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El Ultimo Truco De Luca

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El ultimo truco de Luca

El aire estaba cargado con un olor metálico, Miguel Hernández se agachó junto al cuerpo sin vida. Aunque la muerte era algo que había presenciado antes, algo en este caso le decía que era diferente. No era un simple asesinato. Su intuición rara vez se equivocaba, y en este caso no lo haría. Luca, su joven asistente y alumno, se apoyó en una mesa cercana y le preguntó: "¿Qué piensas?" Intentó sonar tranquilo, pero sus ojos delataban su ansiedad, Miguel permaneció en silencio por unos momentos, observando a el muerto con atención. El hombre, aún sin identificar, yacía en un charco de sangre oscura. Lo habían desmembrado de forma salvaje, los cortes eran irregulares, hechos con una violencia más feroz que la de un simple asesino, más como la de un animal. "No se trata solo de un asesinato", murmuró Miguel sin apartar la mirada del cadáver. Cerró los ojos y respiró profundamente. Además del olor de la sangre, un aroma familiar comenzó a llenar el aire: perfume, con toques de tabaco y cítricos. Algo en su memoria despertó "¡Gianluca Corleone!" Luca frunció el ceño y se acercó, confuso. "¿El mago? ¿El loco al que humillaste hace años?" Miguel se puso de pie con calma. "Sí, es él." Luca soltó una carcajada ansiosa. "¿Nos dejó un cadáver como mensaje, o quien se cree este tipo?" Miguel observó el cuerpo una vez más, intentando leer la escena. "No es solo una advertencia. Es venganza."

Se ajustó el abrigo, como alguien acostumbrado a ese tipo de situaciones, y sin decir más, salió del sótano de la casa abandonada, perdiéndose en la oscuridad de la noche. Luca suspiró, aunque seguía lleno de incertidumbre. La niebla caliente se pegaba a su ropa mientras caminaban por la calle vacía. El sonido de sus pasos se mezclaban con el latido de sus corazones nerviosos. La ciudad parecía desierta, atascada en un silencio incómodo del que no podían salir. Luca intentó aliviar la tensión, pero la ansiedad no lo dejaba.

"¿Por dónde comenzamos?", preguntó Luca nervioso. Miguel no desvió la vista del camino. "Esto es más grande de lo que crees." Luca lo miró, confundido. "¿A qué te refieres?" Miguel lo miró con seriedad. "Gianluca no solo busca venganza. Está involucrado en algo mucho más peligroso y hay que descubrirlo lo más rápido posible." Luca tragó saliva, su estómago retorció por el miedo. "¿Y ahora qué?" Miguel esbozó una pequeña sonrisa fría y con voz calculadora dijo. "Lo primero es entender por qué, hay que encontrar la razón del asesino, nadie mata por que si. Vamos a investigar desde el principio."

Siguieron caminando en silencio, la oscuridad envolviendo cada paso que daban. El aire se volvía más denso y parecía hacer más calor, como si la misma noche estuviera acechándolos. De repente, un grito horrible rompió el silencio. Un hombre apareció corriendo hacia ellos, tambaleándose mientras sangraba, su rostro cubierto de sangre. Le faltaba el brazo derecho, y el terror era evidente en sus ojos. "¡Ayuda! ¡Por favor!" El hombre cayó de rodillas frente a ellos, temblando. Miguel se inclinó hacia él, tratando de calmarlo. "Tranquilo, dime qué pasó." El hombre soltó un llanto antes de hablar.

"Salí con unos amigos de un bar, habíamos estado bebiendo toda la noche, cuando cruzamos un callejón, escuché algo, como un ruido de una rata, pero al fijarme bien, vi que la silueta era mucho más grande, antes de que pudiera reaccionar, algo o alguien me atrapó desde la oscuridad. Me inmovilizó con una llave de judo, y antes de que pudiera gritar, otro me golpeó con un bate." El hombre cerró los ojos, reviviendo el horror. "Cuando desperté, estaba frente a él. Era alto y elegante llevaba un traje negro, de seda, usaba unos zapatos Giorgio Armani y un mostacho corto, tambien usaba un perfume muy fuerte, de tabaco y cítricos . "

Miguel, que había estado escuchando en silencio, se enderezó de repente. Algo en la descripción lo heló. "¿Puede repetir el perfume de aquel hombre?" El hombre parpadeó nervioso. "Era un perfume... de de tabaco y cítricos." Miguel apretó los puños con fuerza, su rostro se tenso. "Lo sabía... ¡Gianluca!" Sin perder tiempo, comenzó a correr hacia el callejón por el que el hombre había salido. La oscuridad parecía devorarlo mientras avanzaba. Al fondo, vio unas escaleras en espiral. Subió sin dudar, y al llegar a la cima, encontró una puerta de madera oscura, marcada con golpes, como si un hacha la hubiera destrozado varias veces. Estaba manchada de sangre, aún fresca. Miguel, con el estómago revuelto, tomó la manija. Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo. Justo cuando estaba a punto de entrar, una mano cálida y firme se posó en su hombro. "Es una trampa", susurró Luca. Miguel giró la cabeza, pero no se apartó. "Lo sé." Respiró profundo, y con un movimiento decidido, abrió la puerta. El interior estaba oscuro, iluminado solo por un foco en el techo que parpadeaba. Un viejo escritorio de madera y unas sillas parecían sacadas de una película de terror. El aire estaba relleno con humo de cigarro, el mismo olor que tanto odiaba. En el centro de la sala, sentado, estaba él.

Gianluca Corleone. Llevaba el mismo traje negro sedoso que había descrito el hombre herido. Sus ojos brillaban. "Miguel Hernández, qué sorpresa." Miguel dio un paso adelante, pero Luca lo detuvo con un leve tirón en la manga. "No tan rápido", advirtió, pero Miguel lo ignoró. "Vine a hablar, no a pelear", dijo Gianluca, dejando su cigarro en un cenicero de mármol. "Entonces habla", respondió Miguel bruscamente, sin apartar la vista de él. Gianluca sonrió con una mueca de satisfacción. "¿No te has preguntado por qué te dejé todas esas pistas?" Luca soltó una risa irónica. "Porque eres un psicópata que." Gianluca ignoró su comentario y continuó interrogando a Miguel. "No fui yo quien mató a ese hombre en el almacén." Miguel lo miró fijamente, desconcertado. "¿Qué?" "Oh, claro, lo encontré, pero no lo mutilé", dijo Gianluca. El silencio en la habitación se hizo denso. Miguel sintió que algo no cuadraba. "Entonces, ¿quién lo hizo?" preguntó Miguel, mirando a Gianluca.

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Gianluca sonrió fríamente, y con un leve movimiento de cabeza, señaló a Luca. Miguel se giró hacia él fríamente. Luca frunció el ceño, confundido. "Te equivocas, Gianluca. Yo no soy el culpable." Miguel observó todo con calma, como si ya tuviera todas las piezas del rompecabezas. "Ahora todo tiene sentido, tu cambio de actitud, tus mentiras, el nerviosismo cada vez que hablábamos de Gianluca, no fue difícil verlo." Luca intentó mantener la compostura, pero sus ojos lo traicionaron. "Eso no significa nada."

Miguel frunció el ceño. "Antes de llegar aquí, llamé a la policía. Sabía que algo no cuadraba." Luca, por un momento, dejó ver un hoyo en su fachada. Sus ojos se abrieron ligeramente, pero rápidamente recobró su compostura. Miguel continuó con firmeza. "Pensé que podías ser más astuto, Luca, pero cometiste el error de subestimarme." Luca sonrió con frialdad. "No creí que lo descubrirías tan rápido." De repente, Luca sacó un revólver de su chaqueta y apuntó a Miguel. "Es una lástima, realmente. Me gustaba este juego. Pero todo tiene un final." Miguel permaneció inmóvil, observando, mientras Luca apretaba el gatillo con un dedo tembloroso. En ese instante, un disparo sonó en la habitación. Luca cayó al suelo con un grito ahogado, y la pistola se deslizó de sus manos. La policía irrumpió en la habitación, armas en alto. "¡Al suelo!" gritaron. Miguel suspiró aliviado mientras los agentes reducían a Luca y lo esposaban. Miguel se apartó cuando comenzaron a arrestarlo. Desde la esquina, Gianluca levantó las manos, calmado. "Ya les advertí que esto se pondría interesante." Miguel lo ignoró, mirando a Luca mientras lo llevaban. "No esperaba esto de ti." Luca soltó una sonrisa macabra mientras lo arrastraban. "Nos veremos pronto."

El ultimo truco de Luca

En un rincon en la ciudad abandonada de Levante, un detective y su ayudante investigan un asesianto brutal, pero ninguno de los dos se espera las tragedias que van a suceder, venganza, traicion y muerte. Sean parte de este misterio y descubran El Ultimo Truco De Luca.

Autor - Martin Gonzalez

Al leer este libro vas a deborar cada pagina como si fuera tu comida favorita. Este es el mejor misterio del siglo

La mejor historia de misterio actual, no leerlo seria delito. Leanlo, no seran desepcionados

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