirector: Juan José Ramírez Escarza* f/misionerosdeguadalupe Diseño editorial: Enrique Ascencio Salgado* Ilustración: Ana Patricia García Sagrero t@misionerosmg *Edición web Línea Misionera: 800 00 58 100 Almas es editada por Editora Escalante, sa de cv, Córdoba 17, pb, local 1, Col. Roma, Alc. Cuauhtémoc, cp 06700, cdmx; editor responsable: P. Luis Alonso Yepes Cruz, mg. Distribuida por Misioneros de Guadalupe, ar, Cantera 29, Col. Tlalpan, Alc. Tlalpan, cp 14000, cdmx. Certificado de Licitud de Título y Contenido Núm. 16831. Impresa en Reproducciones Fotomecánicas, sa de cv, Duraznos 1, esquina Ejido, Col. Las Peritas Tepepan, Alc. Xochimilco, cp 16010, cdmx. Tel. 5334 1750. Registro Postal Publicaciones Núm. PP09-0298 autorizado por Sepomex. El Instituto de Santa María de Guadalupe para las Misiones Extranjeras fue fundado en 1949 por el Episcopado Mexicano y la Pontificia Unión Misional del Clero para formar y enviar misioneros a los países no cristianos que le señale el Santo Padre. El Papa Pío xii aprobó sus Constituciones. El Primer Superior General fue Mons. Alonso M. Escalante. El Instituto es sostenido por los católicos mexicanos.


Editorial

Juan José Ramírez Escarza

Codirector de revista Almas

El Papa Francisco nos invita constantemente a orar. Cada año comparte con todos los católicos las intenciones de oración que mes tras mes se dedican a pedir por diversas necesidades universales y por otras particularmente vinculadas a la evangelización. Este año, además, ha sido importante el acompañamiento dado al mundo en general con motivo de la pandemia que nos ha afectado. A través de diversos recursos digitales, en sus homilías y mensajes, el Santo Padre nos invitó en todo momento a orar por los enfermos, el personal sanitario, nuestros hermanos abandonados, las personas fallecidas; en suma, por todos aquellos afectados directa e indirectamente por tan terrible enfermedad, y por todos los que tendieron una mano para ayudar al prójimo. La oración es parte fundamental en nuestra vida de fe. Ya sea que elevemos nuestra oración para pedir un favor, realizar una adoración, agradecer un don, alabar a Dios, pedir la intercesión de algún santo, etc., orar es la manera en que entramos en contacto y en comunicación con Dios, pues a través de su práctica quedamos abiertos y dispuestos a la acción transformadora del Espíritu Santo y se nos va descubriendo la voluntad de Dios. Jesús nos enseñó el valor y la importancia de la oración. Muchísimos santos han sido partícipes de la tradición orante de nuestra fe, y hasta la fecha el Vicario de Cristo la pone de manifiesto para unirnos y afrontar las dificultades que nos afectan. Invitamos a nuestros bienhechores a ser constantes en su oración, con la cual también sostienen nuestro trabajo misionero.


Página del lector

Estimados Misioneros de Guadalupe: Agradezco el espacio para dar testimonio de la vida ejemplar de sus Padrinos Alejandro y Margarita, los únicos hermanos de mi papá, Jesús, también hombre justo, virtuoso, noble y ejemplar, que en paz descanse. Mis tíos nacieron en Tepetongo, Zac., en el seno de una familia cristiana, miembros de la Acción Católica. Después mudaron a Chihuahua y vivieron de manera sencilla, ambos en castidad. Como solteros, a mis hermanos y a mí nos trataron como si fuésemos sus propios hijos. La visita dominical era tradición y nos transmitían amorosamente la firmeza de la fe con sus anécdotas de vida en tiempo de la persecución religiosa. Vivieron siempre juntos, apoyándose amablemente uno al otro, comportándose conforme a los mandamientos, compartiendo con el prójimo el pan de cada día, comulgando y rezando a diario el santo Rosario. Margarita no padecía ninguna enfermedad, pero murió repentinamente en febrero de 2018. Al día siguiente, Alejandro, sin conocer lo ocurrido con su hermana, ya no se levantó, sólo abría los ojos y dormía por momentos, hasta que finalmente también falleció. Aún me parece ver sobre la mesa de la cocina varios ejemplares de la revista Almas, mismos que dejaban a la vista para que pudiéramos tomar alguno y conversar sobre la vida de los misioneros y su importante labor, así como orar por ustedes. Mi hermana Betty y yo tomamos la estafeta para dar continuidad al apoyo que les daban mis tíos y somos sus Madrinas. Les pedimos sus oraciones por toda la familia. Atentamente María Guadalupe Salazar Correa Estimados lectores: los invitamos a compartir brevemente con nosotros sus experiencias de fe derivadas de la ayuda que brindan a las Misiones. Pueden escribir a cualquiera de las direcciones que aparecen en la contraportada de nuestra revista o al correo electrónico: almas@misionerosdeguadalupe.org

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Maestría en

Inicio Agosto de 2020

Misionología

Acuerdo No. 20171416 del 24 de octubre de 2017 Modalidad mixta

La maestría responde a las dimensiones fundamentales de evangelización en la Iglesia y a la necesidad de continuar aprendiendo a realizar la labor evangelizadora ad gentes al estilo guadalupano, la cual nace de la misión y la vocación de los Misioneros de Guadalupe. Este programa comprende cuatro direcciones independientes, pero complementarias: Ad Gentes, Nueva Evangelización, Proyección Pastoral y Santa María de Guadalupe en la Misión. Su objetivo es formar misioneros y evangelizadores para el mundo. El programa está abierto a laicos y religiosos.

Razones para elegir este posgrado

Diseño de proyectos misioneros con aplicación de conocimientos al servicio de las necesidades de la comunidad. Aplicación de conocimientos en los diferentes contextos socioculturales y religiosos. Compromiso con los valores del desarrollo humano, con una marcada sensibilidad para el desempeño profesional. Trabajo en equipo para solucionar problemas de la comunidad.

NUEVO Programa académico

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El P. Luis Alonso Yepes C., mg, con niños de la Misión de Angola. “Ser creyentes de Jesús nos hace a todos nosotros corresponsables los unos de los otros, no podemos ser indiferentes ante los problemas de los demás, debemos orar y ayudarlos, esto es ser cristiano” (Papa Francisco)

Amados Padrinos y Madrinas: Con el paso de los meses hemos aprendido a ver la vida de una forma diferente; hemos sido forzados a guardar distancias, a limitar contactos; hemos visto a tantas personas ser afectadas por causa de este virus. Cuando una persona se enfrenta a una situación como la que hemos vivido siempre existe la posibilidad de volvernos indiferentes, egoístas, buscando solamente el propio bien. La precaución para evitar el contagio llegó a provocar en muchos el miedo, expresado en violencia hacia otras personas, a fin de salvaguardarse, de protegerse. El encerramiento y distanciamiento físico puede traducirse en distanciamiento y encerramiento emocional, en el que, como se suele decir, “cada quien en su casa y Dios en la de todos”. No hay nada más contradictorio para un discípulo de Jesús. Por eso, poco a poco, debemos recuperar la vida, pero no de la misma manera que antes. Hoy por hoy estamos llamados a reconstruir la vida cuidando lo que verdaderamente vale y recuperando nuestra fe. No


debemos dejar de lado la solidaridad, la comunión con todos. Como nos invita el Papa Francisco, debemos sentirnos corresponsables de los demás. Hoy más que nunca la fraternidad se vuelve un remedio para recuperarnos de las secuelas que ha dejado esta pandemia. La fraternidad empieza en la oración por el otro, en nuestra intercesión constante ante el Señor. Pero esta oración sólo tiene verdadero sentido cuando comprometemos la vida para que el otro experimente de manera concreta –y por mi mediación– la bendición de Dios. Si cada uno de nosotros nos disponemos a ser instrumentos para llevar el amor de Dios a quienes lo necesitan, entonces estaremos viviendo como verdaderos discípulos misioneros. Hoy nos damos cuenta del valor de un abrazo, del amor de los nuestros, de los amigos, de la libertad de salir a pasear y de vivir nuestra fe, principalmente de participar en la Eucaristía. Es importante que no olvidemos el valor de la fraternidad. Ella es la misión que el Señor nos deja para vencer todo lo que amenace la vida, porque quien experimenta en el dolor y la enfermedad la cercanía de un hermano experimentará la cercanía del mismo Dios. Aprovecho para agradecerles la cercanía y el amor fraternal que nos han mostrado a cada uno de sus misioneros. Que el Señor retribuya al ciento por uno su amor y, sobre todo, su oración. Recuerden que los tenemos presentes en nuestras oraciones de cada día; sobre todo, en el altar del Señor cuando celebramos la Eucaristía. Que el Señor derrame sus bendiciones en ustedes y su familia. Que Santa María de Guadalupe los cubra con su manto y su intercesión nos acompañe en todo momento. Fraternalmente en Cristo, P. Luis Alonso Yepes Cruz, mg Director General de Promoción Misionera


Pastoral vocacional

Misioneros de Guadalupe en la piel (1) P. Jorge Cruz Ávila, mg

encuentros vocacionales (lo que ahora es el cov) tenía Misa y no podía asistir. Sin embargo, cuando salía de la catedral, rastreaba al P. Álvarez y, casi siempre en los campos de futbol y de juegos, platicábamos; así fue mi acercamiento a Misioneros de Guadalupe.

Mi nombre es Jorge Cruz Ávila, mg, y quiero compartirles un poco acerca de mi vocación. La inquietud surgió primero por la lectura de la revista Almas. Tenía 11 años, estaba en primaria todavía y, aunque no comprendía lo que significaba del todo ni sabía bien cómo era la vida en Misiones, yo quería ser misionero, sólo sabía que quería ser padre para la misión.

Comencé mi preparación al sacerdocio en la Ciudad de México, cuando ingresé al Seminario Menor y estudié la secundaria en el Colegio Simón Bolívar. En ese entonces la manera de formarnos era bastante estricta y la disciplina era lo primordial,

Tiempo después, cuando cursaba el último año de primaria, el padre José Álvarez Herrera, mg, visitó mi colegio. Yo estaba en el coro de la catedral y a la hora de los 8


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ya después venía el juego, el deporte. Todavía vivía Mons. Alonso Manuel Escalante; el mío fue el último grupo que él aceptó.

Hgo. Por esos años se fundó la uic, así que los siguientes años de Teología los cursé ahí y terminé mi formación. Fui ordenado diácono en una placita de Los Ángeles, Cal., eua, porque mis papás y todos mis hermanos (somos nueve en total) ya vivían allá. Me ordenó un obispo auxiliar y fue una experiencia muy bonita porque estuve acompañado por la comunidad de santa Teresita, que era, en ese tiempo, un barrio del centro de la ciudad.

Mons. Escalante siempre nos contaba historias y nos decía las cosas como si fuera el abuelo y nosotros fuéramos sus nietos. Hubo muchos detalles de esa época del proceso de formación que no se me olvidan. Después de la secundaria estudié dos años de preparatoria en la Universidad La Salle, pero, debido a algunos cambios, el tercer año lo hice en el Colegio Cervantes, en Guadalajara, Jal. Cuando concluí la formación básica regresé a la Ciudad de México, donde llevé durante un año el Curso Introductorio al Seminario de Misiones (Cisemi), para luego estudiar Filosofía. En ese momento todavía no se fundaba la Universidad Intercontinental (uic), por lo que la formación filosófica la recibíamos en el Instituto Intercontinental de la Universidad Iberoamericana. Ahí también cursé un año de Teología y después hice el Curso de Espiritualidad y Pastoral (Cespa), en Ixmiquilpan,

Hice mi solicitud para realizar el servicio de diaconado en África. En ese momento sólo teníamos la Misión de Kenia, pero me encomendaron iniciar, junto con un padre, la Misión en Angola. Yo no sabía nada de Angola, incluso cuando me lo comentaron les pregunté: “¿Dónde queda?”. Comencé a investigar y averigüé que estaba en situación de guerra, que acababa de recibir la independencia y otras cosas. Se trataba de una Misión nueva y la experiencia sería parte de mi formación, así que pensé que estaba bien y ahí me inicié como misionero. Continuará... 9


Vida MG

25º aniversario sacerdotal P. Griseldo Arroyo Pacheco, mg El P. Griseldo Arroyo Pacheco, mg, nació en Huejuquilla del Alto, Jal., el 8 de junio de 1964, en el matrimonio formado por los señores Pablo Arroyo Bonilla y Ma. Natividad Pacheco Lamas. Realizó sus estudios básicos en Guadalajara, Jal., e ingresó al Seminario Menor de Misiones en 1981, donde cursó el bachillerato. Estudió Filosofía y los primeros años de Teología en la Universidad

Intercontinental (uic), antes de ser enviado a culminar su preparación sacerdotal en la Misión de Corea del Sur. El 26 de agosto de 1995 recibió el Sacramento del Orden de los presbíteros, en la Pa-

El P. Griseldo administra el Bautismo a una feligresa coreana.


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rroquia de la Crucifixión del Señor, en Guadalajara, Jal., de manos de Mons. José Guadalupe Martín Rábago, entonces Obispo Auxiliar de Guadalajara, y fue nombrado a la Misión de Corea del Sur. El P. Griseldo reflexiona lo siguiente acerca de su vocación sacerdotal: “Nació gracias a la fuerte devoción y constante oración de mi madre. La motivación más fuerte fue a través de la predicación de un misionero en Corea del Sur. Por eso, doy gracias a Dios por el don de la vocación misionera tan grande y gracias a la cual me estoy realizando como persona y como cristiano, a la vez que comparto

en medio del pueblo coreano que tanto nos quiere”. El P. Griseldo también ha colaborado en la atención a nuestros bienhechores, tanto en las oficinas del Instituto en Guadalajara, Jal., como en Villahermosa, Tab. Posteriormente fue enviado de nueva cuenta a la Misión de Corea del Sur, donde hasta la fecha comparte el evangelio de Cristo con nuestros hermanos asiáticos. Este mes cumple 25 años de sacerdote. Los invitamos a orar al Señor para que le conceda al P. Griseldo muchos más años de fructífero sacerdocio en favor de la Iglesia universal. ¡Muchas felicidades, P. Griseldo!

11 El P. Griseldo en labores de la pastoral de la salud.


Jurisdicciones de la Iglesia católica en Mozambique Arquidiócesis de Maputo Fundación: 21 de enero de 1612 como Administración Apostólica de Mozambique Elevada: en 1783 a Prelatura; 4 de septiembre de 1940 como Archidiócesis de Lourenço Marques Cambio de nombre: 18 de septiembre de 1976 Obispo: Arz. Francisco Chimoio, O.F.M. Cap.

Diócesis de Inhambane Fundación: 3 de agosto de 1962 Obispo: Mons. Adriano Langa, O.F.M.

Diócesis de Xai-Xai Fundación: 19 de junio de 1970 como Diócesis de João Belo Cambio de nombre: 1 de octubre de 1976 Obispo: Mons. Lucio Andrice Muandula

Arquidiócesis de Beira Fundación: 4 de septiembre de 1940 Elevada: 4 de junio de 1984 Cambio de nombre: 18 de septiembre de 1976 Obispo: Mons. Claudio Dalla Zuanna, S.C.I.

Diócesis de Chimoio Fundación: 19 de noviembre de 1990 Obispo: Mons. João Carlos Hatoa Nunes Parroquias atendidas por MG Cristo Rey (Jecua) San Antonio (Machipanda) San Antonio (Guro) Seminarios atendidos por MG Seminario Propedéutico San Carlos Lwanga

Diócesis de Quelimane Fundación: 6 de octubre de 1954 Obispo: Mons. Hilário da Cruz Massinga, O.F.M. Diócesis de Tete Fundación: 6 de mayo de 1962 Obispo: Mons. Diamantino Guapo Antunes, I.M.C.


Nuestros Santos

Santa Rosa de Lima Festividad: 23 de agosto

Arquidiócesis de Nampula Fundación: 4 de septiembre de 1940 Elevada: 4 de junio de 1984 Obispo: Mons. Inácio Saúre, I.M.C.

Diócesis de Gurué Fundación: 6 de diciembre de 1993, dentro de la Arquidiócesis de Beira Cambio de circunscripción: 2017 Obispo: Vacante Administrador Apostólico: Mons. Germano Grachane, C.M. Diócesis de Lichinga Fundación: 21 de julio de 1963 como Diócesis de Vila Cabral Cambio de nombre: 29 de julio de 1976 Obispo: Mons. Atanasio Amisse Canira Diócesis de Nacala Fundación: 11 de octubre de 1991 Obispo: Mons. Alberto Vera Aréjula, O. de M. Diócesis de Pemba Fundación: 5 de abril de 1957 como Diócesis de Porto Amélia Cambio de nombre: 17 de septiembre de 1976 Obispo: Mons. Luiz Fernando Lisboa, C.P.

Santa Rosa de Lima nació el 20 de abril de 1586 en Lima, Perú, con el nombre de Isabel Flores de Oliva. Tuvo doce hermanos y cuando era niña la familia se trasladó al pueblo de Quives, donde en 1597 recibió la Confirmación de manos de santo Toribio Alfonso de Mogrovejo, Arzobispo de Lima, y tomó el nombre de Rosa, apelativo con el que la llamaban desde su nacimiento. A temprana edad manifestó su vocación religiosa y espiritual, por lo que, siendo adolescente y de regreso en Lima, se sintió atraída por el modelo de santa Catalina de Siena. Hizo voto de castidad perpetua y en 1606 tomó el hábito de terciaria dominica, adoptando el nombre de Rosa de Santa María. No se recluyó


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en ningún convento, siguió viviendo con sus familiares y se destacó por su abnegada entrega a los demás, particularmente a los niños y los enfermos. Construyó una pequeña ermita en el jardín de la casa de sus padres, donde oraba y hacía penitencia. Se le atribuyeron varios dones, como la profecía: según se cuenta salvó a la ciudad de Lima de un ataque de piratas y profetizó su muerte un año antes de que ocurriera. Falleció por enfermedad las primeras horas del 24 de agosto de 1617. Casi de inmediato se reunieron muchos testimonios sobre su vida y sus virtudes. Beatificada en 1668, el Papa Clemente X la canonizó el 12 de abril de 1671, proclamándola patrona principal del Nuevo Mundo. Oración a santa Rosa de Lima Gloriosa santa Rosa de Lima, tú, que supiste lo que es amar a Jesús con un corazón tan fino y generoso, enséñanos tus grandes virtudes para que, siguiendo tu ejemplo, podamos gozar de tu protección en la tierra y de tu compañía en el cielo. Amén.

Vida MG

50º aniversario sacerdotal P. José Bejarano Martínez, mg El P. José Bejarano Martínez, mg, nació el 21 de diciembre de 1944 en Estación Conchos, Chih., dentro de la familia de los señores Pablo Bejarano y Celia Martínez; su hermano mayor fue el P. Pablo Bejarano, que en paz descanse, también Misionero de Guadalupe. El P. José estudió la primaria en su pueblo natal y a temprana edad ingresó al Seminario de Misiones, donde estudió secundaria, bachillerato y dos años de Filosofía, misma que culminó en el Colegio


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Máximo de Cristo Rey, de la Compañía de Jesús en México, donde también recibió la formación teológica. Acerca de su vocación, el P. José dice: “Siempre me gustó lo más difícil. Creía que como piloto aviador podría luchar por mi patria. Pronto me di cuenta de que había una manera más útil de dar mi vida por los demás y así acepté el llamado de Dios para ser Misionero de Guadalupe”. Recibió el Sacramento del Orden en Estación Conchos, Chih., el 14 de agosto de 1970, por imposición de manos de Mons. Adalberto Almeida y Merino, Arzobispo de Chihuahua. Entre 1970 y 1973 se desempeñó como asesor en el Seminario Menor. Posteriormente fue nombrado para compartir el evangelio en la Misión de Kenia, donde colaboró en la tarea evangelizadora de la Iglesia en diversos lugares, como: Chamakanga, Hambale, Mashuuru y la ciudad de Nairobi. En 1982 regresó a México para colaborar en la Universidad Intercontinental. Después trabajó en el Curso de Espiri-

tualidad y Pastoral (Cespa), la Parroquia de san Nicolás, el Seminario Menor y en la animación misionera, en Guadalajara, Jal. Acerca de su trabajo, el P. José destaca dos cosas: “La alegría de haber hecho la voluntad de Dios. El gozo de hacer presente a Jesucristo como sacerdote mg en Kenia y en México”. En 1991 regresó a la Misión de Kenia, donde permaneció desempeñando trabajo parroquial. En años recientes volvió a México para colaborar en la pastoral de la Diócesis de Parral por dos años, y actualmente reside en la Casa San José, para padres mayores, donde continúa desempeñando su ministerio sacerdotal misionero. Este mes cumple 50 años de sacerdocio. La revista Almas se une al festejo, por lo que hemos publicado una entrevista al P. José, tanto el mes anterior como este. Invitamos a nuestros bienhechores a unirse en oración para agradecer la vocación del P. José y pedir al Señor que le brinde más años de generosa entrega a los demás. ¡Muchas felicidades, P. José!

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El P. José Bejarano M., mg, con una familia keniana.

Entrevista al P. José Bejarano Martínez, mg (2a parte) Estimados Padrinos y Madrinas, continuamos compartiendo con ustedes la entrevista realizada al P. José Bejarano Martínez, mg, que este mes festeja 50 años de sacerdocio misionero. Padre, ¿usted eligió la Misión de Kenia o cómo fue que llegó allá? En primer lugar, por la gracia de Dios, sin lugar a dudas. Y en segundo, por aquel artículo que vi en la revista Almas; desde muy pequeño quería ser misionero en Kenia, nuestra primera Misión en África. Creo que una cosa que me ayudó mucho en la vida fue que siempre tuve la inquie-

tud de seguir ayudando en el trabajo de campo. Trabajé desde muy pequeño y cuando salía del seminario a vacaciones largas, lo hacía de nuevo, pero un día me surgió la inquietud de trabajar más que cuando iba de vacaciones. Pensé: “En el seminario lo tengo todo para mi formación en todos aspectos. En casa también lo tengo todo. Mejor me voy a salir para trabajar”. Le dije al P. Alejandro Ríos Zalapa, mg, que de Dios

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goce: “Deme un año para ir a trabajar fuera, para sufrir como la gente sufre, para mantenerme por mi cuenta, para ser un cristiano como los demás —a ver qué tan buen cristiano soy—, para no juzgar a los demás sin antes haber vivido esas situaciones ordinarias de la vida”. No iba yo en busca de placeres, sino de aprendizaje. Ayudé dos meses, como siempre, en vacaciones. Luego fui a Alburquerque, Nuevo México, y trabajé como chalán en la construcción; fue muy pesado, pero, gracias a Dios, también lo gocé pues vivía y sufría con la gente y para la gente. Después fui a Los Ángeles y trabajé en una fábrica de cerámica. Todo eso me ayudó muchísimo y volví con más ganas después de ese año; hice mi noviciado y otro año de formación, y me ordené. Como sacerdote, primero estuve en el Seminario Menor, en México, y luego en el de Tlaquepaque, porque en ese tiempo había dos seminarios menores. Después me fui a África, donde fui intensamente feliz. La gente me decía que allá había muchas privaciones, pero sabía que Dios me

había llamado y estaba muy seguro de lo que Él quería de mí. Nunca me cansaba de recorrer pueblo por pueblo, casa por casa; de llevar la Palabra de Dios y compartirla todo el día en el contacto con la gente. Aprendí su cultura y tres idiomas. La mayor parte del tiempo fui párroco. ¿Qué es lo que recuerda con más cariño de su vida en la Misión de Kenia? El contacto con la gente, con Dios, con la naturaleza viva. Aprender de ellos; son mucho más civilizados que nosotros, mucho más unidos, abiertos y comprensivos. También había conflictos entre tribus y en esos tiempos difíciles ayudaba a refugiados de una y otra tribu, pues fui por toda la gente y la Iglesia no hace distinciones. Cuando llegaba ayuda internacional se repartía a todos los que necesitaban y no a los que podían conseguir cosas de otra manera ni exclusivamente a los católicos. Eso me dio una gran alegría y me la sigue dando eternamente. ¿Tuvo oportunidad de coincidir con su hermano Pablo en la Misión de Kenia?

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Sí, para bien mío y, a veces, para mal de él. Yo llevaba la evangelización y la pastoral, y él me ayudaba muchísimo. Era un hombre muy entregado, muy santo, muy querido por la gente, de mucha oración y muy dedicado para aprender los idiomas; él aprendió cuatro idiomas locales, porque lo cambiaron a varias regiones. En una temporada estuve solo y no tenía tiempo para visitar las escuelas, las casas de todos los pueblos, así que él me ayudó: muy apostólico, muy trabajador y entregado; fue siempre queridísimo por la gente allá, y también en Perú y en Cuba. Le agradezco porque nunca me dijo que me metiera al seminario, no influyó más que orando por mí.

¿Cuál es su sentir de haber compartido con él la hermandad como Misionero de Guadalupe? Una gran alegría, primero porque entré muy chico al seminario y no había vivido con ningún hermano en el periodo de adolescencia y juventud. Además, compartir con un hermano que fue sacerdote, y que sigue siendo sacerdote en el cielo, me ayudó en mi vida espiritual por el ejemplo de vida que daba tanto a mí como a otros misioneros. Siempre todos lo tuvimos como un hombre santo, muy feliz de su vocación, muy alegre dentro de su formalidad y su seriedad. Siempre dio clara muestra de que él estaba para Dios y para la gente en primer lugar.

18 El P. José en compañía del P. Pablo, su hermano, q.e.p.d., en Kenia.


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Y respecto a sus labores en México, ¿cómo fue su trabajo en la formación de seminaristas? Muy agradable, muy placentero. Me sentí muy realizado al convivir y conocer a cada uno de ellos a profundidad. Cuando me tocó ser encargado del noviciado, me dijo muy alegre un alumno, el ahora padre Carlos Domingo May Correa, mg, que yo había sido el primero de los padres a cargo de su formación que había ido a su casa a conocer a su familia. Yo lo veía como lo más normal, pues, si quería conocerlos, necesitaba convivir con su familia. Otra gran alegría me la dio un muchacho que no se ordenó, pero es hermano de un sacerdote. También alumno

en el noviciado, me dijo: “Te agradezco infinitamente que siempre supiste sacar lo mejor de mí, ayudarme para crecer más”. Actualmente se encuentra en la Casa san José, ¿qué actividades desempeña? Aquí es un lugar propio para los sacerdotes enfermos. Los que cumplimos 70 años tenemos la opción de jubilarnos o seguir activos. Yo decidí seguir activo, pero se me pidió estar aquí porque estaba muy enfermo después de un periodo muy difícil que pasé en la Diócesis de Parral, donde colaboré en la pastoral. Vine acá y me recuperé, gracias a Dios, pero me pidieron quedarme. Al principio fue difícil, aunque ahora me sobra

19 El P. José con una comunidad keniana.


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trabajo dando servicios en parroquias, hospitales, nuestra casa de oración, a grupos de niños y adolescentes que nos visitan, y en consejería espiritual.

que cuando se sientan llamados respondan con generosidad, dejando todo lo que tengan que dejar, a ejemplo de los apóstoles, y ofreciendo la vida por Cristo y por la Iglesia católica.

¿Qué les diría a los jóvenes para interesarlos en el sacerdocio misionero como un proyecto de vida?

¿Algún mensaje que le quiera dar a nuestros Padrinos y Madrinas?

Que vuelvan a sus raíces. Nuestras raíces son cristianas, católicas y evangélicas, no en el sentido protestante, sino en el sentido de volver todos al evangelio. Les diría que, del misal diario, tomen el evangelio de cada día y lo mediten, y Dios les va a decir qué hacer en la vida. Respondiéndole a Dios van a ser mejores profesionistas y católicos comprometidos de los que surgirá un nuevo liderazgo humano y cristiano. También les diría

Que tengan la conciencia de engendrar seres humanos para la verdadera vida, enseñando valores y siguiendo permanentemente en la oración, la entrega, el sacrificio, la evangelización a través de la meditación de la Palabra, para que haya más vocaciones y un mejor ambiente humano y cristiano. ¿Quiénes más que los padres y madres de familia para transmitir esos valores? Eso es parte de la evangelización que a ellos les toca.

20 El P. José durante una Celebración Eucarística en Mashuuru, Kenia, en 2005.


San Lorenzo Nombrado diácono por el Papa Sixto II, san Lorenzo fue encomendado al servicio de los pobres y necesitados, ejerciendo esta tarea con gran caridad y ayudando a los más humildes, por lo cual es considerado patrón de los diáconos. Cuando el emperador Valeriano inició una persecución contra los cristianos, varios fieles y santos murieron bajo su ejército. San Lorenzo, viendo todo eso, tomó el dinero y los bienes que la Iglesia tenía en Roma y los repartió a los pobres. Cuando el alcalde de la ciudad le pidió al santo todos los tesoros de la Iglesia, san Lorenzo le pidió tres días, en los cuales juntó a los pobres y los ancianos, y se los presentó como el “el gran tesoro de la Iglesia”. Este hecho de rebeldía enfureció al alcalde, quien lo mando ejecutar. Se cuenta que lo colocaron en unas brasas y que despedía un olor dulce que sólo podían percibir los cristianos; además, en un momento le dijo a su verdugo: “Voltéame porque ya estoy asado de este lado”. Cada año, después del día de su fiesta el 10 de agosto, se da una lluvia de estrellas, conocida como “Lágrimas de san Lorenzo”, debido al dolor por la muerte de tan venerado y respetado servidor del Señor en Roma.


El servicio Los primeros diáconos surgieron en la primera comunidad cristiana cuando los apóstoles le dijeron al pueblo: “No es correcto que nosotros descuidemos la Palabra de Dios por hacernos cargo de este servicio. Por lo tanto, hermanos, elijan entre ustedes a siete hombres de buena fama, llenos del Espíritu y de sabiduría; les confiaremos esta tarea” (cfr. Hch 6, 2-3). La palabra “diácono” en latín significa “servicio”. Existen dos tipos de diácono: el transitorio, que después será ordenado sacerdote por el obispo, y el permanente, que siempre mantendrá el estado de ministerio al servicio; por eso es posible otorgar esta ordenación a hombres que están casados, siendo elegidos en su comunidad cristiana para el servicio de la misma. Muchos niños y jóvenes no cuentan con un sitio donde aprender y convivir. Las Misiones son muy importantes porque difunden la Palabra de Dios y ayudan a las comunidades que lo necesitan. Por eso, en nuestra Misión de Mozambique queremos construir un espacio para uso deportivo y cultural. Te invitamos a colaborar en esta campaña, siguiendo el ejemplo de san Lorenzo, que fue un diácono al servicio de los demás. Para más información visita el sitio: www.misionerosdeguadalupe.org/donacion/

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Actividad Une las partes del mapa según el orden numérico y finaliza llegando al globo terráqueo. No se puede pasar por el mismo camino más de una vez.

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¡Tú

puedes salvar

muchas vidas!

El Centro de Orientación Vocacional (cov) de los Misioneros de Guadalupe invita a todos los jóvenes católicos que sientan interés por el sacerdocio misionero a participar en las actividades que se realizan en diversas partes de nuestro país.

Utilice la cámara de su celular para leer el código e ir al sitio web del COV

Para mayores informes:

Tel. 333 601 0815 Cel. 552 051 8712

¡Anímense y pidan informes! ¡Vengan y decidan consagrar sus vidas en algo que durará hasta la eternidad!

Línea Misionera sin costo 800 00 58 100 vocacionesmg@misionerosdeguadalupe.org


Apoya más es una iniciativa con la que buscamos llevar mayor ayuda a quien más la necesita. Al recibir su donativo por medios electrónicos reducimos costos y llevamos más ayuda a las Misiones.

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¡Haciendo más por las Misiones! Correo: padrinosmg@misionerosdeguadalupe.org

Línea misionera: 800 00 58 100


P. José Alberto Contreras Téllez, mg, nació en la Ciudad de México en 1959. Ingresó al Seminario de Misiones en 1977. Estudió Filosofía y Teología en la Universidad Intercontinental (uic). Recibió el Sacramento del Orden sacerdotal el 10 de agosto de 1985, en la Parroquia de María Reina, por imposición de manos de Mons. Justo Goizueta Gridilla, O.A.R., Obispo Prelado de Madera. En dos periodos distintos ha realizado trabajo de evangelización en la Misión de Kenia. También pasó breve tiempo en las Misiones de Cuba y de Angola. Ha colaborado en el Centro de Orientación Vocacional (cov), en la promoción del Instituto y en la animación misionera, tanto en Guadalajara, Jal., como en la Ciudad de México. Ahora volverá a la Misión de Kenia para seguir compartiendo el evangelio de Cristo con nuestros hermanos africanos. El P. José Alberto ha mencionado que su vocación nació cuando era joven, tras un retiro y charlas recibidas en actividades de nuestro Centro de Orientación Vocacional. Tú también puedes decidirte a entregar tu vida a la tarea misionera de la Iglesia. ¡Responde al llamado!

Puede realizar donativos en: Cuenta: 54749 | Sucursal: 870 Referencia: 2222222292 CLABE: 002180087000547491 Emisora: 20734 | Sucursal: 0361 Referencia: 222222226 Sucursal: 5715 | Cuenta: 92-00012153-1 Referencia: 222222226 Convenio CIE: 0782270 Referencia: 222222226 *Para identificar su donativo le pedimos que nos llame o envíe su comprobante a: Línea Misionera (sin costo): 800 00 58 100 Correo electrónico: padrinosmg@misionerosdeguadalupe.org

Oficinas de atención a bienhechores Ciudad de México Cantera 29, Col. Tlalpan, Alc. Tlalpan, 14000, Ciudad de México. Tel.: 555 655 2691 Guadalajara Calle La Paz 42, Col. López Cotilla, 45615, San Pedro Tlaquepaque, Jal. Monterrey Río de Janeiro 100, Col. Altavista, 64840, Monterrey, Tel.: 818 358 2101 www.misionerosdeguadalupe.org/almas


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ALMAS agosto 2020 by Misioneros de Guadalupe AR - Issuu