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El Club Náutico San Bernardino cumple 80 años de vida institucional. Ocho décadas que encierran historias, esfuerzos y sueños compartidos por generaciones de socios que hacen de este lugar algo más que un punto de encuentro: una verdadera comunidad.
Desde aquellos primeros días en que un grupo de asiduos veraneantes y sus familias visualizaron un espacio junto al lago donde convergieran la amistad, el deporte y la naturaleza, el Club no ha dejado de evolucionar. Su crecimiento territorial, su solidez institucional y su estabilidad financiera son hoy el reflejo de una visión sostenida en el tiempo, guiada por valores y por el compromiso colectivo de sus socios.
El Club Náutico San Bernardino es, ante todo, una expresión viva del más profundo sentido de pertenencia. Cada socio, cada familia, cada colaborador es autor de esta historia. Somos una institución que se renueva sin perder su esencia, que se adapta a los cambios con la misma naturalidad con la que el Lago Ypacaraí refleja el paso del tiempo: a veces calmo, a veces desafiante, pero siempre presente como símbolo intrínseco de nuestra identidad.
En este 80º aniversario, celebramos mucho más que años transcurridos; celebramos una forma de ser y de sentir. La mística del Club se construye en cada encuentro, en cada proyecto, en cada gesto de camaradería. Es el espíritu de quienes confían, participan y sostienen con orgullo esta institución, haciendo del CNSB un hogar donde la confianza, la amistad y el respeto mutuo son sus pilares más firmes.
El prestigio que hoy ostenta el Club Náutico San Bernardino es fruto de una labor colectiva: de Comisiones Directivas comprometidas, de socios que acompañan con entusiasmo y de una comunidad que cree en el valor de lo compartido. Hemos crecido en obras, en presencia y en alcance, pero también en madurez institucional y sentido de propósito. EDITORIAL
Hoy miramos al futuro con la certeza de que seguimos navegando sobre bases sólidas, impulsados por la misma pasión que inspiró a nuestros fundadores hace ocho décadas. Y como el lago que nos acompaña, seguimos fluyendo con energía, memoria y unión.
A toda la masa societaria, a las familias fundadoras y a quienes día a día dan vida al Club, mi más profundo agradecimiento. Este 80° aniversario pertenece a todos: a los que soñaron, a los que construyeron y a los que hoy mantienen viva la llama de pertenecer al Club Náutico San Bernardino, un emblema de historia, orgullo y proyección.
Luis Callizo López Moreira



PRESIDENTE
Luis Antonio Callizo López Moreira
VICE PRESIDENTE
Miguel Pedro Guanes Carrillo
MIEMBROS VOCALES
Beatriz Troche Centurión
Julio Enrique Pessolani
Jorge Angulo Cálcena
Carlo Bonetto Amarilla
Nicolás Angulo Quevedo
Carlos Sosa Jovellanos
Juan Ramón Doria
Cirilo Cáceres Volpe
Norman Dumot Ferrari
Joaquin Bestard Pardo
Javier Barriocanal Monti
Alfredo Rolando Fernández Schroeder
SÍNDICO TIRULAR
Carlos Daniel Dami Llano
SÍNDICO SUPLENTE
Héctor Balmaceda

Sede administrativa de Asunción
021 441 556
Una realización de GP Producciones
Diseño Gráfico: Marcelo Meza
Dirección Comercial: María Liz Aguilera gerencia@cnsb.org.py www.cnsb.org.py
Teniente Cocco Riveros 435 entre Zanotti Cavazzoni y Teniente Alfredo Núñez San Bernardino, Paraguay
Redacción Periodística: Roberto Gómez Palacios

Las ocho décadas de historia del Club Náutico San Bernardino (CNSB) no se miden solo en temporadas, sino en olas de compromiso, crecimiento y pasión. Esta es la crónica de la institución que nació de una visión pionera a orillas del legendario Lago Ypacaraí y se consolidó como el faro social, deportivo y familiar del país, forjando un legado vivo hacia el futuro.
El nacimiento del Club Náutico San Bernardino en 1945 fue un acto de fe. En un Paraguay que buscaba nuevos horizontes, un grupo de visionarios, en su mayoría miembros de la comunidad alemana y paraguaya, se congregó con la misión de crear un punto de encuentro social y deportivo en el refugio veraniego de San Bernardino.
El acto fundacional, inmortalizado en una fotografía, firmas prolijas y papeles mecanografiados, no fue solo un trámite, sino la convicción colectiva de cimentar una institución que perduraría en el tiempo. Este documento, hoy una reliquia, contie-
ne la esencia del CNSB, una institución nacida del esfuerzo mancomunado y de la visión compartida de sus 77 socios fundadores.
Los primeros años, marcados por torneos náuticos improvisados y noches de camaradería, forjaron la identidad del club. Durante las décadas del 50 y 60, el CNSB se consolidó como el epicentro social de San Bernardino. A pesar de las transiciones políticas del país, el club se mantuvo como un espacio de convivencia unida, evolucionando y adoptando finalmente el nombre que hoy lo define.


Presidente de la Honorable Asamblea del 9 de diciembre de 1945: Rafael Nieto
Firmantes del Acta de Fundación del 9 de diciembre de 1945
• Luis A. Rugel
• Eduardo Peña
• Sigfrido Gross Browm
• Quirno Codas Thompson
• Cristian Heisecke
• Olaf K Gustafson
• Sampson Harrison
• Ángel Vargas Peña
• Ignacio A. Santiviago
• Juan S. Netto
• Timoteo Martínez
• Francisco Guanes
• Juan E. Troche
• Luís De Gásperi
• Baltasar Ballario
• Edgar Stanley
• Jorge Luís Vargas Peña
• Fernando Pérez Veneri
• Braulio Martínez
• Remigio Rojas
• Eliseo Da Rosa
• Cesar Samaniego
• Manuel Peña Villamil
• Luis Vaché
• Miguel Bustos
• Ramón Doria
• Eudoro R. Vargas Peña
• Hernán Vargas Peña
• Félix Gómez Zelada
• Pierpont Insfran
• Manuel Riera
• Francisco Gubetich
• José María Angulo
• Pedro Laran
• Victor Manuel Santiviago
• Casimiro Mateu
• Horacio Fernandez
• Juan José Soler
• Arturo Aguilera
• Constantino Aguilera
• Gustavo C. Gonzáles
• Germán Rojas
• Julio N. Pérez
• Vicente F. Scavone
• Laviero M. Scavone
• Federico Mosciaro
• Emilio Saguier Aceval
• Manuel E. Montanaro
• Alfredo Toja
• Jorge R. Peña
• Guillermo Pérez Veneri
• Cesar Romei
• Octavio De La Sobera
• Enrique Mares Lind
• Lorenzo Cassanello
• Pedro Mares Lind
• Domingo Volpe
• José Villalonga
• Juan Carlos Queirolo
• Raúl A. Silva
• José Costa Martí
• Luis Cattaneo
• Juan B. Porzio Negri
• Nicolás Porzio Negri
• Alejandro Arce
• Marcos Caballero Gatti
• Carlos L. Quevedo Rojas
• Alberto Nogues
• Juan Bibolini
• Arturo Schaerer
• Nicolás Bo (h)
• Jaime Bartrina
• Horacio Chirrían
• Manuel Garay
• José Ugarte
• Eduardo Berton
• Ramón Jiménez Gaona
• Pascual Pecci
• Telmo Aquino
• Gustavo Saguier Aceval
• Darío A, Taboada
• Oscar Pérez Uribe
• Arístides Quevedo Rojas
• Miguel Jerônimo. Villalba
• Arturo Weiler
• Augusto Saldivar
• Juan Weiler
• Nicolás J. Breuer
• Ramiro Rodriguez Alcalá
• Enrique Weiler
• Avelino Gossling
• Manuel Battilana Peña
• Tomas Mendoza



La historia del CNSB es inseparable de sus líderes pioneros. Los fundadores no solo firmaron un acta, también redactaron el primer estatuto, establecieron las normas iniciales y marcaron la esencia comunitaria que perdura hasta hoy.
La primera Comisión Directiva tuvo la ardua responsabilidad de cimentar la estructura interna
del club. Desde la presidencia de Jorge Quirno Codas Thompson Benza hasta los vocales, cada miembro cumplió una función precisa en un momento donde todo estaba por hacerse, como las primeras decisiones administrativas, las primeras obras y la organización de los primeros eventos sociales y deportivos. Su legado permanece vivo en la infraestructura y en los valores del club.
• Presidente: Jorge Quirno Codas Thompson Benza
• Vice Presidente: Eduardo Peña
• Vocal Titular: Sigfrido Gross Brown
• Vocal Titular: Rafael Nieto
• Vocal Titular: Cristian Heisecke
• Vocal Titular: Ignacio Santiviago
• Vocal Titular: Olof K. Gustafson
• Vocal Titular: Edgar Stanley
• Vocal Titular: Timoteo Martínez
• Vocal Suplente: Julio Pérez
• Vocal Suplente: Pierport Insfrán
• Vocal Suplente: Luis Vachè
• Síndico Titular: Manuel Riera
• Síndico Suplente: Germán Rojas

El reconocimiento a los Socios Honorarios es un puente vivo entre el pasado y el presente. Tras la transición histórica del antiguo Club Alemán, quienes formaron parte de su origen fueron declarados Honorarios. Esta distinción es el agradecimiento más profundo a su trayectoria, fidelidad y aporte fundacional. Ellos son los rostros que recuerdan cómo comenzó todo.
• Carmen E. Naumann De Balbuena
• Alfredo Banzhaf
• Antonia Ana Banzhaf Troxler
• Elisa Banzhaf Troxler
• Carmen Von Schmeling de Bareiro
• Carlos A. Baumann
• Emilio Bendlin
• Ernesto Alberto Bendlin Vera
• Arnoldo Bendlin Loppacher
• Minna Iahns Bendlin
• Aura Victoria Sousa Lobo
• Elsa Buttner
• Gerlinde Buttner
• Gertrudis Buttner
• Honorina Buttner
• Luisa Buttner
• Ricardo Buttner
• Roberto Buttner
• Gisela Sibeth de Cabral Acuña
• Maria Genser de Calderini
• Fernando Casco Franco
• Luis Cattaneo
• Catalina Chiriani
• Lucia Weiberlen de Clar
• Juanita C. Naumann de Degen
• Elvira Del Val
• Hermann Dieter
• Corina Von Schmeling de Fleitas
• Genara Von Schmeling de Flores
• Carlos Fresen
• José Federico Fresen
• Cristian Ganser
• Margarita M. Weiler de Giangreco
• Enrique Giggelberger
• Oskar Giggelberger
• Rosita Loppacher de Giggelberger
• Werna Giggelberger
• Goya López Moreira de Gómez
• Gerda Naumann de Gosling
• Maria Helena Cecilia Carrón de Guggiari
• Elizabeth Buttner de Haefliger
• Johannes Emil Haefliger
• Ana María Mehrwaldt de Haverich
• Blanca Mansfeld de Heinichen
• Gisela Kriese de Heinichen
• Rodolfo Heinichen
• Gilda Fonseca
• Juan Antonio Herken
• María Baumann de Herken
• Pablo Herken
• Max Hermann
• Guillermo Hoppe
• Silda Martínez Cattaneo de Imaz
• Hilda Weiler de Impaglione
• Hella Weiler de Jager
• Clara Giggelberger de Krisch
• Teodolina Vda. de Kullak
• Wilfrido Kullak
• Antonia Del Val de Lima
• Carlos Limprich
• Ernesto Limprich
• Ricardo Limprich
• Rodolfo Limprich
• Willy Limprich
• Martha Mansfeld
• Juan Luis Mehrwaldt
• Joakim Mehrwaldt
• Lina Memmel
• Luisa Naumann de Memmel
• Irma Grimm de Mis
• Libussa Wagener Monges
• Rosita Naumann
• Alfredo Naumann
• Emilio Naumann
• Francisco Naumann
• Herman Naumann Limprich
• Jorge Naumann
• Kurt Rodolfo Naumann
• Guillermo Naumann Limprich
• Lorenzo Naumann
• Rodolfo G. Naumann
• Gertrudis Banzhaf de Oelnihs
• Evelina Osterloh
• Albina Limprich de Ozuna
• Catalina Bendlin de Parini
• Mathilde Richter de Peña
• Felicita Von Schmeling
• Roberto Petzoldt
• Gertrudis Lassan Philer
• Augusta Bendlin de Plate
• Hilda Knecht de Plegl
• Maria Luisa Weiler de Ring
• Blanca Del Val de Rodríguez
• Hilda Kutschke de Rolón
• Emma Fresen de Sánchez
• Erma Grimm de Santa María
• Hilda Von Schmeling de Schittner
• Marlene Schittner
• Rolf Carlos Schittner
• Arturo Scholz
• Francisco Scholz
• Agnes Schulz de Schuller
• Carlos Eduardo Schuller
• Carmen Rojas de Schulz
• Mercedes de Schulz Ingenhol
• Antolina Rojas de Schwarz
• Silvia Otto de Sosa
• Tim Spalding
• Alicia Stanley
• Elena Limprich de Thiel
• Hermann Thiel
• Walter Thiel
• Hermelinda Rasmussen de Thomas
• Delia Von Schmeling Torres
• Hilda Rasmussen de Troche
• Emilia Idbann de Troxler
• Clarita Bendlin de Uhl
• Inge Rasmussen de Ulrich
• Angelina Santacruz de Vache
• Dora Elisa Stanley de Vache
• Ursula Schittner de Vega
• Gertrud Mehrwaldt de Velázquez
• Sybille de Villanueva
• Gustavo Volling
• Walburg Von Kreitmagr
• Adelaida Vda de Von Schmeling
• Erna Luisa Weiberlen Von Schmeling
• Ernesto Von Schmeling
• Federico Von Schmeling
• Hans W. Ernesto Von Schmeling Hansen
• Teresa Wagener de Von Schmeling
• Alfredo Wagener Von Schmeling
• Arnold Wagener Von Schmeling
• Heriberto Wagener Von Schmeling
• Gertrudis Bendlin Lopacher Vda. de Wagner
• Erich Weiberlen
• Erwin Weiberlen
• Federico Weiberlen
• Kurt Weiberlen
• Luz Palmira Ojeda Vda. de Weiberlen
• Willy Weiberlen
• Carola Giggelberger
• Gudrum Gaudich de Weiler
• Sigrid Lindgreen de Weiler
• Perla Fresen de Wiegert
• Arturo Willigs
• Carmen Willigs
• Heriberto Willigs
• Juan Willigs
• Juan Emilio Willigs
• Agnes Limprich de Wisman
• D. Francisco E. Zichner
• Inge Petzoldt de Zulch
La galería de expresidentes del Club Náutico es un testimonio de entrega desinteresada y liderazgo con visión. Desde Rafael Nieto (1945) hasta el actual presidente, Luis Callizo López Moreira (2018-2026), cada uno enfrentó desafíos distintos, épocas de crecimiento, períodos de transición o modernización.
El liderazgo no se midió solo en decisiones, sino en tiempo, compromiso y vocación de servicio comunitario. La perseverancia de figuras como Prudencio Barriocanal (con 20 años en la presidencia), Rubén Dumot (con 21 años en el cargo) y la visión de líderes que impulsaron obras y fortalecieron la parte social y deportiva, han asegurado la trascendencia del CNSB a través de las décadas.
PERIODO
1945 -1945
1945 -1947
1947-1947, 1958-1962
1947 -1950
1954 -1958
1962 -1982
1982 -1984
1984 -1990
1990 - 2011
2011 - 2018
2018 - 2026
NOMBRE Y APELLIDO
RAFAEL NIETO
JORGE QUIRNO CODAS THOMPSON BENZA
SIGFRIDO GROSS BROWN
RAMON MARTINO
CARLOS PEDRETTI
PRUDENCIO BARRIOCANAL
FEDERICO CALLIZO NICORA
MARINO LAMAR
VICTOR RUBÉN DUMOT
JORGE DÍAZ DE BEDOYA BIANCHINI
LUIS CALLIZO LÓPEZ MOREIRA
Si los años 50 y 60 definieron algo en el CNSB, fue su papel como la capital indiscutible de la vida social paraguaya durante el verano. Las fiestas del Club no eran meros eventos; eran rituales que marcaban la temporada.
La antigua pista de baile, hoy recordada con nostalgia, transformada en canchas de tenis, vibraba con una energía inigualable. Las anécdotas cuentan que los límites del Club se definían, para muchos, por el perímetro que recorrían las parejas que bailaban en esas fiestas.
En ese ambiente de efervescencia, la masa societaria, aunque más reducida que hoy, funcionaba como una gran familia extendida. Las noches de verano se llenaban de concursos de reinas, de cuentos narrados al calor del apagón eléctrico y, lo más significativo, de encuentros que trascendían las edades y las ocupaciones.
Fue en este escenario improvisado donde talentos incipientes, como el trío que se convertiría en Los 3 Sudamericanos, encontraron su primer gran público, dejando constancia de que el CNSB era también una cuna de artistas y de leyenda.



En esencia, el Club es y será siempre Náutico. Desde sus inicios, el deporte en el agua se convirtió en su razón de ser, trascendiendo el simple esparcimiento para volverse una disciplina de alto rendimiento. Los primeros botes y las canoas dieron paso a sofisticadas clases de vela, con la misión de forjar a las nuevas generaciones de navegantes.
Con el correr de los años, las competencias de regata se volvieron un motor de la vida del Club, exigiendo destreza, paciencia y un profundo respeto por el Lago Ypacaraí. Pero el Club no se detuvo en el mástil y la vela; el espíritu deportivo se trasladó a la piscina con las clases de natación, complementándose con los deportes de equipo que crecían en paralelo.
El CNSB adoptó un compromiso férreo con la formación deportiva, entendiendo que inculcar disciplina y pasión por el movimiento era tan fundamental como mantener a flote su infraestructura.


Hoy, el CNSB es un ecosistema completo de vitalidad. La vida social se ha reestructurado alrededor de la familia y el bienestar integral. Más allá de la náutica, el Club se ha convertido en un centro cultural y deportivo terrestre.
Hay espacios para la lectura y también para la música. Numerosos conciertos de todos los estilos han pasado por el escenario de esta institución, así como la presencia de prestigiosos Djs para agasajar con renovados ritmos a juventud de hoy con las fiestas más deslumbrantes. Las pinturas han ganado espacios de exposición, mientras que en lo deportivo las canchas y las modalidades se han multiplicado.
Los niños se han apropiado de las instalaciones en todas las temporadas del año con diversas actividades, no solamente con
las colonias de vacaciones. Ellos escriben la memoria del Club como parte de las generaciones venideras, con valores como la cooperación y la tradición como bases fundamentales.


Al cruzar el umbral de las ocho décadas, el CNSB no mira el pasado como un ancla, sino como el motor de su futuro. La visión estratégica es clara: consolidar el crecimiento y abrazar la vanguardia.
La expansión con Lago Azul continuará con la remodelación estructural, como un símbolo de la modernidad. El Club proyecta ser una Institución Inteligente, enfocada en la tecnología para mejorar la experiencia de cada socio y garantizar la eficiencia operativa.
La gestión se enfoca en el liderazgo sostenible, asegurando que el crecimiento sea respetuoso con el entorno y que los Estatutos, la carta magna del Club, sigan siendo el garante de la soberanía societaria. La trayectoria de 80 años ha demostrado una capacidad constante de renovación, en todos los sentidos. Mientras se desarrollan competencias que desarrollen la aptitud deportiva y cultural, la camaradería seguirá presente en un partido de fútbol, en los asados, en ese compartir momentos para escribir la historia que tanto bienestar trae a la vida de la masa societaria.
El Club Náutico San Bernardino es, por definición, un destino de tradición, pero su historia se escribe con la lealtad inquebrantable de familias enteras. La conexión del doctor Óscar Ignacio Doldán con esta institución se remonta a los inicios del Club, cuando su abuela materna adquirió la casa de veraneo familiar. Desde entonces, bajo el amparo de sus padres, los siete hermanos Doldán Pérez forjaron su infancia y adolescencia, pasando todos los veranos en estrecha relación con esta institución.
Durante esos primeros años, la vida giraba en torno al lago, que constituía el único y fresco epicentro para el esparcimiento náutico, sumergiéndose en “unas casi cristalinas aguas que añoramos con nostalgia”, rememora el doctor Óscar. Las jornadas comenzaban temprano, haciendo jornadas de pesca en las primeras horas del alba para obtener preciados ejemplares piscícolas.
CRECIMIENTO SIGNIFICATIVO
A pasar de las décadas, el CNSB ha experimentado un crecimiento extraordinario. El Club de aquellos años de infancia era considerablemente más pequeño. Fue gracias a la visión de la época que se impulsó la construcción de la pista de baile actual, una iniciativa que tuvo como uno de sus promotores al padre del doctor Doldán, Alejandro Doldán, quien se desempeñaba como tesorero de la Comisión Directiva.
La masa societaria era más reducida y los veraneantes que acudían al Club formaban casi una familia, que compartía distracciones y creaba un ambiente multigeneracional inigualable.
Las mañanas se reservaban para disputados partidos de voleibol donde siempre destacaba la entusiasta Ninia Riera de Zanotti. Las tardes eran a puro fútbol y lago, mientras que las noches ofrecían un menú social diverso. “En la quietud de la noche, las reuniones tomaban un toque de misterio cuando Raúl Pito Silva Alonso narraba cuentos de terror, en un detalle que, curiosamente, coincidía con el apagón de la usina eléctrica de los Büttner”, cuenta emocionado el doctor Óscar.

Un evento que marcó a la familia
Doldán Pérez fue la elección de reinas del año 1970, en la que la hermana mayor, Gloria Stella, resultó galardonada como soberana, culminando en la inmensa satisfacción familiar de
verla coronada.
En el ámbito deportivo, la historia personal del doctor
Doldán se cruzó con la actual gestión del Club. En un torneo de tenis de mesa celebrado en los años 70, una crónica del diario La Tribuna destacó su desempeño. En aquella final, el actual presidente del CNSB lo derrotó, llevándose el trofeo de campeón.
Pero quizá la anécdota más memorable se remonta a finales de la década de los 50. En medio de los preparativos para una gran fiesta veraniega, el director Alejandro Doldán Insfrán recibió la tímida solicitud de tres jóvenes músicos que se presentaron con desenfado juvenil: “Somos un grupo musical que está comenzando”.
Tras la aprobación de la Comisión Directiva, los incipientes artistas subieron al escenario e impresionaron a la multitud. “Esos valores escondidos eran Alma María Vaesken, Johnny Torales y Casto Darío Martínez, quienes poco después se convirtieron en Los 3 Sudamericanos, obteniendo fama mundial, con millones de discos vendidos en todo el globo terráqueo”, menciona el profesional médico.
EL FUTURO, LUGAR DE LA MEMORIA
Para el doctor Doldán, el CNSB es mucho más que una institución. “Ha sido mi lugar en el mundo veraniego de San Bernardino”, expone con firmeza. Un espacio vital que abarcó desde los primeros correteos de la infancia hasta los primeros enamoramientos juveniles, pasando por las actividades deportivas, náuticas, musicales y culturales que siempre ha ofrecido.
Al mirar al futuro, el doctor Óscar se muestra optimista: “el Club con sus 80 años de trayectoria ha sabido renovarse siempre”. El aumento de socios a través de sucesivas generaciones ha sido gestionado con una expansión acertada.
El profesional de la salud considera que la anexión con el Club Lago Azul ha sido clave para ofrecer a sus numerosos socios mayor espacio y excelentes propuestas –ya no solo veraniegas–, abarcando las esferas social, deportiva, cultural y gastronómica.
La gestión reciente se ha caracterizado por un programa de inversión creciente, que entiende la infraestructura con una visión de futuro, con la garantía fundamental de la experiencia, el bienestar y la seguridad del socio. Desde los muelles hasta los salones, el CNSB ha ejecutado una modernización estratégica que asegura la funcionalidad y el prestigio de sus instalaciones por las décadas venideras.
El compromiso con el socio comienza en la calidad de los espacios de uso diario. El Club ha puesto especial foco en la modernización de los servicios esenciales y las áreas de relajación.
En los últimos años, la Sede Central ha visto una renovación completa en áreas de alto tráfico. De igual manera, el Salón Dumot se ha revestido por dentro, con obras integrales que abarcaron mejoras desde el vestuario hasta la cocina, con nuevas instalaciones sanitarias, iluminación moderna y el uso de revestimientos y vidrios templados de primera calidad. Esta mejora eleva el estándar de confort y salubridad.
El área de bienestar fue revitalizada con la reconstrucción del sauna, obra que no se limitó

solo a la estética, sino que abordó la estructura interna con renovación de techo, aislación, equipamiento de vestuarios e instalaciones de climatización de última generación, con el estatus de área premium de relajación.
La inversión en áreas exteriores potenció la convivencia. Se completó la construcción de nuevos quinchos en playa náutica, reforzando el mantenimiento general de los existentes en ambas playas. Como apuesta por la eficiencia, se instalaron proyectores con paneles solares en combinación con la iluminación moderna y el compromiso ecológico, entre muchas obras más.

La experiencia culinaria en el CNSB se ha transformado mediante la inversión en tecnología y la excelencia operativa, cimentada en la solidez de sus cocinas y puntos de servicio. El Club adquirió equipamiento gastronómico de alto estándar, reemplazando infraestructura esencial con tecnología de vanguardia. Esta inversión estratégica en acero inoxidable y maquinaria moderna garantiza la frescura, la seguridad y la rapidez en la preparación de los alimentos, que cumplen con los estándares internacionales más exigentes.
El pilar de la salud y la seguridad se consolidó con la obtención de certificaciones clave del INAN (Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición) para el Restaurante Náutico y la Cantina La Calandria, sumándose a la renovación del Restaurante Fundadores. Este logro es la prueba del mantenimiento preventivo riguroso que protege al socio.

Club Náutico San Bernardino: ¡80 años de tradición! Gracias por permitirnos ser parte de este camino y confiar en nuestro servicio.
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Detrás de la barra en el restaurante, la gestión se digitalizó. La implementación de módulos de comandos en cocina y carga por mozo es una mejora de infraestructura operativa que optimiza los tiempos de respuesta. Esto reduce errores y asegura un servicio más ágil, especialmente en los momentos de mayor afluencia.
Se formalizó el concepto de parque gastronómico (Food Park) para eventos, y se desarrolló la Escollera como un nuevo escenario de encuentro. Bautizado como Pétalo de Estrella, este espacio simboliza la renovación en espacio social y el aprovechamiento de la geografía a orillas del lago.
El CNSB invierte en la infraestructura invisible que protege el patrimonio y garantiza la operatividad del predio. La era digital exige contantes actualizaciones, cambios de tecnología y adquisición de herramientas no solo para la comunicación sino también para la seguridad física de las instalaciones y la de los socios.
En ese sentido, el institución no escatima en ponerse a la vanguardia, al igual que en los cambios físicos que se desarrollan para man-
tener en condiciones óptimas cada rincón del CNSB.
Una de las obras de ingeniería civil más importantes fue la infraestructura de drenaje y pluviales. Se construyeron bocas de tormenta y canales de mampostería en sectores externos clave, autorizados por la Municipalidad, para desviar las aguas pluviales. Estas obras son esenciales para proteger la infraestructura interna y evitar interrupciones operativas.
El sector que da al lago fue objeto de un mantenimiento estructural que incluyó la reparación y reposición de postes de hormigón armado en los boxes de lanchas. En cuanto a servicios, se instalaron una plataforma flotante y un nuevo surtidor de combustible, optimizando la logística para los navegantes.
Cada espacio del Club requiere de cuidados y mantenimientos, sea para la práctica de deportes o para vivir momentos de relación e instantes inolvidables. Desde los portones de acceso hasta el último rincón, se piensa en el bienestar del socio. La infraestructura es inmensa, más aún con la adquisición de nuevos espacios que se suman a la estructura del CNSB.



La historia del Club Náutico San Bernardino dio un salto cualitativo hace unos años con la concreción de una audaz maniobra de expansión, con la fusión del Lago Azul Country Club. La idea, incubada en el CNSB desde hace más de una década, se materializó tras ocho años de negociaciones formales.
Bajo la administración actual, se logró un acuerdo total de absorción, sumando al patrimonio del Náutico seis hectáreas de infraestructura y unos impresionantes 180 metros de frente sobre el lago.
La respuesta de la comunidad fue decisiva. El acuerdo se selló con asambleas de socios en ambas instituciones con resultados óptimos. El Lago Azul Country Club transfirió 325 socios habilitados, de los cuales 287 se integraron formalmente.
La afluencia ha sido notable, según declaraciones del presidente del CNSB, Luis Callizo, quien refirió en una nota publicada en infoNegocios que la sede de Lago Azul duplicó sus registros históricos de visitas por parte de los socios del Náutico.

NUEVAS OBRAS CON ALTOS ESTÁNDARES
La fusión, además de revitalizar la comunidad, ha inyectado un impulso sin precedentes a los proyectos de infraestructura. Callizo subrayó la magnitud de las obras realizadas que consisten en la remodelación de 3 canchas de tenis, construcción de 3 canchas de pádel, instalación de iluminación deportiva de vanguardia y la edificación del Club House con capacidad para 180 personas, entre muchas obras más.
Lago Azul es hoy un espacio moderno y funcional que ha sido concebido como un punto atractivo, cómodo y funcional, diseñado para potenciar el bienestar y la vida social en el anexo. Es un área de encuentro que equipara las instalaciones de Lago Azul a los altos estándares de la Sede Central.
Las proyecciones anuncian que estos nuevos espacios seguirán transformándose con el sello de calidad del CNSB. La comodidad para los socios está asegurada por varias generaciones más, con un crecimiento acomodado a las exigencias actuales.
La infraestructura del Club Náutico San Bernardino es un sistema dinámico y en constante evolución, diseñado para trascender a través del paso de los años.
Cada ladrillo, cada equipo de climatización y obra ejecutada es una promesa de calidad y durabilidad para las futuras generaciones de la familia náutica. Esta solidez material es el verdadero cimiento sobre el cual el CNSB se proyecta como el líder indiscutible del esparcimiento y el deporte en la región.


Existen personas destacadas por su labor en esta institución y Saturnino Cañete es uno de ellos, a través del cual el CNSB rinde homenaje a ese factor humano que siempre estuvo en los episodios claves. Los años han dibujado tantos trazos en su vida que hoy se revelan en emocionantes anécdotas y un sin fin de recuerdos inolvidables.
La excelencia no hubiera sido posible sin la intervención de un equipo humano cuyo trabajo es el que sostiene al Club. Detrás de cada evento y de cada servicio existen guardias que resguardan la seguridad, cocineros profesionales que dan ese toque de sabor inigualable, mozos que sirven en las mesas, personal de limpieza, de mantenimiento, administrativos y muchos más.
Entre ellos está Saturnino Cañete, un hombre al servicio del Club Náutico San Bernardino que lleva más de 30 años en la institución, como parte de ese grupo humano que día a día brinda lo mejor de sí para todos los socios y directivos. El es en estos momentos el más antiguo entre todos los personales vigentes.
“Cuando ingresé en el año 1993 al Club Náutico San Bernardino como personal del área náutica, había muy pocas lanchas. Contábamos con un solo ski (esquí acuático) que pertenecía al señor Tito Scabone. La parte náutica estaba ubicada donde hoy se realizan los tradicionales Guisos y en ese entonces éramos solo tres personas trabajando” recuerda Saturnino.

Celebramos con orgullo los 80 años del Club Náutico San Bernardino. Por muchos años más de éxito!

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Sus palabras describen el Club de antaños. “Recuerdo que no teníamos tractor, así que estirábamos las lanchas con cabos a mano”, agrega. Su estadía por las instalaciones lo hacen testigo clave del paso de los años, de aquellos tiempos que dejaron huellas en su vida, con vivencias de todo tipo, entre ellas la de salvar vidas.
“Una de las anécdotas que guardo con más satisfacción fue cuando pude salvar la vida a dos jovencitas de 15 años que estaban paseando en un ski y tuvieron un accidente muy grave, justo al final de mi horario. En esa época solo teníamos una pequeña lancha de rescate con un motor de 15 HP y con esa realizábamos todos los trabajos de rescate”, rememora emocionado.
A lo largo de estos años, Saturnino ha sido testigo fiel de los cambios en CNSB, tanto en infraestructura como en el factor humano. Ha estado desde la época en la que el Club contaba con un solo acceso, un único portón que

daba hacia donde hoy está la cancha de fútbol. Ha visto niños convertirse en adultos y pequeños deportistas que hoy son grandes representantes a nivel local y regional.
Hay un punto en el que parece detenerse su mirada nostálgica, en donde el tiempo parece no haber pasado jamás. Y es en esos encuentros que marcan la amistad, la camaradería, las risas que premian su entrega y dedicación.
“Lo que destaco son los encuentros entre los socios, a lo que nosotros llamamos guisadas, que antes se hacían los viernes. Mis agradecimientos a los socios y directivos de esta prestigiosa institución de la cual formo parte hace tantos años. Dejo este mensaje a las nuevas generaciones para que sigan manteniendo ese factor humano que les caracteriza, en especial en el trato y en el respeto que mostraron siempre hacia los personales”, destaca Saturnino, con un aire sublime de quien ha recorrido su vida en el lugar justo y en el tiempo perfecto para la añoranza.






La valentía de 77 amigos, quienes fundaron el Club Náutico San Bernardino en 1945, ha trascendido su propósito inicial para convertirse en el custodio de los momentos más preciados para sus socios.
Con el correr de los años, la vida social del CNSB se rige sobre el principio simple pero poderoso: la tradición familiar. Generación tras generación, la institución funciona como un segundo hogar donde se forjan amistades que duran toda la vida y donde se trasmiten los valores de la confraternidad.
En sus instalaciones, donde se observan atar-
deceres mágicos, el tiempo parece detenerse bajo el ritmo sereno del Lago Ypacaraí. El verdadero tesoro entonces se resume en la memoria colectiva de las fiestas de luna llena, los atardeceres compartidos en el muelle y en el eco de las risas infantiles que resuenan en el área de juegos.
El Club Náutico San Bernardino ha sabido conservar la esencia de un club de amigos, más allá de los cambios que ha traído la modernidad y la tecnología, para mantener el calor humano como su principal distintivo. Así, la vida social se ha convertido en el motor que impulsa su existencia.
Hay eventos que se han convertido en rituales ineludibles en el Club Náutico San Bernardino. El calendario que reúne a los socios en torno a la tradición, recetas gastronómicas y festivas es la que hace vivir cada año la unión y la hermandad, que marcan el paso de cada temporada.
La Noche de Año Nuevo: Es una de las noches más esperadas, la despedida de un año y la esperanza renovadora de lo que vendrá. La cena de gala y el espectáculo de fuegos artificiales sobre el lago con vividos como una verdadera gran familia en el Club.
Elección de Reinas: Es la gran fiesta que marca la temporada veraniga, una de las más importantes que vive el Club. Cada año, numerosas jóvenes muestran su belleza en una fiesta donde la elegida alcanzará el trono a través del voto de los asistentes.
Coronación de Reinas: Una noche mágica, donde las Reinas y Princesas del Club Náutico San Bernardino reciben la corona y la máxima distinción. Es una de las más aguardadas fiestas de la temporada veraniega que da inicio al reinado de la belleza por el lapso de 1 año.
Las fiestas temáticas: El Club ha sido históricamente famoso por sus bailes y grandes fiestas, donde la creatividad y la participación de los socios alcanzan su punto máximo. Estas

noches no son simples reuniones; son cápsulas del tiempo que reviven épocas y generan anécdotas inolvidables.
La clásica Noche del Guiso: Es un de los acontecimientos tradiciones que reúne a familias y amigos en torno al fuego social, caracterizado por el sabor de una de las recetas más conocidas del país, realizada en ediciones fuera de temporada alta, lo que demuestra que la amistad y la comunidad mantienen vivas sus tradiciones.


Son varios los espacios físicos del Club Náutico San Bernardino que definen la tradición y la excelencia. Con una arquitectura y diseño que han sido concebidos para facilitar el encuentro y el diálogo, cada rincón es sinónimo de buen gusto y de la afirmación de que se vive una bella experiencia.
El Gran Salón Principal: Las grandes celebraciones tienen su epicentro en este lugar. Sus dimensiones y su ubicación han albergado bodas, 15 años y cenas de gala, convirtiéndose en el testigo mudo de los momentos más trascendentales en la vida de muchas fami-
lias del Club.
El Muelle Histórico: Se ha convertido en una pasarela social y el mejor mirador del atardecer junto al Lago Ypacaraí. Es el punto de reunión informal, en el lugar escogido para las compañías especiales y el sitio ideal para la tertulia pos deportiva.
El área de los Quinchos: Representan la máxima expresión de la intimidad social paraguaya. Son espacios diseñados para el asado en familia y con amigos, el símbolo del placer de compartir sin formalidades.
El legado más valioso del CNSB es su gente. La tradición del Club se materializa en los socios antiguos que hoy ven a sus nietos crecer con las mismas tradiciones.
Asamblea General Ordinaria: Se lleva a cabo en la segunda quincena de febrero que coincide con el cierre de la temporada alta. Es el momento en que la Comisión Directiva del CNSB presenta a los socios la memoria y el balance del ejercicio anual.
Condecoración a Socios Vitalicios: Es uno de
los actos más importantes de la institución, dado que cada año, en el mes de setiembre, se reconoce la lealtad y la dedicación a la vida institucional. En ese acto se entregan condecoraciones a los nuevos Socios Vitalicios, con un almuerzo de agasajo que coincide con la llegada de la primavera.
Fiesta de aniversario: Es la noche de consagración del Club Náutico San Bernardino, llena de gratitud, hermandad y reconocimientos. En ella se honra la historia con una cena de gala, con la presencia de autoridades e invitados especiales.



Desde tempranas horas, los preparativos para la fiesta del año nuevo fueron intensos. Mesas bien puestas, las instalaciones adornadas con esmero. El Club Náutico San Bernardino se vistió es noche con luces de neón.
Una inmensidad de colores estalló en el cielo, y el reflejo de las luces llenó cada rincón de la costa. Los socios, con copas alzadas, esperaron la medianoche. No era solo la bienvenida al 2025. El año nuevo inauguró el año del 80 aniversario del recinto que acuna sueños e incontables historias veraniegas.
El aire se colmó de amor y esperanza de vivir un gran año. Familias enteras y grupos de amigos buscaron la unión, celebraron juntos la llegada de un nuevo ciclo. Al filo de la medianoche, los presentes caminaron hacia el imponente borde del Lago Ypacaraí. Ante el espectáculo natural de la visual, levantaron las copas en el instante exacto en que el reloj marcó las doce. Fue un brindis pleno de los mejores deseos, que selló una promesa de iniciar un memorable 2025 para el querido Club.

Los fuegos artificiales llenaron de brillo y esplendor el cielo de San Bernardino. El estallido de la pirotecnia dibujó un reflejo majestuoso sobre las aguas del lago, marcando el inicio formal de un año repleto de celebraciones.
La energía de la fiesta encontró su cauce en la música, alma de toda fiesta. Los Djs Hallam, Mardariaga y Pitriki condujeron la inolvidable noche. Su
sonido mantuvo la pista vibrante hasta las primeras horas de la madrugada. Aquella velada ofreció a los socios una oportunidad para el disfrute total. Compartieron, rieron y comenzaron el año con la mejor disposición. El Club, que reúne historias, emociones y una tradición inquebrantable, demostró una vez más su capacidad para renovarse y transmitir ese legado de generación en generación.





El sabor de una de las recetas más tradicionales del país se convirtió en el motivo de nuevos y emotivos encuentros en el Club Náutico San Bernardino. El tradicional Guiso convocó a numerosas familias y amigos en este 2025 con el mensaje de celebrar la vida y las buenas costumbres en torno al arte culinario.
La edición de este año tuvo un acento futurista. En su primera realización, un grupo de jóvenes tomó el mando de la cocina. Demostraron una pasión y un dominio de la receta que augura la continuidad de esta actividad por mucho tiempo. Los más veteranos vieron con orgullo cómo la nueva generación abrazó y ejecutó esta costumbre gastronómica tan arraigada.





El ambiente de la primera noche de Guiso se resumió en alegría pura. Risas y buena onda acompañaron el encuentro, al son de una música envolvente. El espíritu comunitario que identifica al CNSB se desplegó en toda su grandiosidad, bajo el cielo abierto. Mesas compartidas, familias y nuevos amigos celebraron con la mejor onda, en una atmósfera de entusiasmo propia de cada temporada.
Hubo, por supuesto, más motivos para mantener la expectativa encendida. Un emocionante sorteo esperaba a los presentes. El ganador se llevaría un pasaje a España, un premio cortesía de SudamerisGO y Air Europa. Además, el Club premió con un paquete de viaje para dos personas al lujoso Hotel Secrets Playa Blanca Costa Mujeres de México, un obsequio gestionado por Boarding Pass y Munich Ultra.


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Considerada por muchos como una de las guardianas de la tradición y una figura de gestión institucional, Beatriz Troche Centurión, más conocida como Ati Troche, lleva una insignia multifacética en el CNSB que trasciende lo meramente social.
Vocal, miembro de la Comisión Directiva, es también maestra de ceremonias, de eventos emblemáticos como la Coronación de Reinas, su presencia garantiza un toque de elegancia y tradición, más allá de su vocación artística y de diseñadora, además de su compromiso con la preservación del Lago Ypacaraí y su medio ambiental.
¿Cual es el valor principal que el Club pre-
El valor principal que el CNSB ha preservado a lo largo de estos 80 años es, por sobre todo, el espíritu de comunidad. La idea es que el Club no es solamente un lugar sino una familia extendida, donde generaciones enteras han compartido amistad, deporte,
¿Cómo ha evolucionado el espíritu del Club
Ha vivido una evolución profunda y sostenida, siempre fiel a su esencia. En sus primeros fue un espacio sencillo construido a partir del entusiasmo de un pequeño grupo de visionarios que soñaban con crear un lugar de encuentro junto al lago. Allí nacieron las primeras tradiciones, las primeras competencias y sobre todo los vínculos que dieron identidad al Club. Hoy el Náutico se presenta
como una institución sólida, moderna y en pleno crecimiento, que honra su pasado, vive su presente y se proyecta al futuro con el mismo entusiasmo que lo vio nacer.
¿Cuál es el recuerdo más grato que tiene del Club?
El recuerdo más grato que tengo del Club ¡es mi abuela Ernestina!. La veo ahí cada vez que cruzo sus puertas. Recuerdo los veranos en que íbamos los 9 nietos a pasar las vacaciones y ansioso de ir al Club para encontrarnos con las demás familias y compartir paseos en bicicleta, travesías en lanchas, bañarnos en el lago y las fiestas que unían a generaciones y las amistades que nacían para quedarse. Lo más grato era saber que ahí siempre se volvía a ser familia, sin importar cuanto tiempo pase.
¿Cuál es su lugar favorito en las instalaciones del CNSB?
Es el lago, donde nacen las aventuras de los chicos, donde los recuerdos parecen vivos, donde se construyeron historias que fueron pasando de generación en generación. El Lago Ypacaraí es el corazón del Club.
¿Qué podría incluir el CNSB para continuar su expansión cultural?
Me gustaría expandir más la memoria histórica del CNSB, tener una muestra permanente o un archivo digital con fotografías antiguas, testimonios, documentos y relatos de socios históricos. Esto refuerza el sentido de identidad y pertenencia.
¿Cuál es su deseo para que el Club en relación al futuro?
Que no se pierdan los valores y costumbres que en un pasado fueron los cimientos de la fundación de nuestro querido Club. Y lo más importante, seguir siendo parte de la comunidad de San Bernardino, que nos regaló el acompañamiento a través del trabajo honesto y generoso de aquellos pobladores que hoy forman nuestra gran familia. Ellos hicieron las veces de nuestros padres dentro del Club, nos cuidaron y nos respetaron. Siento una enorme gratitud hacia todos ellos, en especial a la querida Gilda, la que nos malcrió con las golosinas en la peatonal. Es el ejemplo de que la gran familia del Club traspasó los umbrales hacia muchos años más.
Ya en la tercera edición 2025 de este tradicional encuentro gastronómico, las candidatas a la elección de Reinas del Club Náutico San Bernardino añadieron la nota especial. Fueron ellas, en esta ocasión, las encargadas de liderar la cocina. La noche combinó los ingredientes más exquisitos con la belleza radiante y juvenil de cada concursante.
Risueñas, espléndidas y joviales, las jóvenes candidatas compartieron una jornada mágica. Trabajaron en equipo, en medio de gran algarabía. Los socios, familias y amigos vivieron, una vez más, un encuentro inolvidable que sella la tradición de cada temporada en el CNSB. Los Guisos no solo alimentaron el cuerpo, sino también el espíritu de unión.





Carteles, pancartas con rostros impresos y el bullicio incansable de cada grupo de apoyo marcaron el evento más esperado del año. La emoción estaba a flor de piel, la expectativa, al más alto nivel, en la noche de elección de Reinas del Club Náutico San Bernardino.
Los socios acompañaron el evento con el voto. Alentaron a cada concursante, inmersos en un ambiente festivo que vibró desde el inicio hasta el conteo final. El escrutinio dio paso al de reinado de las siguientes candidatas:
Reina del Lago:
Aitana Guanes
Reina del Club:
Sofía Aponte Monti
Princesa del Lago:
Antonella Bedoya
Princesa del Club:
Giannina Etienne Palazón


1945
Gilda Doria
Carmen Acosta Cardozo
Carmen Dora Perez Carballo
Marite Bilbao
Ruth Solallinde
Carmen Gatti Cardozo
Marilu Gatti Cardozo
Lia Gonzalez Gill
Sacha Moreno Rufinelli
Magdalena Gill Ayala
Josefina Vargas Peña
Gladys Acosta Da Costa
Cuca Porcio
Margot Jourdan Perez
Gilda Rodriguez Alcalá Casal
Carlota Gardel Codas
Josefina Pirovano Peña
Lisy Sommers Stanley
Rosi Caballero Netto
Margarita Mojoli Fretes
Maria Julia Scavone
Maria Soler Tomber
Margarita Morselli Fretes
Greta Gustafson Perez
Gloria Doldan Perez
Anselmita Vargas Peña
Angelita Zanotti Riera
Sady Bazan Diaz De Bedoya
Liliana Gustafson Perez
Carmen Bazan Diaz De Bedoya
Maria Luisa Amarilla Acevedo
Raquel Franco Tubino
Maria Angelica Callizo Lopez M.
Magdalena Merssan Codas
Cristina Codas
Beatriz Barriocanal
Veronica Breuer Moreno
Fatima Diaz De Vivar Bareiro
1946
Gladys Elena Casabianca Rodriguez
Maria Teresa Garay Aceval
1947 Maria Teresa Calcena
1948
Maria Angelica Riera Figueredo
1949 Carmen Dora Perez Carballo
1950 Gilda Gorostiaga
1951 Maria Martha Chavez Saguier
1952
1953
1954
Dora Elena Angulo Perez
Astrid Gustafson Candia
Matilde Vargas Peña
1955 Vilma Perez Uribe
1956 Delia Cristina Breuer Planas
1957 Maria Josefina Scavone Gianni
1958 Esperanza Gill Ayala
1959
1960
1961
1962
Norma Codas Duarte
Maria Teresa Lopez Moreira
Ruth Elodia Gill Ayala
Teresa Maria Gross Brown
1963 Margarita Vargas Peña
1964 Ingrid Weiler Gaudich
1965 Silvia Ferrario Peña
1966 Margarita Vierci Casaccia
1967 Helena Morselli Fretes
1968 Gilda Lamar Gorostiaga
1969 Carla Castillo Amadeo
1970 Maria Luisa Pallarés Schaerer
1971 Maria Del Pilar Callizo Lopez M.
1972 Carmiña Martinez Vierci
1973 Lourdes Elizeche Martinez
1974 Beatriz Troche Centurion
1975 Claudia Gonzalez Gustafson
1976
Katya Vierci Alvarez
1977 Marilyn Caballero Scavone
1978
Marisol Saldivar Romero
1979 Angela Maria Patiño Silva
1980 Bibiana Barriocanal Jimenez
1981 Gilda Acevedo Roriguez Alcalá
1982
1983
Susana Diaz De Vivar Bareiro 1984
Monica Fleitas Portaluppi
Gloria Maria Patiño Silva
Sandra Breuer Rodriguez
Maria Scavone Gavilan
1985 Fatima Cubas Gusinsky
Rocio Masulli 1986 Fatima Moreno Rodriguez
Alejandra Encina Perez
1987 Maria Gabriela Amarilla
Silvia Riquelme Zavala 1988 Liliana Moreno Rodriguez
Silvana Feliciangeli Centurion 1989 Estela Bedoya Gorostiaga
Dorita Barriocanal Monti 1990 Josefina Manzoni De Rialt
Silvia Peña Masulli 1991 Larissa Schaerer Castillo
Silvana Robertti Arambulo 1992 Olga Barriocanal Monti
Patricia Zubizarreta Canillas 1993 Desireé Dumot Ferrari
Gabriela Diaz De Bedoya Castillo
Maria Victoria Codas Morselli
Karen Fraenkel Moreno
Maria Jose Pompa Mujica
1994 Maria Del Mar Filartiga Lamar
1995
Maria Fernanda Quevedo Troche
1996 Maria De La Paz Diaz De Vivar
1997 Pacholí Mendez Cardozo
Jazmin Lloret Imiscoz 1998 Guadalupe Santacruz Monti
Olivia Pettengil Castillo
Johana Diaz De Bedoya Hines
1999 Ernestina Vargas Peña Troche
2000
Maria De La Paz Galeano Monti
Yadhira Abdala Peralta
Leticia Dos Santos Gonzalez
Yeruti Mendez Cardozo
Anita Barriocanal Monti
Paulina Maria Troche Vallejos
Laura Ocampos Velazquez
Laura Pecci Caballero
Olga Pampliega
Antonella Galeano
Agustina Troche Vallejos
Araceli Caballero Gonzalez
Barbara Caceres Funes
Giuliana Bonetto Boggino
Luciana Godoy Ferro
2001
Adriana Palumbo Arambulo
2002 Gisel Gardel Paniagua
2003
Jessica Castillo Bader
2004 Natalia Sosa Domanizky
2005 Maria Marta Insfran Baumann
2006 Paola Fernandez Caballero
2007 Florencia Troche Vallejos
2008 Melanie Diesel
2009 Teresita Vargas Peña Troche
2010 Graciela Gonzalez Muñoz
2011 Araceli Gonzalez Gomez
2012 Juliana Sosa Miranda
2013 Tamara Van Humbeck Llano
2014 Celia Carolina Castillo Bigorda
Andrea Maria Bestard Lopez 2015 Sofía María Bestard Lopez
Candela Arias Vargas Peña
Josefina Maria Sosa Miranda
Agustina Mena Gorostiaga
Tamara Villamayor Diaz De Bedoya
Maria Gabriela Delmas Vargas Peña
No Hubo Elección (Pandemia)
Manuela Barriocanal Clavel
Mila Guanes Duarte
Lupe Barriocanal Lezcano
Sofia Aponte Monti
2016 María Emilia Quevedo Diaz De Bedoya
2017 Dorita Barriocanal Clavell
2018 Julieta Monti
2019 Constanza Diaz De Vivar Angulo
2020 Maria Graciela Dominguez Bejarano
2021 No Hubo Elección (Pandemia)
2022 Luciana Borgognon Perez
2023 Constanza Codas Bedoya
2024 Tatiana Maria Borgonon Perez
2025 Aitana Guanes Quesada
Celebramos sus 80 años de historia, con momentos inolvidables y una comunidad que crece unida.
Este verano seguimos presentes con nuestro Centro Médico ASISMED San Ber, acompañando a las familias con el cuidado de siempre.

La vida institucional es celebrar la visión de una comunidad. El Club Náutico San Bernardino no es solo un conjunto de instalaciones deportivas y sociales; es una sociedad civil que se rige por sus miembros. En el corazón de esta estructura late la Asamblea General, el único espacio donde el socio deja de ser usuario y se convierte en alguien que puede decidir y diseñar el futuro de la institución.
La Asamblea General Ordinaria es el evento institucional más importante del año, más allá de cualquier gala de aniversario o torneo de competencia. Es el momento en que la comunidad asume su rol de autoridad suprema.
Celebrada tradicionalmente en la segunda quincena de Febrero, justo al cerrar la temporada alta, no es un mero formalismo, sino el ritual que otorga legitimidad a todo lo que el Club logra o proyecta. Para el socio, participar significa cuanto sigue:
Validar la gestión del año: Esta es la oportu-
nidad de examinar la Memoria y el Balance del ejercicio anterior. Al aprobar (o rechazar) estas cuentas, el socio no solo da un visto bueno al manejo económico, sino que valida la estrategia que se llevó a cabo. Su asistencia es un acto de fiscalización necesaria.
Elegir a los directivos: En la Asamblea se elige a los líderes de la Comisión Directiva y a las autoridades clave. Este es el acto democrático que garantiza que el CNSB es administrado por personas que cuentan con la confianza de la mayoría. Es la herramienta más poderosa para asegurar que los intereses de la familia náutica estén representados en la toma de decisiones.
El Estatuto le da una voz especial a las categorías de mayor antigüedad, como los socios titulares y, en particular, a los Socios Vitalicios. Su experiencia y su legado garantizan que las decisiones que se tomen hoy honren la visión de los fundadores de 1945. La Asamblea es la balanza que equilibra el ímpetu de la juventud con la sabiduría de los más experimentados.


La manera en que los socios interactúan con el Club ha cambiado de acuerdo a la época en la que se vive. En los primeros años, la participación era íntima y la comunicación directa. Hoy, con una masa societaria grande y dispersa geográficamente, el desafío es transformar la presencia física anual en una participación constante.
COMUNIDAD ACTIVA
LOS 365 DÍAS DEL AÑO
El espíritu democrático del CNSB se mide por el voto en las elecciones y compromiso diario con esta institución. El nuevo paradigma de participación se enfoca en tres áreas clave que todo socio debe abrazar:
Comités y Subcomisiones: La influencia no se limita al mes de febrero. El trabajo real de crecimiento se construye en los comités deportivos, de infraestructura, de eventos y de cultura. Involucrarse en estos grupos permite al socio inyectar sus ideas y profesionalismo
directamente en la gestión, sin necesidad de estar en la Directiva.
La voz digital: La participación incluye el uso de canales digitales para la comunicación. Cada comentario sobre un servicio, cada sugerencia sobre una nueva actividad, es una forma de participación que ayuda a la administración a medir la vida constitucional del CNSB en tiempo real.
El Espíritu de Pertenencia: La participación más simple, y a la vez la más profunda, es la de mantener vivo el código de honor y el respeto mutuo. La Asamblea define la regla, pero la convivencia cotidiana define el ambiente.
Los socios son la máxima autoridad. El futuro no está solo en los planes de la Comisión Directiva, sino en la fuerza con la que cada socio ejerce su voz y su voto para mantener al CNSB como el destino familiar de excelencia por muchas décadas más.
A lo largo de los años el CNSB se adecuó a nuevos desafíos para convertirse en el centro de atracciones que se ha construido junto a los socios. El Club se ha convertido en un vibrante epicentro cultural, un lugar donde la expresión, el conocimiento y la convivencia se entrelazan para nutrir el espíritu y renovar energías.
Cada año, el Club extiende una invitación a la creatividad. Transforma sus salones en una galería viva. La exposición anual de arte es un encuentro de sensibilidades, un diálogo cultural donde existe la oportunidad de detenerse, apreciar la belleza y conectar profundamente con las distintas visiones artísticas. Es una experiencia de inmersión donde la emoción se respira en cada obra expuesta.
A esto se suma la distinguida Pinacoteca, una colección permanente que enriquece el patrimonio de la institución. Estas obras son custodias silenciosas del legado y ofrece un espacio de encuentro con el arte, lo que asegura que el compromiso de la difusión artística permanezca inalterable.
La Biblioteca, destinada a crecer cada día, es un punto de encuentro entre distintas generaciones y una puerta mágica de acceso a la cultura. La visión a futuro es ambiciosa y emocionante, que consiste en impulsar un verdadero epicentro cultural que crezca con las necesidades de la familia del Club. Este crecimiento se proyecta con nuevas formas de acercamiento


a las historias, como los clubes de lectura para compartir pasiones, talleres de escritura para desatar la creatividad y, sobre todo, se buscará encender la llama de la lectura en los más pequeños a través de cuentacuentos y sesiones interactivas. El objetivo es que cada niño descubra la magia de las páginas, mientras la tecnología abre nuevas ventanas con materiales digitales y audiolibros.
El compromiso con el alma del Club se vive intensamente en sus tradiciones sociales. Fechas emblemáticas se convierten en ritos de unión. Durante la Semana Santa, la familia se reúne alrededor de la mesa para compartir el tradicional vori y la exquisita sopa de pescado, un momento de profunda unión que mantiene vivas nuestras costumbres, mientras los niños amasan con diversión lo que culturalmente se considera el pan de esos días, dándole formas diversas a la tradicional e inigualable chipa.
El tributo a las Madres y Padres, en fechas diferentes, se celebra con almuerzos inolvidables, llenos de música emotiva que convierten la jornada en un recuerdo preciado. Y para marcar el cierre del año, la energía se dispara: desde vibrantes festivales de gastronomía y chopp con música en vivo, hasta la mágica cena de Año Nuevo, donde un espectáculo pirotécnico ilumina el cielo y nos regala un inicio memorable, con una pista de baile encendida hasta el amanecer.
El fútbol, con sus torneos de verano que congregan a cientos de socios de todas las edades, es el corazón de la camaradería. Cada partido es una excusa para la reunión, la competencia sana y la risa compartida. De la misma manera, la raqueta y la cancha ven encuentros vibrantes de tenis, vóley, pádel y el básquet, que nos regalan partidos de tradición que se sienten como reuniones de viejos amigos.
El espíritu deportivo se eleva con en el emotivo encuentro de confraternidad que nos une a otras grandes instituciones, donde el desafío se mezcla con la amistad en un ambiente festivo de ocho categorías que van desde los menores hasta los adultos.
El Club ofrece un completo menú de actividades para el auto
cuidado y la vitalidad. Las clases de gimnasia localizada y pilates buscan el equilibrio y el fortalecimiento, mientras que el entrenamiento físico funcional mantiene a jóvenes y adultos en movimiento constante, con la guía de profesionales que aseguran la máxima satisfacción.
El hidrogym y las clases de natación llenan las mañanas de energía y movimiento compartido. Para aquellos que buscan la paz interior, el yoga ofrece un espacio de balance y comunidad, que a menudo culmina en encuentros de convivencia que extienden el bienestar más allá de la práctica. Y para celebrar la alegría, las clases de baile congregan a socios de todas las edades para disfrutar del ritmo y la expresión corporal en grupo.
VALORES QUE
SE TRANSMITEN
El legado más preciado del Club es el que se ins-
cribe en la memoria de los niños. El Campamento Infantil es el punto álgido, una aventura mágica con carpas bajo las estrellas, juegos que fomentan la cooperación, y el ineludible fogón nocturno, donde las historias y las risas sellan amistades eternas.
Las Colonias de Vacaciones son laboratorios de creatividad, con talleres de arte, manualidades y el descubrimiento de las artes escénicas. El Club celebra la destreza y la creatividad de los pequeños en el Torneo de Castillos de Arena, un regreso a los recuerdos más felices de la infancia.

Las clases de patinaje culminan en un festival espectacular, una noche llena de luces, música y talento que reconoce el esfuerzo de cada participante. Incluso la pesca infantil enseña a los niños paciencia y responsabilidad, conectándolos con el lago de una manera profunda y respetuosa.


Este año la institución no solo celebra una década más de vida. Festeja su historia, la solidez de sus cimientos. Detrás de cada atardecer en el muelle y cada trofeo deportivo, existe un marco de reglas y una promesa de valor inquebrantable para sus socios. Aquí se desglosa, de manera sencilla, lo que significan realmente los Estatutos y cómo los servicios del Club evolucionan para la gran familia náutica.
Los Estatutos Sociales del CNSB no son un mero documento legal; son, en esencia, la Constitución de la Familia Náutica. Su propósito es asegurar la democracia interna, proteger la tradición y garantizar que las reglas de convivencia sean claras y justas para todos.
Más que normas, un escudo protector. Para el socio, el Estatuto cumple tres funciones vitales y que son fundamentales: El resguardo de la identidad: Asegura que la esencia social, sin fines de lucro, con el foco en el deporte y la camaradería nunca se pierdan,


sin importar quienes conformen la Comisión Directiva. Es el guardián de la memoria de estos 80 años de vigencia.
Voz y voto: El Estatuto define quién tiene el poder de decisión. Aquí, el rol del Socio Titular y, en especial, del Socio Vitalicio, es crucial. La Asamblea es el espacio donde el socio ejerce su voto para aprobar balances, definir el futuro económico y elegir a sus autoridades. El socio con derecho a voto es un propietario de la institución que delega funciones a la gente que elije.
La regla de la antigüedad: Establece los requisitos claros y transparentes para el ascenso a la categoría de Socio Vitalicio, que en nuestros días se rige a partir de los 35 años de antigüedad como socio del Club. Es el reconocimiento formal a la lealtad y a las décadas de aporte, brindando beneficios y prestigio a quienes han mantenido vivo el espíritu del CNSB.
El Estatuto es la garantía de que el Club se rige por la voluntad de sus miembros y es la herramienta más importante que tiene el socio para formar parte de las decisiones y así preservar este legado.

Los Servicios del CNSB son la promesa práctica que el Club renueva con sus socios cada día. No se trata solo de tener una cancha o una piscina, sino de facilitar una experiencia de vida de alta calidad. Hoy, la gama de servicios se articula en tres grandes ejes de valor.
La fábrica de talentos
Más allá de las instalaciones físicas como canchas de tenis, fútbol y básquet, el servicio clave es la formación en el área deportiva y otras. Las escuelas de Vela, Esquí y las Academias no solo buscan la excelencia competitiva, sino que sirven como una plataforma de valores para los jóvenes.
La institución ofrece profesionalización a través de instructores certificados y eventos deportivos de primer nivel, que atraen la mirada nacional e internacional. Es además un legado activo con un servicio que asegura que el socio de hoy puede ver en sus hijos y nietos convertirse en los atletas y líderes del mañana.
El servicio social es el corazón del CNSB. El Club invierte continuamente en la mejora de sus instalaciones para ofrecer escenarios perfectos para la convivencia. Todo está cimentado en los Estatutos para la realización de mejoras y otorgar así servicios competi-
tivos como los que se destacan a continuación.
Comodidad y calidad: La proyección es ofrecer una experiencia gastronómica de alta calidad y mantener los salones multifuncionales listos para los grandes eventos familiares como bodas, 15 años, aniversarios, lo que permite al socio centrarse en disfrutar y no en la logística que implica una celebración.
Para los navegantes, la guardería de embarcaciones y los muelles se han modernizado para garantizar la seguridad y el mantenimiento de sus activos. Para toda la familia, la seguridad interna y la vigilancia del predio son un servicio fundamental, todos los días de semana.
La implementación de sistemas de gestión de reservas y cuotas, como se menciona en las proyecciones, es un servicio que busca simplificar la vida del socio, eliminando trámites que pueden hacer perder mucho tiempo a los asociados.
El CNSB entiende que sus servicios deben ser dinámicos. Para ello, no solo mantiene lo existente, sino que lo evoluciona, lo que asegura que cada cuota social se traduzca en experiencias memorables.
El nacimiento del Club Náutico San Bernardino en 1945 fue un acto de audacia y visión de 77 socios fundadores. Estos pioneros no solo establecieron una institución, también sentaron las bases para una expansión social sin precedentes en la costa del Lago Ypacaraí.
El crecimiento de la masa societaria del CNSB a lo largo de 80 años no fue accidental. Es un reflejo de su capacidad única para entrelazar la tradición familiar con una geografía de recreación superior.
En las primeras décadas, el Club era un refugio de verano, un escape de la ciudad. La masa societaria creció a un ritmo sostenido, impulsada por los fundadores que introdujeron a sus hijos, creando la fidelidad de aquella primera generación.
A partir de los años 80 y 90, la membresía ex-
perimentó un crecimiento exponencial. El factor hijo se convirtió en el motor principal. Los socios crecidos en el Club replicaron esa experiencia para sus propias familias, resultando en un fenómeno de tercera y cuarta generación, que hoy caracteriza al CNSB. Esta continuidad es la clave de su vitalidad.
El Club capitalizó su geografía al posicionarse no solo como un lugar social, sino como el epicentro deportivo acuático del país. La creación y consolidación de la Escuela de Vela y las diversas canchas deportivas atrajo a un segmento de socios que buscaba una membresía activa, competitiva y así fue diversificándose la base de miembros.
El desafío de esta expansión fue, es y será siempre mantener el espíritu íntimo del club de amigos original mientras se administra la infraestructura para una población creciente y diversa en edad.


El crecimiento de la masa social obligó al CNSB a un constante proceso de adaptación geográfica. Las instalaciones, que en um principio apenas albergaban una cancha de fútbol y una de tenis, tuvieron que ser transformadas para sostener la vida social de cientos y luego miles de personas.
Crecer en espacio sin perder el calor humano es el desafío del Club ante el paso del tiempo. La adaptación geográfica fue clave. Unido al legendario Lago Ypacaraí, la evolución se dio al ritmo de la adquisición del terreno, la construcción de los primeros quinchos y muelle simple.
Desde la década del 70 se trabajó con énfasis en la ampliación del área social, la construcción del Gran Salón, se aumentaron las canchas de tenis, voley, y la piscina se volvió el centro de atracciones de aquellos veranos.
La modernización también llegó a la guardería de embarcaciones por la creciente flota. Se invirtió en el área de juegos infantiles y la creciente expansión dio lugar a la absorción de nuevos espacios para el bien de los socios y sus familias.
El éxito del CNSB no se mide solo en el número de socios, sino en cómo el diseño de sus espacios ha permitido encontrar su lugar y se sienta parte de esa gran familia.
La masa societaria ha crecido de manera exponencial. De 77, hoy son miles de socios que disfrutan de las instalaciones. El Club recibe un flujo constante de nuevas solicitudes de ingreso, lo que demuestra vitalidad y que el atractivo del CNSB sigue más vigente que nunca.


El CNSB es uno de los fundadores de la Federación Paraguaya de Vela y es un referente en la organización de eventos nacionales e internacionales. Ser socio de la institución o estar bajo la categoría de socio familiar basta para acceder a las clases y prácticas de Vela.
La Escuela es un verdadero semillero de talentos que ha llevado en alto el nombre del país en competencias diversas que traspasaron las fronteras. Para ello, cuenta con la iniciación en la categoría Optimist, donde se tiene el primer contacto con el agua y se aprende los nudos básicos, las partes del barco y el manejo del viento. Los instructores son profesionales certificados y garantizan seguridad y diversión en el proceso. Una vez superada esta etapa, los alumnos reciben clases más complejas como el Cadet o el Laser, en los que el aprendizaje se torna más técnico, centrado en la táctica de regata y la optimización del rendimiento.
La Escuela mantiene entrenamientos regulares durante todo el año, a fin de que el cuerpo desarrolle memoria muscular y mantengan el ritmo competitivo. Con estas premisas, el Club cuenta con una importante flota desde los Optimist,
Laser y los barcos de quilla como el J/24.
REGATAS CON FUTURO
Los eventos anuales están marcados por regatas que son auténticamente tradicionales del Club, que atraen a competidores de todo el país y de países vecinos, que suman en el fortalecimiento de lazos y confraternidad náutica.
La práctica del deporte de vela constituye respeto por la naturaleza, autonomía y tomas de decisiones rápidas, habilidades que fortalecen no solo para el agua, sino para la vida misma.
Su vigencia en el CNSB no es solo el pasado ni el presente, sino una promesa a futuro. La inversión en equipamiento, la capacitación de instructores y el apoyo a los deportistas que representan al Club en torneos nacionales e internacionales son la prueba de que esta disciplina es el emblema institucional.
El Club no solo busca campeones en el agua, sino ciudadanos ejemplares. Así, cada vela izada en el Ypacaraí por un joven socio del CNSB lleva consigo el orgullo de 80 años de historia.
El Club Náutico San Bernardino ha comprendido su papel en la historia paraguaya como actor fundamental no sólo en los deportes sino que también al desarrollo y al bienestar de su entorno. Con este este aniversario más, el Club reafirma que su verdadera grandeza radica en la huella positiva que deja más allá de sus límites.
Dada la ubicación privilegiada que tiene la entidad, la principal responsabilidad se ha concentrado en ser un aliado proactivo de la causa ambiental, en el que se destaca vigilancia y concientización, a través de las cuales se promocionan prácticas responsables entre sus socios y visitantes, desde la gestión de residuos hasta la prohibición de contaminantes.
En las iniciativas de limpieza se da una amplia participación y organización de jornadas periódicas de recolección de desechos de las costas, en algunas ocasiones coordinadas con autoridades locales y otras instituciones civiles.
El Club también enfoca sus esfuerzos en el soporte a proyectos hídricos, con una colaboración técnica y logística con estudios basados en la recuperación del lago, ya que la salud de este entorno de biodiversidad significa también la salud de la comunidad que la rodea.
La política de responsabilidad social del Club Náutico San Bernardino es mantener la llama solidaria con San Bernardino, ciudad a la que busca devolver el apoyo que recibe, convirtiéndose es uno de los motores social y económico para la comunidad de la que se tomó el nombre.
El apoyo a la cultura y la tradición es frecuente a través de patrocionios y formando parte como anfitrión de eventos culturales y artísticos de la ciudad, aporte con los cuales se preserva y se promueve el patrimonio local.
Otro punto fundamental es mantener las puertas abiertas para formación, con iniciativas valiosas como la extensión de programas deportivos a los jóvenes de San Bernardino. A ellos se les ha otorgado becas y se dieron acceso a niños y adolescentes para desarrollar sus potenciales en algunos deportes acuáticos, como así también para fomentar la disciplina y el compañerismo.
El CNSB brinda apoyo constante a la Municipalidad de San Bernardino, como así también a los Bomberos Voluntarios de la ciudad. En numerosas ocasiones se ha cedido espacios de las instalaciones del Club para eventos comunitarios, capacitaciones o en situaciones de emergencia, actos con los que se sellan la hermandad y la camaradería.


El Club Náutico San Bernardino ha trascendido la etiqueta de destino estival para consolidarse como un verdadero epicentro de actividad ininterrumpida. A lo largo de sus ocho décadas de existencia, la institución ha cultivado un sofisticado ecosistema de propuestas que garantiza la participación y el disfrute de sus miembros durante los 365 días del año.
Las extensas dependencias del club no se limitan a ofrecer recreación. Operan bajo una sinergia equilibrada que combina el rigor deportivo, esencial para la formación de atletas; el descanso familiar, necesario para la cohesión de la comunidad; y una dinámica social vibrante, cuyo desarrollo no se detiene ante la naturaleza cambiante del clima o el calendario.
La maestría náutica: La vela se consagra como la disciplina reina de la institución. Su calendario se extiende desde las brisas suaves de la primavera hasta las condiciones más desafiantes del invierno, atrayendo a competidores que buscan tanto el performance como la camaradería.
Natación en la piscina: La natación se complementa con la organización de diversos eventos y competencias que estimulan la salud acuática en sus distintas vertientes. El club promueve también la práctica de disciplinas que involucran ejercicios en el agua, trascendiendo el mero nado recreativo e integrando la piscina como un centro de acondicionamiento físico.
Deportes de campo y confraternidad: El pulso del CNSB se siente con igual intensidad en tierra firme, donde la agenda de deportes terrestres demuestra una vida robusta y constante. Numerosos deportes tienen su espacio, el tenis, fútbol, como el voley, el basquet, fitnes, gim-

nasio y otras disciplinas que convergen sin obstáculos.
Fiestas y encuentros: El calendario se nutre de fiestas temáticas de gran convocatoria, de los encuentros de disfraces y las vibrantes celebraciones playeras. Las Sunset Sessions se han posicionado como uno de los formatos más populares. Se trata de eventos musicales con DJ y presentaciones en vivo que tienen lugar al caer el sol en la Costanera, capitalizando la mágica vista que el lago ofrece durante el crepúsculo.
Colonias de Vacaciones: Los programas están preparados para ofrecer a los niños una inmersión completa y segura, combinando deporte, expresión artística y actividades recreativas diversas.
Calor gastronómico: Así como en la temporada estival, durante los meses más fríos el esfuerzo se centra en mantener la calidez de la comunidad. Además del Guiso, se organizan festivales de sopas y fondues, eventos que ofrecen un refugio acogedor, así como la funcionalidad de sus restaurantes, con sus exquisitos y variados platos nacionales e internacionales.
Galas y celebraciones: La agenda formal mantiene su relevancia con la celebración de cenas de gala y los festejos de aniversario, así como el de bodas de los socios. Adicionalmente, se programan tardes de cine y jue-
gos y otras actividades específicas diseñadas para la población más joven durante las vacaciones de invierno.
Clases de yoga: Ofrecen un refugio para el cuerpo y la mente. Estas sesiones se han vuelto esenciales para muchos socios que buscan mejorar la flexibilidad, reducir el estrés y fomentar una conexión más profunda entre la respiración y el movimiento. Este enfoque de bienestar se integra perfectamente con el entorno natural del club, utilizando la tranquilidad del lago como telón de fondo para el equilibrio físico y mental.
Patinaje artístico: Más que un simple pasatiempo, el patinaje se imparte como una disciplina que desarrolla la gracia, la coordinación y la concentración en niños y jóvenes. A través de entrenamientos constantes, los atletas perfeccionan sus movimientos y a menudo representan al CNSB en competencias, combinando el deporte con una forma de expresión artística.
Clases de música y canto: Son espacios dedicados a fomentar talentos artísticos, permitiendo a los socios explorar su creatividad vocal e instrumental.
Estos son algunos puntos neurálgicos que convierten al Club en un ecosistema completo, donde la excelencia náutica se encuentra con la búsqueda de la paz interior y el florecimiento de talentos en todas las edades.


Querida Comunidad del Club Náutico San Bernardino,
Al zarpar hacia un nuevo capítulo en nuestra historia y celebrar nuestros espléndidos 80 años de vigencia, la Comisión Directiva siente la profunda necesidad de detener el tiempo por un momento para expresar una palabra fundamental: Gracias.
Ochenta años no se cumplen solo con ladrillos, muelles o estatutos. Esta tarea se logra con personas.
Desde aquel grupo pionero de 1945, a orillas del Lago Ypacaraí, hasta hoy, el CNSB ha evolucionado de un sueño a una gran realidad, convirtiéndose en el faro de la vida social, deportiva y familiar de nuestro país. Pero el verdadero motor de esta travesía es, sin duda, la calidez y el compromiso de cada uno de ustedes.
Ustedes son el corazón latente de nuestra institución, los custodios de la tradición y los protagonistas de cada amanecer en la Escollera. Gracias por su fidelidad, por transmitir el legado de generación en generación, y por hacer del CNSB un verdadero hogar. Cada regata, cada asado familiar, cada Guiso, cada risa en el Club escribe la memoria viva que nos define. Su apoyo continuo a las inversiones en infraestructura y sostenibilidad asegura que sigamos siendo un espacio de excelencia para los años venideros.
Reconocemos y valoramos inmensamente la dedicación y el profesionalismo de nuestro equipo. Desde el personal de mantenimiento que vela por la belleza de nuestros jardines y la limpieza de nuestras piscinas, hasta el equipo administrativo que garantiza el funcionamiento impecable de la gestión diaria. Ustedes son la tripulación que mantiene nuestro barco navegando con eficiencia y hospitalidad, haciendo que cada visita sea una experiencia memorable.
Ochenta años es el testimonio de que cuando una comunidad se une bajo valores compartidos como la disciplina deportiva, la camaradería y el amor por el lago, su legado se vuelve indestructible.
Con la vista fija en el horizonte, nos comprometemos a seguir trabajando para que el Club Náutico San Bernardino no solo honre su pasado, sino que abrace un futuro inteligente y sostenible para todos.
¡Salud por estos 80 años! ¡Y que vengan muchos más, navegando juntos!
Atentamente, La Comisión Directiva Club Náutico San Bernardino

