Re-escribiendo el nuevo significado de la belleza y éxito.
Desde temprana edad se nos enseña que el éxito es una meta fija, una línea recta que debemos seguir para “lograrlo”. Se nos indica que debemos alcanzar ciertos hitos para sentirnos realizadas, como si existiera un solo camino válido hacia la plenitud. Bajo esta lógica, solemos asociar el éxito con la acumulación de bienes materiales y reconocimiento social, postergando nuestra felicidad para ese supuesto “después” en el que todo valdrá la pena.