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ROMPER EL SILENCIO EMOCIONAL

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Romper el silencio emocional

Mariana Gonzalez, Mariana Moreno, Sara Serrano, Valerie Martínez, Sofia Moreno.

Según (Calvo Soto, Andrea Patricia. (2020). Salud mental en la actualidad. Revista Colombiana de Salud Ocupacional). Analiza el aumento de los trastornosmentalescomoladepresiónyla ansiedad en el contexto de una sociedad moderna caracterizada por la competitividad y las altas exigencias. Por otro lado, (la Organización Mundial de la Salud. 17/06/2022. Salud mental: fortalecer nuestra respuesta). Explica qué es la salud mental, su importancia y cómo los gobiernos y sistemas de salud deben mejorar sus políticas y servicios para prevenir, promover y tratar los problemas desaludmental,reduciendolasbrechasde la atención en todo el mundo. (Red de Expertos. Hablar más de salud mental no setraduceentomarlamásenserio.LaSilla Vacía). El autor señala que, aunque se hable ampliamente la salud mental en redes sociales y otros, estono implica que se estén realizando mejoras significativas en la atención a este problema. (Freud, S. (1900). La interpretación de los sueños.

Viena: Franz Deuticke). Freud sostiene que la salud mental depende de cómo la persona maneja sus conflictos internos. Si los deseos y emociones reprimidas no se elaboran, pueden aparecer síntomas como ansiedad o neurosis. (Beck, A. T. (1967). Depression: Causes and Treatment. New York:Harper&Row). Beck afirmaquela saludmentalestárelacionadaconlaforma en que pensamos. Si cambiamos pensamientos distorsionados, podemos mejorar emociones y conductas. (Frankl, V. E. (1946). El hombre en busca de sentido. Viena: Verlag für Jugend und Volk). Frankl que la pérdida de sentido en la vida puede causar vacío existencial y trastornos emocionales, mientras que encontrar un propósito puede mejorar la salud mental. (Durkheim, É. (1897). Le suicide. París: Félix Alcan). Durkheim argumenta que la salud mental también depende del contexto social. La sociedad puede proteger o afectar el bienestar psicológico.

En la actualidad, hablar sobre la salud mental ha dejado de ser un tabú, gracias a laevolucióndelosestudiosyaunamayor apertura de la sociedad, lo que permite a cada persona expresar sus ideas y emociones sin temor al prejuicio. Asimismo, las redes sociales también han tenido un papel importante, al visibilizar distintasexperienciasygenerarconciencia sobre la importancia de cuidar la salud mental como parte de la salud integral. Aunquehoyparezcaquehaymáscasosde depresión, ansiedad o trastornos alimenticios,estonosignificaquelanueva generación sea más débil,sino que es más consciente de lo que implica su bienestar emocional. A diferencia de generaciones anteriores, muchas personas ahora pueden expresar sus emociones y preocupaciones sin miedo a laincomprensióno alrechazo social.

Por otra parte, vivimos en una sociedad quenuncasedetiene,dondedesdelaniñez se aprende a ser productivos, cumplir metas y sobresalir constantemente. En consecuencia, descansar se percibe como pereza, equivocarse como un fracaso definitivo, y la presión de la tecnología y las redes sociales genera comparaciones constantes con vidas “ideales”,

impulsando a cumplir estándares que muchas veces son inalcanzables. Por ello, elmalestaremocionalnosurgesinmotivo; es una reacción comprensible ante un entorno que exige más de lo que podemos manejar. De esta manera, la salud mental no es solo un asunto individual, sino que está profundamente condicionada por las dinámicas sociales y estructurales que influyen ennuestravidadiaria,mostrando que nuestro bienestar depende tanto de nosotros como de la sociedad que nos rodea.

En este contexto, cuando hablamos de afectación en la salud mental, no nos referimossoloasentirse“triste”,sinoaun fenómeno más amplio y complejo. Por ejemplo, en lo emocional puede aparecer como tristeza constante, irritabilidad, ansiedad o frustración. Del mismo modo, cognitivamentesereflejaenpensamientos negativos repetitivos, autoexigencia excesiva o miedo a equivocarse. Asimismo, en el comportamiento puede manifestarse con aislamiento, pérdida de interésenactividades,cambiosenelsueño o la alimentación y bajo rendimiento. Además, el cuerpo refleja estas tensiones mediante dolores de cabeza, tensión muscularoproblemasdigestivos.Enotras

palabras, muchas veces lo que no se expresa emocionalmente termina saliendo atravésdelcuerpo.

Sin embargo, un error frecuente es pensar que el sufrimiento es únicamente responsabilidad de la persona que lo padece. Con frecuencia, se escucha que “todoestáen lamente”oque“escuestión de actitud”, pero esto simplifica algo mucho más complejo. Si bien es importante desarrollar habilidades emocionalesyhábitossaludables,también debemos considerar factores sociales, económicosyculturalesqueinfluyenenla estabilidad psicológica. Por ejemplo, la presión académica, el desempleo, la desigualdad social o la falta de acceso a atención psicológica afectan profundamente el bienestar. Por lo tanto, no basta con decirle a alguien que piense positivo cuando vive en un contexto que constantemente genera estrés e inseguridad. Además, el entorno en el que crece cada individuomarcademanerasignificativala salud mental. En particular, las experiencias durante la infancia y la adolescencia dejan huellas que pueden acompañar a la persona durante toda su

vida. Por ejemplo, la violencia intrafamiliar, el acoso escolar, el maltrato psicológico o físico y el hostigamiento en cualquier ámbito no son situaciones aisladas;porelcontrario,sonexperiencias queafectanlaautoestima,laconfianzayla maneraderelacionarseconelmundo.Así, el acoso puede generar inseguridad profunda, ansiedad constante y aumentar el riesgo de desarrollar depresión en el futuro. De igual manera, crecer en ambientesdondepredominanlosgritos,la desvalorización o la falta de afecto puede hacer que una persona normalice el maltrato o desarrolle miedo a expresar lo que siente, afectando su capacidad de relacionarse y de cuidar su bienestar emocionalalo largo delavida.

Por consiguiente, como estudiantes, hemos podido reflexionar que nuestra saludmentalnodependesolodelofuertes queseamosindividualmente,sinotambién de cómo somos tratados, acompañados y valoradosporquienesnosrodean.Porello, necesitamos espacios seguros para hablar de lo que sentimos sin ser juzgados. Asimismo, hay de reconocer que el malestar emocional es válido y que tiene causas sociales no nos hace débiles; al contrario, nos permite entendernos mejor

y buscar soluciones más humanas y colectivas. En consecuencia, cuidar la salud mental implica no solo trabajar en nosotros mismos, sino también cuestionar las dinámicas sociales que nos están afectando y promover entornos más empáticos,comprensivosysaludables.

Por otro lado, uno de los problemas más grandes en la vida no es la falta de cosas materiales, sino la falta de sentido. Incluso, aunque logremos metas y tengamos estabilidad económica, sin un propósito claro esos logros pierden importancia. De hecho, muchas personas exitosas se sienten insatisfechas. Según Viktor Frankl, tener un propósito y relacionessólidasnosayudaaenfrentarlas dificultades y fortalece nuestra identidad. Por lo tanto, la búsqueda de sentido es claveparalasaludmental.

Actualmente, el aislamiento social es un problema creciente. Aunque estamos conectados en línea, muchas personas sienten soledad emocional. En consecuencia, la falta de apoyo real hace difícil expresar emociones. Por el contrario,sentirsepartedeunacomunidad mejoranuestraestabilidadmental.Poresta

razón, la salud mental es responsabilidad detodos,nosolodelindividuo.

Asimismo, también debemos considerar riesgos individuales como la genética, traumasenlainfancia,abandono,abusode sustancias o enfermedades crónicas. Sin embargo, estos factores no determinan nuestro futuro. Por el contrario, la intervención temprana, el apoyo social y entornos seguros pueden cambiar un malestar temporal en un problema duradero. Por ello, es vital la prevención, la educación emocional y la creación de entornossaludables.

Finalmente, las instituciones educativas deben promover educación emocional y prevenir el acoso. Del mismo modo, las empresas deben crear ambientes laborales que protejan la salud mental.Además, los gobiernos deben mejorar el acceso a servicios de salud mental. En conclusión, hablar de salud mental es crucial para eliminar el estigma, pero también se necesitan acciones concretas y compromiso colectivo. En este sentido, cuidar la salud mental implica reconocer emociones, establecer límites y construir relacionesempáticas.

Desde nuestra perspectiva, cuidar nuestro bienestarpsicológicoesunodelosgrandes desafíos de nuestro tiempo y no puede reducirse a una cuestión de fragilidad individual. Además, factores como la presión por cumplir estándares, el uso redes sociales y las largas jornadas laborales afectan directamente nuestra vida, y sabemos que estos problemas tienen raíces profundas en cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea. Por eso, reconocer estas influencias nos ayuda a comprender que nuestro bienestar no depende únicamente de nuestras acciones individuales, sino también del entorno en el que vivimos y de las relaciones que construimos.

De igual manera, nuestro equilibrio emocional depende de cómo gestionamos nuestras emociones, los pensamientos que cultivamos, la búsqueda de sentido, la calidad de nuestras relaciones, el contexto social y el apoyo comunitario. En este sentido, separar lo individual de lo social simplifica una realidad mucho más compleja. Por lo tanto, fortalecer la salud mental requiere acciones integrales y sostenidas: prevención desde la infancia, educación emocional en las escuelas,

promocióndeambienteslaboralessanosy construcción de redes de apoyo sólidas, responsabilidades que debemos asumir colectivamente junto con gobiernos, institucionesylasociedadengeneral.

Por último, romper el silencio emocional significa transformar nuestra relación con nosotrosmismosyconlosdemás.

Asimismo, implica permitirnos sentir sin culpa, reconocer nuestras necesidades, establecer límites claros y construir vínculos basados en la empatía, el respeto y la solidaridad. En consecuencia, cada gesto de apoyo y cada conversación honesta son pasos que podemos dar hacia comunidades más fuertes y conscientes.

Por consiguiente, hablar sobre nuestras emociones es importante, pero actuar es indispensable; solo con un compromiso colectivo, integrando esfuerzos individuales e institucionales, podremos garantizar que cuidamos nuestro bienestar y el de quienes nos rodean. En definitiva, romper el silencio emocional es, finalmente, un compromiso con una sociedad más justa, consciente y saludable,dondecadaacción,porpequeña que parezca, contribuye a fortalecer nuestravidaencomún.

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