Ultimátum científico para evitar la catástrofe climática
I El gran informe científico sobre cambio climático responsabiliza a la humanidad del aumento de fenómenos extremos Los expertos del IPCC avisan de que ya se han causado cambios que serán “irreversibles” durante “siglos o milenios”. El secretario general de la ONU asegura que este estudio es “un código rojo” para el mundo.
Un vecino de la localidad de Pefki, en la isla de Eubea, observa las llamas de uno de los incendios forestales que golpean a Grecia desde hace días. En vídeo, la situación de los incendios en el país heleno. Captura de pantalla del Vídeo: ANGELOS TZORTZINIS / AFP / REUTERS Ya no se trata de algo más o menos probable, sino de un hecho. El último gran informe de situación del IPCC, el panel de expertos vinculados a la ONU que lleva más de tres décadas sentando las bases sobre el cambio climático, fulmina al negacionismo y considera como algo “inequívoco” que la humanidad “ha calentado la atmósfera, el océano y la tierra”, lo que ha generado “cambios generalizados y rápidos” en el planeta. La anterior edición de este estudio data de 2013 y desde entonces las evidencias se han multiplicado, al igual que los artículos y análisis científicos que muestran las consecuencias de una crisis que ya ha generado cambios en el clima “sin precedentes” en los últimos miles de años y que en algunos casos serán “irreversibles” durante siglos o milenios. Entre las consecuencias directas, además de la subida de las temperaturas medias, figuran los fenómenos meteorológicos extremos. Se trata de eventos similares a las olas de calor o las lluvias torrenciales que se están viviendo en las últimas semanas por distintas partes del globo y que ya han aumentado en intensidad y frecuencia debido al calentamiento generado por el ser humano, según confirma el informe. El estudio que se ha hecho público este lunes es el del grupo de trabajo I del sexto informe de evaluación del IPCC y en su elaboración han participado 234 expertos de 66 países. Los científicos han revisado más de 14.000 artículos y referencias publicadas hasta ahora para realizar su síntesis sobre los efectos físicos que ya ha tenido el calentamiento y los posibles escenarios en función de los gases de efecto invernadero que emita la humanidad en las próximas décadas.
Esos gases se liberan fundamentalmente cuando se queman los combustibles fósiles para generar energía y son los responsables del sobrecalentamiento del planeta. Desde la Revolución Industrial las emisiones no han parado de crecer, llegando hoy a niveles insólitos. Dos ejemplos: la concentración en la atmósfera del dióxido de carbono (CO₂) el principal de ellos es la más alta a la que se ha llegado en los dos últimos millones de años; las de metano y óxido nitroso los otros dos grandes precursores del calentamiento no habían alcanzado unos niveles tan altos en los últimos 800.000 años. Esto tiene una consecuencia clara: el aumento de la temperatura media global está ya en 1,1 grados respecto a los niveles preindustriales; y el ritmo de calentamiento planetario es tal que no hay precedentes de un proceso similar en al menos los últimos 2.000 años, apunta el informe del IPCC. El estudio advierte de que el incremento de la temperatura seguirá al menos hasta mediados de este siglo pase lo que pase. A partir de 2050 las cosas se pueden poner realmente complicadas, porque no se logrará que el nivel de calentamiento se quede entre los 1,5 y 2 grados “a menos que se produzcan reducciones profundas en las emisiones de CO₂ y otros gases de efecto invernadero en las próximas décadas”. En el peor escenario, si no se actúa y las emisiones siguen creciendo al mismo ritmo que hasta ahora, el informe estima que a finales de este siglo se llegaría a un incremento de 4,4 grados, algo que multiplicaría también la intensidad y frecuencia de los fenómenos extremos. Los científicos recuerdan que la última vez en la que se llegó a un nivel de calentamiento por encima de los 2,5 grados fue hace tres millones de años, cuando ni siquiera existía el ser humano.
Proyección sobre el aumento de las temperaturas medias en el planeta con un calentamiento global de 1,5 grados (arriba) y un calentamiento de 4 grados (abajo).ATLAS DEL IPCC
El Acuerdo de París, firmado en 2015, fijó como objetivo principal reducir las emisiones para que el aumento de la temperatura global se quedara entre esos 1,5 y 2 grados. Y los informes del IPCC sirven también para notificar a los gobernantes de los países sobre qué se debe hacer para cumplir esos compromisos. Los expertos plantean varios escenarios de emisiones durante este siglo. En todos se espera que la barrera de los 1,5 grados se supere en los próximos 20 años debido a los gases de efecto invernadero que ha emitido hasta ahora la humanidad y que permanecen en la atmósfera durante décadas. Pero Pep Canadell, director del Global Carbon Project y uno de los científicos responsables del informe del IPCC, explica que la situación todavía no es irreversible: en el escenario de emisiones más optimista aún se puede lograr que el incremento de la temperatura a final de siglo se quede en 1,5 grados aunque pueda haber una superación temporal de ese umbral en los próximos años. Para quedarse en los 1,5 grados hacen falta reducciones “rápidas, sostenidas y a gran escala”, como explica la climatóloga argentina Carolina Vera, una de las vicepresidentas del grupo de trabajo I del IPCC. Esas reducciones de las emisiones tardarían entre 20 y 30 años en tener efectos en las temperaturas globales. Pero el informe señala que “los beneficios para la calidad del aire llegarían rápidamente”. Además de reducir las emisiones, para cumplir con París se necesitará recurrir a la captura del dióxido de carbono que ya hay en la atmósfera a través de sumideros naturales, como los bosques, o soluciones tecnológicas, añaden por su parte Canadell. Eso sí, la captura a través de los sumideros naturales es limitada, por lo que no puede ser la principal solución. Cambio de paradigma Desde que en 1990 se publicó el primero de estos documentos de síntesis se han ido acumulando las evidencias y los estudios sobre el calentamiento. Pero los informes finales del IPCC suelen emplear un lenguaje conservador porque tienen que aprobarse por consenso entre los representantes de los 195 países que participan en las negociaciones climáticas ante la ONU. El equipo científico de este sexto informe presentó sus resultados a los países a finales de julio y durante las dos últimas semanas se ha estado negociando el texto final de 42 páginas presentado este lunes y en el que se zanja el debate sobre la influencia del ser humano en el cambio climático. En la redacción del informe de 2013 se dejaba una mínima ventana abierta a la duda. Pero ocho años después se cierra definitivamente. “La evidencia de la influencia del ser humano en el clima es ya tan abrumadora que no hay duda científica” José Manuel Gutiérrez José Manuel Gutiérrez, director del Instituto de Física de Cantabria (IFCA) y otro de los coordinadores del informe, lo explica así, “El IPCC usa un lenguaje calibrado que tiene que ver con probabilidades y con la evidencia disponible. Pero la influencia del ser humano en el clima ya no encaja en ninguno de esos umbrales de probabilidad y se considera que es un hecho probado que no tiene incertidumbre. La evidencia es ya tan abrumadora que no hay duda científica. En este informe se emplea tal rotundidad para no seguir con este debate; es un hecho y a partir de ahí vamos a ver cómo afecta y potenciales soluciones”. Canadell considera que se trata de “un cambio de paradigma”: “Hemos tirado por la ventana las posibilidades y las probabilidades y se concluye que es un hecho que el calentamiento se debe a la humanidad”. Atribución de los fenómenos extremos El equipo científico del IPCC lleva tres años trabajando en este informe. Pero la etapa final ha coincidido con una concatenación de fenómenos meteorológicos extremos, como la tremenda ola de calor de finales de junio en Canadá, las inundaciones en el centro de Europa o en China de julio y los recientes incendios asociados al calor en la cuenca del Mediterráneo. Precisamente, otra de las importantes novedades del informe es la referida a estos eventos. El IPCC afirma rotundo, “El cambio climático inducido por el hombre ya está afectando a muchos fenómenos meteorológicos y climáticos extremos en todas las regiones del mundo. La evidencia de los cambios observados en extremos como olas de calor, fuertes precipitaciones, sequías y ciclones tropicales, y, en particular, su atribución a la influencia humana se ha fortalecido desde el AR5 el informe de 2013”.
El pueblo de Lytton, en la Columbia Británica canadiense, quedó arrasado por los incendios forestales que se sucedieron tras la histórica ola de calor que se vivió en junio en Norteamérica. JENNIFER GAUTHIER (REUTERS) El texto apunta a que “es prácticamente seguro que las olas de calor extremas se han vuelto más frecuentes e intensas en la mayoría de las regiones terrestres desde la década de 1950, mientras que los extremos fríos (incluidas las olas de frío) se han vuelto menos frecuentes y menos graves, con una gran confianza en que el cambio climático inducido por el hombre es el principal impulsor de estos cambios”. Una situación similar se plantea para “la frecuencia y la intensidad de los eventos de precipitaciones intensas”, que han aumentado “desde la década de 1950 en la mayor parte de la superficie terrestre” y de las que “el cambio climático inducido por el hombre es probablemente el principal impulsor”. Sergio Vicente-Serrano, investigador del Instituto Pirenaico de Ecología, del CSIC, y uno de los autores del capítulo referido a los eventos extremos, señala que las evidencias sobre esta vinculación “son mucho más robustas que en los informes anteriores”. En 2013, por ejemplo, se apuntaba a la posibilidad de que aumentaran estos fenómenos en virulencia y frecuencia debido a la energía que se estaba acumulando en la atmósfera por el calentamiento. El gran paso que ha dado la ciencia en los últimos años es el de la atribución de los fenómenos extremos concretos al cambio climático inducido por el hombre, como ocurrió con la ola de calor de Canadá. Se ha logrado, explica Canadell, por los avances tecnológicos por ejemplo, con computadoras más potentes capaces de manejar muchos más datos y por el aumento de estos fenómenos. El informe concluye que existe una “relación directa” entre el incremento de las temperaturas medias y la multiplicación de los extremos cálidos, las fuertes precipitaciones, las sequías agrícolas y ecológicas en algunas regiones, además del aumento de los ciclones tropicales intensos y la disminución del hielo marino del Ártico y la reducción de la capa de nieve y el permafrost. El texto avisa de que, por cada medio grado de calentamiento global, se provocan “aumentos claramente perceptibles en la intensidad y frecuencia de extremos cálidos, incluidas olas de calor (muy probable) y fuertes precipitaciones (nivel de confianza alto), así como sequías agrícolas y ecológicas en algunas regiones (nivel de confianza alto)”.
Y se advierte de que “habrá una ocurrencia creciente de algunos eventos extremos sin precedentes en el registro de observación con el calentamiento”, incluso si se logra cumplir la meta de los 1,5 grados. Cambios irreversibles El informe del IPCC recuerda que muchos cambios motivados por las emisiones pasadas ya serán “irreversibles durante siglos o milenios”, especialmente los que afectan a los océanos y las capas de hielo. La investigadora Carolina Vera remacha que estos impactos “van a continuar durante cientos o miles de años, pero se pueden ralentizar si se reducen las emisiones”. Se espera, por ejemplo, que el nivel del mar siga aumentando durante este siglo. Entre 1901 y 2018, el incremento fue de unos 20 centímetros. Y, tomando como referencia el nivel del periodo comprendido entre 1995 y 2014, para 2100 la subida podría ser de 40 centímetros en el escenario de emisiones más optimista; en el más pesimista se duplicaría, hasta superar los 80 centímetros. Esto contribuirá a que se den “inundaciones costeras más frecuentes y graves en las zonas bajas y la erosión” de la costa. “Los eventos extremos relacionados con el nivel del mar que antes ocurrían una vez cada 100 años podrían ocurrir cada año a finales de este siglo”, explica el IPCC. Informe IPCC
Humo generado por los incendios forestales en la ciudad de Kysyl-Syr, en Yakutia (Siberia), a principios de agosto. NIKOLAY PETROV (AP) Otro de los puntos críticos que se resaltan en el informe es el Ártico, que se seguirá calentando más del doble de rápido que la media del planeta. Esto “amplificaría aún más el deshielo del permafrost y la pérdida de la capa de nieve estacional, el hielo terrestre y el hielo marino del Ártico”. La previsión de los científicos es que el Ártico “esté virtualmente libre de hielo marino en septiembre, al menos una vez antes de 2050″, en todos los escenarios previstos en el informe. Reacciones “El informe del IPCC de hoy es un código rojo para la humanidad”, ha comentado este lunes António Guterres, secretario general de la ONU, que aseguró que “la viabilidad de nuestras sociedades” depende de la actuación de gobiernos, empresas y ciudadanos para limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados. “Las alarmas son ensordecedoras y la evidencia es irrefutable: las emisiones de gases de efecto invernadero por la quema de combustibles fósiles y la deforestación están asfixiando nuestro planeta y poniendo a miles de millones de personas en riesgo inmediato. El calentamiento global está afectando a todas las regiones de la Tierra, y muchos de los cambios se vuelven irreversibles”, ha afirmado el portugués.
Desde EE UU, el presidente Joe Biden se ha referido también a este trabajo de los científicos: “No podemos esperar para afrontar la crisis climática. Los signos son inconfundibles. La ciencia es innegable. Y el costo de la inacción sigue aumentando”, ha manifestado el líder estadounidense en un tuit. Por su parte, Alok Sharma, presidente de la decisiva Cumbre Mundial del Clima que tendrá lugar el próximo noviembre en Glasgow (COP26), ha recalcado que “la próxima década es decisiva”. “La ciencia es clara, los impactos de la crisis climática pueden verse en todo el mundo y si no actuamos ahora, seguiremos viendo cómo los peores efectos impactan en las vidas, los medios de vida y los hábitats naturales”, ha señalado. También ha llamado a actuar la vicepresidenta y ministra española para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, que ha pedido “intensificar los esfuerzos de adaptación al cambio climático”. Como ha comentado, “las alteraciones del clima se suceden a un ritmo cada vez más acelerado y la evidencia científica nos empuja a los gobiernos y al conjunto de la sociedad mundial a acelerar el ritmo de transformación de nuestro modelo de desarrollo y de nuestro sistema económico para hacer frente a la gran amenaza que representa el cambio climático”.
II Casi la mitad de la población mundial es “altamente vulnerable” a un cambio climático que ha causado ya daños generalizados Los científicos de la ONU advierten de que el calentamiento amenaza “el bienestar humano y la salud planetaria”. Los expertos reconocen que “el alcance y la magnitud de los impactos” de esta crisis “son mayores de lo estimado” hasta ahora.
El embalse de La Viñuela, en Málaga, está apenas al 15% de su capacidad debido a la sequía que sufre el sur de la Península.ÁLEX ZEA (EUROPA PRESS) Con un ojo puesto todavía en la histórica pandemia y el alma encogida por la guerra abierta en el corazón de Europa, es complicado centrar de nuevo la atención en la crisis climática en la que la humanidad se ha metido a sí misma y al planeta. Pero las alertas sobre este problema que se dejará como legado a las futuras generaciones son cada vez más contundentes y no se refieren solo al mañana, sino también a lo ocurrido ya. “La evidencia científica acumulada es inequívoca, el cambio climático es una amenaza para el bienestar humano y la salud
planetaria”. No es un cualquiera quien lo advierte, es la conclusión del grupo de 270 científicos de 67 países que han revisado para la ONU más de 34.000 artículos para sentar las bases sobre los impactos que está provocando ya el calentamiento. Un fenómeno que en estos momentos no se puede revertir y cuyas consecuencias negativas se multiplican debido al modelo de “desarrollo insostenible” actual. Los expertos del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático) están ahora mismo en un proceso de revisión y actualización de todo el conocimiento científico sobre el calentamiento la última vez que se hizo fue hace ocho años. En agosto se publicó el primero de los informes, referido a las bases físicas del cambio climático, y este lunes se difunde la segunda entrega, centrada en los impactos. El análisis concluye que “el cambio climático inducido por el hombre” ha causado ya “impactos adversos generalizados” en la naturaleza y las personas. Los efectos negativos se aprecian “en todos los sectores y regiones”, aunque los “más vulnerables” se ven mucho más perjudicados. Por ejemplo, entre 3.300 y 3.600 millones de personas cerca de la mitad de la población mundial viven ahora en contextos considerados “altamente vulnerables” al cambio climático, ya sea por su ubicación geográfica (por ejemplo, las pequeñas islas del Pacífico en riesgo de desaparecer) o por su mala situación socioeconómica, que hace que padezcan más las consecuencias de los fenómenos meteorológicos extremos. O por la combinación de ambos factores, como explica Marta Rivera-Ferre, especialista en agroecología y una de las autoras del informe. “No todas las personas son igual de vulnerables al cambio climático”, apostilla. Los expertos del IPCC, una institución creada bajo el paraguas de la ONU en 1988, confiesan ocho años después de la última gran revisión que se quedaron cortos en sus pronósticos: “El alcance y la magnitud de los impactos del cambio climático son mayores de lo estimado en evaluaciones anteriores”. Además, constatan que “algunas pérdidas ya son irreversibles”, como las primeras extinciones de especies que se están produciendo debido al calentamiento. “Otros impactos se acercan a la irreversibilidad”, añade el informe en referencia al retroceso de los glaciares, los cambios en los ecosistemas montañosos y la pérdida de permafrost (los suelos permanentemente helados de las regiones árticas). El informe de agosto supuso un cambio de paradigma, porque no dejó lugar a la duda sobre la responsabilidad inequívoca del ser humano sobre el calentamiento y el incremento de fenómenos meteorológicos adversos. Esta segunda entrega, cuyas conclusiones generales se han pactado en las dos últimas semanas con los representantes de los casi 200 países presentes en las negociaciones climáticas de la ONU, se centra ahora en las zonas rojas de esta crisis y en la adaptación. El informe final concreta que “los puntos críticos mundiales de alta vulnerabilidad humana se encuentran particularmente en África occidental, central y oriental, Asia meridional, América Central y del Sur, los pequeños Estados insulares en desarrollo y el Ártico”. Esto tiene una terrible traducción numérica, “Entre 2010 y 2020, la mortalidad humana por inundaciones, sequías y tormentas fue 15 veces mayor en las regiones altamente vulnerables, en comparación con las regiones con muy baja vulnerabilidad”.
La sequía que sufre ahora el Cuerno de África ha llevado a 13 millones de personas a sufrir una grave hambruna.MICHAEL TEWELDE (AP) “He visto muchos informes científicos en mi vida, pero nada como esto”, ha asegurado este lunes António Guterres, secretario general de la ONU, quien ha definido el estudio del IPCC como “un atlas del sufrimiento humano”. Pero este estudio no es solo un recuento de los daños producidos ya, también plantea escenarios de futuro en función del nivel de calentamiento al que se llegue, algo que todavía está en manos del ser humano. Las emisiones de gases de efecto invernadero expulsadas por el hombre desde la Revolución Industrial, cuando comienza el uso masivo de combustibles fósiles, han llevado ya hasta un calentamiento medio de 1,1 grados respecto a los niveles preindustriales. Y el planeta se encamina en el corto plazo hacia los 1,5. “Cada décima de grado de aumento incrementa los impactos”, apunta José Manuel Moreno, catedrático de Ecología y otro de los autores que han participado en el informe. Por ejemplo, el IPCC advierte de que a medida que la Tierra se calienta, la disponibilidad de agua dulce se reduce; si se llegase hasta los 4 grados, esa pérdida de agua se multiplicaría por dos. Algo parecido ocurre con los daños generados por las inundaciones, los impactos debidos a ese fenómeno extremo se multiplicarán hasta por 3,9 veces si el calentamiento llega hasta los 3 grados respecto a lo que ocurriría en un escenario de 1,5 grados. Para limitar el aumento de la temperatura y que no se supere la meta del 1,5 que establece el Acuerdo de París, se necesita un recorte de los gases de efecto invernadero “rápido y profundo”, recuerda Thelma Kurg, vicepresidenta del IPCC. Postergar esos recortes y las medidas de adaptación supone perder “una ventana de oportunidad breve” que se está cerrando “para asegurar un futuro habitable y sostenible para todos”, según el informe. Riverra-Ferre añade: “El coste de la inacción es mayor que el de la acción”.
El impacto de la subida de las temperaturas en el mundo
INDETECTABLE
MODERADO
ALTO
MUY ALTO
Subida de la temperatura en superficie En grados centígrados O
En África Producción de cultivos, pesca y ganadería Biodiversidad y ecosistemas Mortalidad y morbilidad por calor
En el Mediterráneo y sureste de Europa Impacto en el aumento del nivel del mar Calidad y disponibilidad del agua Salud y bienestar Escasez de agua para las personas
En el resto de Europa Inundaciones costeras de infraestructuras Estrés por calor, mortalidad y morbilidad
Fuente: IPCC. EL PAÍS
1.O
2.0
3.0
4.0
Seguridad alimentaria y migraciones El informe repasa los impactos producidos ya por sectores y por áreas geográficas. Incide por ejemplo en que la seguridad alimentaria y el acceso al agua dulce se han reducido por el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos. “El rendimiento de los cultivos de arroz, maíz y trigo ha caído un 5%”, expone Rivera-Ferre. Este tipo de daños exponen a millones de personas a la malnutrición, advierte el IPCC. Además, se ha detectado un incremento de enfermedades y un deterioro de la salud mental ligados al calentamiento global. Y los impactos económicos adversos vinculados a esta crisis están creciendo. El análisis del IPCC advierte de que “el cambio climático está contribuyendo a las crisis humanitarias”, está “impulsando cada vez más el desplazamiento” forzado de personas en todas las regiones. Aunque de una forma muy limitada y sin ser la principal causa, los fenómenos extremos pueden estar contribuyendo en parte a “los conflictos violentos” en algunos países. Extinción de especies El planeta está viviendo en estos momentos un proceso de extinción de poblaciones locales de plantas y animales, que desaparecen de áreas históricas de distribución y se desplazan a otras. En el 47% de las 976 especies que se examinan en el informe, esa desaparición local está asociada al aumento de la temperatura. Jofre Carnicer, biólogo y otro de los investigadores del IPCC, también apunta a la desaparición completa de especies que ya se ha podido atribuir directamente al cambio climático: una subespecie del marsupial Hemibelideus lemuroides, que prácticamente se borró del mapa tras varias olas de calor en Queensland, Australia. O el ratón de cola de mosaico (Melomys rubicola), que fue declarado oficialmente extinto en 2016 debido al incremento del nivel del mar en el Pacífico. Las previsiones en este campo tampoco son buenas. Según el informe del IPCC, entre el 3% y el 14% de las especies de ecosistemas terrestres que se han analizado estarán en un nivel muy alto de riesgo de extinción si el calentamiento llega a los 1,5 grados. Si se alcanzan los 3 grados, el riesgo se multiplicará por dos. Y por 3,5 si el calentamiento sube hasta los 5 grados.
Un mapa que muestra el impacto en la biodiversidad de la actividad comercial mundial. El morado indica las áreas donde las especies terrestres están en peligro de extinción, y el azul, donde peligra la vida silvestre marina. Cuanto más oscura es el área, más grave es la amenaza. Daniel Moran y Keiichiro Kanemoto
El impacto de la subida de las temperaturas en el mundo
INDETECTABLE
MODERADO
ALTO
MUY ALTO Subida de la temperatura en superficie en grados centígrados
0
En Australia Degradación de los arrecifes de coral Impactos en cascada en ciudades
En Norteamérica Reducción de la viabilidad del turismo Daños en las infraestructuras de transporte Enfermedad de Lyme
En el Ártico Cambio en el ecosistema de hielo marino Cambio en la pesca de abadejo y bacalao Pérdidas en las infraestructuras clave
En el Antártico Degradación del ecosistema de hielo marino Cambios en la pesca de crustáceos
Fuente: IPCC. EL PAÍS
1.0
2.0
3.0
4.0
Desarrollo insostenible Una de las cosas que queda clara a lo largo de todo el estudio es que los impactos del calentamiento global no solo tienen que ver con el aumento de las temperaturas y los fenómenos extremos. Influyen las condiciones socioeconómicas y el modelo de crecimiento. “Los patrones actuales de desarrollo insostenible están aumentando la exposición de los ecosistemas y las personas a los peligros climáticos”, afirma rotundo el informe. Además, se añade que en estos últimos ocho años se han acumulado las evidencias que apuntan a que “la degradación y la destrucción de los ecosistemas por parte de los humanos aumenta la vulnerabilidad de las personas” frente al calentamiento, y se citan problemas como la deforestación o la contaminación. Lo resume así Hans-Otto Pörtner, el copresidente del grupo del IPCC que ha elaborado este segundo capítulo: “Los ecosistemas saludables son más resistentes al cambio climático y proporcionan servicios críticos para la vida, como alimentos y agua limpia”. Por eso una de las fórmulas para enfrentar este problema pasa por “restaurar los ecosistemas degradados” e intentar proteger de forma efectiva entre el 30% y el 50% de los ecosistemas terrestres y marinos. Malas prácticas Además del recorte de las emisiones, los científicos recuerdan que se necesitan acciones rápidas y ambiciosas de adaptación a los efectos del calentamiento. Pero “el progreso en la adaptación es desigual” y, de nuevo, las poblaciones con los ingresos más bajos son las que están más retrasadas. En el análisis también se señalan los riesgos de algunas políticas de adaptación y de recorte de emisiones, que pueden tener efectos secundarios. Por ejemplo, se advierte de las forestaciones en áreas que no son históricamente boscosas o de los biocombustibles, que pueden “agravar los riesgos relacionados con el clima para la biodiversidad, el agua y la seguridad alimentaria”.
Sequías más profundas e inundaciones costeras en el Mediterráneo
Episodio extremo de acqua alta en Venecia en noviembre de 2019.MARCO BERTORELLO / AFP
“El Mediterráneo es un punto caliente del avance del cambio climático”, advierte el biólogo Jofre Carnicer, que ha participado en el capítulo del informe del IPCC referido a esta región en la que se encuadra la península Ibérica. Esta zona se está calentando más deprisa que la media del planeta: si de media en la Tierra se ha llegado a los 1,1 grados de incremento de la temperatura, en el Mediterráneo está ya en 1,5. Una de las consecuencias que más preocupan a los expertos es la falta de agua dulce. “En el sur de Europa, más de un tercio de la población estará expuesta a la escasez de agua si se llega a los 2 grados”, apunta el informe del IPCC. Si se alcanzan los 3 grados, el riesgo se duplicará y se esperan “pérdidas económicas significativas en sectores dependientes del agua y la energía”. Carnicer explica que por cada grado de aumento, en el Mediterráneo se espera una reducción del 4% de las precipitaciones. Otro de los impactos que inquietan a los expertos es el referido a las inundaciones costeras. En Europa se prevé que los daños vinculados a ese fenómeno se incrementarán "al menos 10 veces para finales del siglo XXI”. “El aumento del nivel del mar representa una amenaza existencial para las comunidades costeras y su patrimonio cultural”, apunta el informe en referencia a casos como el de la ciudad italiana de Venecia. Solo en la región del Mediterráneo viven 42 millones de personas en áreas costeras de baja altura, que están muy expuestas a una subida del nivel del mar, añade Carnicer.
III Las emisiones deben tocar techo antes de 2025 y luego caer drásticamente para evitar la catástrofe climática El informe del IPCC pone en el punto de mira a los combustibles fósiles y a las ayudas públicas al carbón, el petróleo y el gas. “Es hora de que dejemos de quemar nuestro planeta y empecemos a invertir en las renovables”, resume António Guterres
Inundaciones en enero tras unas lluvias torrenciales en Chehalis, Washington (Estados Unidos).NATHAN HOWARD (REUTERS).
Tras años de procrastinación climática, la ventana de oportunidad para conseguir que el calentamiento se quede dentro de los límites lo menos catastróficos posibles es pequeñísima. Tanto que el informe del IPCC el grupo de científicos que desde hace más de tres décadas sienta las bases del conocimiento sobre el calentamiento global difundido este lunes tiene un sabor a ultimátum. Porque, si se quiere cumplir el Acuerdo de París, se requiere que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero alcancen el pico antes de 2025 para luego caer de forma rápida y profunda en los siguientes 30 años hasta casi desaparecer en la segunda mitad del siglo. El problema es que los planes climáticos actuales de los gobiernos del mundo apuntan a que las emisiones seguirán creciendo durante esta década, lo que conduce a un calentamiento dos veces y media mayor del que ya está padeciendo el planeta y la humanidad. Para revertir esta situación, el IPCC explica que son necesarias “reducciones profundas y, en la mayoría de los casos, inmediatas de las emisiones de los gases de efecto invernadero en todos los sectores”. Pero a lo largo de todo el documento se pone el punto de mira en el energético y, por lo tanto, en los combustibles fósiles. El informe explica que para cumplir con París se necesitan reducciones muy profundas en algunos casos del 100% del uso del carbón, el petróleo y el gas para 2050. Aunque no se rechaza la posibilidad del uso de las técnicas de captura del dióxido de carbono, lo que permitiría seguir quemando estos combustibles, la alternativa clara que se dibuja son las renovables, cuyos costes se han desplomado. Además, se señala que la eliminación de las ayudas públicas a estos combustibles, como las que están aprobando los gobiernos para contrarrestar la subida de los precios de la gasolina por la guerra de Ucrania, lograría por si sola una reducción del 10% de las emisiones mundiales para 2030. António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, lo resume así: “Es hora de que dejemos de quemar nuestro planeta y empecemos a invertir en las abundantes energías renovables que nos rodean”. “Es ahora o nunca”, ha añadido Jim Skea, uno de científicos que ha coordinado este estudio para el IPCC. Este informe es la presentación final de la gran revisión de todo el conocimiento científico acumulado en los últimos años que está haciendo el IPCC, e incluye el análisis de más de 18.000 artículos y publicaciones. Lo que se ha difundido este lunes es el resumen que se debate entre los científicos y los casi 200 países que participan en las negociaciones climáticas en la ONU. Como ha explicado Inger Andersen, que dirige el departamento de Medio Ambiente de la ONU (Pnuma), con esta entrega se “completa la imagen de la crisis climática a la que se enfrenta la humanidad”. “Y no es un retrato bonito”, ha advertido. El primer informe, se centró en las bases físicas del calentamiento y concluyó que la humanidad es la responsable de una situación que está ya acelerando e intensificando los fenómenos meteorológicos extremos y causando daños irreversibles en el planeta. El segundo, se centró en las consecuencias de esta crisis, cuyo “alcance y magnitud” son mayores de lo que se había estimado hasta ahora y dejan en situación de una enorme vulnerabilidad a la mitad de la población. Y la tercera, que se ha presentado este lunes, se centra en la mitigación, es decir, en las soluciones que debe poner en marcha el ser humano para que el calentamiento se quede dentro de los límites más seguros. El umbral de seguridad se fijó en el Acuerdo de París, el aumento de la temperatura media mundial no debe superar los 2 grados Celsius respecto a los niveles preindustriales, y en la medida de lo posible los 1,5. En estos momentos, el calentamiento ya está por encima de los 1,1 grados. Por lo que, como advierte el informe difundido, la ventana de oportunidad se está cerrando y los planes actuales llevan a un incremento de 2,8 grados a finales de siglo, lo que implica más y peores impactos, como sequías, subida del nivel del mar, hambrunas, pérdida de biodiversidad... En el informe se trazan posibles trayectorias para cumplir con las metas de 1,5 y 2 grados, y en todas, las emisiones mundiales tienen que tocar techo antes de 2025. Lo que ocurra luego es lo que diferencia a unas y otras. Para lograr que el calentamiento no sobrepase los 2 grados, las emisiones en 2030 deberán ser un 27% menor y un 63% en 2050, tomando como referencia las de 2019.
Si se quiere cumplir con el objetivo de 1,5 grados, esa reducción debe ser del 43% en 2030 y del 84% en 2050. Pero el calentamiento se encuentra ya tan cerca de esos 1,5 grados que el IPCC plantea un tercer escenario: que se superen temporalmente los 1,5 grados para luego bajar gracias a las medidas puestas en marcha. En este tercer escenario, las reducciones de gases de efecto invernadero tendrían que caer un 23% en 2030 y un 75% en 2050. El dióxido de carbono es el principal de estos gases, pero en el informe se pone también el acento en el metano, con un poder de calentamiento mucho mayor, aunque permanece menos tiempo en la atmósfera. Para cumplir con el Acuerdo de París, el metano debe reducirse alrededor de un tercio esta década.
Emisiones de gases de efecto invernadero por región
Trayectorias de las emisiones mundiales Con las políticas climáticas actuales - Si se limita el calentamiento a 2°C - Si se consigue que se quede en 1,5°C tras sobrepasar ese umbral Si se limita el calentamiento a 1,5°C sin sobrepasar ese umbral
Emisiones per capita Combustibles fósiles e industria – Otros - Usos del suelo
Esta es la sexta revisión que realiza el IPCC (siglas en inglés del Panel Intergubernamental del Cambio Climático) desde que fue creado en 1988 bajo el paraguas de la ONU. La anterior, que se concluyó en 2014, sentó las bases científicas para que se firmara a finales de 2015 el Acuerdo de París. Y la de ahora sirve para poner en evidencia que los planes de recorte que han prometido todos los firmantes de este pacto no son suficientes y para detallar qué se debe hacer en las próximas décadas para corregir la tendencia de emisiones crecientes a pesar de las alertas científicas. Pero el reporte del IPCC llega en un momento muy delicado, también para la lucha contra el cambio climático. Las políticas de recuperación tras la pandemia ya habían hecho repuntar las emisiones de gases de efecto invernadero, pero la situación puede empeorar todavía más con las políticas de impulso a la extracción de petróleo y gas por la guerra de Ucrania y el alza de precios energéticos. “Aumentar la producción de combustibles fósiles solo empeorará las cosas”, ha advertido Guterres en un duro comunicado, en el que ha lamentado la “letanía de promesas climáticas incumplidas” de los gobiernos. El impacto de la invasión rusa de Ucrania El informe apunta claramente a los combustibles fósiles. Señala que se necesita “una reducción sustancial en el uso general” de estos y “el despliegue de fuentes de energía de bajas emisiones”. Y lo pone en cifras. Para cumplir con la meta más ambiciosa, los 1,5 grados, en 2050 el uso global de carbón, petróleo y gas tendrá que haberse reducido un 100%, un 60% y un 70%, respectivamente, en comparación con 2019. Si se aplican las medidas de captura y almacenaje de dióxido de carbono, que en estos momentos son marginales y costosas, esas reducciones se suavizarían algo. La crisis energética derivada de la invasión rusa de Ucrania también está haciendo que muchos gobiernos concedan ayudas para la compra de carburantes o rebajen los impuestos. El informe del IPCC señala, sin embargo, que “la eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles reduciría las emisiones, mejoraría los ingresos públicos y el desempeño macroeconómico, y produciría otros beneficios ambientales y de desarrollo sostenible”. No obstante, se reconoce que puede “tener efectos distributivos adversos” para los más vulnerables, por lo que deben aplicarse medidas de “redistribución de los ingresos ahorrados”. Renovables y movilidad eléctrica Aunque en el informe se exponen los beneficios de las políticas de disminución de la demanda energética y de la eficiencia, por ejemplo en el sector de la construcción, la alternativa más clara que se vislumbra a los combustibles fósiles son las renovables. “Los sistemas eléctricos alimentados predominantemente por energías renovables son cada vez más viables”, añade. “A pesar de que persisten desafíos operativos, tecnológicos, económicos, regulatorios y sociales, han surgido una variedad de soluciones sistémicas para acomodar grandes cuotas de energías renovables en el sistema energético”, se indica en el informe, que también recalca la necesidad de apostar por los sistemas de almacenamiento, las redes inteligentes, los biocombustibles sostenibles y el hidrógeno. Los expertos del IPCC recuerdan que, entre 2010 y 2019, se han producido disminuciones sostenidas en los costos de la energía solar (una caída del 85%), la energía eólica (55%) y las baterías de iones de litio (85%), lo que ha hecho que se produzca un despliegue acelerado de estas tecnologías en el mundo. El estudio sitúa también al transporte como una de las piezas clave para cumplir con los objetivos de París. Para cumplir la meta de los 1,5 grados, las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con el transporte mundial se tendrán que reducir un 59% en 2050 respecto a las actuales. Para el objetivo de los 2 grados, un 29%. Y la alternativa en este caso también parece clara: “Los vehículos eléctricos propulsados por electricidad de bajas emisiones ofrecen el mayor potencial de descarbonización para el transporte terrestre”.
En el resumen difundido este lunes solo se hacen dos menciones muy colaterales a la energía nuclear. En el caso de los usos de los suelos también se apunta al potencial que tiene la reforestación para impulsar los sumideros de dióxido de carbono (los bosques que capturan esas emisiones y las retienen) cuando se implementan de forma sostenible. Pero se advierte: “No pueden compensar completamente el retraso en la acción en otros sectores”. Los expertos se refieren aquí al riesgo de que se quiera luchar contra el cambio climático solo con acciones de reforestación sin recortes brutos de las emisiones. Cambios sociales y de comportamiento El documento hace hincapié en los beneficios que puede tener la reducción de la demanda energética, gracias a las mejoras tecnológicas y a los cambios socioculturales y de comportamiento. Se señala que “las opciones de respuesta de mitigación del lado de la demanda son consistentes con la mejora del bienestar básico para todos”. El IPCC resalta lo rentable que puede ser la gran transformación necesaria para reducir drásticamente las emisiones de efecto invernadero, y concluye que “el beneficio económico global de limitar el calentamiento a 2 grados excede el coste de mitigación en la mayoría de la literatura evaluada”. Por último, el documento lanza otra advertencia: “Las vías de desarrollo actuales pueden crear barreras de comportamiento, espaciales, económicas y sociales para acelerar la mitigación”. “No seamos el sueño, seamos la acción que mitigue el cambio climático”. Martin Eduardo Lucione https://facebook.com/Ecoalfabetización https://issuu.com/martinlucione Extraído El País Manuel Planelles.