El mes pasado marcó un regreso al movimiento, a las ciudades y a los gestos que definen la moda. Londres, París, Milán y Madrid se entrelazan en estas páginas como escenarios donde la creación encuentra su ritmo natural: entre pasarelas, conversaciones y miradas que redescubren lo conocido. Este número celebra los encuentros que dan forma a una temporada. Desde la colaboración con Aylah Peterson y la fotógrafa Claire Rothstein, hasta la cobertura de los desfiles. Es una invitación a regresar a los lugares y a las personas que transforman el vértigo en propósito. Un número dedicado a la constancia de lo que inspira, de lo que conecta y de lo que, al final, hace que todo el caos valga la pena.