Por Madián Yokébed
LEVAMAK 40 AÑOS DE RESILIENCIA
Y CONSTRUCCIÓN DE UN LEGADO QUE DESAFÍA LA GRAVEDAD
En un mercado donde la experiencia pesa más que el acero, la Familia Junta celebra cuatro décadas convirtiendo caídas en impulsos. Esta es la historia de cómo una empresa ecuatoriana de soluciones de elevación se reinventa desde sus cimientos, mirando hacia el futuro sin olvidar el sacrificio del pasado.
En una cálida noche del viernes 13 de marzo de 2026, el aroma a rosas rojas y el brillo de una iluminación festiva envolvieron a los colaboradores de LEVAMAK y sus familias. La cena corporativa 2026 rinde homenaje a la celebración de 40 años de una empresa que ha hecho de la resiliencia su máxima identidad. Entre manteles blancos y rojos, y al ritmo de música nacional, se evidenciaba la admiración e inspiración frente a la historia de superación que lleva el apellido Junta.
Lo que podría ser la crónica de un aniversario más, se convierte en el escenario para comprender la metamorfosis de una firma pionera en soluciones de elevación en Ecuador. Porque LEVAMAK no solo celebra cuatro décadas; celebra haber aprendido a levantarse pese a las adversidades.
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El origen forjado en sacrificio comienza en la pasión empírica de Don Humberto Junta. En 1986, sin un título universitario, pero con una curiosidad inquebrantable, se convirtió en pionero del manejo de torres grúas. Sin embargo, el camino estuvo marcado por el infortunio, una caída de 26 metros y un segundo accidente que casi le cuesta una pierna habrían sido el final para cualquier emprendedor. Para Don Humberto, fueron solo el principio.
“Nosotros no teníamos juguetes, nosotros siempre tuvimos herramientas, cables y máquinas”, recuerda su hija, Elizabeth Junta, hoy Gerente General. Esa infancia entre acero y mecanismos fue el preludio de un negocio familiar que creció con la incorporación de su esposa Rosa y sus hijos. Pero la adversidad no había terminado.

Lo que comenzó como “Maquinarias HJ” enfrentó el robo de maquinaria y herramientas por parte de trabajadores externos, el trágico accidente laboral de un colaborador estrella, Luis, y los subsecuentes problemas legales que tambalearon el prestigio de la compañía.
“La evolución de LEVAMAK ha dado un giro de 360 grados, desde un inicio tuve que renovar todo el equipo técnico”, afirma Edison. Lo que era un taller de cinco personas se ha transformado en una planta productiva con 15 trabajadores. Este crecimiento no es casualidad; es la apuesta por el talento humano cualificado. “Realmente han sido 40 años de sacrificio, de momentos felices, pero más momentos de ser resilientes”, confiesa Elizabeth. Esa resiliencia tuvo su máxima prueba cuando, tras una crisis agravada por un socio que abandonó el proyecto y la venta de maquinaria para saldar deudas, la pandemia del COVID-19 en 2020 los obligó a cerrar temporalmente. Para muchos, ese hubiera sido el final. Para la Familia Junta, fue solo un motivo más para resurgir.
El equipo humano como motor de resiliencia llegó en marzo de 2024 por iniciativa del Jefe General, Edison Dueñas, quien propuso retomar el legado a través de servicios de elevadores personalizados. Esta chispa reavivó la esperanza y marcó el inicio de una nueva era.
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En dicha cena corporativa 2026, nombres como Roberto Chango, Jhonatan Damian y Félix Guairacaja fueron reconocidos no solo por su labor, sino por ser el reflejo del ADN LEVAMAK. El Ingeniero Javier Junta, del Departamento Técnico, lo define claramente, nuestro sello es la dedicación y el detalle que pone nuestro equipo en todos los proyectos. Nuestro trabajo se diferencia por la capacidad de solucionar problemas y gestionar propuestas inmediatas para resolver inconvenientes o contratiempos.

La ejecución y la calidad de LEVAMAK, tienen el respaldo de Gabriela Junta, lideresa de Producción, observa la velada con la satisfacción de notar que en su equipo se materializan los sueños del país. “Todos nuestros servicios nacen de una planificación milimétrica; se trata de extraer la información del cliente, entrelazarla con los planos y ejecutar las obras bajo parámetros estrictos”, explica Gabriela.
Sin embargo, la ambición no se detiene. Elizabeth Junta es clara al diagnosticar que LEVAMAK aún se ubica en el segundo lugar, reconociendo que la competencia que los supera lo hace basada en procesos y documentación. Así, la Gerente General afirma que “en LEVAMAK existe y persiste el esfuerzo, el sacrificio, la experiencia”. Y es precisamente esa experiencia la que está guiando la innovación.
El Ingeniero Edison Dueñas revela una de las patentes más prometedoras, un diseño perfeccionado por el propio fundador, Don Humberto Junta. Se trata de un equipo capaz de desarmar grúas grandes en edificios de altura sin necesidad de telescópicas, una solución nacida de la necesidad y la experiencia en campo. “Esa es una de las innovaciones más interesantes”, destaca el Jefe General.
Para Denise Junta, Ingeniera a cargo de la Gestión Financiera LEVAMAK, destaca que lo más valioso de la noche es evidenciar como “la exigencia y el cariño por lo que hacemos rinden frutos, porque más que una empresa somos una familia”. Una familia que ha sabido integrar el talento externo para mejorar la convivencia y la calidad del servicio, con el objetivo de convertirse en profesionales de élite empresarial, reconocidos por la experiencia. En el plano comercial, la expansión es inminente pero calculada. Si bien un salto internacional a Colombia se vislumbra complejo por el cambio de divisas y la capacitación de equipos externos, el mercado nacional es el gran objetivo ahora.
Mientras los asistentes brindaban, el ADN LEVAMAK ya proyectaba el próximo movimiento. LEVAMAK se encuentra en un momento de estabilización financiera tras años de tormenta. “Hemos avanzado y aún seguimos recuperándonos de las crisis”, admite Denise Junta.

Con 150 equipos activados (un salto importante desde los 78 en 2024), la mira está puesta en diversificarse. El plan estratégico de Elizabeth es “tener una planta grande, una fábrica, tener nuestro propio camión grúa y telescópicas. Volvernos un emporio en nuestra área para no depender de terceros y que el personal tenga mejores condiciones para trabajar”.
Incluso el turismo se convierte en un nuevo horizonte, con proyectos de tarabitas en el Oriente y cerca de Ibarra, demostrando que la versatilidad de LEVAMAK no tiene límites.
La Cena Corporativa LEVAMAK 2026 fue más que un festejo; fue un legado de la experiencia. La Familia Junta, observa el fruto de su sacrificio y promete un futuro de autosuficiencia y excelencia donde su marca sea mucho más reconocida en el mercado, por la calidad de un equipo que ha entendido que el pasado no se borra porque se convierte en experiencia, y que esa experiencia es el motor de la resiliencia.



