Antonio Martínez marcó el camino a otras industrias similares, con nombres que aún recordamos en nuestra memoria como Espuñes o Meneses, y otras más cercanas como Durán o los talleres de arte de Félix Granda. Su fama ha llegado incluso hasta nuestros días, siendo su producción muy apreciada en el mundo de los anticuarios y coleccionistas, de tal manera que sigue estando considerada como la marca de platería madrileña.
Sin embargo, el platero Antonio Martínez no había tenido hasta ahora un claro reconocimiento institucional como otros artistas contemporáneos que, inmersos también en ese campo llamado de las artes decorativas o industrias artísticas, gozan de la debida atención hacia su producción artística.