Skip to main content

obras 1

Page 1


Algunos expertos han querido ver precisamente la influencia de la 'Mona Lisa' en esta maravillosa obra pintada por Vermeer a mediados del siglo XVII de una modelo cuya identidad aún es desconocida. Aunque a diferencia del de Da Vinci no se trata de un retrato, sino de un 'tronie', el nombre que se daba en la Holanda del XVII a los cuadros en los que los pintores demostraban sus habilidades artísticas.

La obra es sumamente enigmática y delicada y en ella podemos ver a una joven con turbante –el magnético azul ultramar era uno de los colores más caros y cotizados de la época–y con un enorme pendiente de perla, girando la cara como para querer decir algo al espectador, deslumbrando sobre el intenso fondo negro en el que se percibe una gran influencia de Caravaggio.

La Joven de la Perla

La Noche Estrellada

Van Gogh miraba por la ventana del sanatorio de Saint-Rémy. Ya no tenía el lóbulo de su oreja y se sentía cada vez más acosado por las alucinaciones.

Cuando miraba los cipreses del jardín, éstos parecían vibrar. Cuando miraba al cielo nocturno, las estrellas parecían estar vivas. Eso es lo que captó en este lienzo que es hoy uno de los más famosos de la historia del arte.

El artista pintaría a lo largo de su carrera tanto cipreses como estrellas, ambos de marcado carácter simbólico, pero esta obra es quizás la que mejor comunica su particular estilo.

Con sus pinceladas vigorosas, Van Gogh capta un paisaje exterior y uno interior. El cielo en espiral parece moverse de verdad en el lienzo. Las estrellas tienen su propio halo, que el pintor exagera para expresar más (y adelantándose unas décadas al expresionismo).

Arte Povera

Originario de ciudades como Turín, Milán, Génova y Roma, propone un modo inventivo y antidogmático que demanda alto grado de creatividad. Prefiere el contacto directo con los materiales sin significación cultural alguna, no importa su procedencia ni uso, pero que sean reutilizables por el artífice.

Instalaciones que se acogen a estos principios artísticos pululan hoy por la cuna del sucu suco. Se les denomina Puntos de venta, y algunos están consignados a la Granja Urbana. Aunque los productos de esta rara vez aparezcan por sus mostradores.

Mas no es su abastecimiento el eje central de este comentario, sino su impacto medioambiental y, sobre todo, su incidencia en el ornato del poblado, así como los precios.

Para lograr el autorizo de construcción, siguen –como está prefijado– una serie de trámites, con cuyo consentimiento adquieren el derecho a ocupar un espacio ciudadano para ofertar determinados productos agropecuarios, no industriales.

Hasta este momento, todos, más o menos, se parecen. La diferencia comienza ahora, cuando de llevar su compromiso al terreno ha llegado la hora de la verdad.

El almuerzo de los remeros

El pintor impresionista Pierre-August Renoir era un verdadero 'bon vivant' que, en sus cuadros, se alejaba de la denuncia social para retratar los grandes placeres de la vida. Pintado a finales del siglo XIX, nos lleva hasta la terraza de la Maison Fournaise, un local situado a las orillas del Sena muy conocido en aquella época por sus desayunos, almuerzos, cenas, bailes hasta el atardecer y donde se alquilaban botes para navegar por el río.

Habitual del sitio, Renoir decidió hacerle pasar a la historia con ese lienzo en el que capturó su buen ambiente y algunos de sus mejores amigos, como el pintor Caillebotte (sentado, a la derecha) o su modelo preferida, Aline Charigot (jugando con un perrito), que se convertiría en la esposa del pintor años después.

El Puente Japonés

En 1893, Monet se mudó a una casa en la zona rural de Giverny. Ese mismo año y en los años siguientes, transformó una zona pantanosa de Giverny en un estanque de nenúfares, que se convirtió en fuente de inspiración artística.

En 1899, Monet pintó 12 obras centradas en el jardín y el puente japonés que él mismo construyó. La Galería Nacional de Arte escribe: «Cuando Monet expuso estas pinturas en la galería Durand-Ruel en 1900, varios críticos mencionaron su deuda con el arte japonés. Más revelador aún, el impenetrable recinto verde —realzado en la pintura de la Galería Nacional por la ubicación de la parte superior del arco del puente justo debajo del borde superior del cuadro— remite al hortus conclusas (jardín

El columpio' (JeanHonoré Fragonard)

Un cuadro famoso que ejemplifica el rococó y que está lleno de preciosos detalles para aquellos a los que les guste analizar cada detalle.

Vemos una cortesana columpiándose con la ayuda de un hombre, al fondo, mientras que otro hombre, tumbado delante de ella, intenta ver algo debajo de los ropajes. El entorno parece ser un jardín, con una balaustrada en la que se aprecian unas estatuas de angelitos, uno de ellos reclama silencio, quizás a un grupo que está haciendo mucho ruido o quizás pidiendo discreción a unos amantes. Originalmente, el cuadro se llamó 'Los felices azares del columpio'.

Paseo por el acantilado de Pourville Primavera normanda.

En la década de los 80 Claude Monet era un pintor cuarentón y viudo. Su esposa Camille había muerto tres años atrás y el artista estaba ya harto de la ciudad y su ajetreo. Además las ventas de cuadros no iban nada bien. Francia estaba en plena crisis económica.

Es por eso que decidió dejarlo todo en febrero de 1882 y viajar a Normandía para descansar un poco y alejarse lo máximo posible de la «civilización».

Pourville era un pequeño pueblecito de pescadores normando. No había apenas nada que recordara a lo urbano. Monet se enamoró inmediatamente del sitio y su entorno. Era primavera y las praderas eran verdes, llenas de flores de cromatismo infinito. El cielo azul salpicado con algunas nubes blancas y esponjosas. Y el mar era una mezcla de miles de colores y luces reflejados en constante movimiento. Un paraíso para un impresionista.

Terraza de café por la noche, 1888, de Vincent Van Gogh

Esta pintura de una colorida vista al aire libre es una obra pintoresca, la visión de un espectador relajado que disfruta del encanto de su entorno sin ninguna preocupación moral. Evoca el estado de ánimo de Van Gogh cuando escribió que «la noche está más viva y tiene colores más intensos que el día». El color es más profuso y la mirada recorre los bordes irregulares o en cola de milano de las áreas vecinas: formas que encajan como las piezas de un rompecabezas.

Resulta difícil para la vista dividir este espacio en un objeto principal y elementos de fondo; las partes lejanas y las cercanas se distinguen claramente. El amarillo del café contrasta con el azul oscuro de la calle lejana y el azul violáceo de la puerta en primer plano, y, mediante una paradoja compositiva que contribuye a unificar la obra, en el punto de mayor contraste, la esquina roma del toldo más cercana a nosotros se funde con el cielo azul lejano. Las líneas escorzadas que se adentran en la profundidad, como el dintel de la puerta, son estrictamente paralelas a líneas como la pendiente del toldo amarillo y el tejado de la casa superior, que se encuentran en planos perpendiculares a las primeras. Para esta visión errante y despreocupada, la dimensión vertical no es menos importante ni expresiva que la profundidad

El beso, 1907 – 1908, Gustav Klimt

Muchas disputas hay sobre cuál es el cuadro más famoso de la historia, aunque este sale en todos los listados. ¿Será por su particular técnica? (está pintado con pan de oro). ¿Será por su intrínseco romanticismo? Este lienzo de principios del siglo XX.es sin duda el más conocido de su autor, que pertenece al simbolismo y al art nouveau. Dicen que la inspiración de Klimt fueron los mosaicos bizantinos de la iglesia de San Vital de Rávena -en Italia-, de ahí que la obra nos recuerde a la iconografía religiosa.

Sin embargo, el cuadro está lleno de un enorme erotismo y sensualidad, a la vez que representa el completo amor y conexión entre hombre y mujer, que aparecen unidos y equilibrados en un gesto de cariño sin parangón. Con los años se ha convertido en una de las obras de arte más instagrameadas e incluso en protagonista de los tatuajes de trazo fino de Meyk Belmonte.

Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
obras 1 by Mariogramm - Issuu