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¿Cómo conocí a mi principe azul?

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¿Como conocí mi

Príncipe azul?

Una historia de amor que nunca termina

Por Maira Guerrero

Feliz Aniversario

10/11/2025

Para mi precioso, el amor de mi vida y el hombre más maravilloso que existe sobre la tierra. Que nuestra historia siga escribiendo muchos capítulos más

Atentamente… tu amorcita

Compañeros de trabajo Capítulo I

A diferencia de lo que los cuentos de hadas nos han enseñado, los príncipes azules ya no se encuentran en los castillos, pueden vivir en los lugares menos esperados, en mi caso, tuve que incorporarme en la Marina de Guerra para encontrarlo Así conocí a Alejandro, el destino nos unió con un traslado a un buque gris en Cartagena donde pasamos trabajando un año como compañeros Nuestras conversaciones eran simplemente para hacernos preguntas de la guardia, firmar documentos y de vez en cuando sacar la ropa de la secadora. Aunque siempre me pareció un hombre muy atractivo, es cinco años menor que yo y sinceramente nunca pensé que le pudiera interesar

Cuando nos conocimos, Alejo tenía novia, una muchacha de su misma edad que vivía en San Gil, el pueblo donde creció Alejandro. Siempre vimos que era un hombre muy juicioso y organizado, no le gustaba mucho salir y su rutina era del gimnasio a la Base Naval y viceversa, él era lo que llamamos “un pelado serio” y la verdad eso me encantaba. Siempre estuve celosa de su novia, pensaba “¿por qué no puedo tener un novio así de lindo?”. Yo también tenía novio en ese tiempo, una relación remendada que ya sentía que no podía sostener mas y el hecho de ver que si existían hombres buenos con Alejandro me hacían pensar en que realmente tenía que terminar ese noviazgo y así fue.

Durante una semana de septiembre, Alejandro estuvo bastante aislado, discutía todo el tiempo por teléfono y estaba de mal genio Sin embargo, yo no sentía la confianza de preguntarle qué le estaba pasando porque siempre fue muy reservado con sus cosas, así que mantuve mi distancia. Tiempo después, para mi sorpresa, Alejandro me contó que había terminado con su novia, que ese era el motivo por el cual había estado de mal humor los últimos días pero que lo estaba superando. En ese momento una luz se encendió en mi cabeza, la pequeña esperanza de poder acercarme a conocerlo mejor ya que ninguno de los dos estaba comprometido.

Desde ese momento comenzamos a interactuar más, de hecho me invitó a que nos tomáramos algo después de la guardia, a lo que le respondí que si! pensando que solo era uno de esos planes que nunca salían pero estaba bastante equivocada. El destino tenía algo preparado para nosotros.

Invitación a la playa Capítulo II

Era 20 de septiembre del 2024, me encontraba en un camarote de la base llena de trabajo en mi día de descanso Tenía una lista larga de pendientes y poca motivación, hasta que me llegó un mensaje de texto. Era él invitándome a pasar el rato con unos amigos en la playa Inmediatamente organicé todas mis tareas y comencé a arreglarme para encontrarnos en una playa cercana a la base, Iba tarde pero alcancé a llegar para la hora del almuerzo

Cuando llegué a la playa me estaba esperando Alejandro y su amigo Mario, nos tomamos unas cervezas y comimos mojarra. Después de un rato, llegó Camila, una amiga de Mario y comenzamos a charlar de todo un poco En ese momento pensé que a lo mejor Alejo me había invitado al plan para presentarme a su amigo porque a lo mejor él estaba interesado en Camila. Ellos dos se fueron a montar en Jet Ski, mientras yo me quedé en la playa hablando con Mario. Mientras esperábamos que Alejandro y Camila regresaran yo le pregunté a Mario si sabía porqué Alejandro había terminado con su novia, a lo que me respondió que ella lo molestaba mucho. Me quedé asombrada y le dije que Alejandro era el hombre más juicioso que yo había conocido en mi vida, me pareció increíble que alguien no valorara semejante joya de hombre. Definitivamente no era lógico para mi. En mi cabeza sólo podía pensar: “si un hombre como él me diera la oportunidad de ser su novia yo sería la mujer mas feliz del mundo.”

Nuestro primer beso Capítulo III

Vimos juntos el atardecer y planeamos ir en la noche a un catamarán para dar un paseo por la bahía. Era un plan emocionante para mi porque la bahía de Cartagena se ve espectacular en la noche. Las entradas al catamarán incluían cocteles ilimitados para los cuatro, así que brindamos y comenzamos a cantar a todo pulmón canciones nuevas y viejas Fue una noche increíble. A mitad de recorrido Alejandro y yo vimos sorprendidos que Camila y Mario se estaban besando, no lo podíamos creer porque hasta el momento habían hablado de que eran compañeros de estudio pero que no se la llevaban muy bien. Nos miramos fijamente con cara de asombro pero no dijimos nada al respecto

Llegamos al final del recorrido, ya estábamos pasados de copas y nos llevaron a una discoteca por la calle del Arsenal, era un sitio muy conocido por las personas de la Armada pero nunca me había atrevido a ir. Pasamos por un Karaoke y le dije que siempre me había querido entrar a ese lugar porque me encanta cantar, a lo que me respondió que le parecía una excelente idea de próximo plan. Entramos a la discoteca como todos los turistas a disfrutar de la fiesta Mario y Camila comenzaron a bailar juntos, Alejandro pidió unas bebidas para terminar de pasar la noche y comenzamos a bailar. Estaba muy feliz de tenerlo a mi lado, aunque el no le gusta mucho bailar lo estaba haciendo por mi y lo disfrutamos al máximo.

Ambos habíamos bebido bastante, en un momento sentí que Alejo me estaba buscando para darme un beso pero pudo ser simplemente cosa de tragos así que me hice la tonta. Segundo intento y ya comencé a ponerme nerviosa, no sabía si besarlo o no.

Tercer intento no me pude resistir, el mejor beso de toda mi vida me lo estaba dando un compañero de trabajo divino y mucho menor que yo, fue una locura porque sentí que el tiempo se detuvo, todo pasaba lento mientras sentía sus labios deliciosos en mi boca, no quería parar, nos besamos toda la noche hasta que se nos hizo tarde, Alejandro debía madrugar al día siguiente así que nos fuimos los dos caminado hasta la base, felices pero sin mencionar ni una palabra de lo que había pasado

Capítulo IV

Te comparto mi camarote

Nuestro buque estuvo en mantenimiento durante un buen tiempo, fueron unos ocho meses sin aire acondicionado y con jornadas desesperantes. Alejo y yo estábamos en la misma guardia, lo que implicaba dormir a bordo del buque al menos tres veces por semana La guardia siguiente a nuestro primer beso, quise ser amable y ofrecerle mi camarote para que pudiera descansar durante la guardia ya que había comprado aire acondicionado portátil y mi camarote era uno de los pocos compartimentos del buque donde se podía dormir plácidamente. Pero en realidad me encantaba la idea de tenerlo sólo para mi al menos durante unas horas. Él aceptó mi propuesta, su mirada había cambiado, ya no me veía solo como una simple compañera de trabajo y ese era justo mi plan.

Una vez terminó su turno a la media noche se fue a descansar, yo fui su relevo así que regresé a mi camarote a las cuatro de la mañana Entré con cuidado sin hacer mucho ruido para no interrumpir su descanso, me asomé por la cortina de la cama y estaba completamente dormido, sentí la terrible tentación de acostarme a su lado pero pensé que era demasiado atrevido así que subí a mi cama para intentar descansar un poco. Fue bastante tensionante ese momento, no podía dormir de pensar que Alejandro estaba justo bajo mi cama

Después de dar vueltas y vueltas sin poder acomodarme, fui al baño, cuando regresé me di cuenta de que estaba despierto igual que yo. Se levantó a tomar agua y le pregunté que si pasaba algo, eran las 5 de la mañana, me devolvió la pregunta y le dije que tenía dolor de cabeza mientras me acostaba a su lado, estaba calientita su cama, comencé a charlar con él como quien no quiere la cosa y poco a poco me iba acercando, el se arrinconó bastante como todo príncipe azul respetuoso, no quería propasarse conmigo, entonces de repente lo besé. Yo si quería que se propasara, quería aprovecharme de ese momento a solas

La temperatura iba subiendo y comencé a acariciarlo por todas partes, quería sentirlo, conocerlo por completo y al parecer, el también. Estaba temblando de nervios porque sus besos me vuelven loca. Fue un momento muy apasionante, bajé por su rico abdomen marcado a darle un par de besitos, quería hacerle de todo pero ya estaba amaneciendo y el debía salir lo más pronto posible de mi camarote, quedé con muchas ganas, quería que fuera mío!

Capítulo V

Karaoke

La pelea estaba casada, ambos queríamos que sucediera y estábamos ansiosos, sólo necesitábamos un pretexto para encontrarnos y para mi sorpresa, quien lo tenía planeado era él Me preguntó si tenía planes para hacer antes de viajar a mi casa porque me habían dado permiso para ir a ver a mi familia. Le respondí que solo iba a hacer maletas con la ilusión de que me invitara a salir de nuevo… y así fue.

Alejandro es un hombre muy atento a los detalles y recordó que yo quería ir a karaoke, me invitó para que fuéramos juntos en “plan de amigos” Yo no sabía si era una cita o no pero estaba muy emocionada. Comencé a pensar en la ropa que podía usar, el peinado, los zapatos… quería verme espectacular esa noche. Nuestra cita era a las 7:00 p m y estaba un poco retrasada por el peinado, nos encontramos frente a la fragata y dio la casualidad que ambos nos vestimos de rojo, fue una linda coincidencia realmente Primero fuimos a comer hamburguesas a la torre del reloj, hablamos un par de horas y de allí salimos al karaoke. Es un lugar hermoso, pedimos algo para tomar y le dije que teníamos que cantar una canción juntos Él no estaba muy seguro pero después de unos tragos aceptó.

Subimos al escenario a cantar “sin miedo a nada” de Alex Ubago, fue una sensación espectacular porque nunca había cantado con nadie en público y a pesar de que Alejo es muy tímido, se enfrentó al publico con el micrófono en la mano y quedé encantada. Luego fui a cantarle “niña bonita” de Maia, una canción que me salió del alma para ese hombre tan especial. De un momento a otro el ambiente del Karaoke se convirtió en una discoteca, nos tomamos unos tragos y comenzamos a besarnos, como era de esperarse. Alejandro me dijo que su compañero de camarote había salido de vacaciones y que estaría solo esa noche… no lo pensé ni un segundo y nos escapamos juntos para el edificio.

Fue la noche más maravillosa de mi vida, estaba con el hombre de mis sueños, a solas, con muchas ganas de hacer el amor y de perderme en su cuerpo, no puedo explicar el nivel de satisfacción que sentí ese día, llegué a quitarle toda la ropa y a hacerlo muy mío, a besar cada parte de su cuerpo, a consentirlo como se merece, quería hacerlo sentir tan especial como él me hacía sentir a mi, terminamos exhaustos, dormimos juntos esa noche y al amanecer salí de su camarote a escondidas sin que nadie me viera.

Capítulo VI

La Fragata

Después de pasar nuestra primera noche juntos, debía viajar a mi casa así que nos distanciamos por unos 6 días, manteniendo contacto por mensajes y llamadas, algo estaba creciendo, un sentimiento muy fuerte pero ambos teníamos miedo. Yo no quería que Alejandro regresara con su exnovia, lo quería todo para mi Estaba a punto de hacer realidad el sueño de tener un príncipe azul a mi lado y no quería darme por vencida.

Al regresar de mi permiso aprovechamos cada instante de ese camarote solo, trabajábamos todo el día para llegar a descarnar y a amarnos mucho, veíamos películas, comíamos delicioso y hacíamos el amor todas las noches, fue un sueño hecho realidad La fragata se convirtió en nuestro refugio de amor, en ese lugar seguro para descansar y consentirnos, no podía estar más feliz. Fue el mejor mes del año, allí me di cuenta de que quería tener a Alejandro en mi vida por el resto de mis días.

Sushi en la Bahía Capítulo VII

Era 10 de noviembre y el plan estaba claro, nos fuimos a la bahía en la noche para disfrutar de un buen vino y por supuesto, el sushi no podía faltar Nos sentamos a ver los veleros fondeados y entre charla y charla llegamos al tema pendiente: ¿qué somos? Ambos confesamos que realmente sentíamos algo muy especial a pesar del miedo, no queríamos apresurar las cosas pero estábamos tan felices que dimos el paso. Esa noche Alejo me preguntó que si quería ser su novia y por supuesto que le dije que si No podía esperar más para contarle al mundo que encontré mi príncipe azul… mucho mejor que el de los cuentos y sin hechizos de por medio.

Hoy cumplimos un año de haber comenzado esta historia y continúo siendo la mujer mas feliz del universo, afortunada de tener este hombre maravilloso a mi lado. Gracias mi precioso, porque has sido mi refugio seguro y mi motor, la fuerza que necesito para salir adelante. Quiero acompañarte por el resto de mi vida, te prometo que seré digna de tu amor y tu lealtad hasta el final de mis días

Continuará…

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