Ayer 62/2006 (2): 11-17
ISSN: 1137-2227
Presentación: Más allá de la historia social Miguel Ángel Cabrera Universidad de La Laguna
Si comparamos la situación actual de la disciplina histórica con la de tres décadas atrás salta inmediatamente a la vista que entre ambas fechas se han producido numerosas y profundas transformaciones. La más importante de ellas ha sido, sin duda, la pérdida de pujanza y de influencia experimentada por el paradigma de la historia social, a la que no es ajena la creciente reconsideración crítica a que éste se ha visto sometido, desde diversos ángulos teóricos y con propósitos diferentes. En la década de 1970, dicho paradigma se encontraba en pleno apogeo, era abrazado por una parte significativa de la profesión histórica y, sobre todo, aparecía como el punto de destino hacia el que se dirigía la disciplina histórica como tal. La historia tradicional, contra la que los historiadores sociales se habían rebelado, continuaba retrocediendo y, aunque aún se enseñoreaba de amplios grupos de historiadores y de muchos departamentos universitarios, se daba por sentado que estaba destinada inexorablemente a ser reemplazada por la historia social. Como escribía eufóricamente Eric Hobsbawm al despuntar esa década, «corren buenos tiempos para el historiador social» 1. En el caso de España, que se había incorporado con cierto retraso a la transición historiográfica hacia la historia social, esa pujanza y esa euforia se mantuvieron incluso durante los años ochenta. 1 HOBSBAWM, E.: «De la historia social a la historia de la sociedad», Historia Social, 10 (1991), p. 25 [Publicado originalmente en Daedalus, 100 (1971)].